Gracias, muchachos, por todo lo que hicieron

Imposible no comenzar por el reconocimiento y la gratitud a un grupo de tenistas que realizó el mayor esfuerzo, ante el mejor rival posible, de visitantes.  Se sabía que la empresa iba a resultar muy difícil. España era el amplio favorito y cumplió con todos los pronósticos. Quizás la caída de Juan Martín el viernes ante Ferrer marcó el rumbo definitivo de la serie. Porque se sabía que los puntos de Nadal y el último de Ferrer serían muy complicados.

Sin embargo, la tarde del domingo encendió una ilusión que se mantuvo durante más de 4 horas.

Juan Martín Del Potro entendió lo que se jugaba. El respaldo enorme de un público que no paró nunca de alentar le mostró que el camino era luchar y jugar. Y lo hizo. Salió muy concentrado y logró ganar el primer set. A pesar de lo que reflejaba el marcador, el 6-1 era más ajustado que lo imaginado.

VLUU L200  / Samsung L200Y el sueño se prolongó en el comienzo del segundo set. Pero después llegó la realidad. Nadal encendió los motores y se volvió una dura máquina de jugar. Y ganó. De modo incuestionable. Y la última esperanza se fue en el Estadio de La Cartuja, en esta hermosa Sevilla que vio a la Argentina perder otra final…

 

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Sevilla, España)

Del Potro estuvo cerca…Argentina está lejos

En el cuarto set, parecía que la apuesta  argentina iba a dar resultado. Que lo tan meneado y conversado (el punto de Del Potro a Ferrer) se iba a producir. Estuvo muy cerca en el cuarto set, cuando empezaba tras haber estado 2 sets a 1 a su favor y con una chance de break. Iban 3-3 y el español sacaba 0-30; estaba a dos puntos de ponerse 4-3, con su saque para volcar el partido a su favor. Pero no pudo.

VLUU L200  / Samsung L200Antes, un comienzo dubitativo y con un Ferrer con todas las luces. El español tomó muy rápido las riendas del juego, en el que se basó en un formidable saque (tuvo un altísimo porcentaje de primeros servicios) y un preciso drive. Allí, Del Potro no encontraba respuestas, errático y apresurado.

El segundo set fue un poco más equilibrado; el desenlace llegó con el tie-break y el aliento muy fuerte del público argentino. Ganó ese desempate 7 a 2 y el partido cobró otro rumbo.

Casi sin darse cuenta, el tandilense llegó al 6-3 del tercer set. Parecía más entero desde lo físico, y un poco más metido en el partido. Pero, Ferrer no se entregó. Logró revertir esa desventaja que lo encontró en la mitad del cuarto game.  Y la historia se volcó a su favor.

Ya no hubo muchas más chances, porque tras ganar la cuarta manga por 6-4, el quinto set lo esperó al español con gratísimas novedades: retomó su forma física, continuó con un servicio tremendo y Del Potro volvió a errar. En casi un abrir y cerrar de ojos, el partido se puso 5-1 a favor del español.  Un poco de ímpetu del visitante y algunos errores del local le permitieron llegar a un expectante 5-3 que se diluyó enseguida…

Las lágrimas de Del Potro conmovieron a tantos compatriotas que alentaron sin descanso, y mantuvieron viva la ilusión. No todo está perdido, pero luego de que Del Potro estuviera tan cerca no caben dudas que la Argentina, ahora, quedó muy lejos.

 

Hernán O’Donnell

(Enviado especial a Sevilla, España)

 

 

Nadal, una maravilla

La ilusión, o la utopía, mejor dicho, se derrumbó en muy pocos instantes.  Apenas un par de games, y ya se descubrió el rumbo del juego y el resultado. El esfuerzo y las ganas de Mónaco fueron encomiables, pero a poco de quedar 1-1 en el primer set, una serie de golpes del mejor jugador del mundo en tierra batida, mostraban que la diferencia entre ambos se iba a reflejar en la tarde de Sevilla.

VLUU L200  / Samsung L200Un estadio colmado, con gente por doquier en la que sobresalía un buen número de argentinos , que cantos y banderas encendían la esperanza.

Pero, estaba  dicho, esos golpes de Nadal, una devolución de smash, de revés y tranquilo, mostraba la confianza del español. No se vio nunca apremiado por “Pico”. En ningún momento se comprometió el partido. Fue un dominio a voluntad, de principio a fin. Cada punto podía durar dos, tres, cuatro o cinco peloteos. Al final, siempre ganaba el mismo. Cualquier variante finalizaba del mismo modo: Tiros cruzados, cortos, largos, paralelos…siempre la moneda caía para el lado del local.

Intentó el argentino abrirlo con su servicio y luego cruzarle el tiro…Tampoco alcanzaba. Nadal devolvía todo. Llegaba a todas. Una clase de tenis, un dominio absoluto, un trabajo a fondo con el cual también demostró un enorme respeto por su amigo-rival. En el deporte, la mejor forma de respetar al adversario es jugarle con toda seriedad y a ganar por el máximo posible. Nadal Lo hizo.

 

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Sevilla, España)