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Argentina reencontró el triunfo, pero aún no recobró el funcionamiento

Las victorias, y sobre todo en una Copa Mundial de Fútbol, tan sobredimensionadas por el contexto nacionalista que se agita desde los medios de comunicación, sobre todo aquellos que no se dedican con exclusividad al deporte, más las múltiples voces que propalan las nuevas redes sociales, y las notas constantes a los hinchas, tanto en la sede del torneo como en los distintos países, producidas para contrarrestar la falta de un mínimo contacto con los verdaderos protagonistas, jugadores y entrenadores, que se vinculan con los medios de comunicación en conferencias de prensa obligatorias previas y posteriores a cada partido, con lo cual hablan cada cuatro o cinco días, y hay demasiado tiempo libre para llenar de contenido periodístico, todo ese chauvinismo que explota en un Mundial al cabo, hace que las victorias, decíamos, pueden engañar o llevar a alguna confusión. Por todo esto que expresamos, en un Mundial se exagera y se magnífica el éxito (o la derrota), muchas veces sin acentuar las razones o motivos que llevaron a un determinado resultado.

Por suerte, parece no ser este el caso del cuerpo técnico argentino, que fue lúciod para analizar el tirunfo de la Argentina sobre México por 2 a 0, aunque hayan quedado muchas cuestiones para debatir, entre ellas algunas vinculadas también a decisiones del propio cuerpo técnico. Lo cierto es que la Argentina ganó, mantiene la ilusión de la clasificación a los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA-Catar 2022, y todavía quedan días para recuperarse y preparar el encuentro crucial ante Polonia.

Crédito: @FIFAWorldCup

“Sabíamos que iba a ser un partido difícil. México nos planteó un encuentro diferente a los que había hecho con anterioridad, teníamos la sospecha de que podía jugar con línea de cinco”, expresó el entrenador tras el encuentro, en la rueda de prensa. Y agregó: “El primer tiempo no fue bueno, para ninguno de los dos. Corregimos en el descanso, con Guido cerca de los centrales, para hacer una línea de tres un poco mentirosa, y empezamos a jugar mejor, a emparejar en el medio. Después vieron lo que pasó, el ’10’ definió el partido y atrás tiene un grupo que lo apoya”.

“El segundo tiempo lo afrontamos diferente, de una manera más agresiva. Era difícil jugar al fútbol, ellos tenían línea de cinco, y cuatro volantes. Hacían su partido, y lo hicieron bien. Nosotros buscamos una línea más de pase, si no eran muy horizontales y no ganábamos. Creo que lo pudimos hacer bien”.

Pero lo más importante que señaló el entrenador argentino está vinculado a la forma en que se toman estos partidos de Mundial. “Es un partido de fútbol; no debería tomarse de otra forma. Es una cuestión de sentido común. Habría que reflexionar un poco sobre lo que se vive acá. La sensación de que te estás jugando algo más que un partido de fútbol…no lo comparto. Seguiremos por este camino, de sentir que solo es un partido de fútbol. De lo contrario, cada vez que estés jugando un partido de fútbol, en cualquier instancia, se vivirá así…Y mañana sale el sol, ganes o pierdas”.

Scaloni reflexionó con una saludable lucidez a la locura y la fiebre que se vive en cada Copa del Mundo, sobre todo en cada partido de Argentina. Hasta ahora, fue lo mejor del Mundial.

Hernán O’Donnell

Inglaterra y Estados Unidos prometían un gran partido, pero todo se fue en amagues

Era, a priori, un partido esperado y con una expectativa grande. Los dos habían hecho un muy buen debut, Inglaterra con una victoria amplia y contundente ante Irán, Estados Unidos jugó un xecelnte primer tiempo frente a Gales. El equipo europeo contaba con un favoritismo mayor, lógico, producto de su enorme plantel, lleno de figuras que brillan en la Premier League, la competición de clubes más importante del mundo. El seleccionado norteamericano, en ascenso desde hace más de dos décadas, apuntaba para plantearle un partido difícil. Hubo un comienzo a buen ritmo, pero con el correr de los minutos el juego se empezó a pagar, y al final encontró a ambos conformes con la igualdad, aunque para Estados Unidos dejó un sabor más agrio, pues estuvo más cerca de convertir, y además deberá vencer a Irán para lograr la clasificación.

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Inglaterra formó con Jordan Pickford en la valla; Kieran Trippier, Harry Maguire, John Stone y Luke Shaw en la defensa. En el medio, Bellingham y Declan Rice; más adelante, Saka, Mount y Raheem Sterling, y de centro delantero, Harry Kane. El equipo de Greegg Berhalter salió con Matt Turner al arco; Sergiño Dest, Zimmerman, Tim Ream y Robinson; Weston Mc Kennie, Tyler Adams y Yunus Musah; Weah, Wright y Pulisic.

El partido tuvo buen ritmo al inicio. Inglaterra salió con una psotura ofensiva, la línea de fondo adelantada, y con la intención de llegar por los costados, para lastimar con el centro al área. A los 9′ Bellingham habilitó a Saka, este metió un buen centro, y Harry Kane definió fuerte, pero el disparo pegó en Zimmerman y se fue al corner. Respondió Estados Unidos, a los 16′, con un buen centro de Mc Kennie, y el cabezazo de Wright salió apenas desviado.

De a poco empezó a llegar el equipo de Norte América con mayor claridad. Si bien la pelota la tenía Inglaterra, y dominaba el juego, con rapidez y verticalidad, Estados Unidos forzaba mejores llegadas. A los 25′ fue Mc Kennie el que elevó el remate tras un centro de la derecha. Y a los 32′ Pulisic metió un buen tiro que pegó en el travesaño. Después fu el turno de Sergiño Dest, quien entró al área con pelota dominada y cuando iba a disparar, le taparon el envío.

Inglaterra se las arregló para volver a llegar sobre el cierrre del primer tiempo. Iban 44′ cuando Luke Shaw envió un buen centro y Saka remató muy alto. Y a los 45+1′ Mount metió un tiro fuerte, que Matt Turner desvió al corner.

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El segundo tiempo fue dominado por Estados Unidos. Sin demasiada profundidad, pero con un juego adelantado, acorraló a Inglaterra contra su campo, no le permitió salir y trató de lastimarlo, aunque sin grandes ocasiones.

