Todos los años llegan cargados de expectativas deportivas, con un almanaque pleno de competencias y con muchas disciplinas desperdigadas por todo el mundo, sobre todo cuando se habla de los campeonatos ecuménicos. Pero nada iguala a un Mundial, y nada se puede comparar a un año en el que se disputa esa Copa. Por eso este 2026 es diferente a otros años y solo equiparable a los que se disputa esta bendita Copa, que desde 1930 tiene al mundo pendiente de ella, más allá de los amantes de la redonda, que van tras ella donde quiera que sea y por cualquier cosa que esté en disputa, aunque sea un encuentro amistoso. Cuando se juega un Mundial, se asoman hasta los detractores del Fútbol. Y ya pasó el tiempo en que aprovechaban ese espacio para manifestar su rechazo al juego. Ahora, todos coinciden en lo maravilloso que despliega este encuentro planetario.

Comienza el año en que se disputará la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026. Nada menos. Un torneo renovado, con una presencia (excesiva) de 48 seleccionados, que lucharán por la clasificación en un sistema nuevo y amplificado, porque a los dos primeros de cada grupo se agregarán los ocho mejores terceros para conformar un cuadro de 32 equipos que jugarán los 16avos de final. Es decir, se ha agregado un partido más. Para aquel que sueñe con levantar la Copa, esta vez el camino será de ocho juegos, no los siete tradicionales como se remonta a más de cincuenta años.

En ese contexto, asoman los favoritos. Argentina, el actual Campeón del Mundo, es un lógico candidato, no solo por ostentar la corona, sino por actualidad. Ha conseguido el último título Mundial, pero no se durmió en esos pergaminos. Al contrario, elevó su nivel, y logró la Copa América USA 2024, amén de una clasificatoria en la zona CONMEBOL lograda con holgura y comodidad. Es un equipo confiable, sostenido en la jerarquía y experiencia de una base que se sostiene en su arquero Emiliano Martínez, en los defensores Romero, Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico, y los que se suman a ellos. Los volantes, De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández, amén de los delanteros Lautaro Martínez y Julián Álvarez, el polifuncional Nicolás González, los jóvenes que se han incorporado, y la mega estrella mundial, aún vigente, Lionel Messi. Palabras mayores.
Después, equipos que son claros desafiantes, con enormes posibilidades de lograr el Título Mundial. España, el Campeón de Europa. Francia, el subcampeón Mundial, y ganador del título en Rusia 2018. Portugal, con la última ilusión de Cristiano Ronaldo. Inglaterra, para nosotros, con un potencial tremendo. Alemania, con la enorme vocación ofensiva que le transmite su entrenador, Julian Nagelsmann, uno de los mejores del mundo.
También Brasil, el siempre temible Brasil. Renovado con un entrenador europeo, toda una rareza para el “Scratch”, pero una clara señal de que el equipo necesitaba una suerte de “revolución”, sacudir la modorra y volver a mostrarle al mundo de lo que es capaz.

¿Podrá Colombia sumarse a ese lote de esperanzas? Podría ser. ¿Uruguay? También, siempre y cuando supere todos los problemas internos, se produzca la imprescindible unidad y la “Celeste” renueve su identidad.
Del resto del mundo habrá que dejar un voto de esperanza a los locales, Estados Unidos, México y Canadá, en ese orden. Algún africano, como el caso de Marruecos, el más completo de ese continente. O algún asiático, con Japón a la cabeza, seguido por Corea del Sur.
Es un hermoso desafío analizar a los contendientes de la cita máxima. La Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026 empieza a recorrer su cuenta regresiva, y en este año que comienza la viviremos con intensidad, con el análisis de los principales equipos y con el palpitar muy ligado al torneo que conmueve al mundo.

Hernán O’Donnell


























