Marco Cecchinato, un jugador para todas las superficies

Para aquellos que sólo lo recuerdan por haber hecho semifinales de Roland Garros en la última edición. Para aquellos que pensaban que sólo era una semana fantástica en un torneo de ensueño. Marco Cecchinato cambió su mente, se adaptó al sistema y tras esa formidable actuación se metió en la discusión importante y comenzó a cosechar buenos resultados en distintas superficies: césped, cemento, indoor, y por supuesto en tierra batida.

“Cambié mi mentalidad y ahora voy siempre a ganar, en cualquier lado”, afirmó cuando ya la tarde le reglaba la primera gran alegría de 2019.

Tuvo una semana buena, de menor a mayor, que consolidó con una final impecable, intratable, indomable ante un Diego Schwartzman que sucumbió por 6-1 y 6-2, y se llevó el título del Argentina Open 2019.

Fue demoledor de principio a fin. El italiano dominó todos los aspectos del juego, fue sólido desde el inicio, tuvo un revés formidable y un servicio muy eficaz. Luego del 1-1 inicial empezó a imponer condiciones, tras el 2-1 quebró e inició una larga serie de juegos ganados, para llevarse la manga por 6 a 1 y enseguida ponerse 2-0.

Poco pudo hacer Schwartzman, quien se lució tenso, tal vez por la presión de la localía y no encontró variantes en el juego. El “Peque” no pudo meterse en el partido, arrastraba un cansancio lógico y se vio desbordado por un jugador que se mostró concentrado y confiado desde el primer punto.

Lo de Cecchinato fue formidable. No se amedrentó con la hinchada (“Me parece normal que el público aliente a su jugador, a mi no me molesta y me concentro en el juego”; declaró), mantuvo la serenidad y cada vez que el “Peque” amagaba con una reacción volvía a tener el mando del juego.

En el segundo set no se desesperó. Llegó el 1-2 del peque, el 2-3 que Schwartzman quiso aprovechar para ver si se arrimaba y mantuvo su servicio, el italiano, para alcanzar el 4-2. El quiebre del séptimo game fue decisivo. Cuando fueron a sentarse en el descanso del 5-2 el silencio y la resignación habían envuelto al Buenos Aires Lawn Tennis Club.

El final lo encontró con un grito de desahogo, el desplome habitual a modo de festejo sobre el polvo de ladrillo del court central y un aplauso respetuoso de toda la gente.

Se había llevado el premio mayor a base de un juego creciente, sólido, firme y variado. Marco Cecchinato encontró la fórmula, y en Buenos Aires le anunció al mundo que habrá que tenerlo muy en cuenta.



Hernán O’Donnell

La última función de David Ferrer en Buenos Aires

Corrió, luchó y se entregó como siempre. Dejó jirones de tenis, de fuerza y de esfuerzo, además de talento y brillo. Fue el mismo David ferrer de siempre, el que conoció y reconoció el público argentino, al que adoptó como uno de sus favoritos.

A fuerza de esforzarse, de lucir siempre un espíritu de lucha tan proclive al paladar argentino para cualquier deporte, a fuerza de mostrarse siempre humilde, dispuesto y amable en el trato, se ganó ese lugar de privilegio, donde en cada partido era el preferido de la gente y lo alentaban con fervor y devoción en apoyo a su búsqueda del triunfo.

David Ferrer con su transparencia conquistó el cariño del público argentino. Y se ganó los aplausos, desde el primero de sus partidos hasta el último, que sucedió hace un momento. Fue otra demostración de entereza, entrega y amor propio, tan requeridos y valorados en la competencia deportiva. Enfrente, Albert Ramos Viñolas, un español que creció al influjo de su ídolo.

Y David que dejó otra actuación llena de grandeza. Se impuso en el primer set por 6-4. Y empezó a encaminar el partido.

En la segunda manga se adelantó 4-2 y con el servicio a su favor. Pero no pudo aprovechar esa ventaja, y Ramos Viñolas lo emparejó en 4, hasta llegar al 6 iguales y la definición en el tie break, donde Ferrer dispuso de dos match points. Faltó precisión, y Ramos Viñolas se lo llevó para forzar el tercer set.

