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La dupla argentina fue letal y Argentina derrotó a República Checa para avanzar en la Copa Davis

Se dio la lógica, al cabo. Todo el peso y la jerarquía de la dupla argentina resultó muy duro para República Checa, y Horacio Zeballos y Máximo González derrotaron a Jiri Lehecka y Tomas Machac por 6-4 y 6-4. Un triunfo claro, más allá de alguna paridad en el inicio, pero con la contundencia de un dobles que funcionó muy bien a lo largo de todo el partido y en los momentos sensibles fue letal. Que cuenta con un Zeballos de enorme trayectoria en el circuito de dobles, número 5 del mundo y el mejor de la historia local, con 18 títulos ganados, mientras que Máximo González jugó un partido muy sobrio, y complemento ideal en cada punto.

Lehecka y Machac defendieron su servicio en el inicio, adelantaron a su equipo por 2-1 y encendieron una esperanza, cuando en el cuarto game, con el saque de González, se adelantaron 0-30, para luego tener un break point, 30-40. Pero levantó Argentina y logró la igualdad por 2 a 2. Después, tras el 3-3, Argentina logró el quiebre fundamental en el séptimo game, para adelantarse por 4-3. Sacó “Machi” y con una buena volea definió un game cerrado para quedar 5-3. Descontó República Checa, 5-4 y el saque para Zeballos. Tras estar 15-30, apareció la experiencia para definir y ganar tres puntos consecutivos y cerrar la manga por 6-4.

Argentina comenzó bien el segundo set y quebró el servicio visitante para adelantarse 1-0 y ya contar con una ventaja. Con el saque de Horacio Zeballos, el local ganó los cuatro puntos del juego, dejó en cero al rival y quedó 2-0 en el segundo set. Descontó Checa, 2-1. Mantuvo Argentina, volvió a descontar Checa, 3-2.

El partido siguió la lógica de mantener el servicio, y Argentina fue al descanso por 4-3 tras el séptimo game. Y después fue 5-3 y 5-4, con el saque de cada país. Entonces llegó el momento de Horacio Zeballos. 30-0 rápido para Argentina, una pelota que se quedó en la red, una afuera y 30-30. Pero ahí apareció el aplomo y la experiencia del equipo argentino para jugar con jerarquía los dos puntos siguientes y cerrar el partido.

Fue 6-4 y 6-4 para el dobles de Argentina. Un triunfo claro, que cerró la serie por 3 a 0 en los primeros tres partidos, que desató la alegría y la euforia del equipo, consolidado como tal, apoyado desde la sensibilidad extrema que marca su capitán, Guillermo Coria, la humildad de Leonardo Mayer en el cuerpo técnico, la tranquilidad de tener un jugador distinto como Diego Schwartzman, una proyección que ilusiona como Sebastián Báez, un grupo de jugadores que apoya y acompaña, y la ilusión de la Davis que se enciende año a año.

Hernán O’Donnell

Argentina tomó aire y se adelantó por dos a cero

Lo había adelantado Guillermo Coria en la conferencia de prensa posterior al sorteo del día jueves. “Vamos a ver muy buenos partidos de tenis”, sentenció el capitán argentino. Y vaya que tenía razón. Porque al margen de la buena actuación de Sebastián Báez y de Diego Schwartzman, y de la alegría por sus victorias que adelantaron a la Argentina por 2-0 en el match ante República Checa por los Clasificatorios de la Copa Davis por Rakunen 2022, el viernes 4, en la jornada inaugural, vimos encuentros muy luchados, cambiantes y emotivos.

Sebastián Báez ganó un partido que fue duro y complicado, sobre todo en el primer set, cuando el checo Jiri Lehecka jugó un buen comienzo, con mucho ataque y una derecha fuerte, y tras varios games equilibrados, se adelantó por 5-3 con su servicio para ganar la manga. Allí apareció Báez, con mucho temple y personalidad para remontar la desventaja y ponerse, primero 5-5, luego 6-6, y definir en el tie break.

“Creo que ese fue el momento del quiebre del partido”, dijo Lehecka en la conferencia de prensa posterior, “porque ahí tenía la oportunidad de llevarme el set, pero no la pude aprovechar, y luego Sebastián jugó muy bien y ganó el partido de forma merecida”.

