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El Mundial se acerca y cada partido es una cuota del pasaje

La noche del viernes fue movida, intensa y sorprendente. La impecable recuperación de panamá ante Paraguay, y la caída inesperada y abultada de Argentina frente a Venezuela, abrió la esperanza de un sábado de súper acción. Panamá logró una victoria que solo se vio comprometida en el primer cuarto, pero que luego, en los tres períodos siguientes, fue amplio dominador, ante Paraguay. Y debió medirse ante una Argentina herida.

El primer turno del sábado fue para Paraguay y Venezuela. El conjunto guaraní, con tres caídas consecutivas, iba por quebrar ese récord negativo; Venezuela, por la confirmación de su momento.

Y fue una victoria lógica, clara y contundente de Venezuela. Sacó una ventaja decisiva de 21-9 en el primer cuarto, y luego reguló, con manejo, consistencia y suficiencia. Paraguay fue un cúmulo de voluntades, pero tuvo pocas oportunidades, le costó mucho llegar a posiciones ofensivas y poner la bola a tiro de ejecución.

El final fue 97-48 para Venezuela, que se llevó dos victorias importantes en su gira por Buenos Aires y se clasificó a la siguiente ronda.

Después, en el segundo turno y a estadio lleno, se presentó el local, la Argentina. Con la obligación de llevarse el triunfo ante Panamá. Y le costó. Porque jugó un primer cuarto errático, más allá del inicio con un triple de Carlos Delfino, su principal figura. Pero Panamá, con el trabajo conmovedor de Ernesto Oglivie, secundado por Eugenio Luzcando y Eric Romero, con toda la sabiduría y experiencia de Flor Meléndez en la conducción técnica, se las ingenió para hacerseló bien duro. Los primeros cinco minutos fueron 10-8 para el local y se cerró el tiempo con un parcial de 19-14 a favor de Argentina.

Bajo porcentaje de puntos, poca profundidad y déficit en el juego fue la Argentina del segundo cuarto. Arrancó con un triple de Mata, pero luego se desdibujó y Panamá se llevó el segundo parcial, y no solo ese período, sino que logró pasar adelante en el resultado. A 1′ de finalizar el segundo cuarto, Panamá se adelantó por 31-32, y lo cerró con un 33-34. Complicado para Argentina, que debió prescindir de Nicolás Romano, con un problema en el tobillo que ya no le permitió continuar.

El tercero también fue favorable a la visita. Sostenido en Trevor Gaskins, Oglivie, Luzcando, Ayarza y Romero, Panamá dominó el período y la preocupación se metió en el estadio, hasta que un triple de Carlos Delfino provocó el estallido del público, otro tiro de tres del santafesino revirtió el marcador a 47-46, pero igual Panamá fue certero para llevarse el período y cerrarlo con un 49-51, al margen de una gran tapada de Marcos Mata sobre el cierre

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El partido se abrió sobre el último cuarto; el triple de Carlos Delfino, que llevó el score a 55-52, luego el buen triple de Marcos Mata, para adelantarse 61-52, fue el mejor momento de Argentina. Porque encontró el aro y durante varios minutos la defensa fue eficaz.

Ya no tuvo Panamá claridad para llegar a la zona pintada y no encontró los caminos para rematar al cesto. Y Argentina facturó. El triple de Nico Brussino a 56″ del final fue clave, porque el local quedó 64-58 y luego Gaskins perdió un balón importante, con lo cual el final se cerró con cierta tranquilidad, amén de la recuperación de Nicolás Aguirre y un tiro simple que puso el definitivo 65-58 para la Argentina.

El público se fue feliz por la victoria y por ver otra vez de cerca a sus ídolos. Cantó y celebró una noche de triunfo, pero el balance deja mucho por trabajar, por corregir y por analizar.

Se ganó, y vale camino al Mundial. La noche del sábado se cerró, al final, con alguna tranquilidad. Afuera, la tormenta esperaba la salida presurosa de una hermosa noche de Basketball.

