Brasil se llevó el Superclásico en la última bola de la noche

La Argentina sorprendió en el primer tiempo. Porque rompió con los papeles y las especulaciones previas. Si todo hacía suponer que iba a ser un equipo de menor envergadura que Brasil, si la “cátedra” marcaba diferencias entre los planteles, si los “entendidos” manifestaban distancias marcadas entre uno y otro equipo, el conjunto de Lionel Scaloni se encargó de achicarlas, de disimular las diferencias y planteó un partido de igual a igual, con una postura que respeta lo que pregona el entrenador y una intención acorde a la historia de la camiseta.

La selección se plantó en Arabia Saudita, tierras lejanas y extrañas para una nueva versión del “Superclásico de las Américas”. Se posicionó en ataque y fue a presionar a Brasil hasta las barbas del arquero Allison. Sabía Scaloni que Brasil intenta jugar de todos lados, y lo fue a  ahogar. Dybala, Correa, Icardi, el propio Lo Celso, estaban encima de Danilo, Marquinhos, Miranda, Filipe Luiz…Ahogaban y buscaban. A los 7′ tuvo una situación Lo Celso con un remate de afuera del área. A los 27′ la más clara fue para Brasil: A Miranda lellegó un centro pasado, y cuando su remate vencía a Romero, apareció Nicolás Otamendi para salvar desde la línea. Y sobre el cierre, un tiro libre de Paulo Dybala se fue muy cerca.

El primer tiempo, de todas maneras, había sido discreto. Con esas pocas emociones, muy lento ritmo de juego, muchas precauciones y pocas rebeldías. No hubo lugar para la aventura ni la creatividad. Se asumieron muy pocos riesgos y se pensó más en contener que en crear. Aún así, la Argentina mostró una cara positiva, basada en la concentración y el compromiso con el juego. Brasil, con el paso de los minutos, se hizo dueño de la pelota y del dominio del juego. Controló las acciones y manejó el balón con cierta monotonía, avanzó en el campo y lució ofensivo. Pero no pudo quebrar la resistencia argentina, a pesar de la movilidad de Neymar, Gabriel Jesús y Roberto Firmino.

Esa imagen dejó Brasil en los últimos 20 minutos de la primera etapa. Más fuerte en la ofensiva, con mayor posesión del balón y con la amenaza latente hacia el arco de Sergio Romero.

Los primeros 10 minutos de Argentina fueron para entusiasmarse. Sumó llegadas a partir de los encuentros entre Martínez, Correa, Icardi y Lo Celso. Después, se quedó. Y terminó envuelto en el dominio de Brasil, que no tuvo un vuelo alto en lo futbolístico, pero sí encontró llegadas a partir de la movilidad de Arthur en la gestación, la velocidad de Neymar por izquierda y las combinaciones de Gabriel Jesús y Roberto Firmino por el medio.

Siempre sucede en estos partidos: la multiplicidad de cambios desdibuja a los equipos; se empiezan a resquebrajar las estructuras y los partidos en sí mismo pierden intensidad. El Superclásico no había sido un encuentro deslumbrante, pero las variantes no lo ayudaron. Y la selección también empezó a caer en dificultades, lógicas en un equipo en formación.

Así, el arco de Allison le quedó cada vez más lejos. No pudo acercarse, a medida que los minutos pasaban llegar al gol era cada vez más complicado. Y Brasil sumó aportes: una llegada franca de Richarlison (había ingresado por Gabriel Jesús) que no pudo concretar; un tiro de Casemiro que se desvío en la barrera y estuvo cerca de vencer a Romero. Un remate que Otamendi quiso despejar, y casi se trasnforma en gol en contra…

Tanto fue, que en el minuto 92 llegó el mazazo que significó la apertura del marcador;: corner desde la izuiqerda de Neymar, Miranda gana de cabeza y vence la resistencia de “Chiquito” Romero. 1 a 0 con el final tan cerca, cuando los penales asomaban hacia una posibilidad cierta…

Una pena perderlo al final, pero comprensible por el desarrollo del juego y por los antecedentes que traían los equipos: uno (Brasil), formado, preparado, con un trabajo que comenzó hace varios años y la presntación de sus jugadores más afamados y destacados. El otro, el nuestro, en un inicio de ciclo, renovado, con ausencias importantes y la búsqueda de un nuevo equipo y su funcionamiento.

