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Argentina, con la mente puesta en la fase decisiva

Los dos triunfos iniciales, ante Canadá y Chile, le dieron más que los seis puntos al Seleccionado Nacional. La clasificación anticipada significa una dosis alta de tranquilidad, de serenidad, de poder reflexionar y vr cada paso a seguir. Porque aún falta un partido con Perú, y es importante para mantener la primera posición en el Grupo “A”, y así tener el camino a la final ya diagramado. Para eso bastará un punto ante el equipo de Jorge Fossati, para evitar un cambio de planes si Canadá derrota a Chile y los planes se desvirtúan.

Pero el pase a la segunda ronda está asegurado, y eso motiva al entrenador, Lionel Scaloni, a efectuar variantes. “Es muy posible que jueguen aquellos futbolistas que no tuvieron participación. Necesito verlos, y además se merecen jugar”, sostuvo tras l triunfo en Nueva Jersey, contra el equipo de Ricardo Alberto Gareca.

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Con respecto al encuentro con Chile, señaló: “Fue un triunfo merecido, el partido no estaba fácil y se ganó en el momento menos esperado. El equipo siempre creyó y atacó”.

“Más allá de algunos matices, el partido fue lo que esperábamos”, agregó en el análisis.

En tanto, el goleador Lautaro Martínez, declaró: ““Just me quedó la pelota y pude convertir. Estos partidos son así, cerrados y complicados. Nos vamos contentos porque logramos los tres puntos, tenemos que seguir de la misma manera”.

“Me dolía un poquito el aductor, no estaba suelto, pero pude terminar el partido”, dijo Leo Messi tras la victoria. “Fue un partido furo, pero por suerte lo pudimos sacar y lograr la victoria para estar tranquilos”, agregó el capitán argentino.

¿Estará en el Hard Rock Stadium? Es la pregunta más escuchada por estas horas. Porque hay una CONMEBOL Copa América USA 2024 que gira alrededor de la estrella argentina, más allá del torneo, que crece en pasión e interés con cada partido jugado. Todas las voces lo dan por descartado.

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Allí está la Selección. Con un compromiso cercano, pero con la tranquilidad y la confianza que le dan los dos triunfos, la clasificación asegurada, y el camino establecido para la segunda fase, la decisiva.

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Houston, Texas, USA)

Cuando todas las puertas parecían cerradas, al final Argentina encontró la llave

Argentina tuvo muchas situaciones, dominio del juego, posicionamiento territorial, y mereció ganar el partido. Sin embargo, parecía que todas las puertas del triunfo estaban cerradas. Y cuando se acercaba el final, merodeó Chile sobre su área, y un fantasma recorrió Nueva Jersey. Pero allí aparecieron las llaves, en una jugada que debió ser revisada por el VAR, pero que al cabo fue legítima y le permitió a la selección llegar a la victoria.

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Chile formó con Claudio Bravo; Mauricio Isla, Igor Lischnovsky, Paulo Díaz y Gabriel Suazo; Erick Pulgar y Rodrigo Echeverría; Darío Osorio, Alexis Sánchez y Víctor Dávila; Eduardo Vargas.

La Argentina comenzó con Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Nicolás González; Lionel Messi y Julián Álvarez.

Argentina creció con el correr de la primera parte. Se le presentó un partido duro, con un rival cerrado, que ahogaba sus intentos, pero a los 21′ desbordó Nicolás González, metió el centro atrás, y el buen disparo de Julián Álvarez fue detenido por Claudio Bravo.

Allí encontró un argumento muy sólido el equipo “Albiceleste”: los desbordes de González. A los 26′ probó de lejos Enzo Fernández, y el tiro fue atajado por Bravo. Luego lo tuvo González, pero su cabezazo lo tomó el arquero chileno, cuando iban 29′ de juego. Y Argentina cerró el primer tiempo con un disparo de Julián Álvarez que salió por encima del travesaño.

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Argentina tuvo un buen comienzo del segundo tiempo, con un par de llegadas peligrosas y una tercera, a los 60′, en la que Leo Messi abrió a la izquierda, llegó libre Nico González, y metió un remate que sacó primero Bravo y luego el travesaño.

A los 63′ vino el primer cambio del partido; Giovani Lo Celso reemplazó a Enzo Fernández. En Chile, Ricardo Gareca decidió hacer la primera variante a los 65′: Marcos Bolados ingresó por Alexis Sánchez.

Cuando iban 71′ llegó la “Roja” por primera vez, con un contragolpe por derecha, el centro atrás, el rebote le quedó a Rodrigo Echeverría, quien sacó un gran tiro que controló “Dibu” Martínez. Entonces llegaron dos modificaciones en la Argentina; Lautaro Martínez entró en lugar de Julián Álvarez, y Angelito Di María reemplazó a Nicolás González.

La salida de González le dejó un espacio libre a la banda izquierda de la selección. Y lo aprovechó Chil, que volvió a llegar por ese sector, a los 75′, el centro al medio, y otra vez probó Echeverría. Y volvió a aparecer Martínez para evitar el peligro.

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A los 76′ Marcelino Núñez entró por Erick Pulgar. Y pronto tuvo su chance, con un remate lejano que atrapó “Dibu” Martínez.

Lionel Scaloni, a los 82′, hizo el cuarto y quinto cambio de la Argentina. Marcos Acuña entró por Nicolás Tagliafico, y Gonzalo Montiel ingresó por Nahuel Molina. En Chile, Gareca decidió hacer dos variantes a los 86′: Brereton Díaz ingresó por Eduardo Vargas, y Nicolás Fernández remplazó a Mauricio Isla.

El partido se acababa, las puertas parecían cerrarse de modo definitivo, pero a la Selección le quedaba una posibilidad más para encontrar la llave. Y vino de un corner, a los 87′, un rebote, el intento de Lo Celso y el disparo de Lautaro Martínez que puso el 0-1 para la Argentina. El VAR revisó la posición de lo Celso, también la de De Paul, y convalidó el tanto de la victoria.

Que pudo ser más amplia, porque a los 90+4′ se escapó Ángel Di María de contragolpe, cedió a Lautaro Martínez, cuyo remate fue muy bien tapado por Claudio Bravo.

Ganó la Argentina, y se clasificó. Con justicia, y con la última llave de la noche.

