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Uruguay fue inteligente y construyó una goleada inesperada

Uruguay fue más en el primer tiempo. En el comienzo y en el final de ese período. Lo abrió con un gol tempranero, de esos que se dicen lo convirtió “desde el vestuario”; iban 4′ cuando el zaguero local, Mina, exigió a su compañero Lerma con un pase comprometido, robó Nahitán Nández, tocó Luis Suárez de taco, la tomó otra vez Nández y habilito a Cavani, para que Edi definiera tranquilo ante la salida de Ospina. Fue empezar y ponerse en ventaja para Uruguay, 0-1.

Ya había hecho algún mérito el visitante, porque cuando llegó el gol todo se había jugado en campo local; Colombia no lograba afirmarse en el partido y ni siquiera se había arrimado al arco de Martín Campagna.

Uruguay insistió en su fórmula y a los 21′ un desborde de de la Cruz, el centro preciso y Suárez que no llegó a convertir; Ospina se anticipó para hacerse del balón. A los 24′ robó en mitad de cancha Betancur, combinó con Suárez, este se la devolvió y el disparo de Betancur fue rechazado por Ospina en dos tiempos; en el segundo manotazo salvó justo la llegada de Cavani.

Carlos Queiroz, el portugués que dirige a Colombia, advirtió que el equipo estaba lento, pesado y lejos del arco rival. Decidió, entonces, hacer un primer cambio, inusual por el tiempo de juego. Iban 31′ cuando Luis Díaz ingresó por Wilmar Barrios. Entraba un hombre fresco y de punta por un volante central. Díaz se mostró activo, veloz y a los 36′ tuvo un remate cruzado que pasó cerca del palo izquierdo de Campagna. Fueron unso doce minutos donde Colombia pudo revertir su imagen y el desarrollo del juego.

Al final del período inicial, Uruguay volvió a acercarse al arco local y Suárez contó con un tiro libre que pegó en la barrera y se fue desviado.

Uruguay inició el segundo tiempo con una variante: Darwin Nuñez en reemplazo de de la Cruz. Un cambio que modificó un poco el esquema de la visita, en tanto Cavani debía retrasarse para colaborar con los tres volantes de batalla. Colombia salió un tanto más decidido y tuvo varias situaciones. A los 48′ un cabezazo de Duván Zapata fue desviado al corner por Campagna. Y cuando Colombia mejor parecía estar, llegó una estocada de la visita que liquidó el partido.

Se fue Betancur en ofensiva, exageró un choque de Murillo y Rapallini entendió que había sido penal. Luis Suárez se encargó de la ejecución y a los 53′ Uruguay quedó en ventaja por 0-2.

Colombia fue con ímpetu para tratar de achicar la ventaja. Mojica sacó un remate fuerte que Campagna sacó al corner a los 55′ y Muriel tuvo un buen tiro libre a los 57′ de juego. Enseguida salió Muriel, para permitir el ingreso de Morelos, a los 58′. Queiroz hizo la última modificación local a los 64′, cuando decidió que Cardona reemplazara a Uribe. Ya no habría más oportunidades para el local, pues había hecho las tres variantes en tres momentos diferentes.

El Maestro Tabárez dispuso que Rodríguez entrara por Luis Suarez a los 69′. Y Nuñez sentenció el partido con un remate fuerte, esquinado, desde muy lejos, que se metió junto al palo derecho de Ospina y dejó el partido 0-3 cuando estábamos en los 72′ de juego.

Y ya no hubo tiempo para más, porque el gol liquidó el espíritu de Colombia. El local sintió ese tanto como una mano de knock out. A los 77′, Arambarri entró por Cavani, quien había quedado como delantero cuando salió Suárez y ahora Nuñez pasaba a ser el hombre de punta.

Uruguay se sintió cómodo y seguro. Colombia fue una mezcla de desaliento, nervios y algún golpe fuera de lugar como el que le costó la segunda amarilla a Yerry Mina y su expulsión a los 88′ del partido. A los 90+2′ Neves entró por Bentancur.

Fue una tarde oscura para Colombia. Deslucida, pobre y con mucha impotencia. Para Uruguay, tres puntos de oro en el camino a la Copa del Mundo. Se preveía un partido duro, difícil y equilibrado; la “Celeste”, esta vez de blanco, lo hizo suyo con solvencia, inteligencia y eficacia.

Hernán O’Donnell

Los Pumas vuelven a la cancha en el escenario más difícil

Más de un año después, el seleccionado argentino de rugby se presentará en un campo de juego por un partido oficial. Será nada menos que ante los All Blacks, este sábado 14 de noviembre en el Bankwest Stadium a las 03:10 (hora argentina).

Imagen del último cruce entre Argentina y Nueva Zelanda (16-20) en julio de 2019. Crédito: Prensa UAR.

La victoria ante Estados Unidos en la Copa del Mundo Japón 2019 fue, aunque resulte increíble, el último cotejo de Los Pumas hasta ahora. La extensa interrupción que generó la pandemia dilató el regreso del combinado nacional, desarmó la consolidación de Jaguares y obligó a que el Rugby Championship tomara otra modalidad para este año.