Porque Báez jugó un tie break maravilloso, con muy buenos puntos iniciales hasta ponerse 4-0. Después hubo un atisbo de reacción del adversario, pero el argentino tuvo temple y seguridad y se llevó la definición por 7-4.

“En el segundo set me solté”, señaló Báez. “A medida que el partido avanzaba me sentí mejor. Arranqué un poco nervioso, luego me encontré con mi juego, me sentí más confiado y jugué con tranquilidad”, apuntó el local.

En el segundo set tuvo una ventaja rápida y con mucha autoridad se llevó el parcial, y el partido, por un global 7-6 (4) y 6-3.

“No sabía tanto como podía ser el partido, aunque sí me sentía preparado para adaptarme a lo que se presentara. La Davis es especial, aunque la planificación fue como la de un día de cualquier torneo. No hubo algo especial, descansé lo suficiente y lo preparé como un partido más, aunque con el aditamento de ser especial, porque la Davis la soñé desde chiquito”.

Luego fue el momento de Tomas Machac, quien jugó un primer set de muy alto nivel ante Diego Schwartzman y se lo llevó por 6-2. No había sido malo el inicio del “Peque”, pero sí fue muy bueno el arranque del visitante, basado en un buen revés y un dominio en la construcción del punto con la derecha. Y en ese planteo, Schwartzman no encontró el punto para equilibrar, incluso el comienzo del segundo set fue preocupante en el marcador, porque quedó 0-2 abajo. Ahí ganó su game y “fui al banco convencido que ganaba el partido. Entre el aliento del público, el apoyo del equipo y la confianza ganada, sentí que no se me escapaba”, analizó el “Peque” tras el encuentro.

Y la remontada fue feroz, porque ganó ese set por 6-2.

El tercero fue más parecido al primero, sobre todo porque el checo recuperó su juego y volvió a mostrar varias de sus virtudes. Sin embargo, Schwartzman hizo valer sus diferencias, jugó bien cada punto y lo cerró por 6-3, para tener un resultado global de 2-6, 6-2 y 6-3.

“Fue un gran día, los chicos jugaron muy bien y pudimos ganar los dos puntos, que fueron muy difìciles”, fue el resumen de las palabras del Capitán argentino.

El viernes lluvioso terminó a pleno sol. Con vaivenes, emociones y dos victorias clave que lo ponen al equipo muy cerca del objetivo.

Hernán O’Donnell

La magia de la Copa Davis otra vez pasea por Buenos Aires

La magnífica Copa Davis by Rakuten, la histórica, la tradicional, la centenaria. La que vivimos y gozamos desde el legendario Buenos Aires Lawn Tennis Club, allá por fines de los años’70 y comienzos de los ’80, hasta este nuevo formato, con clasificaciones y rueda final en sede única. En el medio, los viajes y las aventuras, de Mar del Plata a Sevilla. Y las emociones irrepetibles de respirar por una camiseta, más allá de los héroes del circuito.

Otra vez la Argentina juega en casa, ante su gente. Contra República Checa, con la que ya tuvo varios antecedentes. El más famoso, el más recordado, ante la entonces Checoslovaquia, que en la primavera de 1980 trajo a un joven que empezaba a tomar protagonismo en el circuito, y ese fin de semana causó sensación, para derrotar a Guillermo Vilas y José Luis Clerc, y frustrar el sueño de jugar la final contra una Italia factible.

Atrás quedaron esos largos días de Copa Davis, con jornadas interminables basadas en partidos a cinco sets largos, es decir que se debían definir por diferencia de dos, no por tie break. Entonces, la duración de cada partido era imprevisible, pero aún el más corto tenía una base de dos horas, o más.

Este fin de semana vuelve el brillo y el calor de la Davis. El sorteo en el Hotel oficial puso la apertura de la serie. El bolillero determinó que el debutante Sebastián Báez, single número dos de la Argentina, debe inaugurar la serie ante el número 1 de República Checa, Jiri Lehecka, de 20 años de edad, quien se ubica 94° en el ranking mundial, y viene de lograr las semifinales del ATP 500 de Rotterdam. “Cuando me enteré de la convocatoria estaba en Córdoba y fue una linda noticia. Como argentino, uno lo que más sueña es jugar la Davis. Es muy especial”, sentenció del debutante.