Hernán O’Donnell

Ruge el Sur de la Florida, los Panthers son nuevos campeones de la Stanley Cup

En el año de su 30° aniversario, los Florida Panthers se alzan con el trofeo más codiciado en la NHL. No sin antes sufrir, para muchos más de lo necesario, pero para Florida no podía ser de ninguna otra manera. Los Panthers se impusieron 2-1 sobre los Edmonton Oilers en un Juego 7 que pasó a la inmortalidad.

Panthers captain Sasha Barkov skates with the Stanley Cup on the ice at Amerant Bank Arena.

He is wearing his red home uniform.
El primer finlandés en ser capitán del campeón de la Stanley Cup, Aleksander Barkov. //Fuente: @FlaPanthers

12 meses atrás, la franquicia del Sur de la Florida cayó en la instancia determinante ante Vegas Golden Knights. Su referente, Matthew Tkachuk, entre lágrimas y frustración soltó una promesa que poco reconfortaba a los fanáticos en ese momento. “El año que viene estaremos acá de vuelta, y lo ganaremos todo”, sentenció el número 19. Aquella frase quedó en el olvido, hasta que Florida comenzó su trayecto en los Playoffs del 2024 y desplegó un altísimo nivel de juego. La declaración de Tkachuk cobró fuerza y resonó en todo el universo de la NHL, que subestimó a este equipo y ahora descubría su marcada identidad.

Son pocas las franquicias que caen en la final y saben reponerse al año siguiente, Florida es una de ellas. En primera ronda dejó atrás a sus fantasmas del pasado, sus rivales interestatales, Tampa Bay Lightning. De manera contundente lo derrotó 4-1 en una serie en la que los Panthers tomaron el control y marcaron el ritmo del juego.

En la segunda ronda, ante un cruce especial frente a los Boston Bruins, equipo al que sorprendieron la temporada pasada y eliminaron tras revertir un déficit de 3-1 en la serie. Boston llegaba con sed de revancha, pero el hambre de redención de Florida pudo más. Con una ventaja de 4-2 en la serie, los Panthers se encaminaron a su segunda Final de Conferencia consecutiva. Enfrente emergía el rival más difícil, el mejor equipo de la temporada regular, los New York Rangers.

El escenario era excelente, ante la franquicia de la Gran Manzana, en el estadio más famoso del mundo (el Madison Square Garden), las luces no cegaron a Florida que por primera vez vio algunas de sus debilidades expuestas, pero supo remediarlas. Ante un arquero de elite como Igor Shesterkin, redobló los esfuerzos y opacó a una ofensiva de los Rangers que se vio sumergida en un mar de inseguridades por la sofocante defensa del equipo de Paul Maurice. Con el juego defensivo como bandera, pero sin dejar atrás sus grandes capacidades en ataque, las panteras superaron una muralla y sacaron su boleto a la final de la Stanley Cup.

Dicen que en el deporte se gana o se aprende, en junio de 2023 los Panthers aprendieron una gran lección en el T-Mobile Arena de Las Vegas. Un año después fueron puestos a prueba y demostraron el conocimiento incorporado. Sin dejar nada al azar, Florida se rehusó a tocar el trofeo “Prince of Wales” (una tradición supersticiosa que indica que el único trofeo que importa es el “Lord Stanley”). En 2023, en cambio, Florida sí celebro con este trofeo otorgado al campeón de la Conferencia Este. La orden del entrenador fue clara, ni bien sonó la chicharra y los Panthers se consagraron campeones del Este, Maurice se dirigió al capitán, Aleksander Barkov y le dijo: “Ni se les ocurra tocarlo.” Nadie osó ni siquiera a respirar sobre esta copa.

Abrazo de campeones. // Fuente: @NHL

Restaba un solo paso. Una serie más. Del otro lado, los Edmonton Oilers comandados por el mejor jugador de la liga, Connor McDavid. Esta serie fue única. 7 encuentros que pueden desglosarse en 3 capítulos distintos. Florida se impuso en los primeros 3 juegos y quedó a una victoria de conseguir aquella copa que le fue esquiva en sus 30 años de existencia. Tan cerca, pero tan lejos. Los propios hinchas no podían creer con la facilidad que este hito podía desenvolverse. Parecía muy bueno para ser real, y lo era.

El Juego 4 marcó un punto de inflexión, en casa de los Oilers, los locales entre la espada y la pared. Allí fue donde McDavid dijo presente. En posición de “championship-point”, Florida sufrió la mayor paliza del año y cayó 8-1. El resultado no es gravitante en una serie a mejor de siete donde cada triunfo vale por uno. No obstante, el clima cambió y Edmonton obtuvo una bocanada de aire que le impulsó en una embestida histórica. En el Juego 5 Florida tenía la posibilidad de acabar con todo de una vez por todas, de local en Sunrise. Pero otra vez se vio sobrepasado por la capacidad de McDavid y compañía.

Los Panthers que hace 5 días ya pensaban en el desfile de campeonato, ahora debían embarcar en otro largo vuelo hasta Edmonton para jugar un partido al que nadie creía que esta serie podía estirarse. El Juego 6 fue un partido sin igual, los Oilers no vieron oposición por parte de los Panthers que parecían resignados a volver a Florida y al menos decidir su destino ante su gente.

Sergei Bobrovsky drinking out of the Stanley Cup.
Un festejo pendiente hace 30 años. // Fuente: @NHL

Y así llegaron al Juego 7. Un partido por la Stanley Cup. A todo o nada. Los 6 juegos anteriores perdieron todo su valor, esta serie ahora se definiría en un mano a mano para la historia. Florida con el temor de ser protagonistas del mayor colapso en la historia de la liga, pero con la certeza de que todo su estadio estaría alentando a sus espaldas. Edmonton con la confianza de ejecutar la mayor proeza, pero con un cansancio descomunal. Y así fue, Edmonton nadó contra la corriente, hizo lo imposible, pero murió en la orilla.

Los Juegos 7 se caracterizan por ser partidos de alto voltaje, pero bajo goleo. Este fue así. Florida tomó la ventaja por 1-0 gracias a un desvío de Carter Verhaeghe, el hombre de los goles importantes. Edmonton lo igualó con una escapada mano a mano, el sello de la casa, de Mattias Janmark frente a Sergei Bobrovsky. El gol del campeonato lo convirtió el máximo goleador de la temporada para Florida, Sam Reinhart anotó el 2-1 que se mantendría hasta el final. Luego de este gol, Florida sufrió y sufrió, pero en su portería un inmenso Bobrovsky, asistido por bloqueos épicos de sus compañeros, cerró las puertas y sentenció a los Oilers a un final desgarrador.