Sin Sudáfrica, que no se sintió en condiciones necesarias para participar, el torneo volvió a la clásica modalidad del Tres Naciones, pero con Argentina en lugar de los Springboks. Además, fue adaptado a las complejas circunstancias ocasionadas por el brote del Covid. Todo el certamen tendrá lugar en Australia. Las fechas tampoco son las habituales.

Los Pumas sufrieron un año de incertidumbre por una larga cuarentena que les impidió entrenar con normalidad por varios meses. El difícil panorama afectó un pilar importante de la Unión Argentina de Rugby y un brazo importante para la selección. La base que había afirmado la franquicia del Super Rugby se desmoronó y muchos jugadores emprendieron nuevos destinos. Sin embargo, la preparación para esta competencia pudo diagramarse con antelación, y dio lugar a una especie de pretemporada intensa y extraña.

En agosto, retomaron las prácticas en Casa Pumas, con diferentes turnos y sólo para los convocados residentes de Buenos Aires y Rosario. Luego de que se incorporaron, progresivamente, los demás integrantes de diferentes provincias del país, a fines de septiembre la delegación argentina se trasladó a Uruguay para continuar con los entrenamientos.

Imagen: Twitter de Los Pumas.

Finalmente, viajaron a Sídney en octubre, con alrededor de un mes de anticipación para el ansiado debut. Una espera interminable, que de una vez por todas tendrá fin este sábado. Si bien el equipo pudo volver a jugar en los últimos dos fines de semana ante un combinado australiano, no fueron encuentros dentro de un marco formal.

El seleccionado argentino atravesó muchos obstáculos para llegar a esta fecha. Las restricciones que existen por la pandemia provocó que los jugadores que militan en el exterior estuvieran alejados por un largo tiempo, otros incluso no pudieron formar parte de la nómina. El plantel recién pudo prepararse en conjunto desde el 3 de noviembre. También surgieron imprevistos como la suspensión de un amistoso ante Waratahs.

Más complicado aún asoma el contexto para el choque con los All Blacks debido a la diferente realidad de tal seleccionado. En la antesala de cualquier compromiso, los neozelandeces suelen asomar como favoritos. Su poderío histórico siempre está vigente. Pero a tal factor se le suma, en este caso, cómo vivieron este año. Lejos estuvieron de padecer situaciones como las de su próximo adversario.

Para empezar, como es sabido, el brote del virus no fue igual en aquel país, que también optó por diferentes salidas ante su panorama. Y en cuanto al deporte en cuestión, el rugby prácticamente no paró en Nueva Zelanda. Readaptaron el Super Rugby e incluso los partidos se jugaron con gran afluencia de espectadores. La competencia estuvo intacta para sus jugadores, y el propio seleccionado tuvo varios partidos, al igual que Australia. Entre ellos se enfrentaron a lo largo de estos últimos meses, e incluso pusieron en marcha el Tri Nations actual.

Los All Blacks se quedaron con la Bledisloe Cup que disputaron ante los Wallabies. Imagen: Twitter de All Blacks.

Todo ello, encima, con un nivel muy alto. Aunque los Wallabies presentaron complicaciones (será otra tarea brava para Argentina), los All Blacks desplegaron funciones magistrales y hasta mostraron su capacidad para aplastar a quien tenga enfrente. Si cada encuentro ante los de negro es una misión muy compleja para Los Pumas, esta vez parece que lo será mucho más todavía.

Lo que puede rescatarse, para avizorar un escenario más positivo para los de Mario Ledesma, es que pudieron entrenar por casi tres meses, en diferentes etapas, y también confiar en la ilusión, la ambición y el hambre de gloria que puedan tener los argentinos. La cita asoma como un reto de extrema dificultad, mucha mayor a cualquier duelo que tuvo lugar en los últimos años. Pero habrá que ver cómo responden Los Pumas a un contexto exigente y complicado, con un rival cargado de poderes en frente.

Formaciones

Los All Blacks presentarán todo su arsenal en el enfrentamiento del sábado:

Imagen: Twitter de All Blacks

Por el lado de Los Pumas, veremos el regreso de Juan Imhoff, luego de muchos años de ausencia por el impedimento de que participen los rugbiers del exterior. También se pondrá otra vez la camiseta nacional Francisco Gómez Kodela, pilar formado en Belgrano Athletic. Además, sobresalen las titularidades de Rodrigo Bruni, que hace tiempo se ganó un lugar en el plantel, y en especial la de Santiago Chocobares. El joven centro hizo su primera presentación en Jaguares este año, y ahora debutará en el equipo nacional nada menos que ante los All Blacks.

Santiago Carreras, que sorprendió en el Mundial pasado y logró reconocimiento en la franquicia del Super Rugby, irá como fullback, donde solía desempeñarse Emiliano Boffelli. En el banco, resaltan las presencias de Lucio Cinti, a quien Ledesma elogió, y la vuelta de Santiago Cordero, de muy buen nivel en Europa. Así será el equipo que irá en busca de la hazaña:

Imagen: Twitter de Los Pumas.

Martín O’Donnell

A la Argentina le faltó definición y Paraguay se llevó un valioso empate

Fue un partido de menor a mayor; que creció con los minutos y que tuvo un libreto muy claro, tal como lo reconoció el DT argentino, Lionel Scaloni, cuando le requerimos un análisis del juego, en la conferencia de porensa posterior al partido: “En los primeros 15 minutos el equipo no entró bien. Después del penal creo que fue todo nuestro, sinceramente. El equipo reaccionó, creó situaciones, hizo lo que tenía que hacer, logramos el empate; El segundo tiempo fue todo nuestro y creo que más allá de que no se ganó hay que valorar bastantes cosas que se hicieron bien”.