Ahí la ventaja se estiró muy rápido para Albert. Enseguida se puso 5-0. Entonces llegó lo mejor del partido. El empuje, la fuerza, la verguenza deportiva mezclada con ráfagas de talento lo llevaron a ganar 3 juegos consecutivos y colocarse en un expectante 3-5, que era más un premio a su jerarquía que las posibilidades reales de torcer la historia. Y no alcanzó, Ramos Viñolas ganó 6-3 el tercero y marcó la última función de Ferrer en nuestras pistas.

“Os echaré de menos”. dijo apenas terminó el partido, mientras recibía premios y homenajes de la organización.

“Ganar tres torneos seguidos es hermoso, pero mucho más es el cariño del público argentino. Estoy seguro que alguien ganará tres torneos, o más, aquí, pues hay grandes tenistas. Pero si tengo que elegir un día, elijo este, pues los trofeos son muy lindos, pero son eso: trofeos. En cambio, el cariño de la gente es incomparable”, señaló.

Se fue envuelto en aplausos, en un atardecer casi otoñal para esta parte del año, con una brisa fresca, el sol que se perdía entre sus últimos rayos y la calidez de un público que lo despidió con el afecto de quien se ha ganado su corazón, a base de esfuerzo, brillo y humildad.



Hernán O’Donnell

Los frutos de la Liga Nacional de Básquetbol

El deporte tiene historias maravillosas. Historias que nacen por casualidad (o no tanto, sino por un montón de causalidades) que desembocan en encuentros maravillosos, en situaciones llamativas, en emociones que merecen ser contadas. Y muchas veces van al margen del capítulo deportivo que seguimos; muchas veces están ahí, presentes, bien al alcance de la vista, pero mezclados en la vorágine de la coyuntura, el encuentro y el resultado, perdemos de vista algunas historias que merecen ser contadas.

Hace unos días, el viernes 8 de febrero, para ser más exactos, se enfrentaron en Mar del Plata los equipos de Quilmes (el local) y Atenas de la provincia de Córdoba. El partido no convocó a una multitud ni mucho menos, en definitiva se enfrentaban dos de los conjuntos de más bajo rendimiento en lo que va de la temporada regular. Sin embargo, el juego fue atractivo, tuvo buenas acciones y los dos equipos lucharon por la victoria con entusiasmo y armas nobles.

Pero una historia, o dos en realidad, se cruzaban en el suelo del Polideporivo “Islas Malvinas”.

En el local, un joven que inicia su carrera llevaba la camiseta número 10. Juan Esteban de la Fuente, apenas 18 años, y una carrera que ya empieza ser conocida. Fue uno de los puntales del equipo de basketball 3×3 en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, que obtuvo la medalla dorada. Se ganó allí el (re)conocimiento del gran público.

Con cara aún de chico y un futuro promisorio, el hijo de Esteban de la Fuente, jugador de extensa y exitosa trayectoria en la Liga Nacional de Basquetbol y de la selección nacional, desde hace unos años se sumó al plantel de Quilmes y su nombre se relaciona muy seguido con las convocatorias a los seleccionados juveniles.

La otra noche comenzaba el partido con muchas ganas, y de a poco se convertiría en la gran figura de la noche. Su primer intento de triple quedó corto, pero en cuanto entró en calor y sus manos entraron en ritmo de partido, tuvo una actuación descollante, llena de aciertos en el aro hasta convertirlo en el goleador del partido.

Enfrente suyo, sentado durante gran parte del juego, estaba Walter Herrmann. “El Conde”. Un jugador distinto, de grandísima trayectoria, miembro conspicuo de la “generación dorada”, una camada de basquetbolistas que le dieron lustre y gloria a la selección, al basquetbol y al deporte en general. Una generación de deportistas ejemplares, serios, humildes, sacrificados y capaces, que lograron objetivos históricos como la medalla dorada en los Juegos Olímpicos Atenas 2004, el subcampeonato del Mundo Estados Unidos 2002, y tantos títulos y medallas en Campeonatos FIBA Américas y Campeonatos Sudamericanos.

“El Conde” Herrmann fue uno de ellos; amén de su trayectoria en equipos importantes de Argentina, Europa y la NBA, donde fue figura de Toronto Raptors, Charlotte Bobcats y Detroit Pistons.