Tan sólo 24 horas antes, el clima en la organización de Florida lejos estaba de aquel que se imagina en un equipo a una victoria del campeonato. Es que la serie ante Edmonton fue una montaña rusa de emociones, y tras regresar de Canadá, los Panthers atravesaban sus horas más cruciales. El equipo respondió, ya no se hablará de un fracaso estrepitoso, sino de una historia increíble de superación. Y es que incluso tras desperdiciar la ventaja de 3-0, Florida supo reconstruirse y hacerse fuerte cuando las luces brillaban más que nunca.

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La foto hecha tradición por los Oilers de Wayne Gretzky, ahora tienen a los Panthers de protagonistas. // Fuente: @keeperofthecup

Una ceremonia emocionante, pelos de punta a la hora de recordar las cientos de historias que corren detrás de esta organización. Bill Zito, el general manager que llevó a cabo el traspaso más importante en la historia del equipo, envió al histórico Jonathan Huberdeau y al gran defensor, Mackenzie Weegar, a Calgary, a cambio de Matthew Tkachuk. En los dos años tras ese traspaso, no hay una sola persona que dude de la genialidad de negocio que ejecutó Zito. La historia del propio Tkachuk, hijo del histórico Keith, completó el legado de su padre ganando la Stanley Cup que a su antecesor le fue esquiva. Toda su familia presente en el estadio, incluido su hermano Brady, capitán de los Ottawa Senators, quien festejó el título como otro miembro de los Panthers.

La historia de Roberto Luongo, debe ser quizás la más emotiva de la noche, el arquero miembro del Salón de la Fama, nunca pudo alzarse con la Stanley Cup en su carrera como profesional, pero este año como asistente al Manager General del equipo, finalmente tuvo su broche dorado a una trayectoria intachable. El mismo Luongo fue el encargado de retumbar el bombo previo al comienzo del partido para encender a la hinchada. Un fuerte mensaje al equipo, “hoy juegan por ustedes, por ellos y por tantos que soñamos estar en sus patines en este momento”.

30 años de una franquicia que atravesó todo tipo de sufrimiento. Alcanzó su primera final en 1996 y en ella fue barrido por 4-0. En su segunda final en 2023 cayó 4-1. Este año cuando todo parecía indicar un triunfo categórico, Florida tocó fondo y reflotó, con lo justo, para sacar la cabeza del agua. Lo dijo su entrenador al ser entrevistado en el hielo durante los festejos: “Necesitábamos perder 3 partidos en una final, para aprender a ganar 4. No podía ser de otra manera, ganamos la Stanley Cup de la manera más Florida Panthers posible”. Y cuánta razón, no podía ser sin sufrimiento. Paul Maurice obtiene su primera Stanley Cup y deja de ser el entrenador con más juegos disputados sin ganar la copa. Y en el momento de máxima euforia dejó un discurso inmortal: “Hoy aprendí que la Stanley Cup no se gana, se comparte… Para vos Papá, tu nombre estará allí arriba con tus heroés: [Jean] Beliveau, [Maurice] Richard, [Gordie] Howe, [Ted] Lindsay… Maurice”.



Federico O’Donnell

Atlanta logró un triunfo para recuperar la confianza

No le sobró nada. Jugó con la actitud y la vocación ofensiva de siempre, pero de su habitual buen juego sólo hubo destellos. Por momentos, sufrió. Y al final terminó ordenado en su campo, con un 5-3-2 algo diferente al planteo inicial de 4-2-3-1, bastante más ofensivo. Atlanta le ganó bien y con lo justo a Almirante Brown, pero lo más importante para el “Bohemio” era regresar a la victoria, luego de tres fechas sin ganar. Atacó con vocación, y se defendió con convicción.

El equipo de Luis García formó con Alejandro Sánchez; Mauricio Rosales, Román Herrera, Fernando Evangelista y Tomás Silva; Alejo Dramisino y Juan Manuel Requena; Leonardo Marinucci, Federico Bisanz y Nicolás Medina; Erik Bodencer.

Almirante comenzó con Ramiro Martínez; Enzo Cardozo, Facundo Miño, Gonzalo Errecalde y Leandro Quiroz; Nathan Acosta, Santiago Gauna y Tomás Díaz; Matías Piteo, Santiago Vera y Joaquín Ibáñez.

El partido fue entretenido. A los 2′ Santiago vera aprovechó una indecisión en la defensa local, y se robó un tiro que controló el “Oso” Sánchez. Contestó el local con una buena jugada de Nicolás Medina por izquierda, y un centro que cortó la defensa visitante, cuando iban 4′.

En ese comienzo, a todo ritmo, Atlanta sacó ventaja. Iban 8′ cuando llegó un corner desde la derecha, y Juan Manuel Requena puso un cabezazo fuerte y preciso que marcó el 1-0 para el equipo de Villa Crespo.

A los 20′ se lesionó Eik Bodencer y lo reemplazó Joaquín Susvielles, quien redondeó una muy buena actuación.

El encuentro se hizo más equilibrado, con el juego centrado en la mitad de la cancha, aunque el cierre de la primera parte fue favorable a la visita. A los 42′ Leandro Quiróz tiró un centro profundo desde la izquierda, no pudo rechazar Herrera, y el “Oso” Sánchez desvió un balón que le llegó de sorpresa. Y a los 45′ un cabezazo de Quiroz se estrelló en el poste izquierdo del arco local.

Daniel Bazán Vera, entrenador de Almirante Brown, dispuso una variante para comenzar el segundo período. Ramón González entró por Matías Piteo.

Y llegó la visita, a los 52′, con un tiro de Enzo Cardozo que salió un poco alto.

Reaccionó el “Bohemio”, y a los 55′ armó una jugada de derecha al medio, por allí llegó bien Joaquín Susvielles, abrió a la izquierda para la entrada libre de Nicolás Medina, pero su tiro fue tapado por la salida rápida de Martínez. Un minuto más tarde, a los 56′, Susvielles amagó, y dejó pasar un balón para Fede Bisanz, quien metió un un remate que pasó apenas alto.

A los 59′, Bazán Vera hizo la segunda y tercera modificación del equipo de La Matanza. Brian Fernández entró en lugar de Enzo Cardozo, y Samuel Portillo reemplazó a Joaquín Ibáñez.

