Archivo de la categoría: Boxeo

México volvió a vivir el boxeo con el futuro de Emanuel “El Vaquero” Navarrete

Es uno de los prospectos más interesantes del boxeo, una de las cartas que se presentan en este año tan complicado y tan adverso para la práctica deportiva. Emanuel “El Vaquero” Navarrete quiere hacer historia. El hombre ya de 24 años que alguna vez afirmó  “Quiero ser el mejor en la historia de todo México, entiendo que es un objetivo grande, pero siempre hay un comienzo, un punto donde empezar, y lo primero es soñarlo, pensarlo, creer que es posible. Ese es mi comienzo, con el deseo y la ilusión, espero que me alcance la vida, porque todo puede derrumbarse en una noche. Tengo muchos objetivos por delante, unificar títulos, ser campeón de varias divisiones diferentes. Espero tener las oportunidades y aprovecharlas”, el pugilista que heredó el apodo de su tío y se abre paso con el apoyo entero de su familia, se presentó ante Uriel López en los estudios de TV Azteca y reabrió la galería de los grandes combates que el mundo espera ver. El campeón mundial de la categoría Super Gallo, de la Organización Mundial de Boxeo efectuó la pelea pactada a 10 rounds y sin título en juego.

El marco no fue el habitual, el que siempre engalana a las grandes veladas. Adaptado a los tiempos en que el mundo está invadido por el COVID-19, todas las medidas sanitarias confluyen en un aislamiento social que hace que la mayoría de los espectáculos deportivos, o artísticos, sean a puertas cerradas. Sin espectadores. Por eso la idea de realizarlo en los estudios de televisión de TV Azteca, donde solo estaba el personal necesario, los relatores y comentaristas en una cabina aislada y una pantalla grande reflejaba las imágenes de la gente que seguía las peleas por TV desde sus casas.

El “Vaquero” lució como siempre. Sereno y dominante. Sabía que el combate sería más preparatorio que complicado. Tomó el centro del escenario y se dispuso a llevar las riendas de la pelea.

Para López la parada resultó muy complicada, porque se veía superado y no podía defenderse ni descubrirse en ataque.

Fue una pelea entretenida pero previsible, que es uno de los mayores problemas que presenta un combate: cuando existe la previsibilidad, y más aún cuando se comprueba. Cuando no hay sorpresas, ni existe la posibilidad que la haya. Alguna vez, hace muy poco, Andy Ruiz sorprendió al mundo cuando derrotó a Anthony Joshua. Y hay miles de esos ejemplos. Pero en este tipo de pelea, donde todo se asemeja casi a una exhibición, el desarrollo y el final parecían cantados casi desde el sonido de la primera campana.

Entonces era cuestión de imaginarse cuando sería el final. Más rápido, más preciso, con golpes combinados, lo hizo caer en el quinto round. Y el final llegó en el sexto, con un K.O.T. a los dos minutos, tras una serie de golpes a la zona blanda, un gancho al hígado, y una derecha combinada que derribaron al “Yuca” López quien ya no pudo continuar.

Fue una puesta a punto para los pasos siguientes. Emanuel Navarrete ganó sin problemas ni sobresaltos. Casi como una exhibición, una forma de tomar ritmo de combates para un segundo semestre que le puede aguardar mayores novedades.

¿Será ante Inoue? ¿Continuará en las 126 libras, o bajará a las 122?

Todas preguntas que flotan en el aire, tras un regreso a la actividad que para el mexicano no fue sencillo, tal como comentó después: “Estaba cansado del encierro. Ahora que estuve en el ring, me siento bien. Quizás no fue un gran espectáculo, pero tuve poco sparring, estuve limitado en lo previo. Pero voy a mejorar y van al Vaquero que siempre vieron”, analizó.

Ahí está el “Vaquero”. Con un presente que autoriza a pensar en un futuro venturoso.


Hernán O’Donnell

Emanuel “Vaquero” Navarrete, un nombre del futuro que trae el boxeo

Se presentó ante el mundo del boxeo con una frase grandilocuente, rimbombante, ambiciosa: “Quiero ser el mejor en la historia de todo México, entiendo que es un objetivo grande, pero siempre hay un comienzo, un punto donde empezar, y lo primero es soñarlo, pensarlo, creer que es posible. Ese es mi comienzo, con el deseo y la ilusión, espero que me alcance la vida, porque todo puede derrumbarse en una noche. Tengo 24 años y muchos objetivos por delante, unificar títulos, ser campeón de varias divisiones diferentes. Espero tener las oportunidades y aprovecharlas”. Acumula un récord importante, se destacó en los últimos años, creció en las carteleras y cuando el gran público del boxeo empezó a reparar en él en estos últimos tiempos, se despachó con una frase que encierra sueños muy grandes. Ser el mejor de la historia de México. Nada menos.

Nació el 17 de Enero de 1995 en San Juan Zitlaltepec, Estado de México, a  55 kilómetros de distancia de la capital mexicana. Fruto de un hogar humilde y trabajador, de niño lo atrapó el gusto por el boxeo. La familia se dedicaba a la decoración de interiores y él colaboraba con cada trabajo que surgía: azulejos, pastas, pisos y paredes lo encontraban con su colaboración y aunque se desenvolvía bien en la tarea, su familia lo alentaba a la práctica del deporte y le permitían que saliera antes de finalizar la jornada laboral para meterse en el gimnasio y trabajar, entrenarse, y sudar en búsqueda de los sueños llenos de gloria que abrazó en la primera adolescencia. Su modelo, su inspiración fue el gran Julio César Chávez (Padre), quien, de alguna manera, le produjo el cimbronazo para querer ser pugilista. Fue su impulso. Muy pronto lo apodaron el “Vaquero”, sobrenombre que heredó de su tío, Pedro Navarrete, quien en sus tiempos mozos de boxeador, como vivía lejos de la gran ciudad, decían que ‘vivía en el campo y tenía vacas para cuidar’; a Pedro le dijeron Vaquero, y cuando empezó a entrenar a su sobrino, Emanuel heredó el apodo y pasó también a ser conocido como “El Vaquero”.

A los 19 años fue padre, y dejó los estudios luego de terminar la escuela secundaria. Ya no sentía tantas ganas de estudiar, y el boxeo se le metió en la sangre. “Nunca pensé en dejar el boxeo. Trabajaba y entrenaba, así durante tres o cuatro años. Terminaba muy cansado; me gustaba la decoración de interiores, pero trabajar hasta las 4 de la tarde y luego entrenarme duro en el gimnasio, me dejaba agotado”.  Al poco tiempo, se dedicó solo al pugilismo. Toda su familia trabajaba en la construcción y en la decoración de interiores, también amaban el boxeo, su padre, hermanos, primos. Pero sólo él siguió el camino profesional.

Su debut profesional fue en Febrero de 2012, y venció por KOT en el primer round a Misael Ramírez; a partir de allí, una larga lista de oponentes pasó bajo su dominio, pero lo que lo llevó a entrar en la consideración de los fanáticos del pugilismo fue su triunfo ante Isaac Dogboe, “La Tormenta Real”, el 8 de Diciembre de 2018 en Nueva York, Estados Unidos de América, donde conquistó el Título Mundial de Peso Pluma Junior (Supergallo) por decisión unánime. Hasta entonces había hecho todas sus peleas en México, la mayoría ante compatriotas que le forjaron una gran experiencia, pero al salir por primera vez de su país, algunos interrogantes se planteaban en cuánto a su respuesta anímica, su adaptación. La respuesta no dejó dudas. Se llevó una enorme ovación, porque tuvo una actuación convincente, con muy buenos golpes y un gran trabajo de larga distancia. Dogboe había tenido un año excepcional, pero se topó con una estrella ascendente y resignó el cinturón.

Tuvo su desquite en Mayo del año siguiente, 2019, pero Navarrete volvió a vencerlo, esta vez por KOT 12. “Me gustaría enfrentarlo por tercera vez, pero en las 126 libras”, señaló el ghanés. “Ya me es difícil combatir en las 122. Me gustaría tener una oportunidad más frente a “El Vaquero”, pero en ese peso”.

