Fue una semana fantástica. De gran nivel de tenis, con ciertos altibajos a partir de la discontinuidad por las lluvias, el mal clima, pero con el entusiasmo y el empuje de todos los jugadores.
Ganó Ferrer, al cabo el primer clasificado del torneo, el lógico candidato, el hombre que se llevó las tres últimas ediciones.
La victima, esta vez, fue el ascendente Fabio Fognini, un jugador de excelente técnica, que viene de cumplir una gran actuación en la Copa Davis, y de ganar el torneo de Chile.
Sin embargo, la solidez de Ferrer fue difícil de doblegar. No alcanzó el talento grande del italiano. Siempre había una respuesta del otro lado de la red.
Cuando parecía que lo liquidaba, Ferrer corría y llegaba; y el joven de San remo se desmoralizaba.
Así llegó la lógica vicoria: fue 6-4 el primero, el segundo simulaba ser más parejo, incluso con el 3-3. Fognini pudo colocarse 4-3, pero no supo quebrar al español, que conservó el servicio se colocó 4-3. El quiebre del saque fue decisivo. Pareció que Fognini se resignaba en ese game que llevaba el parido al 5-3 para ¨Ferru¨, y su servicio.
No falló el español: conservó con claridad su saque y venció por 6-4 y 6-3.
Luego, la ceremonia de premiación, las palabras de gratitud, los sponsors que aparecen en las fotos, el público que saluda a sus ídolos con devoción.
Otra semana de tenis pasó por Buenos Aires; una saludable costumbre que se repite cada febrero desde 2001, donde el deporte, el show, la gente, los jugadores se encuentran para darle forma a un momento feliz.
Ya toma color. Ya se siente en los alrededores del mítico escenario central del Buenos Aires Lawn Tennis Club. Ya se respira tenis. Pasó la Qualy, con actuaciones importantes como la de Alund, y empieza la gran semana del tenis argentino.
La decepción por la ausencia de Rafel Nadal quedó atrás. Fue un sinsabor, es lógico. Había muchas expectativas por la presencia del número 1 del mundo. Había una demanda muy grande de entradas y unas ganas tremendas de ver al mejor tenista en polvo de ladrillo de la historia.
Pero llega David Ferrer, un excelente jugador, muy querido por el público y con grandes actuaciones en Buenos Aires.
Y estará Fabio Fognini, figura de gran ascenso, que viene en crecimiento tras ganar en mar del Plata por la Copa Davis y llevarse el abierto de Viña del Mar, en Chile.
Y los españoles Nicolás Almagro y Tommy Robredo! Más los argentinos, Mónaco, Delbonis, Zeballos, Mayer (que viene de ser finalista en Chile)…
La Copa Claro se juega en Argentina. Desde 2001 tenemos el mejor tenis, en forma ininterrumpida, con los mejores deportistas y un torneo de muy alto nivel. Disfrutemosló.
Valoremos lo que tenemos. Que esta larga y sana costumbre no nos haga perder de vista ni desdeñar algo que costó mucho conseguir y construir.
Ahora, que su nombre aparece en todos lados. Que lo mencionan en todos los medios, escritos, orales y audiovisuales. Que hablan de él en los programas deportivos, los noticieros y las tiras de chimentos.
Ahora que la gente gritò por él, a favor y en contra. Que su nombre se repite hasta el hartazgo en funciòn del futuro de la Argentina en la Copa Davis, que asoma preocupante por cierto.
Ahora que todos le pedimos que se involucre, de cualquier manera se ponga de acuerdo con todos y juegue la ¨promoción¨ de la Davis para evitar el descenso.
Ahora, que todos nos acordamos de él…Dejemos que decida tranquilo lo que sienta que debe hacer.
Se dio el resultado previsible. Creíamos, antes del inicio de la serie ante Italia, que Fabio Fognini, su principal figura, podría ganar sus dos singles. Y vaya que lo logró. Porque, además sumó junto a Bolelli el punto del dobles que en principio no iba a jugar, tuvo un fin de semna perfecto, que cerró con la victoria ante el Gladiador Carlos Berlocq por 7-6, 4-6, 6-1 y 6-4.
