Archivo de la categoría: Boxeo

Vergil Ortíz Jr., el orgullo de Dallas

Es el orgullo de Dallas, es la promesa de su ciudad natal, es el joven al que todos apuestan. Vergil Ortíz Jr. ha empezado su camino en el boxeo y todos suponen que pronto estará en la galería de los grandes fondistas de Estados Unidos.

En verdad, su sendero comenzó hace bastante tiempo. Nació el 25 de marzo de 1998, y cuando apenas tenía 5 años se calzó los guantes y ya no los dejó. Se metió de lleno en un mundo que lo iba a cautivar para siempre. Porque su carrera amateur iba a estar jalonada de victorias que formarían un camino ascendente hasta consagrarse en el célebre Torneo “Guantes de Oro”. Mientras sus compañeros pensaban en la celebración de las fiestas de fin de curso, tras la finalización de los estudios en la escuela secundaria (High School) “Grand Prairie”, Vergil se alistaba para dar el golpe en el torneo a desarrollarse en el gimnasio Salt Palace de Salt Lake City, Utah. Vergil ya había sido campeón nacional Junior Olympic en 2013, y ahora se preparaba para el tradicional torneo amateur. Corría 2016 y para Ortíz era el cierre de una etapa. Después, vendría el profesionalismo.

En ese momento, el ascenso era irresistible. Había ganado en marzo de 2016 el Torneo de los Guantes de Oro en Dallas, luego fue Campeón en el Estado de Texas y esos logros le permitieron ir por el Título Nacional. Llegaba el mes de mayo, y mientras los amigos pensaban en el baile de fin de curso, Vergil tenía otros planes. “Bueno, en definitiva, en el ring también podrá bailar”, bromeó su padre cuando el momento llegaba. Se perdía el baile de graduación, pero había alcanzado a completar los estudios y se encaminaba a practicar, en serio, el deporte que había hecho durante tantos años.

“Pelearé contra hombres”, decía entonces Ortíz; “Soy muy joven y el hecho de enfrentar a boxeadores de experiencia me resulta muy emocionante”, afirmó.

“Son muchos días de competencia, y lo más importante es estar en peso” resumió por aquel desafío.

Su fama ya había alcanzado altos niveles. Fue entonces que firmó contrato con Golden Boy Promotions, la empresa de Oscar de la Hoya, mientras se entrenaba 6 días a la semana en Vivero Boxing Gym, propiedad de su entrenador de entonces, Gene Vivero. En su página web reflejan con orgullo los títulos amateurs conseguidos: 7 veces campeón nacional, Campeón Olímpico junior en 2013 y un récord admirable de 140-20.

El paso inmediato fue el debut en el profesionalismo. Lo hizo el 30 de julio de 2016 con un triunfo po K.O. ante Julio Rodas, en Indio, California. En septiembre vencería a Ernesto Hernández y el 16 de diciembre, a Néstor García. Su camino profesional sería de victoria en victoria. Y sin descanso, porque enseguida, el 28 de enero se enfrentaba con Israel Villela. Iba a ser una tremenda noche. En el primer round hizo valer el poder de sus puños. Apenas lo midió con un jab de izquierda, sacó una derecha tremenda, letal, que impactó de lleno en el rostro del mexicano, lo tiró y ya no pudo regresar al combate. Ya era, para los fanáticos del boxeo, el “futuro” campeón Mundial Superliviano.

El 5 de mayo se medía con el cotizado Angel “Pescado” Sariñana en el MGM Grand Arena de Las Vegas, Nevada. En esa fecha suele haber combates porque se conmemora “La Batalla de Puebla”, en la que un pequeño ejército de soldados mexicanos venció al ejército francés. Vergil, de raíces mexicanas, hizo honor a la fiesta que siempre se recuerda en esa fecha y venció por KOT en el 3er round.

Después continuó su senda con triunfos ante Ricardo Fernández y César Valenzuela.

Ante Evandro Cavalheiro ya peleó a 8 rounds; fue su octava contienda profesional y se impuso por KOT en el primer asalto. 

Luego venció a Jesús Alvarez Rodríguez y alcanzó el título vacante del peso welter junior de la NABF. Un paso adelante en su búsqueda del título mayor.

Detrás siguieron combates ya pactados a 10 rounds; igual, le alcanzaron menos para derrotar a Juan Carlos Salgado,  Roberto Ortíz y Jesús Valdezen Barrayán.

Y llegó el combate frente a Mauricio “El Maestro” Herrera, una pelea con mucha promoción, un semifondo de Canelo Alvarez vs Daniel Jacobs, el 4 de mayo de este año en el T-Mobile Arena en Paradise, Nevada, Estados Unidos de América. “Esta será una prueba exigente para Vergil”, dijo entonces su manager Oscar de la Hoya, y agregó: “Ortíz tiene todo para ser un gran campeón, merece la oportunidad de ser un co-estelar de Canelo Alvarez, ante un pugilista como herrera, que tiene mucha experiencia, que ha peleado con los mejores de la categoría y que tiene una victoria sobre Danny García. Si Vergil puede vencer a Herrera, entonces estaremos ante una realidad”.

En tanto, Vergil afirmó: “Esta es una gran oportunidad para que todos me conozcan, así que espero mostrarles de qué estoy hecho. Será una pelea difícil y quiero dejar una grata impresión”.

Y fue una terrible noche del Aericano-mexicano. Ortíz dominó en todo momento a Herrera, quien casi no pudo hacer nada, y lo venció por KO en el tercer round con una izquierda al hígado y una derecha terrible a la mandíbula. “Todo es el resultado del trabajo. Lo hago con mucha intensidad y ahora quiero pelear por el Título Mundial”. Fue una victoria inapelable, con una superioridad notable de Vergil Ortíz. “Trabajo con sparrings que fueron campeones mundiales, soy muy exigente conmigo mismo. Desde el primer round sabía cómo le iba a ganar; quiero la chance ahora, sé que tengo las herramientas para lograr el título”, afirmó tras la pelea.

Hasta que llegó el gran combate ante Antonio Orozco, la pelea que vio el mundo y que todos los aficionados al boxeo le prestaron suma atención, pues estaban ante la posibilidad de ver a un gran prospecto del que se habla desde hace un buen tiempo y que tras vencer a Herrera ya nadie quería perderse. “Ortíz posee dinamita en sus manos, lo demostró con Herrera, y Antonio Orozco es uno de los mejores boxeadores en la categoría”, dijo de la Hoya para promocionar el combate.

Era el debut de Vergil en el peso welter. Y respondió a todas las expectativas. Salió decidido desde el primer round; luego, Orozco emparejó, lo llevaba contra las cuerdas y Ortíz retrocedía, pero siempre dejaba la impresión de tener el control del combate.

