Ganar en Quito…¿Hazaña o utopía?

La Argentina sólo una vez pudo ganar en la altura de Quito. Fue bajo la conducción del entrenador Marcelo Bielsa, por la Competición Preliminar de la Copa del Mundo de la FIFA-Corea-Japón 2002. Fue por 2 a 1, con goles de Hernán Jorge Crespo y Juan Sebastián Verón. Antes y Después, no se consiguieron victorias.

En total jugó 6 partidos y sólo consiguió la victoria mencionada; empató por la Copa América 1983, 2 a 2 con goles de Jorge Luis Burruchaga, y para la clasificación a la Copa del Mundo de la FIFA-Brasil 2014, 1-1 con tanto de Sergio Aguero.

Perdió 2 a 0 por las eliminatorias Francia 1998, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. En la primera de esas derrotas nació la célebre frase “En la altura, la pelota no dobla”, del entonces entrenador albiceleste, Daniel Alberto Passarella.

Por eso, a toda la presión, la psicosis, y la necesidad imperiosa de conseguir los tres puntos, se suma un dato de la realidad que es insoslayable. La altura es un factor de peso que condiciona a los equipos argentinos.

Los limita, les impone un ritmo de juego distinto, más lento, más pausado. Argentina deberá jugar con la cabeza puesta en regular energías, atacar sin desgastarse y buscar el aire permanente para no llegar al ahogo.

Y encomendarse a todos los ángeles posibles, a la inspiración de Leo Messi, el temperamento de Mascherano, el acompañamiento de todo el equipo y los duendes que iluminaron a la albiceleste aquella jornada feliz del 15 de agosto de 2001, cuando se logró la esperada victoria en la altura de Quito.

 

Hernán O’Donnell

El tobogán de Argentina lo desliza del Mundial

Luego de la serie ante Uruguay y Venezuela decíamos que Argentina, en la recta final se resbalaba. Y pensábamos que era sólo un resbalón, un tropiezo que no le permitía, en ese momento, afirmarse en las posiciones de los que clasifican a la Copa del mundo de la FIFA-Rusia 2018, pero que a la vez, actuaría (ese resbalón que siginificaba igualar de local con Venezuela) como un llamado severo de atención. Que en denfinitiva, esa alarma se transformaría en un estímulo para reaccionar y salir decididos a revertir la situación, a mostrarle al mundo el poderío de este equipo, a sacar a relucir el orgullo y la capacidad.

Estábamos más ilusionados con la reacción, a partir de una rebeldía espiritual, que con argumentos futbolísticos que la sostuvieran. Y no sucedió. Porque no hubo una reacción desde lo anímico. Sí hubo una expresión futbolística similar a la de Venezuela, quizás con otra estrategia y otra táctica, pero muy emparentada en los dos últimos encuentros de local: un equipo, el nuestro, que domina el partido, maneja el desarrollo, supera en el territorio al adversario, y le genera unas cuantas situaciones de gol.

Pero también choca contra una defensa cerrada, un arquero (los dos, el de Venezuela y el de Perú) muy sólido, y una falta de contundencia que también se mezcla con una pizca de mala suerte.

Pero no hubo rebeldía; faltó aceleración en tres cuartos, algún desborde que desacomode a la zaga adversaria, gambeta profunda en el área, hasta pelotazos…se generaron muchas situaciones, es cierto, por superioridad jerárquica y por buenas asociaciones, pero no se redobló la apuesta. Apretarlos contra su arco, meterlos en el área chica, obligarlos a la defensa heróica.

Perú siempre se mostró sereno a la hora de cerrarse; se escalonó bien para controlar a Messi, con mayor eficacia en la primera parte que en la segunda. Y tuvo dos chances para convertir: la primera a los 33′ de la primera parte, tras un buen centro que Jefferson Farfán no pudo conectar bien y su disparo se fue muy cerca del palo derecho de Romero, y la segunda un magnífico tiro libre del delantero Paolo Guerrero, al ángulo superior derecho de Sergio Romero, quien la desvió al corner y con esa atajada se terminó el partido.

Sampaoli habló del dominio y de merecimientos. Y tiene razón. La Argentina fue protagonista, generó muchas oportunidades y mereció ganar. Pudo hacerlo si convertía Messi su remate a los 37′, o cuando cabeceó Benedetto a los 44′, o la chance que tuvo Di María, o la del “Papu” Gómez en el segundo tiempo, o los remates de Lucas Biglia y de Javier Mascherano en el complemento.

