El reloj de Suiza llegó a la hora más esperada

Durante largo tiempo a Suiza se la ubicaba muy lejos en el concierto internacional del fútbol; apenas la organización de la Copa del Mundo en 1954, una actuación digna en ese certamen y casi nada más. En las conversaciones ni había menciones y se los asociaba más con los relojes y los chocolates que con su producción deportiva.

Entre 1970 y 1990 estuvo ausente de todos los Mundiales. Recién pudo volver, tras haber estado en Inglaterra 1966, en USA 1994. El entrenador Roy Hodgson fue fundamental para su crecimiento, para tener fe en su juego y llegar también a la EURO Inglaterra 1996.

Después, otra vez el olvido hasta meterse en el juego grande a partir de Alemania 2006 y la ilusión que despertaba el carismático Tranquilo Barnetta en un equipo que empezaba a mostrarse en la cita máxima del fútbol.

Así, los helvéticos ingresaron a las competencias más importantes de los últimos 10 años. Jugaron la EURO Austria-Suiza 2008, el Mundial Sudáfrica 2010 y también ingresó a Brasil 2014. Toda una seguidilla de participaciones que la convirtieron en una nación más habituada al roce internacional.

Ahora es el tiempo de mirar el torneo que ya viene. Un equipo basado en la mezcla de experiencia y juventud, y varias figuras que se destacan en las ligas más importantes.

Ricardo Rodríguez es uno de los más conocidos; puede actuar de lateral izquierdo o de volante por ese sector. Jugó en el Zurich FC y Wlfsburgo de Alemania; ahora se destaca en el Milan.

Stephan Lichsteiner no siempre es titular en la Juventus, pero cuando lo hace demuestra estar a la altura. Claro que no es sencillo ganarse un lugar en el equipo más poderoso de Italia, y Lichsteiner siempre está listo para acudir cuando lo llaman. Suele ser el capitán del seleccionado helvético y puede actuar como lateral o zaguero central.

Timm Klose, de Norwich City de Inglaterra, es otro de los que se destacan en la defensa. Xherdan Shaqiri es el más famoso. Surgido del Basel FC, jugó en equipos gigantes como Bayern Münich e Internazionale (Italia), ahora lo hace en Stoke City de Inglaterra. Seferovic, delantero de Benfica es otro de los que hay que observar. Y el resto, acompaña con actitud y derroche físico.

Vladimir Petkovic continúa como DT, tras haber reemplazado a Ottmar Hitzfeld. Con experiencia en Lazio (Italia). el bosnio Petkovic intentará continuar con el hilo que empezó a desandar desde hace varios años; Suiza, tal como sucede desde Alemania 2006, no faltará en la Copa del Mundo de la FIFA- Rusia 2018. Y ya no se conforma con clasificarse. Ahora busca dar un paso más y entrar en los octavos de final. ¿Podrá? De su esfuerzo y prolijidad depende.

 

Hernán O’Donnell

Serbia empieza a escribir su historia

Fue parte de Yugoslavia y como tal muchos de sus jugadores representaron a ese país a lo largo de la historia de las Copas del mundo de la FIFA. Luego quedó integrada a la unión con Montenegro, y así fue como participaron del Mundial de Alemania 2006. En junio de ese año, mientras se jugaba la Copa del Mundo, la República de Serbia y Montenegro se separaron, y a partir de allí cada nación tuvo su propio seleccionado.

Por eso su historia es novel; trae aparejada toda la trayectoria de Yugoslavia, pero empieza a tejer su propio sendero.

Luego de su separación, Serbia debutó como selección independiente con un triunfo por  3-1 sobre la República Checa. Pero el camino no sería un sendero de rosas; no logró la clasificación a la EURO Austria-Suiza 2008, ni tampoco a la EURO Polonia-Ucrania 2012. Sí iba a llegar a la Copa del Mundo de la FIFA-Sudáfrica 2010, pero no superaría la primera fase, con una victoria y dos derrotas.

Tampoco los años que vinieron fueron felices, sin alcanzar el pase a la EURO Francia 2016; pero con la conducción de Muslin logró el pasaporte a Rusia 2018 en una zona de clasificación dura y compleja, donde dejó atrás a Irlanda y Gales.