Pero  Vergil supo salir, atacar, golpear y terminar el pleito. En el sexto lo tiró; una, dos y tres veces hasta llegar al KOT. Era una tormenta de golpes que sacudían a Orozco, quien supo desde la primera caída que la derrota asomaba inminente: Ortíz lo golpeaba arriba y abajo, sin piedad y sin pausas y así llegó el final, con el cinturón de Oro de la Asociación Mundial de Boxeo para el vencedor.

“No quedé muy conforme, creo que en el arranque pude haber hecho algo más. Pero todo sirve de experiencia”, señaló Vergil tras la pelea.

Sabe que siempre se aprende. De todo. Incluso de una noche que no brilló como quisiera pero en la que ganó sin discusiones y dio un paso más al frente para su sueño de ser Campeón Mundial.

Vergil Ortíz Jr., es, a los 21 años, el nuevo nombre que asoma en el firmamento del boxeo, una estrella en ascenso que busca su consagración y cumplir el sueño que tiene desde muy chico, cuando tenía 5 años y se calzó los guantes de boxeo por primera vez.   


Hernán O’Donnell

(Publicada en Revista Ring-Side)

Golovkin volvió a las grandes noches, tras un triunfo duro y trabajoso

Lo presentamos en la Revista “Ring Side” en una serie de publicaciones que llevaban como título “Hombres del Este”. Hacía mención a los pugilistas que comenzaban a dominar las grandes carteleras de Estados Unidos, que reinaban en las categorías más importantes y cautivaban al público por su boxeo duro, agresivo y potente.

Estaban Sergei Kovalev, Lomachenko…y por supuesto, GGG. Venían de Kazajistán, Rusia, Ucrania y otros países del este de Europa. Entonces, una oleada parecía que dominaría al pugilismo mundial, pero en los últimos dos o tres años, americanos y mexicanos retomaron posiciones. Para Golovkin, el camino se complicó. Tras vencer a Marco Antonio Rubio, David Lemieux, Dominic Wade, Kell Brook, todos nombres de importancia, llegó la complicada vicotria ante Daniel Jacobs y luego el enredo que fueron los dos combates con Saúl “Canelo” Alvarez. Empate y derrota fueron los resultados oficiales, aunque muchos lo hayan visto ganar en las dos peleas.

Tuvo que empezar el camino de la reconstrucción. Triunfo con el canadiense Steve Rolls y anoche la pelea que lo vuelve a catapultar a las grandes luminarias: ante Sergiy Derevyanchenko en el mítico Madison Square Garden, por el título vacante Mediano de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Y fue un combate duro, cambiante, agotador. Tremendo en lo físico, impredecible en la definición y con un ritmo de batalla que lo lleva a ser el principal candidato a “Pelea del año”.

Golovkin ganó el primer round por dos puntos, tras derribar a Derevyanchenko cuando quedaba 1′ por desarrollar. Esos dos puntos pudieron ser decisivos al final de las cuentas.

También ganó el segundo asalto y parecía que la precisión de sus golpes, la fuerza de su izquierda, serían armas decisivas para terminar el pleito. pero el ucraniano tenía la sangre y el espíritu de no rendirse jamás, aún con una herida abierta en su ceja derecha.

El tercer asalto lo vimos para Derevyanchenko. De modo claro. Sacó las mejores manos, dominó a GGG y lo arrió contra las cuerdas. Se recuperó del mal comienzo y acentuó su ofensiva en el cuarto y quinto rounds; ahí, Derevyanchenko había logrado equilibrar las tarjetas. 47 a 47.

El sexto round fue el más parejo de toda la pelea. Muy difícil de decidir, para un lado o para otro. Se lo dimos a Golovkin, por ser más justos sus golpes, más plenos y precisos; pero retiteramos, en la apreciación subjetiva este asalto fue muy cerrado. Se lo puede aprobar para cualquiera de los dos boxeadores.

El séptimo también fue parejo, aunque Golovkin sacó una pequeña luz de ventaja. Allí las tarjetas se cerraban en 67-65 para el kazajo.

El round número 8 fue de GGG y allí creímos que el combate tomaría un rumbo (77-74); percepción equivocada, el ucraniano no se rendiría aún con la presión constante de los médicos que en cada descanso lo revisaban y advertían del peligro de continuar en la lucha. La pelea podía ser detenida y la derrota de Derevyanchenko flotaba en el ambiente cada vez que era controlada su herida.

Pero el hombre tenía mucho para dar. Se recuperó en el noveno (86-84) y en el décimo soltó un repertorio de velocidad, potencia y puntería. Dominó el ucraniano con autoridad, lo puso a Golovkin en aprietos y encnedió las alarmas de las últimas vueltas.

Aquí tenemos el punto final y la definición: Golovkin, que había llegado al round 11 con ventaja de 95-94, tuvo determinación y serenidad par dominar esos rounds. Sin ser rimbombante, ni desbordante, creemos que tuvo precisión en su izquierda, control con la derecha, y fue el ganador del 11ro, para quedar 105 a 103, y del último encuentro para cerrar con un 115-112.

Podremos discutir horas, días, y sería interminable, porque los rounds más parejos fueron el sexto (parejísimo), el séptimo, incluso el octavo y el último. Si usted los vio a favor de Dervyanchenko, no hay mucho para criticar. Es un deporte de apreciación, y como tal, todas las opiniones son respetables.

Nosotros vimos ganar por una pequeña luz a Gennady Genadievich Glovokin. Luz que se amplió por tirar a su rival en el primer round. Luz que se agrandó, un poco más aún, por el mítico escenario de New York, el Madison Square Garden, que lo vió regresar una noche, vencer en una gran batalla y a decir presente por el futuro que aún le queda en el boxeo.


Hernán O’Donnell

Ryan García, la promesa del boxeo, vuelve a llamar para otra función

La sangre mexicana dirá presente otra vez este sábado. En un festival donde todos los reflectores están puestos en Jaime Munguía, la promesa más grande del boxeo, Ryan García volverá a subir al cuadrilátero para medirse ante el estadounidense Avery Sparrow. Será el semifondo de entre el tijuanense Jaime Munguía y el africano Patrick Allotey, en el Dignity Health Sports Park, de Carson, California.

Otra oportunidad para ver al muchacho que quiere entrar en la galería de los grandes, tal como lo hemos presentado hace muy poco en la Revista “Ring Side”.

