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Ferrari suma victorias, domina el segundo semestre y quiere dar pelea en el Campeonato

El GP de Singapur, esa mezcla de glamour con la renovación que tuvo la Fórmula 1 en los últimos tiempos, nos regaló otra carrera vibrante, atractiva, con un Charles Leclerc que atrapó la largada y una serie de modificaciones que le dieron sabor, con un Sebastian Vettel dominante que volvió a sus grandes jornadas. Ferrari se muestra como la fuerza más competitiva en este segundo semestre, tras el receso tradicional de Agosto, y ya se muestra como una fuerza que dará pelea en la lucha por el título, tras este magnífico 1-2 del GP de Singapur, aunque el puntaje para Hamilton aún es amplio.

El monegasco hizo una partida impecable, rápida, se adelantó sin oposiciones y en la primera curva sacó una buena posición. Detrás, Hamilton, también de buena largada.

Vettel se metió tercero, Verstappen detrás y Sainz se vio tocado por Hulkenberg.

A partir de allí, ya en la octava vuelta, empezaban las estrategias de cada escudería para aprovechar al máximo lo que se preveía como una larga carrera y tal vez con una única parada en boxes.

Cuando promediaba la competencia, las detenciones hicieron modificaciones. Hamilton quedó a 5″ y atrás de las Ferrari. Había estirado un tienpo y varias vueltas la detención, pero no dio buenos resultados; Vettel superó a Leclerc y se estableció en la punta de la carrera. Un choque de Russell contra el muro determina la entrada del safety-car y tras un par de giros tranquilos, la salida del auto de seguridad le abre la puerta a un ritmo tensionante entre las Ferrari.

Vettel, Leclerc, Verstappen, Hamilton y Bottas se ordenaron tras la reanudación del GP. Y se esperaba una ardua lucha entre los coches italianos, aunque Leclerc sabía que no podía ir por un desquite, aunque considerara que el undercut fue injusto.

Pocas vueltas para el final y la emoción se vivía en las primeras posiciones. Hamilton iba por más; por lo menos, a la caza de Red Bull.

Pero no hubo tiempo ni auto que pudiera darle más chances a Lewis. El final llegó con ese orden, el dominio de Ferrari, Max Verstappen en el tercer éldaño del podio y una ausencia llamativa de Mercedes en ese lugar de privilegio de la premiación; después de mucho tiempo el equipo alemán se veía afeura de las copas y el champagne de la celebración.

Pero poco le importó a Vettel ese detalle. Era el tiempo de mostrarle al mundo que estaba de regreso y que Ferrari podía contar con él para dar batalla en el Mundial de la máxima categoría del automovilismo deportivo.


Hernán O’Donnell

Argentinos Juniors hace del esfuerzo su principal arma

Llegó a la cima de la Superliga y se metió en la discusión con los grandes. La “Cátedra” supone que Boca, San Lorenzo, River, tal vez Racing y Vélez vana a pelear el campeonato 2019/2020. Pero ojo con el equipo de Diego Dabove. Es duro, competitivo. y hace del esfuerzo una religión.

Anoche vencióa Central Córdoba de Santiago del Estero por 3 a 1 y empeiza a mirar la tabla desde arriba. Le tocó un adversario difícil, que juega bien al fútbol, respeta el balón y lleva la identidad del buen juego que propone siempre su DT, Gustavo Coleoni.

Pero Argentinos se las rebuscó para ganar. Tuvo un buen comienzo con tres situaciones claras entre los 17′ y los 19′ de juego: una llegada de Silva, un cabezazo cercano del delantero uruguayo y un disparo de Hauche que se desvió al corner.

Después fue más el visitante. Creció a partir de Cristaldo, las subidas de Quiles, la potencia de Herrera, la dinámica de Galeano y la movilidad de Gervasio Núñez.

Pero no tuvo certeza en la definición y no logró una ventaja que pudo merecer. Hasta pareció penal un empujón de Hauche sobre Cristaldo a los 23′ de juego, que el árbitro Echenique no consideró,

En el complemento mejoró el local. Creció. Adelantó las líneas y jugó el partido en el campo del equipo de Santiago del Estero. Y llegaron los goles.

A los 46′, Quintana de cabeza les ganó a todos en el área chica tras un centro de Sandoval y Argentinos se puso 1 a 0. A los 50′, Hauche conectó un centro que había sobrado a los defensores y a Silva, y marcó el 2 a 0.

