Es una de las mejores tradiciones bianuales del fútbol de Sudamérica. Los torneos continentales juveniles, clasificatorios para las Copas del Mundo de las distintas categorías, suelen jugarse en los meses de verano de esta parte del mundo. Enero y febrero hospedan a la Juventud de América, que en esos meses de sol y playa, buscan el pasaje al Mundial en un ambiente de confraternidad y a la vez dura competencia.
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La CONMEBOL Sub-20 se pondrá en marcha, en unas horas, en Colombia. Las diez naciones de Sudamérica pugnarán por obtener una de las cuatro plazas disponibles para la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA-Indonesia 2023. El torneo se jugará en dos zonas, “A” y “B”, con cinco equipos cada una. En el primero estarán Colombia, Brasil, Argentina, Perú y Paraguay. En el segundo grupo, Ecuador, Bolivia, Chile, Uruguay y Venezuela. Esta fase se jugará hasta el 28 de Enero, y todos los partidos serán en Cali. Los tres primeros de cada grupo se clasificarán para la segunda fase, que se disputará en Bogotá, y los cuatro primeros se clasificarán al Mundial. A su vez, los tres primeros obtendrán el pasaje a los Juegos Panamericanos Santiago 2023.
“Hay mucha confianza y expectativa en los chicos”, dijo Aldo Bobadilla, entrenador de Paraguay. “creo que Paraguay hizo un buen trabajo de prpeparación, y esperamos tener un buen desempeño, y poder clasificarnos al Mundial, que es el objetivo de todos”, agregó.
Vicente Conelli, jugador de Unión Española y de la Sub-20 de Chile señalò: “La gente nos recibió muy bien, son muy alegres y nos tratan de buena manera. El primer partido será con Ecuador, sabemos que es un rival muy duro, pero también tenemos nuestras armas y queremos jugar de la mejor manera”. Y agregó: “Tenemos la idea clara de juego, y vamos a tratar de dar lo mejor de nosotros”, afirmó.
La selección argentina se entrenó en la Universidad de San Buenaventura, bajo una fuerte lluvia, que no impidó hacer una buena pràctica de fútbol.
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El equipo que conduce Javier Mascherano debutará el próximo sábado ante Paraguay, el equipo trabajó en una activación muscular, luego hizo circuitos de pases para activar movimientos técnicos, y un encuentro de fútbol de unos 80′ de duración.
Uruguay también trabajó en la Universidad de San Buenaventura. La tarea se basó en ejercicios de coordinación con pelota, y trabajos tácticos en espacios reducidos.
La “Celeste” tendrá fecha libre en la primera jornada, y debutará ante Chile en la segunda ronda de la primera fase, el domingo 22 de Enero.
Mañana Ecuador le abrirá las puertas a la prensa, para mostrar imágenes del entrenamiento, y dos protagonistas hablrán con los medios. Bolivia presentó su organigrama frente a los medios,
América recibe a su juventud, la que sueña en grande.
Es una de las mejores Ligas del mundo. Rápida, ofensiva, técnica. Bien organizada. Con un número chico de equipos, 18, casi ideal, que fomenta la competitividad, el esfuerzo, la superación. Con figuras muy destacadas, equipos temibles, y un “packaging” que envuelve a un espectáculo que vale la pena seguir. Por Televisión o, mucho mejor, desde los mismos estadios, que son muy modernos, amplios y confortables. Un torneo que en lo que se ha jugado de la temporada 2022/23, ha tenido el mayor promedio de goles por partido, por encima de las Ligas más importantes de Europa. También es uno de los torneos de menor cantidad de infracciones, solo superado por la Premier League, con lo cual los partidos fluyen entre la intensidad y el juego limpio. Es cierto que la pausa del invierno es un poco más larga que el del resto de las competiciones de Europa, pero vale la pena la espera, en cuanto es necesario para pasar lo más crudo del invierno alemán, y recargar las pilas para hacer de la segunda parte un espectáculo difícil de olvidar.
La Bundesliga prepara su reanudación para el próximo Viernes 20 de Enero, con un partido espectacular, entre RB Leipzig y Bayern Münich. Otra vez estará el entrenador Julian Nagelsmann de visita en el viejo Red Bull Arena, el escenario donde formó al sorprendente RB Leipzig, con una campaña formidable, que le permitió dar el salto al club más importante de Alemania.
Hoy, Bayern Münich domina el torneo con 34 puntos; lo sigue Friburgo con 30, y en el tercer escalón aparece el RB Leipzig, con 28 unidades. Será, entonces, una reanudación con un partido estelar.
Pero habrá que seguir a Eintracht Frankfurt, a Borussia Dortmund, y a Unión Berlín, entre otros, que prometen animar y darle color a la liga.
Será una temporada magnífica, y en unos días más viviremos el segundo y definitivo capítulo.
La Copa Argentina es la competición más imprevisible, dramática y pareja del fútbol nacional. Sorpresiva, cambiante, apasionante. Con resultados difíciles de imaginar o predecir. Llena de sorpresas. A las pruebas nos remitimos: el último campeón es Patronato, de Paraná, equipo que a la vez sufrió el descenso de categoría, de la Liga Profesional a la Primera Nacional. Es el último ejemplo de muchos que la Copa Argentina nos ha deparado a lo largo de su historia.
El Martes 24 de Enero de 2023, el último campeón pondrá en marcha la edición de esta temporada, cuando enfrente a Gimnasia y Tiro, de Salta, en el Estadio de Colón, de Santa Fe, con el inicio del cuadro de 32avos de final, al cabo, el esquema final que consagra al ganador.
