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Mendoza espera por el segundo capítulo

Ya estamos en Mendoza, en esta hermosa ciudad que gobierna una provincia rica y atractiva por donde se la mire. Con su calor envolvente de noviembre, un sol que ilumina cada calle, cada acequia, la tranquilidad de las horas de la siesta y una expectativa aún moderada por el duelo que protagonizarán mañana Argentina y México, suerte de desquite del partido que jugaron el jueves último en la Ciudad de Córdoba.

El equipo de Scaloni se quedó todo el fin de semana en Córdoba, donde mezcló entrenamientos con descanso y visitas sociales.

Así, se los vio trabajar por la mañana pero también visitar el hospital de niños el domingo a la mañana. A la tarde, tuvieron una práctica abierta en la cancha de Instituto y ya se los espera por Mendoza, para el cierre de la gira.

Por la mañana entrenaron en Salsipuedes, y ahora se empieza a elucubrar el equipo que pueda jugar el segundo encuentro ante el “Tricolor”.

Se especula con que ingresen Gerónimo Rulli, Gabriel Mercado, Erik Lamela y Mauro Icardi, pero podría haber más modificaciones. Todo lo puede develar Scaloni a la hora de hablar con los medios.

También se habla de Waletr Kanemann, Ascacíbar y Roberto Pereyra como posibles titulares. Pero habrá que esperar.

El “Tuca” Ferretti, DT de México, aseveró: “Algunas Selecciones en el mundo han optado por empezar a poner jóvenes, Argentina, por ejemplo, es un caso interesante. Tiene jugadores jóvenes en muy buenos equipos y nos da la oportunidad de venir acá, de exponernos porque aquí hay cosas diferentes a lo que sucede en México, en Estados Unidos y Europa porque es otra manera de ver y hacer las cosas”, resumió sobre el valor de estos juegos.

Ya estamos en la cuenta regresiva. Ya vienen otra vez los seleccionados de la Argentina y México para disputar el segundo encuentro de la serie, en una ciudad cautivante, atractiva y elegante, que busca vivir otra noche de fútbol de alto vuelo.

 

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Ciudad de Mendoza, Provincia de Mendoza)

 

 

Argentina aprobó el primer examen

Son dos partidos. El primero comenzó con un sacudón, al minuto avisó Jiménez y su cabezazo se estrelló en el travesaño. Enseguida se acomodó Argentina. Y el partido comenzó a tener ritmo. Así llegaron oportunidades para Argentina. No pudo encontrar el espacio Lautaro Martínez, una volea de Dybala, un tiro libre bien sacado por Ochoa…

Sobre el final llegó el premio; a los 44′, centro preciso de Dybala y gran cabezazo de Funes Mori para marcar el 1-0 y cerrar la etapa con una ventaja merecida.

En el complemento, la Argentina se metió más a partir del adelantamiento de Juan Foyth, de notable partido.  El equipo tuvo tranquilidad y se adaptó al partido.

Supo jugarlo, mostró buenos momentos y al final se llevó un gol más, tras una maniobra colectiva ofensiva bien elaborada, aunque Brizuela la desvió contra su arco cuando Icardi iba a convertir el gol. 2 a 0 y partido terminado. Ahora queda un nuevo capítulo. Será en Mendoza, y promete ser interesante.

 

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Ciudad de Córdoba, Provincia de Córdoba)

 

 

 

Córdoba se llena de fútbol con Argentina y México

La ciudad, futbolera como tantas de la República Argentina, de a poco empieza a tomar el color de la cita. No es el mismo movimiento que se desató allá por 2012, cuando la Argentina iniciaba una serie de partidos en el llamado interior del país, correspondientes a competiciones preliminares de las Copas del Mundo de la FIFA.

Es decir, partidos por los puntos. Pues bien, esa locura que recordamos vivir en Córdoba en aquellos días cálidos de septiembre de 2012 cuando la selección recibió a Paraguay, por estas horas, por una cuestión lógica, aún no se ve. No es lo mismo un partido por los puntos y de una competición FIFA, que un encuentro de carácter amistoso.

Pero, de a poco, la gente se empieza a enganchar. Los equipos ya están casi listos, y la ciudad toma color.