Nació en Victorville, California, el 8 de agosto de 1998. El destino le tenía guardado su futuro: su papá, Henry había soñado con ser boxeador, pero no pudo realizar esa meta y  su camino en el deporte se desarrolló como entrenador. Y empezó a trabajar con su hijo cuando Ryan tenía apenas 7 años. Henry y su esposa Lisa tuvieron 4 hijas mujeres y dos varones: Ryan y Sean, quien también es pugilista. Ryan aprendió rápido los secretos del boxeo y muy pronto empezó su carrera amateur, donde se observaron sus progresos y sus enormes habilidades para esta disciplina. Su padre trabajaba con él de modo permanente, y el garaje de su casa era su gimnasio, al cual acudía muchas horas por día. Allí comenzó a alimentar sus sueños de campeón: “Siempre creí en mí mismo, siempre creí en que puedo llegar a ser campeón; la confianza es lo más importante que uno pueda tener”, afirmó cuando comenzó a tomar notoriedad. “Pase lo que pase, siempre debes creer en ti mismo”.

El 9 de junio de 2016 hizo su debut profesional con un KOT a Edgar Meza en Tijuana, California. Ryan es estadounidense pero siente mucho la patria de sus padres y en varias oportunidades ha ingresado al ring con la bandera de México, y ha hecho honores a dicho país.

A partir de esa victoria, empezó una carrera fructífera, jalonada de triunfos y con un número de fanáticos creciente. “No sólo quiero ser campeón” afirmó en la TV. “Me gustaría poder ser un ejemplo para los jóvenes, para mis seguidores. Que no tomen, que no fumen, que se cuiden y lleven una vida sana”. Y tiempo más tarde, agregó más contenido  esa filosofía de vida: “Quiero aprovechar el boxeo para ofrecer otras cosas; siento que Dios me ha bendecido, y estoy listo para usar lo que El me dio por un cambio, para mejor. Mucha gente quiere decir cosas pero no se les escucha porque no son populares. Dios me ha bendecido para hacerlo. Quiero ayudar a cambiar el mundo y quiero ser Campeón Mundial muy pronto”.

Su manager Roger Ruiz sintió que estaba ante un diamante en bruto apenas lo vió por primera vez: “Apenas lo vi me di cuenta que era diferente. Que podía ver una pelea pero en sus ojos estaba el deseo de estar arriba del ring, listo para boxear”, le señaló a la TV de México.

Se sumó a las huestes de Oscar de la Hoya y Golden Boy Promotions tomó su representación. “Oscar es un boxeador que yo admiraba cuando era chico; pero hay algo que yo siempre sentí. A los 7 años ya sabía que quería ser boxeador”.

Su carrera sumó éxito tras éxito; cuando llegó a su 11ra victoria consecutiva ante Miguel Carrizoza logró el título Liviano Jr de la NABF (North American Boxing Federation), un organismo que otorga títulos de boxeo regionales. Es una federación de boxeo dentro del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Allí se hizo conocido en el ambiente. Y sumó muchos seguidores, pero como todo éxito siempre está acompañado de un precio elevado, también aparecieron los detractores: muchos sostuvieron que no tenía grandes nombres enfrente, que no había peleado con figuras de cartel, que los humos se le habían subido a la cabeza antes de ser campeón del mundo…Ryan siguió y los triunfos también siguieron. Multiplicó los seguidores en las redes sociales, Facebook, Instagram y Twitter, pero también se sumaron voces críticas.

Tiene habilidades increíbles que se observan no sólo en sus combates, sino en sus entrenamientos. Los videos que sube a YouTube contienen escenas llamativas, espectaculares. Su habilidad y velocidad son para destacar. Mide 1,78 m y pesa 78 kilos. Se prepara para las grandes contiendas. Además de esas imágenes que sube a  YouTube, tiene una vida activa en las redes sociales. Es algo que le enorgullece: sus seguidores en Twitter e Instagram aumentan día a día. Incluso tuvo mucha repercusión un “like” que le dio el famoso futbolista Sergio “Kun” Agüero a una imagen suya donde le pegaba a la bolsa en un entrenamiento. Eran los días de julio, mes de vacaciones o comienzos de pretemporada para los jugadores de fútbol que actúan en Europa, y el delantero se hizo un tiempo para destacar la foto de la joven promesa del boxeo.

Le dicen “The Flash” por su velocidad, tiene ambición y sueña con volver a subirse pronto a un ring, tras su última pelea, el 30 de marzo de este año, cuando derrotó en 3 rounds a José López, en Indio, California. Claro que para que eso suceda tendrá que resolver su situación con su Manager, Roger Ruiz. El pugilista afirmó a la prensa que había terminado con él, pero Ruiz afirmó que esto no era así, que el vínculo seguía y de hecho la situación la llevó a arbitraje en la Comisión Atlética del Estado de California. “El contrato no está roto. No sé si conoce la historia o sus antecedentes, pero lamento que reciba muy malos consejos de las personas cercanas a él. Esto crea un problema. Trato de ser lo más amable posible porque he trabajado mucho por él y lo hemos construido bien, creo. Salió rápido y es uno de los mejores prospectos en el boxeo; ahora sólo tenemos que encontrar una manera de volver a encarrilar su carrera”, afirmó Ruiz a la página BoxingScene.com hace pocos días.

Discusiones habituales en materias de negocios. Desacuerdos, reconciliaciones, desencuentros, acuerdos, malentendidos, forman parte del boxeo y de la vida misma. Todo parece encaminarse ahora cuando se ha anunciado que el 14 de septiembre enfrentará en Carsson, California, a la joven promesa de Filadelfia, Avery Sparrow, quien viene de vencer a Henry Lundy.  

Allí está Ryan García. Con el futuro a sus pies, con todo el camino por delante y con los ojos del mundo puestos en una nueva estrella que comienza a mostrar su figura.


Hernán O’Donnell

Pacquiao demostró su vigencia y, en una tremenda pelea, derrotó a Thurman

El primer round fue un resumen de casi todo el combate. Como se desarrolló, como se dieron las distintas situaciones, los golpes que utilizaron, la táctica, la estrategia. Todo quedó compensado en esos tres minutos, porque si bien hubo matices, algunos cambios, variantes en el dominio, en general la pelea se desarrolló de ese modo: Un Thurman que salió a buscar, que construyó el asalto, que conectó buenos golpes y en los primeros dos minutos parecía que el round iba a ser para él, sobre el último tramo se veía desbordado, superado y Pacquiao, con velocidad, potencia y ritmo daba vuelta la contienda.

Con un aditamento fundamental. En ese primer asalto, un gancho de derecha de Pacquiao, cuando quedaban 25″, entró de lleno en el rotro del norteamericano y lo llevó a la lona. Un asalto que parecía favorable a Thurman terminó 10-8 para el filipino. Y esto se iba a repetir en las mangas siguientes.

