Fue, quizás, el partido más caliente, más hablado y más tenso en que va de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026. Un encuentro del que se llegó a hablar de una modificación de horarios, en el que los “neutrales” tomaron parte, y la venta de entradas, y la reventa, fue la más cara en lo que se ha jugado hasta el momento. México e Inglaterra protagonizaron una batalla caliente, emotiva, inolvidable. Se habló mucho de este partido, de aspectos deportivos y de los otros. Y el juego, el Fútbol, no defraudó. Fue un encuentro notable, lleno de matices, chispas y emociones. Inglaterra eliminó a México tras ganarle por 2-3 en el mítico Estadio Azteca, donde Harry Kane tuvo una actuación colosal, a la altura de lo que requiere ese célebre escenario.
México alineó a Raúl Rangel; Jorge Sánchez, César Montes, Vásquez, Jesús Gallardo; Erik Lira, Luis Romo, Gilberto Mora; Roberto Alvarado, Raúl Jiménez y Julián Quiñones.
Inglaterra formó con Pickford; Konsa, Guéhi, O’Reilly; Anderson, Declan Rice; Jude Bellingham, Saka, Quansa, Gordon; Harry Kane.
El primer tiempo fue frenético, con un México lanzado al ataque tal como lo hizo en cada presentación de la Copa. Un equipo rápido, con mucha dinámica en la mitad de la cancha y un peso específico en sus delanteros.
Pero bastó que Inglaterra se atreviera para que el partido cambiara su rumbo. Iban 35′ cuando Jude Bellingham aprovechó un centro desde la derecha y de cabeza marcó el 0-1 para el equipo visitante.
Enseguida, otro centro de la derecha de Harry Kane también fue aprovechado por Bellingham, quien apareció libre y puso el partido 0-2 a favor de Inglaterra.
Sin embargo, México no se quedó. Insistió en el ataque, y a los 42′ llegó al descuento a través de un centro de un tiro libre, cuyo despeje quedó corto y Julián Quiñones aprovechó para poner un fuerte disparo que achicó el marcador a 1-2.
En el segundo tiempo, el clima se calentó aún más con la expulsión de Jarell Quansa, a los 53′, tras una falta advertida por el VAR.
Entonces, Tuchel, el entrenador del equipo británico, decidió hacer una variante. John Stones ingresó por Bukayo Saka, a los 57′ de juego. Pero el ritmo no aflojaba, y a los 58′ se escapó Kane en el área local, lo derribó el arquero mexicano, y a los 59′ el propio Harry Kane puso, de penal, el 1-3 para Inglaterra.
Aguirre metió mano en el banco, y a los 61′ efectuó dos cambios. Brian Gutiérrez entró por Luis Romo, y Santiago Giménez sustituyó a Gilberto Mora.
De manera insólita, el VAR llamó al juez para que vea un contacto de Kane sobre el mexicano. Y de manera más increíble aún, el arbitro Alizera Faghani sancionó penal. Lo convirtió Raúl Giménez, y el juego quedó entonces 2-3 para el conjunto europeo.
Otra vez movió el banco el DT Tuchel, y a los 74′ Dan Burn entró por Elliot Anderson, y Djed Spence reemplazó a Nico O’Reilly. En tanto, a los 78′ Álvaro Fidalgo ingresó por Jorge Sánchez, en el conjunto local.
Cuando iban 80′ Guillermo Martínez reemplazó a Julián Quiñones, también en el equipo mexicano. El partido no daba tregua. Era una caldera en la que todo se discutía, se peleaba y se jugaba.
A los 89′ Morgan Rogers entró por Harry Kane. Y todo fue aguantar. Lo tuvo Bellingham con un tiro de lejos que hubiera sido el gol del Mundial. Pero Rangel controló bien.
El juez, por si fuera poco, otorgó once minutos de tiempo agregado. Un poco exagerado, por cierto. Y México insistió, con coraje y fútbol. Llenó de centros el área visitante, que entre Stones, Burn y los puñetazos de Pickford despejaron de modo constante. Incluso, Stones sacó una al corner que pasó al lado de su palo derecho.
El final los encontró con dos tiros de esquina para el local; ambos, aún pasado el tiempo adicionado. Y el segundo de ellos fue despejado por otro puñetazo de Pickford, que mandó muy lejos el balón y con ese despeje llegó el final del partido.
Ganó Inglaterra la batalla de México. Con alma, corazón y oportunismo, volteó a un equipo que había hecho una buena Copa, y se ilusiona con el futuro.

Hernán O’Donnell



















