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Colón debió exigirse para ganar y avanzar en la Copa Argentina

La Copa Argentina pasea su fútbol por todo el país, con la magia que despierta cada rincón de nuestra tierra, cada club, cada ciudad y cada estadio. Y saber que cada partido es una final; esta vez Colón, con sueños y aspiraciones, en tanto busca mejorar su participación en la próxima Copa de la Liga.

Enfrente Cipolletti de Río negro, un equipo muy grande y popular de la provincia y de la Patagonia, animador tradicional de los viejos Torneos Nacionales, aquellos que unieron a nuestro fútbol allá por fines de los años ’60, los gloriosos años ’70 de nuestro fútbol y su impronta duró hasta mediados de la década de los ’80, para empezar un nuevo ciclo en 1986 con la creación de la B Nacional, luego los torneos federales y en defintiva la unificación de todo nuestro fútbol. Pero los viejos Nacionales tenían un encanto especial, sobre todo porque en la mayoría de los años que duró cerraban la temporada y se vivía un diciembre a todo calor y color con los partidos finales.

Hoy, la Copa Argentina es el torneo más federal, porque junta todo el país y a todos los equipos de todas las categorías, por lo cual un equipo del Federal B o de la Primera D puede enfrentar a un conjunto de la Liga Profesional. Y esta vez fue el turno de Colón de Santa Fe ante Cipolletti.

El primer tiempo resultó equilibrado, discreto, parejo. Fue un tiempo en el que ninguno prevaleció sobre el otro; se notaba la mayor jerarquía de Colón, aunque el equipo de Río Negro se mostró audaz, intentó atacar y jugó sin complejos. Los de Eduardo Domínguez se basaron en su experiencia, la firmeza en la zaga de Bianchi y Piovi, el andar dinámico de Aliendro, la buena técnica de Goez y la enorme calidad de la “Pulga” Rodríguez. A los 28′ Sandoval conectó de cabeza un buen centro de la derecha, pero Caprio estaba bien ubicado y controló sin dificultades.

Y fue justo el delantero quien tuvo una posibilidad con un disparo lejano. Cipo estuvo en partido, aunque poco dejó ese período para destacar, pues casi no hubo llegadas a los arcos.

En el complemento mejoró Colón. Fue un poco más ofensivo, adelantó sus líneas y busco inquietar a Nicolás Caprio. El equipo de Raggio se sostenía en su arquero y en el trabajo de los volantes, Meza, Silva y Mellado.

A los 65′ Gustavo Raggio determinó dos variantes en Cipolletti: Aguirre y Villegas ingresaron por Ávila y Romer. Después vinieron dos cambios en el equipo de Santa Fe: Ingresaron Pierotti y Meza en reemplazo de Chancalay y Escobar.

El encuentro se había hecho más propenso al “Sabalero” que contó con un magnífico tiro libre de Luis Rodríguez que el arquero Caprio tapó bien abajo. Iban 77′ y “Cipo” fue por otra modificación: Pettineroli en lugar de García.

Y cuando todo parecía encaminarse a la definición con remates desde el punto del penal, llegó el gol y el alivio para Colón. Un remate de larga distancia de Aliendro encontró el desvío en Berra y el balón descolocó a Caprio para sellar el 1 a 0 a los 82′ de juego.

Para colmo de males, Cipolletti sufría, a los 84′ la expulsión de Damián Jara. casi no le quedaba tiempo y encima con un futbolista menos en el campo de juego. Iachetti entró por Silva en el equipo de Raggio y Farioli por Farías en Colón. y en el descuento hubo un par de emociones más. A los 90+1′ un cabezazo que Burián supo controlar bien y a los 90+4′ Aliendro recibió de Farioli y sacó un tiro fuerte y al medio que el arquero de “Cipo” controló con seguridad.

Era el final de un partido que Colón resolvió al final, tras un duro trabajo que le exigió Cipolletti.

Hernán O’Donnell

Santos fue el dueño de la noche, eliminó a Boca y se esperanza con la final

La ilusión de Boca duró poco. A pesar de que muchos pensaron que estaba en partido, el gol de Santos a los 15′ de juego fue un mazazo que lo derrumbó, pero sobre todo, lo desnudó. Le dejó a la vista todas sus limitaciones, sus defectos, sus carencias. Futbolísticas, físicas y anímicas. Llegó a esta instancia a los tumbos, con muchos sobresaltos, alguna serie pasada por medio de los penales y en los dos partidos con Santos nunca estuvo en actitud de superioridad. Excepto unos pocos minutos en el comienzo del partido de ida, en el que dominó al adversario y llegó a su arco, un momento que no fue más allá de los seis o siete minutos iniciales de aquel complemento, después Boca siempre lució inferior al equipo brasileño.

Y a los 15′ del desquite, cuando Pituca de media vuelta tomó un balón que había pegado en la mano izquierda de Izquierdóz, y lo mandó a un costado de Andrada para marcar el 1 a 0, el partido quedó a la vista. lo que eran uno y otro.

Ahí el encuentro quedó a merced del local. Con el trabajo de Lucas Braga, Alison, Pituca y en el ataque Marinho y Soteldo, el conjunto “Peixe” se apropió del balón y del manejo de los tiempos. Boca dependía del talento de Tévez y la velocidad de Villa. Era muy poco lo que aportaban Jara y Fabra por las bandas, los internos González y Campuzano se perdían en la batalla del centro del campo y el “Toto” Salvio deslucido, perdió un balón importante que le costó una falta y una amarilla para realizar un trabajo global muy pobre hasta que en el segundo tiempo desaprovechó una notable posibilidad y fue reemplazado.