Están allí clasificados los equipos de la Liga Profesional, sumados a los que han logrado la clasificación de las categorías de ascenso: 15 equipos de Primera Nacional, 5 conjuntos de la B Metropolitana, 10 clubes del Federal “A”, 4 equipos de Primera “C”, y 2 de Primera “D”.
El torneo no es sólo de interés para los clubes. También es una fuente importante de ingresos para las provincias, que ven como llegan equipos de enorme convocatoria de Buenos Aires, y otras ciudades del país, para jugar sus partidos en territorios neutrales. Por eso ven con alegría y esperanza la participación de conjuntos de enorme convocatoria.
Jujuy ha consolidado su plaza, y para esta edición la expectativa de la provincia es que jueguen allí Boca o River sus primeros partidos. El Estadio “23 de Agosto” albergó numerosos partidos en el último torneo, en el que jugó Racing en el primer partido como sede. Ahí se produjo otro una de las tantas sorpresas que siempre tiene escondida la Copa Argentina, pues la Academia fue derrotada por Agropecuario, de Carlos Casares. Más tarde jugó Independiente, con mejor suerte, pues pudo derrotar a Atlético Tucumán y Vélez Sársfield. Para esta edición, el equipo de Avellaneda también tendrá una novedad, pues deberá enfrentar en su debut a Ciudad de Bolívar, un equipo nobel que debutará en la Copa, en un partido inédito. También debutará en el certamen el reconocido Yupanqui, quien se medirá con Huracán.
También jugarán por primera vez en su historia Racing frente a San Martín de Formosa, y San Lorenzo de Almagro contra Sarmiento, de Resistencia. No habrá posibilidad de que Boca y River jueguen la Final del torneo. Como se desarrolló el sorteo, podrían encontrarse en Cuartos de Final.
Boca comenzará su participación cuando se mida ante Olimpo de Bahía Blanca, mientras que River Plate empezará el campeonato ante Racing de Córdoba.
Ya está todo listo. En unos días más empezará el certamen más federal del país, el más imprevisible y menos lógico. La Copa Argentina, llena de misterio, revelaciones y sorpresas, abre el telón en estos días de Enero, para que el fútbol ilumine el año desde este verano incipiente.
Es una constante de nuestro fútbol. Lleno de futbolistas de máximo nivel, de entrenadores capaces, estudiosos y trabajadores. Con partidos desbordantes de riqueza técnica individual, y de inteligencia estratégica y táctica. Un fútbol rico en contenidos, pero que no logra tener torneos organizados, previsibles, constantes. Lleno de modificaciones de estructura de los certámenes, de cambios en los formatos, de mezclas entre “Torneos de Liga”, y “Copas”, de disímiles sistemas de competición en las distintas categorías, de diversas cantidades de equipos…toda esa conjunción lleva a los dirigentes a un intento de reorganización permanente, y que en la última decisión se optó por unir a dos categorías que reunían una cantidad de equipos muy menor al resto de las divisiones. Por eso se optó por fusionar las últimas categorías del fútbol bonaerense: a partir de 2024 la Primera “C” y la Primera “D” se unirán en una única categoría, que tendrá carácter de profesional, por lo cual ya no será amateur la última división, como lo fue la Primera “D” desde su creación en 1950.
Será toda una novedad, porque ya no habrá fútbol amateur, ni se limitará a los jugadores como ocurría hasta hace muy poco, en cuanto a que los profesionales no podían jugar en una división amateur. También hay un aspecto positivo en cuanto a la jerarquización del futbolista, ya que todos pasarán a ser profesionales, y recibirán su remuneración por la realización de su actividad.
La Primera “B” Metropolitana modificará su número de participantes; pasará de contar con 17, a 22 equipos el año próximo. La Primera Nacional, segunda categoría de nuestro fútbol, tendrá dos ascensos a la Liga Profesional y tres descensos, sea a la B Metroplitana o al Federal “A”, para completar 38 equipos.
Así quedará conformado el esquema de nuestro fútbol para los próximos dos años, para luego, establecer una política de ascensos y descensos que hagan más rentables los torneos, con una cantidad de equipos adecuada a la norma de las grandes ligas del mundo.
El fútbol argentino, en su reestructuración constante, empieza a vivir una nueva etapa.
Será el Viernes 20 de Enero de 2023, en la lejana Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos. Se medirán dos grandes de nuestro fútbol, Boca y Racing, y estará en juego la Supercopa 2022. Llega, no podía ser de otra manera cuando hablamos de nuestro fútbol vernáculo, envuelta en muchas controversias, porque deberían disputarla el Campeón de la Liga, Boca Juniors, contra el Campeón de la Copa Argentina, Patronato (Paraná), pero tras una disposición poco clara, se determinó que en lugar del conjunto de Entre Ríos, actuara el equipo de Avellaneda, sostenido en el argumento de ser el vencedor de la reciente Copa de Campeones 2022. Pero no fue la única polémica de esta Supercopa, porque una vez determinados los equipos, desde las entrañas del club bonaerense entendían que los jugadores de Boca que habían sido expulsados en la final de la Copa de Campeones no estaban habilitados para este partido. Reaccionó Boca, y sostuvo que era una competencia diferente y que en rigor de verdad la suspensión debía regir en el ámbito local. La AFA falló de modo salomónico y habilitó a los jugadores a participar de dicho enfrentamiento.