Cualquiera de esas posibilidades le pudo dar la victoria a la Argentina. Como también si Agüero convertía el penal en Córdoba ante Paraguay, Argentina empataba ese partido (y tal vez lo ganaba) o si el error involuntario de Masche ante Perú en Lima no sucedía, la Argentina ganaba 2 a 1 de visitante. Y con esos resultados, 3 o 5 puntos más, tal vez Edgardo bauza seguía al frente del combinado…Todas especulaciones. El fútbol, como la vida, puede apelar a todo tipo de especulaciones, al “si hubiera pasado”…pero lo único que cuenta es lo que pasó.

Y lo que pasó es que la Argentina no pudo ganar los últimos cuatro partidos y ahora deberá hacerlo en la altura de Quito para mantener viva su ilusión de ir al Mundial.

 

Hernán O’Donnell

La fe de Gareca, el hermetismo de Sampaoli

Las horas pasan y el partido del año se acerca. Ya queda poco por hacer, más allá de que los entrenadores van a estirar los minutos hasta lo máximo para poder aprovechar cada instante y optimizar el tiempo de preparación.

Perú, está dicho, acumulará 10 días consecutivos de entrenamientos y trabajos. Han contagiado de optimismo a toda la nación, que se une en el apoyo al seleccionado a través de mensajes en las redes sociales y avisos televisivos que se repiten a toda hora en las cadenas del país.

“Estamos en el mejor momento de la eliminatoria, preparados para jugar este partido trascendental”, dijo Gareca en Lima, en conferencia de prensa.

“Estamos preparados para hacer el mejor partido y hacerle frente a todo; el escenario es como cualquier otra cancha de fútbol”, dijo el DT que le restó así importancia al peso que pueda tener “La Bombonera”.

Mientras la Argentina se dividió en trabajos físicos y futbolísticos, y el DT Sampaoli ensayó con diferentes alineaciones, con variantes que se manifiestan de mitad de cancha hacia arriba. Pareciera que el arquero Sergio Romero y la línea de fondo compuesta por Gabriel Mercado, Nicolás Otamendi, Javier Mascherano y Marcos Acuña está confirmada.

Pero el resto no está asegurado. Tal vez Fernando Gago pueda tener asegurada su presencia; quizás Di María y asoma Benedetto como centreforward titular. El resto, puede variar.

Salvo Leo Messi, claro.

Que va a pasar en el estadio de Boca dentro de muy pocas horas es difícil de pronosticar. Todos imaginamos un partido con el seleccionado local volcado al ataque, metido a fondo en los primeros minutos para abrir el marcado y un conjunto visitante que intentará defenderse, aguantar el embate inicial y luego acomodarse en el partido. Pero es sólo una presunción. Puede pasar cualquier cosa. Y eso lo hace atrapante, apasionante e imprevisible.

 

Hernán O’Donnell

Empezó la cuenta regresiva para el partido del año

Hoy empieza a trabajar el seleccionado argentino; Perú lo hace desde el lunes 25 de septiembre. Hoya a la tarde tendrá una práctica con algunos futbolistas la Argentina, y recién el martes podrá tener el plantel completo; Perú ya cuenta con las figuras que pidieron incorporarse antes. La Argentina llegará con dos días y medio de trabajo; Perú acumulará 10 entrenamientos previso al examen.

Así las cosas, habrá que aferrarse a la diferencia de categoría, a la jerarquía de nuestros futbolistas, al poder de convicción del entrenador, a la capacidad de captar muy rápido la idea de juego de nuestros profesionales y a la inspiración de sus mejores jugadores, encabezados por Messi.

La realidad es que pareciera que el rival se prepara mejor, por lo menos está más enchufado en el partido, más enfocado. A la Argentina le suceden hasta los problemas imprevistos, como el accidente que sufrió Sergio Agüero en Amsterdam, tras haber concurrido al recital de Maluma. Y esto es lo que preocupa; que aún sin haber empezado el trabajo de campo, los problemas surgen solos.

Perú está enfocado. Ha realizado algunos ensayos y se advierte que jugaría con un sistema de 4-4-2, aunque todavía se duda si tendrá Messi una marca personal o no. Quienes conocen a Ricardo Gareca, aseguran que no es del gusto del DT destinar a un futbolista a hacer persecusión sobre otro por toda la cancha.