Gareth South gate, el director técnico inglés, decidió dos modificaciones a los 67′ de juego. Henderson entró por Bellingham, y Jack Grealish reemplazó a Sterling. Y los cambios hicieron un buen efecto, porque mejoró el conjunto británico. henderson le otorgó orden y precisión en los pases, Grealish aportó su conocida habilidad y fantasía en la gambeta corta.

Entonces llegaron dos variantes para el equipo americano. Aaronso entró en lugar de Mc kennie, mientras que Moore reemplazó a Sergiño Dest, cuando iban 76′ del partido. En esa ventana, ya a los 77′, Inglaterra hizo su tercera modificación: Rashford reemplazó a Saka.

El juego se empezó a diluir en ese tramo final. Ya no dominaba tanto estados Unidos, e Inglaterra no apuraba demasiado las acciones. A los 82′ llegaron el tercer y cuarto cambio del equipo de Berhalter; Giovanni Reyna reemplazó a Weah, mientras que Josh Sargent ingresó por Wright.

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Y en el cierre, tal como había sucedido en el final del primer tiempo, Inglaterra volvió a contar con algunas oportunidades. A los 90′ hubo un corner de la derecha que cabeceó Harry Maguire y atrapó bien Matt Turner. A los 90+2′ llegó otro centro que cabeceó harry Kane, ye l balón pasó muy cerca del palo derecho de Turner.

Así se cerró el partido. Con más promesas que realidades, y al conformidad de ambos. Inglaterra, porque está a las puertas de la clasificación; Estados Unidos, porque depende de sí mismo en el duelo ante Irán, donde ambos se jugarán el boleto a la ilusión.

Hernán O’Donnell

Alemania desperdició sus chances y Japón reaccionó a tiempo

El fútbol es maravilloso porque entrega esta clase de partidos. En una Copa del Mundo, o en un torneo de ascenso. Cambiantes, atrayaentes, con giros inesperados y un desenlace imprevisible. Sabíamos que Japón iba a ser un hueso duro de roer para Alemania. Un equipo, el japonés, que crece y evoluciona de modo permanente desde hace unos treinta años, que aprovecha todas las herramientas que la industria le ofrece para progresar, que cuenta con numerosos futbolistas en la Bundesliga y en Premier League, que refleja la idiosincracia de su puebol, respetuoso, trabajador y paciente. Ante ese equipo se midió Alemania, favorito por naturaleza, dueño de una tradición histórica y un concepto del juego cada vez más aceitado y afianzado. Un estilo que supo amalgamar la fuerza, el orden táctico y el desarrollo físico, con el respeto y el buen trato de la pelota. Entre ambas formas de jugar, nos entregaron un partidazo, tal como imaginábamos antes de iniciarse el torneo, y que, por ahora, se lleva el premio al “Mejor Partido del Mundial”.

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Alemania comenzó con Manuel Neuer en la valla; Niklas Sülle, Rüdiger,Nico Schlotterbeck y David Raum; dos medio centros, Joshua Kimmich y Gündogan; Serge Gnabry, Thomas Müller y Jamal Musiala; Kai Havertz como centro atacante.

En Japón jugaron Shuichi Gonda de arquero; Hiroki Sakai, Kou Itakura, Maya Yoshida y Yuoto Nagatomo; Wataru Endo y Ao Tanaka; Junya Ito, Daichi Kamada y Takefusa Kubo; Daizen Maeda.

Empezó rápido el partido, con una llegada de Japón a los 7′, tras un buen cabezazo de Maeda, pero que había quedado invalidado por off side previo. Contestó Alemania, a los 16′, con un corner de Kimmich que cabeceó Rüdiger, pero su lanzamiento salió por arriba del travesaño. Cuando iban 19′ fue Kimmich el que sacó un gran tiro que desvió Gonda. De a poco, el arquero comenzó a ganar protagonismo, porque mientras Alemania se hacía dueño del balón, de las acciones y del dominio del juego, Gonda respondió una y otra vez. A los 27′ fue Gündogan el que sacó un tremendo tiro que desvió el arquero japonés.

Hasta que a los 30′ salió a tapar una entrada de Raum, le cometió falta, y el árbitro sancionó el correspondiente penal que, a los 32′ de juego, Gündogan trasnformó en el 1-0 a favor de Alemania.

Pudo aumentar el equipo europeo a los 45+3′, cuando, tras una enorme jugada con múltiples pase, Havertz definió sobre el área chica rival, pero estaba en posición prohibida. Y Japón cerró el primer tiempo con un buen cabezazo de Maeda, que pasó muy cerca del arco de Neuer, cuando ya iban 45+5′ de juego.

En el segundo período, Hajime Moriyasu, el entrenador de Japón, decidió hacer una variante. Tomiyasu entró por Kubo.

Alemania salió con el mismo ritmo y a los 46′ ya tenía una llegada clara. Müller habilitó a Serge Gnabry, este entró al área y sacó un potente remate que pegó en el travesaño y salió desviado. A los 50′ fue Musiala quien disparó fuerte y el tiro salió alto. Alemania mantenía el ritmo, y japon necesitó de dos variantes más. K. Mitoma entró en lugar de Y. Nagatomo, y T. Asano ingresó por D. Maeda, cuando iban 56′ de juego.

Pero los europeos sostenían el dominio, y empezaban a acumular chances claras para convertir, aunque no acertaban con la puntada final. A los 59′ Gundogan sacó un tiro fuerte, que pegó en la base del palo izquierdo de Gonda, y se fue afuera.

Japón se empezó a animar más con los cambios, y a los 60′ Asano tuvo un remate alto, apenas afuera.

El entrenador alemán, Hans-Dieter Flick, hizo entonces sus primeras dos modificaciones. Jonas Hoffmann entró por Thomas Müller, y León Goretzka reemplazó a Gündogan, cuando iban 66′.

Y seguía Alemania sin aprovechar lo que generaba a través de su buen fútbol. A los 69′ Gnabry sirvió para Hoffmann, pero su tiro fue tapado por Gonda. Del rebote, llegó otra jugada, que derivó en un centro de la izquierda y fue Serge Gnabry quien metió un cabezazo al suelo, pero que Gonda supo desviar tras el pique, ya a los 70′ del partido.