Sacó del medio Central Córdoba, combinaron Herrera y Núñez y este con un remate cruzado venció a Chaves para señalar el 1 a 2 cuando iban 51′ del partido.

Pero no se quedó Argentinos. Siguió en la búsqueda, no se refugió atrás y supo contener los intentos de los santiagueños, que fueron más ambiciosos con los ingresos de Valencia y Alzugaray.

El equipo de Dabove apeló a su principal característica: lalucha, la intensidad, las subidas de Sandoval y Gómez, la fuerza de Torrrén y Quintana, la dinámica de Sosa, Batallini, Hauche…Y el enorme aporte de Santiago Silva.

Cuando todo entraba en el final, apareció el uruguayo para sellar el triunfo. Gran jugada de Diego Sosa por derecha, habilitación a Sandoval y centro preciso al corazón del área que Silva conectó con un cabezazo espectacular: 3 a 1 a los 86′ y partido liquidado.

Argentinos cerró el encuentro y se trepó a la punta. lo hizo con sus armas, con el estilo que lo caracteriza, que tal vez no se emparente tanto con su historia de buen fútbol, pero que le da resultados a partir del esfuerzo, la intensidad, el desgaste físico y el convencimiento de todos.

Por eso sumó otros tres puntos y empieza a mirar el campeonato desde lo más alto de la tabla.


Hernán O’Donnell

Empieza el sueño máximo para Los Pumas

La Copa Mundial de Rugby Japón 2019 ya comenzó. Los anfitriones del certamen derrotaron 30-10 a Rusia luego de la colorida ceremonia inaugural en Tokio y dieron inicio a una nueva edición del acontecimiento más importante del rugby, tras mucho tiempo de espera y expectativas. En la misma ciudad, Argentina va a realizar su debut en las próximas horas (será a las 04:15 hora de Argentina) ante Francia.

Los Pumas rendirán un examen difícil en el inmediato comienzo de lo que es la cita máxima de este deporte. El primer rival a vencer tiene una reconocida trayectoria en la historia del rugby, se actualiza de manera constante para mantenerse entre los mejores, aunque esté por debajo de algunas potencias como Nueva Zelanda, Inglaterra o Australia, y además superó con contundencia a los dirigidos por Mario Ledesma el año pasado en la ventana de noviembre.

El historial de Argentina posterior al gran desempeño en el Mundial 2015, en el que finalizó en el cuarto lugar, no fue satisfactorio. Luego de aquel certamen, las producciones en los amistosos y en el Rugby Championship acumularon más resultados negativos que positivos, y se extendió hasta los últimos partidos antes de la Copa del Mundo. Pero por más desalentador que pueda parecer el panorama, el seleccionado argentino tiene equipo para lograr una buena versión. La verdad llegará con la disputa de este primer reto y de todos los que Los Pumas afronten en este Mundial, más allá de especulaciones o suposiciones sobre qué se puede esperar de un seleccionado que acumula malos desempeños en las presentaciones recientes, el equipo argentino tiene potencial para ahuyentar los fantasmas y demostrar la categoría que tiene. Argentina sabe sorprender. Lo hizo en 2007, en el Mundial de Francia, que sirvió de base para un crecimiento mayor del seleccionado, y también en 2015.

Así formará Argentina, que irá en busca de dar un primer paso fuerte para poder soñar en alto: 1- Nahuel Tetaz Chaparro, 2- Agustín Creevy, 3- Juan Figallo; 4- Guido Petti, 5- Tomas Lavanini; 6- Pablo Matera (capitán), 7- Marcos Kremer, 8- Javier Ortega Desio; 9- Tomás Cubelli, 10- Nicolás Sánchez; 11- Ramiro Moyano, 12- Jerónimo De la Fuente, 13- Matías Orlando, 14- Matías Moroni; 15- Emiliano Boffelli.

Martín O’Donnell

En la Bundesliga, Schalke quiere discutir arriba

Tuvo un partido duro, complicado, pero lo sacó adelante a partir de un buen juego en mitad de la cancha, el oportunismo para definir y la presión constante de su gente. Par Schalke, la victoria llegó tras un segundo tiempo de sufrimiento, luego de no poder liquidar el encuentro y encontrarse sobre el final con un empate que hasta estuvo en peligro por el atrevimiento de Mainz. Pero sacó pecho y en la agonía gritó los tres puntos que lo meten en la discusión de los punteros.