Allí estaba aquella noche Walter Herrmann. En el banco, le daba aliento a sus compañeros, atendía las indicaciones del entrenador, felicitaba y consolaba de acuerdo al resultado. Sumaba, con un sentido del equipo, de la identidad y de la pertenencia, admirables.

Le tocó entrar cuando promediaba el tercer cuarto. Con el marcador abajo, y la noche que se hacía cuesta arriba, aportó lo suyo: su primer tiro al aro fue un triple; luego, su segundo intento fue un doble. Y enseguida le cometieron una infracción que tradujo en la suma de dos simples. En definitiva, sus primeros lanzamientos al aro significaron 7 puntos para su equipo. Como si se pidiera cédula para jugar y demostrar sabiduría…

La noche de Mar del Plata encontró dos frutos de la Liga Nacional. Dos joyas, dos diamantes. Como para reafirmar el acierto de su creación y las historias que fluyen, que en definitiva son la base de la riqueza del deporte argentino. Sucedió una noche de verano, cuando la rutina nos presentaba un partido más y de pronto advertimos que frente a nuestros ojos estaban la historia y el futuro de nuestro básquetbol.



Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires)

Jaguares ante la misión de repetir un gran rendimiento

La temporada 2018 reflejó un cambio notable en el desempeño de la franquicia argentina en el Super Rugby. Luego de dos torneos con mas frustraciones que alegrías, en la edición pasada Jaguares eclipsó esa imagen y mostró una versión mejorada. Se impuso ante rivales de peso tanto de local como también de visitante, consiguió acceder a la ronda de playoffs por primera vez, y por ello la vara quedó muy alta de cara al futuro.

Bajo la conducción de Gonzalo Quesada como flamante Head Coach, el equipo tendrá la misión de mantener y seguir construyendo el camino logrado la campaña anterior, un objetivo que de movida es todo un reto por la dificultad que implica meterse en la ronda final, dejar afuera a rivales con la misma meta o dar la talla en esos partidos mano a mano.

Además del desafío de repetir los buenos resultados cosechados, también el reemplazo de un puesto tan relevante como el del apertura se presentó como una obligación para el nuevo Staff a partir de la ida de Nicolás Sánchez al rugby francés. El tucumano fue clave en la organización de juego y fue de los puntos más altos el año pasado. Por ello, una decisión importante que se deberá tomar es la de quien ocupará su vacante. Joaquín Díaz Bonilla tuvo la oportunidad como titular en esa posición en el primer amistoso del 2019 ante Uruguay (victoria 61-0 a favor de Jaguares), y se perfila para ser el nuevo portador de la camiseta número 10, aunque también está la posibilidad para Domingo Miotti, que tuvo experiencia en Argentina XV y Pumas 7s, o para Santiago González Iglesias. Pero también Emiliano Boffelli y Juan Cruz Mallía pueden ser otras alternativas, ya que si bien se desempeñan más como fullback o wing, tienen atributos para ser considerados para el puesto. 

Otra modificación que se realizó fue la designación de un nuevo capitán. El elegido fue Jerónimo De la Fuente, centro titular que a base de buenas actuaciones, con criterio para atacar y coraje para defender, se ganó el reconocimiento y tendrá la tarea de liderar al equipo este año. 

Una novedad favorable para Gonzalo Quesada y su equipo es que podrán contar con Joaquín Tuculet, que fue baja gran parte del 2018 por una rotura de ligamentos cruzados. Esto también implica otra decisión que deberá tomar el staff, si incluir nuevamente a un jugador que solía ser titular o mantener a Emiliano Boffelli como fullback, donde se desempeñó con éxito. 

El próximo 16 de febrero Jaguares dará inicio a una nueva participación en el Super Rugby, cuando reciba a Lions en el estadio José Amalfitani, y con el objetivo de realizar nuevamente una gran temporada y que las metas sean cada vez mayores. 


Martín O’Donnell

Los goles de Gaich iluminan el camino de Argentina

En realidad, hay muchos futbolistas que encienden el sendero del seleccionado nacional sub 20 que busca el pasaje a la Copa del Mundo Sub20 de la FIFA-Polonia 2019. Son muchos los arquitectos de la obra, muchos marineros que conducen el barco de Fernando Batista. Tanto, que entre todos lograron una valiosa victoria frente a Venezuela, a priori uno de los grandes candidatos, y le permitieron a Adolfo Gaich tener su noche mágica de reencuentro con el gol.

