El 24 de Mayo de 2026 quedará en la historia, la memoria y la leyenda del fútbol cordobés. Por supuesto, con profunda huella en los corazones celestes del barrio Alberdi, que otra vez vencieron a River, como en aquella “Promoción” de 2011, cuando logró el ascenso a la Primera División al tiempo que enviaba al equipo “Millonario” a la Segunda División, en esta ocasión el triunfo por 2-3 (por razones de organización el equipo de Núñez hizo de local en el Estadio Mario Alberto Kempes), sirvió para ganar la Final del Torneo Apertura 2026, y de esa manera salir Campeón de la Liga Profesional de Fútbol, primera liga ganada por un club de la Docta, ya que Talleres había conquistado, hasta ahora, dos Copas internacionales.

River Plate formó con Santiago Beltrán; Fabricio Bustos, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero y Marcos Acuña; Fausto Vera y Aníbal Moreno; Juan Cruz Meza, Tomás Galván y Facundo Colidio; Joaquín Freitas.
Belgrano alineó a Thiago Cardozo; Agustín Falcón, Leonardo Morales, Alexis Maldonado y Adrián Spörle; Adrián Sánchez y Santiago Longo; Emiliano Rigoni, Lucas Zelarayán y Juan Velázquez; Lucas Passerini.
El equipo cordobés salió a presionar bien alto. Tuvo mucha intensidad, voracidad ofensiva, y en pocos minutos se mostró como dominador del juego, con un par de llegadas claras que obligaron a Santiago Beltrán a intervenir de urgencia. La más clara fue una trepada de Rigoni y un remate fuerte y cruzado que el arquero desvió con eficacia.
Sin embargo, el Millonario golpeó primero. Ya había advertido a través de los piques de Colidio y Freitas a espaldas de Falcón y Sporle, que obligaba a un retroceso desesperado de la línea defensiva, que se ubicaba casi en mitad de la cancha. Y a los 17′ Galván le ganó la pelota a Rigoni, quien no pudo controlar el balón en el cruce, y lanzó centro cruzado justo para Facundo Colidio, quien definió con claridad para poner el partido 1-0 a favor de River.
No se desesperó el “Pirata”, insistió con la presión y a los 25′ llegó a la igualdad a través de un tiro de esquina que fue muy bien cabeceado por Leonardo Morales, para poner el empate 1-1.
Y se fue el primer tiempo, con un Belgrano más incisivo, más pujante.

Para comenzar el segundo tiempo, Ricardo Zielinski decidió hacer una variante en el equipo cordobés. Ocampo reemplazó a Maldonado.
Era otro partido, con un River más metido, que llegó al desequilibrio a los 59′, con una buena jugada de Colidio, quien asistió a Galván para que este, con un tiro cruzado, pusiera el 2-1 a favor de River Plate.
Entoces, Zielinski metió mano en el equipo, y acertó. Hernandes entró por Velázquez, y el “Mudo” Vázquez sustituyó a Longo, cuando iban 63′. Todo una visión del Dt, porque Belgrano retomó el control del juego, apuró a su rival a partir del manejo de Vazquez y la dinámica de Hernandes, apuntalados por la ubicuidad de Adrián Sánchez, quien se paró de volante central y manejó los hilos del equipo.
En River, Germán Pezzella ingresó por Acuña, a los 70′. En tanto, otra vez Zielinski metió mano en su equipo, cuando a los 76′ dispuso que Nicolás Fernández ingresara por Passerini. Y otra vez acertó el DT del “Pirata”.
Belgrano empujó, con fuerza y fútbol. Un pase de Fernández a Hernándes fue interceptado por Rivero, con mano dentro del área, que el árbitro Falcón Pérez no sancionó de inmediato, aunque luego, tras la revisión ofrecida por el VAR, comprendió que era penal, y “Uvita” Fernández, a los 84′ puso el 2-2, con un remate potente.
Estalló el Estadio, y Belgrano fue una tromba. Franco Vázquez disputó una pelota con ganas y coraje, le ganó la salida a Meza y lanzó el centro que Nicolás Fernández transformó en el 2-3 a favor de Belgrano cuando iban 87′ de juego.
Allí, el cielo cordobés se tiñó de Celeste. Fue alma, corazón, garra y coraje, en once futbolistas que, con el ingreso de Ricca por Rigoni a los 90′, se conjuraron luchar y correr hasta el final para sostener el triunfo.
Y lo lograron. Se abrazaron, lloraron, rieron y festejaron. El Pirata Cordobés, el equipo de Rodrigo, el de la barriada popular y orgullosa de Alberdi, el que luchó siempre, soñó y jugó, volvió a derrumbar a un grande del fútbol argentino, para gritar con todo orgullo ¡Campeón! por primera vez en su historia.

Hernán O’Donnell