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Juventus chocó con Silvestri y Verona se enamoró del empate

Fue un partido entretenido, que creció con el corre de los minutos. Fue de menor a mayor; pareció que iba a resultar un clásico 0 a 0, con poco fútbol y mucho tedio. Parecía que la ausencia de Cristiano Ronaldo lo iba a eclipsar todo. Y, sin embargo, resulto un encuentro entretenido y emotivo sobre el final.

Juventus trató de imponer condiciones con el juego de Dybala, las proyecciones de Cuadrado, el trajinar de Rabiot, la dinámica de Arthur y la peligrosidad de Morata. Hellas Verona no se escondía; sabía que meterse atrás hubiera sido algo parecido a resignarse a una derrota y le planteó la lucha en la mitad de la cancha.

A los 40’ tuvo la mejor ocasión el local, con un remate fuerte del colombiano Cuadrado y el travesaño devolvió la pelota. También tuvo una ocasión con Moratta a los 44’, pero el VAR determinó que estaba, una rodilla, en posición fuera de juego.

En el complemento, Ilic entró por Tameze a los 50’; más tarde, a los 54’ Magnani ingresó por Ceccherini y Favilli por Kalinic. Era el tiempo de mover el banco para darle aire al visitante.

Entonces llegó la jugada colectiva, del medio hacia la izquierda, el desborde de Zaccagni, lallegad de Favilli y el gol de Verona a los 60’ para poner el partido 0-1 para la visita.

Pirlo decidió, en ese momento, que Kulusevski ingresara por Bernardescchi. Un minuto más tarde, Barak debió entrar por Favalli, quien sintió un tirón en el isquiotibial derecho en el momento de lanzar al gol.

Juventus soltó amarras. Se fue al ataque, a la búsqueda de la igualdad. Verona se retrasó y empezó a aguantar el partido. Entonces Silvestri se convirtió en figura. Una y otra vez. A los 77’ Kulusevski logró entrar por derecha, amagó una y otra vez y sacó un remate que se transformó en el 1 a 1.

Y el local fue por todo; a pesar de los contratiempos. Puso a Vrioni por Ramsey a los 88’ y en los minutos de descuento, que fueron seis, sacudió una y otra vez la defensa visitante, pero siempre apareció Mateo Lovato para cortar o Silvestri para volar. El arquero le tapó un remate a Dybala, un cabezazo a Moratta y un tremendo disparo a Cuadrado. Todo en los minutos finales.

Así aseguró el heroico empate de Hellas Verona y le dejó la insatisfacción al local, que perdió dos puntos importantes en un lucha que recién empieza.

Hernán O’Donnell

Pelé, la verdad del fútbol cumplió 80 años

Tenía solo 9 años cuando encontró a su padre sentado en living de su casa, con la radio encendida y la narración que traía los ecos de la derrota de Brasil ante Uruguay en el último partido de la Copa del Mundo de 1950. Su progenitor estaba triste; lloraba y sufría, con la mirada perdida. “No te preocupés, papito; yo voy a ganar un Mundial para vos”, intentó consolarlo. En Bauru hacía frío aquella tarde de julio; las noticias que llegaban desde Río de Janeiro, a unos 500 km de distancia, describían el drama y la tristeza deportiva que inundaban a todo un país. El niño sintió que debía abrazar a su padre y le transmitió un mensaje de esperanza con la inocencia de los primeros años. Y enseguida regresó a la calle para continuar con su juego favorito, rodeado de chicos como él, que a los 9 años estaban ajenos a todo lo que significaba el mundo de los adultos. El Mundial, para ellos, estaba en sus partidos de los domingos a la tarde.

Tenía 9 años, entonces. Y muy poco tiempo después, cumplió su promesa. A los 17 años fue el conductor, el estratega, la estrella de un Brasil que rompió el maleficio y se consagró Campeón del Mundo en la Copa de Suecia 1958. Apenas ocho años tardó en hacer realidad lo que había prometido con la inocencia de un niño. Entonces, aún era un adolescente. Había logrado en poco tiempo una meteórica carrera; apenas dos años antes había arribado a Santos para integrarse a sus divisiones menores. Su padre, Dondinho, había sido un centro atacante en equipos semi profesionales, y cuando tuvo una oportunidad en Atlético Mineiro, una choque en un partido frente a Sao Cristovao derivó en una lesión en su rodilla de la que no se pudo recuperar. Eran los inicios de 1942, la medicina deportiva no estaba tan desarrollada y allí se frustraron los sueños de su progenitor. Pero había visto algo en su hijo, y por eso le inculcó dos cosas: llevar el balón lo más cerca de su cuerpo posible y manejar las dos piernas.

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En 1956 se incorporó a Santos y en 1958 ganó el Mundial con la selección de Brasil. En ese lapso, donde debía estar en algún equipo juvenil, deslumbraba en las prácticas, gambeteaba con facilidad a los futbolistas de la primera división, llamaba la atención. Y cuando se lesionó Vasconcelos, el “10” titular, tomó su puesto y ya no lo dejó. “Esa camiseta era mía”, rememoró mucho tiempo después Vasconcelos, “pero llegó un muchacho flaquito y me di cuenta que la había perdido para siempre”.

