Dallas acertó en los penales y avanzó en la Conferencia Oeste de la MLS

Había promesa de buen fútbol, pero sobre todo de cierta paridad, de un previsible equilibrio. Dos equipos que habían tenido un rendimiento parejo en la fase regular, Portland Timbers y Dallas FC, se encontraron por los cuartos de final de la Conferencia Oeste. Y a poco de comenzar, el local comenzó a imponer condiciones. Con el buen trabajo de Diego Valeri en la mitad de la cancha, y una disposición ofensiva, el partido se jugó en campo visitante.

A los 10′ tuvo una buena llegada, producto de una intensa presión en zona ofensiva, fue el ex jugador de Lanús quien recuperó el balón y habilitó a Polo, quien sacó un remate fuerte y preciso que el arquero visitante pudo contener.

Le costaba a la visita acomodarse al juego; era sostenida la presión local y cuando se hacía del balón terminaba con pelotazos largos a Franco Jara, para que peleara con los centrales y pudiera generar algún peligro. Poco para un Portland que se arrimaba siempre con mucha gente en zona de ataque. A los 26′ sumó otra posibilidad con un corner de Valeri y el cabezazo de Mabiala que se fue muy cerca del palo izquierdo del arco visitante.

Dallas mejoró con el correr de los minutos y hacia la media hora le dio un susto al local; una jugada que terminó en la red, a los 29′, pero que el VAR desestimó por posición adelantada de Jara; había nacido en un pase verticla y profundo de Bressán a Nelson, este giró la transportó y habilitó a Jara, ya en posición fuera de juego, pero que continuó y convirtió; el VAR anuló la acción y el encuentro continuó 0 a 0.

Portland, que había hecho un mejor primer tiempo al inicio, finalizó la etapa con un cambio obligado por la lesión de su volante Williamson y el ingreso de Paredes en su reemplazo.

Dallas salió en el complemento con la misma vocación con la que había finalizado el primero: intentar equilibrar el juego, hacerlo parejo como se preveía antes de comenzar. Buscó mayor tenencia de balón y llevarlo ya con juego corto, sin abusar de pelotazos largos a Jara.

Portland buscaba los espacios y tuvo una ocasión con un remate de Paredes a los 54′ que el arquero visitante Maurer sacó al corner. A los 59′ Dallas movió el banco; adentro Tessmann, volante de marca, por Ferreira.

El encuentro se volvió equilibrado y los cambios le dieron otra dinámica. A los  79′ E. Twumasi ingresó en lugar de A. Ricaurte en Dallas FC y el cierre del encuentro trajo las emociones; a los 82′ llegó el gol del local, a través de Villafaña. 1 a 0 y parecía que todo estaba resuelto, pero en la agonía, a los 90+2′ llegó el empate de Pepi, quien había entrado por J. Nelson, tras una entrada libre por el medio, el primer remate en el palo y el rebote le quedó justo para convertir, y el partido concluyó 1 a 1.

Pasó de largo el tiempo de prórroga, con más cambios de jugadores que emociones. A los 93′ M. Farfan ingresó en lugar del lesionado P. Bonilla, M. Loria entró por Y. Chara y a los 105′ B. Bodily reemplazó a A. Polo en el local; en Dallas, a los 109′ R. Ziegler ingresó en la posición de F. Picault, que salió lesionado. Y el juego se definió por la lotería de los penales.

Comenzó Dallas en la ejecución, algo que creemos que siempre es una pequeña, tal vez pequeñísima ventaja, pero ventaja al fin, porque siempre le permite una chance más al que inicia. Puede errar, pero después el otro está obligado a convertir. Y se le dio a Dallas nomás; la serie inicial de 5 terminó igualada pues todos convirtieron, luego llegaron al 6-6, 7-7 y en la octava ejecución convirtió Ema Twumasi, Maurer le atajó a Jorge Villafaña y Dallas FC festejó su clasificación a las semifinales de la Conferencia Oeste.

Hernán O’Donnell

Liverpool vence con clase y altura al Leicester City

Por la novena jornada de la Premier League, Liverpool recibió al Leicester City en un partido crucial para la búsqueda del segundo título de ambos equipos en dicha competencia. Liverpool se enfrentaba a dos rivales, el primero ya fue mencionado, y el segundo era el efecto moral en el equipo tras una racha de lesiones en su plantilla.

Con un equipo alterno, sacudido por las bajas de jugadores estelares en el equipo dirigido por Jürgen Klopp, los “Reds” recibieron a los “Foxes” en Anfield y demostraron su insaciable hambre de gloria y mentalidad de campeones. Ante la ausencia de estrellas consolidadas como: Virgil Van Dijk, Trent Alexander-Arnold, Thiago Alcántara, Jordan Henderson y Mohamed Salah (este ultimo dió positivo de covid-19 durante su estadía en Egipto y tras asistir a una boda familiar), Liverpool no utilizó excusas y plasmó un alto nivel de juego en el verde césped de Anfield.