Un triunfo justo, que sólo se vio complicado por el ímpetu de Charly, su batallar constante y algunos errores propios de un exceso de suficiencia por parte del italiano.
Queda mucho por ver y analizar. Argentina jugará el repechaje, la famosa “promoción” que el fútbol argentino ya derogó, se sentirá en carne propia en la selección nacional de tenis para evitar el descenso a la segunda categoría mundial, zona de la que se ascendió en 2002 y nunca más se bajó.
Quedan muchas cosas por ver, analizar y corregir. Estamos a tiempo de evitar una caída que puede ser más dolorosa y difícil de recomponer de lo imaginable.
Quedan las ganas de los jugadores, la perseverancia de los capitanes y el empuje de la gente. Existe una carta más para jugar, no se puede fallar.
Hernán O´Donnell
(Enviado Especial a Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires)
Ahora hay que sacudir la pena, sacarse la bronca y pensar en lo que viene: el domingo es clave y decisivo. Italia ganó el dobles por 6-7; 7-6, 7-6 y 6-4. Un marcador apretado, pero que deja también la realidad de que Fognini y Bolelli fueron superiores.
Llegó el momento de la verdad. De jugársela. Hay que definir la serie, y para la Argentina e Italia ya no hay posibles cálculos ni especulaciones.
Pasó un sábado de super acción. El dobles ha dejado sonrisas por un lado y una lógica preocupación por el otro. El resultado ha volcado la balanza para un lado, pero esto no se ha definido.
Ahora es el tiempo de poner la cabeza en frío, pensar y reflexionar. Saber que aún hay cartas por jugar, y herramientas para usar para poder ganar los puntos restantes. Para los dos equipos, el dobles fue importante, pero no determinante. Ha sido un match que inclinó, de alguna manera, la balanza para un lado.
Pero hay tiempo para equilibrar y torcer el destino.
Hernán O’Donnell
(Enviado Especial a Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires)
No había comenzado bien Charly Berlocq. El partido empezó con el dominio del italiano Andreas Seppi, que se colocó de modo muy rápido 4 a 0. Hubo una reacción del argentino, pero no fue suficiente, y el visitante se llevó el parcial por 4-6. Entonces, surgió la rabia, el temperamento de Charly. Poco más de 20 minutos y 6-0 para equilibrar los sets. Luego el dominio del tercero. Con esa rara mezcla de “drops” y tiros cruzados y potentes. Un 4 a 1 rápido que alentaba la esperanza…el tercer set marchaba para Charly por 5 a 2 y crecía el aliento para el argentino.
El “Patinódromo Municipal” se llenaba de cantos e ilusión. Los bombos acompañaban el ritmo fuerte que proponía Berlocq.
Y siguió el show. Berlocq dominó 6-2 en el tercer set y se llevó el partido en la cuarta manga por 6-1.
Seppi no puso excusas: “jugué mal, Charly lo hizo muy bien. No influyó la gente, ni el clima ni el viento. Soy un jugador de cancha rápida y el partido se me hizo lento, las bolas venían muy lentas y complicadas.”.
Para Berlocq, la alegría era total: “Gracias a mi familia que me apoya tanto. Mis papás, mis hermanos y sobre todo mi esposa. Me acuerdo de todos los que me acompañaron cuando era muy difícil jugar al tenis”, dijo muy emocionado al borde del court.
“Disfruto mucho llegar a un estadio muy lleno,con el apoyo de los argentinos. Valoro mucho estar acá y que hayan confiado en mi. Y valoro mucho lo del público. La gente alienta y apoya mucho”
Después fue el momento de Mónaco. Y toda la preocupación que generaba y generó Fognini. Un partido complicado, por cierto.
Pero la historia ya había escrito su primer capítulo, y la ciudad feliz empezaba a ser un mar de ilusiones y esperanzas.
Hernán O’Donnell
(Enviado Especial a Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires)
Llegó el momento. Es la hora de jugar. En Mar del Plata ya se han dicho todas las palabras, se han vertido todos los comentarios, los análisis previos y los pronósticos más variados ya se han volcado a la mesa.