Para Navarrete también el peso se volvió un inconveniente. La prueba más dura fue en su último combate ante Joe Santisima, cuando le costó llegar al límite del peso y una vez lograda la meta publicó su foto sobre la balanza en la red social Instagram con una descripción que era toda una definición del momento: “Ya se venció el primer rival!!!. Muchas gracias por su apoyo, Dios los bendiga y vamos por la 5ta Defensa” (sic). Fue una mezcla de desahogo y liberación para encarar la defensa del Título. Alguna vez confesó que estuvo cerca de perder la corona en la báscula, pues llegaba con muchas urgencias a dar la categoría.

Su idea era hacer cinco defensas en las 122 libras y la pudo cumplir. Ahora su grupo de trabajo considera subir una categoría. Tal vez pueda buscar unificar el título, pero cree que “es un tema muy arduo, pues cada organización tiene un campeón que pertenece a una empresa diferente y se hace difícil poder organizar peleas de unificación. Más que nada por las empresas”, declaró. “Cuando alguien quiere pelear con determinado rival, lo dice. A veces no se da tantas vueltas. Todos estamos por dinero, yo también, y quiero buenos combates, me parece que en Pluma hay muy buenos rivales para enfrentar”.

Siente que ya no tiene sentido seguir en Supergallo y hacer tantos sacrificios; el cuerpo ha cambiado, se acostumbró a comer bien y busca afirmarse en el peso superior. Tal vez se complique llegar al título en el peso superior, pero está decidido a dar el salto.

“He recorrido varios escenarios importantes ya”, dijo en referencia a sus peleas en New York City, Los Angeles, Paradise (adjunta a Las Vegas), y me ha ido muy bien en todos lados. Creo que estoy muy bien con mi equipo, nos llevamos bien y las cosas salen”, señaló. “Quiero dejar una marca en esta categoría y luego subir a las 126 libras”, respondió cuando pasaban las primeras defensas. “Y que se preparen los boxeadores de esa categoría, pues si estaba bien en las 122 libras, en el peso siguiente estaré mucho mejor”, declaró confiado. 

Pronto llegó la fama y el reconocimiento público: “Es normal, yo no le niego el saludo ni la foto a nadie. Si me ubican, respondo y saludo de forma natural, pero no me gusta mostrarme o gritar ‘Aquí está el Vaquero!’. No, yo voy muy tranquilo y lo más natural posible como persona, pero cuando alguien me reconoce y me pide una foto o un saludo, lo doy sin inconvenientes”, señaló en una entrevista por streaming.

No tiene amigos nuevos, los famosos amigos del campeón. Prefiere rodearse de los viejos tres o cuatro que conoce desde hace tiempo. Es que tampoco cuenta con muchas horas libres. “Siempre estoy ocupado, con entrenamientos y preparaciones y el tiempo libre prefiero pasarlo con mi familia”, comentó.

“En Tijuana me reconocen y atiendo a la gente sin problemas, pero hago una vida muy tranquila. La base de los triunfos está en el gimnasio y yo soy muy responsable. Si me entreno bien, me voy a beneficiar, es por mi bien”.

Con el triunfo ante Jeo Santísima llegó a la quinta defensa en la categoría, y todo indica que podrá empezar un camino en el peso superior. Fue un combate trabajoso, pero donde siempre marcó su dominio. No lució, aunque no dejó dudas. Su largo alcance de brazos fue una herramienta de dominio, aunque le llevo más tiempo concretar la definición respecto a sus defensas anteriores. Quizás la batalla contra la balanza fue un rival previo y duro que lo condicionó en el combate, lo mostró más lento que de costumbre, con menos explosión y velocidad de las que había mostrado en su ascendente camino, pero lo cierto es que sobre el final despertó su agresividad y logró el Knock Out en el 11 round.

Admira a Manny Pacquiao. “Me gusta su estilo, su manera. Siempre me gustó como pelea. Es muy completo como boxeador, y además me parece una persona muy humilde”, declaró. Se deleita con la cocina mexicana, le gusta mucho su comida; por ejemplo, le encanta el mole verde, la comida preferida que tan bien le hace su mamá. También le gustan los frijoles y los nopales, sean como sean. Un buen plato de frijoles con cebollas, tomates, y bien acompañados de una salsa bien picante, es uno de sus grandes placeres.

Se considera muy competitivo y quiere ir por más. Siente que cumplió todos los pasos en su categoría, que las 122 libras ya le sientan incómodas y va por el peso Pluma. Sueña con ser el mejor mexicano. Se entrena con rigurosidad y seriedad. Busca nuevos desafíos. Siente que vendrán nuevas y buenas oportunidades. “He hecho méritos para tener nuevas recompensas”, señaló.

El 20 de junio se volverá a presentar ante la gente, en los estudios de TV Azteca ante su compatriota Uriel López en una pelea no titular. Será, más que nada, para volver a sentir la adrenalina del ring.

El Vaquero está hecho de buena madera, es un campeón reconocido y ya conquistó Las Vegas. El sueño de lograr el título del Mundo, ese que acunaba desde que tenía 5 años, lo cumplió. Y ahora quiere ser parte de la historia grande de su país.


Hernán O’Donnell

(Publicada en Revista Ring Side)

Vasyl Lomachenko y Teófimo López podrían tener un Septiembre a plena acción

La expectativa mundial por la vuelta de la actividad deportiva es gigante. Como si se sufriera una suerte de abstinencia mundial, el público está ávido de fútbol, básquetbol, automovilismo, boxeo…y todas las disciplinas que a usted se le ocurran. La gente, principal sostén de cualquier actividad económica en tanto sea un consumidor, desea ver deportes porque es parte de su cultura, de su identidad, de su entretenimiento. Y las promesas de grandes espectáculos alimentan la esperanza y la ilusión hacia un mundo mejor después del horror de la pandemia.

En el boxeo hay un hombre consagrado que domina la categoría Ligero y que está considerado uno de los mejores hoy por hoy libra por libra. Vasyl Lomachenko. Fue Campeón Mundial Pluma, luego Superpluma y hoy posee los cinturones Ligero de la Asociación Mundial de boxeo (AMB), Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y Organización Mundial de Boxeo (OMB). Tuvo un largo recorrido amateur y luego caminó el profesionalismo a pasos agigantados: en su tercer combate se consagró Campeón Mundial de peso Pluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), Ahí empezó una cadena de éxitos que incluyen rivales como Guillermo Rigondeuax, Jorge Linares, José Pedraza, Luke Campbell…ahora espera por un rival temible y en ascenso: Teófimo López.

El joven nacido en Brooklyn, de origen hondureño, fue presentado en estas páginas. Teófimo López es uno de los prospectos más interesantes del boxeo de la actualidad. Creció al compás de sus fuertes declaraciones, algunas actuaciones histriónicas y un poder de fuego de sus puños.

El 14 de Diciembre de 2019 abrazó el título mundial de la Federación Internacional de Boxeo tras vencer al ghanés Richard Commey por KOT 2 en el Madison Square Garden. Fue la noche que lo consagró de manera contundente; la que lo metió de lleno en la galería del momento. Tiene el apoyo de su padre, quien cree que no muchos boxeadores se animan a a enfrentar a su primogénito. Y cree que a Lomachenko le ganará sin inconvenientes.

¿Se podrá hacer la pelea este año? “Ninguno de los dos pugilistas quiere hacer una pelea intermedia”, dijo el promotor Bob Arum a la página espn.com, “así que vamos a planificar la contienda para septiembre, aunque no sabemos si se hará con o sin público asistente”, agregó Arum.

Los allegados a los dos boxeadores quieren eso: ir a la pelea derecho, sin riesgos de combates interinos y con todo el tiempo de preparación para enfocarse en ese combate tan especial. Así lo volvió a remarcar Teófimo Sr., el padre del pugilista: “No necesitamos preámbulos. Estamos enfocados en pelear contra Vasyl Lomachenko. Eso es lo que queremos”, dijo el papá de Teófimo.

El ucraniano no se quedó atrás: “López es un buen boxeador, de los mejores. Es joven, tiene hambre, tiene un gran poder. Pero quiero esta pelea, porque él tiene algo que es mío: El título de la FIB”, respondió en un reportaje con Crystina Poncher, de Top Rank.