Hernán O’Donnell

La ventana de la clasificación al Mundial de Basketball trajo emociones y sopresas

Noche de viernes, clima de verano de un fin de Febrero que tuvo más lluvias y días frescos de los esperados, pero como siempre, la ilusión de ver básquetbol, un deporte “indoor” que cautiva al planeta y que tiene en esta ventana de la Clasificación a la Copa Mundial de la FIBA Filipinas-Japón-Indonesia 2023, un interés mayúsculo pues se perfilan los equipos que van a llegar a la contienda.

En primer turno fue para Panamá y Paraguay, quienes venían con el arrastre de dos derrotas y la necesidad imperiosa de sumar puntos para mantener la ilusión. El antecedente inmediato eran las victorias del equipo centroamericano sobre Paraguay en los dos últimos enfrentamientos, aunque no venía con mucho “goleo” en sus partidos de la ventana pasada, ambos contra Venezuela, en los que cayó por 77-56 y 70-53.

Paraguay, en tanto, acumulaba ocho caídas en sus últimas presentaciones, algunas muy abultadas como las que tuvo ante Argentina en la primera ventana jugada en Noviembre de 2021.

Comenzó mejor el equipo sudamericano, con buena circulación y efectividad, y se llevó el primer cuarto por un parcial de 19-13. Paraguay se sostuvo en su base, Edgar Riveros y el trabajo de Adolfo López y Fernando Dose, pero en el segundo cuarto se recuperó Panamá con una reacción que lo llevó a remontar el marcador, había quedado 24-16, para acercarse, primero a 24-23, luego lo superó por 26-28, hasta quedarse al final del primer tiempo adelante por 33-39, en un parcial que le fue muy favorable, el segundo, pues en ese lapso la distancia fue de 14-26. Habría de ser el mejor cuarto de la selección centroamericana.

A partir de allí se acentuó el trabajo de Panamá. En el tercer cuarto Eric Alexander Romero James, Josimar Ayarza, Trevor Gaskins y Carlos Rodríguez acentuaron su dominio, y ampliaron la diferencia a 46-55.

El cuarto episodio fue similar al segundo por la amplitud del dominio de Panamá. Tuvo mayores quites de balón, más asistencias, menos perdidas, más bloqueos y menos infracciones. Concluyó entonces con un categòrico 81-59 para Panamá, que ahora se las verá contra Argentina, que sufrió una dura derrota ante Venezuela, por lo que promete ser una noche de sábado de super acción.

Hernán O’Donnell

Con los partidos clasificatorios, el Mundial de Basketball toma vida

La segunda ventana de los Clasificatorios de las Américas para la Copa del Mundo FIBA 2023 ya está en marcha. Igual que en el resto de las regiones que agrupan, según el continente, a los equipos que sueñan con llegar a la Copa Mundial de Basketball de la FIBA Filipinas-Japón-Indonesia 2023, este fin de semana se puso en marcha una agenda nutrida con la segunda ventana de partidos, en las cuatro regiones: África, América, Asia (incluida Oceanía) y Europa.

En total será una serie de seis ventanas que comenzaron en Noviembre de 2021 y finalizarán en Febrero de 2023, para determinar los clasificados: 5 de África, 5/6 de Asia y Oceanía, 7 de América, y 12 de Europa.

Esta segunda fecha es muy importante porque puede determinar a los candidatos a la clasificación a la segunda ronda. Habrá una marca de quienes se perfilan para lograr el primer objetivo. En el caso de la ventana disputada en Buenos Aires, Argentina y Venezuela llegaron a su enfrentamiento con los dos primeros partidos ganados, con lo cual el juego ya tenía un interés extra porque uno habría de resbalar en su marcha, mientras que Panamá y Paraguay tienen en su choque una magnífica oportunidad.

Pero no sólo en Buenos Aires se vivirán grandes partidos. También en Sudamérica se espera ver por el rendimiento de Brasil y Uruguay, o lo que puede pasar en el norte con los choques entre Canadá y República Dominicana, o la exposición que tendrá México ante Cuba, y ni que hablar cuando enfrente a Estados Unidos.