Luego jugarán Diego Schwartzman y Tomas Machac, en un segundo turno que vio con agrado el mejor argentino, porque, como dijo en varias oportunidades, “prefiero jugar lo más tarde posible, que el día avance y transcurran las horas. Me despierto con el correr de la jornada, y cuanto más pase, mejor”, señaló el “Peque” Schwartzman, entre risas.

La Selección Argentina de Tenis tuvo una larga semana de entrenamientos, con tiempo suficiente para poner a punto el equipo. Ya desde los primeros días se lo vio al capitán Guillermo Coria, entusiasmado. “Estoy ansioso de que llegue el viernes; Diego (Schwartzman) tuvo una gran gira sudamericana, y Seba (Báez) viene de hacer una final; es una lástima que no haya podido vencer. Va a ser fundamental la gente, ojalá nos puedan acompañar para hacerles sentir a los checos el calor de nuestra hinchada”, sostuvo Guillermo Coria.

Luego de los dos puntos del viernes, el sábado se jugarán los tres puntos decisivos: primero, el dobles con Horacio Zeballos y “Machi” González ante la dupla Kolar-Kopriva, y luego los dos singlistas principales, Schwartzman y Jiri Lehecka, para cerrar Sebastián Báez ante Tomas Machac.

Guillermo Coria, capitán de la Selección Argentina de Tenis YPF, también se expresó en la conferencia de prensa, tras el sorteo. “Vivo días muy emocionantes. El equipo tiene mucha química y conexión. Se da todo de una manera muy linda, lo disfruto mucho. Y eso es lo que le aconsejo a los jugadores, que lo disfruten”.

Sobre el equipo rival, comentó: “Es un equipo joven y ningún rival es accesible. Se adaptaron bien a la cancha y nosotros también lo hemos hecho. Cada jugador tuvo su tiempo con el entrenador. No estamos relajados, pero sí seguros y confiados. Va a haber muy buenos partidos, habrá muy buen tenis”, afirmó.

Ya está en marcha el viejo torneo, ya los duendes de la Davis sobrevuelan el Buenos Aires, mientras la Argentina se embarca en una nueva ilusión.

Hernán O’Donnell

Primero hay que saber sufrir, después ganar, después partir…

Como el tango “Naranjo en Flor”, Argentina en esta serie de Play Off de Reclasificación del Grupo Mundial I ante Bielorrusia por la Copa Davis by Rakuten, fue una expresión de la famosa canción de Homero y Virgilio Expósito, y que el “Polaco” Goyeneche interpreta hasta erizar la piel. “Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir…” la Selección Argentina de Tenis fue eso. Un sufrimiento enorme por la derrota inesperada de Diego Schwartzman ante Daniil Ostapenkov. Luego, la actuación de Guido Pella que acomodó un poco las cosas, en un sábado de miradas desconcertantes y búsqueda de explicaciones de lo tal vez inexplicable.

Y el domingo también supo, primero sufrir, después ganar y luego partir, a seguir la vida trashumante de los tenistas, que los encuentra en cualquier lugar del mundo. Pero no fue un domingo cualquiera, porque con el nuevo formato de la Davis, aún en esta fase más baja que la Final que se juega como un Mundial de Fútbol, aún con estas reminiscencias de la vieja y añorada Copa, el esquema de jugar en dos días dejó toda la expectativa para la jornada final, pues todo queda por resolverse en ella. Y la Argentina y Bielorrusia llegaron al siempre importante punto de dobles con una igualdad que los colocaba con cierta expectativa. El equipo local ya tenía previsto jugar con Horacio Zeballos y Máximo González; Bielorrusia decidió poner a los dos singlistas, que de hecho ya habían pasado por la prueba de fuego del día inicial. Así, con la desfachatez de Daniil Ostapenkov y la juventud de Erik Ariutunian salió a pelearle el match a la Argentina. Y hubo que sufrir, como dice el tango, vaya si hubo que sudar.