Muy poco de Boca, sólo aquella jugada de Tévez y el remate de Sebastián Villa que pasó cerca. Y el final del primer tiempo dejó claro que Santos llegaba con facilidad y podía ampliar el marcador en cualquier momento.

A los 43′ Andrada sacó un tiro libre difícil de Marinho y a los 44′ un contraataque de Kaio pasó muy cerca del palo izquierdo del arco de Boca.

Miguel Angel Russo dispuso dos variantes para el segundo tiempo. Leonardo Jara estaba golpeado y debió dejarle su lugar a Julio Buffarini, en tanto Nicolás Capaldo ingresó por Diego González.

Pero la ilusión iba a durar poco, porque llegó el segundo tanto local y fue lapidario. Además, fue un golazo. Soteldo arrancó por la izquierda, enganchó hacia adentro y sacó un derechazo que se metió en el ángulo superior derecho de Andrada y a los 48′ el partido quedó 2 a 0 para el local.

Pero había más. Boca ya era un equipo noqueado, que jugaba como esos boxeadores que están groggys y se sostienen de pie por voluntad, pero no ven que pasa a su alrededor. Están en el escenario, pero no tienen capacidad de acción y reacción. Así estaba Boca en esos minutos y recibió un golpe definitivo, a los 50′ cuando Marinho se fue por derecha, sorteó a Izquierdoz con facilidad, llegó al fondo y cerca del arco largó el centro para la entrada libre de Braga, quien marcó el definitivo 3 a 0.

A los 53′ Tévez mostró un gesto de rebeldía, con un remate cercano y le dio una señal a sus compañeros, que no pudieron seguir su mensaje. Menos Fabbra, que se hizo expulsar a los 55′ con una entrada violenta injustificada. De afuera le dieron una mano: a los 58′ Ramón “Wanchope” Abila entró por F. Soldano para asociarse con {el y buscar algo más; a los 60′ debió ingresar Emanuel Más para cubrir el lateral izquierdo en reemplazo de Salvio.

Santos estaba tranquilo y a los 60′ empezó a manejar el reloj con las primeras variantes. Sandry entró por Diego Pituca y Jobson ingresó en reemplazo de Y. Soteldo.

Boca llegó a los ponchazos, pero las que tuvo no las supo aprovechar. a los 63′ hubo un tiro libre que Izquierdoz bajó al medio y Capaldo no llegó a conectar. Y Santos respondió a los 68′ con un buen remate de Marinho. Y a los 71′ Boca tuvo otra posibilidad, con un tiro libre de Villa que Verissimo desvió hacia su arco y la reacción de Joao Paulo despejó el peligro con un manotazo.

El partido estaba en las manos del local, que continuó con el manejo de las variantes que detuvieran el reloj y enfriaran el clima: a los 79′ Madson entró por el lesionado F. Jonatan y J. Mota ingresó por L. Braga; más tarde, a los 84′ Vinicius debió entrar por el lesionado Alison.

Sobre el final, a los 87′ Madson tuvo una clara contra que Andrada supo tapar. Hubiera sido lapidario, pero también una señal de lo que fue casi todo el partido y casi toda la serie semifinal. Un Santos superior, dueño de la escena, que aceleró en los momentos justos y borró a Boca de la cancha, para llegar a la semifinal y soñar con la gloria máxima.

Hernán O’Donnell

Defensa fue superior, pero no hubo Justicia y Coquimbo mantiene su ilusión

El partido empezó mucho tiempo antes; desde que las autoridades decidieron que Coquimbo Unido deje su hermoso Estadio “Francisco Sánchez Rumoroso” de su querible ciudad costera para bajar 500 kilómetros al sur, jugar en Santiago, en el Estadio Nacional. A esa dificultad luego se le agregó el padecimiento de Defensa y Justicia, que se vio sorprendido en tour al Norte de Chile para quedarse en Santiago, sin hacer la conexión que tenía prevista, y a la búsqueda de un hotel para 56 personas, amén de todos los sobresaltos por los 3 casos positivos de Covid en el plantel y las dificultades para luego de la suspensión poder retornar al país.

Y el traspaso a Asunción del Paraguay, que no dejó conforme a casi nadie, porque el conjunto Chileno debió resignar la localía, ya no solo de su ciudad, sino hasta de su propia tierra, y Defensa por la cantidad de viajes y cambios en la logística que le alteraron los planes con la definición de la Zona Complementación por delante.

Lo cierto es que el partido se jugó en el Estadio de Olimpia. Y que tuvo un primer tiempo tibio, con dos equipos que se respetaron, que trataron de cuidar el balón y de progresar sin tomar riesgos innecesarios. En ese contexto fue un poco más Defensa y Justicia, con el trabajo de Ciro Rius e Isnaldo por las bandas, Enzo Fernández en la contención y Bou y Brian Romero en el ataque. Y las emociones del inicio se diluyeron con los minutos.

Porque apenas arrancó un centro de Farfán, de Coquimbo, se fue hacia el arco y besó el travesaño de Unsaín; y a los 2′, Brian Romero llegó con un buen tiro lejano.

Luego hubo que esperar hasta los 41′ para que hubiera otra chance, con Brian Romero y un remate de emboquillada que se fue arriba de arco de Cano. Y nada más en ese primer tiempo.

En el segundo tiempo el libreto se mantuvo. El mismo desarrollo que en el primer período, con un equipo, el visitante, que buscaba un poco más. Que manejaba el balón, lo hacía circular y trataba de generar espacios para lastimar. Y el equipo chileno ordenado y con la amenaza latente del contraataque.

A los 48′ un buen remate de Romero fue contenido por el arquero argentino de Coquimbo Unido, Cano. Y los cambios que empezaron a jugar su partido. A los 55′ J. Gatica entró por F. Manriquez, lesionado.