Concretar una pelea de estas características siempre es difícil. Poder acordar todos los aspectos, las bolsas de dinero, el lugar, la ciudad, el estadio, los jueces, la fecha exacta…en épocas de pandemia y crisis económica puede resultar un poco más complejo.

Pero el gran público, principal sostén del negocio, los que contagian con su pasión y su aporte a cada espectáculo, está expectante e ilusionado. y espera novedades para el mundo que viene.


Hernán O’Donnell

Cuando el mundo descubrió el talento de Cassius Clay

En el verano boreal de 1960, el mundo entraba en una década que iba a estar llena de significados, cambios y sacudones. La política, el arte, la música, la sociedad toda se iba a recomponer, a revolucionar. Iban a ser 10 años de muchas modificaciones y el tiempo los ubicaría en un lugar muy especial; hasta las guerras tendrían un significado distinto: Vietnam fue la época donde la expresión pacifista se volvió multitudinaria.

Pero no todo era imaginable al comienzo de esa década. En 1960 todavía no había comenzado lo mejor, y los Juegos Olímpicos de Roma iban a traer algunas de las novedades que perdurarían en el tiempo y se volverían íconos de toda una época. Faltaba un tiempo aún para la explosión de The Beatles, The Rolling Stones, el movimiento hippie, el pacifismo, el festival de Woodstock , el “Mayo Francés” y la llegada del hombre a la Luna. Todo iba a suceder en esos años, pero aún faltaba y el comienzo nos trajo la presentación de un joven llamado Cassius Clay, que años más tarde se rebautizaría como Muhammad Alí.

Había nacido el 17 de Enero de 1942. Tenía 12 años cuando sucedió el hecho que marcaría su vida y está detallado en cada una de sus biografías. Aquella tarde que fue al Columbia Auditorium, donde se desarrollaba la convención anual de la Luisville Service Center, una feria de ventas organizada por los comerciantes de color., y al salir no pudo encontrar su bicicleta. Su llanto inicial le dio paso a una gran furia, y así se dirigió a un policía que estaba en el sótano del edificio, donde había un gimnasio. El joven Cassius le habló del robo sufrido y sus deseos de hacer justicia por sus manos. Entonces el agente Joe Martin, le respondió con una pregunta: “Está muy bien, pero…sabes pelear?”. A los pocos días comenzó su entrenamiento en el gimnasio de Martin y la leyenda empezaría a dar sus primeros pasos. Primero le costó; en poco tiempo, comenzó a moldear al pugilista que cautivaría al mundo con un estilo novedoso para un peso pesado.

Se había inspirado en Ray Sugar Robinson, y creía que un hombre podía hacer todos los movimientos de robinson aún en una categoría mayor, entre los pesados. Sería toda una revolución.

Viajó a Roma tras vencer a su primer gran rival: el miedo a viajar en avión. Una vez superado el primer en escollo, ya en Italia empezó a sentirse cómodo. Estaba en plena etapa de crecimiento, había cumplido 18 años y como no había alcanzado la clasificación en los pesados, probó en la categoría inferior. En mayo de 1960 venció a Alan Hudson y se clasificó para combatir en la categoría semipesado. Y su actuación sería impecable, aunque los viejos cronistas de entonces no valoraron ni advirtieron los cambios que prometía el joven Clay. Les pareció interesante, sí, pero pasivo, sin la explosión ni el ataque salvaje de pesados como Rocky Marciano o Joe Louis.

Su debut fue contra el belga Yvon Becot; lucía el número 272 en su musculosa, y mostró enseguida agilidad y destreza. Tuvo una muy buena actuación y ganó por KOT 2.

En la segunda presentación derrotó al soviético Gennady Shatkov, que había ganado de la medalla de oro de los semipesados en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956.

Ganó muy bien la semifinal ante el australiano  Tony Mardigan.

Y el Jueves 18 de Agosto de 1960, el joven que había llorado cuando sufrió el robo de la bicicleta se subió a lo más alto de un peldaño olímpico. La final fue ante el polaco Zbigniew Pietrzsikowsky, y si bien tuvo un primer asalto deslucido, en el resto de los rounds lució veloz, movedizo, indescifrable. El polaco lo persiguió por todo el cuadrilátero sin poder alcanzarlo, hasta caer en el agotamiento.

Alzó la medalla de oro y de su cuello casi ya no salió en los días que se quedó en Roma. Recuerdan haberlo visto con ella erguido y orguollos en el comedor de la Villa Olímpica, en sus calles, en el edificio donde vivía la delegación de Estados Unidos. Alguna vez confesó que hasta había aprendido a dormir boca arriba para no lastimarse con ella, pero sobre todo, para no dañarla, mientras su amado trofeo lucía en su cuerpo. Estaba fascinado con su presea dorada .

De regreso a norteamérica, estuvo un par de días en New York, donde celebró en una cena en el restaurante de Jack Dempsey, tomó una copa en “birdland” y compró regalos para su madre, su padre y su hermano en”Tiffany’s”. La gente lo reconocía por la callé y él estaba embelesado. Luego viajó a Louisville, donde fue recibido como un héroe. En el aeropuerto de Standiford Field el propio alcalde de la ciudad y cientos de fanáticos lo esperaron en la mismísima pista. Luego le sucedieron días de celebraciones continuas, mientras Clay aumentaba en su exposición y verborragia. El mito empezaba a crecer. Más tarde se escribió sobre la leyenda de su medalla arrojada al río, que si bien apareció en una autobiografía de Alí, años más tarde fue desmentida por él mismo con un “no recuerdo que he hecho con la medalla”, y muchas leyendas tejidas alrededor de ella.

Lo cierto es que el mundo había conocido, hace ya casi 60 años, a un boxeador que innovaría la categoría con un estilo desenfadado y alertaría al mundo con su palabra y acción. El hombre que unos años más tarde ya sería, quizás, el más conocido en la tierra. La leyenda que le ganó al deportista. Esa historia empezaba a nacer en el verano boreal de 1960, cuando el mundo comenzaba un década de cambios, sorpresas y transformaciones.


Hernán O’Donnell

Vergil Ortíz Jr., el orgullo de Dallas que espera por su oportunidad

Es el orgullo de Dallas, es la promesa de su ciudad natal, es el joven al que todos apuestan. Vergil Ortíz Jr. ha empezado su camino en el boxeo y todos suponen que pronto estará en la galería de los grandes fondistas de Estados Unidos.

En verdad, su sendero comenzó hace bastante tiempo. Nació el 25 de marzo de 1998, y cuando apenas tenía 5 años se calzó los guantes y ya no los dejó. Se metió de lleno en un mundo que lo iba a cautivar para siempre. Porque su carrera amateur iba a estar jalonada de victorias que formarían un camino ascendente hasta consagrarse en el célebre Torneo “Guantes de Oro”. Mientras sus compañeros pensaban en la celebración de las fiestas de fin de curso, tras la finalización de los estudios en la escuela secundaria (High School) “Grand Prairie”, Vergil se alistaba para dar el golpe en el torneo a desarrollarse en el gimnasio Salt Palace de Salt Lake City, Utah. Vergil ya había sido campeón nacional Junior Olympic en 2013, y ahora se preparaba para el tradicional torneo amateur. Corría 2016 y para Ortíz era el cierre de una etapa. Después, vendría el profesionalismo.

En ese momento, el ascenso era irresistible. Había ganado en marzo de 2016 el Torneo de los Guantes de Oro en Dallas, luego fue Campeón en el Estado de Texas y esos logros le permitieron ir por el Título Nacional. Llegaba el mes de mayo, y mientras los amigos pensaban en el baile de fin de curso, Vergil tenía otros planes. “Bueno, en definitiva, en el ring también podrá bailar”, bromeó su padre cuando el momento llegaba. Se perdía el baile de graduación, pero había alcanzado a acompletar los estudios y se encaminaba a practicar, en serio, el deporte que había hecho durante tantos años.

“Pelearé contra hombres”, decía entonces Ortíz; “Soy muy joven y el hecho de enfrentar a boxeadores de experiencia me resulta muy emocionante”, afirmó.