La decisión de llevar el partido a Al Ain surge de un acuerdo entre la Asociación del Fútbol Argentino y el Consejo de Deportes de Abu Dhabi (ADSC) que firmaron en Junio 2022, en el que establecieron que durante cuatro años se mantuvieran vínculos entre la AFA y el Fútbol emiratí, que incluye la organización de la Supercopa Argentina en Abu Dhabi. En su página web, la Asociación del Fútbol Argentino afirma que el partido tiene un fin que trasciende el evento deportivo, sino que además busca fortalecer relaciones de tipo cultural, y de lazos basados en la vida sana que propone el deporte.
“Compartir la final de la Supercopa Argentina con el Consejo de Deportes de Abu Dhabi, me genera una sensación de gran alegría”, afirmó el Presidente de la AFA, Claudio Tapia, en declaraciones en el sitio web oficial. Y agregó: “La Supercopa Argentina es un evento representativo de nuestro fútbol, y lo queremos compartir con el Consejo de Deportes de Abu Dhabi, que nos recibió muy bien en Noviembre pasado, cuando nos enfrentamos con su seleccionado. Nos brindaron mucha calidez y hospitalidad”, señaló.
Está listo el partido. Han salido a la venta las entradas, los equipos se preparan y la batalla de nervios basadas en declaraciones, objeciones, pedidos de suspensión y otras cuestiones, ya ha comenzado. El Fútbol Argentino le da la Bienvenida al nuevo año.
Fue el grito desahogado, el que estaba a flor de piel. El que se presumía desde hace un buen tiempo, cuando la selección Argentina comenzó un ciclo ordenado, prolijo, con un cuerpo técnico que no reunía experiencia en la conducción de un plantel internacional, pero sí reunía vivencias y acumulaba centenas de partidos internacionales, de haber sido jugadores en los Seleccionados desde los juveniles hasta los mayores. De haber disputado Mundiales de todas las categorías: Sub17, Sub 20, y los grandes. Ese grito final con el penal que convirtió Gonzalo Montiel, liberó angustias, aflojó tensiones, y llevó a la Argentina a ganar la Copa Mundial de la FIFA-Catar 2022, la tercera de su rica historia, que se suma a las ganadas en Argentina 1978 y México 1986.
Argentina había sido más a lo largo de los ciento veinte minutos de juego, pero este juego tiene tantas sorpresas escondidas, que debió ir al alargue y luego a la serie de remates desde el punto del penal. Y tuvo que llegar a ese tiro final y decisivo, para celebrar y gozar. El penal decisivo, el que cerró una tarde de locos.
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El mundo se había paralizado. Faltaban dos horas para que la Argentina y Francia jueguen la Final de la Copa Mundial de la FIFA-Catar 2022, y no había otra actividad en el planeta que no estuviera vinculada al partido. Las plazas de la República Argentina se llenaron de gente que pretendía ver el partido en pantalla gigante y compañía de compatriotas, para gozar y sufrir juntos. Habían proliferado las reuniones familiares, abrieron bares para llenar de bebidas y pasión en las mesas. Otros prefirieron cerrar para darle a sus empleados el día libre y que lo vean como quieran. Las bocinas y los gritos dominaron la mañana argentina, hasta que se empezó a acercar la hora del partido, y la tensión, la angustia y la expectativa jugaron su partido. Así, en cada rincón del mundo; cada vez que hay un acontecimiento de semejante magnitud. Claro que en muchos lugares la vida siguió igual, pero ese efecto que vivimos los países finalistas, se reflejó en cada aldea en la que se respira fútbol.
La ceremonia de Clausura, la música y el color. Las leyendas en los palcos de la FIFA, con estrellas de todas las épocas. Ex campeones del mundo. Figuras del espectáculo, de la dirigencia deportiva, líderes políticos. Todos, en esa inmensa galería de vanidades y egolatrías que es un palco de una tribuna deportiva.
La Argentina comenzó con Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico; Angel Di María, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister; Lionel Messi y Julián Álvarez.
El equipo de Didier Deschamps formó con Hugo Lloris; Jules Koundé, Raphal Varane, Dayot Upamecano, y Theo Hernández; Tchouameni y Rabiot; Dembelé, Antoine Griezmann y Kylian Mbappé; Olivier Giroud en el centro del ataque.
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Y cuando la pelota empezó a rodar, se acabaron las especulaciones. Francia no fue el equipo que mostraban sus antecedentes. Cauteloso, dubitativo, con llamativos errores en el manejo de la pelota. Errático Theo Hernández cuando pretendía salir por izquierda, desprolijo y falto de ubicación Griezmann, livianos Varane en defensa y Olivier Giroud en ataque, sólo la fuerza y determinación de Dayot Upamecano sostenía al equipo. La Argentina, en cambio, se mostraba concentrada, atenta, y cuando olió sangre, fue a buscar el partido. Hizo sentir el rigor de los centrales, Cristian Romero y Nicolás Otamendi, metió fuerte en el medio, Mac Allister supo darle buen destino al balón y Messi empezó a surcar la cancha, con buena ubicación y excelente lectura del juego.
A los 22′ Angel Di María encaró por izquierda, superó con un buen enganche a Dembelé, entró al área, y se cayó ante un contacto del propio Dembelé. El árbitro Szymon Marciniak sancionó el penal, y Leo Messi ejecutó con frialdad, para poner el 1-0 a favor de Argentina.
Fue el momento en que la selección se afirmó en el partido. Lo interpretó. Cedió unos metros de terreno, se agazapó y esperó que Francia intentara algo, para salir rápido de contragolpe. Así llegó el segundo gol. Una escapada por derecha, el contraataque veloz que empezó en de Paul, siguió en Messi, después Julián Álvarez, el balón cruzado para Di María, y Angelito resolvió con un remate cruzado, ante la salida de Hugo Lloris, a los 35′ de juego, para poner el partido 2-0 a favor de la Argentina.