Entonces, si tomamos estos argumentos, la derrota, que siempre duele y mortifica, se puede digerir mejor. La Argentina está a la búsqueda de un nuevo equipo, y el camino se ve al andar.

 

Hernán O’Donnell

 

 

 

La Selección empieza a buscar su estilo

Habrá que ver cuanto dura Lionel Scaloni en el cargo; si continúa hasta la Copa América Brasil 2019, si comienza junto al grupo la Competición Preliminar de la Copa del Mundo de la FIFA_Qatar 2022, o si cierra su tarea hacia fin de año. Como quiera que sea, el equipo empieza a tener su idea, su pensamiento futbolístico. Aquel que explayó cuando le preguntábamos sobre sus ideas en la conferencia presentación en el cargo.

Argentina contra Irak mostró algunas de las formas que quiere el DT. Un equipo vertical, que intenta pasar rápido al ataque, que busca recuperar el balón lo más arriba posible y a partir de ahí, direccionarse hacia el arco contrario. Un equipo que, en síntesis, tuvo una actuación correcta y obtuvo un resultado previsible

La Argentina plasmó un clásico 4-3-3: Romero en el arco; la línea de cuatro con Bustos, Pezzella, Funes Mori y Acuña. Tres volantes: Meza por derecha, Leandro Paredes en el medio y a la izquierda, Franco Vázquez. En el ataque, Dybala volcado a la derecha, Lautaro Martínez en el centro ataque, y Rodrigo De Paul como puntero izquierdo.

Una buena combinación de derecha, cruzada a la izquierda para la llegada de Acuña, el centro del lateral izquierdo y el cabezazo certero de Martínez le permitió abrir el marcador, a los 17′. Argentina insinuaba, y con eso le alcanzaba para abrir el marcador y darle serenidad al equipo.

Por eso mantuvo el dominio del balón, el control del juego y el ritmo, un poco más restringido debido al intenso calor.

El primer tiempo se fue con ese 1 a 0 para la selección, que tuvo siempre el control del juego y sólo pasó una zozobra por arriesgar en una salida dentro del área de Romero.

A los 48′, apenas se iniciaba el complemento, la Argentina contó con una clara situación, tras una maniobra colectiva, Dybala le pegó de zurda y la pelota se fue muy cerca del palo derecho de Hassan, el arquero de Irak. Y a los 52′ llegó el segundo tanto: Dybala arrancó por izquierda, combinó con Roberto Pereyra (había ingresado por De Paul), y este aprovechó el pase para amagar la pared y rematar al arco, con un tiro cruzado que marcó el 2 a 0.

Los cambios mantuvieron el espíritu del equipo: Ascacíbar por Vazquez, Salvio por Meza desde el inicio del complemento, y a los 56′ Simeone por Martínez.

Pero Argentina mantenía el control y el manejo del juego ante un rival entusiasta pero liviano en el ataque y endeble en la defensa.

Entonces, el partido se circunscribía al libreto conocido y previsible. La Argentina (con la camiseta negra alternativa) dominaba y sumaba situaciones ante el arco de Irak. A los 59′ entró Cervi por Paredes. Cinco cambios que no resintieron la estructura del equipo ni modificaron su postura ofensiva.

El último cambio fue a los 73′: Kanemann por Bustos, y con una variante táctica: 3 centrales (zurdos los tres) y Salvio como lateral-volante por derecha.

A los 81′ llegó el tercero: Corner desde la derecha ejecutado por Franco Cervi, Eduardo Salvio la cabecea en el primer palo hacia el segundo y por detrás de todos apareció Germán Pezzella para convertir con otro cabezazo cruzado: 3 a 0 casi sin despeinarse para el equipo nacional.