El sorteo dijo que Charly Brlocq debe abrir la serie ante Andreas Seppi. Que luego jugará Juan Mónaco ante Fabio Fognini. El sábado el dobles y el domingo se cruzan los 1, Berlocq y Fognini, para cerrar Mónaco ante Seppi.
Todos dijeron más o menos lo mismo. Que la serie es “muy pareja”, que “los partidos serán muy duros y cerrados”, que es “lo mismo jugar en primer o segundo turno…”.
La serie empieza a tomar color, con las ilusiones repartidas y equilibradas.
Mar del Plata comienza a sacudir su arena natural para envolverse de polvo de ladrillo. El escenario, el Patinódromo “aggiornado” quedó en muy buenas condiciones. Un court rodeado por tribunas muy cercanas, que le dan un aspecto cerrado. Una suerte de “Bombonera”, ideal para hacer sentir la localía.
Por eso, por el deporte, por lo que proponen, por el equilibrio la caballerosidad, se vienen 3 dias a puro tenis. Para gozar, para disfrutar, para empezar a soñar otra vez.
Hernán O´Donnell
(Enviado Especial a Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires)
La Copa Davis abre otro año de ilusiones, de esperanzas y sueños. Esa quimera que despierta tantos deseos en los aficionados al tenis, y al deporte en general, le ofrece a la Argentina un nuevo camino.
Es aquí, en Mar del Plata, la misma ciudad que fue testigo de una de las más importantes desilusiones de una serie de grandes penas, cuando se perdió la final ante España en 2008. Pero ahora han pasado más de 5 años y es tiempo de dejar atrás aquel sinsabor.
Argentina empieza la temporada ante Italia, un rival duro, con buenos jugadores y un pronóstico quizás un poquito más favorable. Fabio Fognini, número 15 del mundo, y Andreas Seppi son 2 singlistas muy respetables. Completan el equipo nuestros conocidos Filippo Volandri, Simone Bolelli y el quinto jugador, Potito Starace. Todos ellos de de permanente presencia en la Argentina, ya que han jugado el Atp de Buenos Aires en múltiples oportunidades.
Argentina opone a Juan Mónaco, Carlos Berlocq para los singles y a la duplade Eduardo Schwank y Horacio Zeballos en el dobles.
Ilusión y esperanza, en una Mar del Plata que quiere escribir una nueva historia, que ya empieza a respirar tenis del bueno.
Hernán O´Donnell
(Enviado Especial a Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires)
Se va David Nalbandián del tenis. Se va el “Rey David”. El gran ídolo, el rubiecito que a los 20 años llegó a la final de Wimbledon, que saludó al público arropado en una bandera celeste y blanca. El que mostró sus dotes de jugador “copero” apenas debutó en la Davis. El que dijo presente una y otra vez; el que estuvo entres finales (Moscú 2006, mar del Plata 2008, Sevilla 2011); el que armó su carrera por ese berretín…
Se va el extraordinario jugador que fue; el que compartió techo con Roger Federer y Rafael Nadal; el que ganó el Masters en Shangai 2005, el que fue número 3 del mundo pero nunca se desentendió de sus pasiones automovilísticas…
Se va el carismático jugador que siempre tuvo al público de su lado; el rebelde que mantuvo algún altercado con la prensa; el mismo que no lo esquivó a la polémica ni a algún desplante…Se va el líder de una generación de jugadores; el que tuvo seguidores y detractores; el que cultivó amistades y desencuentros…
Se va el crack del tenis argentino. El sucesor de Guillermo Vilas. El que nunca se guardó nada cuando entró a una cancha. El que jugaba con total desenfado. El que no temía ningún rival, en ninguna superficie y en ningún torneo. El que era capaz de vencer a cualquiera…
Se va un excelente tenista. Le dice adios al deporte después de haberle dado todo; emprenderá una serie de partidos ante Rafa Nadal para cerrar su campaña en los courts; se va en sus lugares en el mundo: Córdoba (muy crequita de Unquillo) y la Buenos Aires que supo conquistar…
Se va un deportista inmenso. De los mejores que tuvo la historia argentina. Se va el jugador que estuvo durante una década en la cresta de la ola. Que ganó títulos, jugó finales, transpiró la camiseta e hizo, muchas veces, muy feliz al pueblo deportista.