Debutó en Primera a los 15 años, en Septiembre de 1956. Entonces dejaba de ser Edson para tomar el apodo por el cual lo conocería el mundo entero: “Pelé”. Su sobrenombre de chico, en su barrio y su hogar, era “Dico”, pero este se perdió al llegar a Santos. En muchos de sus biografías intentó explicar el origen del famoso apodo, del cual se han escrito varia teorías. Para él también resulta imposible decir cual es la verdadera, pero cree que la teoría de su tío Jorge puede ser la más cercana a la realidad. A Edson le gustaba jugar de niño, en ocasiones, como arquero. Y el portero del equipo de su padre era apodado “Bilé”; así le gritaban a él entonces, “Bilé”, que por deformación derivó en “Pelé”. Sea como sea la verdadera historia del apodo, PELE, en mayúsculas se convertiría en la verdad del fútbol.

En 1957 lo convocaron para la selección nacional de Brasil. La película tomaba una velocidad que ya no podría detener. Hacía menos de un año que había debutado en la primera división y ya le tocaba enfrentarse con la Argentina por la Copa Roca. Luego consiguieron la victoria en las eliminatorias que les permitió llegar a Suecia, y allí Brasil comenzó una cadena de éxitos conducido por un joven, Pelé y un soñador de aire despreocupado y piernas chuecas que también deslumbraría al mundo: Garrincha. Los dos estuvieron cerca de quedar desafectados del equipo nacional, por recomendación de un sociólogo quien había manifestado, en el caso de Pelé, poca fortaleza mental y espíritu infantil. No iba a estar preparado, en el plano mental, para la competencia. El Direcor Técnico, Pedro Feola, siguió su instinto y pensó que lo necesitaba para jugar al fútbol. Y lo llevó al mundial, igual que a Garrincha.

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El debut fue con Austria, 3-0. Luego, empate con Inglaterra, 0-0. Más tarde, 2-0 a Unión Soviética con dos goles de Vavá. En cuartos de final, apareció la estrella. Un gol para vencer 1 a 0 a Gales. 3 goles a Francia en las semifinales que Brasil ganó 5 a 2. Y otros dos goles a Suecia en la gran final ante el local para vencerlo también por 5 a 2 y gritarle al mundo que Brasil era el merecido campeón.

Jugó los dos primeros partidos del Mundial de Chile 1962. Convirtió el segundo gol ante México para ganar 2-0, se lesionó en el empate ante Checoslovaquia por 0-0 y ya no pudo volver al equipo titular, que también salió Campeón. Con menos protagonismo, era la segunda Copa de Pelé.

Mientras, sumaba goles y títulos con el Santos. Ganó la Serie A con su equipo entre 1961 y 1965; volvió a salir campeón en 1968. Fue Campeón con Santos de la Copa Libertadores de América en 1962 y 1963; también esos dos años ganaron la Copa Intercontinental, hoy homologada como la Copa Mundial de Clubes.

El Mundial de Inglaterra 1966 fue una pesadilla de patadas y golpes que recibió el equipo y sobre todo, Pelé. La victoria inicial ante Bulgaria, con tantos de él y Garrincha no trajo tranquilidad. De hecho, Pelé no jugó el segundo partido, donde cayeron ante Hungría y el último de la zona, frente a Portugal, también fue derrota y salida de Pelé por las infracciones recibidas.

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Pero el libro tenía reservado el mejor capítulo para el final. Lo más sublime de su majestuosa carrera. El Mundial de México 1970, el que lo consagró como el Rey del Fútbol Mundial.

El debut fue ante Checoslovaquia. 4 a 1, un gol de Pelé, y la gente que empezaba a vislumbrar a la mejor selección de todos los tiempos.

En el segundo partido, Brasil venció a Inglaterra por 1 a 0 con gol de Jairzinho. Y en el tercero le ganó 3 a 2 a Rumania, con dos tantos de Pelé.

Brasil derrotó al gran Perú de los ’70 por 4 a 2 en los cuartos de final; en la semifinal le ganó a Uruguay 3 a 1, la tarde de la jugada maestra ante la salida de Ladislao Mazurkiewicz, que no pudo ser gol, para darle más romanticismo aún.

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Y en la final con Italia marcó el primer gol para señalar el camino de la victoria por 4 a 1. Brasil se consagraba por tercera vez Campeón del Mundo; en el camino vencía a campeones de la talla de Inglaterra, Uruguay e Italia. Conquistaba con un fútbol vistoso, ofensivo, contundente. Recibía aplausos y reconocimientos de todo el mundo. Pelé se ponía la corona de mejor jugador del mundo.

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Siguió su carrera en Estados Unidos para darle brillo a un deporte, entonces nuevo, pero que hoy presenta un crecimiento sostenido. Salió campeón de la NASL con el Cosmos de Nueva York en 1977.

Se fue entre aplausos y lágrimas. Fueron 20 años de carrera profesional y 1284 goles convertidos. Todos los campeonatos posibles.

Hoy cumple 80 años. Edson Arantes do Nascimento. Pelé. La verdad del fútbol.

Hernán O’Donnell

El Milan logró una victoria con menos luces de las habituales

Con un ritmo menor al habitual de la Serie A italiana. Más tranquilo, pausado, sereno. Pero con la misma autoridad, Milan salió a atacar en Glasgow, ante un Celtic entusiasta que planteó una lucha pesada en la mitad de la cancha con una línea de cinco medios, en los que volcó la salida a través del uruguayo Laxalt, un ex jugador del Milan. Pero esto no incomodó a la escuadra italiana que se basó en la precisión del manejo del balón para adueñarse del control del primer tiempo.