Así fue el partido. Con un Paraguay que salió a atacar, que fue el equipo “valiente” que requería Eduardo Berizzo, su entrenador, y que a los 4′ ya tenía su primera llegada con un pelotazo largo que Armani pudo solucionar con una rápida salida. El conjunto guaraní presentó una línea de cuatro con todos futbolistas que juegan como zagueros centrales; Rojas, Balbuena, Gustavo Gómez y Junior Alonso. Tres medios y tres hombres de ataque, Angel Romero, Lezcano y Miguel Almirón. Y fue una corrida del ex hombre de Lanús que derivó en una infracción de Martínez Quarta y el consecuente penal que Angel Romero se encargó de convertir a los 20′ para poner 0-1 el partido.

A la Argentina le costaba acomodarse al partido; sufría los embates del visitante y no podía hacerse de la pelota. Para colmo, a los 28′ salió lesionado Exequiel Palacios y debió hacer su primera variante muy rápido, aunque luego Lo Celso, su reemplazante, se convirtió en uno de los mejores jugadores para la recuperación argentina.

El equipo creció con la movilidad del ex hombre de Rosario Central, y sobre el final del primer tiempo logró al igualdad. Corner desde la izquierda y el cabezazo de Nicolás González, a los 40′, puso el marcador 1 a 1.

Y cerró el primer tiempo con una buena maniobra combinada que terminó con un remate de De Paul que Silva, el arquero de Paraguay, sacó al corner.

El conjunto albiceleste creció en el segundo tiempo; se hizo dueño del balón y fue a buscar el desequilibrio desde el inicio del mismo. A los 48′ tuvo una chance con un remate alto de Lautaro Martínez. Y enseguida llegó la gran controversia de la noche. Nico González le robó el balón a Romero, pero con una infracción que el juez no advirtió. La jugada siguió y terminó con un remate de Messi a la red, y mientras toda Argentina celebraba, el VAR le advirtió al árbitro Raphael Claus que revisara la jugada. Y la determinación fue cobrar la infracción del delantero argentino que jugó de marcador lateral, por lo tanto el match siguió igualado.

A los 59′ Di María regresó al equipo nacional. Entró por Ocampos. Su primera maniobra fue un centro que Lautaro Martínez cabeceó y contuvo Silva. A los 68′ tuvo otra media vuelta Martínez y otra vez respondió el arquero visitante. A los 71′ Messi sacó un remate al ángulo que el arquero paraguayo sacó al corner.

Berizzo sintió que el equipo se quedaba y decidió hacer dos modificaciones: a los 73′ H. Perez entró por D. Lezcano y J. Morel ingresó en lugar de M. Villasanti. Levantó paraguay y tuvo un tiro libre a los 78′ que ejecutó Angel Romero y Armani sacó muy bien al corner.

Scaloni también movió el banco; a los 82′ Nicolás Dominguez entró por Rodrigo De Paul y Lucas Alario reemplazó a Lautaro Martinez; poco más tarde, en Paraguay entró A. Sanabria por Angel Romero y Rodrigo Rojas reemplazó a Gaston Gimenez, cuando ya se jugaban 85′ del partido.

No hubo tiempo para más. Solo una variante final en Paraguay; O. Alderete entró por Miguel Almiron a los 90+1′ de juego.

Argentina tuvo una noche que empezó muy complicada y que con el correr de los minutos pudo levantar, pero le faltó un poco más de juego, imaginación y variantes para traducir en el marcador esa mejoría. Le quedó un punto y la oportunidad de buscar una nueva chance cuando viaje a Lima para enfrentar a Perú.

Hernán O’Donnell

Berizzo propone un equipo valiente para sorprender a la Argentina

Faltan algunas horas, todavía no están confirmados los equipos, hay tiempo para algún ensayo más, para trabajar alguna idea, para practicar jugadas de balón detenido, hay esperanzas de recuperar a los lesionados, y sin embargo, da la sensación de que ya se juega el partido entre la Argentina y Paraguay.

Va a ser en la Bombonera el jueves 12 de Noviembre a las 21 hs, pero en las especulaciones, los pronósticos, los cálculos y los análisis, el encuentro ya vive sus primeros minutos.

Para Eduardo Berizzo, DT de Paraguay, “Puede haber similitudes con el partido que jugamos por la Copa América; como achicamos espacios en defensa, como nos ayudamos por cercanía y luego como nos agrupamos para atacar con velocidad y verticalidad hacia adelante, pero siempre hay que hacer la salvedad que nunca un partido es igual a otro, que los futbolistas pueden ser otros, que los momentos de los jugadores son otros, pero a nivel táctico, estratégico, estas cosas que mencioné al principio pueden ser referentes de valor”.

Crédito: apf.org.py

En tanto, el arquero de la selección de Paraguay, Antony Silva, afirmó: “La responsabilidad siempre es la misma; siempre es alta. No depende de quien esté en el plantel, y es algo con lo que convivimos siempre”, expresó en conferencia de prensa.