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Argentina era la dueña del partido, Francia no hallaba ningún camino para equilibrar el partido. Era un equipo perdido y superado por un rival motivado, que, aún con errores en el manejo del balón, tenía la “manija” del partido.
Didier Deschamps hizo una lectura correcta de la situación, y a los 40′ decidió hacer “cirugía” en su equipo. Sacó a Dembelé y a Olivier Giroud, que habían hecho una muy pobre actuación, y puso en su lugar a Kolo Muani y Thuram. Este último fue de extremo izquierdo, y Mbappé pasó al lugar del centro del ataque.
El segundo tiempo fue parecido al final del primero. Argentina estaba bien parada en la cancha y controlaba los ataques, aislados, de Francia. A los 63′ Lionel Scaloni efectuó un cambio: Marcos Acuña ingresó en lugar de Angel Di María, que había aparecido por la derecha en los primeros minutos del complemento.
Argentina amenazó con un par de llegadas que pudieron liquidar el partido. Pero le faltó un poco de precisión en la puntada final. Y, de a poco, Francia comenzó a animarse un poco más. Sobre todo cuando se aproximaba el final y surgieron algunos olés anticipados de la tribuna. Es que parecía liquidado el partido, pero aún faltaba lo mejor. A los 70′ Didier Deschamps volvió a meter mano en su equipo; Comavinga entró por Antoine Griezmann, de buen Mundial pero de mal partido en la final, y Comán ingresó en lugar de Theo Hernández, también de buena Copa en general, y deslucido partido final.
Creció el equipo europeo. Parecía perdido, pero encontró una soga que le dio vida. A los 78′ se escapó Kolo Muani por izquierda, se metió en el área y Otamendi lo derribó, penal que ejecutó Kylian Mbappé, a los 79′, para poner un poco más ajustado el marcador. La Argentina quedaba adelante por 2-1, y aún restaban unos minutos por jugar.
Y enseguida llegó la igualdad, con una buena jugada colectiva que Mbappé coronó con un golazo, a los 80′ de juego. 2 a 2, y un final increíble, cuando parecía que la Argentina lo tenía resuelto. Hasta hubo una falta dentro del área de Romero a Thuram que el juez no advirtió, y sancionó con amarilla al delantero francés.
Gonzalo Montiel entró por Nahuel Molina para comenzar el alargue. A los 94′ Fofana reemplazó a Rabiot, que alternó buenas con malas. A los 99′, Leandro paredes ingresó por Rodrigo de Paul, y Lautaro Martínez entró en lugar de Julián Álvarez. El cansancio se acumulaba y el agotamiento llegaba a los futbolistas.
Terminó sin novedades el primer tiempo de la prórroga, y llegaron más emociones, porque Messi convirtió, tras una cesión de Lautaro Martínez, que puso el 3-2 a los 108′ de juego.
Los festejos fueron largos, los abrazos, los gritos de los relatores…parecía el final feliz del cuento, porque faltaba poco y Francia parecía agotar fuerzas, cuando Varane sacó un balón al lateral y pidió el cambio, agotado y acalambrado. Lo reemplazó Konaté, a los 112′. Después, Scaloni quiso cerrar la defensa e hizo ingresar a Germán Pezzella en lugar de Alexis Mac Allister. El tiempo se agotaba, Argentina estaba otra vez adelante en el marcador, pero una vez más los duendes del fútbol entraron a la cancha.
Una mano de Montiel, a los 118′, determinó un penal agónico para los europeos, que Kylian Mbappé convirtió en gol, para igualar 3-3 el partido.
Lo pudo ganar Francia, sobre el final, con una entrada de Kolo Muani que Emiliano Martínez tapó con su pierna izquierda. A los 120′ Disasi entró en lugar de Koundé, mientras que a los 120+1′ Paulo Dybala reemplazó a Nicolás Tagliafico, con la misión de ejecutar uno de los penales, en la serie de definición que se aproximaba.
Y fue una serie que pasó más rápida que los nervios pudieron jugar su partido. Convirtió Mbappé, luego igualó Messi. Martínez le atajó el tiro a Comán, Paulo Dybala convirtió con un tiro al medio, y la Argentina quedó 2-1 arriba. Desvió Tchouameni, Paredes ejecutó con éxito, y la Argentina quedó adelante por 3-1. Ya estaba. En la cuarta serie Kolo Muani hizo el gol con otro tiro fuerte y al medio. 3-2, Argentina. Tenía que patear Gonzalo Montiel, si lo hacía, Argentina era campeón…Y no hubo ni tiempo de pensar, porque Montiel tomó carrera, Lloris fue para el otro lado y se desató un festejo interminable…
Argentina, otra vez, Campeón del Mundo. En un partido tremendo, cambiante, intenso, Argentina sacó la diferencia en la serie de remates desde el punto del penal. Había sido mucho mejor en el primer tiempo, lo pudo liquidar al comienzo del segundo, se quedó al final y en una ráfaga se lo igualaron, casi lo pierde al final en la jugada de Thuram, sacó ventaja en la prórroga, se lo igualaron cuando todo parecía concluir, lo salvó “Dibu” Martínez en la agonía, y lo volvió a salvar en los “penales”, amén de la certera ejecución de los pateadores.
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¡Argentina Campeón del Mundo! Como en 1978, como en 1986, ahora en 2022 suma la tercera estrella, que además están acompañadas por las finales jugadas, que aún sin tener el resultado deseado, valen como lo que son, una medalla de plata. Por eso, también el recuerdo honorífico a los subcampeones de Uruguay 1930, Italia 1990 y Brasil 2014.