Luego, el DT fue reemplazado por Mladen Krstajic, ex futbolista del seleccionado.

Nemanja Matic, volante del Manchester United es su principal figura; en defensa se destacan Obradovic, Tomovic y Kolarov, de destacada labor en la UEFA Champions League en la zaga de su euqipo, Roma.

El jugador de Southampton, Dusan Tadic y el goleador Mitrovic también son para reconocer.

Tiene futbolistas en Inglaterra, Portugal, Alemania, España, Italia…cuenta con una mezcla de experiencia y juventud y más allá del talento de Matic o Tadic, el equipo se muestra como un bloque, juega en espacios cortos y hace del esfuerzo y el sacrificio, una religión.

El objetivo es pasar la primera ronda, por eso espera tener resultados favorables con Suiza y Costa Rica, pues todos entienden que Brasil es algo parecido a lo imposible en ese grupo.

Allí está Serbia; con su naciente federación, su historia basada en la trayectoria de Yugoslavia y con muchas ganas de empezar a recorrer su propio camino en la historia de los Mundiales.

 

Hernán O’Donnell

 

 

Croacia se apoya en su espíritu y sus figuras

La historia futbolística de Croacia está muy ligada a su historia política. La vieja Yugoslavia del Siglo XX, aquella que se había conformado tras la primera guerra mundial y se formaría con la unión de distintos pueblos y creencias, idiomas e idiosincracias. Fue invadida por Alemania en la segunda guerra mundial en abril de 1941, y tras la finalización de la guerra, en 1945 se forma la República Democrática Federal de Yugoslavia, cuyo hombre fuerte durante décadas sería el Mariscal Tito. Mientras el poder de la vieja Unión Soviética se mantenía en el este de Europa y el sistema permitía soportar a muchas naciones, Yugoslavia se mantuvo unida; en 1980 muere el Mariscal Tito y comienzan las tensiones entre las naciones que componían a la República.

Con el colapso del sistema, la eclosión de los años ’90 derivó en un estallido que terminó por separar a varias naciones que se habían unido de una manera forzada. De aquella Yugoslavia (el reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos) surgirían las naciones independientes: Serbia, Eslovenia, Bosnia y Herzegobina, Montenegro, Kosovo, Macedonia…y Croacia.

Por eso el mundo la descubrió en esos años ’90, cuando en enero de 1998 logró su independencia total, tras años de lucha, enseguida el mundo del fútbol descubrió una nación voluntariosa y, sobre todo, muy talentosa: Croacia debutaba como país independiente en la Copa del Mundo de la FIFA-Francia 1998 y llegaba al ¡Tercer puesto!

El equipo que parecía la cenicienta del mundial, llegaba al podio a base de lucha, coraje, fe, talento, sacrificio y la alegría que despertaba la ilusión de empezar una nueva vida.

A partir de allí, se la tomó muy en serio. No repitió la hazaña de Davor Suker, centrodelantero muy conocido en la Argentina porque fue compañero de Maradona en Sevilla, brilló en Real Madrid y fue la figura de la selección croata en la EURO Inglaterra 1996, en el Mundial de Francia 1998 y en Corea-Japón 2002.

La Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018 espera a una Croacia nueva, renovada, que se apoya en valores y su innegable espíritu de lucha.

Hoy aparecen jugadores de experiencia como Lovren, Vrsalijko, Vida, que forman una defensa sólida; los volantes tienen la jerarquía internacional de los más destacados del mundo: Rakitic (del Barcelona) y Luca Modric (del Real Madrid) son dos indiscutidos. De los mejores del mundo. Y hay que sumar a Ivan Perisic y Brozovic (ambos del Internazionale), el notable Mandzukic de la Juventus y el potente delantero Nicola Kalinic del Milan.

Como se ve, un equipo para respetar. y mucho. Una constelación de estrellas que se reúnen para medirse una vez más con la Argentina en los Mundiales, un conjunto que suma jerarquía y pasión, dos valores para sostener la ilusión en la Copa que se empieza a acercar.