Evans allanó el camino al triunfo para Liverpool

Con el comienzo del encuentro, Liverpool se hizo dueño del balón y acorraló a la visita en su campo. Lo asedió y encontró el primer gol del partido tras un yerro de Evans, quien se compenetró en la marca de Mané en la pelota parada pero se olvidó de lo mas importante, el balón, y este rebotó en su parietal izquierdo antes de contactar con la red de su propio arco. 1-0 a los 21 minutos del primer tiempo. Liverpool aprovechó el envión anímico y embistió contra el arco de Kasper Schmeichel quien ya había salvado su valla previamente ante las llegadas constantes de Mané y Jota. Sin embargo, a los 41′ y tras una excelente jugada colectiva, Liverpool obtuvo su segundo gol de la noche. Robertson recibió junto a la banda y dejó en el camino a su marcador, levantó la cabeza y colocó un excelente centro para que con suma calidad, y a la carrera, defina Diogo Jota cabeceando la pelota e imposibilitando al experimentado arquero danés.

Así, cerró una gran primer mitad el equipo local. Un primer tiempo en el que controló los hilos y no le dió protagonismo a la visita, Vardy pasó desapercibido, cosa que rara vez ocurre en estos encuentros de gran magnitud. Todas las llegadas fueron controladas por Alisson Becker y la defensa alternativa, conformada por Robertson,Fabinho,Matip y Milner.

Jota y una temporada impecable

En la segunda mitad, Liverpool también tuvo las ocasiones mas claras pero si cedió un poco mas el balón a su rival, sin embargo, Leicester no generó mucho peligro. Liverpool casi encuentra el tercero en dos ocasiones y en ambas a los dirigidos por Brendan Rodgers los salvó el poste. La segunda ocasión fue milagrosa. A los 73′, Firmino ingresó al área y definió pero el palo le negó el gol, en el rebote definió con dificultad y su disparo fue despejado en la línea de gol. El peligro no se esfumó, ya que el rebote cayó en pies de Mané quien remató y tras un rebote dado por Schmeichel, el balón impactó contra el travesaño, finalmente el arquero de la selección danesa contuvo el balón y el partido permaneció 2-0 para el local.

Parecía que la suerte le era esquiva al delantero brasileño, Roberto Firmino, pero a los 86′ conectó un gran cabezazo tras un tiro de esquina y lo colocó pegado al poste del arco rival. 3-0 para decretar otra gran noche de fútbol, un partido en el que Liverpool buscaba probarse a si mismo y demostrar que es posible vencer y ser competitivos incluso con todas las bajas ya mencionadas.

Formidable definición de Firmino para el 3-0

Liverpool no necesita tener a todas sus estrellas en cancha para hacer grandes actuaciones frente a grandes rivales. El mismo Leicester que vapuleó 5-2 al Manchester City como visitante, fue borrado del mapa en su visita a Anfield. Un partido perfecto en el que brillaron los jugadores que habitualmente lo hacen: Jota, Mané, Fabinho, Robertson, solo por nombrar algunos.

Los 3 tantos fueron en el juego aéreo y dos provenientes de la pelota parada. Sin dudas, una paliza táctica a un equipo dificil como lo es Leicester. Liverpool parece tener descifrado al equipo de Rodgers, al que ya venció 4-0 la temporada pasada en otro partido bisagra para los Reds. Liverpool es puntero, junto al Tottenham de Mourinho y no baja los brazos frente a la adversidad. Ya lo ganó todo y esta temporada busca volver a hacerlo, lidera también su grupo en la UEFA Champions League en la que no concedió goles, aún.

Liverpool aplastante, como de costumbre , continúa sembrando victorias y planta una posible dinastía en el fútbol europeo y mundial.

Federico O’Donnell

El espíritu de Atlético de Madrid venció a un Barcelona sin rumbo

En el último instante del primer tiempo llegó una de las mejores jugadas y la emoción más grande de esa etapa. Piqué perdió un balón en campo rival, partió el pelotazo largo para Ferreira Carrasco y cuando se iba sólo por la banda izquierda burló la salida lejana de Ter Stegen con un sutil toque de taco que pasó entre las piernas del arquero de Barcelona, para irse solo con la pelota y rematar desde una larga distancia para poner el 1 a 0 a favor de Atlético de Madrid cuando ya se jugaban 45+2′ del primer tiempo.

Hasta ese momento, el encuentro tenía cierto equilibrio, aunque Barcelona nos había dejado una impresión superior, a partir de su juego adelantado, la posesión del balón y un par de ocasiones bastante claras. La primera de ellas estuvo en los pies de Griezmann, quien recibió desde la derecha y tocó por encima del travesaño, en una acción bastante clara.

La otra estuvo en los pies de Messi, quien entró habilitado casi hasta el área chica, pero su disparo fue rechazado por Jan Oblak con los pies. Así impidió otra chance para la visita, que en esas ocasiones había estado un poco más cerca.

Pero el conjunto de Simeone también tenía su mérito. En el sacrificio habitual, en su conocido espíritu de juego, de juntarse y pelear el partido en todos los sectores de la cancha.