Muchas variantes presentó el equipo de Pioli con respecto al conjunto que juega de titular de modo habitual. Sobre todo en la línea de los creadores ofensivos, pues no contó con Saelemaekers, Calhanoglu, Leao, el propio Bennacer… Pero contaba con Zlatan, quien no sale nunca del equipo. Y la voluntad de Castillejos, Krunic, Brahim Diaz, para que no se sienta la ausencia de los habituales.

Y así llegó la apertura del marcador, a los 13′ con un centro de Castillejos y el cabezazo perfecto de Krunic para marcar el 0-1 para la visita.

El partido ya quedaba a merced del equipo de Pioli. Para manejarlo con serenidad, para abrir la cancha con buena circulación de pleota e invitar al Celtic a que saliera un poco y abirera espacios en esa zona de la media cancha tan poblada.

Cuando apareció el genio de Ibrahimovic, el Milan aumentó. Iban 41′ y Zlatan metió un pase abierto a espaldas del lateral para que aprovechara Theo Hernández, este se fue por izquierda y lanzó el centro para Barhim Díaz, quien enganchó en el área y sacó un tiro cruzado que se transformó en el 0-2 para el Milan.

El equipo escocés salió al segundo tiempo con dos cambios y otra imagen. M. Elyounoussi reemplazó a S. Welsh y R. Christie ingresó en lugar de L. Griffiths; además, el equipo se adelantó unos diez metros en el campo y ya propuso otro tipo de partido. Se animó, fue para adelante y a los 50′ Laxalt sacó un remate que se fue apenas arriba del travesaño de Donnarumma.

Después metió el tercer cambio; a los 63′ T. Rogic entró por S. Brown, para darle más movimiento a su ataque. Y así se hizo protagonista, en tanto el Milan se recostaba en la ventaja conseguida y empezaba a entrar en un letargo parecido a una siesta.

Stéfano Pioli decidió dos cambios para darle una lavada de cara: iban 65′ cuando R. Leão entró por Zlatan Ibrahimovic y el volante I. Bennacer entró en lugar de F. Kessie. Pero la visita perdió más aire aún, porque la salida de su estrella sueca le quitó incluso la cuota de experiencia y manejo de los tiempos del partido. Quedó apretado contra su campo.

Celtic estaba volcado al ataque y realizó dos variantes más: a los 75′ P. Klimala entró por A. Ajeti y G. Taylor lo hizo por el uruguayo D. Laxalt; en ese momento llegó el descuento. Corner desde la izquierda y la entrada libre y limpia de  Elyounoussi para marcar de cabeza el 1-2 a los 75′ de juego.

El partido ganaba en emotividad. Pioli volvió a meter mano en su equipo. A los 78′ A. Saelemaekers entró en lugar de S. Castillejo y el noruego J.P. Hauge reemplazó a Brahim Diaz.

El partido languideció hacia el final. Celtic buscaba, con poco peso y poco fútbol; Milan manejaba el balón y aguardaba que el reloj corriera como un aliado fundamental. Hasta que cuando todo terminaba, a los 90+1′, una buena jugada por derecha de la visita derivó en un pase de Bennacer a Saelemaekers y este, con una asistencia precisa y punzante, dejó sólo a Hauge para que entrar libre por el medio y definiera con categoría ante la salida de Barkas, para marcar el 1 a 3 a favor del Milan.

Así cerró el partido el equipo italiano; con un gol que le dio respiro a un segundo tiempo con poco brillo en el que sostuvo lo hecho en la primera parte. un triunfo que le permite seguir esta cadena de éxitos que mantiene desde que el fútbol decidió enfrentar a la pandemia.

Hernán O’Donnell

Bayern Münich estrenó su corona y no piensa entregarla

En el enorme menú que ofrece cada jornada de la Champions League, a veces resulta difícil elegir un partido para ver. Porque se superponen los horarios y hay que optar, y como los encuentros resultan muy atractivos, es complicado elegir entre uno y otro. Sin embargo, la presentación del campeón, y hoy el indiscutible mejor equipo de Europa, Bayern Münich ante un rival siempre temible y dispuesto a intentar cualquier hazaña sin rendirse de manera anticipada como es el Atlético de Madrid de Diego Simeone, inclinó la balanza por ellos.

Sorprendió la visita en su arranque. Lo fue a buscar. Y muy pronto tuvo una llegada con un desborde de Carrasco por izquierda, el centro rasante y Luis Suárez que no llegó a conectar ante la salida de Neuer. El Aleti mostraba que, cuando tenía el balón, iba a ir para adelante. Y cuando lo tuviera el local, iba a treoceder en forma ordenada y masiva.

Bayern Münich comenzó a hacer pie a partir de los diez minutos. Se afirmó en Goretzka y Kimmich, como siempre. Los dos medios que empiezan a armar el juego; las subidas de Pavard y Hernández y el talento de Comán para desequilibrar. A los 13′ tuvo su primera ocasión, tras un tiro de esquina y la llegada de Süle, cuyo remate dio en el palo izquierdo de Oblak.

Luego, a los 17′, Comán habilitó a Tolisso, y su remate fue sacado por Oblak al corner. Era más punzante el equipo de Hans-Dieter Flick, y no se preocupaba por elaborar demasiado juego. Si Atlético retrocedía, saltaba líneas con pelotazos largos a los hombres de ataque. El equipo del Cholo tuvo un par de situaciones. A los 22′, un remate de Carrasco tras una buena combinación colectiva que detuvo Neuer. A los 26′ desbordó Carrasco y el centro para Suarez no fue bien aprovechado por Luis, cuyo remate se fue afuera.

