La felicidad de Martín Jaite

“Estoy más feliz que el día que asumí el cargo; el partido con Alemania fue mi debut y ahora estoy aún más contento que el día que me dieron la capitanía”. Sonriente, feliz, pleno, Martín Jaite soltó la frase ante una rebosante conferencia de prensa, cuando el match ante Croacia empieza a tomar forma.

La serie ante Croacia justamente era la razón convocante: “Juan Martín se portó muy bien y cumplió con lo que me había dicho, que era que luego de Indian Wells me iba a llamar para darme su confirmación. Y así lo hizo”, señaló Jaite.

Argentina sueña, como desde hace tanto tiempo, con la Davis: “Por eso debemos estar todos juntos -dijo el capitán-. Escuché y leí en varios medios que Juan Martín no iba a estar. Creo que debemos esperar para confirmar una noticia, esto se dijo sin tener demasiada información y me parece que la Davis es importante para todos y todos debemos sumar para que el equipo, el clima, funcione lo mejor posible”

También advirtió sobre el nivel del adversario, que llegará a la Argentina varios días antes (entre el jueves 29 y sábado 31) para aclimatarse a las canchas de polvo de ladrillo : “Croacia es un equipo respetable; supongo que vendrán Cilic, Karlovic, Dodig…son jugadores incómodos, complicados, con buen saque y altura. Nosotros presentaremos a Del Potro, Nalbandián, Schwank, Mónaco y Chela. Si todos están bien, es posible que los cuatro primeros sean los que integren el equipo.”

“Hablé con todos los jugadores y encontré excelente disposición”, resumió Martín Jaite.

El sueño está en marcha. Argentina ya trabaja para el segundo paso. Mariano Zabaleta viajó a Key Biscayne para seguir el torneo y estar cerca de nuestros jugadores. La venta anticipada ya entregó 3.000 abonos. Los cuartos de final toman color. Muchas obras se hicieron en el Estadio Mary Terán de Weiss. El sábado 31 el equipo de Jaite tiene previsto comenzar los entrenamientos. Otra serie de Copa Davis, otra esperanza en camino…

 

Hernán O’Donnell

Sueños de Excursionistas…

Una tarde calurosa en el Bajo Belgrano. La gente que apura el paso, la cita obligada en la esquina de Pampa y Miñones que vio pasar a tantas generaciones de locos soñadores.

La hilera que se alargaba ante las ventanillas, “porque hay que pagar Marzo para poder entrar”, la parejita joven que aguardaba de la mano, los amigos que bajaban desde Barrancas, el papá y el hijo de la mano…Todos ansiosos, por ver al viejo y entrañable Excursionistas en su porteñísimo estadio.

Pero el partido ante Defensores Unidos de Zárate era casi una excusa. Una distracción en la tarde de verano; la gente, sus cantos, sus pensamientos y diálogos, estaban en otra cosa. Como si la realidad pasara por otro lado.

Y tal vez, será porque pasa por otra parte. Por otro campeonato. Los goles llegaron rápido y el “verde” se encontró 2 a 0. Una maniobra bien elaborada por el elenco visitante le permitió descontar cuando se cerraba la primera etapa. Pero la gente, estaba en otra…En la Copa Argentina, claro.

El verde piensa en Olimpo y después...

Porque todos hablaban del partido con Olimpo, que se jugará el jueves 22 de marzo en el estadio de Almagro; porque los cantos de la hinchada sólo hacían referencia a ese encuentro, a “que vamos a copar Almagro”, al desafío de enfrentar a un equipo de Primera División…Pero hay algo más, claro. Un cosquilleo que recorre el viejo Bajo Belgrano, el de los habitantes tranquilos y prudentes, el del vecino conocido, el del almacén y el kiosko. Muy lejos del barrio de hoy, invadido por aspirantes al “mundo fashion” que ignoran la historia y el romanticismo de una zona que tuvo habitantes ilustres, cuando no estaba de moda y los terrenos eran una rara mezcla de ganarle tierras al río, las casas no tenían teléfono y apenas circulaban algunas líneas de colectivo.

Ese Bajo Belgrano que vio jugar a Jorge “Lulú” Sanabria, un crack que luego brilló en Huracán e Independiente; que tuvo un wing como Villagra, que más tarde lo compró Atlanta. Que forjó a Ricardo Mazariche, despues transferido a Quilmes, al “Beto” Horvath, a Heinrich, a Machín, Fernando Policella, Oscar Fonseca Gómez.

Ese Bajo Belgrano que se relajó en el segundo tiempo cuando el tercer tanto sellaba el 3 a 1 y el ingreso de Orode le daba un toque más espectacular a la victoria.

Ese Bajo Belgrano que sabe que Excursionistas está en sus raíces, como el Colegio San Román y el Instituto Santa Ana, como los comercios de la calle Migueletes y la iglesia, “la FIAT” que ya no está, los laboratorios “Alex”, los Parques y la cercanía a la Costanera, también las manzanas de emergencia, donde supo vivir el genial René Orlando Houseman, campeón del Mundo con Argentina en 1978, y enamorado del Club desde siempre…

Ese Bajo Belgrano que no cambió aunque lo quieran hacer cambiar a la fuerza. Ese Bajo Belgrano que espera que “Excursio” trepe alguna categoría, se entrevere con otras instituciones, tal vez con algunas que se le parezcan en el arraigo popular y cantidad de fieles seguidores…

El sueño de la gente del Bajo Belgrano

Ese Bajo Belgrano que sabe que esta bendita Copa Argentina trajo una alegría grande con la victoria sobre el tradicional Huracán y ahora le depara Olimpo de Bahía Blanca.

Y que nadie quiso decir, como un pacto tácito donde no había (no hay) que adelantarse a los hechos, pero esa ilusión que está escondida le puede dar un resarcimiento a los viejos habitantes del lugar, que lo construyeron muy lejos del exhibicionismo y las poses que hoy lo invaden.

Ese Bajo Belgrano que supo de sacrificios y sonrisas, de humildad y perseverancia, de orgullo y pertenencia, hoy acuna un sueño y lo alimenta con el mismo espíritu de tantas generaciones que supieron amar el Barrio.

 

Hernán O’Donnell