Entonces, cuando todo el desarrollo ya tenía un argumento, el fútbol volvió a demostrar por qué es el juego más hermoso e imprevisible del mundo. Salvó el boxeo, que una mano de knock out puede alterar el desarrollo de un combate de manera radical y absoluta, es difícil encontrar disciplinas que puedan tener ese misterio, esas alteraciones que tiene el fútbol.

Japón se animó a los 72′, con un tiro de Junya Ito que tapó Manuel Neuer, y el rebote le quedó a Sakai, pero le entró abajo al balón y el disparo salió un poco alto. Minamino entró por el propio Sakai, a los 73′, y enseguida le dio un vuelo futbolístico fenomenal al equipo oriental. Desbordó a los 74′, sacó un centro preciso, neuer apenas la pudo desviar, y por el medio llegó Doan para marcar el primer gol de Japón en el Mundial, y poner el 1-1 en el partido.

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Intentó reaccionar el técnico alemán, y dispuso la tercera y cuarta modificación de su equipo en su segunda ventana habilitada para hacer cambios. Niclas Füllkrug entró en lugar de Kai Havertz, y Mario Gotze reemplazó a Musiala, cuando se jugaban 78′.

Pero ya el partido le pertenecía a Japón. A los 82′ salió rápido el equipo con un tiro libre desde el fondo, picó Asano por derecha y sacó un tiro fuerte, cerrado y al primer palo, ante la salida de Neuer, para revertir el marcador y poner a Japón arriba por 1-2.

Hans Flick intentó una quinta variante para torcer el destino, y a los 89′ Youssoufa Moukoko reemplazó a Serge Gnabry.

Alemania fue al frente con fuerza, pero ya sin ideas, ni claridad. Había perdido muchas oportunidades, y el fútbol se había ido con su rival. A los 90+4′ leon Goretzka tuvo una buena chance, pero su tiro se fue afuera. Subió Manuel Neuer a buscar el balón en un par de tiros libres, pero tampoco surtió efecto.

Todo lo que Alemania generó y no supo usfructuar, fue bien aprovechado por Japón, que soportó el temporal del primer tiempo, levantó en el segundo, y al final usó sus armas y encontró la fórmula para llevarse el partido.

Hernán O’Donnell

Un tiempo para Estados Unidos, el otro para Gales

Fue un empate lógico, justo, casi obvio. Estados Unidos y Gales se dividieron el partido casi en partes iguales. El primer período fue para el equipo americano, donde ejerció una presión constante, dominó las acciones y obtuvo la diferencia en el marcador. El segundo tiempo lo controló más el seleccionado europeo, se adelantó en el campo, buscó con más ambición y llegó al empate. Al final pudo ser para cualquiera de los dos, pero la igualdad le queda bien a lo que fue el partido.

Esatdos Unidos formó con Matt Turner; Sergiño Dest, Zimmerman, Tim Ream y Robinson; Weston Mc Kennie, Tyler Adams y Musah; Thimoty Weah, Josh Sargent y Christian Pulisic. El conjunto de las Islas Británicas comenzó con Wayne Hennessey en la valla; Connor Roberts, Mepham, Rodon, Ben Davies, Williams; Aaron Ramsey, Ampadu; Wilson, Gareth Bale y Daniel James.

El comienzo, está dicho, fue de Estados Unidos. Con mucha presión, juego rápido y habilidad en jugadores como Weah o Pulisic, atropelló a Gales, y lo metió en su campo. Un equipo que hace tiempo se metió en el concierto de las Naciones que están un peldaño atrás de las potencias, pero que siempre pueden complicar, y que cada vez son más competitivos. Aunque muchos los decsubran recién ahora. A los 8′ llegó por derecha con una escapada de Weah, el centro recto y el corte de Davies, contra su valla, pero al medio y el arquero Hennessey la pudo controlar. Fue la llegada más clara hasta la apertura del marcador.

Iban 35′ cuando el equipo de Gregg Berhalter armó una buena maniobra colectiva, Sargent cedió a Pulisic, este metió un pase profundo y vertical para la entrada de Weah, quien definió con mucha calidad ante la salida del arquero galés, y puso el 1-0 a favor de Estados Unidos.

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Rob Page, el entrenador de Gales, dispuso una modificación para el comienzo del segundo tiempo; Kieffer Moore entró en lugar de James. Y fue un cambio beneficioso, pues el grandote Moore empezó a pivotear en el ataque, a preocupar a la defensa americana y a darle más compañía Gareth Bale.

Además, el conjunto europeo se adelantó en el campo de juego, tuvo más posesión y mayor actitud ofensiva. A los 63′ Davies metió un tremendo cabezazo que Turner sacó al corner con un vuelo impecable. De ese tiro de esquina, bien ejecutado por Wilson, Moore sacó un cabezazo que salió apenas alto, ya a los 64′.

Berhalter decidió, entonces, hacer la primera variante en Estados Unidos. Brenden Aaronson entró por Mc Kennie, cuando iban 65′ de juego. El conjunto americano no se resignaba, e intentaba meter contragolpes punzantes, como el de Pulisic, a los 72′, que se fue por izquierda y sacó un centro que no pudo ser aprovechado por ninguno de sus compañeros. A los 74′ llegaron tres variantes más en el equipo de Norteamérica: Kellin Acosta entró en lugar de Musah, DeAndre Yedlin ingresó por Sergiño Dest, y Haji Wright reemplazó a Josh Sargent. Y volvió a tener una posibilidad a los 76′ con un corner de Pulisic que Aaronson cabeceó apenas desviado.

Sin embargo, el empuje de Gales era cada vez más sostenido, y a los 78′ Brennan Johnson reemplazo a Neco Williams en el equipo europeo.

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La jugada clave se produjo al minuto siguiente, cuando Zimmerman fue a trabar una pelota que Bale recibí en el centro del área grande, el defensor americano llegó un poco más tarde y golpeó al delantero galés. El juez Abdulrahman Al Jassim sancionó el correspondiente penal, y Gareth Bale lo ejecutó con un tremendo zurdazo, cruzado, fuerte y junto al palo izquierdo de Turner, para que Gales celebrara llegar a la igualdad: 1-1 quedaba el partido.

El quinto cambio de Estados Unidos se produjo a los 87′; Jordan Morris entró en lugar de Timothy Weah. Gales también llegaba agotado al final, y a los 90+2′ Sorba Thomas ingresó en reemplazo de Harry Wilson, mientras que a los 90+4′ Joe Morrell ocupó el lugar de Ethan Ampadu.