Porque el primer set fue para la visita. Arrancó con el saque Zeballos, lo siguio Ostapenkov, luego González y por último Ariutunian. Todos conservaron y fue 2-2 la primera ronda de servicios. Lo mismo pasó en la segunda ronda, aunque la Argentina tuvo 3 break points en el octavo game que no pudo usufructuar. El match quedó 4-4. Sacó Zeballos, de buen partido, y puso el 5-4. Ostapenkov, con un servicio fortísimo, 5-5. Falló “Machi”, de juego deslucido en el primer set y quebraron los bielorrusos. 5-6. Sostuvo Ariutunian y el set fue para la visita, 5-7.

El segundo parcial fue igual en el inicio; la misma ronda de sacadores y el 2-2 parcial; luego, Zeballos puso el 3-2 para la Argentina, quebraron a Ostapenkov, 4-2; González, que creció en el juego y en la confianza, puso con su saque el 5-2 y quebraron el servicio de Ariutunian para llegar al 6-2.

Y la tercera manga fue similar; defendieron su saque Zeballos, Ostapenkov y González: 2-1 para la Argentina. Quebraron a Ariutunian, 3-1. Sacó bien Zeballos, 4-1. Ostapenkov con su servicio achicó a 4-2. González amplió a 5-2 y quebraron el saque de Ariutuinian para sellar el 6-2 del tercer y último set.

Argentina inclinaba el marcador en el tercer partido para adelantarse por 2-1 ante Bielorrusia.

Y llegó el momento de Diego Schwatrzman. El esperado instante del desquite, de sacudirse los fantasmas y reencontrarse con la gente. Enfrente, Alexander Zgirovsky. Un partido casi sin análisis ni equivalencias: 6-1 y 6-2 para poner el cuarto punto a favor de la Argentina. La serie quedaba terminada con el 3-1, aunque quedaba un partido por jugar.

“La gente te trata muy mal, cuando perdés un partido de tenis, y a veces eso es muy duro”, dijo el “Peque” al borde de las lágrimas en una entrevista para el canal TyC Sports que se reprodujo en los altavoces del Buenos Aires Lawn Tennis Club. “El tenis tiene eso, que vas y venís, perdés y ganás, y por eso les quiero agradecer a todos los que vinieron por el apoyo en los dos días. lo mío el sábado fue malo, no contagié mucho, pero hoy había que salir adelante. Se que puedo jugar mucho mejor, pero lo importante era ganar y sacarme la mala sangre de ayer”.

“Es espectacular representar al país. Tenemos un buen equipo, nos llevamos muy bien, venimos con muchas ganas de jugar. Y también le quiero agradecer a Fede Delbonis, al “Yaca” (Leo Mayer) y todos los jugadores argentinos que ayer me escribieron para darme aliento”, cerró en el court central.

Después fue el turno de la presentación de Federico Coria, quien derrotó por 6-3 y 6-1 a Daniil Ostapenkov. Y también lo embargó la emoción: “Gracias por quedarse, aunque ya habíamos ganado la serie. Este es el día más especial de mi carrera y de mi vida. Se lo quiero dedicar al más grande de todos, a Guillermo Vilas. Gracias a él, mi papá, es profesor de tenis. Gracias a él, mi ídolo se llama Guillermo. Gracias a él, hoy puedo tener el día más especial de mi vida en su cancha. Le quiero agradecer de corazón. Voy a seguir luchando por mis sueños”, afirmó también embargado por las emociones.

Fue como el tango. La Argentina supo sufrir, después gozar…y después partir, a buscar nuevos horizontes, nuevos desafíos, y a soñar con Marzo de 2022, cuando la famosa Copa Davis nos vuelva a llamar al corazón.

Hernán O’Donnell

Daniil Ostapenkov dio la sorpresa y la serie está igualada

“De un lado de la red hubo un jugador que hizo todo mal, y del otro lado, uno que hizo todo bien”. Aún con la amargura de la inesperada derrota, Diego Schwartzman tuvo tiempo de hacer un análisis del partido que abrió la serie por los Play Off de Reclasificación del Grupo Mundial I de la Copa Davis by Rakuten, ante el joven bielorruso, Daniil Ostapenkov, quien dio la nota de la jornada, del fin de semana y quizás de las más trascendentes que le tocó sufrir al equipo argentino, porque el tenista europeo aún no tiene ranking de ATP, es su segunda serie en la que participa, y no estaba en los planes de nadie que pudiera ganar el partido.