La síntesis, el resumen del partido quedó marcado en la jugada final: Franco Cervi arrancó en tres cuartos de cancha como extremo izquierdo, se abrió a su marcador y se metió en leve diagonal dentro del área, con un cambio de ritmo y una conducción individual que marcó la diferencia exacta entre uno y otro equipo, entre una y otra individualidad, y cuando entró al área convirtió con un remate cruzado, cuando iban ya 91′. 4 a 0 y final.

La Argentina cumplió con su papel, ganó y por una marcada diferencia de goles. Reflejó las diferencias y mostró destellos de lo que quiere el DT. Ahora vendrá un examen mucho más duro, mucho más exigente. Será la hora de enfrentar a Brasil y estar un poco más cerca de observar la realidad de este equipo.

 

Hernán O’Donnell

 

 

El nuevo Seleccionado empieza a caminar

El empate contra Colombia deja muchas cosas para analizar. Es cierto que el equipo recién se empieza a conocer, que muchos futbolistas son nuevos en la selección nacional, que otros tantos tienen pocos partidos y del largo ciclo y plantel anterior sólo estaba presente el arquero Sergio Romero. Pero el encuentro fue interesante, no tuvo por razones obvias la emoción ni la ansiedad que genera un partido por los puntos en un campeonato, pero tuvo un marco agradable, propuestas similares por parte de ambos y se armó un espectáculo entretenido.

La Argentina arrancó bien, con criterio y con ganas de ir al ataque. Se movieron bien los volantes, Lo Celso para armar las salidas, Palacios para mostrarse siempre y acompañar y más adelante estuvieron muy activos Gonzalo Martínez y Mauro Icardi. Con el respaldo de Rodrigo Battaglia, de muy buena labor general y el adelantamiento de la línea de cuatro, la selección pudo dominar a Colombia y generar algunas acciones de riesgo. Un remate de media distancia de Palacios y una aparición clara de Icardi fueron las posibilidades más claras de la selección.

Después cedió terreno y perdió el control del balón. A partir de la media hora de juego empezó a crecer la Selección Colombia. Bien parada en la cancha, creció a partir del manejo de Wilmar Barrios, la conducción de Juan Fernando Quintero y la movilidad permanente de Cuadrado, conductor y ejecutor de cada ataque. Se sumaba entonces Radamel Falcao y Colombia cerró la etapa con una mejor impresión.

En el complemento, el equipo de Scaloni retomó el control. Ya el partido era más equilibrado, pero algunas variantes le dieron más profundidad al equipo. El ingreso de Franco Cervi fue importante: siempre se mostró activo y como alternativa de ataque; luego, a los 53′ ingresó Paulo Dybala, que de manera rápida se transformó en conductor del equipo. Tuvo momentos de lucimiento personal y fue muy activo en el juego. Colombia mantuvo su estrategia, trató de manejar el ritmo e imponer su juego. Un buen pase de Quintero dejó a Carlos Bacca sólo ante Armani y la buena respuesta del arquero privó a Colombia de abrir el marcador.

En los minutos finales, salieron Cuadrado, Quintero y Falcao, pero no se resintió su funcionamiento. Benedetti y Bacca tuvieron una buena participación.

Argentina mostró cosas interesantes. El juego asociado, la búsqueda del compañero, el compromiso de todos, la idea de jugar en bloque sin excesos individuales, la presencia de Battaglia, la firmeza de los centrales Pezzella y Funes Mori, la voluntad de Bustos, las ganas de Simeone en los pocos minutos que jugó, la velocidad de Pavón, la habilidad de Martínez, la conducción de Dybala…Todo junto, formó un equipo. El aporte de cada uno, fue la suma que este equipo necesita. Está muy claro, por lo menos es nuestro pensamiento, que varias de las figuras ausentes (Messi, desde ya, Agüero, Higuaín, Di María, Otamendi) todavía tienen mucho para darle a la selección. Pero este nuevo plantel mostró algunos pasos, y tanto en Los Ángeles como en New Jersey demostró que empieza a caminar.