Scaloni adelantó la formación. O casi: “El equipo para mañana sería Marchesín, Saravia, Foyth o Mercado, Funes Mori, Tagliafico, Correa, Lo Celso, Paredes, Acuña, Dybala y Lautaro Martínez; ese sería el equipo para mañana”, señaló en conferencia de prensa.

Y dejó otros conceptos: “Queremos formar jugadores de calidad, que puedan estar aptos para la selección. y queremos definir una línea de juego. Nunca pensamos más allá de estos seis partidos amistosos. Cuando llegue el momento, pensaremos en los juveniles”.

Eso será a partir del 10 de diciembre, cuando empiece la pretemporada de cara al Sudamericano Sub 20 a desarrollarse en Chile en febrero de 2019.

“A mi me ilusiona mucho la selección. Dirigir estos partidos, y a la sub 20 en la próxima competición”, agregó Scaloni.

Y tuvo tiempo para recordar a un jugador que pasa el momento tan delicado de las lesiones: “Le mando un gran abrazo a Rodrigo Battaglia, un jugador que ha sido muy importante para esta selección”, dijo el DT.

México se entrenó en el Kempes y dejó toda su impronta en la voz de “Tuca” Ferretti, su entrenador: Todavía es el técnico, pero puede haber novedades. Una, la más mencionada es la que lleva un nombre y apellido conocido por estas tierras: Gerardo Martino. Y no debería sorprender a nadie, pues el DT ya dirigió a Paraguay, a la Argentina, al Barcelona…Lo acaban de nominar DT del año en Estados Unidos. Una trayectoria impecable.

Aquí están La Argentina y México. Para llenar a la ciudad de Córdoba de fútbol del más puro.

 

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Ciudad de Córdoba, Provincia de Córdoba)

La Selección presentó una nueva cara y es la de Paulo Gazzaniga

Pocos lo conocían, apenas por algunas notas periodísticas y otros por seguir con devoción la Premier League, una de las competiciones más vibrantes y atrayentes del planeta fútbol.

Sin embargo, en cuánto circuló su apellido fuimos muchos los que recordamos a su padre, Daniel, también arquero, de paso por River en esos exitosos años ’80, detrás de Nery Pumpido y Sergio Goycochea y con una carrera que luego tuvo brillo en Deportivo Maipú de Mendoza, Villa Dálmine e Instituto (Córdoba), donde más se destacó. La historia ya venía con un cierto mandato, porque su padre (el abuelo de Paulo) también fue arquero. Y el representante de la tercera generación hoy llega al seleccionado luego de haber armado una carrera en Europa, en silencio y con mucho sacrificio.

“Estoy con muchas ganas, empiezo a conocer a los chicos y al staff, tengo muy lindas sensaciones en este comienzo”, señaló ya en el predio de Ezeiza, ante los micrófonos de muchos periosdistas, entre ellos el colega Maximiliano De Vita Lemus.

“Esto es un sueño. Todos los que nacemos en la Argentina y nos dedicamos a esta profesión, siempre soñamos con llegar a la selección. Y para mí es eso, un sueño”, añadió.

Ahora es compañero de Sergio Romero, un referente de chico: “Lo veía de afuera y ahora comparto el plantel, es un sueño, igual que con los otros chicos, Rulli y Marchesín”.

“Me agarró un poco de sorpresa, yo hacía mi trabajo como siempre y al principio pensé que era una broma, pero luego la alegría fue muy grande. Te pasan muchas cosas y te emociona ver el llamado, se te cruzan muchas cosas que viviste…estoy muy emocionado”, agregó Paulo.

Estuvo en las menores de Valencia, y luego partió a Inglaterra a buscar su futuro. A soñar, a esforzarse y a ver los frutos. Comenzó en Gillingham, en 4ta división. Luego, Southampton, ya en Primera. Una temporada en segunda de España, en Rayo Vallecano y ahora es tiempo de disfrutar un equipo enorme como el Tottenham Hotspur.

“Siempre el objetivo es poder competir, pero uno tiene que trabajar y sumar para los chicos, para el equipo. Estar bien preparado para estar listo si a uno le toca jugar”, respondió.

Consultado sobre México, dijo: “Todas las selecciones del continente son muy difíciles, competitivas. México demostró buen nivel y tengo ganas de enfrentarlo”.