Sin embargo se hizo del primer juego para Bielorrusia, tras ganar por 6-4 y 6-3, en un partido en el que prevaleció de principio a fin. Aceitó su juego con muy buenos golpes de fondo, un saque fortísimo y seguro, muy consistente para la devolución y por consiguiente para quebrar el saque del tenista argentino, cosa que hizo en 6 oportunidades.

Schwartzman solo dominó en el primer game, en el que quebró el saque de su rival, pero luego se desinfló. Ostapenkov no perdió la calma, quebró el servicio del “Peque” para poner el 1-1, luego mantuvo su saque y volvió a romper el servicio del local para adelantarse por 3 a 1. Quebró Schwartzman y mantuvo, con lo cual se llevó dos games e igualó en 3 el primer game. Después vinieron dos juegos claros de Ostapenkov, se impuso con su srevicio, para quedar 4 a 3 y quebró a Diego para ponerse 5 a 3. Schwartzman aprovechó un par de yerros y errores no forzados en el siguiente juego, volvió a quebrar y achicó la diferencia: el bielorruso quedó 5-4, pero el saque para el argentino. Y volvió a quebrar el europeo para llevarse el set por 6-4.

El segundo set fue aplastante. En un abrir y cerrar de ojos Ostapenkov sacó una ventaja inalcanzable. Arrancó con su saque, quebró, mantuvo y volvió a quebrar: 4 a 0. Luego pareció reaccionar el “Peque” y rompió el servicio de su rival, a fuerza de constancia y una pequeña variante en su juego: drops y tiros con slice, algo que no había intentado a la largo del partido. Al contrario, se mantuvo en la inercia del palo a palo, que favorecía el juego de su rival. El set quedó 4-1 y tras mantener su servicio se acercó un poco más. Ahora Schwartzman perdía por 4-2, pero la reacción no fue suficiente. Ostapenkov mantuvo para el 5-2, no perdió la línea ni le ganaron los nervios cuando el “Peque” achicó a 5-3 y se llevó el set y el partido con el 6-3 final.

“Hice todo mal, no encontré mi juego”, dijo Schwartzman. Y agregó: “la única realidad es que jugué muy por debajo de mi nivel y no me salió nada. No hay excusas, ni de la presión del público ni del favoritismo. Tuve un día malo y no hay nada más que decir”.

Luego llegó el triunfo de Guido Pella, más parecido a las expectativas del público y de la opinión generalizada. Ante un rival joven como Erik Arutiunian, el argentino se adelantó 3-0, cedió su saque para el 3-1 parcial, luego recuperó y se puso 4-1, mantuvo para el 5-1 y volvió a quebrar para el 6-1 de la primera manga en 35′ de juego.

El segundo set también lo ganó con contundencia y autoridad: tras el reparto de los primeros juegos, Pella quedó 2-1. Quebró al rival y se puso 3-1, mantuvo para colocarse 4 a 1, Arutiunian ganó su srevicio y el partido se puso 4-2; pero Guido Pella recuperó su tenis, su control y se adelantó con su saque a 5-2 y quebró el servicio visitante para cerrar el segundo set por 6-2.

La serie quedó en un asombroso 1-1 inicial. El domingo arranca el dobles y luego los singles invertidos. No debería haber problemas, pero la Davis está llena de historias fantásticas, misteriosas e impredecibles. Nadie imaginaba que algo así podría suceder en esta, pero los duendes y fantasmas del histórico torneo, otra vez se dieron una vuelta por Buenos Aires.