América espera ver partidos emocionantes, con la necesidad de algunos locales, como Cuba o Chile, de revertir malos resultados, aprovechar la localía y encaminarse en la clasificación.

Para la Argentina, todo un sueño, amén de haber recuperado a figuras como Carlos Delfino y otros basquetbolistas que actúan en Europa. Así lo entendió el entrenador Néstor García, quien dijo que “sabemos que tenemos una eliminatoria muy difícil, por eso estoy muy agradecido al Consejo Directivo de la CABB (Confederación Argentina de Basquetbol) y a su presidente, por el esfuerzo que han hecho para convocar del exterior, como Luca Vildoza. Y vienen Delía, Delfino, Brussino y Mata. El resto son jugadores de nuestra Liga Nacional y creo que, al conocer a Panamá y Venezuela, son los ideales para esta ventana”, señaló García, en un comunicado de la Confederación Argentina de Baloncesto.

Ahí están los sueños del entrenador, ahí está el esfuerzo de los jugadores. Ahí está la ilusión del Basquetbol de la Argentina.

Hernán O’Donnell

El seleccionado de basquetbol sueña con más gloria en los Juegos de Tokio

Argentina va a los Juegos Olímpicos Tokio 2020, que se jugarán del 23 de Julio al 8 de Agosto, con las ilusiones lógicas de un país que consume deporte. Que es más lo que lo vive a través de los medios que de lo que lo practica, pero en los últimos tiempos esto comienza a modificarse y la práctica deportiva es cada vez más intensa y popular. Más runners, más gente en las plazas que realizan actividad física, más entrenamientos y hasta caminatas. Entonces, sumado al interés mediático, los Juegos son, como siempre, la ventana más grande hacia la actividad deportiva. Y en medio de ese palpitar por cada resultado, por cada metro corrido o saltado, por cada brazada en el agua, el Basketball argentino aflora con su mística, su enorme corazón y las gestas que se repitieron a lo largo de la historia. Y detrás del seleccionado nacional, el sueño, la ilusión y la expectativa de un pueblo deportivo que celebra hasta el éxtasis cada victoria, cada campeonato cada medalla…

La fase de preparación previa hacia Tokio será en Las Vegas, por una invitación de USA Basketnall. La prepración se extenderá desde este 26 de Junio hasta el 16 de Julio, donde disputará cuatro amistosos, ante Estados Unidos, Australia y Nigeria. El 17 de Julio viajará a Japón y allí ya tendrá una semana más de preparación para el debut en los Juegos Olímpicos Tokio 2020 el día 26 de Julio.

El entrenador Sergio Hernández y el jugador Luca Vildoza se expresaron en una conferencia de prensa que fue retransmitida por la Confederación Argentina de Básquet a través de sus redes sociales y su canal de You Tube. Aquí están las frases más importantes que nos dejaron.

Luca Vildoza: “En el último Mundial dimos una imagen que no era la esperada; pocos contaban con que podíamos llegar a la final del mundo. Tenemos jugadores destacados en toda Europa, jugadores que luego llegaron a la NBA; ahora tenemos la posibilidad de sumar jugadores como…Este Juego Olímpico va a ser diferente. Ya todos saben lo que podemos hacer, lo que podemos generar, y creo que va a ser diferente, todos saben lo que podemos dar”. Para el “Oveja”, el equipo está aún mejor que el que fue subcampeón del mundo en China “en el plano individual, estamos mejor. Vildoza, Deck, Delía, Campazzo, Laprovittola, Brussino y Bolmaro, por ejemplo, están por encima de lo que ellos fueron en el Mundial de China 2019. Todos están mucho mejor, ninguno bajó el nivel. No quiere decir que en los Juegos tengamos el nivel que tuvimos en China, pero marca algo”, había señalado en la web oficial. “Siempre la continuidad en los procesos tienen una influencia muy grande. El éxito de la selección en los últimos 25 años es que hubo una continuidad, cuerpos técnicos que perduraron en el tiempo y que respetaron una idea grande. Mantener la identidad y la idea de juego que tenemos. El presente de nuestros jugadores es mejor que en la previa del Mundial. Los chicos tienen más experiencia. Están enriquecidos. La realidad es que llegan con más seguridad, con más confianza. Si vamos a jugar mejor, no lo se. pero sí que llegamos mejor que a China 2019”