Tiene como referente a Hugo Lloris, su compañero del Tottenham: “Tengo la suerte de compartir vestuario con él, y lo miro siempre, trato de seguir sus pasos”, acotó sobre el arquero francés campeón del mundo. En la Argentina, admira a “Chiquito”: “Ahora también comparto vestuario con él, y es un orgullo”, cerró.

Recorrió un largo camino, trabajó duro y siempre tuvo sus sueños como el faro que guía su objetivo. Paulo Dino Gazzaniga, nacido en Murphy, Provincia de Santa Fe, caminó mucho y a sus 26 años llegó a la selección argentina. El sueño del abuelo, del padre y del hermano.

 

Hernán O’Donnell

 

La Selección cierra un año con sobresaltos

Como una montaña rusa, la Selección Nacional transitó este 2018. Lleno de sobresaltos, el camino fue una ruta plagada de curvas, marchas y contramarchas, avances y retrocesos y un sinfín de inconvenientes que se sucedieron como hacía tiempo no ocurría. La imagen del equipo retrocedió más de cuarenta años, hasta parecerse a la de fines de 1974, cuando empezó el ciclo de César Luis Menotti y se organizó un departamento de selecciones que cobijó un trabajo prolijo, moderno, superador que concluyó no sólo con la obtención de la Copa del Mundo en 1978, y luego la de 1986 bajo el mando de Carlos Salvador Bilardo, sino que estableció el orden bajo el cuál debe trabajar y desenvolverse el seleccionado nacional.

Este año pareció un viaje al pasado. Todo lo que se había vivido entre 1974 y 2018 quedó en el olvido y como una película de regreso al pasado, los tiempos parecieron volar hasta aquellos años y esas formas que parecían olvidadas.

Es cierto que la crisis no fue una tormenta desatada en este último tiempo. Quizás empezó con la renuncia de Gerardo Martino, la crisis que vivió la AFA y su indefinición en la sucesión de Julio Grondona, la seguidilla de técnicos y los cambios en el plantel.

Se fue Martino, la comisión normalizadora eligió a Bauza y cuando Claudio Tapia ganó la presidencia optó por Sampaoli. El Mundial fue su condena y ahora el equipo está a cargo de Lionel Scaloni, aunque no se sabe si continuará el año que viene. Todo sumó para la confusión general, aunque vale reconocer que cada uno que estuvo y cada uno que está en la selección, en la función que le toque, siempre intentó ordenar y organizar la situación para darle el empuje definitivo.

Ya es tiempo de arrancar. De dejar atrás todas las complicaciones que acompañaron la temporada y aprovechar esta ventana de noviembre para darle forma al seleccionado. Lionel Scaloni armó la lista, aún sin los históricos y con la salvedad de no incluir a los futbolistas de Boca y River para no interrumpir su preparación y dedicación a la final de la Copa Libertadores de América.

La serie contra México abre una nueva oportunidad. Tomemos provecho de ella.

 

Hernán O’Donnell

 

Brasil se llevó el Superclásico en la última bola de la noche

La Argentina sorprendió en el primer tiempo. Porque rompió con los papeles y las especulaciones previas. Si todo hacía suponer que iba a ser un equipo de menor envergadura que Brasil, si la “cátedra” marcaba diferencias entre los planteles, si los “entendidos” manifestaban distancias marcadas entre uno y otro equipo, el conjunto de Lionel Scaloni se encargó de achicarlas, de disimular las diferencias y planteó un partido de igual a igual, con una postura que respeta lo que pregona el entrenador y una intención acorde a la historia de la camiseta.

La selección se plantó en Arabia Saudita, tierras lejanas y extrañas para una nueva versión del “Superclásico de las Américas”. Se posicionó en ataque y fue a presionar a Brasil hasta las barbas del arquero Allison. Sabía Scaloni que Brasil intenta jugar de todos lados, y lo fue a  ahogar. Dybala, Correa, Icardi, el propio Lo Celso, estaban encima de Danilo, Marquinhos, Miranda, Filipe Luiz…Ahogaban y buscaban. A los 7′ tuvo una situación Lo Celso con un remate de afuera del área. A los 27′ la más clara fue para Brasil: A Miranda lellegó un centro pasado, y cuando su remate vencía a Romero, apareció Nicolás Otamendi para salvar desde la línea. Y sobre el cierre, un tiro libre de Paulo Dybala se fue muy cerca.

