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Liverpool vence con clase y altura al Leicester City

Por la novena jornada de la Premier League, Liverpool recibió al Leicester City en un partido crucial para la búsqueda del segundo título de ambos equipos en dicha competencia. Liverpool se enfrentaba a dos rivales, el primero ya fue mencionado, y el segundo era el efecto moral en el equipo tras una racha de lesiones en su plantilla.

Con un equipo alterno, sacudido por las bajas de jugadores estelares en el equipo dirigido por Jürgen Klopp, los “Reds” recibieron a los “Foxes” en Anfield y demostraron su insaciable hambre de gloria y mentalidad de campeones. Ante la ausencia de estrellas consolidadas como: Virgil Van Dijk, Trent Alexander-Arnold, Thiago Alcántara, Jordan Henderson y Mohamed Salah (este ultimo dió positivo de covid-19 durante su estadía en Egipto y tras asistir a una boda familiar), Liverpool no utilizó excusas y plasmó un alto nivel de juego en el verde césped de Anfield.

Evans allanó el camino al triunfo para Liverpool

Con el comienzo del encuentro, Liverpool se hizo dueño del balón y acorraló a la visita en su campo. Lo asedió y encontró el primer gol del partido tras un yerro de Evans, quien se compenetró en la marca de Mané en la pelota parada pero se olvidó de lo mas importante, el balón, y este rebotó en su parietal izquierdo antes de contactar con la red de su propio arco. 1-0 a los 21 minutos del primer tiempo. Liverpool aprovechó el envión anímico y embistió contra el arco de Kasper Schmeichel quien ya había salvado su valla previamente ante las llegadas constantes de Mané y Jota. Sin embargo, a los 41′ y tras una excelente jugada colectiva, Liverpool obtuvo su segundo gol de la noche. Robertson recibió junto a la banda y dejó en el camino a su marcador, levantó la cabeza y colocó un excelente centro para que con suma calidad, y a la carrera, defina Diogo Jota cabeceando la pelota e imposibilitando al experimentado arquero danés.

Así, cerró una gran primer mitad el equipo local. Un primer tiempo en el que controló los hilos y no le dió protagonismo a la visita, Vardy pasó desapercibido, cosa que rara vez ocurre en estos encuentros de gran magnitud. Todas las llegadas fueron controladas por Alisson Becker y la defensa alternativa, conformada por Robertson,Fabinho,Matip y Milner.

Jota y una temporada impecable

En la segunda mitad, Liverpool también tuvo las ocasiones mas claras pero si cedió un poco mas el balón a su rival, sin embargo, Leicester no generó mucho peligro. Liverpool casi encuentra el tercero en dos ocasiones y en ambas a los dirigidos por Brendan Rodgers los salvó el poste. La segunda ocasión fue milagrosa. A los 73′, Firmino ingresó al área y definió pero el palo le negó el gol, en el rebote definió con dificultad y su disparo fue despejado en la línea de gol. El peligro no se esfumó, ya que el rebote cayó en pies de Mané quien remató y tras un rebote dado por Schmeichel, el balón impactó contra el travesaño, finalmente el arquero de la selección danesa contuvo el balón y el partido permaneció 2-0 para el local.

Parecía que la suerte le era esquiva al delantero brasileño, Roberto Firmino, pero a los 86′ conectó un gran cabezazo tras un tiro de esquina y lo colocó pegado al poste del arco rival. 3-0 para decretar otra gran noche de fútbol, un partido en el que Liverpool buscaba probarse a si mismo y demostrar que es posible vencer y ser competitivos incluso con todas las bajas ya mencionadas.

Formidable definición de Firmino para el 3-0

Liverpool no necesita tener a todas sus estrellas en cancha para hacer grandes actuaciones frente a grandes rivales. El mismo Leicester que vapuleó 5-2 al Manchester City como visitante, fue borrado del mapa en su visita a Anfield. Un partido perfecto en el que brillaron los jugadores que habitualmente lo hacen: Jota, Mané, Fabinho, Robertson, solo por nombrar algunos.

Los 3 tantos fueron en el juego aéreo y dos provenientes de la pelota parada. Sin dudas, una paliza táctica a un equipo dificil como lo es Leicester. Liverpool parece tener descifrado al equipo de Rodgers, al que ya venció 4-0 la temporada pasada en otro partido bisagra para los Reds. Liverpool es puntero, junto al Tottenham de Mourinho y no baja los brazos frente a la adversidad. Ya lo ganó todo y esta temporada busca volver a hacerlo, lidera también su grupo en la UEFA Champions League en la que no concedió goles, aún.

Liverpool aplastante, como de costumbre , continúa sembrando victorias y planta una posible dinastía en el fútbol europeo y mundial.

Federico O’Donnell

El espíritu de Atlético de Madrid venció a un Barcelona sin rumbo

En el último instante del primer tiempo llegó una de las mejores jugadas y la emoción más grande de esa etapa. Piqué perdió un balón en campo rival, partió el pelotazo largo para Ferreira Carrasco y cuando se iba sólo por la banda izquierda burló la salida lejana de Ter Stegen con un sutil toque de taco que pasó entre las piernas del arquero de Barcelona, para irse solo con la pelota y rematar desde una larga distancia para poner el 1 a 0 a favor de Atlético de Madrid cuando ya se jugaban 45+2′ del primer tiempo.