Pero Bayern tiene ese plus de potencia que puede llevarlo a convertir en cualquier situación. Una jugada que parecía no tener riesgos, y un pelotazo de Kimmich cruzado para la entrada de Coman, derivó en la llegada del francés y el remate fuerte para vencer a Oblak y señalar el 1 a 0 a los 27′ de juego.

Ahí el partido tomó otro camino, porque Aleti debió salir un poco más y arriesgar. Tuvo un buen trabajo en sus volantes, Herrera, Koke, Carrasco. Pero le costó acoplarse a los delanteros. Suarez no lograba hallar su mejor posición y Joao Félix no encontraba socios ni abastecedores.

Así llegó el segundo tanto del local; contragolpe encabezado por Lewandowski, la habilitación a Coman, el pase a la derecha para Goretzka y el remate de este para clavar, a los 40′, el 2 a 0 para Bayern Münich.

El segundo tiempo empezó con una seria controversia; un tanto de Joao Felix a los 46′ no fue convalidado por una supuesta obstrucción de la visión de Neuer por la posición de Suárez. Discutible. Pero entre el asistente y el VAR determinaron, una vez más, colaborar con el Bayern Münich.

En ese momento se cayó el equipo visitante; como si hubiera sentido que si no lograba ese gol iba a ser difícil convertir. Y tuvo quince minutos de desconcierto, donde Bayern aceleró, se despabiló y lo apretó contra su arco. a los 60′ tuvo una buena chance con un remate cruzado de Thomas Müller, que se hizo dueño del equipo en ese tramo del partido.

Era sostenido el dominio local y Tolisso consiguió el tercer gol con un remate tremendo desde afuera, tras un rebote en un tiro libre. Un misil que se coló en el ángulo superior izquierdo de Oblak, cuyo vuelo fue insuficiente y el partido quedó 3-0 a los 65′.

Fue el golpe de knock out, porque ya el Aleti no se recuperó, amén de un gran contragolpe de Joao Félix, donde dejó solo a Carrasco y este demoró el remate lo suficiente como para perder ángulo y posición, y al afinal su tiro salió desviado. El tanto de Coman a los 71′ determinó el cierre del marcador, con un 4 a 0 contundente.

Entonces llegó el tiempo de los cambios; primero los de Flick. A los 72′ Douglas Costa reemplazó a K. Coman y B. Sarr ingresó por Benjamín Pavard; en el equipo español, a los 75′ Angelito Correa ingresó por Luis Suarez y Vitolo entró por Y. Carrasco. Y a los 78′ T. Lemar reemplazó a M. Llorente y el uruguayo L. Torreira entró por Koke.

El ex hombre de San Lorenzo le dio un poco más de dinámica al ataque, se encontró con Joao Felix y Aleti insinuó algo más sobre el final. Bayern había levantado el pie del acelerador, y dispuso de otros tres cambios: a los 82′ E. Choupo-Moting entró por Robert Lewandowski, A. Davies por Thomas Müller y Javi Martinez ingresó en lugar de Goretzka.

Ya todo estaba terminado. Apenas el espíritu de Aleti para dejar una imagen digna y seguir en sus maniobras ofensivas. Y Bayern tranquilo, con la serenidad de quien se sabe controlador de toda la situación.

Fue una victoria amplia de Bayern Münich. Rotunda y contundente, con el mensaje muy claro hacia toda Europa: el Campeón está vigente y avisa que no piensa entregar su corona.

Hernán O’Donnell

RB Leipzig tuvo una media hora inicial decisiva para vencer a Istanbul Basaksehir

La UEFA Champions League nos trajo un choque entre dos equipos jóvenes, nóveles. Más allá del conocimiento que hay del RB Lepizig, de su notable campaña en los últimos tiempos, del crecimiento futbolístico de la mano de la conducción de su DT, Julian Nagelsmann y la orientación de Ralf Rangnick en su rol de manager, El equipo fue fundado en 2009 por la empresa de bebidas energéticas Red Bull GmbH. Desde la quinta división de Alemania llegó a la primera en siete temporadas; en la última, finalizó tercero, detrás de los gigantes Bayern Münich y Borussia Dortmund. Ahora es conocido por su desarrollo, por los resultados positivos obtenidos y el muy buen fútbol que proclama en cada una de sus presentaciones.

Su adversario, Istanbul Başakşehir FK, tiene una historia también contemporánea. Otro equipo muy joven, nacido en 1990, con el nombre ISKI SK; luego, en 1991 se lo denominó İstanbul Büyükşehir Belediyespor (Istanbul BB), y en 2014 volvió a ser refundado, esta vez con el nombre de  İstanbul Başakşehir Futbol Kulübü. Pero no se terminaría su historia aquí; en 2015 le agregó por delante el nombre de Medipol, patrocinante del equipo, aunque en el uso habitual se lo conoce como Istanbul Başakşehir FK.

Esos noveles equipos salieron a la cancha para jugar por el viejo Torneo de Campeones de Europa, desde 1992 conocido como Champions League. Y hoy, quizás, el principal torneo de clubes de fútbol del mundo.

Hace un tiempo largo ya bautizamos al Lepizig como “La Aplanadora Alemana”, por ese estilo agresivo, ofensivo, voraz, de salir a atropellar con todas sus armas, a alta velocidad y muchos futbolistas involucrados en el ataque. Esta vez no fue la excepción; a los 3′ ya tuvo una chance, con un pelotazo largo de Mukiele hacia la izquierda la llegada de Angeliño, el rebote y Günok, el arquero visitante se quedó con el balón.