Una jornada larga de sol, que comenzó con la dura caída de “Pico” Mónaco, en un partido desigual ante un Tsonga que jugó como el número 8 del mundo: arrancó con su saque, luego quebró y se adelantó 3-0. A partir de allí armó un festival de tenis, con variantes, solidez y un potente drive. Casi sin errores, el visitante marcó un total de 6-3, 6-3 y 6-0, y colocó la serie igualada en 2 puntos para cada equipo.
El día había arrancado complicado…
Pico puso todo. Pero se topó con un rival estupendo, que mostró su gran nivel y hasta declaró, en la conferencia posterior, que el juego del tandilense le calzaba justo para su juego.
Mónaco no puso excusas; aceptó la derrota y la superioridad del adversario.
Y Charly Berlocq tuvo que ponerse el equipo al hombro, salir a la cancha y jugarselá para intentar llevarse el punto en el partido definitivo. Nada fácil, pero con el apoyo constante de la gente que fue en buen número al Estadio Mary Terán de Weiss, sacó toda su garra para lucharle el partido a un jugador interesante como Gilles Simón.
Berlocq construyó su hazaña
Confió en su tenis. Jugó su propia final. Y logró “el triunfo más importante de mi vida”, como señaló en la conferencia de prensa. Charly llegó a la primera manga por 6-4 y sintió que podía.
No se rindió el francés; impuso su juego, ganó el segundo set por 7-5 y prometió un partido largo. Sin embargo, Berlocq mantuvo su habitual fortaleza mental y su juego potente de base mezclado con los drops que tanto le gusta ejecutar en los partidos.
Conquistó el tercero por 6-4 y avanzó muy rápido en el cuarto set: en un suspiro se puso 5-2 arriba y la cercanía de la victoria con el 15-40. Pero el saque de Simón funcionó y levantó dos match points. Tuvo otra chance en ese game, y sin embargo tampoco pudo definirlo: El francés se quedó con el juego, achicó a 5-3 y mantenía la esperanza. Además logró quebrar el saque del argentino y llegó al 5-4, descanso y a tratar de emparejar con su servicio.
Tres errores consecutivos lo dejaron 0-40. Berlocq, otra vez con triple match point a favor. Sin embargo, dos aciertos consecutivos del visitante achicó el resultado a 30-40 y los fantasmas asomaron otra vez…Sin embargo, en un juego donde los errores ajenos, a veces, tienen tanta o más importancia que los aciertos propios, un derecha cruzada de Gilles Simón se fue ancha y el estadio se conmovió mientras Berlocq desahogaba su angustia y destrozaba su remera en clara señal de festejo que contenía una gran angustia.
Final de brazos en alto
El error final de Simón desató la locura general: Un festejo alocado de Berlocq, el abrazo conmovedor de Mónaco, la alegría de todos, las rondas y el champagne, el agradecimiento de Jaite a “sus cabrones”, la salida de la cancha todos juntos y abrazados…
El sol salió el fin de semana en Buenos Aires. Acompañó el esfuerzo del equipo argentino. Alumbró la esperanza, iluminó el camino de todos, para que el esfuerzo mancomunado se tradujera en una victoria que se preveía difícil, para muchos inesperada.
El sueño de la Copa Davis sigue encendido. Esa “ensaladera” que ha tenido tantas “ensaladas” de escándalos y controversias en la historia tenística argentina que incluyeron peleas, rumores, desencuentros, otra vez está cerquita. Se llegó a semifinales. Por tercer año consecutivo. Por el esfuerzo de un grupo de muchachos muy unido y un capitán sensible, trabajador y muy sagaz. Y lo que pocos imaginaban sucedió: sortearon dos series que parecían muy desfavorables.
Por eso la ilusión sigue en pie. Y en septiembre se escribirá otro capítulo en Praga, ante la temible República Checa. Pero estos muchachos nos regalaron dos series victoriosas cuando muy pocos lo imaginaban. Por eso, aún es tiempo de crecer. Aún es tiempo de soñar.