Hasta ese momento, el encuentro tenía cierto equilibrio, aunque Barcelona nos había dejado una impresión superior, a partir de su juego adelantado, la posesión del balón y un par de ocasiones bastante claras. La primera de ellas estuvo en los pies de Griezmann, quien recibió desde la derecha y tocó por encima del travesaño, en una acción bastante clara.

La otra estuvo en los pies de Messi, quien entró habilitado casi hasta el área chica, pero su disparo fue rechazado por Jan Oblak con los pies. Así impidió otra chance para la visita, que en esas ocasiones había estado un poco más cerca.

Pero el conjunto de Simeone también tenía su mérito. En el sacrificio habitual, en su conocido espíritu de juego, de juntarse y pelear el partido en todos los sectores de la cancha.

Con la conducción de Angelito Correa, la movilidad de Joao Félix y todo lo que insinúa el talento de Ferreira Carrasco, el equipo local demostró sus cualidades y en el cierre del período inicial sacó una ventaja.

En el complemento Barcelona intentó meter al Aleti en su campo; tuvo un inicio de período interesante, porque Messi encontró un poco más la pelota, sus compañeros supieron ubicarlo y de sus pies nación una clara posibilidad. Iban 56′ cuando enganchó por la zona izquierda, metió un buen centro de derecha y Lenglet sacó un cabezazo muy fuerte, pero al medio del arco, justo la posición donde aguardaba Oblak, quien controló el balón.

Phlippe Coutinho entró por Pedri y se esperaba una sociedad con el argentino. Luego se fue lesionado Piqué, a los 61′ y fue reemplazado por Sergiño Dest, quien pasó al costado derecho y De Jong al fondo para hacer zaga con Lenglet.

Tuvo ese momento en el segundo tiempo Barcelona; con más ganas que fútbol, y a los 64′ Dembelé encontró un balón que derivó a su posición y sacó un remate que pasó cerca. Después, se acomodó otra vez el local.

Porque el equipo de Diego Pablo Simeone entendió bien como jugar el segundo tiempo; una línea de cinco en defensa, bien ancha para contener todos los posibles ataques del adversario; tres volantes para cortar y jugar, y dos delanteros, Correa y Joao Félix para amenazar de contra. Y entre los setenta y ochenta minutos se animó y dominó el partido.

Incluso el cambio de Diego Costa por Llorente a los 72′ denunciaba la intención del “Cholo” de querer ampliar la diferencia.

Barcelona tuvo una nueva chance con un tiro libre que supo “inventar” Messi y su remate pegó en la barrera y fue al corner a los 80′ de juego. A los 81′, un centro perfecto de Messi fue conectado de cabeza por Griezmann y Oblak contuvo sobre su derecha.

Más tarde, los cambios de cierre del partido; a los  82′ Trincao entró por Antoine Griezmann y M. Braithwaite lo hizo por M. Pjanic en Barcelona, mientras que en el conjunto local a los  83′ Thomas Lemar ingresó en lugar de Joao Felix y G. Kondogbia reemplazó a Angelito Correa.

Ya casi no hubo más nada que hacer; sólo un remate de lejo de Sergi Roberto que se desvió en un defensor y pudo haber complicado a Oblak, quien no quiso ni mirar donde iba a terminar esa pelota. Hubiera sido tal vez injusto para el Aleti, que puso alma, corazón y esfuerzo para vencer a un Barcelona que entró en un tobogán que parece no tener fin.

Hernán O’Donnell

Los goles de Orsini y las atajadas de Morales fueron las claves del triunfo de Lanús

No lo habían acompañado los resultados a Lanús en el inicio de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol. Había caído de local ante Boca Juniors, empatado en Córdoba con Talleres y llegaba con una dura derrota por goleada ante Newell’s en la “Fortaleza”. Por eso no tenía más alternativa que jugarselá e ir a la “Bombonera” a buscar la victoria.

Por eso el equipo de Zubeldía salió con determinación a jugar el partido. Con la línea de fondo adelantada, Facundo Quignon suelto por el medio para tomar y distribuir; Di Plácico para trepara por la banda derecha, Lautaro Acosta para incomodar por todo el frente de ataque con su movilidad, De la Vega para imprimirle dinámica y dos hombres bien de punta para preocupar: Orsini y el eterno “Pepe” Sand.

Boca se vio sorprendido y maniatado. Con pocos circuitos de juego, sin elaboración en el medio, redujo sus recursos a los pelotazos largos para Sebastián Villa, y que este intentara desbordar para que aprovecharan Abila o Mauro Zárate. Muy poco y muy escaso el argumento del local.

Así se lo vio mejor a Lanús en el inicio. Y a los 14′ avisó con un ataque que derivó en un centro a De la Vega, pero su remate, desde buena psoción, se fue afuera.