Con la conducción de Angelito Correa, la movilidad de Joao Félix y todo lo que insinúa el talento de Ferreira Carrasco, el equipo local demostró sus cualidades y en el cierre del período inicial sacó una ventaja.

En el complemento Barcelona intentó meter al Aleti en su campo; tuvo un inicio de período interesante, porque Messi encontró un poco más la pelota, sus compañeros supieron ubicarlo y de sus pies nación una clara posibilidad. Iban 56′ cuando enganchó por la zona izquierda, metió un buen centro de derecha y Lenglet sacó un cabezazo muy fuerte, pero al medio del arco, justo la posición donde aguardaba Oblak, quien controló el balón.

Phlippe Coutinho entró por Pedri y se esperaba una sociedad con el argentino. Luego se fue lesionado Piqué, a los 61′ y fue reemplazado por Sergiño Dest, quien pasó al costado derecho y De Jong al fondo para hacer zaga con Lenglet.

Tuvo ese momento en el segundo tiempo Barcelona; con más ganas que fútbol, y a los 64′ Dembelé encontró un balón que derivó a su posición y sacó un remate que pasó cerca. Después, se acomodó otra vez el local.

Porque el equipo de Diego Pablo Simeone entendió bien como jugar el segundo tiempo; una línea de cinco en defensa, bien ancha para contener todos los posibles ataques del adversario; tres volantes para cortar y jugar, y dos delanteros, Correa y Joao Félix para amenazar de contra. Y entre los setenta y ochenta minutos se animó y dominó el partido.

Incluso el cambio de Diego Costa por Llorente a los 72′ denunciaba la intención del “Cholo” de querer ampliar la diferencia.

Barcelona tuvo una nueva chance con un tiro libre que supo “inventar” Messi y su remate pegó en la barrera y fue al corner a los 80′ de juego. A los 81′, un centro perfecto de Messi fue conectado de cabeza por Griezmann y Oblak contuvo sobre su derecha.

Más tarde, los cambios de cierre del partido; a los  82′ Trincao entró por Antoine Griezmann y M. Braithwaite lo hizo por M. Pjanic en Barcelona, mientras que en el conjunto local a los  83′ Thomas Lemar ingresó en lugar de Joao Felix y G. Kondogbia reemplazó a Angelito Correa.

Ya casi no hubo más nada que hacer; sólo un remate de lejo de Sergi Roberto que se desvió en un defensor y pudo haber complicado a Oblak, quien no quiso ni mirar donde iba a terminar esa pelota. Hubiera sido tal vez injusto para el Aleti, que puso alma, corazón y esfuerzo para vencer a un Barcelona que entró en un tobogán que parece no tener fin.

Hernán O’Donnell

La batalla entre Los Pumas y Wallabies no tuvo vencedor

La primera parte en el McDonald Jones Stadium fue exigente para Los Pumas. El local impuso condiciones desde el kick-off y tuvo cierto control en el desarrollo del juego. Los Wallabies tuvieron la posesión, pero chocaron ante la barrera visitante, cuya resistencia ante la voracidad ofensiva del rival fue su punto más destacado en los 40′ iniciales. Aparte de ello, Argentina tuvo falencias para poder hacerse cargo de la pelota, y también mostró muchas imprecisiones en el line.

Sin embargo, aunque Los Pumas incomodaron poco en ataque, supieron reducir al adversario a la hora de defender y también lograron sumar 6 puntos gracias a los aciertos de Nicolás Sánchez. El anfitrión del Tres Naciones, que saltó al campo con mucha concentración y sin pretensiones de permitirle a la visita obtener otro triunfo histórico, también marcó dos penales a través de Reece Hodge y por varios minutos el encuentro estuvo igualado.

Australia y Argentina desataron una batalla en el primer tiempo. Crédito: @lospumas

Los Wallabies ya habían encendido las alarmas más temprano en el partido, con una jugada en la que el segundo centro Jordan Petaia apoyó en el ingoal pero con un pie sobre la línea al final de la cancha. Cerca del cierre, también estuvieron a poco de festejar con un ensayo de Marika Koroibete, que luego fue anulado por un penal previo. En la jugada siguiente, Australia prosperó en su búsqueda por sumar más y con un nuevo penal se puso en ventaja 9-6 justo antes de marcharse al vestuario. Un partido, hasta entonces, muy parejo entre ambos pero en el que el local tenía más comodidad y control de la pelota.

Al inicio del complemento, Australia volvió a ganar terreno y a apretar cerca del ingoal del visitante. Otra vez, con un penal a favor, Hodge estiró la diferencia por tres puntos más para los locales.

La reacción de Argentina llegó en la salida siguiente, pero sin eficacia. Una nueva infracción le abrió a Sánchez la posibilidad de reducir la desventaja, pero su disparo no fue exitoso. El duelo fue combativo y de cada lado sólo intentaron anotar de a tres unidades. Ni los Wallabies, que tuvieron mayor control de la ovalada, ni Los Pumas, pudieron doblegar a la férrea defensa contraria.