El partido fue más complicado de lo que indica el resultado final. El primer tiempo fue muy duro, parejo, pero la albiceleste mostraba algunas cualidades que se irían a otenciar en el complemento.

Venezuela fue un equipo ofensivo y con los argumentos que sostiene desde hace un tiempo en estas categorías. En ese lapso el partido fue equilibrado y a la Argenina le costaba elaborar juego.

“Sabíamos que íbamos a enfrentar a una Selección muy buena, que viene trabajando hace tiempo”, dijo el “Bocha” Batista al final del partido. Era un rival que imponía respeto, y que obligaba a dar lo mejor. Entonces apareció el fútbol, de la mano de Sosa, Julián Alvarez, Moreno. Gaich quedaba liberado para definir, para cerrar las jugadas. Y en una ráfaga certera, llegó una hermosa catarata de goles. Primero aprovechó una habilitación volcado de modo leve hacia la derecha, ganó el dominio de la pelota en la lucha cuerpo a cuerpo, y con un tiro cruzado abrió el marcador. Iban 58′ y la Argentina encontraba las primeras respuestas.

El segundo vino tras un centro desde la derecha, Gaich apareció por izquierda y convirtió de cabeza.

Y el tercero lo logró con un pique en diagonal, para vencer al arquero con un remate cruzado cuando el venezolano daba el paso al frente.

Una victoria importante, elaborada con la paciencia de encontrar las claves del juego. Faltan un par de fechas y los rivales que quedan no son sencillos: los dos cláscios del continente que tiene la selección. Primero, Uruguay; y en la última fecha, Brasil.

El torneo es duro, y nada está dicho. pero Argentina empezó a encontrar el camino, ese que se iluminó con los goles de Adolfo Gaich.


Hernán O’Donnell

El Sub 20 argentino empezó a acomodarse

Fue difícil, más por el resultado apretado que no dio respiro ni tranquilidad hasta el final, que por el propio desarrollo del juego. Argentina logró tres puntos muy importantes ante Colombia, en una tarde de mucho calor en Rancagua, Chile, donde demostró superioridad a lo largo de los 95 minutos que se jugaron, pero no pudo plasmarla en el marcador.

En el primer tiempo, Colombia tuvo alguna aproximación, pero siempre chocó con el arquero Roffo, la defensa y algún rebote inesperado. Pero en cuanto Julián Alvarez, Moreno, Maroni y Adolfo Gaich encontraron espacios y oportunidades, la Argentina empezó a construir la victoria.

Tuvo una chance Gaich, que peleó una pelota por izquierda, se metió en el área y su remate rebotó. Lo alcanzó Maroni ese rebote, pero la pelota se fue desviada.

Después, un cabezazo de Gaich tras un buen centro, se fue apenas desviado. Hast que llegó el gol, tras una jugada preparada y muy ingeniosa: Julián Alvarez amagó ejecutar como zurdo, saltó la pelota y pareció desentenderse de la jugada. Moreno se acercó de modo lento, como si midiera el centro que iba a ejecutar…volvió Alvarez tras hacer una media vuelta y metió un derechazo al arco, que entró ante la incredulidad, la sorpresa y la desatención de la defensa colombiana.

1 a 0 sobre el cierre del primer tiempo.

En el complemento, la imagen permaneció con la misma nitidez. Argentina mostraba que podía aumentar el marcador, pero resolvía mal en la última parte, o la decisión final no era la más acertada. Así se perdió muchas chances; alguna fue por cuestiones casuales, como esa que tuvo Gaich, rebotó, luego Maroni, también la sacó un defensor colombiano muy cerca de la línea…

Podía haber una gambeta de más, un amague innecesario o un poco de mala suerte. Pero el equipo de Fernando Batista mostró buenas intenciones y tuvo oportunidades para subir el resultado.

Al final, se sufrió un poco. Sobre todo en esa jugada que rebotó varias veces en el área de Roffo y derivó en un corner. Era la última angustia.

La Argentina se abrazó a la victoria. Justa y merecida. Pero el hexagonal no da tregua, y para ganarse el boleto a la Copa del Mundo Sub 20 de la FIFA-Polonia 2019 deberá mantenerse alerta, concentrada y enfocada en cada partido, para llegar al objetivo soñado.