 

Hernán O’Donnell

 

El Seleccionado presentó sus nuevas caras

Fue un partido agradable, un rendimiento positivo y una victoria lógica y previsible. La Argentina de Scaloni (¿Por cuanto tiempo estará?) hizo su debut en Los Angeles, California, Estados Unidos de América ante Guatemala. El rival no parecía de mayor riesgo, casi sin antecedentes en los últimos meses, con poco rodaje y una historia que no se acerca a la de mayor gloria no sólo en el Mundo sino en Centroamérica. En su región, Guatemala está por debajo de Costa Rica, Honduras, El Salvador e incluso Panamá. Por eso era más un partido para ver las fuerzas propias que la oposición que pudiera brindar el adversario.

El equipo argentino tuvo unos buenos 45 minutos iniciales. Costó abrir el marcador, pero se vieron acciones y propuestas que llevaban a pensar que indefectiblemente el gol caería. Rápido por los costados, Pavón y Martínez supieron abrir el espacio, con dinámica en la mitad a partir de los desplazamientos de Lo Celso y firme en la zaga de Pezzella y Funes Mori.

Llegó el penal a los 30′, con el tiro cruzado del “Pity” Martínez se abrió el marcador y a partir de ahí se encontraron los espacios en la ofensiva.

Lo Celso convirtió un golazo: le cayó un despegue del centro del área, tras un corner ejecutado desde la derecha y metió un bombazo que se coló por debajo del arquero guatemalteco. Un remate seco y potente decretaba el 2 a 0.

Y sobre el final del primer tiempo, Giovanni Simeone apareció por izquierda, gambeteó al arquero, se abrió un poco más y remató a la red desde un ángulo cerrado.

El primer tiempo se cerraba con un 3 a 0 contundente. Parecía que la cifra se podía ampliar en el complemento. Pero, de modo  misterioso, esto no ocurrió.

En el segundo tiempo, Argentina (también Guatemala) metió muchos cambioos. como suele suceder en estos partidos, las variantes desdibujan al equipo. Es bueno para ver la mayor cantidad de futbolistas, pero el funcionamiento colectivo comienza a mermar. Cada modificación conlleva un tiempo de adaptación, tanto del que ingresa como del resto de los compañeros al jugador que se suma. Y, suele pasar, el equipo baja el volumen, aunque si es muy valioso para que se empiecen a sumar más jugadores, sumen minutos, sientan la camiseta y aprovechen algunas posibilidades individuales. Lo bueno de Argentina, es que estos muchachos privilegiaron el juego colectivo que el lucimiento personal; se buscó más tocar y asociarse que  la maniobra individual.

Por eso valen los ingresos de Santiago Ascacíbar, el “Monito” Vargas, Walter Kanemann, el “Mudo” Vazquez, Franco Cervi…todos pudieron hacer su aporte y mostrarse con una camiseta que requiere talento, pero sobre todo, personalidad.

No pudo aumentar la Argentina en el complemento, pero mostró una buena imagen colectiva. Ganó con claridad, dio el primer paso, comenzó el nuevo camino. No es poco, en estos tiempos tan convulsionados para el equipo nacional.

 

Hernán O’Donnell

Los Ángeles del Seleccionado

La Argentina empezó el nuevo rumbo. Ya está en Los Ángeles, la hermosa ciudad que vibra en el corazón de California, en los Estados Unidos de América. Famosa por sus estudios cinematográficos, su vida cultural y los barrios elegantes donde viven los ricos y famosos.

Hasta allí llegó el seleccionado de Lionel Scaloni. El seleccionado nacional. Más allá de los nombres y los hombres que la integran, muchos de ellos jóvenes y muchos de ellos sin experiencia en el equipo argentino. Pero con la ilusión intacta y las ganas de demostrar que pueden ser futbolistas que nos representen en el elenco nacional.