Pero el local no se lamentó por esa dificultad, y continuó con una sobria cosecha de puntos desde los penales que su rival cometió. Hodge volvió a acertar entre los postes y llegó a poner a su equipo a nueve de diferencia, 15-6. Argentina tuvo una buena iniciativa para encontrar el ingoal contrario, desperdició una ocasión por knock-on pero con el scrum consiguió un nuevo penal a favor, traducido en tres puntos más a favor gracias a Sánchez. El ping-pong de conversiones tuvo lugar desde temprano en el juego, y se mantuvo durante todo su desarrollo.

El apertura argentino volvió a cortar diferencias con un excelente lanzamiento que permitió una pelota pescada por Facundo Isa. 15-12 y el encuentro, que jamás dejó de ser competitivo en el campo, volvió a encontrarse ajustado en el marcador.

La fricción que hubo en el cotejo no dejó de provocar infracciones, Los Pumas se vieron favorecidos por ello y Nico Sánchez volvió a convertir para igualar el resultado. A menos de 10 minutos para el final Argentina se encontró con una confianza mucho mayor a la de cualquier otro momento de la noche. A puro tackle, disputas e ida y vuelta, el partido entró en sus minutos finales con el mismo carácter combativo que estuvo presente durante los 80 minutos.

Cuando Australia volvió a tener un penal a su favor, y el panorama se oscureció para la visita, Hodge erró su primer intento en el juego a menos de tres minutos para el final.

Como durante todo el segundo tiempo, las patadas de un lado a otro para ganar terreno continuaron y un final emocionante, con suspenso, reflejó lo que fue el partido desde el primer minuto. Los Wallabies y Los Pumas se enfrentaron con todas sus fuerzas, cometieron errores, no lograron quebrar a la defensa contraria, resistieron cualquier ataque rival y, sin lugar para los tries, igualaron 15-15 en la segunda fecha del Tres Naciones.

Fue otro buen capítulo de Argentina en tan solo su segundo partido del año. Pudo resistir a la ofensiva local y recortó una desventaja de nueve puntos para empatar y añadir dos unidades en la tabla de posiciones. Una batalla sin ganador entre dos seleccionados que sueñan en grande en esta competencia.

Martín O’Donnell

Los goles de Orsini y las atajadas de Morales fueron las claves del triunfo de Lanús

No lo habían acompañado los resultados a Lanús en el inicio de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol. Había caído de local ante Boca Juniors, empatado en Córdoba con Talleres y llegaba con una dura derrota por goleada ante Newell’s en la “Fortaleza”. Por eso no tenía más alternativa que jugarselá e ir a la “Bombonera” a buscar la victoria.

Por eso el equipo de Zubeldía salió con determinación a jugar el partido. Con la línea de fondo adelantada, Facundo Quignon suelto por el medio para tomar y distribuir; Di Plácico para trepara por la banda derecha, Lautaro Acosta para incomodar por todo el frente de ataque con su movilidad, De la Vega para imprimirle dinámica y dos hombres bien de punta para preocupar: Orsini y el eterno “Pepe” Sand.

Boca se vio sorprendido y maniatado. Con pocos circuitos de juego, sin elaboración en el medio, redujo sus recursos a los pelotazos largos para Sebastián Villa, y que este intentara desbordar para que aprovecharan Abila o Mauro Zárate. Muy poco y muy escaso el argumento del local.

Así se lo vio mejor a Lanús en el inicio. Y a los 14′ avisó con un ataque que derivó en un centro a De la Vega, pero su remate, desde buena psoción, se fue afuera.

A los 27′ llegó la apertura del marcador. Arrancó la jugada con Di Plácido, este abrió a la derecha para Pedro De la Vega, este le ganó la corrida a Más y largó un centro al área que aprovechó Orsini para tocar el balón, anticiparse a Esteban Andrada y marcar el 0-1 para la visita.

Reaccionó Boca y tuvo unos minutos de dominio; siempre con la apertura a Villa como argumento fundamental. En una maniobra colectiva tuvo una chance, cuando el remate final de Mauro Zárate se fue muy cerca del palo izquierdo de Lautaro Morales, cuando se jugaban 36′ del primer tiempo.

Y sobre el cierre, Lanús amplió el marcador. Un balón largo que parecía iba a dominar el zaguero peruano Carlos Zambrano, pero la pelota le picó, se le fue alta, cuando giró para dominarla la perdió de vista y Orsini se la robó, para quedar sólo ante Andrada y someterlo con un disparo cruzado: el encuentro quedaba 0-2 a los 44′ del inicio.

Boca empezó el segundo tiempo con dos modificaciones y Lanús, con una. En el local entraron Cardona por Maroni y Capaldo por Diego González, en tanto en la visita ingresó Bernabei por Pedro De la Vega. Enseguida, apenas comenzado el segundo tiempo, a los 49′ se lesionó el lateral izquierdo de Lanús, Brian Aguirre, y lo reemplazó Pablo Aranda.

Boca reaccionó en el segundo período. Con la conducción de Cardona, la presencia amenazante de “Wanchope” Abila y la velocidad permanente de Villa, empezó a apretar a Lanús contra su arco. Así sumó muchas chances, en tanto crecía la figura de Morales, el arquero de la visita que apareció una y otra vez para solucionar los inconvenientes.

