Argentina puso el corazón, venció a Puerto Rico y ya está en semifinales

Fue un partido durísimo, con mucha entrega, nervios y suspenso. Argentina venció a Puerto Rico 82-77, y dio un paso gigante en la FIBA AmeriCup-Nicaragua 2025, para llegar hasta el último día de la competencia. Un encuentro que tuvo muchos vaivenes emocionales, pero que la selección supo resolver a partir de la mente fría para alcanzar la igualdad en el tiempo regular, que en un momento parecía escurrirse, y la lesión del boricua José Alvarado, quien sufrió un duro golpe que lo obligó a dejar la cancha en camilla, y significó un duro golpe anímico para Puerto Rico, y un quiebre en el suplementario, cuando quedaban dos minutos por jugarse.

Crédito: Prensa CAB

La formación inicial de Argentina fue con Jose Vildoza, Nicolás Brussino, Gonzalo Corbalán, Francisco Caffaro y Juan Fernández.

El rival comenzó con Isahia Pineiro, José Alvarado, George Conditt, Gian Clavell e Ismael Romero.

El primer cuarto fue muy favorable a la Argentina, que lo cerró con un parcial de 18-1. Pero se recuperó el conjunto boricua en el segundo cuarto, con un trabajo destacado de Alvarado, Alfonso Plummer y Romero, para cerrar el primer tiempo global por un 36-35.

Y profundizó el dominio en el tercer cuarto, con los triples de José Alvarado y terminó con una ventaja de 59-51.

Crédito: Prensa CAB

El último parcial fue muy duro, competitivo y con una alta dósis de suspenso. La Argentina debió sufrir para llegar a la igualdad, que alcanzó sobre el cierre, para forzar un suplementario, tras el empate en 70-70.

Y allí cobró vida el seleccionado. Con un trabajo descomunal de Juan Fernández, Juani Marcos, Corbalán, Vildoza, Brussino; con el sacrificio de todos para defender, y con la mano caliente para encestar, Argentina consolidó el triunfo.

Crédito: Prensa CAB

Todos pusieron el alma y el corazón, para sacar una ventaja rápida, luego la lesión de Alvarado que preocupó mucho y enfrió el partido. Tras la reanudación, el cierre a toda orquesta, para convertir y defender, y soñar con el próximo paso.

Hernán O’Donnell