Francia tuvo una actuación deslucida y superó a Paraguay por la mínima diferencia

Un día muy especial para esta edición de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026. Un sábado que no era cualquier sábado, porque este caía el 4 de Julio de 2026, un aniversario nuevo de la independencia de los Estados Unidos de América, pero tampoco cualquier aniversario. Se cumplían 250 años de aquel 4 de Julio de 1776, cuando en Philadelphia el Segundo Congreso Continental adoptó la declaración de la Independencia del país, que proclamó su separación del Imperio Británico. Y justo en Philadelphia fueron a encontrarse el gran candidato del Mundial, Francia, y la cenicienta, el Paraguay del Profesor Gustavo Alfaro, el cazador de utopías que derrotó a Alemania, otro gigante de Europa, y produjo el primer cimbronazo de la Copa.

Y allí se toparon los dos protagonistas. El estelar y el de reparto. Y un poco, se mezclaron los papeles. Porque en su rol de “partenaire”, Paraguay hizo un buen trabajo defensivo. Con mucho sacrificio tapó todos los caminos del equipo europeo, que encontró la diferencia mediante un penal observado por el VAR y que tuvo una tarde opaca, con un conformismo llamativo más que en la búsqueda de jugadas positivas para ampliar el marcador.

Paraguay alineó a Orlando Gill; Juan José Cáceres, Gustavo Velázquez, Gustavo Gómez, Omar Alderete, Junior Alonso; Miguel Almirón, Diego Gómez, Andrés Cubas, Matías Galarza Fonda; Julio Enciso.

Francia formó con Mike Maignan; Jules Koundé, Dayot Upamecano, William Saliba, Lucas Digne; Manu Koné, Adrien Rabiot; Ousmane Dembélé, Michael Olise, Bradley Barcola; Kylian Mbappé. 

El primer tiempo pasó de largo muy rápido. Es cierto que Francia tuvo el balón y el dominio territorial, pero también porque así lo quiso Paraguay. Y se le fueron los primeros cuarenta y cinco entre centros, remates de afuera del área, y los cortes precisos del arquero de San Lorenzo de Almagro, Orlando Gill.

Aceleró Francia al comienzo del segundo tiempo. Olisé se mostró más activo, Dembelé buscó por su banda, treparon los laterales Koundé y Digne. Un rematé de Koné, a los 52′, sacado por Gill con brazo cambiado en un vuelo espectacular al corner, fue la más clara hasta ese momento del partido.

A los 56′, el Profe Alfaro hizo el primer cambio en el equipo guaraní; José Canale entró por Alderete. A los 60′ tuvo que hacer la segunda variante: Gustavo Caballero ingresó por Enciso. También a los 60′ Doue reemplazó a Barcola, en el conjunto francés.

Iba Francia, y a los 66′ advirtió una falta de D. Gómez a Doue, que el juez sancionó con penal. Lo ejecutó Kylian Mbappé, a los 69′, y puso el 0-1 para Francia.

Entonces, Gustavo Alfaro hizo dos modificaciones más en el equipo sudamericano. Mauricio entró por Diego Gómez, y Gabriel Ávalos reemplazó a Miguel Almirón. En Francia, a los 83′ Rayan Cherki sustituyó a Ousmane Dembelé.

Los minutos finales, más los diez agregados, mostraron a una Francia conforme con la diferencia, con tenencia de balón más hacia los costados y hacia atrás, que hacia adelante. Se conformó, con el riesgo que eso supone. De hecho, Maignan tapó un tiro difícil de Mauricio, tras una pérdida infantil del balón. Y no sacó provecho a un buen contragolpe de Olise, que bien pudo rematar, pero Mbappé le pidió a los gritos el balón, se lo cedió y el doble remate de Mbappé fue detenido de manera brillante por Orlando Gill.

Francia ganó con lo justo, sin sobrarle nada y sin brillar. El candidato de todos mostró que tampoco es invencible, el Mundial parece más abierto que nunca.

Hernán O’Donnell

Argentina tuvo oficio para sortear una escala muy difícil ante Cabo Verde

Unas horas después, con las pulsaciones más bajas, con el intento de encontrar más lucidez y serenidad en el análisis, creemos que el triunfo de Argentina ante Cabo Verde por 3-2, luego de más de dos horas de juego, se sostuvo en el oficio del equipo, que entiende, como casi ningún equipo del torneo, las formas, los tiempos, las velocidades y los más recónditos secretos de este juego. Argentina sabe a que ritmo jugar en cada momento del partido, de que forma atacar, como buscar los espacios para progresar, como ocupar el terreno para replegarse y defenderse. Goza y sufre. Pero siempre con la cabeza puesta el cien por ciento en el juego. Como decía César Luis Menotti, “en el fútbol se puede dejar de atacar, se puede dejar de gambetear, hasta se puede dejar de correr si uno está cansado. Lo que nunca se puede dejar es de pensar”. Y Argentina pensó siempre, por eso avanzó a los Octavos de Final de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026.