“Hicimos una evaluación de los partidos con Perú y Venezuela”, continuó el entrenador; “hubo momentos de esos partidos donde nos impusimos a partir de la tenencia de la pelota, presionamos bien y usamos bien el balón, no sufrimos con Perú y casi nada con Venezuela, y jugamos muy ordenados. Queremos seguir en esa línea. Cometimos algunos errores puntuales que debemos solucionar, pero el hecho de haber salido del primer combo de partidos con buenos resultados es lo que nos fortalece para afrontar el partido frente a la Argentina”.

“Nuestros centrales son capaces de entregar la pelota con mucha claridad; imaginamos tener un mediocampo dinámico para sortear la presión de Argentina y eso dependerá del buen pase y de la movilidad de todos los jugadores. Para un partido de esta importancia, con los futbolistas que vamos a enfrentar, lo primero es establecer muy bien el uno contra uno; encontrar la respuesta defensiva a la calidad de los atacantes, luego imaginar lo táctico. Tenemos que tener el balón, jugar como pretendemos, con posesiones largas y convencernos de que lo que hacemos nos va a permitir ganar; tenemos que seguir nuestro plan de juego y confiar en que nos va a dar resultado”, agregó Eduardo Berizzo.

Crédito: es.fifa.com

“Me gustaría terminar esta serie de partidos con seis puntos, pero esto tiene mucho que ver con el desarrollo de los partidos, con como los consigues esos puntos. Por ejemplo, empatar de local con Perú nos significó una decepción, pero luego conseguimos tres puntos fuera de casa que nos elevaron el ánimo. A veces irse a lo numérico antes de lo estratégico, del plan de partido, es un desgaste inútil. Todas nuestras energías tienen que estar en el plan de juego, ser un equipo valiente para tener la pelota y jugar como queremos. Este partido es una gran prueba para nosotros”, continuó el entrenador argentino que dirige a la albirroja.

“El objetivo es jugar siempre de la misma manera, ser fieles a nuestra idea, adueñarnos del partido y a través de jugar bien, conseguir puntos. Si conseguimos puntos, estaremos en la zona de clasificación. Nuestro objetivo es terminar bien el año, para eso tenemos que jugar bien, y así terminar el año con el ánimo bien alto”, finalizó Berizzo.

En la voz del entrenador, Paraguay anuncia como llega al choque en la Bombonera. Con fe, esperanza y el objetivo de jugar bien, para tratar de ganar un partido bravísimo.

Hernán O’Donnell

La Santa Fe de Sosa le frustró la victoria a Colón en Avellaneda

Lo mejor del partido estuvo al final. En los últimos minutos; si se quiere, en los veinte finales, pero para ser más justos con el drama y la emoción que despierta este deporte único, debemos decir que el minuto final del tiempo reglamentario y los seis que adicionó el árbitro del partido entre Independiente y Colón, Silvio Trucco, fueron los más importantes del juego.

Ya llegábamos al final cuando partió el centro pasado, de derecha a izquierda, para la fuerte palomita que metió Lucas Rodríguez para sellar la igualdad a los 89′; el partido quedaba 1 a 1 y todo indicaba que ese iba a ser el marcador final, pero el juez adicionó seis minutos más y las emociones crecieron.

El Rojo, envalentonado por el empate agónico y por el buen juego que había producido en la segunda mitad del complemento, a partir de los ingresos de Lucas González, Federico Martínez y Alan Soñora, creyó que lo podía ganar. Y Colón, que había tenido sus chances en el complemento a partir de buenos contragolpes, lo fue a buscar con convicción y en el instante final se encontró con un penal por una mano de Lucas Romero. Antes de la ejecución se lo veía tranquilo al arquero uruguayo Sosa, quien analizaba las posibilidades de donde fuera a ir el remate. Y acertó, porque Emanuel Olivera, a los 90+5′, eligió el palo derecho del arquero y hacia allí fue el vuelo de Sosa, para rechazar el remate y dejar sellado el 1 a 1.

Incluso, en la reanudación, Romero tuvo una oportunidad, pero la pierna de Olivera desvió su tiro al corner. Y todo concluyó con un reparto de puntos para dos equipos que pueden clasificarse a la zona de arriba.

Antes hubo un partido, cuyas emociones más importantes, también, se produjeron al inicio del encuentro.

Porque Independiente llegó apenas comenzó el juego con una buena jugada de Pablo Hernández, el pase de taco a Velasco, el centro de este y el cabezazo de Hernández que controló Burián.

Colón respondió con una llegada de Chancalay y muy pronto abrió el marcador, a los 12′ cuando Wilson Morelo conectó un tiro de esquina y con dos intentos inauguró la cuenta para que el equipo de Eduardo Domínguez se pusiera 0-1.

Independiente se repitió con pelotazos a Silvio Romero, para que este pivoteara y tratara de bajar de cabeza para que los volantes armen el juego. Colón se apoyaba en el trabajo de Aliendro, Bernardi, Lértora, para que Chancalay fuera el arma de fuego del conjunto visitante.

Y el primer tiempo se fue en esa paridad, aunque el resultado le sonreía a Colón.