Ese principio, a todo ritmo y con duros intercambios de golpes iba a signar toda la pelea. Que con el transcurrir de los minutos iba a crecer en intensidad y emociones. La segunda vuelta fue similar: el comienzo para Thurman, el final, más justo, más preciso, más claro, para Pacquiao. Y lo mismo sucedería en el 3ero, 4to y 5to asaltos. Thurman no encontraba la solución para los golpes laterales de Pacquiao, no encontraba la distancia y si bien conectaba en varias ocasiones el rostro del filipino, no lo ponía en problemas a su rival. Pero los puñetazos de Manny eran más fuertes y sobre todo, su tremenda velocidad, que manifestaba al final de cada vuelta.

Keith Thurman mostró su clase, su garra y su temperamento. Aún superado, no se amilanó ni se rindió. Aguantó todo, y en los rounds siguientes pudo imponer condiciones. En el sexto ya se lo vió recuperado, y volvió a ganar el 7mo con su derecha recta y contundente. El 8vo fue equilibrado, un round de apreciación que nosotros vimos para Thurman, pero bien pudo verse para el otro lado. El 9no lo ganó el hombre de Florida y el 10mo fue de lo mejor de Manny en la pelea. Un golpe al plexo de Thurman lo dejó sin aire y casi al borde del piso, pero Keith lo soportó con fortaleza y pudo sostenerse hasta el final de la vuelta.

Algunos lo vieron con diferencia de 10-8. Para los tres jueces fue 10-9.

Para nosotros Thurman se impuso en el 11er round, igual que lo vieron los tres jurados; y el último, parejo y equilibrado, nos dejó una mejor sensación el americano, pero también pudo ser para Pacquiao, tal como lo apreciaron dos jueces. Lo cierto es que enuestra tarjeta, la victoria fue para Manny Pacquiao por 114-113, con la posibilidad de darle el décimo round por 10-8 lo cual hubiera resultado en un 114-112.

Pero ganó Pacquiao, para nosotros sin discusiones, aunque el fallo fue dividido y un juez vio ganar a Thurman al final del combate. Pero eso no empaña el resultado ni modifica lo que vimos desde las pantallas que trajeron el enorme choque de Las Vegas. Una pelea tremenda, valiente, ofensiva, con dos gladiadores que no se guardaron nada, que dieron y recibieron sin pedir ni dar tregua.

Un ganador claro, Manny Pacquiao, que demostró que a los 40 años y tras cientos de batallas duras e intensas, conserva el fuego sagrado, la fuerza, la potencia, también la inteligencia y una velocidad envidiable que lo han convertido en una leyenda del boxeo y la noche del sábado demostró que está más vigente que nunca.


Hernán O’Donnell

Claressa Shields, el nombre del boxeo femenino

El boxeo femenino hizo su primera presentación como disciplina olímpica en los Juegos de Londres 2012. Allí se vieron las primeras exponentes de una modalidad que había explotado 20 años antes a nivel profesional, pero que en el amplio universo de los Juegos llegó un poco más tarde. Y allí, el mundo entero conoció a Claressa Shields, quien se llevó el Oro en la categoría de 75 kg. Tenía apenas 17 años, brazos cortos y una energía tremenda. Era, apena, el comienzo de una historia de película, tan es así que pronto habrá un documental que retrate su vida, su lucha su sufrimiento y su éxito deportivo.

Nació el 17 de marzo de 1995, en la ciudad de Flint, Michigan. Muy cerca de Detroit, una zona industrial y trabajadora de Estados Unidos, donde no todos gozan de un bienestar económico y los días se hacen difíciles. En Flint nació el gigante de la industria automotriz, la General Motors, pero cuando su planta de fabricación se cerró, el desempleo y la caída fue muy grande. A partir de allí la ciudad entró en una etapa de recesión, falta de trabajo y una ola de inseguridad empezó a dominarla. Crecieron los robos, la violencia y la marginalidad.     

Tuvo una infancia dura, con tantos golpes y sacrificios que muchos la emparentaron más con la supervivencia que con la superación. Su padre, Clarence Shields, estaba más ausente que presente en su hogar; la mayoría del tiempo, en la cárcel. La pobreza dominaba a su familia y era muy duro pasar cada día, entre el hambre y los abusos físicos que sufrió en esos tiempos. Empezó lanzar golpes a los 7 años, para defenderse de los chicos de la escuela; a los 11 años descubrió el boxeo y la tabla de salvación para el naufragio en que se habían convertido sus días. Había visto a Muhammad Alí y a su hija Laila en la práctica del pugilismo y sintió que allí habría un camino de salida a tantos problemas. Se sintió inspirada en la historia del gran campeón mundial de los pesos pesados, y la lucha que encabezó Laila para que las mujeres pudieran tener un lugar en el pugilismo. Esa batalla que libró la hija de Alí fue un gran estímulo para Claressa.

Comenzó la práctica del boxeo y se entusiasmó. Si bien su primera ídola en el mundo del deporte era la tenista Serena Williams, muy pronto quedó atrapada por esta actividad y se propuso darle un buen ejemplo a su familia. Salía a correr y veía el mundo que la rodeaba y del que pretendía alejarse: jóvenes drogadictos, dealers en las esquinas…”Mi hermano mayor había caído preso”, recordaba esos momentos y “quería darles lo mejor que pudiera a mi hermano y hermana menores. No quería que se fueran a dormir sin comer, como muchas noches les había pasado. Tenía que aprender a boxear, para ayudar a mi familia”.

Ya la habían bautizado T-Rex, un sobrenombre que lleva con mucho orgullo. Todo comenzó a los 11 años, cuando comenzaba a entrenar y parecía delgada, sus brazos lucían pequeños y siempre se balanceaban, lo que le recordaba a un T-Rex.

Y así, T-Rex llamaron al documental que refleja su camino al doble oro olímpico.

Así empezó el camino a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. “Decían que era muy joven, que no podría contra chicas de más edad y experiencia. Pero yo no tenía miedo”, sostuvo entonces. Tuvo que esforzarse y luchar mucho para llegar a la cita olímpica, pero la ciudad que había sido hostil en su infancia fue su punto de apoyo para poder progresar: se juntaron fondos, se hicieron colectas y actos de benficencia para que Claressa llegara a los “trials”, el trampolín hacia los Juegos.

“Siempre he querido tener una medalla, por eso me sentía bien y no lloré ni me conmoví con el himno. Estaba concentrada”, decía entonces, cuando su historia y su sonrisa abierta atrapaban al mundo. En el combate final, pudo contrarrestar la mayor fortaleza y experiencia de la rusa Nadezda Torlopova y conquistó el oro en los 75 kg.

“Creían que no lo lograría, que soy demasiado joven. Pensaban que chicas más grandes me darían una paliza, pero se olvidaron que soy una luchadora”, señaló Shields tras esa magnífica victoria.

La ciudad de Flint la recibió con honores y mucho orgullo. Hasta se declaró el 29 de agosto como el día de Claressa Shields. Empezaron a llover ofertas de patrocinadores y de políticos que deseaban acercarse a ella.