El equipo alineó a Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Facundo Medina; Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández; Lionel Messi, Lautaro Martínez y Thiago Almada.

Cabo Verde alineó a Vozinha; Diney Borges, Pico Lopes, Sidny Lopes Cabral, Steven Moreira; Kevin Pjna, Jovane Cabral, Deroy Duarte, Laros Duarte y Nuno Da Costa; Ryan Mendes.

El comienzo del partido se dio como lo imaginábamos; Argentina con la pelota, Cabo Verde retrasado, con un buen despliegue en el campo, y los espacios cerrados y ocupados para que no progresara la “Albiceleste” con pases verticales. Parsimoniosa, la Argentina lateralizaba el juego, a la espera del agujero para meter el estiletazo.

A los 14′ tuvo su primera llegada con un disparo cruzado de Lionel Messi. Luego, a los 17′, un tiro libre de Leo fue bien controlado por Vozinha.

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Hasta que a los 28′ un pelotazo largo y preciso de Lisandro Martínez fue bien controlado por Messi, que además definió de manera magistral para poner el 1-0 a favor de Argentina.

Y no varió mucho el juego, más allá de la ventaja del Campeón del Mundo. Porque Cabo Verde continuó atado a su libreto, sin desesperarse ni ofrecer lugares a las espaldas de los defensores. En juego, eran parecidos; cautelosos y pensantes. Uno con la pelota y el dominio territorial. Pero sin profundidad ni aceleración en ataque. El otro, replegado, ordenado y a la espera de encontrar un contragolpe. Ambos, pacientes para jugar.

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En el segundo tiempo se dio la jugada que el equipo de Pedro Leitao Brito aguardaba. Un ataque filoso, un centro que no puede sacar la defensa argentina y la definición de Deroy Duarte para poner el 1-1, cuando iban 58′ de juego.

Le dolió a la Argentina, porque hasta ahí, parecía tener controlado el partido. A los 62′ Scaloni hizo dos cambios. Julián Álvarez entró por Lautaro Martínez, y Nicolás González ingresó por Thiago Almada.

Argentina continuó con la pelota y su juego. Sereno, quizás un poco lento, pero seguro en la posesión y la tenencia. Llegó, es verdad, pero con más centros que jugadas profundas. A los 83′ Leandro Paredes entró por Rodrigo De Paul. Se corrió Mac Alister a la izquierda y el volante de Boca ocupó el lugar de volante central.

A los 85′ hubo de abrir la tercera ventana de cambios; Nicolás Tagliafico reemplazó a Facundo Medina. Pero nada varió demasiado, e incluso el final de Cabo Verde fue con mayor tenencia de la pelota.

A poco de empezar el alargue, la Argentina llegó al gol que parecía iba a traer la paz. Un tiro de esquina desde la izquierda de Messi, el remate preciso y furibundo de Lisandro Martínez, y el gol que adelantó a la Selección Nacional por 2-1, a los 92′ de juego.

Sin embargo, antes de que termine el primer tiempo adicional, Sidny Lopes Cabral enganchó de izquierda a derecha y sacó un tremendo remate que se coló en el ángulo superior izquierdo de “Dibu” Martínez, para poner el 2-2 a los 103′ de juego.

Argentina hizo la última variante a los 104′. Gonzalo Montiel reemplazó a Nahuel Molina.

Quedaba un cuarto de hora, y Argentina volvió a avanzar. El ataque constante, aún con dificultades en la generación de situaciones, fue un mérito del equipo. Y a los 111′ tuvo su premio. Tiro de esquina desde la izquierda, Cristian Romero cabeceó y el balón dio en Diney Borges, que de manera oficial, fue el autor del autogol para que la Argentina se pusiera 3-2 adelante.

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Y el resto fue sufrir. Como esa pelota que sacó Emiliano Martínez pegada al travesaño, que tenia destino de red, en un vuelo fenomenal, o la que tapó con lo justo ante la entrada de Semedo.

Argentina puso sangre, sudor y lágrimas para llevarse la victoria en un partido muy difícil, jugado con inteligencia y capacidad por su rival. Contó con la magia de Messi, la defensa férrea en la que se destacó Lisandro Martínez, las intervenciones claves de “Dibu” Martínez, y el ataque permanente, aún con lentitud y espesor, pero con la convicción firme en su juego. Y el oficio nato de conocer todos los secretos y las formas de jugar a este juego.