Empezó a empujar Brown. A los 67′ tuvo un centro desde la derecha, y cabeceó Fernández, apenas alto. A los 68′ contó con un corner desde la izquierda, tras un rebote remató Portillo, y salvó Evangelista sobre la línea.

Luis García le dio aire al medio campo de Atlanta con dos variantes, cuando iban 69′ de juego. Nicolás Previtalli entró por Nicolás Medina, y Maximiliano Rodríguez reemplazó a Juan Requena.

Y se recuperó el “Bohemio”, que tuvo una llegada muy clara a los 77′, con un centro de Mauricio Rosales y el cabezazo de Federico Bisanz, que con un buen salto se adelantó al defensor visitante, y metió un buen cabezazo que pegó en el travesaño. El rebote también lo cabeceó Joaquín Susvielles y controló el arquero visitante.

Pero insistía el conjunto de Isidro Casanova y a los 80′ Vera metió un buen tiro libre, abajo, que atrapó con seguridad Alejandro Sánchez.

A los 81′ Bazán Vera hizo los dos últimos cambios permitidos para Almirante Brown. Bruno Cenci entró por Santiago Gauna, y Tomás Almada ingresó por Nathan Acosta.

Atlanta también hizo dos variantes, a los 82′. Tomás Rojas reemplazó a Federico Bisanz, e Ivo Costantino entró por Leonardo Marinucci.

El equipo de Villa Crespo tuvo una última llegada, a los 84′, con una asistencia de Susvielles a Ivo Costantino, cuyo disparo fue tapado por Martínez.

Al final, Atlanta, ordenado con tres centrales, Herrera, Evangelista y Tomás Rojas; dos laterales, Rosales y Silva, más tres en el medio, Alejo Dramisino, Maximiliano González y Nicolás Previtalli, se refugió muy bien, y amenazó con los dos puntas, Costantino y Susvielles. Así sostuvo el triunfo, para el cual atacó y buscó, y se defendió con contracción cuando debió hacerlo.

No le sobró mucho, pero volvió a sentir el dulce sabor de la victoria.

Hernán O’Donnell

Fernando Batista acertó con los cambios, y Venezuela le dio vuelta el partido a Ecuador

Inestable, sorpresivo, impredecible. Como el Fútbol mismo, Ecuador y Venezuela jugaron un partido cambiante, en el que el equipo del Pacífico comenzó mejor, tuvo veinte minutos iniciales de dominio y buen fútbol, y en una jugada que estuvo muy cerca de convertir, se quedó con un jugador menos. Allí comenzó el control de Venezuela, y en su momento de dominio, Ecuador llegó al gol. En el segundo tiempo el equipo de Félix Sánchez intentó tomar el protagonismo, pero Venezuela cambió con las variantes de Fernando Batista y le dio vuelta el resultado.

Crédito: @LaTri

Ecuador comenzó con Alexander Domínguez; Ángelo Preciado, Félix Torres, Willian Pacho, Piero Hincapié; Moisés Caicedo, Alan Franco, Kendry Páez, y Jeremy Sarmiento; Enner Valencia y John Yeboah.

El equipo de Fernando Batista formó con Rafael Romo; Alexander González, Nahuel Ferraresi, Yordan Osorio, y Miguel Navarro; Yangel Herrera, y José Martínez; Darwin Machís, Cristian Cásseres, y Yeferson Soteldo; Salomón Rondón.

El inicio fue de Ecuador. Se adueñó de la pelota y el territorio. Le daba buena circulación, y se metía en campo rival. Le faltaba un poco de profundidad, pero a los 11′ avisó con una llegada de John Yeboah, cuyo remate salió alto.

Y a los 18′ tuvo una ocasión clara, que terminó perjudicándolo. Poruq euna gran jugada coelctiva derivó en una apertura a la izquierda, por allí llegó Hincapié, lanzó un buen centro, remató Paez y controló el arquero. Era una chance de gol, pero Salomón Rondón, en su afán de rematar, golpeó muy fuerte en el rostro de un zaguero rival. El árbitro Wilmar Roldán lo amonestó, pero tras el llamado de consulta del VAR, modificó su decisión y expulsó al ex delantero de River Plate.

Ecuador pasó de tener una oportunidad clara, a quedarse con un hombre menos, cuando faltaban setenta minutos de juego.

Cambió el desarrollo del primer tiempo. Venezuela se hizo de la pelota y tomó el control del partido. A los 26′, un cabezazo de Yordan Osorio sorprendió a Domínguez. Tras un rebote, Machis tomó la pelota y sacó un tiro que pasó apenas alto, a los 32′ de juego.

Estaba disconforme el entrenador español de Ecuador, e hizo su primer cambio a los 34′: Kevin Rodríguez entró en lugar de John Yeboah.

Lucía mejor Venezuela, pero el partido fue tan “loco” que allí abrió el marcador Ecuador. Un tiro libre de la derecha, rebote de un defensor venezolano, y Jeremy Sarmiento sacó un tremendo disparo que se transformó en el 1-0 para Ecuador, a los 39′ de juego.

Crédito: @LaTri

El “Bocha” Batista metió dos cambios para arrancar el segundo período. Jhonder Cadiz entró por Darwin Machis, y Eduard Bello reemplazó a Cristian Casseres.

Sin embargo, el que salió más adelantado fue Ecuador, que quiso liquidar el juego mientras tenía piernas. Sabía que el correr del reloj le iba a jugar en contra, por tener un futbolista expulsado desde la mitad del primer tiempo.

Pero le duró poco el empuje, porque los cambios le dieron otra frescura a Venezuela. Y a los 57′ llegó con un cabezazo alto; a los 58′ respondió Ecuador con un disparo de Caicedo, y a los 62′ Sánchez hizo la primera variante del equipo “Tricolor”: Carlos Gruezo entró por Jeremy Sarmiento.

Entonces llegó la igualdad. Tras una buena jugada, Jhonder Cadiz tomó el rebote cuando entraba al área, y sacó un gran tiro que significó el 1-1, a los 63′.

Y enseguida terminó la remontada de la “Vinotinto”, con un centro de la derecha, el cabezazo notable de Salomón Rondón, y tras el rebote cedido por Alexander Domínguez, Eduard Bello aceleró hacia el área chica, tomó el rechazo y marcó el 1-2 para Venezuela, cuando iban 73′ de juego.