Suat Serdar a los 36′ abrió el marcador, tras aporvechar un buen pase en el corazón del área, entró libre de modo leve hacia la izquierda y metió un remate fuerte al ángulo superior derecho para poner la Schalke 04 arriba en el partido. 1 a 0 y a darle rienda suelta a la ilusión. Tuvo un buen primer tiempo, pero no liquidó el pleito. Y no se imaginaba que luego iba a sufrir.

Pero el local se quedó en el segundo tiempo; permitió la recuperación de Mainz y de a poco la visita volcó el partido a su favor. Tuvo atrevimiento para ir a buscar el empate, el fondo de la tabla lo acechaba y luchó por la igualdad.

Así arribó a su objetivo. A los 74′ llegó el empate de Mainz, tras un remate de afuera de Onisiwo, un golazo por la maniobra individual, por la ejecución y por la limpieza en la que se metió en el ángulo izquierdo del portero Nübel. Sorpresa en Gelsenkirchen, y la punta de la tabla que se esfumaba.

Pero el aliento no cesaba y el local iba. Y tuvo su premio cuando Harit a los 88′ sacó un remate fortísimo, cruzado, endemoniado, que se metió abajo en el palo derecho de Zentner y desniveló para el local. A esta altura, el Veltins Arena era una caldera efervescente.

Entre Harit y Caligiuri, Schalke controló el final. Supo sostener el partido, se le había complicado mucho y por momentos pareció que no sólo resignaba dos unidades por el empate, sino que hasta ese punto que sumaba quedaba en peligro. Pero encontró el remate del final, celebró la victoria y se sentó en la mesa de los de arriba para discutir la Bundesliga.


Hernán O’Donnell

La selección ya tiene el programa para octubre

El comunicado es escueto pero relevante; tiene pocas precisiones, pero data de lo más importante: los rivales para el seleccionado nacional de fútbol en el próximo mes de octubre, cuando una nueva ventana, llamada “Fecha FIFA” se vuelva a abrir y le permita al equipo que comanda Lionel Scaloni probarse una vez más.

La Selección Argentina jugará el 9 de octubre ante Alemania y el 13 frente a Ecuador, en Europa.

Será una nueva oportunidad para ver al conjunto nacional; los amistosos de Septiembre dejaron un grato sabor, con un empate frente a Chile tras haber jugado un muy buen primer tiempo, y una victoria categórica contra México, con una goleada por 4 a 0 que pudo ser más amplia.

Los partidos sirvieron para consolidar la idea del entrenador. Tener un equipo directo, rápido, verticla, que busque decidido el arco de enfrente una vez conseguido el balón.

Y también para observar futbolistas. de la famosa renovación solicitada, de a poco aparecen nombres que de alguna manera se empiezan a consolidar en el elenco nacional. Los arqueros de River y Boca se adueñan del puesto. Surgen defensores que piden un lugar: Martínez Quarta en la zaga, Kanemann cuando se recupere, Montiel parece afirmarse como lateral derecho…es la zona del campo donde más se necesita encontrar valores. Otamendi seguirá, Casco y Tagliafico por el lado izquierdo, también. Habrá que continuar la búsqueda por el lateral derecho y algunos centrales (¿Funes Mori? ¿Lisandro López? ¿Juan Foyth?) que se acoplen a la nómina.

En el medio campo hay dos futbolistas que ya asoman como dueños de sus lugares: Leandro Paredes y Exequiel Palacios. Lo mismo podría pensarse, aunque un escalón debajo de Rodrigo De Paul. Mientras hay lugar para Lo Celso, Zaracho, Marcone o Ignacio Fernández.

Y en el ataque, con la obviedad de la inclusión de Messi, Lautaro Martínez hizo méritos (y goles) para sentirse en el once titular, mientras que Acuña, Dybala, o el propio Mac Allister pueden sumarse al equipo.

Esto, sin descartar a las grandes figuras que el conjunto tuvo y, creemos, aún tienen mucho para dar: Sergio Aguero, Angel Di María, el propio Mauro Icardi, tal vez Erik Lamela, Eduardo Salvio, y otros a seguir como el “Pity” Martínez, Darío Benedetto, Germán Pezzella, Matías Suárez, Agustín Marchesín, Roberto Pereyra, más los jóvenes de la sub 23 que surgen como Adolfo Gaich, Santiago Colombatto, Leonardo Balerdi, Nicolás Domínguez…

Hay jugadores, hay una idea de juego y hay una selección que empieza a caminar. Hay un tiempo de esperanza que en Octubre escribirá un nuevo capítulo.