Hernán O’Donnell

Con confianza y humildad, Argentina afronta la ronda decisiva ante Cabo Verde

En uno de los amplios y confortables vestuarios del Miami Stadium, Rodrigo De Paul y Lionel Scaloni hablaron en el día previo al partido frente a Cabo Verde, -1 MD para los códigos de información, por los 16avos de Final de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026. Y lo hicieron en un marco de serenidad, respeto y confianza, habitual ya en este grupo, que domina la escena mundial del Fútbol a partir de esos valores, que son la base fundamental del conjunto, amén de sus extraordinarias cualidades futbolísticas.

Primero habló el volante de Inter Miami. “Esto es fútbol y Cabo Verde hizo los méritos necesarios para estar donde está; por algo llegó a esta instancia. Lo más importante es cómo representamos a la Selección Argentina”. 

“Cada selección tiene puntos altos y puntos más bajos. El mediocampo no define los partidos pero puede direccionarlo para un lado o para el otro”. 

“Estamos ilusionados como todo el mundo, pero tenemos un rival al que respetar. El que pierde se vuelve, y eso lo tenemos en cuenta. Vemos partidos muy parejos. No va a ser fácil; Cabo Verde es un equipo que no ha perdido, y con Arabia incluso mereció ganar. Tapa bien los pases y saben salir de contra. Es un buen equipo, ya lo analizábamos por ser un posible rival”.

“Intentamos no renunciar a nuestra idea, pero siempre hay lugar para algún cambio si es que hay que acomodar en base al rival”.

“Tenemos las mismas ganas de conseguir lo que conseguimos en Qatar”.

“Ser campeón del mundo te hace llegar un poco más de experiencia; la felicidad es efímera, todo pasa y la vida sigue. Tomamos todo con la responsabilidad que se merece”.

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Luego habló el entrenador argentino; y lo primero que hizo fue considerar y respetar al rival. “El equipo genera muchas situaciones. Leo, además de un gran jugador, es uno de los delanteros del equipo. Intentamos que todos conviertan, pero lo importante es lo que generamos. Todos sienten ganas de jugar, de responderle a la gente adentro de la cancha. Cada jugador soñó de chiquito con este momento”.

Con respeto, humildad y confianza, la Argentina aguarda el juego de esta tarde, que es el cuarto partido, pero el primeo que define seguir en el Mundial.

Hernán O’Donnell

Francia presentó otra función de Fútbol Champagne

Cuando el seleccionado nacional de rugby de Francia desplegó un juego abierto, ofensivo, atrevido, se denominó a ese estilo como “rugby champagne”, en honor a la bebida burbujeante, excitante y glamorosa. Era una manera de definir una forma de jugar que sobresalía en un deporte de mucho contacto físico y supremacía ejercida por la fuerza física. Francia demostró que se podía jugar de otra manera, más atrevida y llamativa.

Ese mote se trasladó al Fútbol. Y el equipo galo le hizo honor, a través de la historia, con un juego rápido, ofensivo, técnico y audaz. Francia asumió para su otro deporte popular la misma fórmula: en este caso el “Fútbol Champagne”. Y ahí va desde hace décadas, con dos títulos del Mundo conquistados y con una campaña que lo elevan a gran candidato en esta Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026. Los partidos, los rivales y los espectadores, somos testigos.

Ante Suecia, otra vez desplegó ese fútbol encantador, para darnos un martes pletórico de juego, con un ataque sostenido y un respeto supremo por la pelota, para tenerla y manejarla a voluntad, generar innumerables situaciones para convertir, y alcanzar un rotundo 3-0 sobre Suecia, que le permite clasificar a los octavos de final.

Salvo unos minutos iniciales, en los que Suecia se atrevió a forzar algunas maniobras de ataque, el resto del juego fue todo de la “Bleu”. Con una línea de cuatro bien adelantada, donde se proyectaban los laterales Jules Kounde y Lucas Digne de manera permanente, Tchouameni y Rabiot dominaban el centro del campo, Francia además atacaba con ¡cuatro! delanteros: Ousmane Demebelé, Olisse, Barcolá y Mbappé, que superaron a la defensa sueca, que en su esquema inicial de 4-5-1, ante el desborde francés hacía retroceder a los dos laterales volantes, para cerrarse con una línea de seis, mientras quedaban tres medios y un punta. Pero todo debía resolverlo el arquero Jacob Widell Zetterstrom, quien desvió por lo menos cuatro pelotas claras, amén de dos tiros en los postes.