   

Hernán O’Donnell

Keith Thurman y el regreso del Campeón

Hacía mucho tiempo que no lo veíamos. Casi 22 meses, luego de un momento de esplendor, que lo llevó a ser considerado uno de los mejores libra por libra. La gran victoria ante Shawn Porter la noche del sábado 25 de junio de 2016 ante un Brooklyn expectante, la posterior pelea con el tremendo triunfo ante Danny García lo catapultaban al podio de los mejores de la época.

El campeón welter, Ketih Thurman, ha regresado. Luego de varias lesiones, alejamiento forzado y el título en suspenso, trabajó muy duro para un combate peligroso ante Josesito López.

Los primeros rounds fueron un monólogo del norteamericano. Mostró su inteligencia en el primero, en el segundo lo derribó a López con un gancho al plexo y una tremenda izquierda al pómulo que lo mandó a la lona. Parecía que lo liquidaba pronto, pero peleas son peleas y nada termina hasta el final.

El dominio se hizo extensivo durante los asaltos siguientes; Thurman superaba a López en los golpes lanzados y en los conectados. Era más en muchos aspectos, pero en los fundamentales, esos que definen una pelea, su dominio era claro.

Hasta que Josesito apareció en Brooklyn. En el séptimo encontró el espacio y la posibilidad de entrarle al norteamericano. Una izquierda lo estremeció y lo hizo retroceder. En el octavo repitió el ataque y dominó el round.

Fue un momento muy complicado. Thurman estuvo cerca de la cornisa. La furia de López lo encerró en un laberinto. Y parecía difícil salir. Pero los grandes campeones también están hechos de esa madera. La de poder superar situaciones comprometidas, sobre todo en un deporte como el boxeo, que el dominio puede acabarse con sólo una buena mano del oponente.

Keith Thurman supo reponerse adelante.

En el noveno recuperó el control, y mantuvo el dominio en los dos rounds siguientes.

Cuando llegó el último round sabía que había marcado una diferencia importante, que le bastaba para ganar y decidió refugiarse en la ventaja. Se movió hacia los costados, uso el pase lateral y dejó que López avanzara, de forma desordenada e infructuosa.

Había ganado. Había recuperado el tiempo. Había vuelto Keith Thurman,el Supercampeón.

 

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Key Biscayne, Florida, USA)

Una luna de miel para la despedida de Dwayne Wade

Ya no integra el quinteto inicial; no es titular ni tiene el peso decisivo de los días (años) de gloria. Ha perdido un poco de velocidady certeza frente al aro. Pero es, aún, el ídolo máximo de Miami Heat, el jugador más querido, el más aclamado y el más preponderante en la historia de la franquicia.

Dwayne Wade, el niño mimado que ganó los tres anillos con la franquicia, un día dejó el hogar para probar otras aventuras. Así anduvo por Cleveland y Chicago, pero en ningún sitio se sintió como en casa. Y un día regresó a su hogar, el calor de Miami.

Y el regreso fue con todo el cariño y la idolatría intacta. La gente lo quiere y se lo demuestra en cada juego. De local, y también lo hacen los visitantes en cada oportunidad que se presenta. Chicago lo hizo hace unos pocos días, por ejemplo.

Se reúne con cada famoso que se acerca a ver sus últimos juegos. Paulo Dybala se llevó  una camiseta y una foto para el recuerdo. Le Bron James se fundió en un gran abrazo al finalizar su último enfrentamiento; los muchachos de Los Angeles Clippers le brindaron todo su respeto al finalizar el partido del que se fueron vencedores en el American Airlines Arena.

Todos se emocionan ante su figura. No se inhiben ni se les caen los anillos cuando tienen que ofrecerle su respeto y admiración.

En cada juego, el ritual se repite cuando elpartido termina. Todos se acercan a saludarlo, todos le brindan su afecto, los periodistas pelean por una nota y los fanáticos se amontonan para estar cerca del ídolo.

Dwayne Wade empezó el último año de su carrera. tal como lo había imaginado cuando tenía unos 20 años: jugar hasta los 37.