Hernán O’Donnell

Olympiacos y Tottenham empezaron el camino de la ilusión con una justa igualdad

Todavía está fresca la final perdida; el dolor inmenso por haber luchado tanto por un sueño, llegar a la gran final de la competencia más importante de Europa y quedarse en la puerta, tras caer ante Liverpool en el partido decisivo de la UEFA Champions League 2018/19.

Ahora es el momento de poner en marcha un nuevo sueño; alcanzar la final de la temporada 2019/2020, poder darle forma otra vez a un camino tan lindo como el que se recorrió el año último. Por eso el equipo de Mauricio Pochettino tiene el mismo norte. Buscar la excelencia.

Enfrente, el local. Un equipo duro y siempre acompañado por el fervor de su público. Olympiacos llegaba con cinco victorias consecutivas entre la clasificación a la zona de grupos de la Champions y la Superliga local.

Les costó prevalecer. No había, por lo menos hasta los primeros 15′ un dominador, un equipo que prevaleciera sobre el otro. El local, conducido por el francés Valbuena intentaba llegar con profundidad; así enocntró una situación propicia a los 17′, cuando Valbuena habilitó a Guerrero y el remate se estrelló en el palo izquierdo de Lloris.

Olympiacos intentaba, con ese envión anímico, meterse en el dominio del partido. Y Hugo Lloris empezó a tener que intervenir cada vez más. Y cuando el local parecía afirmarse, apareció la jerarquía del equipo inglés. A los 25′ Harry Kane abrió el marcador de penal; a los 29′ Lucas Moura aumentó, con un tremendo derechazo al ángulo superior derecho del arquero José Sa. En pocos minutos el Tottenham se acomodaba con un optimista 0-2.

Sin embargo, Olympiacos no se iría al descanso con las manos vacías; cuando llegábamos al cierre una pared entre Podence y Valbuena, lo dejó solo al portugués dentro del área, en diagonal de puntero derecho y con un fuerte remate cruzado venció a Lloris. 1-2 a los 43′, y enseguida llegó el tiempo de descanso.

Envalentonado por ese gol, Olympiacos salió decidido en el segundo tiempo. Y muy pronto consiguió el penal que le permitió arribar al empate; fue a los 52′, Valbuena remató con certeza y por esa vía llegó al 2 a 2 merecido.

Pochettino decidió meter a Sissoko para darle más dinámica al medio campo; Tottenham no podía encontrar su fútbol y no se conectaban los creativos como Erikssen, Delle Alli o Lucas Moura.

Mejoró el equipo inglés. Se adelantó en el campo e intentó buscar el gol que le abriera la llave a la victoria. Sin embargo, no podía descuidarse, porque el conjunto griego amenazaba en cada contra, con la velocidad de Podence y la inteligencia de Valbuena.

Pochettino decidió que ingrese Son por Alli; después, Lamela por Moura. Intentaba darle otra fisonomía desde el banco de suplentes. En Olympiacos, Benzia ingresó por Valbuena, y se paró más de contra.

Tottenham insistió. En puntas de pie, con un cuidado extremo del balón, con cierta lentitud, pero con sus hombres bien adelantados. Y sumó ataques, con un disparo de Lamela que el arquero resolvió al corner. Eran los minutos finales y el equipo londinense demostraba que quería ir por más.

En los 5′ del tiempo agregado apareció otra vez el local. Con pelotazos largos, la velocidad de Podence y la presencia de El Arabi, más la dinámica de Benzia, metió tres corridas que llevaron peligro al arco de Lloris. Y hasta tuvo la ilusión de llevarse algo más.

Pero no hubo más tiempo. Entre el fervor de Olympiacos y la experiencia de Tottenham se armó un partido entretenido, cambiante e intenso, que les abre las expectativas en el inicio de la tan venerada UEFA Champions League.