Mientras, no descuidaba su vida personal, su educación y su formación, y fue la primera integrante de su familia que completó los estudios secundarios. Finalizados los Juegos de Londres 2012 retomó los estudios para concluir con su carrera.

Empezaba a desandar el camino que ayudaría a su vida y su familia; comenzaba a dejar atrás esa noche oscura que había marcado su infancia, entre la ausencia de los padres, atrapados por el flagelo de la droga y un entorno desdichado que la había maltratado y ahora empezaba un nuevo tiempo. Pronto se conocería esa historia, que parecía guionada por un director de Hollywood. Muy pronto, su vida sería llevada a la pantalla grande.

Se convirtió en la boxeadora más joven en obtener una medalla de oro. Y pronto se convertiría en la primera en lograr el doble oro olímpico, cuando lograría la segunda presea cuatro años más tarde, en Los Juegos olímpicos de Río de Janeiro 2016. Este récord lo obtuvo sin distinción de sexos. El 19 de noviembre de 2016 hizo su debut profesional ante Franchon Crew en el T-Mobiel de Paradise, Nevada. A partir de allí comenzó una carrera formidable, donde encadenó triunfos de manera impecable. Y siguieron las victorias. Hanna Rankin el 17 de  noviembre de 2018 y el 8 de diciembre del año último derrotó a Fenke Hermans.

“Yo quiero pelear con todas, no sé si todas quieren pelear conmigo”, afirmó entonces. “Puede ser que todo el mundo me mencione, pero si hoy hablas de boxeo femenino y no me nombras…entonces, ¿De qué estás hablando? Yo soy el boxeo femenino y digo que voy a ser la mejor de todos los tiempos. Lo digo en serio. ” El cierre del año fue a toda orquesta. La ubicó en el pináculo del pugilismo, se sentó en la mesa de los grandes. Se le abrió la puerta de la sala de las figuras estelares del momento.

Comenzó el 2019 con un combate especial ante Christina Hammer, de Alemania, el 13 de abril en el Boardwalk Hall de Atlantic City, New Jersey.

Fue una noche especial, en la misma velada en que la argentina Brenda Karen Carabajal, la “Pumita”, le ganó por puntos a la rusa Elena Gradinar, y se consagró campeona interina FIB. 

Pero Claressa fue la gran estrella de la noche. Incluso opacó a Jaime Munguía, quien venció al  irlandés Dennis Hogan con algún sobresalto. Shields, en cambio, venció por decisión unánime y un mar de celebridades que la acompañaron desde el ring side y otras tantas que destacaron su logro desde las redes sociales. Halle Berry, actriz norteamericana de destacad trayectoria, cuyo papel protagónico en “Gatubela” la catapultó a las grandes carteleras, se declaró una fan total y absoluta de Claressa y escribió “Estoy muy orgullosa de ti”. Lo mismo que expresó Errol Spence Jr., y tantos otros famosos y desconocidos que se acercan ahora a ella como lo que es, una nueva estrella del deporte. Incluso, debió advertirle a sus familiares que a partir de estos logros sería común que se le acerquen los fans, en busca de una foto o un autógrafo. Y es lo que sucede en su ciudad natal, Flint, cuando sale a hacer alguna compra, cuando camina por sus calles, o cuando pasea por las tiendas. Hasta han anunciado por altavoces su presencia un día que recorría un supermercado, en plan de comprar alimentos para llenar la heladera. Es muy activa en las redes sociales, tiene siempre actualizadas sus cuentas de Twitter e Instagram, y mantiene un vínculo activo con sus seguidores. “No me dan descanso”, bromeó Shields sobre la intensa relación en dichas redes.

La amistad con Berry la llevó a descubrir el gusto o la curiosidad por la profesión de una actriz. Comenzó a tomar clases de actuación e improvisación, tal vez para tener una opción de otra carrera el día de mañana.

“El objetivo de Claressa es ganar títulos mundiales en tres pesos distintos”, confesó Mark Taffet,  su manager. “Y quiere ser la más rápida que consiga eso, superar a Vasil Lomachenko”, señaló. “Loma” obtuvo su primer título mundial pluma en su tercera pelea, en la séptima logró el título Superpluma y en la decimosegunda logró el título de peso ligero. Claressa ya ganó los cinturones supermediano y mediano, y va por su novena pelea, por lo cual le quedan tres o cuatro combates para superar o igualar ese record.

Unificó los títulos. Retuvo su corona de peso mediano de la Asociación, Consejo, Federación Internacional, y le agregó la de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). El sueño que había acunado aquella niña-adolescente que tuvo que crecer a fuerza de golpes, abusos y maltratos, se realizaba en sólo una década. Todos los sinsabores quedaban atrás para darle paso a un cuento de hadas que ningún productor de Hollywood hubiera imaginado.


Hernán O’Donnell  

(Publicada en Revista Ring Side)

Teófimo López, una estrella en ascenso

Impacta por sus declaraciones, por su impronta, por sus actitudes y, sobre todo, por el poder de sus puños. Es uno de los prospectos más interesantes del boxeo de hoy. Combina capacidad pugilística con características de showman, puede ser una figura atractiva en esa singular mezcla de boxeo y espectáculo, de pegada y declaraciones, de guapeza y actuaciones

Teófimo Andrés López Rivera nació en Brooklyn, el 30 de julio de 1997, y muy pronto se inició en el boxeo, de la mano de su padre, Teófimo López Sr, quien además es su entrenador. López padre había nacido en San pedro Sula, Honduras, pero muy joven se marchó a Brooklyn y luego se mudó a Davie, Florida, una zona al norte de Miami, entre Fort Lauderdale y Weston.

“Soy boxeador porque Dios así lo quiso”, respondió cuando le consultaron como se inició en esta actividad.

Hizo un largo recorrido amateur, logró la medalla de oro en el Campeonato Nacional de los Guantes de Oro en las 132 libras, y luego se ganó un lugar en las pruebas olímpicas 2015 para los Juegos del año siguiente.

Sin embargo, al final representó al país de sus padres, Honduras, en los Juegos Olímpicos de verano Río 2016. Tenía un lugar en el equipo de Estados Unidos, pero no quedó incluido en la nómina. Entonces decidió representar al país de sus padres. “Honduras no siempre tuvo esperanzas en el deporte, y yo quiero darle una”, manifestó tiempo después. “Quiero darle un título mundial, para Honduras y para los latinos”. Lleva la bandera de Honduras en cada presentación, demuestra el amor por la tierra de sus padres cuando se esfuerza en hablar en español, que no lo hace mal, pero que no tiene la misma solidez que con el inglés. Sin embargo, siempre que puede habla en la lengua de sus padres y trabaja para mejorar el idioma.