“Estoy muy bien, con bueno ánimo. Sabemos que quedan dos partidos para conseguir la gloria. Después de 35 años (de no ir a una Copa del Mundo), entendemos todo lo que significa para nosotros. Todos sabemos que es el partido de nuestras vidas”, dijo el defensor Miguel Trauco

Sobre la presión de jugar en la Bombonera, respondió: “Todas las canchas son difíciles, la hinchada puede jugar a favor o en contra de ellos. Creo que la presión la pueden sentir ellos cuando no anoten un gol en los primeros minutos”.

El delantero Raúl Ruidiaz señaló algo parecido: “Tuve la chance de jugar en la Bomboenra con la Universidad de Chile, y es impresionante el clima que se vive, pero creo que la presión la van a atener ellos. Todos estamos metidos en este partido, y queremos sacar un buen resultado para jugar más tranquilos ante Colombia”.

Hoy a la tarde hablará Ricardo Gareca. Se espera su palabra con ansiedad; el DT de la Argentina, Jorge Sampaoli tiene previsto comunicarse recién el miércoles a las 19 hs, pero esto puede tener modificaciones. Veremos como está el semblante del entrenador y los jugadores.

La parada es difícil, y detrás está la ilusión de todo el país de llegar al Mundial.

 

Hernán O’Donnell

Perú empezó a jugar el partido

Se podría decir que ya tiene una leve ventaja. Quizás no sea tan influyente, al cabo del partido. Pero es importante, y significativa.

Perú comenzó esta semana, una antes que la Argentina, los entrenamientos oficiales para el partido crucial del 5 de octubre en La Bombonera, por la Competición Preliminar de la Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018. Una semana antes, por lo menos 6 entrenamientos más. Y la concientización, con todo lo que ella implica. La imagen es que Perú ya está enfocado en el partido, mientras que el seleccionado, con sus jugadores aún vinculados a los clubes que pertenecen, y el entrenador con tareas de observación, asoma más disperso en el trabajo.

Hace unos días, Ricardo Gareca habló en conferencia y transmitió conceptos interesantes, pero lo más destacable es el gran convencimiento que tiene, y la serenidad de afrontar un desafío muy difícil.

“Este es el partido más difícil que nos toca; lo va a jugar todo el país, todo Perú va a estar pendiente y creo que lo más importante es el convencimiento que tenga el equipo”, señaló el DT.

No le molesta el cambio de cancha; en definitiva, nació al fútbol como jugador de Boca, lo hizo en inferiores y muchos años en primera división. Conoce muy bien el estadio: “Nosotros estamos preparados para jugar en cualquier escenario. Sabemos que aforntamos una gran responsabilidad, pero estamos preparados para ello”.

“Nada está escrito de antemano; no sabemos que va a pasar, nosotros vamos con la intención de ganar”, afirmó Gareca.

Comenzó el trabajo de preparación de la fecha FIFA el lunes 25 de septiembre, y continuará sin descanso hasta el miércoles 4 de octubre. Así sumará 10 entrenamientos consecutivos para llegar bien al examen. Nada mal.

Perú puso en marcha el equipo; la Argentina todavía está en estado deliberativo. Para comenzar, no es lo más auspicioso. Aunque pueda resolverse en la recta final, aunque la jerarquía de los futbolistas argentinos haga que todo pueda disimularse. Pero no es para subestimar este detalle de comienzo de preparación.

 

Hernán O’Donnell

Sólo se habla de Argentina y Perú

Aunque todavía faltan dos semanas, aunque aún hay mucho tiempo para planificar el partido, aunque también hay mucha actividad deportiva (incluído el fútbol con todas las ligas en marcha y las Copas continentales en pleno desarrollo), en la Argentina, en materia deportiva, sólo se habla del partido correspondiente a la Competición Preliminar de la Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018 que van a jugar el jueves 5 de octubre en la Bombonera, Argentina y Perú.

No se habla de otra cosa. No hay tema que lo pueda superar; ni el combate tremendo entre Saúl Alvarez y Gennady Genadievich Golovkin, ni la lucha que mantienen Hamilton y Vettel en la Fórmula 1, ni los partidos de Los Pumas en el Rugby Championship y ni siquiera el descenso a la Zona Americana en la Copa Davis del equipo argentino de tenis. Nada se interpone en un partido que ya se juega.