Hernán O’Donnell

La Copa Davis se enciende en Buenos Aires

La espera terminó. Lo que tanto se anhelaba, el tener otra vez la Copa Davis by Rakuten en casa, con público en las gradas y toda la magia de un torneo legendario, histórico y con ribetes que aún conservan algo de la tradición, a pesar de los cambios en el formato del certamen, las modificaciones en la duración de los partidos, la supresión de los sets “largos”, y la fase final que convoca a los equipos de Tenis a una suerte de Mundial. A pesar de todo, algunas tradiciones parecen sobrevivir y en él Buenos Aires Lawn Tennis Club las volvimos a sentir, luego de tantas variantes y tanta ausencia.

El viernes 17 fue el día del sorteo de los partidos en este play off de reclasificación del Grupo Mundial I de la Copa Davis by Rakuten. Ese día mágico que siempre fue el jueves, donde las especulaciones, pronosticós y chimentos recorrían las salas de conferencias del mundo del tenis, antes, durante y después del sorteo, cuando todo iba al azar y los número uno del mundo podían enfrentarse el viernes a primera hora o el domingo en el último turno, cuando el match ya estaba decidido. Esos jueves de murmullos y rumores, a veces de grandes polémicas, pasaron para el día viernes, que dejó de ser la primera gran jornada para darle lugar a las ceremonias, más solemnes y tranquilas.

Pero algo de todo lo vivido durante casi medio siglo, desde que empezamos a seguir a la bendita ensaladera en 1977, algo de ese olor pudimos percibir en estas horas. El clima, la conjunción del equipo, los entrenamientos, el optimismo marcado, el compañerismo. Valores que siempre se le reclamaron al Seleccionado Argentino de Tenis. Y que hoy, desde hace un tiempo en rigor de verdad, lo tiene. Se percibe con claridad.
Y los jugadores reflejan ese sentir, junto a una lógica seguridad por un match que no debería traerles complicaciones, en función de las notorias diferencias que existen entre los equipos.

Pero todo se maneja con seriedad, con responsabilidad y respeto. Por el rival, por el compromiso, por la historia del certamen y por el público que va a acompañar.
Quedaron algunos detalles del sorteo. Como que a Diego Schwartzman le toca abrir la serie y él, a diferencia de la mayoría de los tenistas, prefiere jugar en segundo turno. “No solo porque puedo dormir un poco más, sino porque se cómo está el día, como se presenta el clima, el viento, y al ver el primer partido ya me doy una idea de cómo afrontar esas cuestiones. Pero no cambia demasiado, me tendré que levantar un poco más temprano y acomodar el juego en primer turno”, dijo el “Peque” desde el court central.
Ya está listo el escenario y las piezas. La Copa Davis se enciende en Buenos Aires. Vamos a vivirla, como en aquellos largos, históricos y fascinantes fines de semana de antaño.

Hernán O’Donnell

La magia de la Copa Davis vuelve a Buenos Aires

Hacía mucho tiempo que la esperábamos. Mucho tiempo que no se vivía la adrenalina de la semana de la Copa Davis by Rakuten en la casa del tenis argentino, el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Porque ese es el Estadio emblemático del Seleccionado Argentino YPF de Tenis. Allí nació la mística, allí se forjaron las primeras ilusiones, ahí, en ese court y bajo esas tribunas la utopía le dio paso al sueño, el sueño a la ilusión, y la ilusión lo convirtió en una obsesión que se coronó en Zagreb, y que tuvo que transitar numeroso escenarios a lo largo y a lo ancho del mundo; de hecho también viajó por varias provincias y ciudades del país, incluso en la misma Ciudad de Buenos Aires se jugó en muchas oportunidades en el Estadio Mary Terán de Weiss, incluso en River Plate…pero el hogar de la Copa Davis by Rakuten para la Argentina es el BALTC, y allí se vivirá y respirará tenis durante toda la semana de la Davis, porque eso es lo que genera, aunque haya variado el formato y la definición en sede única. Pero este hecho de jugar por el Grupo Mundial I pone otra vez a la más hermosa competición de tenis al alcance de los amantes de ella. Es verle el lado positivo a un momento deportivo no tan bueno. Pero crecer desde ahí; ganar, para soñar con ingresar otra vez en la Fase Final. Y la Argentina, en esta serie ante Belarús, tiene muchas chances.