El primer tiempo, de todas maneras, había sido discreto. Con esas pocas emociones, muy lento ritmo de juego, muchas precauciones y pocas rebeldías. No hubo lugar para la aventura ni la creatividad. Se asumieron muy pocos riesgos y se pensó más en contener que en crear. Aún así, la Argentina mostró una cara positiva, basada en la concentración y el compromiso con el juego. Brasil, con el paso de los minutos, se hizo dueño de la pelota y del dominio del juego. Controló las acciones y manejó el balón con cierta monotonía, avanzó en el campo y lució ofensivo. Pero no pudo quebrar la resistencia argentina, a pesar de la movilidad de Neymar, Gabriel Jesús y Roberto Firmino.

Esa imagen dejó Brasil en los últimos 20 minutos de la primera etapa. Más fuerte en la ofensiva, con mayor posesión del balón y con la amenaza latente hacia el arco de Sergio Romero.

Los primeros 10 minutos de Argentina fueron para entusiasmarse. Sumó llegadas a partir de los encuentros entre Martínez, Correa, Icardi y Lo Celso. Después, se quedó. Y terminó envuelto en el dominio de Brasil, que no tuvo un vuelo alto en lo futbolístico, pero sí encontró llegadas a partir de la movilidad de Arthur en la gestación, la velocidad de Neymar por izquierda y las combinaciones de Gabriel Jesús y Roberto Firmino por el medio.

Siempre sucede en estos partidos: la multiplicidad de cambios desdibuja a los equipos; se empiezan a resquebrajar las estructuras y los partidos en sí mismo pierden intensidad. El Superclásico no había sido un encuentro deslumbrante, pero las variantes no lo ayudaron. Y la selección también empezó a caer en dificultades, lógicas en un equipo en formación.

Así, el arco de Allison le quedó cada vez más lejos. No pudo acercarse, a medida que los minutos pasaban llegar al gol era cada vez más complicado. Y Brasil sumó aportes: una llegada franca de Richarlison (había ingresado por Gabriel Jesús) que no pudo concretar; un tiro de Casemiro que se desvío en la barrera y estuvo cerca de vencer a Romero. Un remate que Otamendi quiso despejar, y casi se trasnforma en gol en contra…

Tanto fue, que en el minuto 92 llegó el mazazo que significó la apertura del marcador;: corner desde la izuiqerda de Neymar, Miranda gana de cabeza y vence la resistencia de “Chiquito” Romero. 1 a 0 con el final tan cerca, cuando los penales asomaban hacia una posibilidad cierta…

Una pena perderlo al final, pero comprensible por el desarrollo del juego y por los antecedentes que traían los equipos: uno (Brasil), formado, preparado, con un trabajo que comenzó hace varios años y la presntación de sus jugadores más afamados y destacados. El otro, el nuestro, en un inicio de ciclo, renovado, con ausencias importantes y la búsqueda de un nuevo equipo y su funcionamiento.

Entonces, si tomamos estos argumentos, la derrota, que siempre duele y mortifica, se puede digerir mejor. La Argentina está a la búsqueda de un nuevo equipo, y el camino se ve al andar.

 

Hernán O’Donnell

 

 

 

La Selección empieza a buscar su estilo

Habrá que ver cuanto dura Lionel Scaloni en el cargo; si continúa hasta la Copa América Brasil 2019, si comienza junto al grupo la Competición Preliminar de la Copa del Mundo de la FIFA_Qatar 2022, o si cierra su tarea hacia fin de año. Como quiera que sea, el equipo empieza a tener su idea, su pensamiento futbolístico. Aquel que explayó cuando le preguntábamos sobre sus ideas en la conferencia presentación en el cargo.

Argentina contra Irak mostró algunas de las formas que quiere el DT. Un equipo vertical, que intenta pasar rápido al ataque, que busca recuperar el balón lo más arriba posible y a partir de ahí, direccionarse hacia el arco contrario. Un equipo que, en síntesis, tuvo una actuación correcta y obtuvo un resultado previsible

La Argentina plasmó un clásico 4-3-3: Romero en el arco; la línea de cuatro con Bustos, Pezzella, Funes Mori y Acuña. Tres volantes: Meza por derecha, Leandro Paredes en el medio y a la izquierda, Franco Vázquez. En el ataque, Dybala volcado a la derecha, Lautaro Martínez en el centro ataque, y Rodrigo De Paul como puntero izquierdo.