Intentó Ecuador llegara la igualdad. A los 78′ apostó por dos variantes: Alan Minda entró por K. Paez, y Jordy Caicedo ingresó por Alan Franco.

Venezuela se sentía cómodo con el desarrollo, pero “Bocha” Batista decidió hacer dos modificaciones más, para darle aire al equipo. Jefferson Savarino reemplazó a Yeferson Soteldo, y Eric Ramirez ingresó en lugar de Salomón Rondon, cuando iban 83′ de juego.

Tuvo algunas llegadas más la “Vinotinto”; a los 86′ se fue Savarino por izquierda, pero nadie llegó a conectar su buen centro.

A los 90+1′ Batista hizo el quinto cambio del ganador; Tomás rIncón entró para aportar toda su experiencia en reemplazo de Yangel Herrera.

Cuando iban 90+5′ se fue Ramírez por izquierda, pero su tiro fue controlado por Alexander Domínguez. Entraba solo Eduard Bello por la izquierda, pero Ramírez no lo vio.

Fue el cierre de un partido “loco” que Venezuela ganó muy bien, porque supo aprovechar la ventaja de un jugador más, y porque los cambios que produjo su entrenador para comenzar el segundo tiempo, le dieron otra cara al equipo.

Hernán O’Donnell

Perú y Chile, un clásico empate que los dejó conformes y expectantes

Fue un clásico. Con todo lo que eso conlleva, sobre todo en esta parte del mundo, donde jugar ante un rival histórico implica, primero no perder. Después, si se puede y solo si se puede, ganar.

Pero para intentar ganar, hay que tomar todos los recaudos posibles, medir cada jugada y no dar pasos en falso. Perú y Chile protagonizaron una edición más del Clásico del Pacífico, y no pudieron sacarse ventajas. Hubo un momento para Chile, el inicial. Luego se animó más Perú, tuvo algo más de protagonismo en el segundo tiempo, y el empate cayó de maduro.

El conjunto que dirige Jorge Fossati formó con Pedro Gallese; Miguel Araujo, Carlos Zambrano, Alexander Callens; Andy Polo, Sergio Peña, Wilder Cartagena, Luis Advíncula; Edison Flores, Piero Quispe y Gianluca Lapadula.

El equipo de Ricardo Alberto Gareca comenzó con Claudio Bravo; Mauricio Isla, Paulo Díaz, Igor Lichnovsky, Gabriel Suazo; Marcelino Núñez, Erick Pulgar; Victor Dávila, Alexis Sánchez, Diego Valdes; Eduardo Vargas.

Chile fue más punzante en el inicio, y a los 15′ tuvo una situación clara con un centro de la izquierda y el disparo de Alexis Sánchez que se fue por arriba del travesaño. Perú contestó con un tiro de Edison Flores, a los 20′, que pasó cerca.

Volvió a tener una oportunidad Chile, a través de un tiro de Alexis Sánchez que salió un poco elevado, cuando iban 28′ de juego.

Perú tuvo una baja importante a los 34′ cuando se lesionó Luis Advíncula, quien debió ser reemplazado por Marcos López. Y cerró bien el primer tiempo con un cabezazo de Araujo, a los 42′, que controló muy bien Claudio Bravo.

El “Tigre” Gareca dispuso una modificación para comenzar el segundo tiempo. Darío Osorio ingresó por Diego Valdés, también con una molestia.

Lapadula tuvo una buena posibilidad, a los 57′, y fue el aviso del crecimiento de Perú.

Entonces Gareca entendió que debía hacer más variantes en su equipo, y a los 64′ decidió la segunda y tercera modificación: Marcos Bolados entró por Víctor Dávila, y Ben Brereton lo hizo por Eduardo Vargas.

En Perú, el segundo y tercer cambio llegaron a los 71′; Paolo Guerrero reemplazó a Edison Flores, y Joao Grimaldo entró por Piero Quispe.

Y volvió a llegar, a los 79′, con un corner, el cabezazo, y el intento de Paolo Guerrero ante el leve rebote que dio Claudio Bravo.

A los 83′ Fossati hizo el cuarto y quinto cambios permitidos en Perú: Luis Abram entró en lugar de Alexander Callens, y Oliver Sonne reemplazó a Andy Polo. En Chile, Rodrigo Echeverría ingresó por Marcelino Núñez, a los 84′.

La última fue para la “Roja”: un cabezazo de Brereton Díaz, a los 85′, que salió apenas alto.

Fue el final, porque se mantuvo la cautela y el cuidado. Perú y Chile cumplieron con la premisa de no perder el clásico. Dos ciclos nuevos que recién van por los primeros pasos. Jorge Fossati reemplaza a Gareca, en Perú, tras un ciclo de ocho años muy buenos. Y le empezó a dar su forma al equipo, con tres centarles, dos carrileros, la innovación de poner a Advíncula por izquierda, el final d jugar con dos “nueves”, por si había que terminar el partido con centros…

Ricardo Gareca también arranca su primera competición oficial en Chile, con una decisión fuerte, la de prescindir de dos históricos como Gary Medel y Arturo Vidal.

Sumaron un punto, no cedieron ante el rival histórico, mantienen viva la ilusión de la clasificación. Para empezar, no está mal.

Hernán O’Donnell

Países Bajos y Francia jugaron un primer tiempo para soñar, y el otro para dormir

El partidazo que prometían Países Bajos y Francia se redujo a tan solo un cuarto de hora. Tal vez unos pocos minutos más. Luego, el primer tiempo mantuvo la calidad pero bajó en intensidad. Aún así, fue bastante bueno, y generó muchas expectativas por lo que podía ser el complemento. Sin embargo, en el segundo tiempo las luces se apagaron, la música bajó el volumen, las estrellas se difuminaron, y la fiesta de Fútbol que ambos insinuaron se redujo a un partido pensado, cauteloso, tranquilo. Sólo Francia mantuvo la amenaza latente de llegar hasta el arco rival, y así produjo varias situaciones como para llevarse la victoria, pero no logró perforar la defensa naranja. Y la UEFA EURO-Alemania 2024 tuvo su primera igualdad con el marcador en blanco.