“Son muchos días de competencia, y lo más importante es estar en peso” resumió por aquel desafío.

Su fama ya había alcanzado altos niveles. Fue entonces que firmó contrato con Golden Boy Promotions, la empresa de Oscar de la Hoya, mientras se entrenaba 6 días a la semana en Vivero Boxing Gym, propiedad de su entrenador de entonces, Gene Vivero. En su página web reflejan con orgullo los títulos amateurs conseguidos: 7 veces campeón nacional, Campeón Olímpico junior en 2013 y un récord admirable de 140-20.

El paso inmediato fue el debut en el profesionalismo. Lo hizo el 30 de julio de 2016 con un triunfo po K.O. ante Julio Rodas, en Indio, California. En septiembre vencería a Ernesto Hernández y el 16 de diciembre, a Néstor García. Su camino profesional sería de victoria en victoria. Y sin descanso, porque enseguida, el 28 de enero se enfrentaba con Israel Villela. Iba a ser una tremenda noche. En el primer round hizo valer el poder de sus puños. Apenas lo midió con un jab de izquierda, sacó una derecha tremenda, letal, que impactó de lleno en el rostro del mexicano, lo tiró y ya no pudo regresar al combate. Ya era, para los fanáticos del boxeo, el “futuro” campeón Mundial Superliviano.

El 5 de mayo se medía con el cotizado Angel “Pescado” Sariñana en el MGM Grand Arena de Las Vegas, Nevada. En esa fecha suele haber combates porque se conmemora “La Batalla de Puebla”, en la que un pequeño ejército de soldados mexicanos venció al ejército francés. Vergil, de raíces mexicanas, hizo honor a la fiesta que siempre se recuerda en esa fecha y venció por KOT en el 3er round.

Después continuó su senda con triunfos ante Ricardo Fernández y César Valenzuela.

Ante Evandro Cavalheiro ya peleó a 8 rounds; fue su octava contienda profesional y se impuso por KOT en el primer asalto. 

Luego venció a Jesús Alvarez Rodríguez y alcanzó el título vacante del peso welter junior de la NABF. Un paso adelante en su búsqueda del título mayor.

Detrás siguieron combates ya pactados a 10 rounds; igual, le alcanzaron menos para derrotar a Juan Carlos Salgado,  Roberto Ortíz y Jesús Valdezen Barrayán.

Y llegó el combate frente a Mauricio “El Maestro” Herrera, una pelea con mucha promoción, un semifondo de Canelo Alvarez vs Daniel Jacobs, el 4 de mayo de este año en el T-Mobile Arena en Paradise, Nevada, Estados Unidos de América. “Esta será una prueba exigente para Vergil”, dijo entonces su manager Oscar de la Hoya, y agregó: “Ortíz tiene todo para ser un gran campeón, merece la oportunidad de ser un co-estelar de Canelo Alvarez, ante un pugilista como herrera, que tiene mucha experiencia, que ha peleado con los mejores de la categoría y que tiene una victoria sobre Danny García. Si Vergil puede vencer a Herrera, entonces estaremos ante una realidad”.

En tanto, Vergil afirmó: “Esta es una gran oportunidad para que todos me conozcan, así que espero mostrarles de qué estoy hecho. Será una pelea difícil y quiero dejar una grata impresión”.

Y fue una terrible noche del Aericano-mexicano. Ortíz dominó en todo momento a Herrera, quien casi no pudo hacer nada, y lo venció por KO en el tercer round con una izquierda al hígado y una derecha terrible a la mandíbula. “Todo es el resultado del trabajo. Lo hago con mucha intensidad y ahora quiero pelear por el Título Mundial”. Fue una victoria inapelable, con una superioridad notable de Vergil Ortíz. “Trabajo con sparrings que fueron campeones mundiales, soy muy exigente conmigo mismo. Desde el primer round sabía cómo le iba a ganar; quiero la chance ahora, sé que tengo las herramientas para lograr el título”, afirmó tras la pelea.

Hasta que llegó el gran combate ante Antonio Orozco, la pelea que vio el mundo y que todos los aficionados al boxeo le prestaron suma atención, pues estaban ante la posibilidad de ver a un gran prospecto del que se habla desde hace un buen tiempo y que tras vencer a Herrera ya nadie quería perderse. “Ortíz posee dinamita en sus manos, lo demostró con Herrera, y Antonio Orozco es uno de los mejores boxeadores en la categoría”, dijo de la Hoya para promocionar el combate.

Era el debut de Vergil en el peso welter. Y respondió a todas las expectativas. Salió decidido desde el primer round; luego, Orozco emparejó, lo llevaba contra las cuerdas y Ortíz retrocedía, pero siempre dejaba la impresión de tener el control del combate.

Pero  Vergil supo salir, atacar, golpear y terminar el pleito. En el sexto lo tiró; una, dos y tres veces hasta llegar al KOT. Era una tormenta de golpes que sacudían a Orozco, quien supo desde la primera caída que la derrota asomaba inminente: Ortíz lo golpeaba arriba y abajo, sin piedad y sin pausas y así llegó el final, con el cinturón de Oro de la Asociación Mundial de Boxeo para el vencedor.

“No quedé muy conforme, creo que en el arranque pude haber hecho algo más. Pero todo sirve de experiencia”, señaló Vergil tras la pelea.

Sabe que siempre se aprende. De todo. Incluso de una noche que no brilló como quisiera pero en la que ganó sin discusiones y dio un paso más al frente para su sueño de ser Campeón Mundial.

Después llegó la victoria frente a Brad Solomon el 13 de Diciembre último. Un KOT 5 contundente, como acostumbró a sus seguidores. Fue un cierre de año a toda orquesta, con una actuación explosiva que despidió un 2019 a puro éxito y que le abrió un año lleno de expectativas, que por ahora pandemia mediante, deberá entrar en un paréntesis.

Vergil Ortíz Jr., es, a los 22 años, el nuevo nombre que asoma en el firmamento del boxeo, una estrella en ascenso que busca su consagración y cumplir el sueño que tiene desde muy chico, cuando tenía 5 años y se calzó los guantes de boxeo por primera vez.   


Hernán O’Donnell

(Publicada en Revista Ring Side)

Teófimo López espera el año de su gran consagración

Impacta por sus declaraciones, por su impronta, por sus actitudes y, sobre todo, por el poder de sus puños. Es uno de los apariciones más interesantes del boxeo de hoy. Combina capacidad pugilística con características de showman, puede ser una figura atractiva en esa singular mezcla de boxeo y espectáculo, de pegada y declaraciones, de guapeza y actuaciones. Ahora aguarda por un combate ante Vasyl Lomachenko, al que cree que vencerá sin inconvenientes. “No es el mejor libra por libra; tal vez lo sea Crawford, pero a Lomachenko lo venzo antes del 8vo round”, afirmó en recientes publicaciones.

Teófimo Andrés López Rivera nació en Brooklyn, el 30 de julio de 1997, y muy pronto se inició en el boxeo, de la mano de su padre, Teófimo López Sr, quien además es su entrenador. López padre había nacido en San pedro Sula, Honduras, pero muy joven se marchó a Brooklyn y luego se mudó a Davie, Florida, una zona al norte de Miami, entre Fort Lauderdale y Weston.

“Soy boxeador porque Dios así lo quiso”, respondió cuando le consultaron como se inició en esta actividad.

Hizo un largo recorrido amateur, logró la medalla de oro en el Campeonato Nacional de los Guantes de Oro en las 132 libras, y luego se ganó un lugar en las pruebas olímpicas 2015 para los Juegos del año siguiente.

Sin embargo, al final representó al país de sus padres, Honduras, en los Juegos Olímpicos de verano Río 2016. Tenía un lugar en el equipo de Estados Unidos, pero no quedó incluido en la nómina. Entonces decidió representar al país de sus padres. “Honduras no siempre tuvo esperanzas en el deporte, y yo quiero darle una”, manifestó tiempo después. “Quiero darle un título mundial, para Honduras y para los latinos”. Lleva la bandera de Honduras en cada presentación, demuestra el amor por la tierra de sus padres cuando se esfuerza en hablar en español, que no lo hace mal, pero que no tiene la misma solidez que con el inglés. Sin embargo, siempre que puede habla en la lengua de sus padres y trabaja para mejorar el idioma.