El Rojo mejoró con las tres variantes que propuso Lucas Pusineri a los 63′, cuando dispuso que Lucas Gonzalez entrara por Pablo Hernandez, Federico Martinez ingresara por Blanco y Alan Soñora lo hiciera en lugar de A. Roa. Mejoró el local con la frescura de los pibes, y a los 69′ tuvo una llegada clara con una media vuelta de Silvio Romero, y a los 81′ tuvo un mano a mano que tapó muy bien el arqueo Burián.

Y al final, lo dicho. La igualdad que logró Independiente, la chance que tuvo Colón y el empate que tuvo un gusto más dulce para el Rojo que para el equipo visitante, por esa Fe que Sebastián Sosa tuvo en la última jugada del partido.

Hernán O’Donnell

En el minuto final, Lazio se llevó el punto que merecía

El primer tiempo fue extraño. Porque Lazio nos dejó una mejor imagen, más prolijo, mejor parado en la cancha, con una postura ofensiva y dominante. Los primeros quince minutos fue superior, pero bastó un solo ataque de Juventus para que este abriera el marcador y a partir de allí se plasmara la sensación que, en cada ataque, el local podía lastimar. porque Lazio era agresivo para atacar, pero dejaba huecos en la defensa, no controlaba con seguridad a Ronaldo y la potencia ofensiva de la “Vecchia Signora” anunciara peligro en cada avance.

Iban 14′ cuando el colombiano Cuadrado arrancó por la derecha, gambeteó a dos futbolistas, trabó con el tercero y llegó al fondo, para lanzar el centro que Cristiano Ronaldo conectó dentro del área chica para señalar el 0-1.

Lazio volcó el juego otra vez hacia el arco de Szczesny y tuvo una chance con una jugada colectiva en la que Muriqi no logró conectar, Le costaba profundizar; Fares chocaba y perdía con Cuadrado, Correa recibía poco juego y Luis Alberto no lograba organizar la jugada final; entonces ese dominio era más posicional que profundo.

Encima, a los 42′ Cristiano Ronaldo tuvo otra chance, con un hermoso remate que pegó en el poste izquierdo de Pepe Reina. Y el propio arquero español sacó con un vuelo formidable un tiro libre de Ronaldo a los 45′ que tenía destino de red. Con tres llegadas claras del portugués, Juventus demostraba que podía romper cualquier propuesta. El trabajo de Rabiot en la mitad de la cancha, y del sueco Kulusevski en el ataque, eran dos argumentos de peso para la visita.

En el complemento, el equipo local volvió a posicionarse en zona rival. A tratar de mandar en el dominio del juego; muy pornto, su entrenador, Simone Inzaghi entendió la necesidad de modificar nombres para refrescar a su equipo. A los 53′ W. Hoedt entró por S. Radu, M. Lazzari ingresó por M. Fares y F. Caicedo reemplazó a V. Muriqi. Cambios fundamentales para darle mayor profundidad a su conjunto.

Sin embargo, la JUve demostraba que en cada contragolpe podía hacer daño. A los 57′ Rabiot encabezó uno de ellos, se fue por izquierda, combinó con Moratta, recibió y sacó un zurdazo peligroso.

Lazio apostaba a la conducción de Luis Alberto y a la habilidad de Joaquín Correa, ahora con la ayuda de la potencia de Felipe Caicedo.

Juventus sumó inconvenientes cuando tuvo que salir Ronaldo, con una torcedura de tobillo, a los 75′ y fue reemplazado por el argentino Paulo Dybala. También en esa ventana, W. McKennie ingresó en lugar del sueco Kulusevski, de muy buen partido.

A los 76′, Lazio tuvo otras dos variantes para cerrar los cinco cambios en dos ventanas: J.A. Akpro entró por D. Cataldi y A. Pereira lo hizo en lugar de Luis Alberto. En Juventus, el último cambio fue el de Bernardescchi por Moratta, a los 88′.

Parecía que el partido se terminaba con el resultado, apretado, para la visita. Pero Juventus, tras la salida del portugués Ronaldo, perdió todo el fuego que su ataque podía tener. También con el reemplazo del sueco Kulusevski.

Y en la agonía, cuando ya se juaban 90+4′ Joaquín Correa metió un caño, entró al área, gambeteó a un defensor y cedió para Caicedo, quien giró y convirtió con un remate al poste más lejano de Szczesny, quien no llegó con su estirada. 1 a 1 y Lazio encontró una igualdad, que por cierto merecía. Juventus resignó dos unidades y la defensa del título requerirá de un mayor esfuerzo y concentración.

Hernán O’Donnell

RB Leipzig sigue su línea, y su marcha no se detiene

El equipo tiene una idea de juego definida, clara y completa. La “Aplanadora Alemana”, que se ha ganado ese mote que le hemos puesto en función de su forma de jugar, de sus maneras y también de ese atrevimiento por ir a buscar el resultado en todos lados y desafiar a los gigantes Bayern Münich y Borussia Dortmund. Un equipo que llega con mucha gente, que ataca desde el primer minuto y desde cualquier lado, pero que también sabe defenderse y lo hace bien cuando corresponde hacerlo.

Ante Friburgo dispuso un esquema diferente al usa de modo habitual; una línea de cuatro en lugar de tres zagueros, con Mukiele y Angeliño por los laterales, con sus características y cualidades habituales para las proyecciones por las bandas.