 

Hernán O’Donnell 

La selección con menos habitantes es Islandia, pero es la que tendrá más hinchas en el Mundial

Luego de su excelente y sorprendente actuación en la EURO-Francia 2016, se convirtió en un especie de “boom”. Islandia dio pasos cortos y seguros, igualó con Portugal, con Hungría y venció a Austria para lograr el pase de ronda. Después le ganó a Inglaterra en octavos y se ganó el aprecio y la admiración del fútbol mundial, aunque la caída en cuartos ante Francia le puso fin a sus sueños.

Islandia se había presentado al mundo y su camino no se detendría en ese sueño de verano francés.

Pero el equipo no se detuvo en esa estación. El equipo creció y conquistó el pasaje para la Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018. Venció a Kosovo en el cierre en una zona donde estaba Croacia y se metió en la Copa donde además de este rival europeo, compartirá grupo con Argentina y Nigeria.

Parece muy difícil la misión. ¿Podrá dar la sorpresa?

Se sostiene en el entusiasmo y en el vigor fisíco, los dos atributos más importantes del equipo. Juegan con mucha intensidad física, son duros en defensa y buscan las contras con potencia y velocidad. La figura es Gylfi Sigurdsson, un mediocampista ofensivo del Everton, con buen manejo, llegada y excelente remate de larga distancia. Tiene experiencia en el fútbol alemán y también jugó en Tottenham y Swansea City.

También se destacan el capitán Gunnarsson, volante central de Cardiff City de gran temperamento. Finnbogason es otro jugador a tener en cuenta, puede actuar como volante ofensivo o delantero.

Estas son las armas más importantes de Islandia. La fuerza y la pasión. El temperamento y la intensidad física.

Y la simpatía enorme que han cosechado alrededor del mundo, donde los fanáticos que no han conseguido que sus equipos lleguen al Mundial o incluso los que están, pero aún no saben si lo enfrentarán, serán una masa enorme que vuelque su aliento y su apoyo a la “cenicienta”, que quiere dar otra sorpresa al mundo.

 

Hernán O’Donnell

Dejó de ser sorpresa, Nigeria es un rival de temer

Hasta la Copa del Mundo de la FIFA-Italia 1990, los países africanos eran tomados como adversarios de menor calibre. Podían ser un poco peligrosos, como Argelia en España 1982, o Camerún en esa misma Copa, pero no dejaban de ser rivales a los que no se les prestaba mayor atención.

En el partido inaugural de aquel torneo en Italia, Camerún derrotó a la Argentina, el campeón de entonces, y sorprendió al mundo. Luego, creció hasta los cuartos de final.

A partir de allí, los seleccionados africanos se ganaron un respeto considerable, hasta convertirlos hoy en día, en rivales muy difíciles, peligrosos, evitables si esto fuera posible.

Nigeria es uno de los seleccionados que más creció. Desde aquel enfrentamiento con la Argentina en la Copa del Mundo de la FIFA-USA 1994, y la recordada final de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, Nigeria se volvió una suerte de clásico para la Argentina en competencias internacionales. Se midieron en distintas instancias y siempre con muchos ingredientes que le dieron forma a un partido muy atractivo, porque si bien es cierto que las cuatro veces que se midieron ganó Argentina, todos los partidos tuvieron sus características. En USA 1994, los goles de Caniggia y la actuación de Maradona; en Corea-Japón 2002 ganó la albiceleste en el debut de la ilusión que terminó en frustración. En Sudáfrica 2010 parecía que la suerte siempre se repetiría: otra vez en la zona, otra vez 1-0. Y en Brasil 2014 se volvieron a encontrar en la fase de grupos, con un 3-2 argentino.

Todos encuentros que quedaron en la retina del argentino futbolero. Todos partidos importantes, y una enorme casualidad que los últimos mundiales siempre nos encuentren en la misma disputa.

En la Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018 esta suerte de tradición continuará. Con un antecedente que preocupa por estos lares: Nigeria venció con comodidad a nuestro equipo por 4 a 2, tras ir en deventaja por 0-2; sin embnargo, en el segundo tiempo aparecieron las virtudes características de los africanos (velocidad, potencia física, eficacia en ataque) y revirtió la situación.

Esto dejó algunas dudas en Sampaoli, el DT argentino, pero también algunas certezas de las águilas.