Enseguida se hizo profesional bajo la tutela de Top Rank. Tenía sólo 19 años y ya auguraba un porvenir; Bob Arum le había echado el ojo. “Creo que este chico es un verdadero talento”, señaló el promotor, “y los match-makers están haciendo un gran trabajo con él”. “es muy fuerte y creo que cuenta con un gran futuro”, agregó.

Lo presentó el 5 de noviembre de ese año 2016 en la velada en que Manny Pacquiao y Jessie Vargas protagonizaron el combate estelar.

Teófimo ganó por KO 2 a Ishwar Siqueiros.

Y comenzó una carrera fulminante, impresionante. Mezclaba sus presentaciones con sesiones de sparrings de figuras consagradas. Así, ayudó a Shawn Porter en sesiones de guanteo cuando preparaba su combate ante Keith Thurman (Barclays Center, Brooklyn, 26 de junio de 2016), o Guillermo Rigondeaux. No le escapaba ni a la diferencia de peso ni a la mayor experiencia de sus oponentes.

Mientras, empezó a escalonar victorias: tras ese debut de fines de 2016, al año siguiente encadenó 6 triunfos consecutivos, entre ellos uno frente a Daniel Bastien en el Theater del Madison Square Garden y ante Ronald Rivas en el propio Madison. Había llegado muy pronto al mítico escenario de Nueva York.

Y no defraudó. Logró un terrible Knock Out en el 2do round, producto de un gancho de izquierda fulminante. Impactó a la gente, a la prensa y fue candidato al Knock Out del año. Además, mostró un festejo con movimientos de brazos, piernas y algunos pequeños pasos de baile que comenzaron a hacerse conocidos. También por esto el público se empezó a acercar y a la vez nacieron las críticas, ya que entendían que no era respetuoso con el adversario.

“Los que no me conocen creen que soy arrogante”, dijo a la TV mexicana. “El mundo del boxeo es muy duro, y uno tiene que ser muy fuerte. Pero afuera es muy diferente. Tenemos como dos personalidades, una arriba del ring, dura. Y otra afuera, que es humilde”.

En 2018 logró otras cuatro victorias. El 12 de mayo volvió a ser el centro de atracción en el Madison; allí volvió a ganar por Knock Out, esta vez frente a Vitor Jones Freitas, Pero la sorpresa sería mayor cuando los espectadores vieron al vencedor festejar con el baile de Fortnite, un video juego de tremendo éxito, lanzado en 2017 y que causó sensación entre los fanáticos de la Play Station. Es un juego en el que supervivientes controlados por humanos cooperarán online para mantener sus fortalezas a salvo de los ataques en oleadas de los muertos vivientes, que están intentando conquistar la tierra.

Este juego se hizo muy popular y Teófimo aprovechó para celebrar con un baile que aparece en las consolas de millones de fanáticos.

También adoptó la costumbre de subir a los cuadriláteros con una remera que tenga la inscripción “The Takeover” (El Dominador). Cuenta que una vez su hermana pronunció el latiguillo, casi de casualidad, a él le gustó y quedó para siempre.

El 14 de Julio venció al brasileño Silva, pero sufrió la fractura de su mano derecho, hecho que le costó un parate y un suspenso en su carrera. Un duro golpe a su oponente se llevó la fractura del quinto metacarpiano y la cirugía que demoró los planes de ese año.  

El 8 de diciembre se presentó en al Hulu Theater del Madison Square Garden y venció a Mason Menard  en sólo 44 segundos! Un derechazo acabó con Menard y el teatro vio el baile victorioso característico de López apenas nacía el combate.

Y el 2 de febrero noqueó a Diego Magdaleno en otra categórica pelea. Fue un capítulo más en esta serie de triunfos. Un Knock out espectacular, que llegó con cierta anticipación. En el sexto asalto Teófimo envió a su adversario a la lona. En el séptimo, lo derribó de un izquierdazo espectacular y celebró con sus ya famosas volteretas y bailes.

La fe de él y su equipo aumentó a medida que llegaron las victorias. El padre cree que está listo para enfrentar a los mejores del mundo. “Ya no hay muchos que lo quieran enfrentar”, sostuvo en una entrevista.

Por eso quiere las grandes carteleras, los grandes adversarios. Ha tenido ídolos como Tyson o Floyd Mayweather, pero nadie como su padre. “El ha sido un gran luchador callejero, un hombre muy fuerte. Solía noquear a todos. Y yo tengo el puño de mi padre”, desafió. Ascendió en las programaciones y el sábado 20 de abril de 2019 fue ubicado en el combate de semifondo en el mítico Madison Square Garden de New York, donde venció al finlandés Edis Tatli, en el festival donde la pelea estelar fue entre Terence Crawford y Amir Khan.

El 14 de Diciembre de 2019 abrazó el título mundial de la Federación Internacional de Boxeo tras vencer al ghanés Richard Commey por KOT 2 en el Madison Square Garden. Fue la noche que lo consagró de manera contundente; la que lo metió de lleno en la galería del momento.

Es terminante, carismático y noqueador. Cuenta con aptitudes y la fuerza que le da la juventud. Aún debe trazar un recorrido, ganar experiencia, mantener la guardia, sumar minutos y peleas. Avanzó mucho, y cuando la pandemia termina y el mundo retome su andar, Teófimo dice estar listo para todo lo que viene. Tiene a Lomachenko como un gran objetivo; su padre cree que le ganara sin problemas…

Allí va Teófimo López. Sin prejuicios ni temores.


Hernán O’Donnell

El enorme futuro de Ryan García que el mundo empezó a valorar

Nació en Victorville, California, el 8 de agosto de 1998. El destino le tenía guardado su futuro: su papá, Henry había soñado con ser boxeador, pero no pudo realizar esa meta y  su camino en el deporte se desarrolló como entrenador. Y empezó a trabajar con su hijo cuando Ryan tenía apenas 7 años. Henry y su esposa Lisa tuvieron 4 hijas mujeres y dos varones: Ryan y Sean, quien también es pugilista. Ryan aprendió rápido los secretos del boxeo y muy pronto empezó su carrera amateur, donde se observaron sus progresos y sus enormes habilidades para esta disciplina. Su padre trabajaba con él de modo permanente, y el garaje de su casa era su gimnasio, al cual acudía muchas horas por día. Allí comenzó a alimentar sus sueños de campeón: “Siempre creí en mí mismo, siempre creí en que puedo llegar a ser campeón; la confianza es lo más importante que uno pueda tener”, afirmó cuando comenzó a tomar notoriedad. “Pase lo que pase, siempre debes creer en ti mismo”.

El 9 de junio de 2016 hizo su debut profesional con un KOT a Edgar Meza en Tijuana, California. Ryan es estadounidense pero siente mucho la patria de sus padres y en varias oportunidades ha ingresado al ring con la bandera de México, y ha hecho honores a dicho país.

A partir de esa victoria, empezó una carrera fructífera, jalonada de triunfos y con un número de fanáticos creciente. “No sólo quiero ser campeón” afirmó en la TV. “Me gustaría poder ser un ejemplo para los jóvenes, para mis seguidores. Que no tomen, que no fumen, que se cuiden y lleven una vida sana”. Y tiempo más tarde, agregó más contenido  esa filosofía de vida: “Quiero aprovechar el boxeo para ofrecer otras cosas; siento que Dios me ha bendecido, y estoy listo para usar lo que El me dio por un cambio, para mejor. Mucha gente quiere decir cosas pero no se les escucha porque no son populares. Dios me ha bendecido para hacerlo. Quiero ayudar a cambiar el mundo y quiero ser Campeón Mundial muy pronto”.

Su manager Roger Ruiz sintió que estaba ante un diamante en bruto apenas lo vió por primera vez: “Apenas lo vi me di cuenta que era diferente. Que podía ver una pelea pero en sus ojos estaba el deseo de estar arriba del ring, listo para boxear”, le señaló a la TV de México.