Hernán O’Donnell

El campeón tropezó en el estreno de su título en Nápoles

No era un partido fácil en los papeles y no lo fue en el desarrollo. El campeón de la UEFA Champions League, Liverpool, debió sacar a relucir todo su oficio, toda su entrega y su enorme capacidad de juego para sacar adelante partido contra Nápoli, un rival muy duro para comenzar el torneo. Un equipo que es el actual subcampeón de Italia, que es un animador de esta temporada de la Serie A, y que a su fútbol dinámico le agrega el peso de un público apasionado que lo apoya mucho cuando juega en el San Paolo de Nápoles.

El primer tiempo fue duro, cerrado y complicado. Nápoli mostró una defensa cerrada, con Di Lorenzo, Manolas, Koulibaly y Mario Ruí bien apretados en la línea del área grande, y ahí le costaba a Mané, a Firmino y a Salah generar espacios para producir situaciones. Y en el medio Allan y Fabián Ruiz planteaban combate a las intenciones de Milner, Henderson y Fabinho. Por eso el partido era más peleado que jugado, con mucho fervor en la atmósfera de Nápoles, pero sin demasiadas situaciones propicias. Adrián había tapado dos remates consecutivos, mientras que Mané tuvo un buen tiro controlado por Meret.

La más clara fue a los 43′, cuando Mané jugó corto un corner desde la izquierda para Milner, este avanzó unos metros y metió un centro recto que Firmino conectó con un gran cabezazo que se fue apenas desviado del poste izquierdo de Meret. Fue la más importante de Liverpool en el primer tiempo.

No hubo más tiempo, y el primer período se cerró con un 0 a 0.

El complemento se inició con la misma dinámica. Ritmo, velocidad y a los 48′ la llegada clara de Nápoli: centro al área chica, aparece Mertens solo y su remate es tapado por Adrián al corner, en la oportunidad más clara para el local. Y empezó un partidazo, de ida y vuelta, con tránsito rápido en la mitad de la cancha y llegadas más claras que en el primer tiempo. Así lo tuvo Nápoli, y de un corner a favor salió un contragolpe donde se iban Mané y Salah solos contra un defensor, pero el pase hacia el egipcio fue muy largo y Liverpool desaprovechó una magnífica oportunidad.

Aparecieron los roces y las amonestaciones; primero para Robertson, después para Milner. El partido crecía y también se hacía más duro, con más roces. Y siguieron las emociones: un mal despegue de Manolas le quedó servida a Salah, y el disparo de Mo fue desviado por el arquero local con una mano y un esfuerzo supremo.

Y a los 81′ llegó el discutido penal que Mertens transformó en gol; 1 a 0 para el Nápoli y la balanza se inclinaba hacia el local tras un partido bastante equilibrado.

Entró Shaquiri por Henderson para buscar más potencia en el ataque. Y Liverpool intentó ir con todo por el empate. Pero no pudo. Y cuando se jugaba el segundo minuto de descuento, Fernando Llorente marcó el 2 a 0; iban 90+2′ y ya no había más posibilidades.

Nápoli se lleva tres puntos en el partido más difícil, en los papeles, de la fase de grupos. Liverpool tiene margen para recuperarse. La Champions League comenzó la temporada 2019/2020 con emociones y muchas promesas a cumplir.


Hernán O’Donnell

La Primera Nacional empieza a definir su fisonomía

Es un torneo renovado. Que tiene las raíces en aquella vieja Nacional B, fundada en 1986, que también en algún momento se llamó Primera B Nacional, que luego volvió a su primera nomenclatura. Aquella idea de Julio Grondona de darle mayor participación a los clubes del interior en una competencia integrada con equipos de la zona metropolitana y conurbano, tuvo muchas reformas, modificaciones y variantes, en la búsqueda de hacer una competencia equitativa y, sobre todo rentable. Ese aspecto, el económico, es el que siempre predominó para buscar cambios.

Con la nueva organización del fútbol argentino, la creación de la Superliga influyó como un efecto cascada en el resto de las categorías. porque ya no habría una “Primera División” sino una “Superliga”, incluso separada de la AFA, lo que le permitió a esta hacer nuevas modificaciones en sus campeonatos, hasta con la modificación del nombre en el más importante que pasaba a a organizar: Ya no sería Primera B Nacional, sino, Primera Nacional, a secas. Una manera de darle mayor jerarquía al torneo de segunda división de nuestro fútbol. Y también cambió el formato; ya no se jugaría en una sola ronda, todos contra todos, sino que se lo dividió en dos grupos, para encontrar una gran final entre los ganadores de cada zona, a un solo partido y en cancha neutral. Mientras que los cuatro primeros de cada grupo irán a un reducido, con la inclusión, posterior, del perdedor de la final.