El tema COVID es inevitable; “lo de las chicas fue un golpe muy duro, lamentamos lo que pasó. A veces pasan esas cosas; no significa que la Argentina haya hecho las cosas mal y los demás bien. No, son cosas que suceden. Nosotros vamos a tomar todos los recaudos. Sabemos que en Las Vegas se realiza ahora una vida normal, sin barbijos y demás, pero vamos a tomar todas las prevenciones. Creo que entrar en la paranoia o el pánico es peor. Nosotros estamos vacunados con las dos dósis y somos conscientes que hay que tomar los cuidados igual. En la Argentina se ha jugado en modo burbuja y funcionó. Tenemos que vivir con cuidados pero sin miedos, eso es lo más inteligente que podemos hacer” dijo Sergio Hernández, el entrenador.

“La preparación siempre tiene estas características: jugadores que terminaron la temporada en abril y otros que en junio aún están en competencia. Hoy, por suerte, a diferencia de muchos años atrás, los jugadores están muy acostumbrados al auto entrenamiento, entonces es muy difícil que un profesional que terminó en abril se quede quieto. Trabajan con sus personal trainer, van al gimnasio, siguen con buen ritmo de prácticas. Y nosotros buscamos que todos hagan lo que les hace falta. Que cada uno realice el trabajo en el que tiene algún déficit. Pero es muy difícil que alguno llegue mal. Hoy todos llegan muy bien, porque la post temporada es tan importante como la pre temporada. Y los jugadores cuando terminan se toman una semana de vacaciones y enseguida hacen una post temporada. En eso se diferencia a lo que sucedía hace muchos años”, dijo el “Oveja” Hernández con respecto a la preparación y como arriban los convocados.

“Mi primer Juego Olímpico lo hice en Beijing 2008 cuando tenía ya 45 años y medio había perdido las esperanzas de estar en un Juego. Ahí comprendí que es la experiencia socio-cultural-deportiva más importante que tiene el mundo. Los Juegos Olímpicos son diferentes a todos los eventos. Son lecciones permanentes, todos los días aprendes. Siempre aprendes algo. Ves que hay gente que festeja un puesto 80, pero lo festeja de verdad, porque sabe lo que cuesta. Vas a buscar un resultado deportivo, como vamos todos, pero si estás atento, siempre ganás, porque aprendes, porque valorás las cosas, porque ves el sacrificio de cada deportista. Es la experiencia más grande que tuve como deportista, después de tener hijos es lo más importante que viví”, señaló Hernández.

Hernán O’Donnell

Los frutos de la Liga Nacional de Básquetbol

El deporte tiene historias maravillosas. Historias que nacen por casualidad (o no tanto, sino por un montón de causalidades) que desembocan en encuentros maravillosos, en situaciones llamativas, en emociones que merecen ser contadas. Y muchas veces van al margen del capítulo deportivo que seguimos; muchas veces están ahí, presentes, bien al alcance de la vista, pero mezclados en la vorágine de la coyuntura, el encuentro y el resultado, perdemos de vista algunas historias que merecen ser contadas.

Hace unos días, el viernes 8 de febrero, para ser más exactos, se enfrentaron en Mar del Plata los equipos de Quilmes (el local) y Atenas de la provincia de Córdoba. El partido no convocó a una multitud ni mucho menos, en definitiva se enfrentaban dos de los conjuntos de más bajo rendimiento en lo que va de la temporada regular. Sin embargo, el juego fue atractivo, tuvo buenas acciones y los dos equipos lucharon por la victoria con entusiasmo y armas nobles.

Pero una historia, o dos en realidad, se cruzaban en el suelo del Polideporivo “Islas Malvinas”.