Pero el gol de Mbappé, a los 45′, quebró la resistencia escandinava. Fue un golazo a partir de una jugada muy bien elaborada, con un pase de Dembelé sensacional, y una definición de Kylian Mbappé que provocó un alarido de admiración.

El gol de Barcolá, a los 53′, liquidó el pleito. Fue el 2-0 que terminó con las esperanzas suecas. El equipo, a pesar de las variantes intentadas, ya no tuvo respuestas futbolísticas ni anímicas.

Y cuando Mbappé marcó el 3-0 a los 73′, todos sabíamos que la disputa había llegado a su fin, aún cuando quedaba mucho por jugar, y cada ataque francés amenazaba con aumentar las cifras.

Si Suecia atacaba, allí estaban Upamecano y Saliba para sostener la defensa. Y en los arrebatos finales, el arquero Maignan se destacó por su solvencia.

Francia llenó New York de fútbol. Lo llenó de intensidad, de audacia y de elegancia. Lo llenó de “Fútbol Champagne”, para deleite de los amantes de este bendito deporte.

Hernán O’Donnell

Argentina presenta certezas, confirmaciones y esperanzas

Una vez jugados los tres partidos de la Primera Fase de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026, es tiempo de trazar un balance, un análisis y evaluación del equipo, su rendimiento colectivo, y también los desempeños individuales. La Argentina logró los nueve puntos en juego, tras vencer en forma sucedánea a Argelia, Austria y Jordania. Se utilizaron a casi todos los futbolistas, con excepción de los arqueros Rulli y Musso. Todos han tenido su oportunidad, y al margen de los sistemas implementados, el equipo mantuvo una línea de juego acorde a lo que ya tiene incorporado desde hace un buen tiempo: tenencia del balón, salida limpia y prolija desde el fondo, manejo de los centrales y pase rápido al volante central, para a partir de allí construir con el juego volcado hacia una banda o la otra.

Emiliano Martínez respondió como nos tiene acostumbrados. Con solvencia, seguridad, coraje. Un arquero que ya está en la historia de los más importantes del fútbol argentino. Quizás, el mejor.

En el lateral derecho se alternaron Gonzalo Montiel y Nahuel Molina, ambos con buen nivel, y ante Jordania lo hizo Exequiel Palacios, en una posición inédita para él, aunque conoce bien el oficio del interior derecho, con lo cual no fue tan raro ni extraño: en términos clásicos, pasar a un “8” a jugar de “4”, algo que hicieron muchísimos futbolistas, como el caso de Carlos Squeo, ex jugador de Racing, Boca y Unión en los años ’70 y ’80, quien comenzó de volante derecho y en algún momento, el “Toto” Lorenzo lo pasó de lateral por ese sector, en Boca Juniors. Es un ejemplo, entre muchos casos. Como el de Pablo Zabaleta, surgido como volante derecho en San Lorenzo y luego marcador de punta, o Javier Zanetti.

Los centrales que empezaron como titulares, Cristian Romero y Lisandro Martínez, mostraron un excelente nivel. Lo mismo sucedió con Nicolás Otamendi, y Marcos Senesi tuvo una presentación destacada. Por izquierda, Facundo Medina demostró que rinde con eficiencia, además de ser un central de categoría. En ese sector, puede jugar también Nicolás Fernández.

En el medio, los nombres que salen de memoria son Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández. Todos con un nivel comprobado. Ante Jordania, Leandro Paredes jugó de volante central. Corrió muchísimo, se mostró siempre, erró algunos pases pero fue un ejemplo de generosidad. Tal vez vuelva a tener una posibilidad Palacios en ese puesto, donde se destacó en el amistoso previo al Mundial.

Valentín Barco tuvo una muy grata actuación. Como volante por derecha, incluso adelantado como un extremo por esa banda, fue muy saludable ver derrochar habilidad, esfuerzo, juego asociado y hasta una recuperación en posición de lateral izquierdo, su puesto original. Fue, junto a Giovanni Lo Celso, de lo más destacado ante Jordania.

El centro delantero titular, por ahora, es Lautaro Martínez. Esto no quiere decir que Julián Álvarez no este listo y apto para tomar el puesto. Pero hoy día, Lautaro da mejores sensaciones, un poco más afinado en el juego, y con mayor presencia en el área. Julián es un delantero temible, un jugador completo que habita la elite de este deporte, y es cuestión de recuperar algo de su fútbol para volver a tener ese futbolista que tiene al mundo conquistado.