Defensa era más aunque no podía profundizar su dominio; a los 60′ Rafael Delgado ingresó en reemplazo de Emanuel Britez, en tanto a los  67′ F. Villagran ingresó en lugar de J.C. Espinoza en el equipo que hizo de local.

Hernán Crespo volvió a realizar modificaciones a los 72′; G. Hachen entró en lugar de Walter Bou y Francisco Pizzini reemplazó a Ciro Rius; mientras, el partido no tenía demasiadas emociones. Poca profundidad en el dominio de Defensa, con el sosten de Fernández e Isnaldo, mientras que el equipo chileno se ordenaba en campo propio.

 Sobre el cierre llegaron más variantes; a los 82′ R. Arace entró por J. Abrigo; y B. Vidal lo hizo por el lesionado L. Palacios, en Coquimbo Unido, y a los 87′ el joven M. Luayza ingresó por V. Larralde en el conjunto de Florencio Varela.

Sin embargo, el final nos iba a proporcionar una de las emociones mayores del partido, a los 89′ con un contragolpe letal de Coquimbo, Farfán que se fue solo y cuando iba a resolver ante la salida de Unsaín, surgió la defensa salvadora del cruce de Adonis Frias, quien desvió al corner.

El fútbol, maravilloso por donde se lo vea, nos dejaba una sorpresa sobre el cierre, pues Coquimbo, que casi nada había hecho por la victoria, estuvo a punto de llevarse los tres puntos.

Pero todo quedó en blanco y listo para escribirse en la revancha. defensa parece tener una leve ventaja; solo parece. porque Coquimbo ha jugado bien esta Copa de visitante. y porque los duendes del fútbol están agazapados, siempre a la espera de su momento para entrar en acción y desbarajustar lo que todos tenían previsto.

Hernán O’Donnell

Arsenal cerró el torneo con una sonrisa

Arsenal y Huracán ya no contaban con posibilidades de clasificarse a la final de la Copa “Diego Armando Maradona”. Se les habían agotado las chances después de haber luchado por la clasificación, y de haber realizado un inicio en la Zona Campeonato “A” interesante; el “Arse” había igualado con Boca en la Bombonera y el “Globo” comenzó con una victoria en su cancha frente a Independiente. Después vinieron los tropiezos y ambos quedaron fuera de circuito, aunque con la ilusión y la concentración puesta en el futuro. Para ellos el mundo no se acaba con esta Copa, y el partido de cierre era una buena razón para empezar a delinear el futuro.

Una tarde de verano, de intenso calor y alta sensación térmica, aunque a la hora de comenzar el partido ya el sol empezaba a bajar y el fresco del atardecer le ganaba un poco a la temperatura y ofrecía un mejor panorama.
Huracán con línea de cuatro en el fondo; Lozano y Grimi por las bandas, dos defensores centrales: Salcedo y Civelli. En el medio Rolon como volante central. Bonifacio, Cristaldo, Arregui, y Briasco. Adelante, Chávez.
El local presentó su clásico esquema de dos líneas de cuatro y dos hombres de ataque, una fórmula que repite desde los tiempos de Gustavo Alfaro, hace ya más de una década. La novedad de Alejandro Rivero en el arco, que ya había estado frente a Independiente, Navas, Carabajal, Suso y Papa en la línea de fondo; Picco, Soraire, Antilef y Necul en el centro del campo, y arriba Albertengo y Bruno Báez.

Arsenal salió decidido y en pocos minutos acumuló varías situaciones de gol. Con la subida permanente de Navas, el trajinar de Soraire y el manejo de Necul, el local sumó una y otra llegada. A los 2’ Suso de cabeza, a los 5’ el cabezazo fue de Necul tras el centro de Navas y a los 9’ el que cabeceó fue Báez, tras el centro de Necul. Por arriba, Arsenal dominaba y asustaba. Incluso tuvo una chance más a los 14’ con un remate de Báez que contuvo Cambeses.

Huracán llegó a los 16’ con un remate de Crsitaldo que se fue afuera; luego, a los 18′ Briasco probó de lejos y Rivero controló en dos tiempos. Quería decir presente el “Globo”, aunque el local era mejo y pronto lo iba a traducir en la red.

Fue a los 25′ cuando el “Arse” abrió el score. Hubo una serie de rebotes en el área de Cambeses, hasta que Báez, con serenidad, le dio el pase necesario a la red para marcar el 1 a 0 a los 25′ de juego.

Israel Damonte tomó nota del camino de Arsenal y realizó una variante táctica. Mandó a Bonifacio a la izquierda para tapar las subidas peligrosas de Navas. Y a los 33′ le agregó una variante: Nicolás Cordeo por Leandro Grimi; de esa manera, el ingresado Cordero jugaba encima e Navas y Bonifacio se retrasaba al lateral izquierdo.

Pero era más el local en ese primer período y a los 35′ tuvo otra llegada con un buen tiro libre de Necul, que se fue muy cerca del travesaño. Y a Huracán se le iba a complicar un poco más el partido cuando Cordero le fue muy fuerte a Carabajal, a los 43′, y el árbitro Nazareno Arasa determinó su expulsión. Allí perdió la cordura el “Globito”, y el enojo fue con el defensor local porque entendieron que había exagerado. Lo recriminó Civelli, lo fue a pechear Chávez en una pelota dividida y enseguida le cometió una falta Briasco. Todo en el final del primer tiempo.

En el complemento, la visita salió con dos cambios: S. Hezze por A. Arregui y Francisco Ramirez ingresó por Esteban Rolon; Hezze se paró de volante central, Ramrez un poco más adelantado.