Se sumó a las huestes de Oscar de la Hoya y Golden Boy Promotions tomó su representación. “Oscar es un boxeador que yo admiraba cuando era chico; pero hay algo que yo siempre sentí. A los 7 años ya sabía que quería ser boxeador”.

Su carrera sumó éxito tras éxito; cuando llegó a su 11ra victoria consecutiva ante Miguel Carrizoza logró el título Liviano Jr de la NABF (North American Boxing Federation), un organismo que otorga títulos de boxeo regionales. Es una federación de boxeo dentro del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Allí se hizo conocido en el ambiente. Y sumó muchos seguidores, pero como todo éxito siempre está acompañado de un precio elevado, también aparecieron los detractores: muchos sostuvieron que no tenía grandes nombres enfrente, que no había peleado con figuras de cartel, que los humos se le habían subido a la cabeza antes de ser campeón del mundo…Ryan siguió y los triunfos también siguieron. Multiplicó los seguidores en las redes sociales, Facebook, Instagram y Twitter, pero también se sumaron voces críticas.

Tiene habilidades increíbles que se observan no sólo en sus combates, sino en sus entrenamientos. Los videos que sube a YouTube contienen escenas llamativas, espectaculares. Su habilidad y velocidad son para destacar. Mide 1,78 m y pesa 78 kilos. Se prepara para las grandes contiendas. Además de esas imágenes que sube a  YouTube, tiene una vida activa en las redes sociales. Es algo que le enorgullece: sus seguidores en Twitter e Instagram aumentan día a día. Incluso tuvo mucha repercusión un “like” que le dio el famoso futbolista Sergio “Kun” Agüero a una imagen suya donde le pegaba a la bolsa en un entrenamiento. Eran los días de julio, mes de vacaciones o comienzos de pretemporada para los jugadores de fútbol que actúan en Europa, y el delantero se hizo un tiempo para destacar la foto de la joven promesa del boxeo.

El gran público del boxeo espera un choque ante Teófimo López. Lo han pedido los fanáticos en las redes sociales, se lo comenta y mucho en los medios de prensa mexicanos. Sin embargo, Teófimo le ha bajado el precio a su rival. “Sé que se habla de esa posibilidad”, dijo López, pero “yo siento que estoy en otro plano, no veo esa chance”. 

Pero Ryan no se distrae. Sigue su camino, con orgullo y ansiedad. Llegó a un récord de 20-0 tras su triunfo ante el nicaragüense Francisco Fonseca en el Honda Center de Anaheim, California, Estados Unidos de América. Todo sucedió en 1’20” del primer round, para demostrar por qué se ganado en buena ley el apodo “The Flash” y también para generar una locura y una expectativa enorme por el futuro de un pugilista que tiene el crédito abierto para ser la gran estrella de los próximos años.


Hernán O’Donnell

 

La historia de Alexis Argüello, el ídolo de Oscar de la Hoya…

Ahora, que el boxeo profesional vuelve con una velada grande transmitida por las cadenas más importantes del mundo, en Nicaragua, en el Estadio “Alexis Argüello”, aprovechamos para recordar esta nota que refleja la vida y la muerte del gran “Escopeta” Argüello, un hombre de los más importantes de su época, el gran ídolo de Oscar de la Hoya, nada menos…La escribimos en la Revista “Ring Side” y fue publicada en julio de 2015. Nada ha cambiado de todo lo que fue Alexis Argüello en la historia del boxeo.

Aquí está la nota publicada y abajo su reproducción. Esperamos que le pueda gustar.

Cuando le preguntamos al gran Oscar de la Hoya quien había sido su ídolo, su máximo referente en el boxeo, nos sorprendió con la respuesta. No es que no lo mereciera, pero imaginábamos nombres como Muhammad Alí o Sugar Ray Leonard. Sin embargo su respuesta fue contundente: “Todos ellos han sido fantásticos boxeadores, pero mi ídolo siempre fue Alexis Argüello”. Una leve sorpresa recorrió el salón del hotel del centro de Buenos Aires. Oscar hacía referencia a un boxeador notable, inmenso, muy grande, sí, pero que salía de esa galería imaginada de las 5 o 6 celebridades de todos los tiempos: Joe Louis, los mencionados MuhammadAlí y Sugar Ray Leonard, Roberto Durán o Marvin Hagler. Argüello fue un verdadero artista en el ring y un caballero fuera de él. En la década del ’70 y en los muy tempranos años ’80 fue uno de los pugilistas más cautivantes que quizás no fue apreciado en toda su dimensión.

Para un hombre como Oscar, que comenzó a boxear a los 5 años, que toda su familia está ligada al deporte y que vio a grandes campeones durante muchos años (hasta convertirse él en uno de los más grandes de la historia) nombrar a Argüello era toda una definición: ¿Cuan grande pudo ser Alexis para cautivar al joven de la Hoya? ¿Quién fue, entonces, Alexis Argüello, el ídolo de quien años más tarde sería uno de los ídolos más inmensos de este deporte?

Alexis Arguello nació en Managua el 19 de abril de 1952. Fue un boxeador completo, fino, elegante y agresivo. Lo llamaron “El flaco explosivo”. Sus inicios no fueron demasiado claros, pero el 23 de noviembre de 1974 tuvo su oportunidad y no la desaprovechó: en el Forum de Inglewood, en Los Angeles, California Alexis tuvo un muy duro combate con el mexicano Rubén Olivares, quien supo dominarlo y hasta el 13er round (en aquel entonces, los combates eran a 15 asaltos) llevaba ventaja en las tarjetas. Pero un gancho de izquierda de Alexis en ese 13er round envió al mexicano a la lona. Con mucha dificultad, logró levantarse y fue en busca del nicaragüense. Grave error. En el intercambio propuesto, un uppercut de Arguello lo envió a la lona de modo definitivo.

Alexis Arguello se consagraba Campeón Mundial Pluma de la Asociación Mundial de Boxeo.

Se iniciaba así una etapa de gloria y honor que lo llevó a conquistar tres Títulos Mundiales. Su figura creció y defendió su corona con cuatro éxitos resonantes.  El paso del tiempo le sugirió que era necesario subir de categoría: El 28 de enero de 1978 derrotó al portorriqueño Alfredo Escalera y logró su segundo título Mundial, en esta ocasión el de la categoría superpluma del Consejo Mundial de Boxeo. Fue una pelea sangrienta, dura, en la que se llamó “La Batalla de Bayamón”. Escalera le había hecho daño en un ojo, en la boca y la naríaz, pero Alexis acabó con él en el 13er asalto. En esta categoría tampoco tuvo rivales; uno a uno cayeron todos los desafiantes.

Su crecimiento físico lo condujo a subir de categoría; el 20 de junio de 1981 venció a Jim Watt en Londres, Inglaterra y se consagró Campeón Mundial Ligero también por el CMB.

El 3 de octubre de 1981, en Atlantic City, le ganó a Ray “Boom Boom” Mancini, en uno de sus triunfos más valorados, considerado por “The Ring” como el combate del año. Dos boxeadores en excelente forma y con un alto nivel de pugilismo sin amarres, sin cortes, con un boxeo franco y ofensivo. Era la gran pelea que el mundo esperaba y lo catapultó a Argüello a la galería de los elegidos.

Cuando llegó 1982 empezó el declive. Ese año cayó ante el estadounidense Aaron Pryor, lo que marcaría su inevitable declive. De ese combate quedó una sospecha de consumo de estimulantes por parte de Pryor. Este, para acallar las críticas, le ofreció el desquite y volvió a vencerlo.

La estrella de Arguello comenzaba a apagarse. Se alejó de los rings . Regresó en 1984. Se fue y volvió a combatir en 1995, con más de 40 años. Ya no era aquel boxeador letal ni los días de gloria lo acompañaban.

Tapa de “Ring Side”, Nº 193, Julio de 2015

Las adicciones envolvieron sus días de retirada. Argüello flaqueba, caía y cuando parecía enderezarse, otra vez caía en el vacío del flagelo.

Se volcó a la política. Fue vice-alcalde de Managua entre 2005 y 2008. Comenzó a trabajar en proyectos sociales y deportivos, “quería devolverle al país algo de lo que el país le había dado”, dijo un tiempo después. El 9 de noviembre de 2008 gana las elecciones municipales y ese año asume como Alcalde de la Capital de Nicaragua. Pero las cosas no funcionaron como pensaba. Comenzó a tener divergencias con la gente de su partido, el Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN) y no dejó de expresar en forma pública esas diferencias.