El Istanbul BB trataba de salir de contra y a los 8′ tuvo una oportunidad con un contragolpe veloz de Visca, el centro al área y el cierre de Upamecano le permitió aGulacsi quedarse con el balón.

Después llegaron los gritos del local. A los 15′ Poulsen recibió de espaldas al arco, se apoyó en Kampl y este le pasó el balón al corazón del área a Angeliño, quien recibió el ablón, se acomodó con el pecho y de media vuelta sacó un remate seco que se transformó en el 1 a 0 para RB Leipzig.

Ahí comenzó una tormenta de fútbol del conjunto local. A los 19′ aumentó el marcador, tras un quite limpio de Poulsen en un intento de salida de la defensa visitante, el pase fue para Nkunku, y este habilitó de primera a Angeliño, quien entró por izquierda y con un trio cruzado amplió a 2-0 la ventaja de RB Leipzig.

Desde la firmeza de Upamecano, el trabajo dinámico de Kampl y Nkunku, las subidas de Mukiele y Angeliño, los cambios de frente de Dani Olmo, más la habilidad de Forsberg y la presencia de Poulsen, el local era mucho más. Bsaksehir sintió los golpes y encima sufrió una lesión; a los 29′ B. Ozcan debió reemplazar al lastimado J. Caicara. A los 30′ pudo aumentar Angeliño, tras un tiro de esquina, peo su remate se fue desviado. Las cuatro llegadas claras, amén de los goles, fueron por parte del lateral izquierdo local.

Istanbul BB se animó en los últimos diez minutos; fue el momento en que el conjunto de Nagelsmann aflojó el ritmo y así la visita pudo arrimarse a Gulacsi, pero sin crear mayores peligros.

Hwang Hee-Chan ingresó por Forsberg en el RB Leipzig para comenzar el segundo tiempo. Y muy pronto, a los 57′ ingresó el estadounidense Tyler Adams por Kampl. Se empezaba a notar la merma en el rendimiento del equipo local y Nagelsmann optaba por meter mano en el banco para solucionar los inconvenientes.

Pero el equipo se había quedado, había perdido la brújula y el juego se repartía en la mitad de la cancha. Upamecano, amoenstado, estuvo cerca de ver la roja, en algo que se repite en el notable defensor, de extraordinarias condiciones y futuro, pero que quienes lo descubren ahora no conocen, y es un exceso, por momentos, del juego brusco. Sacar la pierna a destiempo, o sin medir distancias ni lugares en la cancha le ha costado varias expulsiones en la Bundesliga. Nagelsmann entendió la situación y volvió a retocar al equipo: a los 64′ B. Henrichs entró en lugar de Dani Olmo y Konate lo hizo por D. Upamecano, quien estuvo cerca de ser expulsado y el DT optó por reemplazarlo antes de que fuera demasiado tarde.

En el visitante Ba entró por Topal a los 66′ y Justin Kluivert, el hijo de Patrick, ingresó en Leipzig por Nkunku a los 69′ de juego.

Levantó un poco RB Leipzig en ese momento; llegó con un tiro de Henrichs que controló bien el arquero visitante y luego llegó el mejor momento de Basaksehir. Dos variantes en la última ventana de cambiso, para intentar lo último: a los 82′ D. Aleksic entró por I. Kahveci y Giuliano reemplazó a D. Turuc. Ahí aparecieron un par de llegadas. Una buena jugada colectiva a los 84′ que derivó en un centro de Aleksic que controló Gulacsi, a los 87′ un remate de Alexsic que atajó el arquero, y un remate de Crivelli.

Pero no había casi ni tiempo ni fuerzas para revertir el resultado. RB Leipzig tuvo una media hora inicial similar a la Aplanadora conocida y sacó una ventaja importante, que al final fue decisiva para llevarse el partido.

Hernán O’Donnell

Milan celebró el regreso de Zlatan con un triunfo en el derby

Los clásicos en San Siro no tienen localía. le puede tocar al Inter, como en esta ocasión, o al Milan, pero cuando se juega a puertas cerradas, para los dos equipos es un escenario habitual, familiar. No están la mayoría de los seguidores y abonados del conjunto que hace las veces de local. Entonces no hay influencias de ese tipo. Por eso se presumen partidos abiertos, inciertos, equilibrados en las posibilidades.

Una cantidad de estrellas increíble en cada uno de los equipos; jugadores de renombre, con actualidad en seleccionados poderosos, y con un nombre rutilante: Zlatan Ibrahimovic. El sueco, con su elegancia, talento y jerarquía sobresale siempre, aún cuando está rodeado de notables futbolistas.

El Milan arrancó mejor, con la conducción de Calhanoglu, hábil e inteligente para encontrar los espacios y a los compañeros; la velocidad de Leao por la banda izquierda, el sosten de Kessie y Bennacer y las subidas habituales de Hernández y Calabria. Y Zlatan, por supuesto.

A los 12′ puso en ventaja a su equipo. Llegó al área con pelota dominada, supo protegerse de Kovalov y forzar la marca y el contacto del defensor del Inter para que le cometiera penal. Lo ejecutó a la derecha de Handanovic, el arquero adivinó y rechazó, pero del rebote Ibrahimovic convirtió. 0-1 para el Milan.

Y enseguida apareció de vuelta para volver a sacudir la red. Desborde de Leao por izquierda, centro muy preciso y llegó libre el delantero sueco para rematar y convertir a los 16′ el 0-2 para la visita.

El partido estaba a pedir del equipo de Pioli. Seguro, aplomado, mantenía el control del juego.

