La selección Nacional fue de mayor a menor, y logró un ajustado triunfo ante el entusiasta Mauritania por 2-1, en el que jugó bien el primer tiempo, marcó los dos goles, y se desdibujó en el complemento. Su rival se animó, se soltó en ataque y obligó a Emiliano Martínez a realizar dos atajadas formidables, para llegar al gol del descuento sobre el cierre del partido.

Argentina formó con Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Marcos Senesi y Marcos Acuña; Nicolás Paz, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Nicolás González; Julián Álvarez y Thiago Almada.
Mauritania lo hizo con Mamadou Diop; Ibrahima Keita, Lamine Ba, Jordan Lefort y Aly Abeid; Oumar Ngom, Maata Magassa y Djeidi Gassama; Beyatt Lekoueiry; Aboubakary Koita y Mamadou Diallo.
Argentina jugó con mucha precisión en el inicio del partido. Buscó el pase seguro, la tenencia clara del balón, y elaboró su juego a partir de la sumatoria de pases, con paciencia y a la búsqueda del espacio y momento justo para meter el estiletazo.

Así llegó la jugada del primer gol, luego de una maniobra asociada, en la que Paz desequilibró por derecha, y por izquierda apareció Enzo Fernández, para meter el 1-0, a los 16′ de juego.
Se asentó Argentina con el gol. Se convenció de su juego y mantuvo la iniciativa, hasta llegar al 2-0, a los 31′, a partir de un excelente tiro libre de Nicolás Paz.

Y cerró la primera parte con mucha solvencia, en la que invitaba a un juego aún mejor en el complemento, cuando se produjeron tres cambios: Lionel Messi entró por Nicolás Paz, Rodrigo De Paul ingresó por Nicolás González, y Franco Mastantuono reemplazó a Julián Álvarez. En Mauritania, Papa Yade ingresó por Mamadou Diallo.
Pero no fue la misma Argentina. Salvó unos primeros minutos iniciales, el segundo tiempo se hizo muy opaco para la Selección. Perdió la pelota. Erró pases. Se mostró impreciso e inconexo, algo muy poco habitual en este equipo, que hace de la posesión y la precisión una virtud.
Argentina cambió a los laterales: Gabriel Rojas entró por Acuña, y Agustín Giay lo hizo en lugar de Nahuel Molina. Pero a los 73′ avisó el rival, con un remate de Maata Magassa que pasó muy cerca del palo izquierdo de Dibu Martínez.
Scaloni fue por otro cambio, y Juan Manuel López reemplazó a Almada. Enseguida, Exequiel Palacios ingresó por Alexis Mac Allister.

Luego llegó un tiro de Souley que Martínez sacó por arriba, y a los 87′ Dibu tapó abajo una pelota dificilísima, en otra llegada clara del equipo africano.
Al final tuvo su premio, y se quedó, como dijo su entrenador, con “la derrota más dulce que podían tener”, porque a los 90+2′ llegó al gol del descuento, a través de Jordan Lefort, quien cerró el score con el 2-1 final.
Se creía que iba a ser una noche positiva, y el fútbol, tal como lo razonó muy bien Scaloni en la conferencia de prensa de cierre, “no tiene rivales fáciles ni sencillos. Los partidos hay que jugarlos, siempre tienen un grado de dificultad”. Fue, al cabo, una noche de preocupaciones. Hubo algunos desacoples defensivos, algunos problemas en la marca, y algunos jugadores que pelean por un lugar en la lista final, quedaron en deuda. Pero tienen una jornada más para desquitarse, y el partido contra Zambia asoma como una hermosa oportunidad.

Hernán O’Donnell






