Pero esa no sería la última modificación. A partir de ahora se eliminaron los promedios para el descenso. Una medida que le sirve a los equipos recién ascendidos porque no los obliga a realizar una gran campaña para salvarse, pero que no fue bien vista por aquellas que tenían un gran “colchón” de puntos, pues tras tres años muy buenos, que les hubiera permitido hacer una mala campaña en este torneo sin preocuparse por el descenso, ahora al arrancar de cero, un mal año los puede llevar a perder la categoría. Justo para algunos, injusto para otros, lo cierto es que los promedios siempre generaron mucha controversia en nuestro fútbol y creemos que esta supresión debería ser definitiva, para no crear suspicacias entre los participantes, a aprtir de las conveniencias de cada uno.

Mientras, el torneo de la temporada 2019/2020 comenzó y ya lleva 5 fechas jugadas.

Hay sorpresas y una tendencia que veremos como se mantiene a lo largo del certamen. Estudiantes (BA) ganó los cinco partidos y encabeza la Zona 1 con 15 unidades; lo siguen Estudiantes de Río Cuarto con 12 puntos y Atlanta con 10. Belgrano (Córdoba) tiene 8 y se mantiene al acecho.

Sarmiento (Junín) y Quilmes lideran la Zona 2 con 11 unidades. Riestra tiene 10, Santamarina y Tigre, 8. Todos allí en la pelea, con una gran ilusión en la búsqueda del premio mayor, el ascenso a la poderosa Superliga. Todos con la misma humildad y las ganas de ascender, las mismas de cada uno de los futbolistas y los equipos que pasaron a lo largo de la historia y de tantos años de juego, por el querido y viejo ascenso.


Hernán O’Donnell

Ryan García, la promesa del boxeo, vuelve a llamar para otra función

La sangre mexicana dirá presente otra vez este sábado. En un festival donde todos los reflectores están puestos en Jaime Munguía, la promesa más grande del boxeo, Ryan García volverá a subir al cuadrilátero para medirse ante el estadounidense Avery Sparrow. Será el semifondo de entre el tijuanense Jaime Munguía y el africano Patrick Allotey, en el Dignity Health Sports Park, de Carson, California.

Otra oportunidad para ver al muchacho que quiere entrar en la galería de los grandes, tal como lo hemos presentado hace muy poco en la Revista “Ring Side”.

Nació en Victorville, California, el 8 de agosto de 1998. El destino le tenía guardado su futuro: su papá, Henry había soñado con ser boxeador, pero no pudo realizar esa meta y  su camino en el deporte se desarrolló como entrenador. Y empezó a trabajar con su hijo cuando Ryan tenía apenas 7 años. Henry y su esposa Lisa tuvieron 4 hijas mujeres y dos varones: Ryan y Sean, quien también es pugilista. Ryan aprendió rápido los secretos del boxeo y muy pronto empezó su carrera amateur, donde se observaron sus progresos y sus enormes habilidades para esta disciplina. Su padre trabajaba con él de modo permanente, y el garaje de su casa era su gimnasio, al cual acudía muchas horas por día. Allí comenzó a alimentar sus sueños de campeón: “Siempre creí en mí mismo, siempre creí en que puedo llegar a ser campeón; la confianza es lo más importante que uno pueda tener”, afirmó cuando comenzó a tomar notoriedad. “Pase lo que pase, siempre debes creer en ti mismo”.

El 9 de junio de 2016 hizo su debut profesional con un KOT a Edgar Meza en Tijuana, California. Ryan es estadounidense pero siente mucho la patria de sus padres y en varias oportunidades ha ingresado al ring con la bandera de México, y ha hecho honores a dicho país.

A partir de esa victoria, empezó una carrera fructífera, jalonada de triunfos y con un número de fanáticos creciente. “No sólo quiero ser campeón” afirmó en la TV. “Me gustaría poder ser un ejemplo para los jóvenes, para mis seguidores. Que no tomen, que no fumen, que se cuiden y lleven una vida sana”. Y tiempo más tarde, agregó más contenido  esa filosofía de vida: “Quiero aprovechar el boxeo para ofrecer otras cosas; siento que Dios me ha bendecido, y estoy listo para usar lo que El me dio por un cambio, para mejor. Mucha gente quiere decir cosas pero no se les escucha porque no son populares. Dios me ha bendecido para hacerlo. Quiero ayudar a cambiar el mundo y quiero ser Campeón Mundial muy pronto”.