Para el final, Él. El mejor jugador del Mundo, el que sigue su camino como si el tiempo no pasara, el que asombra y deslumbra. Lionel Andrés Messi convirtió 6 goles en lo que va del camino; tres ante Argelia, dos contra Austria y uno frente a Jordania.

Su capacidad futbolística no tiene parangón, su vigencia tampoco. Influye en los rivales y en los propios compañeros. Los adversarios sienten que ante él, no podrán. Los compañeros perciben que, con él en la cancha, ganarán.

Falta mucho para el final de la película, el argumento puede variar y dejarnos sorpresas, hay candidatos de sobra para llegar a lo más alto del podio: Brasil, Francia, Inglaterra, Alemania, Países Bajos…pero hay una sensación que recorre cada ciudad de Estados Unidos. El Muchachito, está otra vez en escena. Y con semejante protagonista, la Argentina se vuelve irresistible .

Hernán O’Donnell

Argentina cerró la Primera Fase con otra producción de alto nivel y una victoria clara

Argentina cerró la Primera Fase de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026 con una sólida actuación ante Jordania, rival que enfrentó por primera vez en su larga historia.

A pesar de las variantes en la alineación respecto a los partidos anteriores, incluso la ausencia de Lionel Messi en la formación titular, el equipo mantuvo la misma línea de juego; con construcción desde la salida limpia del fondo, con el manejo de los centrales y el toque rápido a Leandro Paredes para que sea el organizador, a la búsqueda de Lo Celso por izquierda y Nicolás Paz por derecha. Argentina se llevó el primer tiempo por 0-2, y el resultado final por 1-3, tras otra producción de alto vuelo.

Jordania lo hizo con Yazeed Abu Laila; Abdallah Nasib, Husam Abudahab, Yazan Alarab y Ehsan Haddad; Noor Alrawabdeh, Mohannad Abutaha, Nizar Alrashdan; Ali Olwan, Odeh Fakhoury y Ali Azaizeh.

Argentina comenzó con Emiliano Martínez; Exequiel Palacios, Nicolás Otamendi, Marcos Senesi y Nicolás Tagliafico; Nicolás Paz, Leandro Paredes y Giovanni Lo Celso; Giuliano Simeone, Julián Álvarez y Lautaro Martínez.

Sorprendió Scaloni, porque nadie tenía en cuenta que Exequiel Palacios sería el lateral derecho, ni que Simeone jugara bien adelantado, casi como un extremo derecho. Por lo demás, suponíamos que Nico Paz iría por derecha, Lo Celso más volcado a la izquierda, y Paredes de volante central clásico.

Argentina tuvo la pelota, la manejó con paciencia y pronto consiguió la apertura del marcador. Iban 18′ cuando de una falta que le hicieron a él mismo, Giovani Lo Celso ejecutó un espléndido tiro libre que se transformó en el 0-1 a favor de Argentina.

El equipo “Albiceleste” mantuvo el dominio del juego, creció a través de la tenencia del balón y a los 27′ Lautaro Martínez estrelló un tiro en el travesaño, que del rebote fue golpeado Marcos Senesi, y el VAR le advirtió esa falta al juez, que tras la revisión, sancionó el correspondiente penal.

Lo remató Lautaro Martínez, y puso el 0-2 para la Argentina cuando iban 30′ de juego.

Sin mayores dificultades, el equipo cerró el primer período. Y para empezar el segundo, Jordania hizo dos modificaciones. Mahmoud Almardi entró por Odeh Fakouri, y Mousa Al-Tamari reemplazó a Alí Azaizeh.

Y las variantes le dieron resultado, porque a los 54′ fue Mousa Al-Tamari quein entró libre para definir y achicar el marcador; ahora Jordania caía por 1-2, pero estaba más cerca.

Lionel Scaloni entendió que era momento de renovar el equipo y a los 59′ efectuó tres variantes. Lionel Messi reemplazó a Lautaro Martínez. Thiago Almada ingresó por Giovanni Lo Celso, y Alexis Mac Allister sustituyó a Nicolás Paz.

Luego de la pausa de hidratación, a los 70′, vino la cuarta modificación en Argentina. Valentín Barco entró por Giuliano Simeone. En Jordania, a los 75′ Amer Jamous ingresó por Nizar Alrashdan, en la tercera variante del equipo.

Todas las ilusiones quedaron terminadas cuando Lionel Messi ejecutó un tremendo tiro libre, y puso el tercer gol argentino, para que el score quedara 1-3, cuando se jugaban 79′.