A los 27′ llegó la apertura del marcador. Arrancó la jugada con Di Plácido, este abrió a la derecha para Pedro De la Vega, este le ganó la corrida a Más y largó un centro al área que aprovechó Orsini para tocar el balón, anticiparse a Esteban Andrada y marcar el 0-1 para la visita.

Reaccionó Boca y tuvo unos minutos de dominio; siempre con la apertura a Villa como argumento fundamental. En una maniobra colectiva tuvo una chance, cuando el remate final de Mauro Zárate se fue muy cerca del palo izquierdo de Lautaro Morales, cuando se jugaban 36′ del primer tiempo.

Y sobre el cierre, Lanús amplió el marcador. Un balón largo que parecía iba a dominar el zaguero peruano Carlos Zambrano, pero la pelota le picó, se le fue alta, cuando giró para dominarla la perdió de vista y Orsini se la robó, para quedar sólo ante Andrada y someterlo con un disparo cruzado: el encuentro quedaba 0-2 a los 44′ del inicio.

Boca empezó el segundo tiempo con dos modificaciones y Lanús, con una. En el local entraron Cardona por Maroni y Capaldo por Diego González, en tanto en la visita ingresó Bernabei por Pedro De la Vega. Enseguida, apenas comenzado el segundo tiempo, a los 49′ se lesionó el lateral izquierdo de Lanús, Brian Aguirre, y lo reemplazó Pablo Aranda.

Boca reaccionó en el segundo período. Con la conducción de Cardona, la presencia amenazante de “Wanchope” Abila y la velocidad permanente de Villa, empezó a apretar a Lanús contra su arco. Así sumó muchas chances, en tanto crecía la figura de Morales, el arquero de la visita que apareció una y otra vez para solucionar los inconvenientes.

Así, tapó una entrada peligrosa de Zárate, un remate alto y potente de Capaldo, y un centro de Villa. A los 70′ Buffarini entró por Jara, mientras que a los 73′ se lesionó Nicolás Orsini y fue sustituído por Facundo Pérez.

Boca apretó más aún en los quince minutos finales. Fue encima del arco visitante, en tanto Lanús casi no tuvo llegadas en el segundo tiempo. Pero el local continuó su camino de modo sostenido.

Iban 75′ cuando Abila tuvo un buen cabezazo que se fue apenas desviado; a los 79′ un tremendo cabezazo de Lisandro López fue desviado al corner por Morales. Ahí Zubeldía dispuso que Cristian Torres entrara por Lautaro Acosta.

Pero era todo del local y llegó el descuento; centro de Villa desde la derecha, rebote en el área y Ramón Abila puso la punta del botín para vulnerar a Morales y colocar el esperanzador 1-2 a los 85′ del partido.

Insistió Boca y tuvo una última oportunidad, muy clara por cierto, con una llegada de Lisandro López, y otra vez desvió Morales, a los 90+2′ del juego.

Lanús se abrazó a la victoria. la supo construir a partir de una buena actitud en el primer tiempo, la potencia goleadora de Nicolás Orsini y el sacrificio de todos en el complemento para que las manos mágicas del arquero Lautaro Morales hicieran el resto.

Hernán O’Donnell

Cuando sale de casa, Argentina es cosa seria

La Argentina empieza a dar muchas señales. De un buen equipo en formación, es la primera. De una renovación acertada y necesaria, es la segunda. También que juega mejor de visitante que de local; más suelto, más libre, con menos presiones o autoexigencias. Y que en todos los encuentros demora unos minutos en acomodarse, en encontrarle la vuelta al rival y después de un lapso de tiempo, pasa a dominar el partido, a someter al adversario y a tener el control del juego.

Ante Perú se vio mucho de todo esto. Que ya a se había visto en los partidos frente a Ecuador, Bolivia y Paraguay. La Argentina se sintió incómoda en el incio. El equipo de Ricardo Gareca lo asfixió en el comienzo, con una buena presión en el medio campo y con la amenaza de Cueva por el centro, en tanto Carrillo por derecha y Flores por izquierda intentaban sumar a Lapadula a las maniobras de ataque.

Crédito: @CONMEBOL

Pero llegó el gol de Nicolás González y la Argentina se acomodó. Iban 17′ cuando el remate cruzado del delantero de Stuttgart puso el 0-1 en el marcador. Allí se terminó de tranquilizar la Argentina y de acomodar en el campo de juego.

Creció Lo Celso en la gestación de juego. Se afirmó la defensa, trepó Nicolás Tagliafico una y otra vez, hasta hacer un tándem por izquierda junto a Nicolás González que confundió a Perú. Y a medida que pasaban los minutos, la Argentina cada vez era más dueña del partido. Así llegó el segundo tanto, tras una gran habilitación a Lautaro Martínez, y el delantero del Inter ingresó al área, gambeteó a Pedro Gallese y convirtió el 0-2 a los 27′ del primer tiempo.