Crédito: Photo by Tullio Puglia – UEFA/UEFA via Getty Images

El equipo de Ronald Koeman formó con Bart Verbruggen; Denzel Dumfries, Stefan de Vrij, Virgil van Dijk y Nathan Aké; Jerdy Schouten y Tijani Reijnders; Jeremie Frimpong, Xavi Simons y Cody Gakpo; Memphis Depay.

El equipo de Didier Deschamps alineó a Mike Maignan; Jules Koundé, Dayot Upamecano, William Saliba y Theo Hernández; NGolo Kanté, Aurelien Tchouameni y Adrien Rabito; Ousmane Demebelé, Marcus Thuram y Antoine Griezmann.

El cuarto de hora inicial fue frenético, con múltiples llegadas y la sensación de que iba a llover goles. Al minuto se escapó Frimpong por derecha, y cuando estaba cerca de definir, sacó un tiro cruzado que pasó muy cerca. Respondió Francia con un disparo al ángulo de Antoine Griezmann que el arquero Verbruggen sacó al corner, a los 3′ de juego.

Otra chance clara para los franceses sucedió a los 13′. Llegó Rabiot en posición de definir, optó por darle el pase a Griezmann, quien no pudo controlar la pelota y resolver. Luego, a los 14′, Griezmann sacó un tiro que se fue apenas alto.

Y enseguida, a los 15′, Cody Gakpo enganchó de izquierda al medio, dejó a dos rivales en el camino, y metió un remate que Maignan desvió abajo.

Era un comienzo electrizante, que recorría la noche de Leipzig a alto voltaje. De a poco, la tensión comenzó a bajar.

Crédito: Photo by Tullio Puglia – UEFA/UEFA via Getty Images

A los 27′ un gran pelotazo de Jules Kounde a Marcus Thuram fue aprovechado por el delantero, que con un poderoso pique se fue al arco rival, y sacó un tiro que pasó por encima del travesaño.

Y sobre el cierre, Francia contó con otra oportunidad. Iban 42′ cuando llegó un centro que cabeceó muy bien Antoine Griezmann, pero Verbruggen controló abajo.

Crédito: Photo by Boris Streubel – UEFA/UEFA via Getty Images

Toda la expectativa generada por una gran primer período, se diluyó con el correr de los minutos del complemento.

Países Bajos se empezó a acomodar al resultado, retrasó líneas y le propuso a Francia un partido incómodo. Para los galos, tener el balón y el campo, sin espacios para explotar porque su rival acumulaba gente en su propio territorio, resultó problemático. Y optó por jugar tranquilo, medido, mover la pelota hasta que el hueco apareciera.

Esto sucedió a los 59′. Una combinación muy precisa entre Rabiot, Dembelé, Rabiot y el pase a Thuram, quien remató afuera, fue la primera maniobra bien elaborada del segundo período.

A los 62′ llegó un centro de la derecha que Tchouamení cabeceó alto. Y volvió a producir una jugada combinada de precisión, que otra vez terminó con un disparo defectuoso de Griezmann, cuando iban 64′.

Países Bajos recién iba a avisar a los 68′ con un disparo de Xavi Simons que llegó a la red, pero la jugada no fue convalidad por off side de Depay.

Visto en apremios, Ronald Koeman hizo tres variantes a los 72′ de juego: Joey Veerman entró por Xavi Simons; Georginio Wijnaldum ingresó por Jerdy Schouten, y Lutsharel Geertruida reemplazó a Jeremie Frimpong.

A los 74′ Didier Deschamps hizo las primeras dos modificaciones en Francia. Kingsley Coman reemplazó a Ousmane Dembelé, y Olivier Giroud, ovacionado por su gente, entró por Marcus Thuram. Cuando iban 78′ de juego, Koeman hizo el cuarto cambio en su equipo: Wout Weghorst entró en el lugar de Memphis Depay.

El partido, a esa altura, ya se había apagado. Apenas quedaban algunas luces de Francia, que llegó a los 85′ con una buena bajada de Olivier Giroud para la entrada de Antoine Griezmann, pero salvó a tiempo de Vrij.

Y no hubo nada más, porque la conformidad alcanzó a ambos, que sumaron un punto, pero quedaron en deuda porque nos habían mostrado, al inicio del juego, que podían haber hecho un partido para recordar.

Hernán O’Donnell

Argentina apretó en el segundo tiempo, y estrenó con éxito su defensa de la Copa América

En el segundo tiempo, se desató el carnaval. Cuando el equipo entendió la mejor manera de enfrentar al rival, atacarlo, ahogarlo en su campo, no permitirle salir. Y resultó bien el plan. porque había costado en el primer tiempo. Canadá le jugó a la Argentina tal como lo hizo Arabia Saudita, cuando le tocó enfrentar a la “Albiceleste” en el primer partido de la Copa Mundial de la FIFA-Catar 2022. Apretaditas las líneas, bien adelantada la defensa, con mucha presión en todos los sectores. Pero cuando la Argentina se acomodó a un nuevo plan, tuvo autoridad para llevarse el partido.

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El equipo de Lionel Scaloni formó con Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Marcos Acuña; Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y Alexis Mac Allister; Lionel Messi, Julián Álvarez y Ángel Di María.

El conjunto canadiense comenzó con Maxime Crepeau; Alistair Johnston, Moise Bombito, Derek Cornelius y Alphonso Davies; Tajon Buchanan, Ismael Koné, Eustaquio y Liam Millar; Jonathan David y Cyle Larin.

La Selección tuvo una primera chance a los 7′, con un contragolpe de Di María, que no pudo concretar porque el arquero Crepeau achicó justo y el balón se le había ido un poco adelante un instante antes del remate final.

Era una pintura del primer período. Canadá apretaba muy alto, y la Argentina apelaba a los largos pelotazos a las espaldas de los defensores rivales. El equipo norteamericano planteaba un sólido 4-4-2, pero que se transformaba en un 3-4-3 cuando atacaba, porque se adelantaba el tándem Alphonso Davies y Liam Millar. El lateral pasaba a la línea de volantes, y Millar se posicionaba como puntero izquierdo.

A los 27′ un pelotazo largo para Marcos Acuña no pudo concluir en una jugada peligrosa, porque el centro no alcanzó a un compañero.

Luego, hubo algunas llegadas de Canadá, como la de Buchanan a los 28′. Respondió la Argentina, a los 38′, con un centro de Rodrigo De Paul y el cabezazo fuerte de Mac Allister que controló el arquero.