Otro debut mundialista tuvo la Argentina, en otro gesto que pinta de cuerpo entero al entrenador, noble y puro. A los 81′ José López reemplazó a Julián Álvarez, para que un nuevo futbolista sienta ese cosquilleo de jugar en un Mundial. En el rival, a los 88′ llegaron las dos últimas modificaciones. Saleem Obaid entró por Husam Abudahab, mientras que Mohammad Abu Zraiq ingresó en lugar de Ali Olwan.

Argentina ganó bien, con otra actuación estupenda, que lo eleva a la galería de los candidatos.

Hernán O’Donnell

El camino a los play off presenta sopresas y postula candidaturas

En estas jornadas de cierre de la Primera Fase de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026, han aparecido algunas sorpresas, varias ratificaciones y por supuesto, la solidez de la candidatura de varios de los favoritos de la “Cátedra”.

Francia encabeza este último ranking. Con tres triunfos inapelables en su Grupo I, en la última presentación liquidó a Noruega con un contundente 1-4, con un hat-trick de Ousmane Dembelé, y el aporte también goleador de Desiré Doue, con un tanto. Fue una actuación convincente del gran candidato, junto a la Argentina, donde superó a un gran rival, también clasificado, ahogandoló en todas las líneas. Incluso, cuando pudo tener algún problema, Maignan detuvo un penal, con el partido 1-3 para los Galos. Lo que pudo ser un marcador apretado por un tanto, continuó igual y al final Desire Doué amplió al 1-4 definitivo.

Senegal goleó 5-0 a Irak, y llegó a sumar tres puntos, con lo cual guarda buenas expectativas de llegar a los play-off.

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Cabo Verde sorprendió al mundo cuando empató con España. Y, por si fuera poco, en su segunda actuación, igualó con Uruguay. En la tercera fecha del grupo, se midió con Arabia Saudita, y el empate le alcanzó para llegar al segundo lugar y jugar ante la Argentina por los 16avos de Final.

Uruguay se fue con mucha más pena que gloria. Tras empatar ante Arabia Saudita y Cabo Verde, el equipo ante España no dio la talla. Hubo un error de Fernando Muslera en el gol del español Baena, pero no perdió la “Celeste” por esa jugada puntual. El equipo no tuvo respuestas, terminó con la expulsión de Canobbio, y se fue más rápido de lo que el mundo imaginaba. Uruguay quedó eliminado en un grupo en el que a priori creía que de mínima llegaba al segundo lugar. Pero el fútbol es un deporte único, y ningún resultado está puesto de antemano. Nadie creía en Cabo Verde, pero allí está. Con la ilusión intacta.

La Copa sigue y los fanáticos ya han superado todos los récords de presencia en los Estadios y en las pantallas de Televisión. La fiesta en las calles, y el deporte en la cancha. Para todos los gustos.

Hernán O’Donnell

Comenzó la última fecha, y en el Mundial llegó la hora de la verdad

Con la última fecha de la Fase de Grupos de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026, llega la hora de la verdad, donde ya los equipos no pueden hacer especulaciones, y saben que deben intentar lo mejor para ellos mismos. Aún los que están eliminados, para al menos irse con una sonrisa. Lo mismo sucede con aquellos que ya tienen confirmado el primer lugar, porque un tropiezo puede minar la confianza, abrir interrogantes, convocar preocupaciones innecesarias…todos buscan lo mejor en esta última semana de clasificación.

En el Grupo “B” Suiza venció a Canadá y llegó al primer puesto de la zona, aunque su derrotado logró ubicarse segundo. Bosnia y Herzegovina se deshizo de Catar por 3-1, lo que le permitió llegar a un tercer puesto con cuatro puntos y una alta expectativa de clasificación entre los ocho mejores terceros. Catar se despidió de la Copa.

Más tarde se jugó la última jornada del Grupo “C”, en el que Brasil dominó y lo cerró en el primer lugar tras ganarle a Escocia por 0-3. Para el equipo británico, el tercer puesto con tres unidades puede alcanzarle para llegar a los play-off, pero depende mucho de otros resultados.

Marruecos le dio vuelta el partido a Haití, y lo venció por 4-2. Arribó así a la segunda posición de esa zona “C”, mientras que el equipo del Caribe quedó afuera del Mundial.

Checa hizo un esfuerzo enorme ante México, para lograr los puntos que le permitieran soñar con el futuro. Jugó un buen primer tiempo, atacó de manera constante, pero se encontró con una buena defensa local. Y en el complemento, México se despertó, soltó amarras y liquidó el pleito por 3-0, para establecer un récord de ganar los primeros tres partidos en la fase de grupos en el Mundial.