Crédito: @CONMEBOL

Perú sintió el golpe y le costó recuperarse. Cambió de bandas a al “Oreja” Flores y a Carrillo. Se adelantó un poco en el campo y al final del primer tiempo lo encontró un poco mejor.

En el complemento, el local trató de empujar a la Argentina contra el arco de Franco Armani. También se retrasó un poco el conjunto de Scaloni, para encontrar más espacios y explotar la velocidad de Nico González, la potencia de Lautaro Martínez y la habilidad de Leo Messi con mucho campo para jugar. Entonces, cuando surgieron las posibilidades, la Argentina amenazó de modo muy serio.

A los 56′ Lucas Ocampos entró por De Paul, quien estaba muy cansado. Y una corrida de Nico González derivó en un pase a Messi; Leo puso una habilitación exacta a Martínez, Santamaría cortó y el rechazo le quedó a Ocampos, cuyo remate fue rebotado por la pierna derecha de Gallese; el balón le quedó a Montiel y su disparo se fue arriba del travesaño.

Gareca fue por los cambios: a los 70′ A. Polo entró por Edison Flores y L. Advincula lo hizo por A. Corzo. Luego, a los 71′ Angel Di María entró por Nicolás González. Y la Argentina sumó otra chance, cuando leo Messi se fue solo de contragolpe, usó a Di María como distracción y sacó un remate muy bien dirigido que pasó muy cerca del poste derecho del arco local.

Sobre el final llegaron las últimas modificaciones. Iban 80′ cuando R. Ruidiaz ingresó por C. Cueva; a los 87′ H. Calcaterra reemplazó a Y. Yotun; en tanto W. Cartagena entró en lugar de P. Aquino. En la Argentina, a los 88′, Alejandro Gómez reemplazó a Lautaro Martínez.

Argentina dejó una imagen convincente, otra vez, de visitante. Jugó con autoridad, ganó con amplitud. Está en camino de formarse un equipo nuevo, renovado, interesante. Da pasos seguros, y cada vez que sale de casa, es cosa seria.

Hernán O’Donnell

Uruguay-Brasil, el clásico del morbo y las pasiones

Cada vez que llega el momento de volver a enfrentarse, todos se remiten al mítico partido del 16 de Julio de 1950. El Maracanazo. Una de las epopeyas más grandes de la historia del deporte. Once uruguayos contra doscientos mil brasileños. El gol del local cuando comenzaba el segundo tiempo y la fiesta desatada antes de tiempo. El empate que dejaba atónitos a los de, por entonces, camiseta blanca, y el gol de Alcides Gigghia que entró en la inmortalidad. El cruel castigo al arquero Barboza, víctima y depositario de todas las frustraciones de millones de personas. La hidalguía de Obdulio Varela, quien se fue por los bares, la noche del triunfo, a consolar a los brasileños que ahogaban penas entre cerveza y lágrimas. “Si hubiera sabido el dolor que les iba a causar esta derrota, hubiera preferido no ganar”, dicen que dijo “El Negro Jefe”.

A partir de allí, de toda esa historia, mito y leyenda que se construyó después del “Maracanazo”, cada vez que juegan Uruguay y Brasil, se habla, de manera ineludible, de aquel encuentro. Y también de lo que pasa hoy fía con estas selecciones, porque la “Celeste” hace casi veinte años que no puede derrotar a Brasil, porque la “Verde-amarelha” aparece como la gran candidata de la Competición Sudamericana Preliminar de la Copa Mundial de la FIFA-Qatar 2022, porque a último momento se lo debió descartar a Luis Suárez, el gran delantero uruguayo, por padecer Covid-19, porque el equipo de Tabárez viene de una actuación convincente en Barranquilla ante Colombia, porque Brasil gana hasta cuando no juega bien y es el mejor de Sudamérica, porque cada choque entre ambos es un verdadero clásico del fútbol mundial.

“Vamos a enfrentar al mejor equipo del continente, el mejor de lsa eliminatorias”, señaló el Maestro Tabárez. “Es el único equipo del mundo que jugó todos los Mundiales; eso quiere decir algo. Y en esta eliminatoria ganó todos sus puntos, tiene un potencial defensivo importante aunque el público sólo ve el ataque. Sería muy importante puntuar y ni que hablar ganar el partido, pero se que las cosas no siempre salen como se planifican ni tampoco sale nada de lo que se ha planificado”. agregó.

“Hemos perdido muchas cosas con la pandemia”, dijo el DT de Uruguay, “para mí el fútbol sin público no es lo mismo que jugarlo con gente. Ojalá podamos volver pronto a la normalidad, con todos los entornos posibles, dentro de los cuáles el público, para mí, es muy importante”, apuntó.

“Brasil es un equipo muy fuerte. En ataque y en defensa. Sabe como jugar; si lo esperan, adelanta su línea de cuatro y los zagueros se vuelven creadores. Tiene una manera de jugar bastante definida en los posicional: cuatro defensores, tres volantes, tres hombres de ataque. Cuando pierden el balón enseguida presionan para recuperarlo , en lo posible, en campo rival. Eso los hace peligrosos”, señaló el DT.