Sin embargo, de a poco el Inter apareció en escena. Barella dijo presente, Arturo Vidal comenzó a pedir la pelota, Perisic empezó a profundizar la banda izquierda y los delanteros a presionar.

A los 28′ llegó el empate. Desborde de Ivan Perisic por izquierda, centro pasado y la aparición solitaria de Romelu Lukaku para convertir el 1-2 y dar comienzo a otro partido.

Porque se animó el local. Entendió que si apelaba a su fútbol, podía equilibrar el juego. A los 31′ un buen centro de Hakimi fue conectado por Lautaro Martínez y su cabezazo lo encontró bien parado a Donnarumma.

Y sobre el cierre lo volvió a perder el belga, en otra chance clara del local que Kjaer sacó sobre la línea.

En el complemento el partido se hizo más cerrado. Con mayor presión en la mitad de la cancha, más ajustes en las marcas y con menos profundidad. A los 61’ Krunic entró por Leao y Castillejo lo hizo por Saelemaekers en el conjunto visitante. Eriksen ingresó en lugar de Brozovic en el Inter.

El conjunto de Conte arriesgó un poco más. Y contó con algunas llegadas a partir de la presion de Lukaku; y se jugó la última carta con el ingreso de Alexis Sanchez por Arturo Vidal a los 82’; chileno por chileno, pero un delantero por un volante. En Milan se lesionó Kessie y Tonalli lo reemplazó a los 86’.

Y llegaron las emociones finales. A los 90+4’ Lukaku y Martinez armaron una pared y cuando el belga iba a concretar el empate, Hernandez salvó con un cruce providencial. Y a los 90+5’ otra vez Lukaku tuvo una chance, le pegó de espaldas y de taco, pero la pelota fue directo a las manos de Donnarumma.

Ahí se abrazó el equipo de Pioli a la victoria. Por la que hizo méritos en el inicio, se apoyó en la voluntad colectiva y la sabiduría inextinguible de Zlatan Ibrahimovic.

Hernán O’Donnell

En un tiempo, Nápoli armó una goleada que relamió sus heridas

La herida producida por el “escritorio” de la Federación Italiana de Calcio que determinó que Napóli perdiera su partido ante la Juventus, al que no pudo concurrir pues las autoridades sanitarias de su ciudad no le permitieron viajar por tener varios futbolistas con COVID-19, le sirvió como combustible para encender los motores y tener un primer tiempo arrollador ante el sorprendente Atalanta.

El equipó de Gennaro Gatusso salió con una tremenda determinación, con un esquema ofensivo sostenido en Fabián Ruiz como eje del juego en el medio campo, con sus hombres de ataque bien organizados y con la proyección de los laterales, Di Lorenzo y Elseid Hysaj. Atalanta giraba alrededor de Alejandro Gómez, su sociedad con Ilicic y la potencia de Zapata, pero excepto algunas llegadas esporádicas, no encontró el partido. A los 21′ tuvo un remate de larga distancia de “Papu” Gómez que se fue muy cerca, en su acción más peligrosa. Pero detrás, vendría la tormenta.

A los 22′ Politano abrió al fondo a la derecha para la llegada de Di Lorenzo, este lanzó el centro rasante y el mexicano Lozano convirtió el 1 a 0 para el local.

A los 26′ otra vez el “Chuky” Lozano volvió a convertir, tras el choque entre los argentinos Cristian Romero y José Luis Palomino, el balón le quedó a él y con un remate cruzado desde larga distancia que puso el partido 2 a 0 para Nápoli.

Le era difícil a la visita acomodarse, porque no trabajaba bien el medio para contener los avances locales y la defensa sufría en inferioridad numérica, amén de errores propios. Y Politano, a los 29′, señaló el 3 a 0.

Era una tarde redonda para los de Gatusso, donde facturaban con facilidad. El eje ofensivo de Politano, Mertens, Osimhen y Lozano funcionaba a la perfección. Y aumentó a los 42′ cuando Osimhen sacó un tiro cruzado desde afuera del área, mientras se caía y el arquero Sportiello fue sorprendido con el paso lateral hacia su izquierda, en tanto la pelota iba a su derecha; cuando quiso volver era tarde, y el primer tiempo se cerró con ese 4 a 0 en favor del Nápoli.

Toda la bronca acumulada, se había relamido con cuatro gritos feroces.

Atalanta comenzó el segundo tiempo con dos variantes: B. Djimsiti ingresó en lugar del deslucido Zapata y J. Mojica en reemplazo del argentino J.L. Palomino.

Más tarde, a los 54′ S. Lammers entró por el “Papu” Gomez, a los 60′ Gatusso dispuso que F. Ghoulam ingresara por M. Politano en el local y a los 62′ R. Malinovskiy entró por J. Ilicic en el cuarto cambio visitante.

A los 68′ Atalanta llegó al descuento, de modo increíble por un contragolpe que agarró mal parada a la defensa local y Sam Lammers, el reemplazante de “Papu”, definió sobre la salida del arquero y marcó el tanto para que el partido quedara 4-1 para Nápoli.

Mejoró la visita, alentada por ese tanto y una disposición más ofensiva, en tanto Nápoli se había quedado con respecto al primer tiempo. Gatusso definió dos cambios para despertar al equipo. Iban 74′ cuando S. Lobotka reemplazó a D. Mertens y K. Malcuit entró por T. Bakayoko.