Para Sudáfrica y Corea fue una suerte de final anticipada en pos de continuar en el certamen. El equipo asiático fue más en el primer período, pero Sudáfrica supo anotar y se quedó con el partido, por 1-0, y el segundo lugar en la zona.

Y esto no se detiene. Los partidos siguen y el Mundial no para. Empezaron las definiciones; llegó la hora de la verdad.

Hernán O’Donnell

El Mundial del juego abierto y ofensivo

En el ascensor de prensa del Dallas Stadium, en una breve charla que duró lo que el ascensor demoró en subir, bajar, volver a subir y volver a bajar, hasta acertar uno de los ocho pisos del estadio en el que debíamos salir, Marcelo Gallardo nos comentaba sus sensaciones sobre el torneo, luego de disputadas casi dos fechas de todos los grupos. “Es un Mundial abierto, en el que se deja jugar, pensar. Los equipos no aprietan arriba, no presionan alto, más bien se repliegan hasta tres cuartos de cancha, para recién ahí empezar a marcar. Pero no enciman demasiado. No es como el fútbol argentino donde no hay espacios ni tiempo. Aquí, quizás por el calor, o porque se juegan muchos partidos en poco tiempo, se regula un poco más. Y se juega al ataque, en general”.

Coincidimos en la apreciación del DT multicampeón con River Plate. Es un Mundial en que los equipos demuestran una enorme vocación ofensiva, en tanto retroceden con más preocupación en la cobertura de espacios que en la presión pegajosa por recuperar el balón.

En ese sentido, la Argentina ha demostrado una capacidad y un oficio determinantes. Tanto en el partido ante Argelia, y sobre todo frente a Austria, donde hizo del retroceso, la cobertura de espacios y el cierre de los caminos, una virtud indomable para el rival, que tuvo, en el segundo tiempo, la pelota y el territorio, pero, excepto un tiro libre de Marcel Sabitzer, no contó con ocasiones ante el arco de “Dibu” Martínez.

Amén del manejo de pelota de Argentina, que cerró el primer tiempo con un control absoluto, durante casi cuatro minutos, de la tenencia y la posesión hasta que el juez determinó el fin de la primera parte.

En ese grupo de equipos ofensivos, uno de los primeros en la lista es Alemania. Con un entrenador que hace del ataque un culto, que ha demostrado que su mayor interés es ir para adelante con la mayor cantidad de futbolistas posibles, hecho que repitió en su carrera tanto en Hoffenheim, como en RB Leipzig, el Bayern Munich y ahora la selección, Julian Nagelsmann sigue fiel a sus principios, y el equipo sigue esa línea.

También lo ejecuta Francia, Brasil, e Inglaterra, que no pudo quebrar la defensa sólida de Ghana, pero acumuló situaciones como para merecer la victoria.

En eso de saber defenderse Ghana no estuvo sola. Lo supo hacer Curazao ante Ecuador, y también Cabo Verde frente a España y Uruguay.

Hemos visto partidos magníficos, como el de Países Bajos ante Suecia. Que fue una goleada impactante del equipo naranja, por 5-1, es cierto. Tan cierto como que los escandinavos tuvieron su momento en el cuarto de hora final del primer tiempo, y que Países Bajos, amén de la capacidad goleadora de Brian Brobbrey y Cody Gakpo, se sostiene en el trabajo descomunal de sus dos medios, Grabenverch y Frenkie De Jong.

Aparecieron Mbappé y Cristiano Ronaldo. También hubo señales de Lamine Yamal y Mikel Oyarzabal, un talentoso y habil jugador, que destacamos desde hace años en la Real Sociedad.

Y el Rey Messi, que no se cansa de batir récords y asombrar al mundo con su magia inagotable, sus goles sorprendentes, y sus jugadas deslumbrantes, en el umbral de las cuatro décadas, que hacen aún más increíble su inigualable historia.

Hernán O’Donnell

Juegue al ataque o a defenderse, Argentina es un equipo indomable

La Copa avanza y de a poco empiezan a perfilarse los candidatos. Un torneo que tiene un fútbol rápido, dinámico, con transiciones veloces de ataque a defensa, y mediocampos de juego ágil. Se busca atacar y se deja jugar. Los equipos buscan cubrir espacios para recuperar la pelota, sin tanta presión alta ni tampoco marcas pegajosas. Van al hombre cuando están seguros de ganar la posesión. Por lo demás, se ve un juego suelto y fluido.