En realidad, se juega desde 1969. Porque apenas se planteó la idea de mudar este partido a la Bombonera, lo primero que se recordó fue el encuentro del 31 de agosto de 1969 correspondiente a la Competición Preliminar de la Copa del Mundo de la FIFA-México 1970; partido que quedó en el galpón de los malos recuerdos, pero que sus fantasmas (como el 0-5 ante Colombia) siempre revolotean. Para algunos, no era un buen augurio; para otros, una mezcla de desquite y oportunidad de buscar un estadio cuya resonancia puede intimidar a los visitantes.

Se debatió muy largo sobre el lugar y su influencia. Todavía se habla de la cancha. Del efecto que puede generar en los futbolistas argentinos y en los peruanos, cuyo DT es argentino y formado en Boca Juniors. Ricardo Gareca conoce muy bien esa cancha.

Se habla más de la Bombonera que de fútbol. Y cuando se habla de la pelota, se discute más las formas, el modo y los métodos de Sampaoli, el DT argentino, que del contenido de su trabajo. Se discurre más si viaja mucho, si se saca fotos en conversaciones con los jugadores, en el costo de sus travesías, que del contenido del trabajo, la calidad de los entrenamientos y la propuesta de juego.

Todo envuelto en un mar de nervios. Porque el pasaje al Mundial parece jugarse en este partido, ya que el encuentro final ante Ecuador encierra un peligro mayor con la altura y los contratiempos físicos que genera. Hay una sensación de que éste es “el” partido; que aquí se juega “todo”. Y por eso nos olvidamos de hablar de fútbol, cuando los nervios y la ansiedad ya empezaron a jugar su partido.

 

Hernán O’Donnell

Los nombres del seleccionado para el examen final

Germán Pezzella es uno de los nombres que sorprendieron. O que pudo sorprender a muchos; pero hay que decir que el ex jugador de River atraviesa un buen momento en la Fiorentina y ha mostrado algunas cualidades importantes, sobre todo en el cabezazo: es un arma ofensiva letal, que ha aprovechado en varias oportunidades.

Se habló de que podría llegar Ezequiel Garay, un jugador con mucha experiencia en la selección, que tuvo un buen Mundial en Brasil 2014, que supo jugar en el Real Madrid y con actualidad en el Valencia. Pero no está en la primera nómina.

Emanuel Mammana tiene una característica importante en este momento del equipo: es rápido, y para una zaga de tres, se necesita gente veloz, pues se deben cuubrir mayores espacios que con línea de cuatro y la Argentina de Sampaoli tiene por norma atacar y pararse muy adelante en el campo, por lo tanto los defensores (de papel fundamental, pues al arriesgar mucho son los de mayor responsabilidad: no pueden equivocarse, un error se paga con gol, recordar el tanto de Venezuela) deben ser hombres ágiles y veloces.

Mammana le da al entrenador variantes que son valiosas. Es un acierto convocarlo. Después, hay más nombres.

El Papu Gómez tiene habilidad, velocidad y gol. y una cualidad para estos momentos: siempre se mostró como un jugador con rebeldía; saca pecho cuando las cosas se ponen difíciles. En un partido San Lorenzo-Banfield, en el que el visitante ganaba por 1 a 2, tras luchar toda la tarde, en el minuto final arremetió con una jugada individual y un remate cruzado que logró el empate en 2 y llevar tranquilidad a su equipo.

El Toto Salvio es otro futbolista veloz y hábil. Para lo que pretende el DT por los costados puede ser un buen aporte.

Está Sergio Agüero y está bien. la vieja guardia debe estar en estos encuentros. No está Gonzalo Higuaín, y está mal. No parece aconsejable descartar a un futbolista de tanta trayectoria y con capacidad goleadora, que forma parte de los históricos y que puede dar la talla, incluso por su sed de desquite. Si pensamos que es un momento para los hombres de trayectoria y experiencia, el Pipita debería tener un lugar. Es un hombre de la selección.

Por el resto, no hay mucho más que ceir. La lista de los que actúan en el exterior está presentada y se sumarán jugadores del ámbito local. El compromiso final está a la vuelta de la esquina, ya no se puede fallar.

 

Hernán O’Donnell 

En medio de la confusión general

Hace ya más de treinta años, el programa de TV “La noticia rebelde”, que conducían Carlos Abrevaya, Jorge Guinzburg, Adolfo Castello, Raúl Becerra y Nicolás Repetto, tenía un slogan que reflejaba un alta dósis de humor, pero también de realidad: “Un aporte más a la confusión general”.