En horas se enfrentará a Guatemala; la idea del técnico es jugar con un 4-3-3, pero más allá del dibujo inicial, lo que le interesa es la movilidad y la dinámica del conjunto: un equipo que pase muy rápido de defensa a ataque, vertical, con transiciones veloces, y con llegada directa a posiciones de ataque.

Ha ensayado con varios equipos, pero hay algo que se sostiene, y es el estilo de juego. Para Scaloni, el funcionamiento es prioridad.

Hay otros temas que ocupan la agenda del equipo. Los jóvenes que llegaron, como el caso de Exequiel Palacios, de sólo 19 años, pero con un futuro más que promisorio, es el mejor ejemplo. Hasta ahora, estuvo siempre en el equipo titular en cada uno de los  ensayos y todo indica que será titular el viernes.

O el caso de Walter Kanemann, de grandes actuaciones en Gremio durante la Copa Libertadores de América 2017 que ganó con su equipo, segundo título de este torneo en su haber ya que había sido campeón con San Lorenzo en 2014.

“La verdad es que me tomó un poco de sorpresa porque me enteré por internet, cuando regresaba con mis compañeros del entrenamiento de Gremio”, señaló el defensor. “Fue emocionante; me encuentra en una etapa muy buena, en un club que me abrió las puertas y me dio mucho para que yo viva esta situación”.

Y agregó: “Es cumplir un sueño; cualquier chico sueña con la selección. Ahora tenemos que intentar captar la idea del técnico, abocarnos a lo nuestro, encontrar un buen funcionamiento, ser un equipo sólido en lo mental y hacer un buen partido”, dijo Kanemann.

Así está la selección. Como lo cuenta Kanemann. Con unas ganas bárbaras, con un montón de caras nuevas, con un aire fresco y muchas ganas de empezar a sumarse. Porque está claro que muchos futbolistas volverán al equipo. Con Lionel Messi en primer lugar, varios de los jugadores de experiencia, valía y jerarquía estarán en el equipo dentro de un tiempito. Cuando se juegué la Copa América Brasil 2019, por ejemplo.

Mientras es el tiempo de disfrutar, ver y valorar a estos ángeles del seleccionado, que en la ciudad de las estrellas de cine y los barrios de ensueño, quieren ponerse la camiseta albiceleste, honrar su historia y no dejarla por mucho tiempo.

 

Hernán O’Donnell

Scaloni y la ilusión que despierta el seleccionado

“Nosotros venimos a aportar lo nuestro, tenemos mucha ilusión, y digo tenemos porque incluyo a Pablo (Aimar) y a Martín (Tocalli, entrenador de arqueros) con quien pensamos muy parecido. Hay que ponerle el pecho a esta situación, lo tomamos como un desafío, y en estos partidos que nos toquen poder aportar la máxima cantidad de jugadores, para que el entrenador que venga tenga la opción de elegirlos, que él decida si estos jugadores le pueden servir; hasta ahora tuvimos dudas sobre si alguno de estos jugadores podían ponerse la camiseta, así que creemos que este es el momento de verlos”. Así con un objetivo claro y definido se presentó Lionel Scaloni, nuevo DT (interino o no, aún no está definido) del seleccionado nacional.

Sobre el estilo de juego, el perfil que le quiere dar al equipo, respondió: “No tengo predilección por un sistema, de hecho en el torneo de L’Alcudia hemos jugado con línea de tres, cuatro o cinco. Lo importante es ocupar todos los espacios de la cancha, no es lo mismo el ancho con 3 que con 4 o 5, pero el partido te lleva a eso. Creo que el fútbol va a ser cada vez más vertical, por eso queremos robar y llegar rápido al arco de enfrente, porque podés encontrar al rival desacomodado. Nuestra idea es hacer daño lo más rápido posible. ¿Que técnicos me marcaron? No podría nombrar a uno, tuve tantos que no puedo decir sólo algunos, de todos tomé y aprendí algo. Y no sólo de los que tuve, también de los que he ido a visitar. Cada maestro con su librito y uno ve que adopta o no; yo como defensor sabía cuando estaba mal acomodado y me pdían hacer daño. Me gusta el fútbol vertical y directo, eso vamos a buscar”.