Fue lo último de un partido bárbaro, vibrante, y repartido en los momentos, por eso el empate le quedó muy bien al balance final.

Hernán O’Donnell

Se abrió el telón del Mundial con una victoria clara de Ecuador

Al fin comenzó la Copa Mundial de la FIFA-Catar 2022. El fútbol se volvió a dar cita en su Campeonato cumbre, el más célebre, el más codiciado y el más afamado. El Mundial está otra vez entre nosotros, la tribu futbolera desparramada por el mundo que vive y respira a través de la pelota, que encuentra en cada partido una razón para ser feliz, y que se conmueve con este torneo, pero no mucho más que con cualquier campeonato, liga o partido de fútbol que se ve semana tras semana. Porque en definitiva, es un Campeonato de fútbol, un torneo de partidos, como tantos existen en el planeta. Con más glamour, tal vez con más jerarquía, con más categoría en los futbolistas, sin dudas, y con equipos que han hecho un recorrido para llegar a la cita, con la excepción del seleccionado local, que como es tradición en la FIFA, tiene se lugar asegurado. Hasta hace poco tiempo también el último campeón obtenía su boleto directo al Mundial siguiente, pero esta norma cambió hace unos años.

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Hubo una ceremonia linda, austera, entretenida. Con una cuota de emotividad ante la presencia del actor Morgan Freeman, con un espacio para la cultura local y un momento para escuchar las canciones de aliento de los países participantes. Y después, sí, el fútbol.

Qatar y Ecuador abrieron la Copa del Mundo. Aunque el protagonismo casi exclusivo fue del equipo visitante, que tuvo el control absoluto del juego, dominó las acciones, generó la mayor cantidad de posibilidades de gol y logró un tirunfo claro por 0-2.

El local comenzó con Saad Al Sheeb en el arco; tres centrales: Husham, Khoukhi y Abdelkarim Hassan; Pedro Ró-Ró de lateral volante derecho, Hasan Al Haydos, Karim Boudiaf y Abdelaziz Hatem en el medio; Homam Ahmed, de carrilero izquierdo. Y adelante, Almoez Ali y  Akram Afif.

El conjunto de Gustavo Alfaro se presentó con Hernán Galíndez en la valla; Angelo Preciado, Félix Tores, Piero Hincapié y Pervis Estupiñán; Gonzalo Plata, Jhegson Méndez, Moises Caicedo y Romario Ibarra; Enner Valencia y Michael Estrada.

Desde el inicio Ecuador fue a buscar el partido. Salió a ahogar al rival, a meterlo en su campo, bien cerca del área y a presionarlo bien alto en la salida. Llegó al gol a los 2′ de juego, pero ese cabezazo de Valencia no fue convalidado porque el VAR detectó una posición adelantada previa. Pero fue una señal clara de lo que podía pasar. Una mala salida del arquero Al Sheeb había metido a su equipo en problemas.

Se mantuvo el ritmo del partido, con el ataque permanente del equipo sudamericano, y a los 15′ llegó al gol, de Enner Valencia de penal, por una infracción previa del arquero local, y el resultado quedó abierto para Ecuador por 0-1.

No podía Qatar salir del encierro. Un poco por defectos propios, y otro poco por la presión constante del equipo de “Lechuga” Alfaro. Así, a los 30′ aumentó el marcador. Comenzó en un centro muy preciso de Angelo Preciado desde la derecha y el cabezazo de Enner Valencia puso el score 0-2 a favor de Ecuador.

Bien trabajado el visitante, con las subidas permanentes de Pervis Estupiñán, uno de los mejores laterales por izquierda de Sudamérica, el tándem aceitado de Gonzalo Plata y Preciado por derecha, las llegadas de Ibarra y el peligro permanente de Valencia, hicieron del primer tiempo, un monólogo. El local recién pudo llegar al área visitante a los 45+4′, cuando el centro de la derecha no pudo ser bien capitalizado por Almoez Ali, y su frentazo se fue muy desviado.

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El segundo tiempo mantuvo el mismo argumento. Ecuador llegó a los 54′ con un remate de Romario Ibarra que, esta vez sí, el arquero local desvió con una buena intervención.

De a poco, Qatar se animó y a los 61′ un cabezazo de Pedro Ró-Ró se fue muy cerca. Cuando iban 67′ se produjo la primera variante del partido; Jeremy Sarmiento ingresó por Romario Ibarra. A los 71′ movió el banco el entrenador del equipo local, el español Félix Sánchez, y determinó que M. Jadoua entrara por H. Al Haydos, y M. Muntari reemplazara a Almoez Ali.

Volvió a llegar Qatar, con un remate de Afif que se fue alto, cuando iban 74′ de juego. A los 75′ José Cifuentes entró por Enner Valencia, en Ecuador.

Bajo un poquito la intensidad del equipo del Pacífico y Qatar se animó a tener la pelota, a trazar algunos pases correctos y llegar un poco más al área de Galíndez. A los 85′ Mohammed Muntari sacó un buen tiro, que se fue apenas elevado. Y a los 89′, Gustavo Alfaro hizo dos cambios más en su alineación; Kevin Rodriguez entró en lugar de Michael Estrada, y Alan Franco reemplazó a Moises Caicedo.

Fue lo último que quedó anotado en la libreta de apuntes. Los minutos finales se consumieron sin mayores emociones. El Mundial abrió el telón y Ecuador logró una valiosa victoria. El fútbol, al cabo el juego que tanto nos apasiona y nos atrae alrededor del mundo, comenzó otra cita. Con más repercusión, más atracción mediática, más publicidad y más repercusión alrededor. Con el color y las notas aleatorias que van desde interesantes temas geográficos, políticos y sociales, hasta lo más superficial sobre restaurantes, comidas y tiendas, que se pueden apreciar en cualquier programa del rubro y en cualquier momento del año. El fútbol, en definitiva, lo que más nos importa y gusta, aún sigue envasado en el campo de juego, los noventa minutos reglamentarios y los veintidos futbolistas que inician cada partido. Como en cualquier país, en cualquier campeonato, que se pone en marcha en cada rincón del planeta. Desde el Mundial, hasta la última liga de ascenso del más remoto país, el fútbol siempre es eso. Lo demás, cotillón para la tribuna.