¡Argentina Campeón del Mundo! El grito que resuena en todo el planeta, de punta a punta, que envuelve y emociona, pero que también nos invita a ver el presente de nuestro deporte, de su coyuntura, de lo que hay y de lo que falta. Las victorias sirven, siempre y cuando se las entienda como lo que son, un guiño del destino, pero lo que vale es todo el camino hecho para llegar a ellas. ¿O, si se hubiera perdido en la serie de “penales” se hubiera invalidado todo el camino recorrido? ¿Nada hubiera servido? ¿Solo habría críticas y nada para elogiar? Seguro que igual hubiera habido mucho por celebrar y festejar. Por eso no debe confundir el éxito, ni tampoco nos hubiera confundido una derrota. Al cabo, el mismo impostor.
¡Argentina Campeón del Mundo! Que sea el primer paso para el crecimiento, la organización, y la transparencia de nuestro querido fútbol argentino.
Lo jugaron como una final, y eso es muy elogiable. Croacia y Marruecos se tomaron el partido por la Medalla de Bronce con total seriedad, lo jugaron con ambición, vocación ofensiva y hasta un alto grado de intensidad que incluyó roces y protestas durante el tramo final del partido. Un bálsamo, al cabo, una reconciliación con el Fútbol, luego de haber visto tantos partidos por el tercer lugar, tanto en los Estadios como por TV, en donde, en algunos casos, se jugaron a desgano, o como si fuera una exhibición, un partido homenaje, o algo similar. Recuerdo aquella tarde en el Rose Bowl de Pasadena, California, Estados Unidos de América, cuando la goleada de Suecia a Bulgaria tuvo más ribetes cómicos y divertidos, más semejantes a un show que a un partido por los puntos, donde el fin de los equipos pareció entretener a la gente. O, más allá en el tiempo, pero como contraposición, recuerdo la muy fría tarde del 24 de Junio de 1978 cuando era un chico de 11 años en las plateas del Estadio de River Plate, y Brasil e Italia se tomaron mucho más en serio el partido, y lo jugaron con la grandeza que indica su historia.
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Hubo muchos otros que quedaron en el olvido. Por el desinterés que muchas veces embarga a este encuentro en los Mundiales, incluso para quienes lo protagonizan. Esta vez, por suerte, Croacia y Marruecos fueron por la gloria del tercer lugar.
Croacia formó con Livakovic en el arco; Stanisic, Sutalo, Gvardiol e Iván Perisic; Luka Modric y Kovacic; Lovro Majer, Kramaric, y Orsic; Livaja. Marruecos lo hizo con Bono en la valla; Hakimi, El-Yariq, Dari y Allah; El-Khanouss, Amrabat y Sabiri; Hakim Ziyech, Youssef En-Nesyri y Sofiane Boufal.
Lo dicho, salieron a todo ritmo y a los 6′ Coracia abrió el marcador. Tiro libre ofensivo, el balón que llegó al sector izquierdo, Iván Perisic cabeceó hacia adentro con un gran giro de cabeza, y la pelota fue hacia el área, para que la aprovechara Gvardiol, quien con un tremendo cabezazo puso el 1-0 para los europeos.
Ni tiempo hubo de acomodarse en el sillón, que llegó otra emoción. Tiro libre a favor del conjunto africano desde la derecha de su ataque, la pelota llegó al área, y Sari, con un buen cabezazo cruzado puso el empate, 1 a 1.
Fue un gran partido, porque ambos buscaron sin ningún tipo de especulación. Luka Modric sacó un tremendo remate, cuando iban 23′, que Bono rechazó con justeza. Respondió Marruecos, a los 36′, con un tiro de esquina de Ziyech, que cabeceó En-Nesyri, y la pelota salió muy cerca del palo derecho del arco de Livakovic.
Y a los 41′, tras una excelente jugada colectiva, Orsic clavó un remate desde la izquierda, que cruzó el área, dio en el palo y se metió a pesar del vuelo de Bono, para que Croacia se adelantara por 2-1.
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Marruecos salió a jugar el segundo tiempo con una variante: I. Chair entró en lugar de A. Sabiri. El partido mantuvo el espíritu, y se hizo más “picante”. No aflojaron los equipos, al contrario, buscaron con mayor fervor la victoria. A los 55′ llegó el segundo cambio marroquí: Ounahi reemplazó a Khanouss.
En Croacia, la primera variante se produjo a los 59′ de juego; Vlasic ingresó en lugar de Kramaric. El agotamiento físico empezaba a jugar su partido, y la acumulación de encuentros, la alta exigencia en cada uno de ellos, el cansancio mental, la fatiga y el stress, también comenzaron a aparecer en los minutos finales del anteúltimo encuentro de la Copa Mundial de la FIFA-Catar 2022. A los 63′ se retiró lesionado Dari, y lo debió reemplazar B. Benoun, mientras que A. Zaroury ingresó por S. Boufal, en Marruecos.
Enseguida, a los 65′, llegaron el segundo y tercer cambio en Croacia. Pasalic entró en lugar de Majer, y Petkovic reemplazó a Livaja. A los 66′ Amallah reemplazó a El-Yamiq, en la quinta modificación del equipo marroquí.
Fue una seguidilla de cambios, muchos de ellos producto de lesiones, fatigas, molestias musculares, y muchas cuestiones ligadas al agotamiento físico de un Mundial muy exigente.
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Pudo definirlo Croacia, a los 86′, con un tiro de Kovacic, desde buena posición, que salió apenas desviado. También tuvo una chance Marruecos, a los 90+3′, con un centro cerrado que descolgó Livakovic. A los 90+4′ Jakic ingresó por Orsic en el equipo europeo. Y al última oportunidad de la igualdad la tuvo Marruecos a los 90+5′, cuando llegó un centro desde la izquierda y el cabezazo de En-Nesyri salió apenas arriba del travesaño.