Una buena combinación de derecha, cruzada a la izquierda para la llegada de Acuña, el centro del lateral izquierdo y el cabezazo certero de Martínez le permitió abrir el marcador, a los 17′. Argentina insinuaba, y con eso le alcanzaba para abrir el marcador y darle serenidad al equipo.

Por eso mantuvo el dominio del balón, el control del juego y el ritmo, un poco más restringido debido al intenso calor.

El primer tiempo se fue con ese 1 a 0 para la selección, que tuvo siempre el control del juego y sólo pasó una zozobra por arriesgar en una salida dentro del área de Romero.

A los 48′, apenas se iniciaba el complemento, la Argentina contó con una clara situación, tras una maniobra colectiva, Dybala le pegó de zurda y la pelota se fue muy cerca del palo derecho de Hassan, el arquero de Irak. Y a los 52′ llegó el segundo tanto: Dybala arrancó por izquierda, combinó con Roberto Pereyra (había ingresado por De Paul), y este aprovechó el pase para amagar la pared y rematar al arco, con un tiro cruzado que marcó el 2 a 0.

Los cambios mantuvieron el espíritu del equipo: Ascacíbar por Vazquez, Salvio por Meza desde el inicio del complemento, y a los 56′ Simeone por Martínez.

Pero Argentina mantenía el control y el manejo del juego ante un rival entusiasta pero liviano en el ataque y endeble en la defensa.

Entonces, el partido se circunscribía al libreto conocido y previsible. La Argentina (con la camiseta negra alternativa) dominaba y sumaba situaciones ante el arco de Irak. A los 59′ entró Cervi por Paredes. Cinco cambios que no resintieron la estructura del equipo ni modificaron su postura ofensiva.

El último cambio fue a los 73′: Kanemann por Bustos, y con una variante táctica: 3 centrales (zurdos los tres) y Salvio como lateral-volante por derecha.

A los 81′ llegó el tercero: Corner desde la derecha ejecutado por Franco Cervi, Eduardo Salvio la cabecea en el primer palo hacia el segundo y por detrás de todos apareció Germán Pezzella para convertir con otro cabezazo cruzado: 3 a 0 casi sin despeinarse para el equipo nacional.

La síntesis, el resumen del partido quedó marcado en la jugada final: Franco Cervi arrancó en tres cuartos de cancha como extremo izquierdo, se abrió a su marcador y se metió en leve diagonal dentro del área, con un cambio de ritmo y una conducción individual que marcó la diferencia exacta entre uno y otro equipo, entre una y otra individualidad, y cuando entró al área convirtió con un remate cruzado, cuando iban ya 91′. 4 a 0 y final.

La Argentina cumplió con su papel, ganó y por una marcada diferencia de goles. Reflejó las diferencias y mostró destellos de lo que quiere el DT. Ahora vendrá un examen mucho más duro, mucho más exigente. Será la hora de enfrentar a Brasil y estar un poco más cerca de observar la realidad de este equipo.

 

Hernán O’Donnell

 

 

El nuevo Seleccionado empieza a caminar

El empate contra Colombia deja muchas cosas para analizar. Es cierto que el equipo recién se empieza a conocer, que muchos futbolistas son nuevos en la selección nacional, que otros tantos tienen pocos partidos y del largo ciclo y plantel anterior sólo estaba presente el arquero Sergio Romero. Pero el encuentro fue interesante, no tuvo por razones obvias la emoción ni la ansiedad que genera un partido por los puntos en un campeonato, pero tuvo un marco agradable, propuestas similares por parte de ambos y se armó un espectáculo entretenido.

La Argentina arrancó bien, con criterio y con ganas de ir al ataque. Se movieron bien los volantes, Lo Celso para armar las salidas, Palacios para mostrarse siempre y acompañar y más adelante estuvieron muy activos Gonzalo Martínez y Mauro Icardi. Con el respaldo de Rodrigo Battaglia, de muy buena labor general y el adelantamiento de la línea de cuatro, la selección pudo dominar a Colombia y generar algunas acciones de riesgo. Un remate de media distancia de Palacios y una aparición clara de Icardi fueron las posibilidades más claras de la selección.