Enseguida se hizo profesional bajo la tutela de Top Rank. Tenía sólo 19 años y ya auguraba un porvenir; Bob Arum le había echado el ojo. “Creo que este chico es un verdadero talento”, señaló el promotor, “y los match-makers están haciendo un gran trabajo con él”. “es muy fuerte y creo que cuenta con un gran futuro”, agregó.

Lo presentó el 5 de noviembre de ese año 2016 en la velada en que Manny Pacquiao y Jessie Vargas protagonizaron el combate estelar.

Teófimo ganó por KO 2 a Ishwar Siqueiros.

Y comenzó una carrera fulminante, impresionante. Mezclaba sus presentaciones con sesiones de sparrings de figuras consagradas. Así, ayudó a Shawn Porter en sesiones de guanteo cuando preparaba su combate ante Keith Thurman (Barclays Center, Brooklyn, 26 de junio de 2016), o Guillermo Rigondeaux. No le escapaba ni a la diferencia de peso ni a la mayor experiencia de sus oponentes.

Mientras, empezó a escalonar victorias: tras ese debut de fines de 2016, al año siguiente encadenó 6 triunfos consecutivos, entre ellos uno frente a Daniel bastien en el theater del Madison Square Garden y ante Ronald Rivas en el propio Madison. Había llegado muy pronto al mítico escenario de Nueva York.

Y no defraudó. Logró un terrible Knock Out en el 2do round, producto de un gancho de izquierda fulminante. Impactó a la gente, a la prensa y fue candidato al Knock Out del año. Además, mostró un festejo con movimientos de brazos, piernas y algunos pequeños pasos de baile que comenzaron a hacerse conocidos. También por esto el público se empezó a acercar y a la vez nacieron las críticas, ya que entendían que no era respetuoso con el adversario.

“Los que no me conocen creen que soy arrogante”, dijo a la TV mexicana. “El mundo del boxeo es muy duro, y uno tiene que ser muy fuerte. Pero afuera es muy diferente. Tenemos como dos personalidades, una arriba del ring, dura. Y otra afuera, que es humilde”.

En 2018 logró otras cuatro victorias. El 12 de mayo volvió a ser el centro de atracción en el Madison; allí volvió a ganar por Knock Out, esta vez frente a Vitor Jones Freitas, Pero la sorpresa sería mayor cuando los espectadores vieron al vencedor festejar con el baile de Fortnite, un video juego de tremendo éxito, lanzado en 2017 y que causó sensación entre los fanáticos de la Play Station. Es un juego en el que supervivientes controlados por humanos cooperarán online para mantener sus fortalezas a salvo de los ataques en oleadas de los muertos vivientes, que están intentando conquistar la tierra.

Este juego se hizo muy popular y Teófimo aprovechó para celebrar con un baile que aparece en las consolas de millones de fanáticos.

También adoptó la costumbre de subir a los cuadriláteros con una remera que tenga la inscripción “The Takeover” (El Dominador). Cuenta que una vez su hermana pronunció el latiguillo, casi de casualidad, a él le gustó y quedó para siempre.

El 14 de Julio venció al brasileño Silva, pero sufrió la fractura de su mano derecho, hecho que le costó un parate y un suspenso en su carrera. Un duro golpe a su oponente se llevó la fractura del quinto metacarpiano y la cirugía que demoró los planes de ese año.  

El 8 de diciembre se presentó en al Hulu Theater del Madison Square Garden y venció a Mason Menard  en sólo 44 segundos! Un derechazo acabó con Menard y el teatro vio el baile victorioso característico de López apenas nacía el combate.

Y el 2 de febrero noqueó a Diego Magdaleno en otra categórica pelea. Fue un capítulo más en esta serie de triunfos. Un Knock out espectacular, que llegó con cierta anticipación. En el sexto asalto Teófimo envió a su adversario a la lona. En el séptimo, lo derribó de un izquierdazo espectacular y celebró con sus ya famosas volteretas y bailes.

La fe de él y su equipo aumentó a medida que llegaron las victorias. El padre cree que está listo para enfrentar a los mejores del mundo. “Ya no hay muchos que lo quieran enfrentar”, sostuvo en una entrevista.

Por eso quiere las grandes carteleras, los grandes adversarios. Ha tenido ídolos como Tyson o Floyd Mayweather, pero nadie como su padre. “El ha sido un gran luchador callejero, un hombre muy fuerte. Solía noquear a todos. Y yo tengo el puño de mi padre”, desafió.

A los 20 años se ha metido en la consideración del gran público. Para la revista Sports Illustrated fue uno de los prospectos del boxeo de 2018. Comienza una carrera a puro triunfos. Lo imaginan frente a Lomachenko. “Este año debo ir por el título”, apuntó.

Es terminante, carismático y noqueador. Cuenta con aptitudes y la fuerza que le da la juventud. Aún debe trazar un recorrido, ganar experiencia, mantener la guardia, sumar minutos y peleas. Teófimo dice estar listo para todo lo que viene. Por lo pronto, el próximo sábado 20 de abril en el mítico Madison Square Garden de New York se enfrentará al finlandés Edis Tatli, en el combate de semifondo de la pelea estelar entre Terence Crawford y Amir Khan.

Allí va Teófimo López. Sin prejuicios ni temores. En busca de su destino.



Hernán O’Donnell

(Publicada en Revista Ring Side)

Errol Spence Jr, fuera de toda discusión

Se esperaba este combate, muchos pensaban que podía ser de alto nivel, hasta lo pronosticaban como la “pelea del año”. Tenían razones, dos pugilistas de primer nivel, acostumbrados a las grandes carteleras y con antecedentes muy ricos.

Sin embargo, como pelea no fue descomunal ni inolvidable. De alto nivel, sí, por la jerarquía de los contendientes, pero el producto que elevaron, lo que realizaron en el ring, la “pelea”, en definitiva, no alcanza un puntaje elevado ni los standares de los más exigentes. y no por el ganador, que en definitiva hizo su trabajo de manera impecable y se llevó la victoria de modo incuestionable, sino porque Mikey García estuvo muy lejos de su mejor versión y ofreció una noche para el olvido.

Subir tanto de peso fue un riesgo innecesario para Mikey. Quienes le sugirieron que la apuesta no era conveniente, tenían razón. Errol Spence Jr retuvo el título Welter de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) en fallo unánime (e indiscutible): 120-107, 120-108 y 120-108 fue el veredicto de las tarjetas. Inapelable. El texano ganó todos los rounds.

Desde el primer asalto supo manejar su estrategia. La distancia justa, el jab de izquierda punzante y buenas combinaciones mantenían a García lejos y dominado. No podía acortar distancias ni meterse en la zona de fuego, y cuando intentaba acelerar, se encontraba con un adversario muy fuerte en el intercambio de golpes.