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Argentina tiene, en ese sentido, su sello particular. El jugar siempre con absoluto aprecio por la pelota, el tratar de poseerla y manejarla el mayor tiempo posible. Un equipo que se construye a partir de ello, con una figura descomunal que desequilibra y marca cada vez que el equipo lo requiere. Pero además, conoce el oficio de la defensa como pocos equipos en el mundo. Quizás producto de esa forma de vivir y entender este deporte que tenemos los argentinos, donde se aprende a jugar el juego desde la más temprana infancia.

Ante Austria, la selección dio otra clase fenomenal de como jugar un partido de fútbol tanto en ataque como en defensa. Un buen primer tiempo, con el golpe anímico de un penal desviado a poco de comenzar, pero con la recuperación rápida para dominar el juego. Y un complemento en el que no se tuvo la pelota, pero se controló el ataque y la posesión del rival, casi sin sufrir sobresaltos, excepto un tiro libre de Marcel Sabitzer, el mejor futbolista de Austria, que desvió con brillo Emiliano Martínez. Fue 2-0, al cabo de otra gran actuación argentina.

Argentina formó con Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro López y Facundo Medina; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Thiago Almada; Lionel Messi y Lautaro Martínez.

Austria alineó a  Alexander Schlager; Stephan Posch, Kevin Danso, David Alaba, Kornad Laimer; Romano Schmid, Nicolas Seiwald, Xaver Schlager y Marcel Sabitzer; Michael Gregoritsch y Paul Wanner.

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Las emociones llegaron pronto, porque a los 4′ se escapó Lautaro Martínez derecho al arco y en clara posición de convertir, pero lo bajaron entre Danso y Seiwald, que el VAR le advirtió al árbitro, para que sancionara el penal. Lo ejecutó Leo Messi, pero su disparo se fue desviado, y el partido continuó igualado en cero, cuando iban 8′ de juego.

Pero no bajó el ritmo la Argentina, y siguió aferrada a su libreto de tenencia y búsqueda de espacios para abrir la defensa adversaria. A los 18′ Messi hizo una buena jugada individual que no pudo definir ya en el área. Luego, a los 31′, otro disparo del capitán argentino fue salvado en la puerta del área chica por un defensor austríaco.

Hasta que a los 37′ llegó la apertura del marcador. Una jugada de derecha a izquierda, por esa banda llegó al fondo Facundo Medina, y lanzó el centro atrás para la entrada limpia de Lionel Andrés Messi, que con un remate seco encontró a contra pierna al arquero europeo, y puso el 1-0 a favor de la Argentina.

Con el manejo total del balón, en el que mantuvo la posesión durante cuatro minutos finales del tiempo agregado, la selección nacional cerró la primera etapa.

En el complemento, Austria adelantó líneas y tuvo el dominio territorial, pero casi no generó situaciones para convertir, excepto el mencionado tiro libre de Sabitzer que desvió “Dibu”, a los 54′ de juego.

Cuando iban 56′, Nicolás Otamendi reemplazó a “Cuti” Romero. Y más tarde, a los 63′, llegaron dos modificaciones más. Julián Álvarez entró por Lautaro Martínez, y Nicolás González ingresó por Thiago Almada.

Austria volvió a amenazar con una buena jugada de Sabitzer, a los 66′. Y a los 67′, su DT, efectuó tres variantes: Alexander Prass sustituyó a Stefan Posch; Marco Friedl reemplazó a David Alaba, y Marko Anautovic entró por Paul Wanner.

Argentina esperaba replegada, pero con mucho orden e inteligencia como para no darle agujeros a los intentos austríacos. Y cuando podía, avisaba. Como el corner que tiró Leo Messi, a los 72′, y Nicolás González cabeceó apenas desviado.

Cuando iban 77′, llegó la cuarta modificación en el equipo europeo. Wimmer reemplazó a Romano Schmid. En el Campeón del Mundo, a los 81′ Lionel Scaloni hizo las dos últimas variantes. Nicolás Tagliafico sustituyó a Facundo Medina, y Leandro Paredes reemplazó a Rodrigo De Paul.

Le quedaba un cambio a Austria y lo hizo a los 84′. Carney Chukwuemeka ingresó por Michael Gregoritsch.

Cuando entramos en el tiempo agregado, Lionel Messi apareció una vez más para mostrar su grandeza, su esplendor. Metió un pique infernal de contragolpe, le dejó el balón servido a Álvarez, el tiro de Julián rebotó en un defensor, y Messi, que siguió siempre la jugada, fue al rebote, la peleó y convirtió para Argentina, a los 90+4′, para sellar un fantástico 2-0.

Un triunfo letal de la Argentina, que la llena de confianza y desmoraliza a los rivales, que observan como este equipo se vuelve intratable tanto cuando ataca como cuando se ordena para defenderse.

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Dallas, Texas, USA)