Después cedió terreno y perdió el control del balón. A partir de la media hora de juego empezó a crecer la Selección Colombia. Bien parada en la cancha, creció a partir del manejo de Wilmar Barrios, la conducción de Juan Fernando Quintero y la movilidad permanente de Cuadrado, conductor y ejecutor de cada ataque. Se sumaba entonces Radamel Falcao y Colombia cerró la etapa con una mejor impresión.

En el complemento, el equipo de Scaloni retomó el control. Ya el partido era más equilibrado, pero algunas variantes le dieron más profundidad al equipo. El ingreso de Franco Cervi fue importante: siempre se mostró activo y como alternativa de ataque; luego, a los 53′ ingresó Paulo Dybala, que de manera rápida se transformó en conductor del equipo. Tuvo momentos de lucimiento personal y fue muy activo en el juego. Colombia mantuvo su estrategia, trató de manejar el ritmo e imponer su juego. Un buen pase de Quintero dejó a Carlos Bacca sólo ante Armani y la buena respuesta del arquero privó a Colombia de abrir el marcador.

En los minutos finales, salieron Cuadrado, Quintero y Falcao, pero no se resintió su funcionamiento. Benedetti y Bacca tuvieron una buena participación.

Argentina mostró cosas interesantes. El juego asociado, la búsqueda del compañero, el compromiso de todos, la idea de jugar en bloque sin excesos individuales, la presencia de Battaglia, la firmeza de los centrales Pezzella y Funes Mori, la voluntad de Bustos, las ganas de Simeone en los pocos minutos que jugó, la velocidad de Pavón, la habilidad de Martínez, la conducción de Dybala…Todo junto, formó un equipo. El aporte de cada uno, fue la suma que este equipo necesita. Está muy claro, por lo menos es nuestro pensamiento, que varias de las figuras ausentes (Messi, desde ya, Agüero, Higuaín, Di María, Otamendi) todavía tienen mucho para darle a la selección. Pero este nuevo plantel mostró algunos pasos, y tanto en Los Ángeles como en New Jersey demostró que empieza a caminar.

 

Hernán O’Donnell

 

El Seleccionado presentó sus nuevas caras

Fue un partido agradable, un rendimiento positivo y una victoria lógica y previsible. La Argentina de Scaloni (¿Por cuanto tiempo estará?) hizo su debut en Los Angeles, California, Estados Unidos de América ante Guatemala. El rival no parecía de mayor riesgo, casi sin antecedentes en los últimos meses, con poco rodaje y una historia que no se acerca a la de mayor gloria no sólo en el Mundo sino en Centroamérica. En su región, Guatemala está por debajo de Costa Rica, Honduras, El Salvador e incluso Panamá. Por eso era más un partido para ver las fuerzas propias que la oposición que pudiera brindar el adversario.

El equipo argentino tuvo unos buenos 45 minutos iniciales. Costó abrir el marcador, pero se vieron acciones y propuestas que llevaban a pensar que indefectiblemente el gol caería. Rápido por los costados, Pavón y Martínez supieron abrir el espacio, con dinámica en la mitad a partir de los desplazamientos de Lo Celso y firme en la zaga de Pezzella y Funes Mori.

Llegó el penal a los 30′, con el tiro cruzado del “Pity” Martínez se abrió el marcador y a partir de ahí se encontraron los espacios en la ofensiva.

Lo Celso convirtió un golazo: le cayó un despegue del centro del área, tras un corner ejecutado desde la derecha y metió un bombazo que se coló por debajo del arquero guatemalteco. Un remate seco y potente decretaba el 2 a 0.

Y sobre el final del primer tiempo, Giovanni Simeone apareció por izquierda, gambeteó al arquero, se abrió un poco más y remató a la red desde un ángulo cerrado.

El primer tiempo se cerraba con un 3 a 0 contundente. Parecía que la cifra se podía ampliar en el complemento. Pero, de modo  misterioso, esto no ocurrió.