Un equipo que tiene experiencia, que cuenta con algunas figuras destacadas, como el defensor Echiejile, los volantes Victor Moses, Ramón Azeez, Obi Mikel, y los delanteros Iwobi, y el gran Iheanacho, de lo mejor del equipo.

Ya tiene experiencia en Mundiales, logró clasificaciones, puso en dificultades a la Argentina…Nigeria ya no lleva el cartelito de “posible sorpresa”; ahora se ha ganado el respeto del fútbol mundial y quiere ser un rival de temer.

 

Hernán O’Donnell 

El sello del fútbol champagne que es propiedad de Francia

Es el gran favorito del grupo C. Y no sólo eso, también está en el pelotón de los candidatos al Título del Mundo. Quizás no este en esa primera línea imaginaria que integran Brasil, Alemania y España, pero Francia se ubica, junto a Inglaterra, Argentina, tal vez Portugal, en el macro grupo de los que se puede esperar que alcancen el objetivo máximo.

Tiene una tradición enorme dentro de la historia del fútbol y sus mundiales; ha participado en 14 ediciones y tuvo el honor de jugar el primer partido de la historia de la Copa del Mundo cuando lo hizo en la edición inicial de Uruguay 1930, encuentro en el que derrotó a México por 4 a 1, y en el cual Luicen Laurent marcaría el primer gol de la historia de los Mundiales.

. Jugaría la siguiente Copa en Italia 1934 y organizaría la de 1938. Después, vendría la generación de Raymond Kopa y Just Fontaine, quien aún ostenta el récord de goleador en un Mundial, cuando convirtió 13 tantos en la Copa del Mundo de la FIFA-Suecia 1958.

Pero lo mejor de Francia llegaría sobre el final del Siglo XX. Un Mundial que anticiparía la aparición de una generación estupenda con una estrella que conquistaría el Mundo: En Argentina 1978 ya se veía la aparición del fútbol champagne y de su mágico conductor, Michell Paltiní. En España 1982 llegaron a semifinales y cayeron por penales ante Alemania, en un partido vibrante, polémico y electrizante. Desplegaron un fútbol mágico en México 1986, donde también alcanzaron las semifinales tras batir por penales a Brasil en un encuentro inolvidable, y cayeron por 2 a 0 ante Alemania.

Tras años de luchas, el reconocimiento de la historia se cerraría en su casa en la Copa de 1998. Ahí se dió el gusto de gritar Campeón tras ganarle una final a Brasil con un 3 a 0 lleno de autoridad, y el compás de una orquesta que dirigía el genial Zinedine Zidane, secundado por notables compañeros como Sagnol, Blanc, Desailly, Deschamps, Petit, y David Trezeguet, entre otros.

El presente lo encuentra en una ubicación expectante, con muchas ilusiones y argumentos como para animarse a soñar en grande. Un esquema de juego definido, intérpretes de renombre como el arquero Lloris, los defensores Raphael Varane, Samuel Umtiti, Lucas Digne, Laurent Koscielny, los volantes Blaise Matuidi, Paul Pogba, Adrien Rabiot, N’Golo Kanté, Tomas Lemar y los atacantes Antoine Griezmann, Olivier Giroud, Anthony Martial, Kylian Mbappé, Ousmane Dembelé, Wissam Ben Yeder…

Nombres rutilantes, de jerarquía y fama mundial. Jóvenes y expertos que hacen una mezcla magnífica del más puro fútbol champagne que vuelve a embarcar a toda Francia en la esperanza de conquistar, por segunda vez, la Copa del Mundo.

 

Hernán O’Donnell     

Perú encendió los colores de la esperanza

La gira por Estados Unidos, con dos victorias claras y rotundas ante dos adversarios que estarán en el grupo de Argentina, encendió la esperanza y las ilusiones de todo Perú.

Ya habían sido grandes y fastuosos los festejos por la clasificación a la Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018, tras muchos años de ausencia, pues no concurría desde España 1982. Lejos había quedado la generación de oro de la década de los ’70, y ahora es tiempo de volver a soñar por las playas del Pacífico.

Ante Croacia se encontró con un rival duro, con buen mediocampo (Rakitic y Modric son los más destacados) y un equipo que tuvo, en la segunda parte, varias ocasiones para convertir. Pero el equipo se mostró duro en defensa, Advíncula fue confiable y Santamaría, central del Puebla, parece haberse ganado un lugar en la zaga. Luego, están los más conocidos, los desequilibrantes. Cristian Cueva, André Carrillo y Jefferson Farfán. 