El sueño de vencerlos está intacto, como ocurre cada vez que se enfrentan, aunque la última alegría está cerca de cumplir dos décadas. En 2001, por la Competición Preliminar de la Copa Mundial de la FIFA-Corea-Japón 2002, en un Estadio Centenario atiborrado de gente, Uruguay venció a Brasil por 1 a 0 con un gol de penal de Federico Magallanes. Desde entonces, Uruguay espera y cree que el día de volver a celebrar es el del próximo clásico que se va a jugar.

Hernán O’Donnell

Uruguay fue inteligente y construyó una goleada inesperada

Uruguay fue más en el primer tiempo. En el comienzo y en el final de ese período. Lo abrió con un gol tempranero, de esos que se dicen lo convirtió “desde el vestuario”; iban 4′ cuando el zaguero local, Mina, exigió a su compañero Lerma con un pase comprometido, robó Nahitán Nández, tocó Luis Suárez de taco, la tomó otra vez Nández y habilito a Cavani, para que Edi definiera tranquilo ante la salida de Ospina. Fue empezar y ponerse en ventaja para Uruguay, 0-1.

Ya había hecho algún mérito el visitante, porque cuando llegó el gol todo se había jugado en campo local; Colombia no lograba afirmarse en el partido y ni siquiera se había arrimado al arco de Martín Campagna.

Uruguay insistió en su fórmula y a los 21′ un desborde de de la Cruz, el centro preciso y Suárez que no llegó a convertir; Ospina se anticipó para hacerse del balón. A los 24′ robó en mitad de cancha Betancur, combinó con Suárez, este se la devolvió y el disparo de Betancur fue rechazado por Ospina en dos tiempos; en el segundo manotazo salvó justo la llegada de Cavani.

Carlos Queiroz, el portugués que dirige a Colombia, advirtió que el equipo estaba lento, pesado y lejos del arco rival. Decidió, entonces, hacer un primer cambio, inusual por el tiempo de juego. Iban 31′ cuando Luis Díaz ingresó por Wilmar Barrios. Entraba un hombre fresco y de punta por un volante central. Díaz se mostró activo, veloz y a los 36′ tuvo un remate cruzado que pasó cerca del palo izquierdo de Campagna. Fueron unso doce minutos donde Colombia pudo revertir su imagen y el desarrollo del juego.

Al final del período inicial, Uruguay volvió a acercarse al arco local y Suárez contó con un tiro libre que pegó en la barrera y se fue desviado.

Uruguay inició el segundo tiempo con una variante: Darwin Nuñez en reemplazo de de la Cruz. Un cambio que modificó un poco el esquema de la visita, en tanto Cavani debía retrasarse para colaborar con los tres volantes de batalla. Colombia salió un tanto más decidido y tuvo varias situaciones. A los 48′ un cabezazo de Duván Zapata fue desviado al corner por Campagna. Y cuando Colombia mejor parecía estar, llegó una estocada de la visita que liquidó el partido.

Se fue Betancur en ofensiva, exageró un choque de Murillo y Rapallini entendió que había sido penal. Luis Suárez se encargó de la ejecución y a los 53′ Uruguay quedó en ventaja por 0-2.

Colombia fue con ímpetu para tratar de achicar la ventaja. Mojica sacó un remate fuerte que Campagna sacó al corner a los 55′ y Muriel tuvo un buen tiro libre a los 57′ de juego. Enseguida salió Muriel, para permitir el ingreso de Morelos, a los 58′. Queiroz hizo la última modificación local a los 64′, cuando decidió que Cardona reemplazara a Uribe. Ya no habría más oportunidades para el local, pues había hecho las tres variantes en tres momentos diferentes.

El Maestro Tabárez dispuso que Rodríguez entrara por Luis Suarez a los 69′. Y Nuñez sentenció el partido con un remate fuerte, esquinado, desde muy lejos, que se metió junto al palo derecho de Ospina y dejó el partido 0-3 cuando estábamos en los 72′ de juego.

Y ya no hubo tiempo para más, porque el gol liquidó el espíritu de Colombia. El local sintió ese tanto como una mano de knock out. A los 77′, Arambarri entró por Cavani, quien había quedado como delantero cuando salió Suárez y ahora Nuñez pasaba a ser el hombre de punta.

Uruguay se sintió cómodo y seguro. Colombia fue una mezcla de desaliento, nervios y algún golpe fuera de lugar como el que le costó la segunda amarilla a Yerry Mina y su expulsión a los 88′ del partido. A los 90+2′ Neves entró por Bentancur.

Fue una tarde oscura para Colombia. Deslucida, pobre y con mucha impotencia. Para Uruguay, tres puntos de oro en el camino a la Copa del Mundo. Se preveía un partido duro, difícil y equilibrado; la “Celeste”, esta vez de blanco, lo hizo suyo con solvencia, inteligencia y eficacia.