Hernán O’Donnell

Pusieron alma, corazón y fútbol, pero todo quedó abierto para definirlo en Córdoba

Al final, fue un partidazo. Cuando se sacaron los nervios, cuando lo fueron a buscar, cuando pusieron lo mejor de sí. En rigor de verdad, se prodigaron desde el inicio, porque Instituto lo fue a atacar desde el comienzo, y Estudiantes arrancó un poco nervioso, con un exceso de faltas y vehemencia, hasta que se acomodó en el juego y también redondeó una muy buena producción. Fue un partidazo, porque los dos entendieron que la final había que jugarla como tal. Con el “cuchillo entre los dientes”, pero también con fútbol y juego, por eso hubo intensidad y llegadas, lucha y oportunidades, pierna fuerte y situaciones de gol. Igualaron 0-0 en Caseros, y dejaron todo abierto para el desquite, en Còrdoba.

El “Pincha” saliò con Lucas Bruera en la valla; Delfor Minervino, Juan Cruz Randazzo, Stéfano Brundo y Nicolás Fernández; Nicolas Pelaitay de volante central; por delante, Kevin González, Sebastián Mayorga y Enzo Acosta; en el ataque, Facundo Castelli y Facundo Pereyra.

La “Gloria” se alineó con Jorge Carranza al arco; Giuliano Cerato, Ezequiel Parnisari, Fernando Alarcón y Sebastián Corda; Roberto Bochi de volante central, Gabriel Graciani, Franco Watson y Nicolás Watson; Santiago Rodríguez y Patricio Cucchi.

A los 20′ sufrió una molestia Ezequiel Parnisari. Intentó continuar, pero no pudo. Entonces, a los 23′ se produjo la primera variante del partido: el uruguayo Matías Ferreira ingresó por él, aunque se ubicó de segundo zaguero central, en tanto Alarcón pasó de zaguero derecho.

Instituto era mejor hasta ese momento, sin embargo, Estudiantes iba a generar la primera llegada importante del partido, a los 26′, con un remate cruzado de Enzo Acosta que desvió Jorge Carranza en forma brillante. Contestó Instituto a los 27′ con un tiro de Graciani por derecha que se fue cerca, y a los 28′ con un disparo de Franco Watson, que también salió muy cerca.

Volvió a meterse el local en el partido, a los 34′, cuando el “Facha” Castelli armó una gran jugada individual, pero su remate fue al medio, sin complicaciones para el arquero visitante. Y a los 45+3′ Pereyra elevó un tiro cercano, que fue una buena oportunidad para el equipo de Caseros.

En el segundo tiempo crecieron aún más las emociones. Un error de Bruera, a los 51′, le dio la posibilidad a Rodríguez, pero su tiro fue bien tapado por Stéfano Brundo. Y la respuesta de Estudiantes fue contundente. A los 53′ tuvo tres chances consecutivas de abrir el marcador. Remató Minervino y rechazó Carranza; tomó el rebote Castelli, y su tiro dio en el palo izquierdo del arco visitante. El balón le quedó a Kevin González, y Carranza sacó al corner. Fue una enorme sucesión de situaciones para el local.

A los 68′ Walter Otta, entrenador de Estudiantes, abrió la ventana de sus cambios: Franco Lonardi entró en lugar de Sebastián Mayorga, mientras que Alan Cantero ingresó por Kevin González.

Enseguida contó con una buena chance Instituto. Iban 71′ cuando Cucchi tomó una asistencia de Watson, se fue al área local y sacó un tiro que tapó muy bien Lucas Bruera; el rebote le quedó a Santiago Rodríguez, pero su tiro se fue al lado del poste izquierdo de Bruera.

A los 72′, Lucas Bovaglio, Director Técnico del equipo cordobés, hizo tres modificaciones más, que se sumaron a la del primer tiempo: Claudio Pombo entró por Franco Watson; Leonardo Monje ingresó en lugar de Nicolás Watson, y Nicolás Mazzola reemplazó a Patricio Cucchi. A los 73′, Lautaro Parisi entró por Enzo Acosta, en el tercer cambio local.

El partido volvió a meterse en la zona media. Disputado, intenso, con buenas intenciones, pero sin poder romper el tejido del rival.

Otta cerró sus variantes a los 80′ de juego, con el cuarto y quinto cambio. Tomás Bolzicco ingresó por Facundo Castelli, mientras que Elías Alderete reemplazó a Facundo Pereyra. Y a los 86′ fue Bovaglio quien dispuso su quinta y última modificación; Gregorio Rodríguez entró en lugar de Santiago Rodríguez.

No hubo tiempo para más. Los minutos finales se consumieron con menos carga. Estudiantes e Instituto habían dejado el alma, el corazón y el juego en el primer partido, mientras que la definición se resolverá en una semana.

Hernán O’Donnell

Tras un comienzo complicado, Inter terminó cantando bajo la lluvia de Milano

Fue un triunfo claro, holgado, cómodo. Una victoria lógica y merecida. Amplia. Pero con un principio dificultoso, porque Bologna sorprendió a Inter, lo fue a buscar, le peg{o un par de sustos y se puso arriba en el marcador. Pero se recuperó el equipo local, tuvo precisión, alguna ayuda fortuita y solidez ofensiva para revertir ese inicio complicado para edificar una goleada grande y cantar y bailar bajo la lluvia de Noviembre, una constante a lo largo de todo el partido.

Fue partido durante el primer tiempo, cuando Bologna apuró las cosas y produjo jugadas ofensivas que presagiaban un encuentro equilibrado. Luego, a medida que Inter golpeó, sobre todo sobre el cierre del período incial y comienzo del complemento, el encuentro quedó liquidado.

El equipo de Simone Inzaghi formó con Onana en la valla; tres centrales, Skriniar, Acerbi y Bastoni. Dumfries como carrilero derecho, tres medios, Nicoló Barella, Calhanoglu y Mkhitaryan, más Dimarco como lateral izquierdo; adelante Edin Dzeko y Lautaro Martínez. Bologna comenzpo con Skorupski en el arco; Posch, Soumaoro, el colombiano Lucumí, y Lykogiannis en el fondo. Ferguso, Gary Medel y Schouten; Orsolini, Arnautovic y Barrow, adelante.

A los 3′ llegó la visita, con una corrida rápida de Barrow y un disparo cruzado de este, que pasó muy cerquita del palo izquierdo local. A los 8′ fue Arnautovic quien remató de cerca y Onana encontró la pelota entre sus piernas. Respondió el local, a los 16′, con un tiro de Calhanoglu que pasó por arriba del travesaño.