Kampl como volante central; por delante el incansable Sabitzer, Nkunku y Haidara; arriba Poulsen y el habilidoso Forsberg, quien tuvo un tremendo remate en el poste a los 16′ de juego.

Friburgo le opuso una línea de cinco defensores, tres volantes y dos delanteros, para desdoblarse en los laterales y poblar con cinco hombres el centro del campo cuando la situación lo ameritaba.

A los 26′ llegó el gol de Konaté, quien empujó al arco tras un centro pasado, el balón que parecía perderse y recibir de Mukiele. 1 a 0 para el local que traducía en el marcador lo que buscaba.

En el segundo tiempo Mukiele, lesionado, debió cederle su lugar a Henrichs. RB Leipzig intentó intensificar su dominio; fue Friburgo para intentar el empate y el encuentro tuvo un rato de disputa, en tanto las variantes, como siempre, modificaban la estructura de los equipos y la dinámica del juego.

A los  62′ Dani Olmo ingresó en reemplazo de A. Haidara y A. Sorloth entró en lugar del sueco Forsberg, en el conjunto de Julian Nagelsmann. En la visita, a los 63′ J. Schmid reemplazó a L. Kubler y V. Grifo ocupó el lugar de B. Santamaria.

El desnivel para el local se produjo a los 70′, cuando Sabitzer marcó de penal el 2 a 0. Allí se produjo un quiebre, porque RB Leipzig se sintió seguro y ordenado, y controló el partido.

Christian Streich, entrenador de Friburgo, decidió arriesgar un poco más con dos modificaciones nuevas. A los 74′ entró un volante, J. Woo-Yeong por N. Hofler y el delantero N. Petersen por R. Sallai.

El local pudo acomodarse y sostuvo su estilo, ante un rival que se vio afectado ya por el segundo gol. Otros momentos de cambios modificaron algunas posiciones: a los 81′ Tyler Adams entró por K. Kampl en el local. A los  83′ K. Chang-Hoon reemplazó a M. Gulde, lesionado, en Friburgo. Y a los 86′ H. Hee-Chan ingresó en Leipzig por C. Nkunku.

Pero para el final quedaba la frutilla del postre. El golazo de Angeliño, a los 88′, con un magnífico tiro libre que se metió en el ángulo superior izquierdo de Florian Müller, el arquero visitante.

Un golazo para decorar la vicotria de RB Leipzig, un equipo que no se detiene, que se aferró a una fiolosfía de fútbol, a un estilo de juego, que mantiene en todos lados. Atacar y saber defenderse. Un conjunto que hace tiempo se mezcló entre los grandes de la Bundesliga y que mantiene su desafío.

Hernán O’Donnell

Celta fue superior, pero no pudo torcer la defensa de Elche

Habrá que definir con toda claridad que las “manos” cometidas dentro del área, son sancionadas con penal. Habrá que especificarlo bien en el reglamento, habrá que asumir que todas, las casuales, las groseras, las de rebote, las que el “balón busca la mano” y las que “la mano busca el balón”, todas se sancionan por igual. Aunque suene injusto. Pero, por lo menos, de esa forma habrá más claridad en las decisiones arbitrales, más entendimiento para el aficionado, casi le diría que más transparencia. Todas las manos son penal, y se acabó.

Porque si no va a pasar lo que sucedió en el inicio de Elche vs Celta, el partido que abrió la fecha de la Liga de España. A los 3′ se sancionó como penal una mano que pareció más casual que voluntaria, tras un centro de la derecha, el cabezazo de Milla, el rebote en la mano del defensor visitante y el penal que levantó quejas de todo el equipo de Vigo.

Allí nació un partido de ida y vuelta. Con un equipo visitante que se sintió tocado en su amor propio, y fue a buscar el partido, aún a riesgo de dejar espacios a su espalda.

Y tuvo enseguida una chance con Mendez, quien definió solo tras recibir un pase al vacío, pero el arquero local la sacó al corner con el pie izquierdo. Luego tuvo otro remate de lejos de Denis Suarez, que se fue muy cerca. Y Boyé, por el lado local también tuvo su chance con un remate cruzado que pasó cerca del palo izquierdo de Rubén Blanco, cuando iban 34′ del partido. Enseguida llegó el primer cambio del partido, a los 38′, por la lesión de Fidel, que moivó el ingreso del argentino Juan Sánchez Miño, en Elche.

Celta se había mostrado rápido en ataque; Iago Aspas y Nolito, por los costados, desbordaban con velocidad y por el medio era profundo. Así llegó una maniobra combinada, el pase a Santi Mina y el derechazo cruzado a los 41′ de juego para sellar el 1 a 1.

Celta salió decidido en el segundo tiempo y muy pronto se hizo dueño del balón y el control de las acciones. El trabajo de los volantes, la dinámica de Suárez, la proyección de los laterales, lo llevaron a apretar al local contra su arco.

Jorge Almirón, Director Técnico de Elche, tomó nota y resolvió tres modificaciones a los 60′ del encuentro: Josema entró por D. Gonzalez, E. Rigoni ingresó por P. Milla y R. Guti reemplazó a O. Mfulu;en la visita, a los 65′ ingresó Beltrán en lugar de Tapia.