Hernán O’Donnell

A la Argentina le faltó definición y Paraguay se llevó un valioso empate

Fue un partido de menor a mayor; que creció con los minutos y que tuvo un libreto muy claro, tal como lo reconoció el DT argentino, Lionel Scaloni, cuando le requerimos un análisis del juego, en la conferencia de porensa posterior al partido: “En los primeros 15 minutos el equipo no entró bien. Después del penal creo que fue todo nuestro, sinceramente. El equipo reaccionó, creó situaciones, hizo lo que tenía que hacer, logramos el empate; El segundo tiempo fue todo nuestro y creo que más allá de que no se ganó hay que valorar bastantes cosas que se hicieron bien”.

Así fue el partido. Con un Paraguay que salió a atacar, que fue el equipo “valiente” que requería Eduardo Berizzo, su entrenador, y que a los 4′ ya tenía su primera llegada con un pelotazo largo que Armani pudo solucionar con una rápida salida. El conjunto guaraní presentó una línea de cuatro con todos futbolistas que juegan como zagueros centrales; Rojas, Balbuena, Gustavo Gómez y Junior Alonso. Tres medios y tres hombres de ataque, Angel Romero, Lezcano y Miguel Almirón. Y fue una corrida del ex hombre de Lanús que derivó en una infracción de Martínez Quarta y el consecuente penal que Angel Romero se encargó de convertir a los 20′ para poner 0-1 el partido.

A la Argentina le costaba acomodarse al partido; sufría los embates del visitante y no podía hacerse de la pelota. Para colmo, a los 28′ salió lesionado Exequiel Palacios y debió hacer su primera variante muy rápido, aunque luego Lo Celso, su reemplazante, se convirtió en uno de los mejores jugadores para la recuperación argentina.

El equipo creció con la movilidad del ex hombre de Rosario Central, y sobre el final del primer tiempo logró al igualdad. Corner desde la izquierda y el cabezazo de Nicolás González, a los 40′, puso el marcador 1 a 1.

Y cerró el primer tiempo con una buena maniobra combinada que terminó con un remate de De Paul que Silva, el arquero de Paraguay, sacó al corner.

El conjunto albiceleste creció en el segundo tiempo; se hizo dueño del balón y fue a buscar el desequilibrio desde el inicio del mismo. A los 48′ tuvo una chance con un remate alto de Lautaro Martínez. Y enseguida llegó la gran controversia de la noche. Nico González le robó el balón a Romero, pero con una infracción que el juez no advirtió. La jugada siguió y terminó con un remate de Messi a la red, y mientras toda Argentina celebraba, el VAR le advirtió al árbitro Raphael Claus que revisara la jugada. Y la determinación fue cobrar la infracción del delantero argentino que jugó de marcador lateral, por lo tanto el match siguió igualado.

A los 59′ Di María regresó al equipo nacional. Entró por Ocampos. Su primera maniobra fue un centro que Lautaro Martínez cabeceó y contuvo Silva. A los 68′ tuvo otra media vuelta Martínez y otra vez respondió el arquero visitante. A los 71′ Messi sacó un remate al ángulo que el arquero paraguayo sacó al corner.

Berizzo sintió que el equipo se quedaba y decidió hacer dos modificaciones: a los 73′ H. Perez entró por D. Lezcano y J. Morel ingresó en lugar de M. Villasanti. Levantó paraguay y tuvo un tiro libre a los 78′ que ejecutó Angel Romero y Armani sacó muy bien al corner.

Scaloni también movió el banco; a los 82′ Nicolás Dominguez entró por Rodrigo De Paul y Lucas Alario reemplazó a Lautaro Martinez; poco más tarde, en Paraguay entró A. Sanabria por Angel Romero y Rodrigo Rojas reemplazó a Gaston Gimenez, cuando ya se jugaban 85′ del partido.

No hubo tiempo para más. Solo una variante final en Paraguay; O. Alderete entró por Miguel Almiron a los 90+1′ de juego.

Argentina tuvo una noche que empezó muy complicada y que con el correr de los minutos pudo levantar, pero le faltó un poco más de juego, imaginación y variantes para traducir en el marcador esa mejoría. Le quedó un punto y la oportunidad de buscar una nueva chance cuando viaje a Lima para enfrentar a Perú.

Hernán O’Donnell

Berizzo propone un equipo valiente para sorprender a la Argentina

Faltan algunas horas, todavía no están confirmados los equipos, hay tiempo para algún ensayo más, para trabajar alguna idea, para practicar jugadas de balón detenido, hay esperanzas de recuperar a los lesionados, y sin embargo, da la sensación de que ya se juega el partido entre la Argentina y Paraguay.

Va a ser en la Bombonera el jueves 12 de Noviembre a las 21 hs, pero en las especulaciones, los pronósticos, los cálculos y los análisis, el encuentro ya vive sus primeros minutos.

Para Eduardo Berizzo, DT de Paraguay, “Puede haber similitudes con el partido que jugamos por la Copa América; como achicamos espacios en defensa, como nos ayudamos por cercanía y luego como nos agrupamos para atacar con velocidad y verticalidad hacia adelante, pero siempre hay que hacer la salvedad que nunca un partido es igual a otro, que los futbolistas pueden ser otros, que los momentos de los jugadores son otros, pero a nivel táctico, estratégico, estas cosas que mencioné al principio pueden ser referentes de valor”.