Y a los 21 abrió el marcador la visita, con un disparo de Orsolini que se desvió en el cuerpo de Lykogiannis, para desconcertar a Onana, y poner el 0-1 a favor de Bologna.

Igualó Inter, a los 25′, con una volea espectacular de Edin Dzeko, que captó un balón bombeado que venía de un centro de la derecha y con un remate cruzado puso el 1-1.

Hast ahí, todo bastante parejo. Equilibrado. Hasta que a los 35′ el árbitro Andrea Colombo cobró una falta de Lucumí a Lautaro Martínez que en verdad no existió, pues el quite había sido limpio, y de ese tiro libre Federico Dimarco sacó un gran remate para poner el 2-1 a favor de Internazionale.

Ese cierre del primer tiempo empezó a torcer la pulseada y a definir el partido. Porque a los 41′ Calhanoglu ejecutó un corner cerrado, Lautaro Martínez entró junto al palo y definió con certeza para colocar el 3-1 para el equipo local.

No le sirvieron de mucho los dos cambios que intentó Thiago Motta, entrenador visitante, para torcer el rumbo del partido. El uruguayo Joaquín Sosa ingresó por el colombiano J. Lucumi, mientras que N. Moro entró en lugar del chileno Gary Medel.

Pero Federico Dimarco señaló el 4-1 a los 48′ y ahí se terminó el partido. Ya no tuvo reacción el equipo visitante. Y todo se le hizo muy fácil al local. Sobre todo cuando el VAR le advirtió una mano en el área, penal que Calhanoglu supo ejecutar con eficacia y poner el 5-1 a los 58′ del partido. Quedaba más de media hora por jugar, y se sentía que estaba de sobra.

A los 60′ Thiago Motta hizo dos cambios más en la visita; J. Zirkzee ingresó por M. Arnautovic, y R. Soriano reemplazó a L. Ferguson. Inzaghi, el técnico local, abrió su primera ventana habilitada para hacer tres modificaciones: iban 61′ y  R. Bellanova reemplazó a D. Dumfries, M. Brozovic entró en lugar de Lautaro Martinez, y R. Gosens reemplazó al lateral Federico Dimarco.

Poco pasaba en el campo. A los 73′ vino el quinto cambio en Bologna: Emanuel Vignato entró por Musa Barrow, mientras que también a los 73′ R. Gagliardini ingresó por Nicoló Barella, y K. Asllani reemplazó a H. Calhanoglu, en el equipo local.

Todo estaba terminado, pero le quedaba un grito más al equipo de Inzaghi. Pelotazo profundo por el carril derecho, la entrada de Edin Dzeko y su centro al palo izquierdo, para la aparición de Gosens, quien puso el 6-1 cuando iban 75′ de juego.

Ahí sí, todo terminó. No hubo nada más que agregar. Internazionale, que había comenzado apurado por Bologna, supo revertir el marcador, apoyarse en sus fuerzas, contar con algún aliado fortuito y edificar una goleada para cantar y celebrar bajo la lluvia de Noviembre.

Hernán O’Donnell

El andar de Barcelona continuó su marcha en Pamplona

Fue un triunfo apretado, sufrido, trabajado. Resultó complicado el primer tiempo, y se llegó con cierta tranquilidad al final, pero la victoria de Barcelona ante Osasuna tuvo ribetes enrarecidos y no fue sencillo resolver el enigma para el equipo catalán.

A los 5′ el cabezazo de David García puso el 1-0 a favor de Osasuna y, además de generar la alegría de la gente de Pamplona, lo puso en autos al Barcelona. Era la señal del partido que le iba a tocar. Complicado, duro, trabajoso. Fue un inicio muy favorable al equipo local, y enseguida, a los 16′ el argentino “Chimy” Avila sacó un remate que pegó en la parte posterior de la red.

Aitor Fernández en la valla; Nacho Vidal, Unai García, David García y Alvaro Armada; Rubén García, Moncayola, Lucas Torró, Moi Gómez; Aimar Oroz de enlace, y Ezequiel Avila de delantero de punta. Barcelona comenzó con Ter Stegen en el arco; Alex Balde, Christensen, Marcos Alonso y Jordi Alba; Pedri, Sergio Busquets y Frenkie de Jong; Dembelé, Robert Lewandowski y Ferrán Torres.

Crédito: @FCBarcelona

De a poco, la visita pudo acomodarse a un comienzo con dificultades. Empezó a mover el balón, a subir los laterales y a pesar por la derecha, con Pedri y Dembelé. A los 24′ Lewandowski sacó un tremendo derechazo que pudo rechazar Fernández. Pero la mano venía complicada y enseguida se iba a sumar un problema más.

Iban 30′ cuando el polaco Lewandowski fue a disputar un balón contra el zaguero García, se desentendió del balón, golpeó a l defensor y se llevó la segunda amarilla que significó la expulsión del delantero del equipo catalán.

Con verguenza y ánimo, Barcelona lo fue a buscar al final del primer tiempo. A los 41′ un corner de de Jong fue conectado por Ferrán, pero su cabezazo salió elevado. A los 43′ Dembelé hizo una buena jugada individual, que cerró con un disparo fuerte, pero David García la cabeceó al corner.

La visita iba a salir con esa misma enjundia a jugar el segundo tiempo, y a los 47′ logró la igualdad a través de un remate de Pedri, que puso el partido 1 a 1.

Se hizo más parejo entonces el juego, y el local empez{o a sufrir el avance catalán. A los 58′ Kike Garcia ingresó por Lucas Torro; buscab aacomodarse a un encuentro que ya tenía otro argumento, porque del dominio incial del local, ahora el desarrollo era parejo, de ida y vuelta. A los 73′ Gavi entró por el lesionado Christensen en la visita, mientras que a los 74′ el local hizo su segunda y tercera modificación: D. Brasanac entró en lugar de A. Oroz, y Rubén Peña ingresó en reemplazo de R. Garcia.

Barcelona avisó, a los 75′, con un enganche de Dembelé y un centro que Fernández pudo controlar. Luego, a los 77′, Ansu Fati reemplazó a Ferrán Torres, y Raphinha ingresó por O. Dembele; lo mejor estaba por llegar.