Lo fue a buscar Huracán. Con más fuerza que fútbol, pero también con mucha determinación. Y Arsenal lo dejó venir para meterle puñaladas de contragolpe.

El Globo llegó a los 50′ con un cabezazo de Ramírez. Y a los  60′ Pablo Oro ingresó en lugar de un deslucido Andrés Chavez; en Arsenal, Abreliano reemplazó a Navas con la misma misión: crecer por el lateral derecho. Y enseguida forzó un corner a favor del local.

Era un partido bárbaro; con llegadas y situaciones; con dos equipos que no se guardaban nada. A los 66′ un hermoso tiro libre de Necul se fue apenas alto, a los 70′ Briasco se fue por derecha y Ramírez remató solo por el medio, pero Rivero la sacó al corner con un gran reflejo, en la mejor llegada de Huracán.

Rondina decidió mover las piezas y a los 71′ realizó dos modificaciones: N. Castro entró por L. Necul y Pons ingresó por Báez. En la visita salió Cristaldo a los 76′ y lo reemplazó Braian Maidana, de condiciones interesantes. El “Huevo” Rondina volvió a mover el banco a los 81′; F. Kruspzky por A. Antilef y Ramiro Luna entró por J. Soraire.

Era lindo porque Huracán atacaba, jugado atrás, y Arsenal respondía de contra. Así llegaron varias situaciones más. A los 85′ un tremendo remate de Bonifacio de afuera del área pegó en el travesaño local. A los 86′ el local respondió de contragolpe y lo desaprovechó Pons. A los 89′ metieron otro buen contraataque y Kruspzky remató afuera. En tanto a los 90+2′ Arsenal generó otra buena maniobra colectiva, con la combinación entre Pons, Albertengo y Kruspzky, y el disparo de este último fue sacado al corner por Cambeses.

Fue la última bola de la noche. Arsenal jugó un muy buen primer tiempo, estableció allí la diferencia y en el complemento se acomodó para jugar de contragolpe. Huracán, con un futbolista menos, se la jugó en el segundo período, pero no le alcanzó. El fútbol, en el cierre del torneo y a la espera de las finales, agradecido.

Hernán O’Donnell

Milan venció con claridad y retomó su marcha

El golpe ante Juventus dolió y bastante. Milan está en un momento de franca recuperación, de ascenso, de regreso a los primeros planos, con un equipo audaz, con varias figuras preponderantes, a pesar de la ausencia por lesión de su máxima estrella, Zlatan Ibrahimovic, y en un tiempo de buscar la gloria extraviada.

Por eso dolió la caída ante la “Vecchia Signora”. Porque cortó una larga serie de partidos con suma de puntos, pero sobre todo porque fue justa. Porque la Juve fue mejor y eso sembró alguna duda, amén de poner una pausa en la marcha ascendente y en la confianza del equipo de Pioli.

Por eso necesitaba regresar rápido al triunfo. Y salió con decisión a jugar ante Torino. Con Sandro Tonali y Franck Kessie en el patrullaje de la mitad de la canncha. Con las trepadas habituales de Calabria y Theo Hernández; con la movilidad de Brahim Díaz y Castillejo. Con Leao y Hauge. Con todos sus recursos apretó a la visita, y a los 12′ tuvo un tiro libre de Tonali que se desvío en la barrera, amén del desborde de Calbria, el balón que cruzó toda el área y un defensor de Torino la sacó al corner con lo justo, ya a los 17′ del encuentro.

Por eso llegó la apertura, a los 24′, cuando Hernández arrancó de izquierda hacia el centro, habilitó a Brahím Díaz, este pasó al medio a Leao y el portugués metió un remate fuerte para marcar el 1 0 para el local.

Era merecido, porque el conjunto de Stéfano Pioli había sido más, en la intención y en el juego. Torino había asomado después de esa primera diferencia, pero tenía dificultades para profundizar. El local tenía el control psicológico del juego y supo administrar los momentos.

Además, el VAR observó una falta sobre Díaz y a los 35′ Franck Kessie convirtió el tiro penal con su serenidad habitual para ampliar el marcador a 2 a 0.

Sin demasiados inconvenientes, el Milan se afirmaba en el marcador y se llevaba con justicia el primer tiempo, frente a un Torino que carecía de variantes para equilibrar el desarrollo. Solo un disparo de tiro libre de Rodríguez en el travesaño fue lo más peligroso de la visita.

En el complemento la visita se presentó con un cambio, K. Linetty por A. Gojak, y tuvo una oportunidad al comienzo, con una llegada de Verdi, y tras el contacto con Tonali, el juez sancionó penal. En la revisión del VAR se determinó que fue el delantero visitante el que golpeó primero al volante del Milan y por eso se revirtió el fallo con un tiro libre para el local. Fue una pena, porque el Torino dejó allí una chance, ya que Verdi llegaba bien perfilado para el remate.

Milan se acomodó en su campo y Torino fue con lo que contaba. Los cambios empezaron a jugar su partido; a los 53′ D. Dalot debió ingresar por Sandro Tonali, lastimado y a los 59′ H. Calhanoglu reemplazó a Brahím Diaz.

En la visita, a los  63′ S. Zaza entró por A. Izzo y N. Murru reemplazó a R. Rodriguez; Torino se jugaba a partir de lo que el local le ofrecía, pero le costaba doblegar el orden local. Tomás Rincón imponía su fuerza y jerarquía, Verdi buscaba los espacios y Murru y Lukic buscaban por afuera. Era un empuje entusiasta, aunque no lograba situaciones claras.

A los 75′ entró Segre por Rincón, en un momento donde Milan comenzó a retomar el control del juego. Porque el “Rossonero” había entendido que el tiempo jugaba a su favor, pero no podía dejar que el partido transcurriera sin forzar un poco el juego. Se metió más Calhanoglu, Torino respondió con un tiro libre de Verdi que pegó en la barrera y se fue al corner.