“Vamos a ver jugadores y darles la posibilidad de que se pongan la camiseta celeste y blanca, que es la más importante, más que cualquier otro club.”

“Hablé con Messi y a partir de esa charla, él no está en esta convocatoria. Veremos que pasa en el futuro, tengo una buena relación con él y fuimos muy claros. Ahora no está, pero veremos en el futuro. Todo en muy buenos términos”

“Puede haber otros jugadores en la próxima lista; si bien esta es larga, también están los chicos del sparring y hay jugadores que me gustaría ver. Estamos convencidos que necesitamos probar. Es obvio que el resultado cuenta, y todos queremos ganar. pero también es un tiempo para ver que chicos pueden ponerse la camiseta y no sacarselás más. Con la señal que nos den estos jugadores en esta gira, veremos si vamos a ver otros jugadores para la segunda convocatoria”.

Esta tranquilo, sereno. Habla con tono pausado y no modifica el tono de voz. Luce ilusionado y con muchas ganas, pero expresa una gran calma. “Queremos que en estos seis partidos quede un grupo de jugadores que demuestren que están para ponerse la camiseta. este es el momento, no hay nada en juego. Nos planteamos ver jugadores”, una forma de empezar: con el armado del plantel.

Allí va Scaloni, su cuerpo técnico y millones de argentinos que sueña, sufren y se alegran con la camiseta celeste y blanca de nuestro seleccionado.

 

Hernán O’Donnell

Scaloni, y una lista con renovación y regresos

Con un poco más de tiempo para el análisis, con la mirada más fría y ya muchos comentarios hechos, la lista de Lionel Scaloni con los convocados para jugar los partidos amistosos en Estados Unidos ante Gautemala y Colombia, tiene varios jugadores nuevos, pero una mayoría de hombres que han actuado ya en la selección argentina. Incluso, hay 9 que estuvieron en la última Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018. Hablamos de Franco Armani, Gabriel Mercado, Marcos Acuña, Nicolás Tagliafico, Eduardo Salvio, Maximiliano Meza, Giovanni Lo Celso, Cristian Paván y Paulo Dybala.

Después hay muchos nombres que tienen experiencia en el equipo nacional: Ni hablar de Sergio Romero, o el propio Gerónimo Rulli. En el caso de Chiquito no hace falta agregar que volvió un histórico. germán Pezzella y Funes Mori conocen lo que es ponerse la celeste y blanca.

Igual que Paredes, Angel Correa, Mauro Icardi, y el propio Lautaro Martínez, que ya estuvo en la preparación previa al mundial.

Pero hay sangre nueva en Walter Kanemann, Alan Franco, Leonel Di Plácido, Santiago Ascacíbar, Gonzalo Martínez, Exequiel Palacios (un acierto su convocatoria, un futuro enorme), Franco Cervi, Giovanni Simeone.

No está Leo Messi, pero su ausencia parece, como todos los actos de Messi en la selección, consensuada. Es decir, que todo lo habla y lo consensúa con el DT de turno.  Este caso no parece ser la excepción, por lo tanto, en el diálogo que han tenido, se presume que esta falta es temporaria y en algún momento regresará al plantel.

El martes hablará el DT y se sabrán más cosas. Por ahora, la lista tiene una ventana de aire nuevo y muchos hombres, necesarios claro está, que saben lo que es ponerse la camiseta del seleccionado nacional. Algo valorable y destacable, porque la reconstrucción se hará sobre cimientos existentes. Y la Argentina cuenta con bases para sostener y construir el nuevo camino.