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Jagoba Arrasate, entrenador de Osasuna, hizo sus últimos cambios a los 82′; A. Budimir entró por el “Chimy” Avila; y Kike Barja ingresó en lugar de Moi Gomez. Parecía que el partido se cerraba, pero quedaba tiempo para una genialidad de Frenkie de Jong, quien coló un pelotazo bombeado para Raphinha, este entró solo y libre por el medio, y de emboquillada marcó por encima de la salida del arquero Fernández, para poner el 1-2 a favor de Barcelona.

Xavi cerró sus cambios con el ingreso de Chadi Riad en lugar de Pedri, cuando iban 88′ de juego.

Quedaron unos minutos para el arresto final del local, con un tiro de Moncayola, a los 90′, que pegó en un compañero y se fue desviado, mientras que Ansu Fati armó una gran jugada, a los 90+2′, pero el disparo final se fue elevado.

Así fue la victoria de Barcelona. Sufrida y trabajada, pero también alegre, porque supo reponerse a la adversidad del marcador, al dominio incial del rival y a la expulsión de Lewandowski. A pesar de ello, el equipo se recompuso y siguió su marcha triunfal por las calles de Pamplona.

Hernán O’Donnell

Racing remontó el desempate con Tigre y ahora se ilusiona con la final ante Boca

“Que el domingo cueste lo que cueste; el domingo tenemos que ganar…” El viejo canto tribunero que nació allá por los años ’70, alrededor de 1977 para ser más precisos, y que se repite año tras año en la víspera de un partido importante tras haber pasado un escollo previo, se repitió al final del partido que Racing revirtió ante Tigre, y bajó en forma de una mezcla de ruego, deseo y pedido, como una forma de reivindicar el campeonato perdido y paliar un poco la amargura y tristeza de un campeonato que estuvo en la palma de la mano cuando faltaban poco minutos y contaba con un penal a favor…pero Racing le ganó el “Desempate Clasificatorio” del Trofeo de Campeones a Tigre, tras haber sufrido en el comienzo, y ahora va con esa ilusión a medirse ante Boca, el próximo domingo en San Luis.

El equipo de Victoria, que hizo las veces de local, se presentó con Gonzalo Marinelli en la valla; Lucas Blondel, Cabrera, Abel Luciatti y Sebastián Prieto; Alexis Castro, Lucas Menossi, Ezequiel Fernández y Colidio; Armoa y Mateo Retegui.

La formación inicial de la Academia fue con Gabriel Arias de arquero; Iván Pillud, Sigali, Piovi y Eugenio Mena; Matías Rojas, Jonathan Gómez, Aníbal Moreno, Carlos Alcaraz y Jonathan Carbonero; Enzo Copetti como centro atacante.

Tras un inicio fervoroso, donde ambos quisieron tomar el protagonismo, llegó una jugada que abrió el partido. Iban 26′ cuando vino el centro de la izquierda del ataque de Tigre, Mateo Retegui iba a dominar la pelota con el pecho y Jontahan Gómez lo sujetó de la camiseta. El árbitro Darío Herrera no advirtió la falta, pero el VAR lo invitó a revisar la jugada y entonces el juez cobró el correspondiente penal, que Mateo Retegui convirtió a los 29′ para poner el partido 1-0 a favor de Tigre.

A partir de allí, una serie de incidencias iban a pesar en el partido. A los 32′ se fue expulsado Abel Luciatti, por doble amonestación, en una decisión apresurada de Herrera, pues pareció que la segunda falta fue muy leve como para merecer la segunda amarilla. Se quedó con un hombre menos Tigre, en un partido que se le iba a ser muy largo. El entrenador Diego Martínez decidió rearmar la defensa, y a los 35′ sacó al delantero Armoa, para poner a Brian Leizza, y así rearmar la línea de cuatro.

Pero Tigre iba a tener un buen ataque. A los 38′ desbordó Retegui por izquierda, sacó el centro al medio, Castro no pudo conectar bien, rebotó en Arias, y Colidio, de atropellada, marcó el segundo gol de Tigre, para dejarlo 2-0 arriba en el marcador.

Reaccionó Racing y se fue con todo arriba. A los 41′ elevó un disparo Aníbal Moreno. A los 42′ se lesionó Enzo Copetti y debió dejarle su lugar a Maximiliano Romero. Y cuando iban 43′ Alcaraz le bajó un balón de cabeza a Romero, este remató cruzado y Lucas Blondel despejó sobre la línea.

Crédito: @LigaAFA

El inicio del complemento fue una continuidad de ese final. Apenas iban 45′ y15″ y Jonathan Gómez sacó un tiro cruzado que Marinelli sacó al corner. A los 47′ un cabezao de Sigali fue desviado por el arquero de Tigre al corner.

Y a los 58′ llegó la igualdad, con una jugada muy bien elaborada por Jonathan Gómez, quien dejó dos hombres en el camino y asistió a Maximiliano Romero, quien con un tiro combado achicó el resultado a 2-1.

Dos cambios más hizo Fernando Gago; el segundo de la Academia fue el ingreso de Gabriel hauche por Iván Pillud; y el tercero fue el de Emiliano Insúa por Eugenio Mena.

Respondió Martínez con dos variantes, también la segunda y tercera de su elenco. Iban 62′ cuando Sebastián Prediger entró por Lucas Menossi, y Ortega reemplazó a Colidio, para jugar de lateral derecho y subir a Lucas Blondel al medio campo.

Pero a esa altura Racing ya era imparable. El equipo de Fernando Gago se había parado en campo “local”, presionaba rápido y se hacía muy pronto del balón. Dominaba el juego con autoridad, y Tigre resistía muy cerca de su área, con el objetivo de que pasaran los minutos y pudiera sostener la mínima diferencia. A los 73′ Martínez volvió a hacer dos modificaciones, la cuarta y la quinta, y también generaron alguna sorpresa: salieron dos jugadores importantes, incluso para rematar penales llegado el caso, como Lucas Blondel y Mateo Retegui, reemplazados por el “Flaco” Zabala y Gonzalo Flores.

Racing se llevaba por delante a Tigre y el empate empezaba a madurar. A los 83′ un pelotazo largo para Maxi Romero, quien la peleó con Cabrera, ganó la posesión y la cruzó a la derecha para la llegada limpia de Jonathan Gómez, quien puso el 2-2 sobre el cierre del encuentro.