Así, tapó una entrada peligrosa de Zárate, un remate alto y potente de Capaldo, y un centro de Villa. A los 70′ Buffarini entró por Jara, mientras que a los 73′ se lesionó Nicolás Orsini y fue sustituído por Facundo Pérez.

Boca apretó más aún en los quince minutos finales. Fue encima del arco visitante, en tanto Lanús casi no tuvo llegadas en el segundo tiempo. Pero el local continuó su camino de modo sostenido.

Iban 75′ cuando Abila tuvo un buen cabezazo que se fue apenas desviado; a los 79′ un tremendo cabezazo de Lisandro López fue desviado al corner por Morales. Ahí Zubeldía dispuso que Cristian Torres entrara por Lautaro Acosta.

Pero era todo del local y llegó el descuento; centro de Villa desde la derecha, rebote en el área y Ramón Abila puso la punta del botín para vulnerar a Morales y colocar el esperanzador 1-2 a los 85′ del partido.

Insistió Boca y tuvo una última oportunidad, muy clara por cierto, con una llegada de Lisandro López, y otra vez desvió Morales, a los 90+2′ del juego.

Lanús se abrazó a la victoria. la supo construir a partir de una buena actitud en el primer tiempo, la potencia goleadora de Nicolás Orsini y el sacrificio de todos en el complemento para que las manos mágicas del arquero Lautaro Morales hicieran el resto.

Hernán O’Donnell

Los Pumas van por su segundo paso en el Tri Nations

Aún resuenan los ecos de la histórica, inolvidable y emocionante vicotria sobre los All Blacks. Aún se comentan las jugadas, la actitud de Los Pumas. Todavía retumban los elogios y el asombro. Pero la historia sigue. Y el seleccionado argentino de rugby debe dar vuelta la página y enfocarse en lo que viene, en el partido que dentro de unas horas jugarán ante Australia en el estadio McDonald Jones de la ciudad de Newcastle, en su segunda actuación en el Personal Tri Nations.

El entrenador argentino, Mario Ledesma, dispuso una alineación parecida a la que venció a Nueva Zelanda, con la baja de Tomás Cubelli y el ingreso de Gonzalo Bertranou, en tanto que el lugar en el banco de suplentes lo ocupará Felipe Ezcurra. En consecuencia, Argentina formará con: 1. Nahuel Tetaz Chaparro, 2. Julián Montoya, 3. Francisco Gómez Kodela, 4. Guido Petti, 5. Matías Alemanno, 6. Pablo Matera ©, 7. Marcos Kremer, 8. Rodrigo Bruni, 9. Gonzalo Bertranou, 10. Nicolás Sánchez, 11. Juan Imhoff, 12. Santiago Chocobares, 13. Matías Orlando, 14. Bautista Delguy, 15. Santiago Carreras. En el banco de los suplentes estarán: 16. Santiago Socino, 17. Mayco Vivas, 18. Santiago Medrano, 19. Santiago Grondona, 20. Facundo Isa, 21. Felipe Ezcurra, 22. Emiliano Boffelli y 23. Santiago Cordero.

Una muestra más de confianza hacia el equipo.

Crédito: @lospumas

Después de la práctica, el capitán Pablo Matera, señaló: “Estamos muy arriba en el ánimo. Fue una semana espectacular, donde se trabajó mucho. El partido pasado sirvió para analizar y para tenerlo de base para este equipo. Hay un montón de cosas para mejorar, sabemos que podemos jugar mejor al rugby y eso es lo que trabajamos toda la semana. Todos los pequeños aspectos en los cuales podríamos hacer mejor las cosas y para que este equipo pueda crecer”.

Además se refirió al partido ante All Blacks: “Es importante dejar de lado el partido pasado y cambiar el chip rápido. El partido pasado ya está. La verdad es que Australia es un equipo que este año juega muy bien, también le ganó y empató con los All Blacks. Llega con mucho ritmo. Va a ser un partido muy complicado y trabajamos toda esta semana con el foco puesto en lo que hacemos nosotros y lo que hace Australia para tener el mejor partido posible”.

Consultado sobre el partido y el rol de los más jóvenes del equipo, Matera señaló: “A Choco (Chocobares) y a Grondo (Grondona) los vi muy bien, parece que estuvieran acá hace mucho tiempo. Son chicos jóvenes pero muy maduros y para el partido que viene tenemos un banco más experimentado que el de la semana pasada. Estamos muy bien, muy preparados y tenemos grandes jugadores para el partido que viene”.

Allí están Los Pumas. Con toda la magia, la intensidad y las ganas de jugar un gran partido, y encadenar, a la victoria histórica del sábado pasado, un nuevo eslabón que le permita acercarse a la gloria.