Hubiera sido lindo ver un poco más de fútbol, pero la victoria de Croacia no se discute. Al cabo, convirtió dos golazos y sacó esa necesaria luz de ventaja, en un partido en el que los dos respetaron al fútbol y lo jugaron como una verdadera final.
Otro partidazo, de punta a punta. Lleno de emociones, vibrante, incierto, como el buen fútbol. Francia derrotó a Marruecos por 2-0 y accedió a jugar la Final de la Copa Mundial de la FIFA-Catar 2022 ante la Argentina. Pero no fue una victoria cómoda ni sencilla, tuvo momentos de dominio y superioridad, pero también sufrió durante varios lapsos del partido, y al final tuvo un poco de tranquilidad, cuando pudo establecer la diferencia en el marcador y tuvo el control del juego.
El equipo de Didier Deschamps formó con Hugo Lloris; Jules Koundé, Raphael Varane, Ibrahima Konaté, y Theo Hernández; Aurelien Tchouameni y Youssouf Fofana; Ousmane Dembelé, Antoine Griezmann y Kylian Mbappé; Olivier Giroud.
Marruecos salió con Bono; Achraf Hakimi, Jawad El Yamiq, Naif Aguerd, Romain Saiss y Noussair Mazraoui; Hakim Zyech, Azz-Edine Ounahi, Sofyan Amrabat y Sofiane Boufal; Youssef En-Nesyri.
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A poco de iniciarse el partido, Francia abrió el marcador. Iban 4′ cuando Raphael varane metió un pase exquisito y profundo para Antoine Griezmann, este sacó un buen centro, Mbappé remató, pegó en un dfenesor, y el balón le cayó llovido a Theo Hernández, pero este se elevó y en un gran esfuerzo sacó desde lo alto un tiro que puso el 1-0 para Francia.
Amanecía el partido y ya había emociones, que iban a perdurar hasta el final. A los 9′ avisó Marruecos con un disparo de Ounahi que desvió Hugo Lloris. Después atacó Francia, y a los 16′ Giroud encabezó un contragolpe que terminó con un tiro en el palo derecho de Bono.
Sobre los 20′, Walid Regragui, el entrenador de Marruecos, debió efectuar la primera modificación, por la lesió de Romain Saiss, quien no estaba en buenas condiciones físicas, y debió dejarle su lugar a Amallah.
A los 35′ volvió a llegar Francia con peligro. Primero, Mbappé, tapó Bono, Tchouameni cedió a Giroud, quien de media vuelta sacó un disparo que se fue apenas desviado. A los 39′ Griezmann ejecutó un corner desde la derecha, Raphael Varane pateó al arco, pero el tiro se fue afuera.
El cierre del primer tiempo dejó una clara situación para el equipo africano, porque El-Yamiq conectó de chilena, y entre Lloris y el poste derecho le negaron el tanto de la igualdad.
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Fue el anuncio de lo que sucedió en los primeros veinte minutos del complemento. Allah entró por Mazraoui en un Marruecos que volcó el juego a su favor. Se adelantó en el campo y lo metió a Francia en su área, que entendió que era el momento de ponerse el overol y defender el partido. Griezmann fue el abanderado de esa labor, en un rol de volante defensivo que no se avergonzaba si tenía que meterse en su área a marcar.
Didier Deschamps entendió que debía darle velocidad al contragolpe, y a los 64′ Thuram entró en lugar de Olivier Giroud. Mbappé se corrió al c entro del ataque, y Thuram se paró de extremo por izquierda.
A los 65′ llegaron dos modificaciones más en el equipo africano; A. Hamdallah ingresó en lugar de Y. En-Nesyri, y Z. Aboukhlal reemplazó a S. Boufal.
Francia, de a poco, empezó a salir del sosiego en que lo había metido Marruecos. A los 70′ tuvo un tiro libre a favor que Konaté cabeceó y salió muy cerca. A los 73′ Thuram encabezó un contragolpe que Fofana terminó con un remate desviado. Luego, a los 76′ vino la última variante de Marruecos: A. Ezzalzouli entró por S. Amallah. Y cuando iban 77′ Didier Deschamps realizó la segunda y última modificación en su equipo; Kolo Muani ingresó por Dembelé.
Entró tan bien el delantero de Eintracht Frankfurt que la primera pelota que tocó, fue gol. Mbappé armó una jugada bárbara dentro del área, pasó a tres hombres, sacó un tiro que se abrió a la derecha del ataque de los Galos, y por allí surgió Kolo Muani para poner el 2-0 a los 78′ de juego.
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Ahí respiró el equipo europeo. Llegaba el final del partido y encontraba el sosiego, después de haber tenido un partido muy intenso, luchado y bien jugado, con un rival que supo ponerlo en aprietos durante un lapso largo del segundo tiempo.
Marruecos intentó lo último a los 90+2′, con un tiro de Ounahi que pegó en Konaté y fue al corner, y luego, a los 90+3′, con una gran jugada de Ounahi, el centro atrás y un tiro que salvó sobre la línea Konaté.
Francia celebró la clasificación a la final. Ganó un partido durísimo, que fue intenso y atractivo de principio a fin, y ahora estará frente al otro mejor equipo del torneo, Argentina, para jugar una final que será para alquilar balcones.