Fue más la visita y mereció desnivelar, pero careció de precisión, en tanto se agrandó la figura del arquero local, Edgar Badía, de buenas intervenciones.

Lo de Emiliano Rigoni fue breve; se lesionó y a los 76′ debió ser reemplazado por Nino, en tanto Celta aprovechó la ventana para que Miguel Rodríguez entrara por Santi Mina. Y el último cambio fue a los 83′, cuando G. Veiga reemplazó a Brias Mendez en el conjunto de Vigo.

El equipo de Almirón tuvo su primera chance en el segundo tiempo a los 83′ cuando Morente tuvo su posibilidad; ahí reaccionó el local y en esos minutos finales produjo lo mejor del segundo tiempo. A los 90+2′ un pelotazo largo para Nino, que no pudo controlar, fue la chance más oportuna para Elche.

Así se fue el partido. Con una actuación global de Celta superior, pero con un inicio y un final del local, que le permite continuar con una campaña positiva, en tanto Celta sigue hundido en la zona baja de la tabla.

Hernán O’Donnell

Yusuf Yazici fue el verdugo que terminó con la racha invicta del Milan

Fue un primer tiempo complicado para el Milan. No tuvo la profundidad habitual ni esa capacidad de hacer daño con facilidad; no jugó mal, tuvo el balón la mayor parte del tiempo, le dio buena circulación desde el fondo, pero en el sector más preponderante, en la zona del área rival, allí fue desprolijo. No tuvo fineza y no resolvió de la mejor manera cada maniobra de ataque.

Se encontró con un Lille combativo. Un equipo que acumuló cinco volantes para dar pelea en la mitad de la cancha, con los portugueses Xeta y Renato Sánches como abanderados de la batalla en el centro del campo. Y el local extrañó la claridad de Calhanoglu, la velocidad de Leao, incluso el trajinar de Bennacer…todos en el banco de los suplentes.

El equipo francés mostró soltura y atrevimiento. Batallaba en la mitad de la cancha, y cuando se hacía del balón iba adelante con la conducción del turco Yusuf Yazici y la potencia de Jonathan David.

A los 20′ llegó el penal, muy discutible, pero que Yazici se encargó de convertir. 0-1 para el Lille y sorpresa en San Siro.

El local se encontraba abajo sin merecerlo, pero a partir de allí le costó encontrarle la mano al partido. Como que el gol de la visita lo desdibujó y si bien tuvo una chance clara a los 24′ con un tiro libre de Ibrahimovic que el arquero Maignan pudo desviar, después no contó con demasiadas situaciones ante el arco rival.

Llegó por izquierda con Theo Hernández, por derecha con Catillejo, algo de Brahim Díaz, poco de Krunic, desabastecido Zlatan…todo terminaba en un tiro que rebotaba en algún defensor. Y Lille amenazaba con cada contra de Jonathan Bamba, igual que sus compañeros, atrevido y sin complejos para jugar.

Para el comienzo del segundo tiempo Stéfano Pioli dispuso dos variantes imprescindibles para cambiar la imagen del equipo: Calhanoglu por un inexpresivo Krunic y Leao ingresó por un deslucido Castillejo.

Sin embargo, Milan estuvo lejos de mejorar y en pocos minutos sufrió dos golpes que actuaron como un terremoto que sacudió su estructura y derrumbó todos los planes de recuperación.

A los 54′ Yazici sacó un remate cruzado desde la izquierda que le picó en las barbas a Donnarumma justo en el momento en que se arrojaba a la pelota, le pasó por encima y se clavó sobre la base de su poste izquierdo para dejar el partido 0-2.

Y a los 58′ un contragolpe rápido y preciso del visitante le permitió a david filtrarse por el centro y tocar a la entrada de Yazici, quien con otro tiro cruzado, esta vez a la derecha de Donnarumma, marcó su tercer gol particular y el tercero del partido. Lille quedaba en ventaja por 0-3 y todo parecía concluído.

Así lo entendió el propio entrenador del Milan, quien determinó la salida de su máxima figura, Zlatan Ibrahimovic, para preservarlo y el ingreso de Rebic a los 60′, en una ventana donde también ingresó Bennacer por Tonali.

En la visita, el DT Christophe Galtier, también entendió que debía hacer modificaciones. A los 64′ B. Andre entró por Xeka, que hizo un buen partido, pero estaba amonestado y correspondía cuidarlo; y también ingresó I. Lihadji por J. Ikone.

No tuvo ideas el local. Como si también hubiera sentido el cansancio físico de una larga cantidad de partidos acumulados. Y no le salía ninguna; ni siquiera el tiro de Leao, ya cerca del final, que era factible de convertir en otro momento, pero en esta tarde complicada se fue afuera.

Quedaron los cambios finales. A los 77′ el noruego J.P. Hauge entró por el español B. Diaz en el local y en la visita a los 79′ B. Yilmaz ingresó por la gran figura de la jornada, Y. Yazici en tanto B. Soumare reemplazó a Renato Sanches, de muy destacada labor; a los 83′ Reinildo entró por otro que brilló, J. Bamba.