En el segundo tiempo, Argentina (también Guatemala) metió muchos cambioos. como suele suceder en estos partidos, las variantes desdibujan al equipo. Es bueno para ver la mayor cantidad de futbolistas, pero el funcionamiento colectivo comienza a mermar. Cada modificación conlleva un tiempo de adaptación, tanto del que ingresa como del resto de los compañeros al jugador que se suma. Y, suele pasar, el equipo baja el volumen, aunque si es muy valioso para que se empiecen a sumar más jugadores, sumen minutos, sientan la camiseta y aprovechen algunas posibilidades individuales. Lo bueno de Argentina, es que estos muchachos privilegiaron el juego colectivo que el lucimiento personal; se buscó más tocar y asociarse que  la maniobra individual.

Por eso valen los ingresos de Santiago Ascacíbar, el “Monito” Vargas, Walter Kanemann, el “Mudo” Vazquez, Franco Cervi…todos pudieron hacer su aporte y mostrarse con una camiseta que requiere talento, pero sobre todo, personalidad.

No pudo aumentar la Argentina en el complemento, pero mostró una buena imagen colectiva. Ganó con claridad, dio el primer paso, comenzó el nuevo camino. No es poco, en estos tiempos tan convulsionados para el equipo nacional.

 

Hernán O’Donnell

Los Ángeles del Seleccionado

La Argentina empezó el nuevo rumbo. Ya está en Los Ángeles, la hermosa ciudad que vibra en el corazón de California, en los Estados Unidos de América. Famosa por sus estudios cinematográficos, su vida cultural y los barrios elegantes donde viven los ricos y famosos.

Hasta allí llegó el seleccionado de Lionel Scaloni. El seleccionado nacional. Más allá de los nombres y los hombres que la integran, muchos de ellos jóvenes y muchos de ellos sin experiencia en el equipo argentino. Pero con la ilusión intacta y las ganas de demostrar que pueden ser futbolistas que nos representen en el elenco nacional.

En horas se enfrentará a Guatemala; la idea del técnico es jugar con un 4-3-3, pero más allá del dibujo inicial, lo que le interesa es la movilidad y la dinámica del conjunto: un equipo que pase muy rápido de defensa a ataque, vertical, con transiciones veloces, y con llegada directa a posiciones de ataque.

Ha ensayado con varios equipos, pero hay algo que se sostiene, y es el estilo de juego. Para Scaloni, el funcionamiento es prioridad.

Hay otros temas que ocupan la agenda del equipo. Los jóvenes que llegaron, como el caso de Exequiel Palacios, de sólo 19 años, pero con un futuro más que promisorio, es el mejor ejemplo. Hasta ahora, estuvo siempre en el equipo titular en cada uno de los  ensayos y todo indica que será titular el viernes.

O el caso de Walter Kanemann, de grandes actuaciones en Gremio durante la Copa Libertadores de América 2017 que ganó con su equipo, segundo título de este torneo en su haber ya que había sido campeón con San Lorenzo en 2014.

“La verdad es que me tomó un poco de sorpresa porque me enteré por internet, cuando regresaba con mis compañeros del entrenamiento de Gremio”, señaló el defensor. “Fue emocionante; me encuentra en una etapa muy buena, en un club que me abrió las puertas y me dio mucho para que yo viva esta situación”.

Y agregó: “Es cumplir un sueño; cualquier chico sueña con la selección. Ahora tenemos que intentar captar la idea del técnico, abocarnos a lo nuestro, encontrar un buen funcionamiento, ser un equipo sólido en lo mental y hacer un buen partido”, dijo Kanemann.

Así está la selección. Como lo cuenta Kanemann. Con unas ganas bárbaras, con un montón de caras nuevas, con un aire fresco y muchas ganas de empezar a sumarse. Porque está claro que muchos futbolistas volverán al equipo. Con Lionel Messi en primer lugar, varios de los jugadores de experiencia, valía y jerarquía estarán en el equipo dentro de un tiempito. Cuando se juegué la Copa América Brasil 2019, por ejemplo.

Mientras es el tiempo de disfrutar, ver y valorar a estos ángeles del seleccionado, que en la ciudad de las estrellas de cine y los barrios de ensueño, quieren ponerse la camiseta albiceleste, honrar su historia y no dejarla por mucho tiempo.

 

Hernán O’Donnell