Media hora duró el partido. Después, llegaron dos mazasos que Argentina le propinó a Croacia y dio por terminada la contienda, aún cuando restaban más de un tiempo por jugar. Pero lo cierto es que hubo poco más de treinta minutos de paridad, de juego, de fuerzas equilibradas y de incertidumbre por el resultado. Luego, la Argentina, con la monumental conducción de Leo Messi, tomó el control físico, deportivo y psicológico, ante una Croacia que fue más por inercia y obligación que por entereza colectiva.
En esa media hora Argentina jugó un partido inteligente. Supo esperar a su rival, dejar que tomara el balón y a partir de tres cuartos de cancha, neutralizarlo. Por eso fue útil jugar con cuatro medio campistas, para ganarle esa zona de la cancha, y a partir de allí sacar contragolpes rápidos, que pudieran lastimar, mientras sostenía una defensa sólida. Por eso Lionel Scaloni modificó una vez más la formación y varió el esquema. El equipo arrancó con Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Leandro Paredes y Alexis Mac Allister; y adelante, Leo Messi y Julián Álvarez.
Croacia comenzó con Livakovic al arco; Juranovic, Lovren, Gvardiol y Sosa; Luka Mocric, Marcelo Brozovic y Mateo Kovacic; Mario Pasalic, Andrej Kramaric e Iván Perisic.
Crédito: @FIFAWorldCup
En ese lapso del juego, los europeos intentaron manejar la pelota, darle buen destino y progresar con triangulaciones por las bandas. Sobre todo, por el lateral izquierdo, por el buen talante de Perisic. Los volantes, Modric, Brozovic y Kovacic, se vieron obligados a desdoblarse en el esfuerzo físico para poder dominar un sector en el que la Argentina tenía mayor cantidad de jugadores. Y el trabajo de neutralización de los muchachos de Scaloni dio resultado, porque más tarde o más temprano, recuperaban la pelota, al tiempo que desgastaban a los croatas en un esfuerzo desmedido. Y cuando tenían espacios, con la conducción de Messi, arrancaban en contragolpes de sumo peligro.
Así llegó el pelotazo largo a Julián Álvarez, la desinteligencia de Lovren en la marca, la salida desprolija del arquero Livakovic, el toque de Álvarez, el choque con el arquero, y el penal que Lionel Messi transformó en el 1-0 para la Argentina, a los 34′ de juego.
No se terminaron de acomodar en la reanudación del juego, que enseguida volveó a golpear la “Albiceleste”. Y, esta vez, sería un mazaso definitivo.
Iban 38′ cuando Julián Álvarez aprovechó un buen pelotazo hacia él, burló la salida de Lovren, después volvió a obtener el rechazo suave de Juranovic, Borna Sosa pifió el despeje, la pelota le volvió a quedar al delantero argentino que definió ante la salida del arquero croata para poner el 2-0 a favor de la Argentina.
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Dos cambios realizó Croacia para comenzar el segundo tiempo; M. Orsic entró en lugar de Borna Sosa, de pobre primer período, y N. Vlasic ingresó por M. Pasalic.
Pero no le dio demasiado resultado; para colmo, a los 49′ se lesionó Brozovic, y debió dejarle su lugar a Petkovic. Croacia sumaba delanteros, pero ya estaba muy desdibujado en el campo de juego. Lionel Scaloni metió rápido, a los 60′, a Lisandro Martínez por Leandro Paredes. La intención era armar una línea de tres centrales para jugar contra los dos centro atacantes de Croacia, Kramaric y Petkovic, mientras se abrían por las bandas Nahuel Molina y Nicolás Tagliafico. El partido estaba controlado, pero el entrenador argentino no quería pasar sobresaltos y se apoyó en un esquema muy usado en estos tiempos, de tres centrales y dos laterales que puedan desdoblarse entre defender y pasar al ataque.
Pero si alguien creía que el destino del partido se podía modificar, Leo Messi se encargó de dejarle en claro que todo estaba dicho. Por eso elaboró una jugada espléndida por derecha, burló dos veces la marca de Gvardiol, llegó al fondo, se metió en el área, y sacó un centro exacto para la definición de Julián Álvarez. La argentina quedaba 3-0 arriba a los 68′ de juego, tras una maniobra excelsa de Messi y una definición contundente de Julián Àlvarez, quien tuvo una actuación descollante.
Exequiel Palacios reemplazó a Rodrigo De Paul, a los 73′, mientras que Paulo Dybala entró por Julián Álvarez.
Argentina ya había acabado con el partido. La diferencia en el score era muy grande, y en cada estocada parecía que llegaba un vuevo gol. lo tuvo Dybala en una apilada personal, lo tuvo Alexis Mac Allister en un balón al que no pudo entrarle bien y se le fue al lado del palo izquierdo del arco rival. Croacia se rpetía con centros que cortaban las salidas de Emiliano Martínez, un disparo de Orsic que se fue apenas alto y un intento de Modric que no prosperó. Y cuando salió el propio Luka Modric, a los 80′, agotado y extenuado, reemplazado por Majer, la rendición se firmó en modo incondicional. Es cierto que tuvo, a los 84′, una situación tras un tiro de esquina, el cabezazo cruzado y Dejan Lovren no llegó a definir, pero el match estaba escrito.
A los 85′ llegaron otros dos cambios en la Argentina: Juan Foyth entró por Nahuel Molina, y Angel Correa ingresó en reemplazo de Alexis Mac Allister.
Todo había concluído un largo rato antes. Con solvencia, autoridad y una alta autoestima, la Argentina había nocqueado a Croacia y llega llena de confianza a jugar la Final del Mundo, la sexta de su historia, que no se detiene.