Sobre el cierre, Pioli dispuso dos variantes: iban 84′ cuando Zlatan Ibrahimovic entró en lugar de Rafael Leão (amonestado y ausente en la próxima fecha) y Daniele Maldini ingresó en lugar de J.P. Hauge. El local le dio minutos a su estrella, ya con todo bajo su control. En Torino, a los 85′ F. Bonazzoli reemplazó a A. Belotti. A los 90′ tuvo una segunda oportunidad la visita, tras un disparo de Segre, el rebote en un defensor y Donnarumma sacó la pelota con un manotazo valioso.

Sin despeinarse, sin sobresaltos, con todo su oficio y jerarquía, Milan se impuso a Torino y retomó su marcha triunfal.

Hernán O’Donnell

Villarreal aplastó a Celta con una actuación espléndida

El adelanto de la fecha 18 llegó con un partido cargado de atractivos. Celta de Vigo, el equipo de Eduardo Coudet, ante el Villarreal de Unai Emery. Dos equipos con ilusiones dirigidos por dos entrenadores calificados. Y una expectativa que parecía iba a estar equilibrada, aunque el submarino amarillo tuvo una actuación espectacular, aplastante y brillante, en la que superó a su rival en todos los sectores de la cancha y marcó una rápida diferencia en goles que con el correr de los minutos la dejó allí establecida, a fuerza de regular el esfuerzo y manejar los tiempos del partido.

Apenas se empezaban a acomodar en el campo de juego y el equipo visitante marcó el primer gol. Un quite exacto de Dani Parejo en el medio de la cancha, fruto de la astucia y la presión, el pase habilitante a Gerard Moreno y este que resolvió con calidad ante la salida del arquero local; 0-1 se ponía el marcador a los 4′ de juego. Y empezó la catarata de llegadas del equipo visitante.

Como si Celta no se hubiera despertado de ese golpe, a los 12′ un pase de Trigueros dejó solo a fer Niño quien no llegó a conectar; y a los 13′ vino el segundo tanto. un error en la salida del arquero local, Rubén Blanco, Trigueros que se hace del balón y cede a Moi Gomez para que este defina solo, y el partido quedaba 0-2.

Insistía Villarreal; a los 17′ Dani Parejo sacó un fuerte remate de larga distancia que se fue apenas desviado y a los 18′ el propio Parejo marcó de tiro libre el 0-3, en una pelota combada que nadie tocó pero si alcanzó para distraer al arquero de Celta.

El equipo de Coudet era una sombra que deambulaba por su cancha. Aún con la excusa de la ausencia de Iago Aspas, el conjunto no encontraba soluciones. Ni futbolísticas ni anímicas.

A los 28′ Gerard Moreno se fue por izquierda, armó una buena jugada individual y su centro no pudo ser aprovechado. Era más la visita por todos lados.

Así llegó un tanto más, el cuarto, tras un gran saque de arco de Sergio Asenjo, Gerard Moreno la paró con el pecho en campo rival, giró y hablitió a Niño, quien se fue al área local y tocó por encima de Blanco para marcar el 0-4 a los 30′ del encuentro.

A esa altura la diferencia ya era muy grande y el partido era unilateral, con un solo equipo en la cancha.

Apareció el local recién cuando se jugaban 40′ y Olaza sacó un centro que Beltrán cabeceó arriba del travesaño. Era una expresión de Celta que volvió a sufrir sobre el final, cuando a los 45′ Moi Gomez cedió a fer Niño y su definición se fue apenas desviada.

El equipo de “Chacho” Coudet arrancó el complemento con una modificación: J. Holsgrove ingresó por M. Baeza.

Ya el segundo tiempo tuvo otro ritmo. El equipo de Emery bajó la intensidad, reguló el ritmo y propuso un juego más controlado, menos acelerado y menos ofensivo. Pero sí con mucho control de la pelota y por ende de las acciones.

Y con el correr de las agujas del reloj, empezó también a mover el banco para manejar los tiempos y la estructura del equipo. Entonces, a los 65′ realizó dos variantes: Y. Pino ingresó por Fer Niño y S. Chukwueze entró en lugar de E. Capoue.

Mientras, mantenía el dominio y generaba llegadas. A los 68′ lo tuvo Gerard Moreno, pero lo interrumpió el arquero; a los  72′ Alfon entró por F. Beltran en el local y Celta contó con una chance cuando el recién ingresado disparó al arco visitante y Asenjo la sacó, bien abajo, al corner, cuando iban 76′ de juego.

A los 77′ se fue Moi Gómez lesionado, y lo reemplazó el experimentado centro delantero colombiano Carlos Bacca. Y seguía el dominio visitante. A los 82′ Dani Parejo ejecutó bien un tiro libre y el cabezazo de Albiol se fue apenas arriba.

En ese momento, Unai Emery determinó otras dos modificaciones y a los 85′ Jaume Costa entró en lugar de Pedraza y F. Coquelin reemplazó a M. Trigueros; todo estaba a pedir del “submarino amarillo”.

Y fue el propio Jaume Costa quien tuvo el remate cercano a los 86′ en la última acción de peligro del partido. Apenas dos minutos de agregado fueron el corolario para una victoria contundente, letal y aplastante de Villarreal que, por el momento, se ubicó tercero y empieza a soñar…

Hernán O’Donnell

Estudiantes gritó al final y avanzó en la Copa Argentina

La emoción llegó al final, ya en la agonía del encuentro. Todo lo que había generado Estudiantes de Río Cuarto, sobre todo frente al arco de Chaco For Ever, no tanto en el juego, se vio coronado en el tiempo agregado, cuando Néstor Ortigoza concretó con su habitual jerarquía el penal, a los 90+3′ y el “León del Imperio” sacó una luz de ventaja ante el conjunto chaqueño y pasó de fase en la querida Copa Argentina.