 

Hernán O’Donnell 

 

El ciclo de Lionel Scaloni ya comenzó

No se sabe cuanto durará, ni hasta donde llegará. No está claro en sus formas, ni definido su programa. Es como un parche, uno más, dentro de lo que es la selección nacional en la estructura de la AFA. El equipo máximo que nos representa está en un nuevo camino, que comenzó casi sin que nos diéramos cuenta, pero no se saben muchas cosas, y para todo lo que uno aspira lo que debe ser la selección, la parte más valiosa de nuestro fútbol, la que más debe ser cuidada, atendida y protegida, bueno, para esa área se ha aplicado una solución transitoria que empezó en silencio y no se sabe como será el futuro.

Y sin que retumbara en los medios, sin que despertara grandes polémicas, en medio de las grandes controversias que desataron la salida de Jorge Sampaoli, su ruptura con el cuerpo técnico que lo acompañó en la Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018, la llegada (o la continuidad) de Scaloni dentro de la AFA, acompañado por Pablo Aimar no tuvo grandes cuestionamientos. Se lo designó para acompañar al sub 20 en el torneo de España y, de paso, dirigir a la mayor en los compromisos internacionales contraídos para lo que resta de 2018.

Así comenzó su ciclo en el seleccionado. Y hete aquí que las cosas le fueron bien en el comienzo: En Valencia, el equipo obtuvo el COTIF L’Alcúdia 2018 ante Rusia. La final fue emotiva;  abrió el marcador Rusia, con un tanto de Igor Diveev, a los 11′ y enseguida llegó el empate de Facundo Colidio.

Así se cerraron los 80′ reglamentarios, lo que dio paso al suplementario: dos tiempos de 10′ cada uno. Ya en el segundo tiempo, a los 92′, Alan Marinelli convirtió el gol del triunfo. Argentina derrotó a Rusia por 2 a 1 y se llevó el Título.

Ahora le toca un desafío más grande. Con mayor trascendencia. Junto a Aimar y Martín Tocalli, entrenador de arqueros, tendrán a su cargo al seleccionado mayor para los partidos de este año. Los inmediatos son el viernes 7 de septiembre a las 20 hs (hora local) frente a Guatemala, en el Estadio Los Ángeles Memorial Coliseum, en Los Angeles, California, y el martes 11 de septiembre, también a las 20 hs frente a Colombia, en el Estadio Met Life Stadium, en East Rutherford, Nueva Jersey.

Así comenzó el ciclo de Lionel Scaloni. En silencio, casi sin darnos cuenta, con un título que vale para reconfortar el alma y un camino que presenta desafíos enormes, exámenes duros que demarcarán su futuro.

 

Hernán O’Donnell 

 

 

La selección, de Marbella a Ezeiza

La Asociación del Fútbol Argentino ha arrendado un predio en Marbella para armar un centro de entrenamiento y captación de jugadores que estén en Europa. La finalidad es que puedan entrenarse aquellos que sean convocados para el equipo mayor y puedan trabajar sin desperdiciar horas de vuelo hacia Buenos Aires, pero también se esgrimió la poderosa razón de captar a los jóvenes futbolistas que emigraron, en muchos casos de muy pequeños y junto a su familia por las diferentes crisis económicas que tuvo el país.

En el fondo, se espera encontrar al “nuevo” Messi. Al nuevo “Mesías”. Un salvador que esté oculto en tierras lejanas, un genio inadvertido que vuelva a ser lo que tanto decimos que no hay que buscar y en el fondo es el único proyecto que existe: Un Maradona que se haga cargo del equipo.

Hay una gran cantidad de chicos que están con ese mote y bajo el radar de la AFA. Luka Romero es uno de los últimos casos: convocado para la sub 17, es hijo del argentino Diego Romero quien jugaba en Alacranes de Durango cuando nació Luka. Mexicano de nacimiento, de padre argentino y madre española, con la triple nacionalidad fue la albiceleste la que se apuró a introducirlo en sus filas.

Y así podría seguir el camino de la nueva selección: a la búsqueda del talento perdido en el planeta, a la caza de los genios ignotos. Ese aparenta ser una de las bases del nuevo proyecto.

Mientras, ¿que será del predio de Ezeiza?  ¿Como seguirá el seleccionado en modo formal en su trabajo en nuestro país? ¿Quien lo encabezará, quien será el DT?