El Capitán Gastón Gaudio dispone de un equipo sólido y con una buena mezcla de experiencia y juventud: Diego Schwartzman, Federico Coria, Guido Pella, Horacio Zeballos y Máximo González fueron los convocados. En caso de ganar la serie, avanzarán a los Qualifiers 2022 para buscar la plaza en la Fase Final de 2022. El equipo visitante llega con un plantel en el que no estarán sus principales figuras; el capitán visitante, Aliaksandr Vasileuski, convocó a Martin Borisiouk, Alexander Zgirovsky, Erik Arutiunian y Daniil Ostapenkov. Sus mejores tenistas no estarán en la partida;  Ilya Ivashka (53°) comunicó que no jugará la serie, Egor Gerasimov (82°) quedó aislado luego de dar positivo por coronavirus tras jugar la primera ronda del US Open, y el doblista Andrei Vasilevski (85°) va a ser padre y por ese motivo permanecerá en su hogar.

La Copa Davis llega a la Argentina en Septiembre, mes del Centenario de la Asociación Argentina de Tenis. Y se aprovechará esta serie para darle conitnuidad a las celebraciones que ya empezaron. Habrá reconocimientos a miembros del Salón de la Fama del tenis argentino; habrá encuentros entre los dirigentes de la Asociación con los dirigentes de las federaciones del país. Habrá público en las gradas…

Será el sábado 18 y domingo 19 de Septiembre de 2021. La vuelta de la bendita y amada Davis al Buenos Aires Lawn Tennis Club, después de 16 años de espera. Será para celebrar, sin dudas.

Hernán O’Donnell

El tenis de Fognini inclinó la balanza para Italia

“El balance dice que hicimos una buena serie, jugamos todos los partidos, luchamos hasta el final, dejamos todo, pero Italia jugó un poco mejor y por eso se llevó el match”. En la síntesis que hizo el capitán argentino, Daniel Orsanic, está el resumen de lo que fue el fin de semana largo de Parque Sarmiento. Argentina no era favorito para esta serie; al contrario, la “cátedra” decía que Italia tenía muchas chances de pasar y sin sufrir como al cabo sucedió.

Porque si algo hay para rescatar del equipo argentino fue la entrega, el compromiso, el no guardarse nada y dar pelea aún cuando el viernes había sido muy desfavorable. El 0-2 en los puntos presagiaba una tormenta mayor a la que se desataría en buena parte del país.

Pero el equipo se sobrepuso a esa situación incómoda y no se dio por vencido. Descontó en el dobles, y Charly Berlocq estiró la esperanza la tarde larga del domingo.

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Y en un lunes atípico, Guido Pella peleó todo lo que pudo ante un Fabio Fognini que comenzó errático, tenso, apagado, pero que luego de ceder los dos primeros sets, se consolidó en el tercero, se adelantó 4-3, quebró, ganó con su servicio y después ya fue el italiano que conocemos en su mejor versión: Sólido, lúcido, con un tenis rico y variado, en el cuarto set tras el 1-1 inicial quebró el servicio de Pella se adelantó 3-1 y si bien en el 3-2 Guido tuvo una chance de acercarse, fue Fognini el que se llevó el juego 4-2. Y lo ganó por 6-4.

En el juego definitivo, un clima enrarecido ya había invadido al Parque Sarmiento. La idea de abrir las puertas y que entrara la gente gratis era interesante en la teoría y en la práctica resultó contraproducente: mucha gente se acercó, estuvo en una larga hilera y tardó un tiempo en enterarse que ya no había más lugar. Otros, menos civilizados, rompieron un alambrado, ingresaron a toda velocidad al predio y se metieron a las corridas.

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Los insultos a Fognini, los silbidos, las agresiones inaceptables, impropias de una  conducta humana cerraron una tarde que no merecía pasar por esa vergüenza. Igual que el entredicho entre algunos miembros del equipo local y del visitante; algo que no se vincula con el deporte, ni los valores que debe transmitir.

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Una pena terminar con esas imágenes, porque lo de Argentina en la serie había sido digno. Y cayó ante un rival que fue mejor, tal como lo dijo Orsanic. No sólo se es grande en la victoria; aceptar la derrota ante un rival superior, reconocer lo que sucedió en la competencia, también hace a la grandeza deportiva. El equipo argentino dio un ejemplo cuando se cerró este largo fin de semana de tenis.