Fue mejor el equipo de Daniel Cravero en el inicio. Tuvo actitud e intensidad para plantearle el partido al equipo de Río Cuarto en su campo, con buen presión y mucha concentración en sus futbolistas. A los 13′ tuvo su posibilidad con un tiro libre de Emanuel Díaz que controló Brian Olivera. Con más despliegue que fútbol, For Ever era más.

De a poco, Estudiantes empezó a hacer valer su jerarquía, esa que lo ilusiona con llegar a la Liga Profesional. No necesitó de hacerse dueño de las acciones para empezar a preocupar a su rival. Sin tener tanto el control, con el peso de sus futbolistas comenzó a generar situaciones de peligro en el arco chaqueño.

A los 20′ Parisi armó una buena jugada individual y su remate fue sacado por Canuto al corner. A los 45′ Marcos Fernández ejecutó un buen tiro libre y otra vez apareció Canuto para desviarla al tiro de esquina.

Había sido un primer tiempo extraño, porque Chaco For Ever dominaba a partir del buen trabajo de Claudio Santa Cruz como volante central, bien acompañado por Ramiro Alderete en el medio y Matías Romero en el ataque, pero este debió dejarle su lugar a Cáceres, pues estaba golpeado en un tobillo. Estudiantes había generado las ocasiones más peligrosas, sostenido en la inmensa jerarquía de Ortigoza y la movilidad permanente de Lautaro Parisi.

Para la reanudación, los dos equipos presentaron variantes. Ricardo Villar ingresó por Valdéz en el equipo de Resistencia, mientras que en el conjunto de Vázquez ingresó Joaquín Mateo García por David Müller. Y fue justo Mateo el que contó muy pronto con otra posibilidad para Estudiantes; a los 49′ tuvo un cabezazo que se fue muy cerca. Y cambió el rumbo del partido porque el celeste se hizo dueño del manejo de la pelota.

Mateo le dio más velocidad al equipo. Se adelantó Ortigoza en el campo y Parisi contó con más apoyo. En Chaco, Villar se ubicó como enlace, se manejó con Santa Cruz atrás y con Varona por izquierda. Pero el control ya era de Estudiantes y por eso Cravero metió dos variantes en su equipo a los 62′. Emanuel Giménez entró por Ramiro Alderete, y Diego Magno ingresó en lugar de Varona. Necesitaba variantes el equipo chaqueño y así lo comprendió su entrenador.

Laspina entró por Marco Fernández, en tanto For Ever contó con una chance a los 77′ con un tiro libre de Villar que se fue afuera. Pero Estudiantes ya empezaba a dejar una impresión superior. Cravero metió otra variante a los 81′: Fissore por Claudio Santa Cruz.

Y a los 84′ una mala salida en defensa del equipo de Resistencia fue aprovechada por Parisi, quien probó por arriba y Canuto voló para desviar al corner. Era más y lo logró confirmar al final. Cuando ya estábamos en el descuento, iban 90+2′ y Giménez fue a disputar un balón con Cuello muy cerca, lo tocó en la rodilla y Silvio Trucco no dudó en señalar la pena máxima.

Se hizo cargo Néstor Ortigoza, quien con toda su experiencia y categoría lo ejecutó con frialdad y seguridad. Canuto se jugó a su izquierda y el “Gordo” se la tocó suave a media altura a su derecha. 1 a 0 para Estudiantes a los 90+3′.

Se jugaron unos minutos más, salió en Estudiantes el gran Ortigoza y For Ever se la jugó con varios pelotazos más. Pero ya no tuvo tiempo ni oportunidades.

Estudiantes, que sueña con la final y el ascenso a la Liga Profesional, pudo gritar al final y dio un paso adelante en la querida Copa Argentina.

Hernán O’Donnell

Juventus detuvo la marcha del Milan y encendió el campeonato italiano

Fue un primer tiempo a todo ritmo, con dominio alternado, varias llegadas claras, muy buen trato de balón por parte de los dos equipos y algunas jugadas sobresalientes. Mucho ritmo y vocación ofensiva. El choque de los dos colosos de Italia, Milan y Juventus, generó un encuentro lleno de emociones y alternativas interesantes.

A los 7’ Milan tuvo su chance con un disparo de Castillejo, quien aprovechó un error de Betancur, que se enredó en la salida y dejó atrás el balón; el remate del delantero local se fue cerca del palo derecho de Szczesny.

Tras esos minutos iniciales, Juventus tomó la “batuta” del partido. Se hizo dueño del balón, empujó al local contra su campo y lo maniató en ese territorio. Con las trepadas de Danilo y Frabotta, el trabajo ordenado de Bentancur, la dinámica de Rabiot y las pinceladas de Paulo Dybala, la “Vecchia Signora” aguardaba por la aparición rutilante de Cristiano Ronaldo para definir todo lo que empezaba a generar.

A los 15′ tuvo una oportunidad clara; tras varios cabezazos en el área local, Chiesa sacó un remate fuerte que dio en el palo derecho de Donnarumma. Y a los 17′ Chiesa se fue por derecha, enganchó hacia adentro, superó a Hernández, se la pasó a Dybala y el cordobés, con una genialidad, se la devolvió de taco en profundidad para que entrara libre por el callejón derecho. Chiesa aprovechó la asistencia y con un remate cruazdo abrió el marcador: 0-1 para la Juventus.