Su manager Roger Ruiz sintió que estaba ante un diamante en bruto apenas lo vió por primera vez: “Apenas lo vi me di cuenta que era diferente. Que podía ver una pelea pero en sus ojos estaba el deseo de estar arriba del ring, listo para boxear”, le señaló a la TV de México.

Se sumó a las huestes de Oscar de la Hoya y Golden Boy Promotions tomó su representación. “Oscar es un boxeador que yo admiraba cuando era chico; pero hay algo que yo siempre sentí. A los 7 años ya sabía que quería ser boxeador”.

Su carrera sumó éxito tras éxito; cuando llegó a su 11ra victoria consecutiva ante Miguel Carrizoza logró el título Liviano Jr de la NABF (North American Boxing Federation), un organismo que otorga títulos de boxeo regionales. Es una federación de boxeo dentro del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Allí se hizo conocido en el ambiente. Y sumó muchos seguidores, pero como todo éxito siempre está acompañado de un precio elevado, también aparecieron los detractores: muchos sostuvieron que no tenía grandes nombres enfrente, que no había peleado con figuras de cartel, que los humos se le habían subido a la cabeza antes de ser campeón del mundo…Ryan siguió y los triunfos también siguieron. Multiplicó los seguidores en las redes sociales, Facebook, Instagram y Twitter, pero también se sumaron voces críticas.

Tiene habilidades increíbles que se observan no sólo en sus combates, sino en sus entrenamientos. Los videos que sube a YouTube contienen escenas llamativas, espectaculares. Su habilidad y velocidad son para destacar. Mide 1,78 m y pesa 78 kilos. Se prepara para las grandes contiendas. Además de esas imágenes que sube a  YouTube, tiene una vida activa en las redes sociales. Es algo que le enorgullece: sus seguidores en Twitter e Instagram aumentan día a día. Incluso tuvo mucha repercusión un “like” que le dio el famoso futbolista Sergio “Kun” Agüero a una imagen suya donde le pegaba a la bolsa en un entrenamiento. Eran los días de julio, mes de vacaciones o comienzos de pretemporada para los jugadores de fútbol que actúan en Europa, y el delantero se hizo un tiempo para destacar la foto de la joven promesa del boxeo.

Le dicen “The Flash” por su velocidad, tiene ambición y sueña con volver a subirse pronto a un ring, tras su última pelea, el 30 de marzo de este año, cuando derrotó en 3 rounds a José López, en Indio, California. Claro que para que eso suceda tendrá que resolver su situación con su Manager, Roger Ruiz. El pugilista afirmó a la prensa que había terminado con él, pero Ruiz afirmó que esto no era así, que el vínculo seguía y de hecho la situación la llevó a arbitraje en la Comisión Atlética del Estado de California. “El contrato no está roto. No sé si conoce la historia o sus antecedentes, pero lamento que reciba muy malos consejos de las personas cercanas a él. Esto crea un problema. Trato de ser lo más amable posible porque he trabajado mucho por él y lo hemos construido bien, creo. Salió rápido y es uno de los mejores prospectos en el boxeo; ahora sólo tenemos que encontrar una manera de volver a encarrilar su carrera”, afirmó Ruiz a la página BoxingScene.com hace pocos días.

Discusiones habituales en materias de negocios. Desacuerdos, reconciliaciones, desencuentros, acuerdos, malentendidos, forman parte del boxeo y de la vida misma. Todo parece encaminarse ahora cuando se ha anunciado que el 14 de septiembre enfrentará en Carsson, California, a la joven promesa de Filadelfia, Avery Sparrow, quien viene de vencer a Henry Lundy.  

Allí está Ryan García. Con el futuro a sus pies, con todo el camino por delante y con los ojos del mundo puestos en una nueva estrella que comienza a mostrar su figura.