Fue un gran partido. Casi a la altura de las enormes expectativas que se habían generado, al punto de definirlo como una “Final” anticipada. Fue muy bueno, muy rico en los matices que cada partido de fútbol nos ofrece. No tuvo la intensidad que sus antecedentes prometían, ni se llenó de espectacularidad, pero ofreció un alto nivel de juego, jerarquía en las acciones, y una enorme riqueza conceptual.
Francia sacó una luz de ventaja sobre Inglaterra, porque fue un poco más preciso a la hora de definir, tuvo un poco más de frialdad para manejar el partido, y cada situación la aprovechó al máximo. No quiere decir que estuvo muy por encima del rival. De ninguna manera; Inglaterra jugó un buen partido, tuvo momentos de mayor dominio, y en definitiva, un penal que no pudo convertir lo dejó en desventaja mínima y, al cabo, eliminado.
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El equipo de Gareth Southgate formó con Pickford en la valla; Walker, John Stones, Harry Maguire y Luke Shaw, en la defensa. Jordan Henderson, Rice y Bellingham en la media cancha; Zaka, Harry Kane y Phil Foden en el ataque.
El entrenador de Francia, Didier Deschamps, puso a Lloris al arco; Koundé, Varane, Upamecano y Theo Hernández; doble pivot con Tchouameni y Rabiot; por delante Dembelé, Antoine Griezmann y Killian Mbappé; y de centreforward, Olivier Giroud.
La cautela de ambos dominó el inicio del juego. No se metieron atrás, pero avanzaron con precauciones, sin arriesgar ni forzar demasiado el juego en los diez minutos iniciales. Luego, se empezaron a soltar. A los 10′ se escapó Dembelé por derecha, lanzó el centro al medio, y Olivier Giroud metió un buen cabezazo que desvió Pickford.
En su segundo ataque a fondo, Francia abrió el marcador. Upamecano recuperó un balón con una mínima falta sobre Zaka, cedió a Mbappé, este encabezó un gran contragolpe, combinó hacia el medio y apareció Tchouameni para sacar un potente tiro desde fuera del área y poner el 0-1 para Francia.
Ahí cobró ritmo el partido. El equipo británico se adelantó en el campo, aunque le costaba perforar el cerrojo que le planteaban los galos, porque se atrasó unos metros Giroud para tomar al volante central inglés, Rice, y detrás de él escalonar las marcas. Entonces le costaba a Inglaterra, pues Stones y Maguire, los jugadores libres, no conducían ni armaban jugadas. Buscaban con largos pelotazos a los costados, para Zaka y Foden, y a partir de allí, generar peligro.
A los 21′ Harry Kane metió un buen tiro que desvió Lloris. Volvió a rematar Kane, a los 28′, y otra vez surgió Lloris para sacarla al corner.
Francia cerró el primer tiempo con una buena jugada de tiro libre, bien armada y ejecutada, con centro de Hernández y el remate final de Mbappé, elevado.
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Inglaterra avisó desde el inicio del segundo tiempo con un exquisito y potente tiro de Bellingham que Lloris sacó al corner, cuando iban 46`de juego. Enseguida, a los 51′, llegó el penal de Tchouanemi a Zaka, que tras las discusiones habituales, fue ejecutado a los 53′, por Harry Kane, quien con un tiro cruzado y a media altura, puso el 1-1 en el partido.
Y la temperatura subió aún más en Catar, porque Rabiot se encontró con un balón a la salida de la defensa inglesa, sacó un gran disparo y Pickford respondió muy bien para desviarlo, cuando se jugaban 54′ del partido.
Fue Inglaterra, a los 59′, con Harry Maguire, combinó con Zaka, y apareció el arquero Lloris. A los 69′ Maguire metió un gran cabezazo tras recibir un centro de la derecha, que pasó muy cerca del poste derecho del arquero francés. A los 71′ Shaw hizo un buen centro desde la izquierda, remató Zaka y el balón se fue afuera. Era el momento de Inglaterra, pero allí apareció otra vez su adversario.
A los 76′ Olivier Giroud recibió un centro casi al borde del área chica, sacó el tiro y Pickford desvió con una gran reacción. Enseguida vino el centro de la izquierda de Antoine Griezmann, cabeceó Olivier Giroud, y marcó el tanto de Francia, que lo puso 1-2 arriba en el marcador, cuando iban 77′ de juego.
Southgate movió el banco; a los 78′ puso a M. Mount por Jordan Henderson, y a Sterling por Zaka, mientras que Didier Deschamps hizo su primera y única modificación: Comán ingresó en lugar de Dembelé.
Llegó pronto el penal de Hernández a Mount, que el árbitro brasileño, Sampaio no advirtió, y el VAR lo invitó a revisar la jugada. Iban 83′ cuando Harry Kane se dispuso otra vez a ejecutar la pena máxima, y esta vez elevó su remate por encima del travesaño, con lo cual el marcador no se movió. Francia seguía adelante por 1-2, y ya el final se aproximaba. Una carta más se jugó el técnico inglés, con el ingreso de Rashford por Phil Foden, a los 84′ de juego. A los 90+5′ se lesionó John Stones y lo reemplazó Jack Grealish, en el último intento británico.
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Con lo último fue Inglaterra, y a los 90+9′ tuvo una última oportunidad con un tiro libre de Rashford que se fue apenas arriba del travesaño.
Francia celebró con alta algarabía el triunfo. Fue apenas por 1-2, ajustado, apretado, sufrido por momentos. Tuvo una luz de ventaja en la certeza frente al arco, en cierto aplomo para afrontar un duelo de semejante calibre, y la fortuna que le sonrió en ese penal que Harry Kane tiró por arriba del travesaño.