Era, de un modo irónico y simpático, una manera de decir que tampo allí habría una solución acabada, ni una receta mágica para los problemqas coyunturales. Tan sólo una mirada más, y si se le agregaba una cuota de humor, autocrítica y acidez, podía ser también un aporte más al problema. Muy gracioso y muy cierto.

Estas son las horas que vive el fútbol argentino y su seleccionado nacional. Horas de confusión, incertidumbre y angustia, que se ven bombardeadas por los más variados aportes y comentarios que llegan desde todos los medios de comunicación posibles y, sumadas todas esas voce, el ruido es un infierno de voces que van desde el apocalipsis hasta las posiciones más sesudas. Todas las voces juntas, desde las más apropiadas hasta las más escandalosas forman un conjunto que se hace muy difícil de analizar y racionalizar. Desde las opiniones basadas en buenas intenciones hasta las voces más sensacionalistas, todas suman un compendio del que es difícil extraer una receta definitiva para ganar los partidos que vienen.

La solución, si es que existe, la tienen quienes asumieron la responsabilidad de la conducción. Los dirigentes, los entrenadores y, al final, los jugadores. La tarea de llegar a la clasificación a la Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018 es de Claudio Tapia, el Presidente de AFA, y la Comisión Directiva que lo acompaña; de Jorge Sampaoli y el Cuerpo Técnico que lo secunda. De Leo Messi y los jugadores que forman el plantel. Ellos tienen la responsabilidad, la carga y también la oportunidad de lograr el objetivo. La catarata de opiniones que vertemos alrededor, en este momento, es un aporte más a la confusión general. Podemos dar mensajes de fe, de esperanza, de aliento y de optimismo. También habrá aquellos que vituperen críticas y enciendan alarmas y pronostiquen el caos. Pero todo es “ruido” a su alrededor.

Nosotros creemos muchas cosas; que hay que estar tranquilos, que hay que preparar los dos partidos (primero el de Perú) con la mayor serenidad posible, que es el tiempo de los históricos, que un goleador como Gonzalo Higuaín no puede faltar, que no es fácil cargarle la responsabilidad a pibes o jugadores sin experiencia en la selección, que deben estar en el plantel Mascherano, Agüero, Di María, y varios etcéteras. Pero es un pensamiento que expresamos ahora y que no sabemos cuanto puede influir en los que dirigen, más allá de que sabemos que también es una gota más en el río de voces. Lo principal que podemos decir es que es el momento de la UNIÓN y de la serenidad. Los responsables tienen la tarea por delante y son los únicos que pueden actuar y lograr el objetivo. Ojalá que puedan encontrar el camino.

 

Hernán O’Donnell

En la escalada final, Argentina resbala

El fútbol es maravilloso por esto. Porque “la cátedra” descontaba que la Argentina le iba a ganar a Venezuela; más aún, los comentarios, los pronósticos, que en el fútbol hasta el más lógico roza la temeridad, anticipaban que la albiceleste vencería a Venezuela y Perú, y con esos 6 puntos tendría encaminada la clasificación a la Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018.

No sucedió. Por lo menos el primer anticipo. La Argentina no pudo con la “Vinotinto”. Que mereció ganar, es cierto. Que fue muy superior en la primera media hora de juego, que tuvo un gran primer tiempo y que debió haberse llevado una ventaja de por lo menos dos tantos, también es verdad.

Pero, tal como lo afirmaba el entrenador anterior del elenco nacional, Edgardo Bauza, los merecimientos en el fútbol no existen. O por lo menos no se consideran a la hora de repartir los puntos. No existe el “fallo” de los jueces como sucede en el boxeo cuando una pelea llega al final de los 12 rounds. Aquí es por goles, no por merecimientos.

Y la Argentina no pudo marcar más tantos que su adversario. Generó una cantidad grande de situaciones en esos primeros 45 minutos. Probó con tiros de media distancia, con maniobras combinadas, con buenas asociaciones, con centros…Se lució en varias ocasiones el arquero Fañíguez, en otras faltó precisión, en alguna no se eligió la mejor opción y en otras aparecieron piernas salvadoras de los defensores visitantes.