Milan sintió que debía acelerar el paso para salir del asedio. estaba atrapado en su campo y con el resultado adverso. Apostó a la velocidad de Leao, quien a los 21′ probó desde afuera y su remate se fue muy cerca. A los 26′ Hauge habilitó al portugués y Leao, de media vuelta, sacó un tiro potente, que Szczesny desvió al corner. Y al final logró el empate; iban 40′ cuando Leao se fue por izquierda, cruzó el balón al medio y Calabria, habitual lateral que esta vez jugó de volante junto a Kessie, sacó un remate bárbaro, que se metió en el ángulo superior izquierdo del arco visitante. 1 a 1 y fin de un primer tiempo con dominio alternado.

En el segundo tiempo Juventus retomó el dominio de las acciones. Volvió a apoyarse en el talento de sus individualidades y el trabajo colectivo asociado. creció la figura de Ramsey. Aumentó la dinámica Chiesa. Dybala se contactó aún más con la pelota. Y a los 61′, tras una asistencia del ex hombre de Instituto, Chiesa volvió a marcar para la Juve, que pasó al frente por 1-2.

Y fue concretar y rearmar las líneas. Pirlo determinó, a los 62′ las dos primeras modificaciones en la visita: D. Kulusevski entró por el lesionado F. Chiesa y el estadounidense W. McKennie ingresó por Paulo Dybala; salían los dos mejores de Juventus, pero los ingresantes iban a cumplir muy bien su rol.

Después Stéfano Pioli metió mano en su equipo; a los 67′ entró Barhim Diaz por Hauge. Pero se le hacía difícil al local, Juventus ya estaba muy acomodado en el partido. a los 70′ Ronaldo habilitó a McKennie y este sacó un tiro fortísimo que Donnarumma desvió al corner. Y de ese tiro de esquina el arquero local atrapó el balón, cedió a Theo Hernández, este se fue solo, y cuando llegaba al área, Danilo le robó el balón para luego pisarlo. El referí entendió que hubo falta, y el tiro libre de Calhanoglu se fue muy cerca del palo izquierdo.

Juventus iba a hacer dos cambios más a los 73′ en tanto se acercaba la definición del partido. El brasileño Arthur entró en lugar del uruguayo R. Bentancur y F. Bernardeschi reemplazó a A. Ramsey.

Kulusevski consiguió el balón por derecha y asisitió a Mckennie, quien en el medio del área y con un tiro fuerte, seco y al medio, marcó el 1-3 para Juventus. Los ingresantes habían estado a la altura de los que habían reemplazado un rato antes. Y así como el primer gol llegó de una combinmación de Dybala y Chiesa, el tercero vino por una asociación de quienes los reemplazaro, Kulusevski y McKennie.

Ya jugado en el partido, Pioli metió tres variantes a los 79′: P.K. Kyatengwa entró en lugar de D. Calabria, A. Conti ingresó por S. Kjaer y D. Maldini reemplazó a D. Dalot.

Milan iba a tener una última chance clara con un tiro fuerte de Calhanoglu que Szczesny controló bien a los 83′. Luego hubo un par de maniobras fallidas, una de Maldini quien se jugó por la individual cuando Brahim Diaz estaba solo y el cambio final en cada uno de los conjuntos: iban 86′ cuando M. Demiral entró por G. Frabotta en la visita y Colombo por Castillejo en el local.

Fue para Juventus porque tuvo un poco más de control, de dominio y de poder de fuego. En un partido vibrante, la “Vecchia Signora” supo hacer valer su jerarquía, golpeó en los momentos justos, detuvo la marcha del Milan y le puso emoción al campeonato italiano.

Hernán O’Donnell

Boca y Santos aburrieron, pero dejaron la serie abierta

Aburrieron Boca y Santos. Como los viejos partidos de la Copa Libertadores, con menos pierna fuerte, es verdad, sin los foules descalificadores de otrora pero con la cautela, la prudencia y el orden a rajatabla permanente. Casi sin sorpresas ni emociones. Una llegada clara de Boca en el primer tiempo, con la aparición de Sebastián Villa por izquierda y su remate en el travesaño.

Los dos tomaron muchos recaudos. Santos se paró en su campo, con una defensa cerrada, pero con la habilidad de Yeferson Soteldo como eje para la distribución y la conducción en cada arranque. Boca fue el Boca de siempre; con mucho orden, atento y concentrado, y con los pelotazos largos a Villa como un argumento fundamental de ataque.

Así tuvo otra chance en el primer tiempo cuando Esteban Andrada sacó largo, Tévez aguantó el balón, habilitó a Villa, el colombiano arrancó a toda velocidad y puso un pase preciso para el pique de Eduardo Salvio. Y el “Toto” se apresuró en la decisión final, pues largó un centro apresurado y el balón se perdió arriba del travesaño. Tévez venía tranquilo y solo por el medio, era cuestión de esperarlo para cederle la pelota por el centro.

En el complemento, se cuidaron más. Boca fue superior en el inicio; tuvo quince minutos muy buenos, en los que mostró algunas variantes en el juego y un par de aproximaciones, con desbordes por los costados y algunos centros. Fue curioso que se soltara más Jara que Fabbra, pero lo cierto es que Boca insinuó más de lo que concretó.

El ingreso de Cardona por el “Pulpo” González a los 62′ fue un mensaje que se pudo tomar con optimismo; meter a un creativo en reemplazo de un hombre de marca y despliegue. Pero el colombiano se recostó sobre la izquierda y estuvo controlado y contenido. Y a los 72′ Russo puso a Buffarini en reemplazo de Salvio, por lo cual el equipo recibió un nuevo mensaje: mayor cautela, prudencia y conservación del cero en el arco propio. También entró “Wanchope” Abila por Soldano, más como una estrategia de cederle minutos de juego al delantero cordobés de cara al desquite.