Se acomodó entonces el local al encuentro y volvió a tener el balón. Así se hizo del manejo del tiempo y las acciones; Atalanta no pudo resolver la propuesta local y el partido se le hizo cuesta arriba. ya no sufrió los duros embates del primer período, pero sí estaba lejos del control y corría detrás de la pelota.

A los 80′ Muriel entró por Gosens en el último cambio visitante y a los 82′ el local dispuso dos modificaciones. A. Petagna entró por V. Osimhen y D. Demme reemplazó a F. Ruiz; con esos cambios se cerró el partido.

Nápoli había salido con enjundia y en un tiempo muy eficaz armó una goleada que relamió sus heridas.

Hernán O’Donnell

Scaloni: “Fuimos un equipo que sabía a qué jugaba”

La Argentina consiguió una victoria valiosísima en La Paz. Un triunfo de esos que pueden dejar huella, que reafirman a un equipo a un plantel. Porque se logró en un territorio siempre adverso para la selección, por su geografía, una altura que supera los 3500 metros del nivel del mar y para los futbolistas acostumbrados a jugar en el llano se les hace muy complicado. Dicen, los que vivieron esa experiencia, que falta el aire, que se siente el agobio, que pareciera que la cabeza les va a explotar y que detrás de cada pique viene un ahogo casi inmediato. Tal vez por eso la Argentina tomó recaudos en el inicio, comenzó con cautela y trató de usar los primeros quince minutos para adaptarse a esas condiciones. En ese lapso, Bolivia se mostró mejor. Más ofensivo. Llegó al gol tras el centro de Chumacero y el cabezazo de Martins a los 23′. Y en los últimos diez del primer tiempo, el equipo de Scaloni se soltó y llegó al empate.

Le preguntamos al DT argentino por la adaptación a la altura y el análisis del partido: “Excepto los quince minutos inciales, que casi siempre pasa lo mismo cuando venimos a jugar acá, el resto fuimos un equipo que dominó, que sabía a lo que jugaba, y cumplimos con el trámite del partido, que era un poco aguantar sus ataques en el comienzo; tuvimos la “fortuna”, por decirlo de alguna manera, de empatar antes de que terminara el primer tiempo y eso nos dio muchísimas ganas de salir a ganar el segundo tiempo”, explicó el entrenador.

También se refirió a los dos cambios que hizo de los volantes: Guido Rodríguez por Leandro Paredes y Nicolás Domínguez por De Paul. “En principio, los cambios que realizamos son con la intención de mejorar. Todos los chicos que entraron lo hicieron muy bien, no sólo esos dos cambios. Nos dieron un poco más de frescura, ya había jugadores cansados en el segundo tiempo”, señaló el DT.

También evaluó el rendimiento de Exequiel Palacios, uno de los más destacados. “En Exequiel encontré un gran futbolista; esperamos que siga así con nosotros y que pueda jugar en su club. Sabemos todo lo que nos puede dar, así que estamos contentos con él”.

Una Argentina que lució como lo comentó el técnico. Cautelosa en el comienzo, con pasos seguros, que se soltó sobre el final del primer período para llegar a la igualdad y que tuvo un complemento de alto vuelo, afirmado en la cancha y con un volumen de juego que le permitió lograr un triunfo merecido.

Hernán O’Donnell

En la altura, Argentina tomó aire y logró un justo triunfo

Todo se dio como lo esperábamos. Como lo imaginábamos. Con los efectos de la altura, los reales, los físicos y los psicológicos, con el protagonismo central. Con su dominio en la escena. Una Argentina cautelosa, prudente, que reguló los esfuerzos iniciales y una Bolivia más suelta, renovada con respecto al equipo que había enfrentado a Brasil.

El local se ordenó a partir de las subidas de Torres, el trabajo dinámico de Chumacero, el talento de Castro, el acompañamiento de Cardozo, y toda la polenta de Marcelo Martins. Y empezó a llegar. Con centros y con remates desde afuera del área. Dudaba Armani en las salidas, le costaba al sector derecho de Montiel y Martínez Quarta, en tanto era más sólido el izquierdo, con la firmea de Otamendi y el despliegue de Tagliafico, de buen primer tiempo. Argentina se recostaba en el despliegue de Paredes y los arrebatos de Ocampos, en tanto Messi procuraba asegurar el balón y darle un destino prolijo.

Argentina tuvo un remate de lejos de Paredes a los 8′ y otro, más tarde, a los 20′, que se fue apenas afuera. hasta que el local abrió el marcador. Un desborde por la izquierda de Chumacero, el centro y el balón al corazón del área para el cabezazo franco de Marcelo Martins para marcar el 1 a 0 a los 23′ de juego.

El rittmo no varió, tampoco el desarrollo, pero el equipo de Scaloni mejoró en los últimos diez minutos del primer tiempo y ahí dominó el partido. Lo apretó a Bolivia contra su valla; a los 38′ un remate fuerte de Messi se desvió en Torres y fue al corner. A los 39′ disparó de lejos Leandro Paredes y la pelota se estrelló en el poste izquierdo de Carlos Lampe. Y a los 44′ Lautaro Martínez consiguió la igualdad tras una maniobra individual que parecía terminar con el dominio de Carrasco, pero este se demoró en la decisión y cuando la quiso rechazar se topó con la pierna de Martínez, que fue a pelear la disputa y logró el 1 a 1 cuando expiraba el primer período.

Bustamante entró por Saucedo en el seleccionado local para comenzar el complemento. Sin embargo, el partido tomó otro rumbo. La Argentina se animó un poco más. Se soltó. Perdió el respeto y el temor a la altura y se adelantó en el campo. Y con el ingreso de Joaquín Correa por Lucas Ocampos a los 58′, la selección nacional renovó el aire.