Se enredó la Argentina en ese laberinto que le propuso el rival, y lo que no debía ocurrir, sucedió: El día anterior consultamos al DT Sampaoli por los recaudos a tomar en ese dominio territorial, pues la pérdida del balón podría generar contragolpes y dolores de cabeza. El Técnico asintió y consideró que podía ser muy peligroso perder la pelota en la mitad de la cancha, por eso había que tener un buen dominio del balón y las marcas ajustadas en los hombres preparados para el contraataque del rival. Y pasó. Se perdió una pelota apenas pasada la mitad de la cancha, las marcas no estaban ajustadas y el contragolpe letal de Murillo tras la salida de Romero, le dio, con un buen remate, el tanto a Venezuela.

Una ola helada se metió en el Monumental. Si la noche era fría, ese tanto traía una viento más ´profundo. Enseguida llegó el gol en contra de Feltscher y un poco más de tranquilidad para los nervios de Sampaoli, Beccacece y toda la gente.

Pero no tuvo el equipo local más ideas. Se perdió en los nervios y la confusión; la salida de Di María (de muy buenos 20 minutos) pudo influir; Acuña alternó buenas con otras no tanto; Banega tuvo algún desacierto, Dybala ya no encontró a Messi y Leo quedó aislado, entre el intento individual y la búsqueda de socios que no aparecieron: ni Icardi ni Benedetto fueron profundos y amenzantes.

La Argentina dejó pasar una oportunidad de oro. Perdió dos puntos que pueden ser vitales. Se complicó, y mucho, en su camino al Mundial. No pudo responder al pronóstico de la cátedra. Cuando se empieza a llegar al final de la trepada, este resbalón frena la marcha y abre una gran preocupación.

 

Hernán O’Donnell

 

 

 

La Argentina, y una prueba clave ante Venezuela

“Mañana sólo sirve ganar”. Así titula la propia página oficial de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en su web oficial; y el entrecomillado responde a una declaración textual del DT, Jorge Sampaoli. Fue la respuesta a una pregunta puntual. Consultado si había que ganar sí o sí, si sólo servía la victoria, respondió con total sinceridad de modo afirmativo.

Lo cierto es que Sampaoli no eludió la responsabilidad ni le escapó a la realidad. “Tenemos que marcar un gol rápido, para que se deforme el partido; nuestra obligación es hacer que el rival modifique su postura inicial. La modificación tiene que ver con la contundencia, y si convertimos rápido, obligamos al rival a que busque otro plan”, agregó el entrenador.

Y continuó: “Mi idea como seleccionador es tener muchos jugadores preparados para que cuando les toque jugar en la selección, no solo tengan que pensar en el rival sino, también, en el equipo. Yo priorizo mucho la sensación que tengan con el equipo, con su idea. Busco establecer un estilo de juego y que los jugadores lo puedan llevar a cabo. Las convocatorias tienen que ver con la actualidad en la que esté cada uno de los futbolistas”.

“Como se han desarrollado las Eliminatorias, cada partido va a ser muy difícil de resolver porque la presión existe y nuestra obligación no nos debe bloquear. Ganar los compromisos en los que nos toca ser locales nos dejaría muy bien parados para clasificar”, sostuvo el DT.

“Contra Uruguay estuvimos mucho tiempo en campo rival, no pudimos doblegar por la cantidad de jugadores y piernas que obstaculizaban; tenemos que traducir ese dominio de balón en situaciones de convertir”.

“Si en el juego de posesión tenemos pérdidas de balón, nos puede generar peligro los contragolpes de Venezuela. Es un equipo que tiene un ataque directo, descuelga cuatro jugadores en atque, tanto los delanteros Martínez y Rondón, como Córdova por derecha y Machís por izquierda, salen muy rápido. En ese partido estamos, con la intención de dominio en ataque y las marcas en los jugadores más alejados”, destacó sobre las virtudes del rival.

Un rival que ya tiene equipo definido: Wuilker Faríñez; Victor García, Jhon Chancellor, Mikel Villanueva y Rolf Fletscher; Sergio Córdova, Yangel Herrera, Arquímedes Figuera y Darwin Machís; Josef Martínez y Salomón Rondón. No estará su máxima figura, Tomás Rincón, que llegó al límite de amonestaciones y deberá cumplir una jornada de suspensión.

Un rival que mantiene la ilusión en el crecimiento y en poder meterse de lleno en la discusión de Sudamérica. Mañana tendrá una nueva chance de mostrar sus progresos; ese es el camino de Venezuela; el de la Argentina, lograr tres puntos fundamentales para empezar a mirar hacia Rusia.

 

Hernán O’Donnell