Santos mantuvo su idea. Persecuciones individuales, circulación en el medio y tranquilidad para mantener el partido frío. Y dejaba la sensación de tener alguna carta en la manga.

La situación más clara de la visita fue a los 75′ cuando Marinho se fue por derecha, le ganó la posición a Izquierdoz y a Fabbra, y cuando se iba al fondo, “Cali” Izquierdoz lo cruzó, en una falta que ni el árbitro ni el VAR creyeron ver penal.

Después de eso, no hubo mucho más. Boca chocó contra una defensa cerrada de la visita, el Santos mantuvo el orden y la amenaza latente, mientras que el juego global se diluyó en el aburrimiento de la ausencia de emociones, de situaciones que alteraran la monotonía.

Todo quedó abierto para la semana que viene, en Brasil. Allí tendrá que jugarselá Boca Juniors, no le alcanzaría con aguantar como argumento único, si bien el resultado le puede llegar a sonreir porque ahora cada gol va a pesar mucho. Pero Santos, imaginamos, cambiará. Saldrá un poco más, buscará con mayor ahínco. Aunque no podrá descuidarse, porque Boca es un grande de América y le puede hacer daño en cualquier momento.

Será un duelo emocionante. Más que este que acabamos de ver, seguro.

Hernán O’Donnell

Palmeiras supo sacar partido de la noche oscura de River

Fue una noche oscura, apagada, deslucida y sufrida para River Plate. Tuvo una derrota de esas que duelen y preocupan, aunque nada está decidido ni terminado. Pero el golpe fue fuerte, el 0-3 en contra obliga a una hazaña en Brasil que no es imposible, pero que conlleva un esfuerzo y un ingenio especial para dar vuelta la serie. Será difícil, no imposible. Pero lo que cuenta, por ahora es esta suerte de “primer tiempo” de noventa minutos de un partido largo de ciento ochenta. Y en ese sentido, River tropezó. Aunque con muchos matices y muchas cosas a tener en cuenta, detalles que hay que describir y señalar, porque en definitiva son los argumentos que le permiten al equipo de Marcelo Gallardo mantener la ilusión viva.

River comenzó bien la noche, con la disposición habitual de presionar al rival, empujarlo contra su arco y la intención de imponer condiciones en el juego. Fueron unos veinte minutos importantes, en los que funcionó bien el trabajo de los volante Fernández, De la Cruz y Carrascal, con el apoyo de Borré permanente, con una dinámica y un compromiso elogiable. Era más el equipo local, en tanto Palmeiras se agrupaba en su campo y amenazaba con salidas rápidas.

Hasta que a los 26′ una jugada que no traía mayores problemas se convirtió en un dolor de cabeza. Un centro desde la derecha que iba a ser controlado por Rojas fue rechazado en forma apresurada por Armani; el balón le cayó a Rony, y este con un fuerte remate marcó el 0-1.

Ahí se complicó el local. Se aturdió, aunque contó con algunas posibilidades para marcar. Buscó modificar con Carrascal a la izquierda y Fernández a la derecha, pero ya se abrían espacios entre los volantes y los defensores, y Palmeiras comenzó a aprovechar esos territorios. Rony y Scarpa se mostraron, Gabriel Menino, De Paula y Matías Viña empezaron a tener más contacto con la pelota y las amenazas empezaron a tomar seriedad.

River cerró la etapa con un tiro libre de Ignacio Fernández que pegó en la parte superior del travesaño, señal que River estaba en partido.

Pero el fútbol es siempre una caja de sorpresas y nada se puede predecir. Se puede presumir que algo puede suceder, pero luego hay que confirmarlo. Y cuando arrancó el segundo tiempo y muchos imaginábamos una reacción de River llegó enseguida el segundo gol de Palmeiras, con una contra letal en la que Luiz Adriano le ganó la posición a Rojas, se fue derecho al arco local y cuando le salió Armani definió entre las piernas del arquero; 0-2 a los 46′ del partido.

Y muy pronto llegó el golpe definitivo. Una falta violenta de Carrascal desembocó en la expulsión del colombiano, a los 59′ y del tiro libre ejecutado desde la derecha vino el cabezazo de Matías Viña y a los 61′ Palmeiras quedó adelante 0-3.

River había tenido sus ocasiones, pero no pudo concretar y cuando faltaba media hora se encontraba golpeado y confundido. Palmeiras, con la tranquilidad del resultado, empezó a hacer los cambios que le permitieran renovar el aire del equipo. Así, a los 66′ Ze Rafael entró por Danilo, y a los 70′ Breno Lopes ingresó por Rony y R. Veiga reemplazó a G. Scarpa.

Gallardo también intentó encontrar soluciones en el banco. A los 73′ Leonardo Ponzio ingresó por Matías Suarez y F. Girotti reemplazó a Milton Casco. Se paró con línea de tres, con Pinola por el lateral izquierdo. Y fue, a riesgo de sufrir contragolpes. A los 77′ E. Santos entró por de Paula y Willian por Luiz Adriano en Palmeiras. Y sumaba contras que amenzaban con la llegada del cuarto gol.

El DT de River tomó nota, y así como dispuso el ingreso de Jualián Alvarez por Ignacio Fernández a los 81′, enseguida decidió que Paulo Díaz entrara por Enzo Pérez, a fin rearmar la defensa y preservar al equipo de un resultado irremontable.

Su decisión fue la correcta. Palmeiras pudo haber hecho uno o dos goles más y hubiera sido lapidario. River tuvo una noche oscura, pero hubo muchas cosas para analizar y detallar, y son las que le permiten esperar el desquite con una llama de ilusión.

Hernán O’Donnell