“Carrillo representa al fútbol peruano”, dijo el entrenador Ricardo Gareca. Y agregó: “Trabaja mucho en defensa y ataque; hemos tenido dos buenos partidos, distintos cada uno de ellos. Siempre hay cosas para trabajar y corregir. Islandia nos hizo un gol de pelota parada, hacía tiempo que no nos sucedía eso”, opinó el DT.

El equipo se mostró confiable, con un Farfán que ratificó su gran momento en el Lokomotiv de Rusia y si bien lo acompañó Ruidíaz en el ataque, todo hace suponer que Paolo Guerrero será su dupla en el ataque.

El equipo, en sí, se mostró como tal. Tuvo solidez en defensa, buena traslación en la mita del campo y fue contundente en ataque. En Lima y cada ciudad del Perú, se vivieron estas jornadas como un gran alivio, como una gran ilusión. Fue muy dura la clasificación, hubo que aguardar hasta el final del repechaje, no sobró nada más que angustia, pero ahora es tiempo de mirar con tranquilidad el futuro, que presenta a Francia, Dinamarca y Australia en un grupo muy complicado. Pero Perú también quiere ser protagonista y tiene con qué.

 

Hernán O’Donnell

 

Madrid se llenó de lágrimas argentinas…

A la Argentina le tocó uno de los exámenes más difíciles que se podía presentar: España, una de las mejores selecciones del mundo (La mejor, según Jorge Sampaoli) y en su casa, en Madrid. En el Estadio Wanda Metropolitano del Atlético de Madrid, repleto, colmado en toda su capacidad, con el elenco local que arrastraba un invicto de 17 partidos.

¿Que imaginábamos? Una España dominante, que intentara sacarle el balón a los visitantes y pudiera imponer sus condiciones. Y una Argentina dispuesta a presionar y contestar golpe por golpe. ¿Y que sucedió? Que España mostró un nivel superlativo, que presionó desde el inicio, que metió un ritmo y una dinámica insoportable y que la Argentina quiso sostenerle el diálogo, pero sólo le alcanzó para maquillar una cierta “paridad” durante un rato del primer tiempo. Después vino la tormenta de goles…

A los 11 minutos la presión permanente y sostenida de España tuvo su premio; la robó Andrés Iniesta, combinó con Asensio, este encontró el agujero para habilitar a Diego Costa y el centreforward derrotó a Romero, para marcar el 1 a 0.

Esa España dominante, que se mueve en bloque, que no deja resquicios entre líneas y se mueven en conjunto con no más de 15 metros entre el hombre más atrasado y el más adelantado, sacaba una ventaja merecida. Lejos había quedado la contra de Lo Celso y la jugada de Higuaín que no pudo conectar.

A los 26′ una entrada solitaria de Isco puso el 2 a 0; Caballero, que había ingresado por Romero que se lesionó en la jugada del gol de Costa, nada pudo hacer. A propósito, el cambio debió haber sido por Nahuel Guzmán, quien no ha jugado en los últimos tres años en ningún partido con el seleccionado y no se explica cuando se ganó la confirmación al mundial.

Argentina se animaba, pero ofrecía muy poco. Le costaba llegar, mientras España dibujaba en la cancha.

A los 38 un cabezazo de Otamendi le permitió descontar a la Argentina. Y meterse en el partido.

Era un vendaval España cuando atacaba; pero Argentina no resignaba su idea. Y de a poco se acomodó. Además, los europeos frenaron un poco el ritmo. Bajaron la intensidad. Y sus líneas se separaron un poco. Ahí encontró espacios la Argentina, que con la movilidad de Biglia, las corridas de Meza y el sacrifico de Higuaín buscó equilibrar el juego. Y cerró la etapa con una mejor imagen.