Si el plan de Mikey era poder conectar un golpe ganador, se diluyó muy pronto, porque las vueltas pasaban y era Spence el que dominaba cada acto. Incluso lo tuvo muy a su merced en el 8vo y 9no rounds, y cerca estuvo de llegar a la vía rápida.

En el descanso del décimo, el hermano de Mikey García le preguntó si quería continuar: “Faltan dos vueltas, tu dime si quieres seguir.” Mikey, guerrero de alma y corazón no rehusó la continuidad. Entonces, la indicación se repitió como a lo largo de cada vuelta. “Entra y sale, pegale afuera y adentro. Busca achicar las distancias”, fue la recomendación. Pero no alcanzó. Spence estuvo muy concentrado y ajustado a su plan.

No fue un combate lucido ni vibrante. Tuvo la enorme jerarquía de dos boxeadores de primer nivel, pero no alcanzó, como producto, a ser una pelea para recordar. Careció de paridad, no tuvo dramatismo ni el final se puso en duda en ningún momento. Lo mejor lo hizo el ganador, Errol Spence Jr, quien ofreció un repertorio destacado, definió un plan de pelea y lo ejecutó a la perfección.



Hernán O’Donnell

México presenta a su nueva estrella: Jaime Munguía

Jaime Munguía abre los corazones mexicanos. Ahora que aparece la oportunidad, ahora que trepa en las carteleras, que su nombre empieza a adquirir el brillo esplendoroso de las estrellas, que abraza el Título del Mundo a los 21 años, ahora que algunos compatriotas  dudan del Canelo, porque no lo terminan de adoptar como ídolo o porque confiesan que lo vieron mal  (perder) en las dos peleas ante Gennady Golovkin, o porque tiene un tamaño más grande que el tradicional del boxeador azteca, por su altura, lo cierto es que ahora empieza a meterse en el corazón de todos los mexicanos…

Jaime Aaron Munguía Escobedo nació en Tijuana, México el 6 de octubre de 1996. En esa zona tan caliente y característica de Baja California donde siempre se mezcla la cercanía y la rivalidad con Estados Unidos, el pequeño Jaime supo desde su edad muy temprana que iba a ser boxeador. Su padre lo había sido, y él sentía que ese iba a ser su destino.  A los dos años ya tenía los guantes puestos.

“Siempre me gustó el boxeo, sabía que lo iba a hacer y a mi padre le gustó la idea”, manifestó en una entrevista para la TV de su país. “El me cuidó mucho, y ahora yo lo cuido a él”, señaló entre risas. Su madre no suele ir a sus peleas, sufre como toda madre “y hubiera preferido que estudiara, pero me da todo su apoyo”, afirmó. Y tiene una hermana que completa el círculo familiar. En edad de preparatoria dejó los estudios para dedicarse al boxeo por completo. “Pocas cosas me hacen tan feliz como boxear. Es una sensación única, se percibe en el corazón. Es duro, claro, puedes recibir golpes y si boxeas, sabes que algo vas a recibir, pero siempre es mejor dar que recibir”, supo expresar sobre su relación con el pugilismo.

Debutó como profesional el 13 de julio de 2013, con el resultado que lo iba a compañar en cada una sus siguientes presentaciones: el triunfo.  En esa oportunidad venció a su compatriota Manuel Mora por KOT 2 en el Foro Tecate de Tijuana. A partir de allí, una larga cadena de victorias se sucederían para alcanzar el título Mundial Superwelter del Consejo Mundial de Boxeo primero, y luego de la Organización Mundial de Boxeo.  

Luego de un recorrido donde enfrentó a un gran número de pugilistas mexicanos, logró el título superwelter del CMB ante el argentino José Carlos Paz, el 10 de febrero de 2018 en Cancún. Y la consagración llegaría en Verona, estados Unidos ante Sadam Alí, para lograr el cinturón del peso superwelter de la OMB.

“Todos los boxeadores soñamos con ser campeón del mundo, esto que vivo es un sueño hecho realidad. Hoy siento más la obligación de poner más ganas para representar bien a mi país y a Tijuana, y poder defender  este título por muchos años”, declaró tras esa jornada consagratoria. Hasta entonces, Munguía no era un nombre muy conocido en las grandes luminarias, y tenía el peso y la responsabilidad en un combate estelar. No se aguardaba demasiado de él, sobre todo en cuanto a repercusión mediática, taquilla, asistentes del pay per view. Pero los números finales arrojaron una buena cantidad de televidentes, un reconocimiento por el estilo del boxeador y las mieles que siempre desatan un triunfo, aún más ante un hombre (Sadam Alí) que había derrotado y despedido a Miguel Cotto. Pero se encontraron con un pugilista lleno de condiciones.

Su dominio del combate fue claro desde el inicio. Atoró a Alí desde el primer asalto, lo tumbó dos veces en ese round, supo combinar el jab y un uppercut y cuando se agachó pudo entrarle de lleno. “Creía que no iba a salir en el tercero”, confesó, pero supo mantener la paciencia y la serenidad y en el cuarto se terminó el pleito.  Una tarea de demolición que lo llevó a la cima del reconocimiento.

Había alcanzado la gloria. Esa que perseguía al emular a dos grandes campeones como Julio César Chávez y Juan Manuel Márquez.

“Estoy muy contento de traer este título a México y espero poder retenerlo durante muchos años” expresó en una entrevista con TV Azteca.

Después llegó la mandatoria con Liam Smith, en Las Vegas, Nevada, y otra vez alcanzó el triunfo en decisión unánime. Esta vez sintió la responsabilidad y se mostró atado en los primeros rounds. Con el correr de la pelea se soltó y dominó en cada vuelta, pero le faltó precisión y experiencia para llegar al Knock Out. Su rival tuvo palabras duras: “Tiene condiciones, pero todavía no está listo para enfrentar a Canelo. No quiero faltarle el respeto, ganó, ok. Golpea fuerte, pero no tanto como el Canelo”, señaló el británico.

Luego vino la victoria sobre el canadiense Brandon Cook. Sería la segunda defensa, pero lo más trascendente es que ya iba a estar programado en la cartelera más importante del año. Sí, el nombre de Jaime Munguía se metía en la marquesina colosal del choque Canelo-GGG. “Estoy muy feliz de participar en un festival tan importante, con nombres tan conocidos, lleno de estrellas. No puedo predecir que va a pasar en cada combate, yo tengo que enfocarme en el mío”, señaló días antes del gran evento.