En el local, un joven que inicia su carrera llevaba la camiseta número 10. Juan Esteban de la Fuente, apenas 18 años, y una carrera que ya empieza ser conocida. Fue uno de los puntales del equipo de basketball 3×3 en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, que obtuvo la medalla dorada. Se ganó allí el (re)conocimiento del gran público.

Con cara aún de chico y un futuro promisorio, el hijo de Esteban de la Fuente, jugador de extensa y exitosa trayectoria en la Liga Nacional de Basquetbol y de la selección nacional, desde hace unos años se sumó al plantel de Quilmes y su nombre se relaciona muy seguido con las convocatorias a los seleccionados juveniles.

La otra noche comenzaba el partido con muchas ganas, y de a poco se convertiría en la gran figura de la noche. Su primer intento de triple quedó corto, pero en cuanto entró en calor y sus manos entraron en ritmo de partido, tuvo una actuación descollante, llena de aciertos en el aro hasta convertirlo en el goleador del partido.

Enfrente suyo, sentado durante gran parte del juego, estaba Walter Herrmann. “El Conde”. Un jugador distinto, de grandísima trayectoria, miembro conspicuo de la “generación dorada”, una camada de basquetbolistas que le dieron lustre y gloria a la selección, al basquetbol y al deporte en general. Una generación de deportistas ejemplares, serios, humildes, sacrificados y capaces, que lograron objetivos históricos como la medalla dorada en los Juegos Olímpicos Atenas 2004, el subcampeonato del Mundo Estados Unidos 2002, y tantos títulos y medallas en Campeonatos FIBA Américas y Campeonatos Sudamericanos.

“El Conde” Herrmann fue uno de ellos; amén de su trayectoria en equipos importantes de Argentina, Europa y la NBA, donde fue figura de Toronto Raptors, Charlotte Bobcats y Detroit Pistons.

Allí estaba aquella noche Walter Herrmann. En el banco, le daba aliento a sus compañeros, atendía las indicaciones del entrenador, felicitaba y consolaba de acuerdo al resultado. Sumaba, con un sentido del equipo, de la identidad y de la pertenencia, admirables.

Le tocó entrar cuando promediaba el tercer cuarto. Con el marcador abajo, y la noche que se hacía cuesta arriba, aportó lo suyo: su primer tiro al aro fue un triple; luego, su segundo intento fue un doble. Y enseguida le cometieron una infracción que tradujo en la suma de dos simples. En definitiva, sus primeros lanzamientos al aro significaron 7 puntos para su equipo. Como si se pidiera cédula para jugar y demostrar sabiduría…

La noche de Mar del Plata encontró dos frutos de la Liga Nacional. Dos joyas, dos diamantes. Como para reafirmar el acierto de su creación y las historias que fluyen, que en definitiva son la base de la riqueza del deporte argentino. Sucedió una noche de verano, cuando la rutina nos presentaba un partido más y de pronto advertimos que frente a nuestros ojos estaban la historia y el futuro de nuestro básquetbol.



Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires)

Una luna de miel para la despedida de Dwayne Wade

Ya no integra el quinteto inicial; no es titular ni tiene el peso decisivo de los días (años) de gloria. Ha perdido un poco de velocidady certeza frente al aro. Pero es, aún, el ídolo máximo de Miami Heat, el jugador más querido, el más aclamado y el más preponderante en la historia de la franquicia.

Dwayne Wade, el niño mimado que ganó los tres anillos con la franquicia, un día dejó el hogar para probar otras aventuras. Así anduvo por Cleveland y Chicago, pero en ningún sitio se sintió como en casa. Y un día regresó a su hogar, el calor de Miami.

Y el regreso fue con todo el cariño y la idolatría intacta. La gente lo quiere y se lo demuestra en cada juego. De local, y también lo hacen los visitantes en cada oportunidad que se presenta. Chicago lo hizo hace unos pocos días, por ejemplo.