Exequiel Palacios entró más en juego. Se convirtió en el eje del equipo, porque el balón venía desde el fondo hacia él, y luego conectaba con los delanteros. Empezó a tener más la pelota Leo Messi. Lautaro preocupaba con su presencia. Y Bolvia comenzó a desinflarse.

Con una nueva ventana de cambios, creemos que Bolivia terminó de perder su potencial; porque salieron dos de sus mejores futbolistas y a los reemplazos les costó adaptarse al partido. Iban  65′ cuando B. Cespedes reemplazó a Raúl Castro, el conductor local, y B. Miranda ingresó en lugar de A. Chumacero, importante por su enorme dinámica.

Scaloni resolvió otras dos modificaciones para darle aire al equipo visitante; a los 68′ Nicolás Dominguez entró por De Paul y Guido Rodriguez reemplazó a Leandro Paredes. Más piernas para la mitad de la cancha, una decisión para que el equipo tuviera un refresco. Los salientes habían hecho un gran esfuerzo, venían de jugar ante Ecuador y el oxígeno era necesario para el equipo en esa zona de la cancha. Argentina ya era más y a los 74′ tuvo una oportunidad muy clara; Messi habilitó a Lautaro Martínez y el remate del delantero del Inter fue desviado por Lampe al corner.

Y a los 78′ llegó el merecido gol del triunfo; una jugada que empezó en la derecha, la combinación entre Montiel, Nico Domínguez y Messi, el arranque de Leo, el pase a Lautaro Martínez y este que se la abrió a Joaquín Correa para que definiera con un potente remate cruzado y dejara el partido 1-2.

Argentina lograba lo que había ido a buscar, sobre todo en el segundo tiempo, cuando soltó amarras para ir por los tres puntos. César Farías recurrió a dos cambios para tratar de modificar el rumbo. A los 82′ J.N. Orozco entró en reemplazo de D. Wayar y a los 86′ C. Arabe ingresó en lugar de R. Cardozo. El entrenador argentino determinó que debutara Facundo Medina a los 88′, cuando ingresó por Lautaro Martínez. Y lo hizo muy bien, con un par de cruces a tiempo y una presencia física importante.

Argentina se sostuvo en el juego también en el final y logró una victoria justa, celebrada y auspiciosa.

Hernán O’Donnell

Las estrellas de Francia y Portugal se apagaron en la noche de París

A los 90+2′ Cristiano Ronaldo tuvo la oportunidad más nítida del partido, cuando recibió una habilitación de Trincao y sacó un disparo fuerte, seco, potente, con el sello de él; con esfuerzo rechazó Hugo Lloris. Era la jugada que más nos sacudió en una noche oscura, sin brillo, con las estrellas apagadas.

Uno podía suponer que un partido que reuniría al Campeón del Mundo y al Campeón de la Nations League, iba a deparar en un juego de alto vuelo y cargado de emociones. Sin embargo, todo lo que hubo para destacar se ofreció con cuentagotas. Una constelación de estrellas que no brillaron.

Francia se apoyó en las salidas permanentes de sus laterales, Benjamín Pavard y Lucas Hernández, la posición de Kanté, la velocidad de Pogba y la tremenda dinámica de Rabiot. pero le costó enganchar el juego con los delanteros, más allá de la búsqueda de Griezmann por ser el hilo conductor, el sacrificio para pivotear de Olivier Giroud y las insinuaciones de Mbappé.

Portugal también se basó en las proyecciones de sus buenos laterales; Semedo y Raphael Guerreiro se mandaron al ataque cuantas veces pudieron, pero les costaba progresar con Bruno Fernandes y Carvalho. Joao Félix se mostraba de modo constante, en tanto Cristiano tuvo más intermitencias. Y el partido no progresaba.

Los cambios tampoco produjeron distinciones. A los 60′ D. Jota reemplazó a Bernardo Silva en la visita; a los 73′ A. Martial ingresó en la posición de Olivier Giroud en el equipo de Didier Deschamps. Más tarde, Portugal volvió a modificar su estructura: iban 79′ cuando Renato Sanches entró en reemplazo de Bruno Fernandes. A los 83′ K. Coman entró por Kylian Mbappe en el local y sobre el cierre, Portugal hizo tres cambios: ya se jugaban los 87′ cuando Joao Moutinho entró por W. Carvalho, Joao Cancelo reemplazó a Raphael Guerreiro y Trincao ingresó en lugar de Joao Felix.

Nada influenció demasiado en el desarrollo. El partido tuvo un trato prolijo del balón, un espíritu ofensivo de los dos equipos, y algunas jugadas interesantes.

Pero careció de emociones fuertes, no hubo jugadas emocionantes, se falló en la última puntada, las defensas superaron a los ataques, se diluyeron los estiletazos, no abundaron las situaciones de gol y el 0 a 0 fue el sello distintivo del partido.

Ambos se cuidaban más de lo que arriesgaban. Como preocupados por lo que dejaban atrás más que por lo que podían ver adelante. Y lucieron más firmes las defensas que punzantes los ataques. Faltaron ideas, imaginación y espíritu de aventura. Muy cerrados en sus libretos, se ahogaron en penas. Y nada pudo torcer el destino de dos equipos preparados para generar mucho más.

Las estrellas que esperábamos encontrar en el Stade de France se oscurecieron en la noche de París.

Hernán O’Donnell