Pero en el segundo tiempo llegó un cachetazo terrible. Iniesta habilitó con un gran pelotazo a Iago Aspas, este combinó con Isco y el remate seco marcó el 3-1 a los 51′. Parecía el final cuando quedaban más de cuarenta  minutos por jugarse. Y la sentencia llegó a los 54′ con Isco y otro remate cruzado que marcaba el 4 a 1…

A los 73′, una salida rápida de De Gea habilitó a Aspas y entró solo a la carrera para marcar el 5 a 1. A los 79′, Isco marcó el sexto. Si Argentina en algún momento estuvo cerca, un par de cachetazos de España lo volvieron a la realidad.

Lo que imaginábamos, sucedió. Pero de forma más pronunciada, más profunda. El ritmo y la presión asfixiante de España fue insostenible para la Argentina. Mejor dicho, lo pudo aguantar un rato en la primera parte. Después se desmoronó y con cada gol quedaba más a la deriva. Un cachetazo duro, doloroso, desmoralizante. La Argentina en medio de la construcción, con el equipo en formación, en una etapa de consolidación de la idea, se encontró con un rival hecho y derecho, que es serio candidato en la Copa del mundo de la FIFA-Rusia 2018, y que le clavó seis estiletazos que fueron puñaladas para la ilusión.

 

Hernán O’Donnell

 

Argentina aprobó un examen sin su mejor alumno

La ausencia de Messi, de la que se empezó a hablar un día antes de este partido amistoso ante Italia en Manchester, Inglaterra, fue por cierto el tema dominante y, al cabo, lo más importante y lo preponderante a la hora del análisis; es increíble, pero Leo Messi es tan determinante que no sólo influye cuando juega, sino que pasa a ser lo más trascendente cuando está ausente en un partido de la selección nacional.

Por eso el análisis se centra en el atque. En los hombres que asumieron la responsabilidad de reemplazarlo en la gestación del juego: Lo Celso, Lanzini, Di María…

Y el equipo, con cuentagotas, apareció. Quizás con alguna dificultad al comienzo, cuando Italia salió a presionar bien arriba, sin presiones y sin complejos. Se hizo fuerte a partir de la presencia de Jorginho, que tuvo mucho peso en la mitad de la cancha, la fuerza de Verratti, y la movilidad de Cutrone.

En ese primer tiempo, la Argentina fue de menor a mayor. Contó con un buen apoyo en Willy Caballero, atento y rápido para salir a cortar. La firmeza de Otamendi y la marca de Biglia. Cuando se juntaron los de arriba, llegaron las situaciones. Las más claras fueron al final del primer tiempo: a los 43′, Manu Lanzini combinó con Higuaín, tras recibir la pared abrió para Di María y este por izquierda habilitó a Tagliafico, quien sacó un buen remate controlado por Buffon.

A los 45′, el que apareció sólo y mano a mano fue el propio Gonzalo y su tiro fue capturado por su compañero de la Juventus.

Dos situaciones claras para Argentina sobre el cierre de la etapa.

La selección mostraba algunas imprecisiones en la defensa y el equilibrio de los volantes defensivos, pero había dejado una impresión interesante en ataque.

A los 48′, un error de Paredes, una pelota mal entregada le permitió tener una llegada clara a Italia; Insigne quedó mano a mano con Caballero, que lo tapó muy bien y su remate se fue muy cerca; a los 49′ respondió Argentina con una contra que manejó Higuaín y  Lanzini no pudo conectar bien el cabezazo.

El partido creció en intensidad y volumen de juego. Italia se animó. Y tuvo dos chances; un centro rasante que desvió Willy Caballero y una entrada solitaria de Immobile que tapó con el pecho el arquero argentino: una oportunidad clarísima de gol sumada otro remate que también desvió el ex arquero de Boca. tres brillantes intervenciones en menos de 5 minutos.

Argentina no reaccionaba. Ni con los ingresos de Banega (por Paredes) y Perotti (por Di María, de muy buena producción) encontraba la pelota en la mitad de la cancha. Italia sumaba llegadas y convertía a Willy Caballero en la gran figura de la noche.

A los 74′, cuando dominaba Italia, Banega tiró una pared con Lo Celso, recibió al entrar al área y Ever sacó un tiro de zurda, cruzado que abrió el marcador; Argentina se ponía 1 a 0 cuando su mejor momento había pasado.

Así es el fútbol. Italia sintió el golpe y cuando quiso reaccionar, Argentina le dio un segundo golpe de Knock Out. Higuain encabezó otro contragolpe, se la abrió a Lanzini que entraba por izquierda y su remate al ángulo derecho de Buffón selló el 2 a 0.