Hernán O’Donnell

Cuando sale de casa, Argentina es cosa seria

La Argentina empieza a dar muchas señales. De un buen equipo en formación, es la primera. De una renovación acertada y necesaria, es la segunda. También que juega mejor de visitante que de local; más suelto, más libre, con menos presiones o autoexigencias. Y que en todos los encuentros demora unos minutos en acomodarse, en encontrarle la vuelta al rival y después de un lapso de tiempo, pasa a dominar el partido, a someter al adversario y a tener el control del juego.

Ante Perú se vio mucho de todo esto. Que ya a se había visto en los partidos frente a Ecuador, Bolivia y Paraguay. La Argentina se sintió incómoda en el incio. El equipo de Ricardo Gareca lo asfixió en el comienzo, con una buena presión en el medio campo y con la amenaza de Cueva por el centro, en tanto Carrillo por derecha y Flores por izquierda intentaban sumar a Lapadula a las maniobras de ataque.

Crédito: @CONMEBOL

Pero llegó el gol de Nicolás González y la Argentina se acomodó. Iban 17′ cuando el remate cruzado del delantero de Stuttgart puso el 0-1 en el marcador. Allí se terminó de tranquilizar la Argentina y de acomodar en el campo de juego.

Creció Lo Celso en la gestación de juego. Se afirmó la defensa, trepó Nicolás Tagliafico una y otra vez, hasta hacer un tándem por izquierda junto a Nicolás González que confundió a Perú. Y a medida que pasaban los minutos, la Argentina cada vez era más dueña del partido. Así llegó el segundo tanto, tras una gran habilitación a Lautaro Martínez, y el delantero del Inter ingresó al área, gambeteó a Pedro Gallese y convirtió el 0-2 a los 27′ del primer tiempo.

Crédito: @CONMEBOL

Perú sintió el golpe y le costó recuperarse. Cambió de bandas a al “Oreja” Flores y a Carrillo. Se adelantó un poco en el campo y al final del primer tiempo lo encontró un poco mejor.

En el complemento, el local trató de empujar a la Argentina contra el arco de Franco Armani. También se retrasó un poco el conjunto de Scaloni, para encontrar más espacios y explotar la velocidad de Nico González, la potencia de Lautaro Martínez y la habilidad de Leo Messi con mucho campo para jugar. Entonces, cuando surgieron las posibilidades, la Argentina amenazó de modo muy serio.

A los 56′ Lucas Ocampos entró por De Paul, quien estaba muy cansado. Y una corrida de Nico González derivó en un pase a Messi; Leo puso una habilitación exacta a Martínez, Santamaría cortó y el rechazo le quedó a Ocampos, cuyo remate fue rebotado por la pierna derecha de Gallese; el balón le quedó a Montiel y su disparo se fue arriba del travesaño.

Gareca fue por los cambios: a los 70′ A. Polo entró por Edison Flores y L. Advincula lo hizo por A. Corzo. Luego, a los 71′ Angel Di María entró por Nicolás González. Y la Argentina sumó otra chance, cuando leo Messi se fue solo de contragolpe, usó a Di María como distracción y sacó un remate muy bien dirigido que pasó muy cerca del poste derecho del arco local.

Sobre el final llegaron las últimas modificaciones. Iban 80′ cuando R. Ruidiaz ingresó por C. Cueva; a los 87′ H. Calcaterra reemplazó a Y. Yotun; en tanto W. Cartagena entró en lugar de P. Aquino. En la Argentina, a los 88′, Alejandro Gómez reemplazó a Lautaro Martínez.

Argentina dejó una imagen convincente, otra vez, de visitante. Jugó con autoridad, ganó con amplitud. Está en camino de formarse un equipo nuevo, renovado, interesante. Da pasos seguros, y cada vez que sale de casa, es cosa seria.

Hernán O’Donnell

Uruguay-Brasil, el clásico del morbo y las pasiones

Cada vez que llega el momento de volver a enfrentarse, todos se remiten al mítico partido del 16 de Julio de 1950. El Maracanazo. Una de las epopeyas más grandes de la historia del deporte. Once uruguayos contra doscientos mil brasileños. El gol del local cuando comenzaba el segundo tiempo y la fiesta desatada antes de tiempo. El empate que dejaba atónitos a los de, por entonces, camiseta blanca, y el gol de Alcides Gigghia que entró en la inmortalidad. El cruel castigo al arquero Barboza, víctima y depositario de todas las frustraciones de millones de personas. La hidalguía de Obdulio Varela, quien se fue por los bares, la noche del triunfo, a consolar a los brasileños que ahogaban penas entre cerveza y lágrimas. “Si hubiera sabido el dolor que les iba a causar esta derrota, hubiera preferido no ganar”, dicen que dijo “El Negro Jefe”.

A partir de allí, de toda esa historia, mito y leyenda que se construyó después del “Maracanazo”, cada vez que juegan Uruguay y Brasil, se habla, de manera ineludible, de aquel encuentro. Y también de lo que pasa hoy fía con estas selecciones, porque la “Celeste” hace casi veinte años que no puede derrotar a Brasil, porque la “Verde-amarelha” aparece como la gran candidata de la Competición Sudamericana Preliminar de la Copa Mundial de la FIFA-Qatar 2022, porque a último momento se lo debió descartar a Luis Suárez, el gran delantero uruguayo, por padecer Covid-19, porque el equipo de Tabárez viene de una actuación convincente en Barranquilla ante Colombia, porque Brasil gana hasta cuando no juega bien y es el mejor de Sudamérica, porque cada choque entre ambos es un verdadero clásico del fútbol mundial.