Carbonero lo tuvo a los 85′, pero su tiro salió desviado. Racing había atropellado a Tigre y parecía que lo liquidaba en los noventa minutos reglamentarios. Y antes de concluir, a los 90+2′, Fernando Gago realizó la cuarta y quinta modificación reglamentaria de su equipo para dejar la sexta pactada para la prórroga. Facundo Mura entró por Jonathan Gómez, y Nicolás Oroz ingresó en lugar de Matías Rojas.

Antes del inicio de los treinta minutos suplementarios, el entrenador de Tigre hizo su sexta variante: Agustín Baldi entró por Víctor Cabrera. El ingresado se ubicó de volante, y Prediger se paró de central. Poco común, Tigre había iniciado el juego con dos centrales, Víctor Cabrera y Abel Luciatti, y terminó con Sebastián Prediger y Brian Leizza.

El primer chico del alargue fue todo de Racing. Sin profundidad, pero con un dominio sostenido y ostensible. Para comenzar el segundo tiempo, a los 105′ la Academia usó su sexta y última modificación: Jonathan Galván ingresó por Gonzalo Piovi.

Tigre no tenía fuerzas para oponer más que una defensa ordenada y un contragolpe que no prosperaba. A los 114′ lo tuvo Racing con una escapada de Romero que Marinelli cortó justo a tiempo. Y a los 117′ llegó el gol de la victoria. Desbordó Carbonero por izquierda, enganchó para su pierna derecha y sacó un centro preciso bien conectado por Gabriel Hauche de cabeza, para poner el balón abajo, junto al palo derecho de Gonzalo Marinelli, y dar vuelta el resultado. Racing se ponía 2-3 arriba en el marcador.

No hubo tiempo para más. Un arrebato final de Tigre, una jugada dudosa en el área de Racing, una caída de Prediger que el árbitro desestimó y el pitazo final, que dio pie a la alegría de la gente de la Academia, y al canto, mitad ruego, mitad exigencia, que el domingo le pueda dar una reivindicación.

Hernán O’Donnell

Estudiantes dio otro paso adelante en la ilusión del ascenso

Fue una noche llena de color e ilusión para la gente de Estudiantes. El público, que colmó el Estadio “Ciudad de Caseros”, se fue de la misma manera que llegó. Feliz, optimista, ilusionado. Una noche que empezó con una gran recepción al equipo, entre fuegos artificiales y máquinas de humo, y se cerró con un canto de optimismo y ruego a la vez, que pedía, cueste lo que cueste, ganar en Mendoza. El “Pincha” venció al “Lobo” mendocino por 1 a 0 y ahora quedan noventa minutos para dirimir quien será uno de los finalistas por el segundo ascenso a la Liga Profesional de Fútbol. Estudiantes, o Gimnasia y Esgrima de Mendoza.

Los dos plantearon un dibujo táctico similar. El local se presentó con Lucas Bruera en la valla, Minervino, Juan Randazzo, Stéfano Brundo y Lautaro Lusnig; un volante central, Nicolás Pelaitay, tres más adelante, Kevin González, Sebastián Mayorga y Enzo Acosta; Facundo Pereyra y Facundo Castelli.

El equipo de Marcogiussepe formó con Tomás Giménez; Lucas Arce, Diego Mondino, Franco Meritello y Fernando Bersano; Matías Villarreal como volante central; Matías Nouet, Oscar Garrido y Leandro Ciccolini; Santiago Solari y Mario Galeano.

El inicio fue repartido. Gimnasia salió con decisión, y forzó un par de tiros de esquina apenas iniciado el partido, pero respondió el local a los 4′ con un tiro de Enzo Acosta que desvió Giménez, y volvió a responder el arquero, a los 14′, tras un fuerte remate de Pereyra. Era lindo, con ida y vuelta permanente. la visita iba, Estudiantes sacaba rápidos contragolpes. El local se apoyaba en el talento de Pereyra, la dinámica de Enzo Acosta, las trepadas de Minervino, y la habilidad y velocidad del “Facha” Castelli, un delantero rápido, ágil y talentoso. El equipo de Cuyo intentaba manejar la pelota con el buen pie de Ciccolini, Garrdio y Solari. Era lindo el partido, intenso y bien jugado.

Hasta que a los 32′ se abrió el marcador. Desde la derecha Minervino sacó un excelente centro, con una comba perfecta que el “Facha” Castelli aprovechó para elevarse con jerarquía, y meter un cabezazo cruzado, que puso el partido 1-0 a favor de Estudiantes.

Fue una explosión que duró varios minutos, hasta que el “Lobo” pudo reaccionar con un contragolpe de derecha a izquierda, que terminó con un buen tiro de Nouet que Bruera desvió de manera espectacular, cuando ya iban 43′ de juego.

En el segundo tiempo, el equipo cuyano se adelantó en el terreno. Llegó a los 46′ con un disparo que Bruera desvió con mano cambiada. Contestó el local con un remate de Pereyra que controló Giménez, a los 48′.

A los 59′ Tomás López ingresó por Arce, en la primera variante de la visita. Y volvió a llegar Gimnasia a los 60′, con una entrada libre de Galeano que Bruera cortó con una salida rápida.

Entonces llegaron dos cambios más en la visita; iban 64′ cuando Mariano Barbieri reemplazó a Nouet, mientras que Germán Rivero ingresó por Mario Galeano.

Walter Otta, entrenador del equipo local, decidió hacer sus primeros dos cambios a los 69′. Lonardi entró por Kevin González, mientras que Elías Alderete lo hizo por Castelli.

El tercer cambio de Estudiantes fue a los 78′; Alan Cantero reemplazó a Facundo Pereyra. Gimnasia hizo su cuarto cambio a los 81′: Romano reemplazó a Ciccolini.

Volvió a tener una chance la visita a los 83′, cuando Santiago Solari se escapó por izquierda y sacó un remate cruzado que se fue por muy poco. Otta cerró sus cambios a los 84′, con la cuarta y quinta modificación. Lautaro Parisi entró por Enzo Acosta, y Diego López reemplazó a Minervino.

La última chance fue para la visita, con un disparo de Barbieri, a los 89′, que pasó por arriba del travesaño.

Y así se cerró la primera llave. Con la enorme ilusión de la gente de Estudiantes, y la esperanza de la hinchada mendocina de revertir la situación. El fútbol, agradecido y expectante.

Hernán O’Donnell