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Hernán O’Donnell

 

 

…Y la historia aún continúa

Empezó pocos minutos después de las 11 de la mañana y finalizó pocos minutos antes de las 8 de la noche. Fue una batalla larga, épica, cortada y cambiante. Arrancó Paolo Lorenzi a toda orquesta, se llevó la primera manga por 6-4 cuando la lluvia ya había anunciado su protagonismo. Porque el italiano tuvo mucho ritmo y precisión para ponerse 4-2 arriba, pero cuando el clima se iba a meter de lleno en la jornada, las cosas cambiaron. 4-4, interrupción, luego la reanudación para Lorenzi y el partido ya entraría en el terreno de lo atípico.

Pero Charly ya había dicho que tenía un plan. Que sabía lo que tenía que hacer, como jugar el partido. Y empezó a volcarlo para su lado. Con la iniciativa, tratando de dominar el juego, más allá de la elaboración. Así lo torció a un 6-4 en la segunda manga y en el tercer set se fue muy rápido 6-1 arriba.

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Pero el partido iba a tener más interrupciones. Viento, lluvia, humedad. Todo complicado para jugar al tenis. Y Lorenzi que recuperó el partido con un 6-3 muy luchado, y un fallo controvertido que pudo sacar a Berlocq de la concentración necesaria.

Pero era su tarde. Se adelantó con un quiebre muy rápido, porque ganó su servicio (1-0), empató Lorenzi (1-1), ganó Charly (2-1), quebró (3-1) y mantuvo (4-1)!

Después fue cuestión de mantener el saque para sellar un 6-3 final con sabor a gloria.

Falta un paso más. Se perdía 0-2 y se llegó a un 2-2 que deja todo para que se defina en un “SuperLunes” que promete ser muy atractivo.

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Hernán O’Donnell

 

Argentina puso el alma y estira la definición

La desazón de Simone Bolelli, el fastidio de Fabio Fognini y la serenidad del capitán Corrado Barrazzutti en la conferencia de prensa posterior al match, eran la imagen del equipo que no sólo había perdido un partido increíble y cambiante, sino que había dejado pasar una oportunidad magnífica para cerrar la serie y avanzar a la ronda siguiente.

La emoción de Leo Mayer, el optimismo de Carlos Berlocq y la sensatez del capitán Daniel Orsanic un rato más tarde, en la misma sala de prensa, eran la cara del vencedor. Un equipo que sigue abajo en el marcador, pero que conquistó un punto que le permite llegar al domingo con posibilidades.

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Leonardo Mayer y Carlos Berlocq jugaron con el alma y el corazón. Tuvieron dos sets muy buenos, donde aprovecharon las dudas de Simone Bolelli y los errores de Fognini, que recién se enchufó en el tercer set, en un momento clave: perdían 3-4 y 0-30 con su servicio y se afiló para revertir e igualar la manga en 4. Sacó Charly, que venía de dos sets muy buenos y falló. 5-4 para Italia, defensa sólida de su saque y obtención del tercer set. Otro partido comenzaba.

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Con la confianza por las nubes, los italianos se llevaron 6-2 el cuarto set. Igualados. Como regla general en el tenis, en los partidos a cinco sets, cuando se llega al quinto, la historia dice que puede pasar cualquier cosa.

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Y pasó de todo. Paridad hasta el 3-3; un dominio de Argentina; un match point con el score 5-3. El equilibrio de Italia en 5. La igualdad en 6 y a sufrir en el tie break…¿Sufrir? Argentina se puso muy rápido 4-1; y enseguida, 6-2. Todo parecía definido…Bueno, esto es tenis. Y nada está dicho hasta la última pelota. Italia tuvo frialdad para descontar cuatro match points y llegar al heróico 6-6. Y eso no fue todo. Se puso 7-6 para ganar…Pero Fognini erró una pelota no complicada, le picó mal y le dio en el marco, y Argentina igualó y ya no se detuvo: 9-7 el infartante tie break.

Todo está en juego. La Argentina se acordó del campeón, puso el alma y forzó la serie hasta el último día.

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Hernán O’Donnell