“Vamos a enfrentar al mejor equipo del continente, el mejor de lsa eliminatorias”, señaló el Maestro Tabárez. “Es el único equipo del mundo que jugó todos los Mundiales; eso quiere decir algo. Y en esta eliminatoria ganó todos sus puntos, tiene un potencial defensivo importante aunque el público sólo ve el ataque. Sería muy importante puntuar y ni que hablar ganar el partido, pero se que las cosas no siempre salen como se planifican ni tampoco sale nada de lo que se ha planificado”. agregó.

“Hemos perdido muchas cosas con la pandemia”, dijo el DT de Uruguay, “para mí el fútbol sin público no es lo mismo que jugarlo con gente. Ojalá podamos volver pronto a la normalidad, con todos los entornos posibles, dentro de los cuáles el público, para mí, es muy importante”, apuntó.

“Brasil es un equipo muy fuerte. En ataque y en defensa. Sabe como jugar; si lo esperan, adelanta su línea de cuatro y los zagueros se vuelven creadores. Tiene una manera de jugar bastante definida en los posicional: cuatro defensores, tres volantes, tres hombres de ataque. Cuando pierden el balón enseguida presionan para recuperarlo , en lo posible, en campo rival. Eso los hace peligrosos”, señaló el DT.

El sueño de vencerlos está intacto, como ocurre cada vez que se enfrentan, aunque la última alegría está cerca de cumplir dos décadas. En 2001, por la Competición Preliminar de la Copa Mundial de la FIFA-Corea-Japón 2002, en un Estadio Centenario atiborrado de gente, Uruguay venció a Brasil por 1 a 0 con un gol de penal de Federico Magallanes. Desde entonces, Uruguay espera y cree que el día de volver a celebrar es el del próximo clásico que se va a jugar.

Hernán O’Donnell

Con el séptimo título de Lewis Hamilton, la historia de la Fórmula 1 no se detiene

“No tengo palabras”, fue lo primero que dijo tras ganar el gran premio de Turquía y consagrarse Campeón Mundial de la Fórmula 1 Internacional por séptima vez, en una marca que igualó el récord de Michael Schumacher.

Lewis Hamilton estaba cubierto por el tapabocas y el gorro oficial de Mercedes, pero en su voz y en sus ojos se podía adivinar la enorme emoción que lo embargaba. En un año atípico, especial, extraño, su talento conductor, su habilidad y el apoyo fundamental de una escudería sobresaliente, fue una combinación implacable para otra coronación del piloto inglés, que ahora se encamina por un nuevo récord.

Crédito: Twitter @F1

La historia dirá que el Domingo 15 de Noviembre de 2020 Hamilton ganó su décima carrera del año y alcanzó así la cifra de 94 triunfos; una marca que parece muy difícil, en lo inmediato, de superar. Que tuvo algún contratiempo en la partida, que debió remontar posiciones, pero, al final, lo vio victorioso como casi siempre sucedió este año.

“No encuentro las palabras, pero agradezco a todos los integrantes de mi equipo, sin ellos no hubiera tenido esta oportunidad. Estoy muy orgulloso de ellos. Agradezco a mi familia. Este sueño empezó cuando era pequeño y era lo que quería, cumplir esto. Nunca dejen que alguien les diga que no pueden cumplir con sus sueños; que nunca te paren, no te rindas”, expresó tras la carrera.

El reconocimiento llegó de todas partes del mundo. Primero, de los colegas: “Hemos sido parte de la historia; Lewis es el mejor piloto de nuestra generación”, afirmó Sebastian Vettel, cuatro veces Campeón del Mundo de la Fórmula 1, en la conferencia de prensa posterior al GP de Turquía.

Crédito: Twitter @F1

La emoción embargó a todos en ese final. “Siempre es difícil comparar las épocas; ¿Se puede comparar a Fangio o Stirling Moss con nuestra generación? No se puede. Tal vez nosotros nos mataríamos en esos coches. Tal vez ellos no podrían competir en nuestros coches, porque son demasiado rápidos. ¿Quién sabe? Pero no importa”, agregó Vettel. “Cada tiempo tiene su piloto o sus pilotos, y Lewis es el más grande de nuestra época”.

Crédito: Twitter @F1

Se escribieron miles de historias de él. De su infancia, del bullying sufrido, de la discriminación racial, de sus sueños de campeón de automovilismo desde pequeño, de su ilusión de llegar rápido a la Fórmula 1, de su relación con su padre, de sus años jóvenes y festivos, y de esta madurez actual. De su profesionalismo. De su crecimiento personal.

Miles de historias, notas, reportajes y comentarios. Miles de frases, para el gran campeón de la Fórmula 1 que, la tarde que llegó a su séptimo título, no encontró palabras para expresar la emoción que vivía.