Crédito: apf.org.py

En tanto, el arquero de la selección de Paraguay, Antony Silva, afirmó: “La responsabilidad siempre es la misma; siempre es alta. No depende de quien esté en el plantel, y es algo con lo que convivimos siempre”, expresó en conferencia de prensa.

“Hicimos una evaluación de los partidos con Perú y Venezuela”, continuó el entrenador; “hubo momentos de esos partidos donde nos impusimos a partir de la tenencia de la pelota, presionamos bien y usamos bien el balón, no sufrimos con Perú y casi nada con Venezuela, y jugamos muy ordenados. Queremos seguir en esa línea. Cometimos algunos errores puntuales que debemos solucionar, pero el hecho de haber salido del primer combo de partidos con buenos resultados es lo que nos fortalece para afrontar el partido frente a la Argentina”.

“Nuestros centrales son capaces de entregar la pelota con mucha claridad; imaginamos tener un mediocampo dinámico para sortear la presión de Argentina y eso dependerá del buen pase y de la movilidad de todos los jugadores. Para un partido de esta importancia, con los futbolistas que vamos a enfrentar, lo primero es establecer muy bien el uno contra uno; encontrar la respuesta defensiva a la calidad de los atacantes, luego imaginar lo táctico. Tenemos que tener el balón, jugar como pretendemos, con posesiones largas y convencernos de que lo que hacemos nos va a permitir ganar; tenemos que seguir nuestro plan de juego y confiar en que nos va a dar resultado”, agregó Eduardo Berizzo.

Crédito: es.fifa.com

“Me gustaría terminar esta serie de partidos con seis puntos, pero esto tiene mucho que ver con el desarrollo de los partidos, con como los consigues esos puntos. Por ejemplo, empatar de local con Perú nos significó una decepción, pero luego conseguimos tres puntos fuera de casa que nos elevaron el ánimo. A veces irse a lo numérico antes de lo estratégico, del plan de partido, es un desgaste inútil. Todas nuestras energías tienen que estar en el plan de juego, ser un equipo valiente para tener la pelota y jugar como queremos. Este partido es una gran prueba para nosotros”, continuó el entrenador argentino que dirige a la albirroja.

“El objetivo es jugar siempre de la misma manera, ser fieles a nuestra idea, adueñarnos del partido y a través de jugar bien, conseguir puntos. Si conseguimos puntos, estaremos en la zona de clasificación. Nuestro objetivo es terminar bien el año, para eso tenemos que jugar bien, y así terminar el año con el ánimo bien alto”, finalizó Berizzo.

En la voz del entrenador, Paraguay anuncia como llega al choque en la Bombonera. Con fe, esperanza y el objetivo de jugar bien, para tratar de ganar un partido bravísimo.

Hernán O’Donnell

La Santa Fe de Sosa le frustró la victoria a Colón en Avellaneda

Lo mejor del partido estuvo al final. En los últimos minutos; si se quiere, en los veinte finales, pero para ser más justos con el drama y la emoción que despierta este deporte único, debemos decir que el minuto final del tiempo reglamentario y los seis que adicionó el árbitro del partido entre Independiente y Colón, Silvio Trucco, fueron los más importantes del juego.

Ya llegábamos al final cuando partió el centro pasado, de derecha a izquierda, para la fuerte palomita que metió Lucas Rodríguez para sellar la igualdad a los 89′; el partido quedaba 1 a 1 y todo indicaba que ese iba a ser el marcador final, pero el juez adicionó seis minutos más y las emociones crecieron.

El Rojo, envalentonado por el empate agónico y por el buen juego que había producido en la segunda mitad del complemento, a partir de los ingresos de Lucas González, Federico Martínez y Alan Soñora, creyó que lo podía ganar. Y Colón, que había tenido sus chances en el complemento a partir de buenos contragolpes, lo fue a buscar con convicción y en el instante final se encontró con un penal por una mano de Lucas Romero. Antes de la ejecución se lo veía tranquilo al arquero uruguayo Sosa, quien analizaba las posibilidades de donde fuera a ir el remate. Y acertó, porque Emanuel Olivera, a los 90+5′, eligió el palo derecho del arquero y hacia allí fue el vuelo de Sosa, para rechazar el remate y dejar sellado el 1 a 1.

Incluso, en la reanudación, Romero tuvo una oportunidad, pero la pierna de Olivera desvió su tiro al corner. Y todo concluyó con un reparto de puntos para dos equipos que pueden clasificarse a la zona de arriba.

Antes hubo un partido, cuyas emociones más importantes, también, se produjeron al inicio del encuentro.

Porque Independiente llegó apenas comenzó el juego con una buena jugada de Pablo Hernández, el pase de taco a Velasco, el centro de este y el cabezazo de Hernández que controló Burián.

Colón respondió con una llegada de Chancalay y muy pronto abrió el marcador, a los 12′ cuando Wilson Morelo conectó un tiro de esquina y con dos intentos inauguró la cuenta para que el equipo de Eduardo Domínguez se pusiera 0-1.