Se reúne con cada famoso que se acerca a ver sus últimos juegos. Paulo Dybala se llevó  una camiseta y una foto para el recuerdo. Le Bron James se fundió en un gran abrazo al finalizar su último enfrentamiento; los muchachos de Los Angeles Clippers le brindaron todo su respeto al finalizar el partido del que se fueron vencedores en el American Airlines Arena.

Todos se emocionan ante su figura. No se inhiben ni se les caen los anillos cuando tienen que ofrecerle su respeto y admiración.

En cada juego, el ritual se repite cuando elpartido termina. Todos se acercan a saludarlo, todos le brindan su afecto, los periodistas pelean por una nota y los fanáticos se amontonan para estar cerca del ídolo.

Dwayne Wade empezó el último año de su carrera. tal como lo había imaginado cuando tenía unos 20 años: jugar hasta los 37.

En el camino cosechó victorias, se llenó de amigos, logró 3 títulos de campeón con Miami Heat, llevó a la franquicia a sus años dorados, se fue un tiempito y volvió. Hoy vive la temporada de la despedida, donde se mezcla la emoción, la admiración y la nostalgia, por un jugador irrepetible, dueño de un carisma incomparable, una idolatría indiscutida y un respeto unánime que hoy se refleja en esta luna de miel pra despedirse de su amado basquetbol.

   

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Miami, Florida, USA)

Estados Unidos mantiene el reinado

Dominó el perímetro, prevaleció en la zona pintada, tuvo una férrea defensa y fue certero en ataque. Manejó con rapidez las transiciones y mostró mucha madurez en el juego.

Estados Unidos derrotó 95-52 a Francia en el partido final y se consagró Campeón del FIBA U17 Basketball World Cup Argentina 2018.

No le alcanzó a Francia con su espíritu y su constante contracción a la lucha. Se vio superado por un equipo que domina todas las facetas del juego. Ya le había anticipado algo en un amistoso previo a este torneo, donde lo arrolló por un amplio marcador y lo obligó a perder muchas bolas, forzar tiros de manera inapropiada y a quedar lejos en el marcador.

En esta final, de hecho, Francia ni siquiera pudo hacer el último lanzamiento: de tan marcado que estaba, dejó caer la bola con resignación cuando faltaban 6 segundos, y si bien el resultado estaba sellado, el equipo perdedor se reservaba el último tiro. No lo pudo ejecutar.

Estados Unidos se sostuvo en grandes figuras, que serán las estrellas del mañana: Jalen Green, Isaiah Stewart, Romeo Weems, Harmon…

Tuvo un recorrido superlativo. Superó a China 115-37, en un resultado escandaloso; luego a Mali 97-40; a Serbia 93-61 todos en fase de grupos.

Por octavos venció a Dominicana 103-60; en cuartos  a Croacia 126-52, en semifinales a Canadá 120-71   y la final a Francia 95-52

Una máquina que le marcó el camino a todos. Que deja una enseñanza para el futuro y un espejo donde reflejarse: en estos chicos está el futuro del Basketball. Por suerte, los pudimos disfrutar en la Argentina. Que estas fiestas del deporte se repitan siempre a lo largo y a lo ancho de nuestro querido país.

 

Hernán O’Donnell   

El color y el calor del Basketball del futuro

Se empieza a cerrar la anteúltima jornada del FIBA U17 Basketball World Cup Argentina 2018 y algunas conclusiones empiezan a aparecer. Por supuesto que aún falta el cierre, la jornada final, los partidos decisivos y toda la emoción que define el podio: primero el partido por el tercer puesto y luego la gran final. Pero el torneo ya entra en sus horas finales y algunas situaciones vale la pena destacar.

“El Mundial U17 ha sido un éxito porque permite observar a las posibles estrellas que jugarán en las selecciones nacionales y en los clubes alrededor del mundo”, dijo Horacio Muratore, Presidente de la FIBA.

“Que el Mundial se juegue en la Provincia de Santa Fe es muy importante porque es un lugar que respira baloncesto”, señaló a la web oficial de la FIBA.  Muchos grandes jugadores han salido de Santa Fe, como Marcelo Nicola, y algunos miembros de la Generación Dorada como Andres Nocioni, Carlos Delfino, Walter Herrmann y Hugo Sconochini”.