Había dicho que la pelea con Smith le dejó enseñanzas y lecciones para aprender. Que le sirvió de experiencia. A estar tranquilo, no desesperarse, saber enfocarse en su tarea. Y vaya si lo aprendió. Su tarea ante Cook fue demoledora. Estuvo muy cerca de sacarlo en el primer round, pero el tiempo fue aliado del canadiense. En el segundo lo volvió a desbordar y en el tercero cerró la contienda: Una combinación de  ganchos al hígado, un upper potente y varias derechas a la cara del canadiense lo derribaron. Cuando intentó levantarse, ya no tenía sentido y el referí Tony Weaks detuvo la pelea.

“Quiero pelear con los mejores, demostrar que puedo, que soy el mejor”, expresó tras la victoria.

Su sueño era concreto. Entrelíneas, quería decir que desea medirse con Golovkin, tal vez Canelo. Pero a sus 21 años, aún tiene tiempo. E iba a aparecer, este año, otro tremendo boxeador en su horizonte.  Takeshi Inoue.  Al cabo, fue un combate mucho más complicado de lo previsto. El enfrentamiento de dos escuelas grandes del boxeo, la mexicana y la japonesa, aunque ambas se caracterizan por el espíritu guerrero de sus boxeadores, su alma, y su coraje.


Inoue fue duro, puso la cara y se plantó en el cuadrilátero, pero Munguía supo sacar y conectar los mejores golpes. El japonés empujaba, buscaba avanzar, siempre con la cabeza hacia adelante y arriar al mexicano contra las cuerdas.  Munguía lo frenaba con golpes al cuerpo y podía mantener el control. “Que no entre, mantenlo afuera”, era la orden del rincón. “Echalo para atrás, sácalo de esa zona”. Le costó un poco, él mismo se reconoció un poco lento para los movimientos laterales.

 Fue muy dura y así lo reconoció al final: “Tuve un adversario muy fuerte, lo felicito. Creo que fue una buena pelea y me deja muy buenas experiencias”, señaló el mexicano.

El futuro se llama Dennis Hogan, un irlandés duro, que reparte su corazón y su tiempo entre Australia y la República de Irlanda; ya están notificados los equipos de trabajo de ambos boxeadores, deberán organizar el combate y si el 2 de marzo no hay un acuerdo homologado, la pelea irá a subasta.

También asoman las grandes figuras en su horizonte; piensa subir a las 160 libras el año próximo, combatir durante muchos años, llenar estadios y ser el ídolo máximo de México.

Ahora es el tiempo de disfrutar las mieles, de gozar del amor del pueblo mexicano y meter su nombre en las grandes carteleras. De acariciar la cima, de sentirse una estrella y de seguir la huella de sus ídolos, Julio César Chavez y Juan Manuel Márquez, de ser un ídolo de los mexicanos y demostrarle al mundo que puede ser el mejor entre los mejores.



Hernán O’Donnell

(Publicada en Revista Ring Side)






Keith Thurman y el regreso del Campeón

Hacía mucho tiempo que no lo veíamos. Casi 22 meses, luego de un momento de esplendor, que lo llevó a ser considerado uno de los mejores libra por libra. La gran victoria ante Shawn Porter la noche del sábado 25 de junio de 2016 ante un Brooklyn expectante, la posterior pelea con el tremendo triunfo ante Danny García lo catapultaban al podio de los mejores de la época.

El campeón welter, Ketih Thurman, ha regresado. Luego de varias lesiones, alejamiento forzado y el título en suspenso, trabajó muy duro para un combate peligroso ante Josesito López.

Los primeros rounds fueron un monólogo del norteamericano. Mostró su inteligencia en el primero, en el segundo lo derribó a López con un gancho al plexo y una tremenda izquierda al pómulo que lo mandó a la lona. Parecía que lo liquidaba pronto, pero peleas son peleas y nada termina hasta el final.

El dominio se hizo extensivo durante los asaltos siguientes; Thurman superaba a López en los golpes lanzados y en los conectados. Era más en muchos aspectos, pero en los fundamentales, esos que definen una pelea, su dominio era claro.

Hasta que Josesito apareció en Brooklyn. En el séptimo encontró el espacio y la posibilidad de entrarle al norteamericano. Una izquierda lo estremeció y lo hizo retroceder. En el octavo repitió el ataque y dominó el round.

Fue un momento muy complicado. Thurman estuvo cerca de la cornisa. La furia de López lo encerró en un laberinto. Y parecía difícil salir. Pero los grandes campeones también están hechos de esa madera. La de poder superar situaciones comprometidas, sobre todo en un deporte como el boxeo, que el dominio puede acabarse con sólo una buena mano del oponente.

Keith Thurman supo reponerse adelante.

En el noveno recuperó el control, y mantuvo el dominio en los dos rounds siguientes.

Cuando llegó el último round sabía que había marcado una diferencia importante, que le bastaba para ganar y decidió refugiarse en la ventaja. Se movió hacia los costados, uso el pase lateral y dejó que López avanzara, de forma desordenada e infructuosa.

Había ganado. Había recuperado el tiempo. Había vuelto Keith Thurman,el Supercampeón.

 

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Key Biscayne, Florida, USA)

Manny Pacquiao, El rey de los jóvenes 40 años

La noche de Las Vegas tuvo un solo protagonista. Manny Pacquiao. Dueño del combate de punta a punta, con un estilo reconocible en su trayectoria: Ataque voraz, ofensiva constante, velocidad y golpes fuertes. es cierto que el tiempo ha mermado un poco estos dos últimos atributos, pero aún a los 40 años mantiene sus características históricas.

Fue una aplanadora desde el primer round. Sin la potencia de otrora, pero con la misma ambición. Enfrente, un Broner que esto muy lejos de ser un “problema”. No entró nunca en la pelea, retrocedió, siempre se movió en actitud defensiva y cuando Manny atacaba a fondo, lo desbordaba con cierta nitidez.

Los primeros tres rounds fueron un monólogo de Pacquiao. En el cuarto apareció Adrien, pero fue apenas una brisa. La pelea continuó de manera unilateral. Recién en el cierre, Broner levantó su producción, aunque estuvo muy lejos delo que debe ser un contendiente en un combate de semejante envergadura. 

Los últimos asaltos parecieron esbozar una recuperación , pero estaba muy lejos en las puntuaciones. El fallo, unánime, le dio el triunfo al filipino por un buen margen. 117-111, 116-112 y 116-112 para que Pacquiao retenga la corona Welter de la Asociación Mundial de Boxeo.

La victoria le abrió una gran sonrisa. Pacquiao quiere un desquite con Floyd Mayweather, y el “Chino” Maidana desafía su corona;quiere una oportunidad en un regreso conmocionante.

Hoy es el tiempo de Manny, de gozar y disfrutar. de pensar y elegir. Y de vivir la gloria, la misma que tienen sus jóvenes 40 años…



Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Key Biscayne, Florida, USA)