Para Milan fue, al cabo, casi como sacarse un peso de encima. Las rachas invictas, cuanto más se prolongan en el tiempo, en un momento empiezan a volverse una carga, una suerte de mochila que hay que mantener como sea y entonces el entorno, el mundo del fútbol empiezan a preguntarse cuando van a perder. Cuando se cortará la serie. Y cuando llegan partidos importantes, definitivos, o clásicos, esa serie invicta se vuelve un peso en contra. De modo inconsciente, perder luego de más de 25 partidos ante un rival de otro país, y que no implica caerse en la tabla de la EURO, es como un alivio. Como sacarse un peso de encima.

Pero para que sea sólo eso, desprenderse de un karma, lo que vale es la pronta recuperación. será el desafío del equipo de Pioli; volver rápido a la racha victoriosa.

Para Lille, el aplauso y la felicitación por un partido destacado, audaz y generoso, cuyo premio fue una victoria para recordar por mucho tiempo.

Hernán O’Donnell

RB Leipzig supo reaccionar y logró un valioso triunfo ante PSG

Upamecano quiso salir con el balón desde el fondo, se lo robó Mosie Kean, cedió para Angelito Di María y este, con el revés de su pie izquierdo convirtió el gol, ante la salida de Gulacsi. Iban solo 5′ de juego y París Saint Germain se adelantaba en el marcador; un poco por el error del zaguero francés del equipo local y otro poco por la astucia de Kean y la fineza de un jugador estupendo, como Di María.

RB Leipzig respondió con un ataque inmediato; desborde por la derecha, remate de Haidara, el balón lo tapó Keylor Navas y el rebote lo tomó Angeliño, pero Navas volvió a intervenir. Iban 7′ y el arquero visitante mantenía el resultado. A los 15′ tuvo otra chance el equipo parisino; penal por mano de Upamecano, y el remate de Di María fue controlado por el húngaro Gulacsi. PSG fue más al principio, tuvo un poco más la pelota y también llegó al arco rival, incluso con dos jugadas, de Di María y Kean, que terminaron en la red, pero fueron bien desactivadas por posición adelantada en ambos casos.

De a poco, RB Leipzig se metió en el partido. Cuando la movilidad de sus volantes, Sabitzer para el origen de las maniobras y Forsberg para la realización, le dio al equipo otro cariz.

A los 31′ llegó Mukiele por derecha, cedió a Forsberg y el remate del sueco fue bien atajado por Navas. Y a los 41′ llegó a la igualdad; un avance de Angeliño, el pase al medio para Nkunku y el disparo de este se metió junto a la base del poste derecho del arquero visitante para sellar el 1 a 1.

Tuvo una oportunidad más el local con el cierre del primer período. Iban 44′, la jugada nació en la zona izquierda de la defensa, combinaron Angeliño y Naidara, el lateral español cedió adelante para Forsberg, este habilitó a Dani Olmo y el tiro del español se fue apenas arriba del travesaño francés.

En el complemento mejoró mucho el equipo de Julian Nagelsmann. Como si hubiera sido empujado por el envión del final del primer tiempo, salió decidido, como en las mejores noches y tardes de la “Aplanadora Alemana”.

A los 52′ Forsberg armó una muy linda jugada individual, y tras sacarse a dos hombres de encima, y amagar cuando entraba por el sector izquierdo, ejecutó un remate que se fue apenas arriba del travesaño; enseguida respondió la visita con un tiro de Kean que se fue apenas alto.

Ya el partido era otro; con más dinámica, movilidad y ritmo. y con el control que había pasado de las manos de PSG al conjunto de Leipzig. y ese dominio del local se tradujo en una diferencia en el marcador. Mano de Kimpembé en el área y el penal para RB Leipzig lo asumió el sueco Forsberg, quien marcó el 2-1 a los 56′ de juego.

Ya con el marcador a favor, Nagelsmann resolvió ordenar el equipo y dispuso dos variantes: a los 62′ B. Henrichs entró por N. Mukiele y Y. Poulsen reemplazó a Dani Olmo.

París Saint Germain empezó a perder la brújula. Una violenta infracción de Gueye a los 69′ lo dejó con un hombre menos. Entonces Thomas Tuchel dispuso dos modificaciones; a los 72′ M. Bakker entró por L. Kurzawa y T. Kehrer ingresó en reemplazo de P. Sarabia.

El Leipzig también hacía dos cambios más: a los 75′ Justin Kluivert entró por E. Forsberg, el más destacado del encuentro y el norteamericano Tyler Adams ingresó en lugar de A. Haidara.

Pero el rumbo del partido ya estaba definido; el conjunto alemán era el dominante, con un trabajo que había dejado marcado Forsberg y continuaron Kluivert y Adams, con un ataque sostenido y otra situación, esta vez en los pies de Nkunku y su tiro se fue afuera. A los 89′ entró Kampl por Sabitzer en el último cambio del equipo local. Y al final PSG terminó con un expulsado más, por una violenta infracción de Kimpembé, quien cortó un contragolpe de Poulsen con una barrida desde atrás que fue sancionada con la segunda amarilla pero bien pudo haber sido roja directa, cuando ya iban 90+4′ de juego.

RB Leipzig consiguió un pequeño desquite de la derrota sufrida en la semifinal de la última edición de la Champions League; pero, en realidad, el mayor valor de esta victoria fue el de no rendirse ni desesperarse ante los primeros contratiempos, saber acomodarse al partido, remontar el marcador y haberse reencontrado con su fútbol.

Hernán O’Donnell