La madrugada del miércoles 1º de julio de 2009, Nicaragua despertó sacudida por la noticia triste, cruel, inesperada: Alexis Arguello, el Alcalde de Managua, el Gran Campeón Mundial de boxeo había muerto. Poco se supo entonces qué había sucedido. La Policía informó que la causa fue suicidio y poco tiempo después se archivó el expediente del caso. El informe oficial señaló que durante la investigación del hecho, se halló en su habitación un arma 9 milímetros que pertenecía a él, que tenía un solo disparo y presentaba las huellas digitales de Argüello. Al día siguiente, el jueves 2 de julio el director del Instituto de Medicina Legal (IML), Doctor Zacarías Duarte en una concurrida conferencia de prensa, anunció que el ex boxeador sólo presentaba un disparo a la altura del tórax. “No hay ningún signo que indique que haya habido violencia, que haya habido lucha o que haya habido defensa; su cuerpo está totalmente indemne de cualquier otro tipo de lesión”, dijo Duarte. Se informó que el disparo mortal se habría producido entre las 3 y las 3.30 am de ese día 1º de julio.

Una multitud lo lloró en su despedida el viernes 3 en el Palacio de Cultura.

Sin embargo, algunas voces se levantaron para manifestar sus sospechas.  Dora Argüello, hija del célebre campeón, sostuvo y aún sostiene que no cree en la versión oficial. Que vio el cuerpo de su padre golpeado, con la cara marcada, como si hubiera sufrido una una golpiza antes de morir. Con algunas fotos como prueba, la primogénita sostiene que tiene golpes en la cara, en un ojo, en el labio superior y una marca en un nudillo, debajo de un anillo, como si hubiera golpeado para defenderse. Para ella, a su padre lo mataron y responsabilizó al gobierno.

Varios testigos indicaron que se escuchó una detonación en su cuarto y sólo había un orificio de entrada y otro de salida. La mujer de Alexis confirmó en varios medios periodísticos la versión del suicidio. Pero los hijos creen otra cosa.

Las versiones se reprodujeron, contradictorias, durante todos estos años. Aún hoy se mantienen. El gran campeón fue llorado por una multitud durante los días posteriores a su fallecimiento. Y la discusión no se acaba. Hay quienes aún se señalan sus contradicciones con el FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional), su discrepancia con el partido, las contradicciones de representar al Frente alguien como él, que en su apogeo boxístico fue acusado de simpatizar con el gobierno de Anastasio Somoza. Otros comentan que sus diferencias con el orden cerrado del partido gobernante lo llevaron a una situación delicada, que pensaba renunciar a la alcaldía y ofrecer una amplia conferencia de prensa para aclarar todo.

Han pasado muchos años y poco se aclaró de la muerte de Alexis Argüello. Aquel flaco desgarbado, potente, lúcido, con una pegada durísima, aún es un enigma en su final. Pero también es el ejemplo de miles de nicaragüenses que ven a una figura estelar, humilde, trabajadora y exitosa. Se convirtió en la leyenda del deporte más importante de Nicaragua. Una leyenda que trascendió tiempos y fronteras. Y su fama aún crece. Hace muy poco tiempo, el entrevistador Larry King le preguntó a Floyd Mayweather con quien le hubiera gustado pelear, con que boxeador aunque ya hubiera fallecido. Y Floyd lo sorprendió con sus respuesta: “Alexis Argüello” Ante el desconocimiento del reportero, “Money” le aclaró: “Era un luchador increíble. Un boxeador increíble”.

 “El boxeo de mi época era más místico que el de hoy –dijo poco antes de morir- Nosotros nos preparábamos, tirábamos combinaciones: jab, recto derecha, golpe cruzado, uppercut, recto izquierda. Hoy se ven boxeadores con 3 golpes: jab, recto y gancho. Jab, recto y gancho…”. En esa nota hablaba de sus proyectos sociales, del fomento del deporte, del boxeo de cada época. Todo tuvo un abrupto final.

Nicaragua aún lo llora, pero también lo venera. Como aquel muchachito, Oscar de la Hoya, que en su camino triunfante en el boxeo lo vio como un faro que iluminaría su camino.


Hernán O’Donnell

(Publicada en Revista Ring Side, Julio de 2015)

Marcos Maidana, Floyd Mayweather y los caminos del boxeo

¿Habrá una tercera versión? ¿Existirá la chance de que vuelvan a enfrentarse? ¿Se juntarán otra vez los caminos de Floyd Mayweather y Marcos Maidana?

La vida está llena se sorpresas y difícil es predecir el futuro. Nadie sabe que puede suceder, y si bien existen tendencias, probabilidades y factibilidades, en el boxeo, casi como en ningún otro deporte, los combates, las idas y vueltas, las chances de ver una pelea inimaginable, siempre existen.

“El Chino” Maidana mantuvo una conversación, a través de Instagram Live, con el presidente de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), Gilberto Jesús Mendoza. Y dejó en claro sus ganas de volver al boxeo y retirarse como campeón.

Por eso tiene prevista una pelea ante Jorge “Acero” Cali, en la cual analizará su presente para evaluar su regreso total a la actividad. Y su sueño es volver a medirse con el célebre “Money”…

En aquel 2014 nadie imaginaba que sería el año del Chino; porque más allá de los resultados, parecía difícil que pudiera combatir contra Mayweather, la estrella mundial del momento. Y su manager, Sebastián Contursi, lo consiguió. El 3 de mayo en el MGM Grand Garden Arena, Las Vegas, Nevada, USA, Maidana realizó una grandísima pelea, donde descolló en los primeros asaltos (ganó el 1,3,4 y 5) y fue el dueño de la primera mitad de la pelea. Luego se recuperó Floyd y se llevó el resto de los rounds. Además de haber ganado el segundo, “Money” tuvo una diferencia de 8-4, pero la imagen del “Chino” en el inicio de la contienda lo llevó a ganarse todos los aplausos y obtener una revancha para ese mismo año, que se desarrolló en el mismo lugar el 13 de septiembre, con resultado favorable, otra vez, para el norteamericano.

De esa rivalidad quedó un respeto mutuo que se tradujo en elogios. Cuando Floyd llegó al final de su carrera, y tras el mediático choque con Connor Mcgregor, hizo un análisis de su trayectoria, no dudó en poner al “Chino” como uno de los rivales más duros que hubiera enfrentado. “Maidana es una leyenda, de los más fuertes que me tocó enfrentar”, señaló en su cuenta de Instagram. “Es un pelador increíble, fuerte y aguerrido”, agregó.

Era 2017. El “Chino” agradeció los elogios y empezó a soñar con una vuelta de tuerca más. Retomó los entrenamientos y en Enero de 2019 publicó un video en el que se lo veía en un entrenamiento a fondo y en un momento miraba a cámara y decía: “Floyd, la primera te la gané; en la segunda, te volé un diente…falta la tercera”. Todo un desafío.

Ahora parece que podría ser el tiempo de pensar en un tercer combate. No es fácil, porque el tiempo pasa y el mundo sigue en cuarentena, a la espera de una solución para el COVID-19. Y Mayweather tiene 43 años y Maidana 36, es decir que el tiempo no está de su lado. Pero no hay que descartar nada.

Desde la promotora de Floyd, publicaron un mensaje en las redes sociales con una imagen de un pasaje de una de sus peleas y la frase rimbobante “¿Aún creen que pueden descifrar el código MayVinci?”, en un juego de palabras con el código Da Vinci.

La respuesta de Maidana no se hizo esperar. “El mundo del boxeo sabe quién ganó. Si @FloydMayweahter tiene alguna duda, tenemos disponibles febrero o marzo de 2021…”, en otro desafío declarado.