Y al cierre del primer tiempo, Canadá tuvo la más clara. un centro de la derecha, y el cabezazo de Eustaquio fue muy bien atajado por “Dibu” Martínez, cuando iban 42′.

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Todo cambió en el segundo tiempo. La Argentina salió con otro plan, más decidida, mucho más adelantada. Abrió el marcador a los 48′, con una definición de Julián Álvarez, que puso el 1-0 para la Argentina.

Ahí empezó un ataque sistemático, al que le faltó muy poco para llegar al gol. A los 49′ un remate de Álvarez fue sacado por el arquero, al corner. Cuando iban 54′ Di María disparó por encima del travesaño.

A los 58′ vino la primera variante en Canadá: Jacob Shaffelburg entró en lugar de Tajon Buchanan.

Un contragolpe de Messi, a los 66′, no pudo concretarse. Tapó el arquero y un defensor, los dos intentos del rosarino.

El primer cambio que dispuso Scaloni fue a los 67′: Giovanni Lo Celso entró en reemplazo de Angelito Di María. Y a los 75′ efectuó la segunda y tercera variantes; Lautaro Martínez reemplazó a Julián Álvarez, y Nicolás Otamendi ingresó por Leandro Paredes.

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Argntina dominaba el juego, y otra escapada de Messi, cuando iban 78′, terminó con un tiro apenas desviado. A los 79′, Richie Laryera reemplazó a Cyle Larin, en el equipo de Jesse Marsch.

Un error en la salida de la defensa canadiense le dejó la pelota servida a Lautaro Martínez, pero su disparo lo tapó Crepeau, a los 81′.

Marsch hizo el tercer y cuarto cambio de Canadá a los 85′ Jacen Russel-Rowe entró por Liam Millar, y Jonathan Osorio ingresó en lugar de Isamel Koné.

En Argentina, a los 89′ Nicolás Tagliafico entró por Marcos Acuña, y Gonzalo Montiel reemplazó a Nahuel Molina.

Todo estaba resuelto. La Argentina tuvo un duro primer tiempo, se adelantó en el segundo y superó con claridad a un rival complicado. El primer paso está dado.

Hernán O’Donnell

El empate dejó conformes a Dinamarca e Inglaterra

La EURO presenta grandes partidos, en general bien jugados, y con muchos atractivos. También fue el caso de Dinamarca e Inglaterra, que protagonizaron un encuentro equilibrado, con predominio alternado y muchas ocasiones de gol. El inicio de cada tiempo favoreció al equipo británico, la parte final de ambas etapas fue protagonista principal el conjunto danés. Al cabo, el empate estuvo bien.

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Dinamarca formó con Kasper Schmeichel; Joachim Andersen, Jannik Vestergaard y Andras Christensen; Joakim Maehle, Morten Hjulmand, Pierre Hojbjerg y Victor Kristiansen; Christian Eriksen, Jonas Wind y Rasmus Hojlund.

Inglaterra comenzó con Jordan Pickford; Kyle Walker, John Stones, Marc Guhi y Kieran Trippier; Trent Alexander-Arnold y Declan Rice; Bukayo Saka, Jude Bellingham, y Phil Foden; Harry Kane.

Dinamarca trató de salir a ahogar a Inglaterra, pero los británicos tuvieron más llegadas en ese comienzo. A los 12′ un Phil Foden hio una buena jugada, y su remate final fue elevado.

Luego, a los 17′, abrió el marcador. Un pelotazo a la derecha, Kyle Walker le ganó la posición a Kristiansen, se fue por la banda, lanzó el centro bajo, tras un rebote la pelota le quedó a Harry Kane, que resolvió con inteligencia, pues puso un toque abierta con su pie izquierdo ante la salida de Schmeichel. Inglaterra quedaba 0-1 adelante en el marcador.

Ahí se atrasó el equipo inglés, y Dinamarca se adelantó en el terreno. Tuvo el manejo de la pelota, aunque le costaba generar profundidad. Y probó de lejos. Una pelota cruzada en una salida inglesa la recibió Morten Hjulmand, quien metió un tiro muy fuerte, desde muy lejos, para poner el partido 1-1 a los 33′ de juego.

Y comenzó a llegar Dinamarca. A los 38′ con un cabezazo de Andersen que pasó alto.

Phil Foden armó una excelente jugada individual, a los 40′, pero luego de gambetear a tres rivales, optó por sacar su disparo al arco, que controló bien Schmeichel, cuando Kane aparecía como una buena opción de pase.

Y el primer tiempo se cerró con un tiro de Hojbjerg que atrapó bien Jordan Pickford, a los 43′.

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El comienzo del segundo tiempo fue favorable a Inglaterra. A los 50′ un disparo de Declan Rice tuvo un desvío y atrapò Schmeichel. Cuando iban 52′, un buen pelotazo a Bukayo Saka fue bien cabeceado por este, pero la pelota pegó en la parte externa de la red.

Entonces, Garteh Southgate, entrenador de Inglaterra, hizo el primer cambio. Conor Gallagher entrò por Trent Alexander-Arnold, cuando iban 53′ de juego.

Era sostenido el dominio inglés, y a los 55′ Phil Foden sacó un excelente remate, que pegó en la base del poste izquierdo de Schmeichel.

Allí, Kasper Hjulmand, entrenador de Dinamarca, hizo dos variantes. Iban 56′ y Mikkel Damsgaard entró por Jonas Wind, y Alexander Bah reemplazó a Victor Kristiansen. A los 66′ hizo su tercera modificación; Yussuf Poulsen ingresó por Rasmus Hojlund.

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Mejoró Dinamarca. A los 67′ avisó con un remate de Damsgaard, que supo controlar Pickford.

Ante esa coyuntura, Gareth Southgate hizo tres cambios en el conjunto inglés. Jarrod Bowen entró por Phil Foden, Ollie Watkins reemplazó a Bukayo Saka y Ederechi Eze ingresó por Harry Kane.

Pero perdió potencia Inglaterra. Los ingresantes no pudieron elevar el nivel y hasta se extrañó a los salientes. Dinamarca hizo a los 81′ los dos cambios que le quedaban. Andreas Skov Olsen entró por Christian Eriksen, y Christian Norgaard reemplazó a Morten Hjulmand.

Y pudo convertir a los 82′, con un cruce salvador de Trippier, que sacó la pelota al corner. De ese tiro de esquina, Christensen elevó su remate. Y a los 84′, un tiro muy fuerte de Hojlberg se fue apenas desviado.

