La Copa avanza y de a poco empiezan a perfilarse los candidatos. Un torneo que tiene un fútbol rápido, dinámico, con transiciones veloces de ataque a defensa, y mediocampos de juego ágil. Se busca atacar y se deja jugar. Los equipos buscan cubrir espacios para recuperar la pelota, sin tanta presión alta ni tampoco marcas pegajosas. Van al hombre cuando están seguros de ganar la posesión. Por lo demás, se ve un juego suelto y fluido.
Argentina tiene, en ese sentido, su sello particular. El jugar siempre con absoluto aprecio por la pelota, el tratar de poseerla y manejarla el mayor tiempo posible. Un equipo que se construye a partir de ello, con una figura descomunal que desequilibra y marca cada vez que el equipo lo requiere. Pero además, conoce el oficio de la defensa como pocos equipos en el mundo. Quizás producto de esa forma de vivir y entender este deporte que tenemos los argentinos, donde se aprende a jugar el juego desde la más temprana infancia.
Ante Austria, la selección dio otra clase fenomenal de como jugar un partido de fútbol tanto en ataque como en defensa. Un buen primer tiempo, con el golpe anímico de un penal desviado a poco de comenzar, pero con la recuperación rápida para dominar el juego. Y un complemento en el que no se tuvo la pelota, pero se controló el ataque y la posesión del rival, casi sin sufrir sobresaltos, excepto un tiro libre de Marcel Sabitzer, el mejor futbolista de Austria, que desvió con brillo Emiliano Martínez. Fue 2-0, al cabo de otra gran actuación argentina.
Argentina formó con Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro López y Facundo Medina; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Thiago Almada; Lionel Messi y Lautaro Martínez.
Austria alineó a Alexander Schlager; Stephan Posch, Kevin Danso, David Alaba, Kornad Laimer; Romano Schmid, Nicolas Seiwald, Xaver Schlager y Marcel Sabitzer; Michael Gregoritsch y Paul Wanner.
Las emociones llegaron pronto, porque a los 4′ se escapó Lautaro Martínez derecho al arco y en clara posición de convertir, pero lo bajaron entre Danso y Seiwald, que el VAR le advirtió al árbitro, para que sancionara el penal. Lo ejecutó Leo Messi, pero su disparo se fue desviado, y el partido continuó igualado en cero, cuando iban 8′ de juego.
Pero no bajó el ritmo la Argentina, y siguió aferrada a su libreto de tenencia y búsqueda de espacios para abrir la defensa adversaria. A los 18′ Messi hizo una buena jugada individual que no pudo definir ya en el área. Luego, a los 31′, otro disparo del capitán argentino fue salvado en la puerta del área chica por un defensor austríaco.
Hasta que a los 37′ llegó la apertura del marcador. Una jugada de derecha a izquierda, por esa banda llegó al fondo Facundo Medina, y lanzó el centro atrás para la entrada limpia de Lionel Andrés Messi, que con un remate seco encontró a contra pierna al arquero europeo, y puso el 1-0 a favor de la Argentina.
Con el manejo total del balón, en el que mantuvo la posesión durante cuatro minutos finales del tiempo agregado, la selección nacional cerró la primera etapa.
En el complemento, Austria adelantó líneas y tuvo el dominio territorial, pero casi no generó situaciones para convertir, excepto el mencionado tiro libre de Sabitzer que desvió “Dibu”, a los 54′ de juego.
Cuando iban 56′, Nicolás Otamendi reemplazó a “Cuti” Romero. Y más tarde, a los 63′, llegaron dos modificaciones más. Julián Álvarez entró por Lautaro Martínez, y Nicolás González ingresó por Thiago Almada.
Austria volvió a amenazar con una buena jugada de Sabitzer, a los 66′. Y a los 67′, su DT, efectuó tres variantes: Alexander Prass sustituyó a Stefan Posch; Marco Friedl reemplazó a David Alaba, y Marko Anautovic entró por Paul Wanner.
Argentina esperaba replegada, pero con mucho orden e inteligencia como para no darle agujeros a los intentos austríacos. Y cuando podía, avisaba. Como el corner que tiró Leo Messi, a los 72′, y Nicolás González cabeceó apenas desviado.
Cuando iban 77′, llegó la cuarta modificación en el equipo europeo. Wimmer reemplazó a Romano Schmid. En el Campeón del Mundo, a los 81′ Lionel Scaloni hizo las dos últimas variantes. Nicolás Tagliafico sustituyó a Facundo Medina, y Leandro Paredes reemplazó a Rodrigo De Paul.
Le quedaba un cambio a Austria y lo hizo a los 84′. Carney Chukwuemeka ingresó por Michael Gregoritsch.
Cuando entramos en el tiempo agregado, Lionel Messi apareció una vez más para mostrar su grandeza, su esplendor. Metió un pique infernal de contragolpe, le dejó el balón servido a Álvarez, el tiro de Julián rebotó en un defensor, y Messi, que siguió siempre la jugada, fue al rebote, la peleó y convirtió para Argentina, a los 90+4′, para sellar un fantástico 2-0.
Un triunfo letal de la Argentina, que la llena de confianza y desmoraliza a los rivales, que observan como este equipo se vuelve intratable tanto cuando ataca como cuando se ordena para defenderse.

Hernán O’Donnell





