Hace más días atrás, Mayweather había escrito en sus redes personales que su futuro podría ser como entrenaddor. “Soy nuevo y hasta ahora trabajé con gente sin experiencia en los rings, con lo cuál empezamos a crecer juntos. Pero les prometo que seré el mejor entrenador del mundo”, aseveró. Y afirmó que quería seguir el camino de su tío Roger, quién falleció hace poco más de un mes. “Por mi tío, me he sentido inspirado a ayudar a boxeadores en su carrera, tal como él lo hizo conmigo, junto a tanta gente”, señaló Floyd.

¿Que pasará en el futuro? ¿Habrá una tercera versión?

Los dos combates de aquel 2014 fueron de los más productivos en lo económico y de los más espectaculares en lo deportivo. Fueron, sobre todo la primera, las mejores peleas del año. Y aún permanecen en el recuerdo. Si habrá una tercera batalla será una cuestión de que los misteriosos caminos del tiempo y de la vida ofrezcan esa oportunidad.


Hernán O’Donnell

Boxeo con sangre irlandesa

Allá por 2014 publicamos en la Revista Ring Side, magazine especializado en Boxeo que dirige Carlos Irusta y sale desde 1995 de manera ininterrumpida, una nota que hacía referencia a un estilo, una forma, una tradición en el boxeo: la de la sangre irlandesa. Aceptamos que nos estimulaba el escribirla el peso del apellido y la ascendencia, pero también esa larga tradición de guerreros que regaron con sangre, sudor y valentía los rings del mundo a lo largo de la historia. Por eso nos pareció una linda oportunidad el repetirla ahora, cuando el deporte ha entrado en un paréntesis, y la actividad se extraña mucho. Para combatir la melancolía, repasemos entonces esta larga historia de batalladores de sangre irlandesa.

El boxeo moderno tuvo su origen en Inglaterra, hacia el siglo XVIII, a puño limpio y con unas pocas reglas fundamentales que se mantuvieron hasta 1838. De a poco, se sumaron algunos puntos que modificaron el reglamento original: Duración de las peleas, utilización de guantes acolchados, elevación del ring para que los auxiliares no ayudaran a levantarse al caído.

Podremos profundizar la historia, detallar cada uno de los aspectos reglamentarios, ser puntillosos en cada detalle y precisos en las fechas. Pero lo que esta nota les va a contar es que detrás del origen de este deporte en Inglaterra, hubo (y hay) otra historia: la de la Sangre Irlandesa, esa que fluye en la isla que domina Dublín y se enfrenta al Reino Unido, en un combate eterno, que divide a la República de Irlanda de su vecino poderoso.

La sangre irlandesa se vio reflejada en heróicos boxeadores nacidos en esas tierras o de lazos muy familiares. Y la emigración hacia otras lugares, sobre todo Estados Unidos, hizo que la pasión por el boxeo se desarrollase. Irlandeses inmigrantes llevaron el box que conocieron en las islas a Norteamérica. Y una larga lista de ellos marcó la historia del boxeo mundial.

Uno de los pioneros fue Paddy Ryan, quien nació en in Thurles, Tipperary, República de Irlanda, el 14 de marzo de 1851. Llegó a ser Campeón del Mundo en mayo de 1880 cuando le ganó el título a Joe Goss. Y perdió la corona el 7 de febrero de 1882 ante el célebre John L. Sullivan. Nacería, allí, una leyenda, una celebridad que se mantiene hasta nuestros días.

John L. Sullivan, hijo de Michael Sullivan y Catherine Nelly, dos inmigrantes irlandeses, nace en Boston, Estados Unidos el 15 de octubre de 1858. Fue un mito del boxeo. El último campeón a puño descubierto. Un hombre que realizaba combates de exhibición y por el dinero que podían ofrecerle. Que tuvo una victoria memorable ante Jake Kilrain, que duró ¡75 rounds! cuando la esquina del contrincante decidió el retiro, en la última pelea que se realizó sin guantes.

Había llegado el tiempo de la gloria para un hombre que, hasta el momento de su encumbramiento en el boxeo, parecía destinado a ser un jugador de Baseball.

Luego, los excesos, los placeres y el alcohol mermaron su físico, hasta llegar a perder su título cuando cae frente a James Corbett en 1892.

Para los argentinos decir Jack Dempsey es algo así como decir Luis Angel Firpo. O El Combate del Siglo. Lo cierto es que este hombre que salió vencedor aquella noche del 14 de septiembre de 1923, había nacido en el estado de Colorado de Padré irlandés y madre inglesa. Su reinado duró hasta que se topó ante otro americano de orígen irlandés: Gene Tunney lo venció en septiembre de 1926. Era hijo de irlandeses John Lydon Tunney y su esposa Mary habían llegado de Irlanda en busca de construir un futuro mejor.

Y fueron en busca de él.

James Braddock también era hijo de inmigrantes irlandeses. Nacido en Nueva York, su historia fue muy conocida a partir de la película que refleja su vida: “Cinderella man”, el hombre cenicienta. Su campaña en el boxeo había sido interrumpida por la Gran Depresión de 1929 y debió trabajar como estibador para poder llevar dinero a su hogar. Cuando menos lo esperaba, le llegó la chance para pelear por el título mundial ante Max Baer. Y sorprendió al mundo con una indiscutida victoria. Luego, cedió ante el gran Joe Luis.  

Tom Sharkey nació en Dundalk, Irlanda. También dejó su tierra natal para arribar a Nueva York. Muy pronto se unió a la Armada de Estados Unidos. Allí aprendió a boxear y luego desarrolló una interesante carrera profesional.

Y si hablamos de sangre irlandesa, hasta el mismísimo Muhamad Alí tenía ascendencia de esa generosa sangre guerrera. Un estudio demostró que un bisabuelo del Más Grande Boxeador de todos los tiempos había nacido en Ennis, al oeste de Irlanda, para luego emigrar hacia los Estados Unidos donde se casó con una mujer afroamericana.

En 2009, el magnífico Alí realizó un viaje a Irlanda para vistar la tierra de sus antepasados. Cuando llegó a Ennis, el pueblo entero salió a vitorearlo. Era sangre irlandesa que llegaba a conocer su tierra de origen. Lo recibieron con los honores más puros y francos de un pueblo: banderas en las calles, carteles en todos los comercios, y una caravana que lo paseó por las principales calles donde miles de habitantes saludaron su paso. Su esposa, Yolanda, afirmó allí que la sangre irlandesa de Alí podría explicar su legendaria habilidad para apabullar a sus adversarios.

El tiempo siguió su camino y surgieron boxeadores de sangre irlandesa que alumbraron por distintos sitios. Un caso muy famoso fue el de Barry Mc Guigan. Uno de los grandes boxeadores irlandeses, fue campeón europeo, representó a la Irlanda del Norte en los juegos de la mancomunidad británica y titular mundial del peso pluma al vencer al panameño Eusebio Pedroza. Solo perdió tres veces en 35 combates. Ganó 28 de sus 32 triunfos por nocaut. Católico y casado con una mujer protestante. Alguna vez le preguntaron: ¿Por qué te has hecho boxeador? Y respondió: “Porque no puedo ser poeta. No se escribir historias…”

Mc Guigan había nacido en Monahan, era católico y se destacó por sus valores humanos. Siempre buscó entregar un mensaje de paz, en un tiempo en que Irlanda del Norte se debatía en luchas constantes entre católicos y protestantes. Inspiró la película “The Boxer”, con la actuación de Daniel Day Lewis.

Era sangre irlandesa guerrera en el ring y pacifista en la vida cotidiana. Ahora entrena a Carl Frampton, nacido en Belfast, Irlanda del Norte, un boxeador de enorme proyección y muy buenas cualidades,  que quiere emular a su mentor. Protestante é, se ha casado con una mujer católica. Y afirma su mensaje de paz en una zona que siempre está latente la división.

Se podrán enumerar muchos ejemplos más. Podremos recorrer otros nombres, de otros tiempos y más cercanos. La pasión por el boxeo de actores como Liam Nelson, quien si bien nació en Irlanda del norte, para los del sur hay una sola. Historias que inspiraron películas, libros, obras de teatro.

Pero esta historia está centrada en la Sangre Irlandesa, la que inspiró a tantos pugilistas y regó con nobleza los cuadriláteros del mundo.


Hernán O’Donnell

(Publicada en Revista Ring Side, Diciembre de 2014)