Hernán O’Donnell

Lautaro Martínez iluminó con goles la gran noche de Argentina

Fue, quizás como nunca, la mejor expresión futbolística de la Argentina de Scaloni. La que mejor representó su idea del juego, de lo que pretende, de la forma en que desea que juegue un equipo. El DT, cuando se presentó en sociedad, consultado cual era si idea de juego, respondió: “Quiero un equipo directo”. Y más aún: “Tenerla por tenerla, no. Quiero recuperar rápido arriba e ir directo al arco”. Un equipo vertical. Y así jugó Argentina en la noche de San Antonio frente a México. Sobre todo en el primer tiempo: lo esperó en tres cuartos de cancha, a sabiendas de que el rival vendría con toque y salida limpia desde el fondo. Ahí buscaba la Argentina cortar y recuperar. Y apenas logrado ese primer paso, enseguida el segundo: la búsqueda vertical hacia Lautaro Martínez para ir hacia el arco sin perder tiempo.

Así se produjo la noche soñada. Apenas iban 16′ cuando la Argentina encendió los motores: Lautaro recibió una buena habilitación, encaró entre tres defensores, amagó, y buscó la mejor posición para meter un remate cruzado, lejos del alcance de Ochoa, y marcar el 1 a 0. No lo podíamos prever, pero empezaba un festival de goles argentinos. Hasta entonces, parecía un encuentro equilibrado.

Argentina esperaba con la línea de cuatro y por delante cinco jugadores, Mac Allister, De Paul, Paredes, Palacios y Acuña. Por momentos se atrasaba un poco más Paredes, o se adelantaban los otros cuatro y quedaba un 4-1-4-1, pero con el posicionamiento 4-5-1 quedaba bien cubierto el ancho y México no podía progresar por las bandas ni tampoco superar esa barrera. Cuando lo hizo, respondió muy bien Andrada.

A los 21′, Palacios habilitó a Martínez quien entró al área volcado hacia la izquierda y de zurda venció a Ochoa con un remate cruzado. Argentina ganaba 2 a 0 y mostraba toda su eficacia.

No tuvo tiempo México de reaccionar; centro pasado, entra Lautaro a conectar y la mano de Salcedo interrumpe el disparo. Penal. Leandro Paredes que remata a la derecha de Guillermo Ochoa, el arquero logra sólo tocarla, pero no detener la fuerza del remate. Gol y 3 a 0 a los 32′.

Argentina era la fiel idea del técnico: conseguir la pelota e ir directo hacia el arco rival. Y con una eficacia asombrosa.

Los goles le daban confianza y se acentuaban las grandes actuaciones individuales: Lautaro Martínez por los goles y su enorme capacidad de delantero de área; Leandro Paredes, con una actuación impresionante, en el quite, la intercepción y la distribución, con una pegada formidable; Exequiel Palacios, dueño de una dinámica monumental y un manejo de la pelota admirable. Esteban Andrada, impecable en cada llegada. Mac Allister, en el desdoblamiento en la banda, igual que “Huevo” Acuña del otro lado.

A los 38′ llegó el golpe de Knock Out. Palacios cortó un avance, intentó el pase a De Paul, la pelota se enredó en los volantes de México, Palacios recuperó y metió un pase formidable a Martínez quien encaró al área, titubeó el zaguero Araujo con el balón, Lautaro se la llevó y con un derechazo venció a Ochoa. 4 a 0. Parecía que se venía una goleada histórica, pero la película se terminaba allí.

En el complemento, los cambios. El ritmo un poco de menor intensidad y la Argentina que ya no forzaba, aunque tuvo un par para aumentar el marcador, como el disparo de De Paul que Ochoa desvió al corner. Y México que mantenía el estilo, pero sin fuerzas y con una caída anímica muy visible.

A los 86′ ingresó Adolfo Gaich, y queda para la histroia y la estadística el debut del joven delantero de San Lorenzo de Almagro.

No hubo mucho más. Sólo el espacio para expresar la alegría: ” Estoy feliz y emocionado. Es mucho el sacrificio que uno hace para estar acá y no todos los días se hace tres goles con esta camiseta”, señaló el goleador de la noche.

Igual que el DT lo explicó muy bien tras el partido: “Sabíamos la manera de jugar de México, y que nosotros si salíamos rápido íbamos a generar situaciones. Estamos contentos porque hicimos un partido perfecto”, dijo Scaloni.

Así fue. La Argentina jugó el partido perfecto bajo la partitura preferida de su entrenador, y tuvo una noche increíble, con la ejecución del juego como más le gusta, decorada con goles, gran juego colectivo y actuaciones individuales que invitan a soñar.


Hernán O’Donnell