Independiente se repitió con pelotazos a Silvio Romero, para que este pivoteara y tratara de bajar de cabeza para que los volantes armen el juego. Colón se apoyaba en el trabajo de Aliendro, Bernardi, Lértora, para que Chancalay fuera el arma de fuego del conjunto visitante.

Y el primer tiempo se fue en esa paridad, aunque el resultado le sonreía a Colón.

El Rojo mejoró con las tres variantes que propuso Lucas Pusineri a los 63′, cuando dispuso que Lucas Gonzalez entrara por Pablo Hernandez, Federico Martinez ingresara por Blanco y Alan Soñora lo hiciera en lugar de A. Roa. Mejoró el local con la frescura de los pibes, y a los 69′ tuvo una llegada clara con una media vuelta de Silvio Romero, y a los 81′ tuvo un mano a mano que tapó muy bien el arqueo Burián.

Y al final, lo dicho. La igualdad que logró Independiente, la chance que tuvo Colón y el empate que tuvo un gusto más dulce para el Rojo que para el equipo visitante, por esa Fe que Sebastián Sosa tuvo en la última jugada del partido.

Hernán O’Donnell

En el minuto final, Lazio se llevó el punto que merecía

El primer tiempo fue extraño. Porque Lazio nos dejó una mejor imagen, más prolijo, mejor parado en la cancha, con una postura ofensiva y dominante. Los primeros quince minutos fue superior, pero bastó un solo ataque de Juventus para que este abriera el marcador y a partir de allí se plasmara la sensación que, en cada ataque, el local podía lastimar. porque Lazio era agresivo para atacar, pero dejaba huecos en la defensa, no controlaba con seguridad a Ronaldo y la potencia ofensiva de la “Vecchia Signora” anunciara peligro en cada avance.

Iban 14′ cuando el colombiano Cuadrado arrancó por la derecha, gambeteó a dos futbolistas, trabó con el tercero y llegó al fondo, para lanzar el centro que Cristiano Ronaldo conectó dentro del área chica para señalar el 0-1.

Lazio volcó el juego otra vez hacia el arco de Szczesny y tuvo una chance con una jugada colectiva en la que Muriqi no logró conectar, Le costaba profundizar; Fares chocaba y perdía con Cuadrado, Correa recibía poco juego y Luis Alberto no lograba organizar la jugada final; entonces ese dominio era más posicional que profundo.

Encima, a los 42′ Cristiano Ronaldo tuvo otra chance, con un hermoso remate que pegó en el poste izquierdo de Pepe Reina. Y el propio arquero español sacó con un vuelo formidable un tiro libre de Ronaldo a los 45′ que tenía destino de red. Con tres llegadas claras del portugués, Juventus demostraba que podía romper cualquier propuesta. El trabajo de Rabiot en la mitad de la cancha, y del sueco Kulusevski en el ataque, eran dos argumentos de peso para la visita.

En el complemento, el equipo local volvió a posicionarse en zona rival. A tratar de mandar en el dominio del juego; muy pornto, su entrenador, Simone Inzaghi entendió la necesidad de modificar nombres para refrescar a su equipo. A los 53′ W. Hoedt entró por S. Radu, M. Lazzari ingresó por M. Fares y F. Caicedo reemplazó a V. Muriqi. Cambios fundamentales para darle mayor profundidad a su conjunto.

Sin embargo, la JUve demostraba que en cada contragolpe podía hacer daño. A los 57′ Rabiot encabezó uno de ellos, se fue por izquierda, combinó con Moratta, recibió y sacó un zurdazo peligroso.

Lazio apostaba a la conducción de Luis Alberto y a la habilidad de Joaquín Correa, ahora con la ayuda de la potencia de Felipe Caicedo.

Juventus sumó inconvenientes cuando tuvo que salir Ronaldo, con una torcedura de tobillo, a los 75′ y fue reemplazado por el argentino Paulo Dybala. También en esa ventana, W. McKennie ingresó en lugar del sueco Kulusevski, de muy buen partido.

A los 76′, Lazio tuvo otras dos variantes para cerrar los cinco cambios en dos ventanas: J.A. Akpro entró por D. Cataldi y A. Pereira lo hizo en lugar de Luis Alberto. En Juventus, el último cambio fue el de Bernardescchi por Moratta, a los 88′.

Parecía que el partido se terminaba con el resultado, apretado, para la visita. Pero Juventus, tras la salida del portugués Ronaldo, perdió todo el fuego que su ataque podía tener. También con el reemplazo del sueco Kulusevski.

Y en la agonía, cuando ya se juaban 90+4′ Joaquín Correa metió un caño, entró al área, gambeteó a un defensor y cedió para Caicedo, quien giró y convirtió con un remate al poste más lejano de Szczesny, quien no llegó con su estirada. 1 a 1 y Lazio encontró una igualdad, que por cierto merecía. Juventus resignó dos unidades y la defensa del título requerirá de un mayor esfuerzo y concentración.

Hernán O’Donnell