En el camino cosechó victorias, se llenó de amigos, logró 3 títulos de campeón con Miami Heat, llevó a la franquicia a sus años dorados, se fue un tiempito y volvió. Hoy vive la temporada de la despedida, donde se mezcla la emoción, la admiración y la nostalgia, por un jugador irrepetible, dueño de un carisma incomparable, una idolatría indiscutida y un respeto unánime que hoy se refleja en esta luna de miel pra despedirse de su amado basquetbol.

   

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Miami, Florida, USA)

Manny Pacquiao, El rey de los jóvenes 40 años

La noche de Las Vegas tuvo un solo protagonista. Manny Pacquiao. Dueño del combate de punta a punta, con un estilo reconocible en su trayectoria: Ataque voraz, ofensiva constante, velocidad y golpes fuertes. es cierto que el tiempo ha mermado un poco estos dos últimos atributos, pero aún a los 40 años mantiene sus características históricas.

Fue una aplanadora desde el primer round. Sin la potencia de otrora, pero con la misma ambición. Enfrente, un Broner que esto muy lejos de ser un “problema”. No entró nunca en la pelea, retrocedió, siempre se movió en actitud defensiva y cuando Manny atacaba a fondo, lo desbordaba con cierta nitidez.

Los primeros tres rounds fueron un monólogo de Pacquiao. En el cuarto apareció Adrien, pero fue apenas una brisa. La pelea continuó de manera unilateral. Recién en el cierre, Broner levantó su producción, aunque estuvo muy lejos delo que debe ser un contendiente en un combate de semejante envergadura. 

Los últimos asaltos parecieron esbozar una recuperación , pero estaba muy lejos en las puntuaciones. El fallo, unánime, le dio el triunfo al filipino por un buen margen. 117-111, 116-112 y 116-112 para que Pacquiao retenga la corona Welter de la Asociación Mundial de Boxeo.

La victoria le abrió una gran sonrisa. Pacquiao quiere un desquite con Floyd Mayweather, y el “Chino” Maidana desafía su corona;quiere una oportunidad en un regreso conmocionante.

Hoy es el tiempo de Manny, de gozar y disfrutar. de pensar y elegir. Y de vivir la gloria, la misma que tienen sus jóvenes 40 años…



Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Key Biscayne, Florida, USA)

Pacquiao y Broner inician una temporada caliente

El año comenzó con el gran festival de Mar del Plata, la sorpresiva caída de TNT Maidana y un debut promisorio del “Chino” como promotor y organizador de festivales de boxeo. La derrota de su hermano impidió que la fiesta sea completa, pero no empaña el excelente trabajo ni la leal organización, que premió al ganador de modo honrado y dejó satisfechos a los concurrentes.

Pero el boxeo sigue. Y el año promete ser de muy alto nivel; hay combates programados para la primera parte, muchos de ellos de gran expectativa. Este sábado el epicentro estará en Las Vegas, Nevada. Allí se presentará Manny Pacquiao, quien parecía alejarse del pugilismo hasta que la gran victoria ante Lucas Matthysse en julio de 2018 lo volvió a colocar en los primeros planos. Un boxeador de leyenda que arrastra una gran legión de seguidores, quienes siempre valoraron su ímpetu, su valentía y su voracidad ofensiva.

Enfrente, Adrien Broner. 29 años, una trayectoria importante que tuvo un gran tropiezo ante la ferocidad del “Chino” Maidana, pero que siguió adelante tras esa dura derrota. Un hombre que cree que puede dar el golpe ante un oponente que tiene 40 años y expone el título welter de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA).

Broner cree tener la fórmula. Ni más ni menos que la que le dio un gran resultado a Juan Manuel Márquez en aquella memorable noche de diciembre de 2012 cuando derrotó a Manny con un KO fulminante, producto de un uppercut furibundo y certero.

Pero Manny sabe de esto. Sabe que ese golpe tan ensayado por Márquez es la fórmula que tantos quisieron repetir. Y está preparado para revertir esa táctica.

Apelará a su experiencia. Al dominio de la escena y a la su velocidad, que no es la de hace diez años, por cierto, pero aún es respetable y temible.

Será un combate de alta tensión y adrenalina. Una pelea muy esperada que continúa este enero de grandes festivales, de presencias estelares, de choques impactantes y augura un año de muchas expectativas y de eventos promisorios para el boxeo.




Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Key Biscayne, Florida, USA)