Fue un partido de momentos. Al comienzo de cada tapa, Inglaterra. Sobre el cierre de cada una, Dinamarca. El empate, en definitiva, dejó conformes y expectantes a los dos.

Hernán O’Donnell

Alemania hace del ataque su identidad y dio otro paso tras su sueño

No tuvo el brillo del debut, tampoco la contundencia, pero Alemania mantuvo su identidad futbolística, aquella que le transmite el entrenador Julian Nagelsmann, quien es un estratega apegado al ataque feroz, desde sus comienzos en TSG 1899 Hoffenheim, su consolidación en RB Leipzig, y su llegada al Bayern Münich. Para Nagelsmann, jugar al fútbol es atacar siempre, con la mayor cantidad de hombres posibles. Y frente a Hungría repitió esa propuesta, aún cuando no alcanzó la contundencia del debut ante Escocia, e incluso pasó algunos sofocones en su arco. Pero nada de eso le importó al equipo local, que siempre fue el dominador del partido, y se llevó los tres puntos, por ganar 2-0.

Crédito: Photo by Sebastian Widmann – UEFA/UEFA via Getty Images

Alemania formó con Manuel Neuer; Joshua Kimmich, Antonio Rüdiger, Jantahan Tah y Maximilian Mitteldstadt; Robert Andrich y Toni Kroos; Jamal Musiala, Ilkay Gündogan, y Florian Wirtz; Kai Havertz.

Hungría comenzó con Peter Gulacsi; Attila Fiola, Wili Orban y Marton Dardai; Bendeguz Bolla, Adam Nagy, Andras Schafer y Milos Kerkez; Roland Sallai, Branabás Varga y Domink Szobolszlai.

Dijimos que en este partido el local sufrió algunas alertas en su arco, cosa que no le había pasado en el debut. Pero en este juego, a los 15″ llegó Hungría con un pelotazo cruzado, la aparición de Roland Sallai, de buen primer tiempo, a la espalda de Kimmich, y su toque fue tapado justo por Manuel Neuer. Volvió a avisar la visita, a los 5′, con un remate de Bolla que Andrich desvió al corner en un cruce oportuno.

El local quería tomar el mando, pero Hungría le decía que no iba a ser un simple partenaire. A los 10′ Kai Havertz le ganó la posición a Orban y sacó un disparo muy peligroso que tapó Gulacsi. Alemania enseñaba que iba a ser muy fuerte en su ataque.

Crédito: Photo by Chris Ricco – UEFA/UEFA via Getty Images

Otra llegada de Sallai, a los 14′, fue tapada por Kimmich. Hungría quería plantearle un partido duro al local, pero en cuanto agarró el balón y se posicionó en campo adversario, Alemania sostuvo un juego difícil de contener.

A los 21′ abrió el marcador. Musiala habilitó a Gundogan, este peleó un balón con Orban, le ganó la posesión ante la caída del zaguero y la salida lenta de Gulacsi, cedió a Musiala, y este, con un remate alto, puso el 1-0 para Alemania.

Allí se empezó a ejercer el control del juego, pero Hungría no se resignaba, y volvióa atener llegadas. A los 25′, un tiro libre de Szoboszlai fue rechazado por Neuer, primero con las manos, tras un vuelo fenomenal, y luego con los pies. A los 28′ otra vez Szoboszlai remató al arco local, pero el zaguero Tah sacó la pelota al corner.

Fue el último momento en que Hungría pudo hacer un partido, digamos, parejo. Después, se acentuó el dominio territorial del local, y produjo un último cuarto de hora de ataque permanente que cerró con un remate de Musiala, a los 43′, que se fue apenas alto, y pudo ampliar el marcador.

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En el segundo tiempo, Alemania continuó con su protagonismo. A los 54′ un disparo de Toni Kroos fue sacado por Gulacsi. A los 57′, Nagelsmann hizo las dos primeras modificaciones del local. Niclas Fülkrug entró por Kai Havertz, y Leroy Sané ingresó en lugar de Florian Wirtz.

Una contra rápida de Hungría, con la escapada de Sallai por izquierda, siguió con un centro medido, que cabeceó Varga, pero el balón salió por encima del travesaño, cuando iban 59′ de juego.

Respondió Musiala, a los 61′, con un remate alto. El partido ya había tomado un desarrollo claro; el que ganaba atacaba, y el que perdía, intentaba meter contragolpes.

Cuando iban 63′, Marco Rossi, el técnico italiano de Hungría, hizo su primera variante: Laszlo Kleinheisler reemplazó a Adam Nagy.

Pero enseguida aumentó Alemania y todo pareció definirse. Un centro de Mitteldstadt hacia el corazón del área, fue aprovechado por Ilkay Gündogan, quien ocupó un lugar libre con inteligencia, y resolvió con categoría, para poner el 2-0 a favor del local, cuando iban 66′ de juego.

Llegaron otros dos cambios en Alemania, el tercero y cuarto: Chris Führich ingresó por Robert Andrich, y Emre Can reemplazó a Jamal Musiala, a los 70′ de juego.

Crédito: Photo by Chris Ricco – UEFA/UEFA via Getty Images

Un disparo de Leroy Sané, a los 74′, fue sacado por Gulacsi al corner. Otra oportunidad para el local.

Cuando iban 75′, Rossi hizo el segundo y tercer cambio de la visita. Martin Adam ingresó por Milos Kerkel, y Zsolt Nagy entró en lugar de Bendeguz Bolla.

Tuvo una llegada la visita, a los 82′, en un tiro de esquina que encontró una salida apurada de Neuer, y Emre Can desvió el balón hacia el corner.

A los 83′ Nagelsmann hizo la quinta modificación en el local, con el ingreso de Deniz Undav por Ilkay Gündogan, mientras que a los 86′ Rossi hizo las dos últimas variantes en Hungría: Daniel Gazdag entró por Barnabás Varga, y Kevin Csoboth reemplazó a Roland Sallai.

Otra salida falllida de Neuer posibilitó un tiro de Hungría que Can salvó sobre la línea. El locla tuvo, más allá de su indiscutido triunfo, algunos desacoples en defensa.

Pero eso no empaña su triunfo, ni su actuación, definida por el ataque constante, masivo y arriesgado, que es un sello de su entrenador y el equipo lo reproduce en cada actuación.

Hernán O’Donnell