Preguntas y más preguntas, que aún no tienen respuesta.

 

Hernán O’Donnell 

La Copa Argentina se llenó de sorpresas

Está por terminar la primera semana de la fase final de la Copa Argentina; esa que tiene a los grandes del fútbol nacional, a los más encumbrados de Primera División (o la Superliga) y del Nacional B, más aquellos equipos del ascenso y del interior que lograron sortear varias fases y entraron en el “cuadro” de 32avos de final, el que se emite y se imprime para ver la parte más emocionante del torneo.

Arrancó el lunes con una primera sorpresa: Luján, de la Primera C, le ganó por 1 a 0 a Agropecuario, animador del Nacional B y empezó la semana de las sorpresas. Ese mismo lunes a la noche, San Lorenzo, acompañado por una multitud, vencía 1 a 0 a Racing (Córdoba) en el Estadio de Arsenal.

Pero ya Luján había dado un batacazo. Que siguió el martes: Central Córdoba de Santiago del Estero, de reciente ascenso al Nacional B, estuvo a punto de vencer a Vélez en el estadio de Temperley. Sobre el final el “Fortín” llegó a la igualdad por 1-1 y en la tanda de penales, el equipo de Gustavo Coleoni se impuso por 4-3. Otro golpe de un equipo de una categoría inferior a otro de una superior.

Villa Dálmine parecía liquidado ante la UAI Urquiza. Parecía. El partido había finalizado 0 a o. En la serie de penales, la UAI había convertido sus primeros 3 y Dálmine errado 2. Era 3-0, con un tiro menos es cierto, pero ya no se podía fallar. El conjunto de Campana debía convertir los 3 que le quedaban y la UAI errar los dos para poder igualar la serie. Y sucedió. Convirtió y achicó la ventaja a 1-3. El travesaño lo ayudó en el penal siguiente de la UAI. Marcó para arrimarse al 2-3. El arquero de la Uai Urquiza tiró su remate muy alto. Igualó 3-3. La hazaña empezaba a tomar forma. Doboletta, arquero de Dálmine se quedó parado en el medio y atajó el penal en la primera serie de uno para definir. Y tomó la pelota con confianza y selló la remontada con un remate seco y abajo: 4 a 3, la película estaba terminada.

Pero las emociones seguirían en la semana. La gente se prendió a los partidos como una continuidad del Mundial: a Fútbol a toda hora por un canal de cable, vacaciones de invierno, un tiempo más relajado para ver y disfrutar. Y llegó el turno de Lamadrid. El equipo que acaba de lograr el ascenso de la Primera D a la C, perdía 0-1 con Banfield y también existía la sensación de cosa juzgada. Pero no se rindió. Y en el segundo tiempo, cuando iban ya 65′ llegó al empate. Y así terminó, para dar paso a una serie loca de penales. Uno convertía y el otro erraba. Empezó Banfield, Rodríguez no pudo: el palo dijo que no; Convirtió Lamadrid: La serie 1-0. Segunda tanda: López, gol para Banfield; Arboleda ataja y la segunda vuelta queda 1-1. Tercera ejecución: Erra el de Banfield, convierte Lamadrid: 2 a 1 gana el “Carcelero”. Vamos a la cuarta serie: Bertlo al ángulo, golazo; Vera lo estrella en el travesaño: ahora queda 2 a 2 y un remate para cada uno. Quinta y última serie: Civelli afuera y el arquero de Lamadrid, Acosta, convierte: 3 a 2 definitivo para el equipo más humilde en la serie más eléctrica de todas.

Una caja de pandora. Una bolsa de sorpresas. La Copa Argentina no es el mundial, no tiene esa jerarquía, es obvio aclararlo. Pero se llenó de emociones, de partidos intensos y de resultados inesperados. Mientras el fútbol local empieza su lento regreso, este torneo, oficial, nos llena de fútbol cada día, con partidos luchados, entretenidos y de resultados inciertos hasta el último segundo.

 

Hernán O’Donnell