Hernán O’Donnell

Los Pumas se sobrepusieron a todas las dificultades e hicieron historia ante los All Blacks

Imagen: Twitter de Los Pumas

Desde el kick-off, el seleccionado argentino demostró con una agresiva presentación las ganas de saltar al campo que tanto tiempo estuvieron reprimidas. Recuperaron la pelota en la salida y a partir de ahí mostraron las primeras señales de la intensidad que los caracterizó en la primera parte. También quedó en evidencia su idea de sumar puntos cada vez que se presentara la oportunidad. Nicolás Sánchez intentó, de drop, poner en ventaja a los suyos poco después del inicio.

Aunque no lo logró, el “Cachorro” tardó poco en marcar las primeras unidades de su equipo. A los 5 minutos, abrió la cuenta con una patada a los palos. Nueva Zelanda tomó más iniciativa después del prepotente comienzo argentino. La defensa de los dirigidos por Mario Ledesma resistió pero cometió un penal que Richie Mo’unga tradujo en los únicos tres puntos de los All Blacks en el primer tiempo. Después, Los Pumas se asentaron en el Bankwest Stadium y con una actitud muy ofensiva fueron por más.

Imagen: Twitter de Los Pumas.

Argentina tomó las riendas del partido. Se animó a buscar el ingoal rival con diferentes fases, algunas de pelotas lentas y otras rápidas, pero con mucho dinamismo para quebrar la defensa neozelandesa. Tomás Cubelli lanzó a sus compañeros para ganar metros, una y otra vez, con velocidad y ambición por generar espacios. Sánchez frotó la lámpara y selló el primer try argentino: se atrevió a arriesgar con un sombrero, que por un rebote le quedó a favor y apoyó debajo de los palos.

Con esa ventaja, la confianza de Los Pumas solo fue en aumento y encaminó la primera mitad del juego a su favor. Nico Sánchez volvió a sumar en dos ocasiones de penal, e incluso existió otra ocasión de try para la Argentina. Cubelli se cortó de manera magnífica tras un ruck, combinó con Bruni, pero luego Imhoff no alcanzó la zona prometida. Aún así, con un apertura encendido, inspirado, y en una de sus mejores tardes con la camiseta celeste y blanca, la victoria parcial de 16-3 reflejó la excelente manera en que Los Pumas salieron a la cancha.

Nicolás Sánchez tuvo un desempeño excelente en la primera victoria argentina ante Nueva Zelanda. Imagen: Twitter All Blacks.

Para la segunda mitad, tenían la presión de sostener la diferencia y aferrarse al resultado que por tanto tiempo ansió el rugby argentino. El armador de juego tucumano volvió a convertir tras otro penal neozelandés. Fue llamativa la cantidad de infracciones de los All Blacks. Argentina capitalizó cada una de ellas y le dio forma a una tarde histórica en Australia.

Nueva Zelanda, sin embargo, le agregó suspenso al partido. Luego de pasar muchos minutos de forma opaca, intentaron reaccionar y a través de un maul consiguieron el primer try a su favor, que recortó la diferencia.

Pero Los Pumas parecían ya tener el desenlace definido, y no tuvieron ninguna intención de negociarlo. Sánchez ratificó su excelente partido con otro penal anotado, y cuando hubo que hacer más sacrificio todavía, el equipo no lo dudó y puso el pecho ante los ataques del rival. Los All Blacks crecieron con la posesión, pero los jugadores argentinos, muchos de ellos vendados por las heridas sufridas, entregaron por completo toda su valentía y, sin perder la concentración, redujeron a su rival, que no halló los huecos para cambiar el resultado.

Los Pumas lograron con mucho juego y sacrificio un resultado histórico. Imagen: Twitter de All Blacks.

Sobre el final, el capitán Pablo Matera pescó una pelota que tuvo un valor similar al de un try para la victoria. Para sentenciar el triunfo, Nicolás Sánchez decoró la tarde en la que tan fino estuvo ante los palos con una nueva anotación de penal, y el delirio argentino ya no pudo frenarse, ni siquiera con el try que Nueva Zelanda apoyó al cierre. Los de negro fueron derrotados por un combativo y resiliente seleccionado argentino, que se llevó la victoria por 25-15, contra todo pronóstico.

Los Pumas atravesaron meses de incertidumbre, de inactividad, de entrenamientos en solitario, de burbujas sanitarias interminables, con casi nada de minutos competitivos encima para llegar a este encuentro, pero canalizaron todos esos obstáculos en energía y hambre de gloria para hacer historia ante el conjunto más poderoso del deporte a nivel mundial. Por primera vez, el seleccionado argentino derrotó a los poderosos All Blacks. Fue en un capítulo que, como es habitual, en la previa asomaba como un reto de extremada dificultad. Por las antagónicas circunstancias de ambos. Por las complejidades que se vivieron de un lado, mientras que del otro la vida y el rugby casi no tuvieron modificaciones.

En la tarde que menos posible parecía, Los Pumas inflaron el pecho y dejaron en claro que no existe nada imposible para ellos.

Martín O’Donnell