Un examen superado, sin su mejor alumno y con actuaciones rutilantes de Willy Caballero y Manu Lanzini. También aprobó Tagliafico.

Así es el fútbol; cuando aparecían algunas nubes en el cielo de Manchester, las estrellas de Argentina sellaron un triunfo grande, contundente y esperanzador.

 

Hernán O’Donnell

 

El optimismo y la confianza de Australia

Es un abonado permanente al repechaje en la historia de las Competiciones Preliminares de la Copa del Mundo de la FIFA. Hablar de Australia significa hablar de las repescas, porque desde que se inventó este sistema o modalidad de clasificación, los “Canguros” siempre estuvieron en esa situación límite. En Oceanía o en Asia, los “socceroos” eran una fija y muchas veces sufrió la injusticia del sistema. No pudo superar a Israel en la repesca de México 1970; si logró el boleto para Alemania 1974, volvió a llegar a un repechaje para el Mundial de México 1986, pero Escocia lo doblegó en Glasgow y se llevó un empate y la clasificación de Melbourne.

Para el Mundial de USA 1994, Australia tuvo que jugar ¡dos! repechajes; ganó la zona de Oceanía, y debió enfrentar en primera instancia a un clasificado de la CONCACAF, que fue Canadá. Tras eliminarlo, debía medirse con uno de la CONMEBOL, que resultó ser la Argentina, una parada casi imposible y más cuando se sumó Diego Armando Maradona al conjunto albiceleste que empató 1.1 en Sydney, ganó de local 1 a 0 en el Monumental de Buenos Aires y llevó a la Argentina al Mundial y a Australia, afuera.

La maldición del repechaje seguiría en el camino a Francia 1998. Igualó 1 a 1 con irán en teherán, pero de local igualó 2 a 2 (tras ir ganando 2 a 0) y por mayor cantidad de goles de visitante, se clasificaron los iraníes.

Tampoco pudieron llegar la Copa del mundo de la FIFA-Corea Japón 2002; otra vez accedieron al repechaje con cierta facilidad, pero Uruguay se llevó el último boleto. Los “Soceroos” ganaron 1 a 0 de locales, y cayeron en Montevideo por 3-0; así, el clasificado fue Uruguay.

Tuvieron desquite para alcanzar el Mundial de Alemania 2006; esta vez, los australianos se “vengaron” de la celeste y lograron regersar a una Copa del Mundo, otra vez en Alemania.

Los dirigentes creían que la poca competitividad de los equipos de Oceanía les quitaba ritmo y posibilidades de progreso; el ganar tan fácil a sus vecinos era engañoso y contraproducente; solicitaron a la FIFA pasarse de la Confederación de Oceanía (OFC) a la Federación Asiática (AFC).

En 2006 quedaron registrados en la nueva federación continental: cambió el panorama, creció la exigencia y al tener más cupos clasificatorios la nueva federación que los cobijó, los australianos llegaron con menos sufrimiento a los Mundiales de Sudáfrica 2010,  Brasil 2014 y Rusia 2018.

El cambio fue provechoso para Australia; le tocó organizar la Copa Asiática de Naciones 2015 y logró coronar el esfuerzo con el título; como campeón de la AFC obtuvo el derecho a jugar la Copa FIFA Confederaciones Rusia 2017.

Cayó allí ante Alemania por 2-3, pero luego, con un fútbol audaz y sacrificado, empató con Camerún por 1 a 1 y con Chile también igualó en un tanto.

Tim Cahill es su goleador histórico; el arquero Mitch Langerak actúa en el Levante; Jedinak, Luongo, Irvine en la mitad de la cancha; Tomi Juric, Robbie Kruse en la ofensiva…

Australia juega en equipo. Es ordenado, dinámico y sacrificado. Refleja el espíritu de un equipo que pidió cambiar de federación para salir de una zona de comfort que lo levaba al estancamiento para dar un salto de mayor exigencia pero que traería progresos.

Con ese espíritu optimista, se presentará en su tercer Mundial consecutivo, un hecho inédito en su casi centenaria historia.

 

Hernán O’Donnell