Lo destacado es el nivel de juego observado. El desarrollo físico, la potencia, el buen nivel de goleo. Partidos muy atractivos y jugadores que parecen más grandes, por su madurez, por su condición de deportistas de alta competencia y su compenetración con el juego.

En ese sentido, era esperable que aparecieran en las instancias finales los equipos que a priori lucían como candidatos. Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico y Francia. En definitiva, potencias en los seleccionados de mayores.

Para los europeos, El big-three que integran Malcolm Cazalon, Killian Hayes y Theo Maledon es su arma más importante. Tienen buena altura y capacidad de anotación.

Puerto Rico dio la sorpresa al vencer a Montenegro por 75-60 en cuartos de final. A Canadá lo vimos muy sólido en su partido ante Nueva Zelanda y Estados Unidos es el candidato eterno y natural.

Se cierra la penúltima fecha. Queda la última jornada. Para disfrutar y para esperanzarse con el futuro que viene.

 

Hernán O’Donnell

Canadá mostró juego y orden defensivo

El “haka” de los neozelandeces despertó la gracia y el respeto del público que había llegado hasta el estadio cubierto de Newell’s Old Boys. Amantes del basquetbol, poco sabían del ritual que practican los All Blacks, el famoso equipo de rugby de Nueva Zelanda, pero que se empezó a extender al resto de los deportes que representan a aquella nación.

Por eso la cara de los chicos de Canadá, la formación respetuosa, el aplauso de la gente y la sorpresa de algunos periodistas candienses y estadounidenses que vieron el espectáculo y el saludo.

El FIBA U17 Basketball World Cup Argentina 2018 abría su tercera jornada con una sonrisa y un frío que helaba los huesos.

Después empezó el partido y la historia fue otra. Canadá mostró mayor oficio, más lectura del juego y buen trabajo en las zonas pintadas: debajo del aro se hicieron muy fuertes.

Moncrieffe fue el eje del equipo y su figura más destacada. Pero el valor estaba puesto en el sentido colectivo, en la buena defensa y en la atención y repentización para capturar los rebotes: en este punto fue muy destacado el partido de Canadá.

Nueva Zelanda lucía como un equipo con buen vigor físico, altura y potencia en los desplazamientos, pero careció de juego, le faltó “basquetbol”: le sobró temperamento (Mitchell Dance fue el abanderado en ese sentido), tuvo mucha actitud, pero falló mucho en los lanzamientos. Y pagó caro ante un equipo eficaz como Canadá.

Ganó Montenegro, Ganó Francia, dos que ya se perfilan. Y la Argentina logró una buena y trabajosa victoria ante Filipinas.

El Basketball del futuro se juega en la Argentina. Y vale la pena verlo. Porque es verdad que el frío llegó en forma dura y agresiva, pero el deporte, las ganas y la alegría de jugar, contagia calor a toda la Nación.

 

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Rosario, Santa Fe) 

El Basquet del futuro se juega en Argentina

Empezó hace unos pocos días, pero vale la pena engancharse. Meterse un poquito en el tema, porque es la base de un deporte amado por los argentinos y porque se juega nada menos que un Mundial. Aquí. En Rosario y en Santa Fe de la Veracruz. El FIBA U17 Basketball World Cup está entre nosotros.

Es el Basquetbol del futuro. Y también del presente. Porque hay que ver cómo juega Canadá, hay que ver el espíritu de Montenegro, la altura de China, la ilusión de nuestros jóvenes y, por supuesto, todo lo que muestra Estados Unidos, con una marcada tradición de jugadores que luego de este torneo llegaba la célebre NBA.

Está acá nomás. En Rosario y en Santa Fe. Si anda cerca, péguese una vueltita. Si no, sígalo por streaming. Vale la pena. El futuro del Basquetbol está en la Argentina.

 

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Rosario, Santa Fe)