“Un homenaje al viejo y querido fútbol argentino”

Cuando la selección nacional ganó la Copa del Mundo de la FIFA-Argentina 1978 y se consagró por primera vez como la mejor del mundo, el Dt de aquel equipo, César Luis Menotti sentenció: “Fue un homenaje al viejo y querido fútbol argentino”. En esa frase quiso resumir el significado del logro y el modo en que se consiguió. Un reflejo de, por entonces, alrededor de 100 años de juego, donde se hizo carne el buen trato del balón, la búsqueda ofensiva, la propuesta generosa y la habilidad individual. Todo eso quiso resumir el seleccionado que le abrió las puertas de la gloria a nuestro fútbol.

Jorge Sampaoli intentó hacer lo mismo en el amistoso ante Singapur. Un homenaje a nuestro viejo y querido fútbol. El 2-3-5 tan usado durante décadas. El esquema que sintetizaba delanteras míticas, formaciones que hoy se repiten de memoria. Guzmán en el arco, y luego Mammana y Fazio; Salvio, Biglia y Acuña; Di María, Dybala, Correa, Lanzini y Gómez. Un clásico de aquel fútbol de los años 40 y 50…

Había que ver cuánto podía resistir el equipo local, que alineó una hilera de 5 defensores, más adelante 4 volantes y un sólo hombre desprendido en posición ofensiva. El desarrollo fue una constante: Argentina dueña de la pelota, posicionada en el campo adversario y con la intención de mover la pelota, ya sea por combinaciones o por maniobras individuales, hasta conseguir el espacio y el momento para definir.

La defensa local aguantó 25 minutos: un corner y una entrada solitaria de Federico Fazzio abrieron el marcador. Ya no había más que esperar la llegada de más goles. A los 30′ Joaquín Correa sorprendió a todos por el primer palo y señaló el 2 a 0 con el que se cerró el primer tiempo.

Es cierto que el adversario no opuso ningún riesgo. Que lució como un conjunto de principiantes, con pocas habilidades individuales, sin juego colectivo y carente de toda astucia o destreza para este nivel que exige el equipo argentino. Un conjunto de cualquier categoría  vernácula tiene más alto grado de peso futbolístico. Pero lo que vale destacar es la intención del entrenador y la disposición del equipo.

Vale premiar a Sampaoli porque hizo de entrada un planteo ofensivo a cara decsubierta, porque no se acomodó a ninguna cautela. ¿Que sentido tiene arrancar con un esquema clásico, digamos 4 defensores, 3 volantes, enganche y dos puntas, si luego con el correr de los minutos hay que sacar defensores o volantes retrasados para que ingresen hombres de ataque? No tiene ningún sentido. Mejor empezar así.

La segunda parte fue más tediosa. Argentina se desdibujó y Singapur no salió de su letargo. Los cambios le quitaron fluidez al desarrollo; la pelota se mantuvo siempre en poder de la visita. Y Alejandro Gómez tuvo la virtud de explotar una variante intersante: el remate de media distancia; desde afuera y a los 59′, marcó el 3 a 0.

A los ’74, Paredes elaboró una maniobra individual y marcó el 4 a 0. Y sobre el cierre, llegaron dos goles para decorar la noche de Asia. a los 89′, Alario. Y a los 91′, Di María escribieron el 6 a 0 final.

Argentina tuvo un entrenamiento televisado, con público, en un estadio grande y mostró una imagen de neto corte ofensivo, con una predisposición constante de atacar y un esquema que se remontó a las viejas décadas de gloria de nuestro viejo y querido fútbol.

 

Hernán O’Donnell

 

Argentina, un nuevo modelo que invita a la ilusión

En el primer tiempo se pareció al equipo de Bielsa que superó a Brasil en 2001; en la segunda parte, por momentos nos pareció revivir el històrico enfrentamiento de los octavos de final del Mundial de Italia 1990, en Turín.

Hubo un equipo que presionó e intentó asfixiar al adversario y otro que sufrió y por momentos se abrazó a la fortuna. Dos versiones de un seleccionado que condensó en 90 minutos dos recuerdos de partidos importantes.

La Argentina propuso un modelo que invita a la ilusión: una disposición en el campo de juego de neto corte ofensivo, con salida limpia desde el fondo, traslado seguro y presión alta en el campo rival. En ese contexto fue muy buena la aparición de José Luis Gómez, quien se ofreció como salida clara, con buen manejo y proyección, tanto en el lateral abierto como en diagonales con toques asociados. También se destacó la tarea de los volantes centrales, Biglia y Banega, de correcta labor en la elaboración del juego.

Pero el más importante en ese lapso fue Angel Di María. Tuvo velocidad, habilidad e inteligencia para abrir a la defensa brasileña y mostrarse como la herramienta principal para la ofensiva argentina; por su sector llegaron las mejores jugadas. De arranque, un desborde y un remate suyo en el palo derecho avisó que por la banda izquierda, la Argentina sería una pesadilla.

Luego tiró el centro que cabeceó Otamendi, rebotó en el poste izquierdo y Mercado supo aprovechar el desvío para convertir con el arco desguarnecido.

Argentina había redondeado un buen primer tiempo, con muchas intenciones declaradas, una postura que se le exige a la historia de la albiceleste y se llevaba el premio del marcador.

En la segunda parte, cambió el argumento de la película. Brasil tomó las riendas, se animó y fue en busca de la igualdad. Se movieron con más profundidad Gabriel jesús y Renato Augusto, mientras que Philippe Coutinho se hizo dueño de la pelota y el armado de la ofensiva “verdeamarelha”.

A los 62′ tuvo una clara y propicia situación: Gabriel jesús superó con gambeta larga la salida del arquero Sergio Romero, pero no pudo convertir: su remate se etrelló en el poste derecho, y del rebote Wiilian quisó asegurar el disparo con un tiro fuerte, pero Romero logró desviarlo. Era la situación más clara de un brasil que emuló a sus antecesores del ’90, pero otra vez la fortuna estuvo con la albiceleste.

Los cambios le restaron poderío al equipo de Sampaoli. Más allá del esfuerzo de todos, las salidas de Gómez, Mercado, Higuaín y más tarde Banega, se sintieron. Los ingresantes mostraron entusiasmo, algunos para seguir con atención (Guido Rodríguez), otros con los nervios lógicos de los inicios (Mamanna, Tagliafico) otros con altibajos (Joaquín Correa). Todos con el crédito abierto para el futuro.

Se ganó y sirve porque las victorias siempre estimulan. Pero lo más importante de este debut de la selección de Jorge Sampaoli es que mostró intenciones, propuestas y virtudes, que invitan a la ilusión de volver a ver una selección argentina siempre protagonista, voraz y respetada.

 

Hernán O’Donnell

 

La tranquilidad de Brasil pone a prueba a la Argentina

El debut de Jorge Sampaoli al frente del seleccionado no podr{ia haber sido m{as complejo y dificultoso. Brasil será la mesa examinadora. El rival más importante de la Argentina en los últimos 50 años (en los inicios del fútbol el verdadero clásico era con Uruguay) estará enfrente para exigirle al máximo en el inicio de este ciclo. Y con una situación favorable, ya que marcha primero y tranquilo en la competición preliminar de la Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018, y eso lo lleva a encarar el amistoso de otra manera.

Brasil vive una suerte de luna de miel. Está en medio de un romance con su público. El equipo recuperó la memoria. Gana, por momentos golea, y siempre gusta. Recobr{o su identidad y vuelve a ser temible. Hilvanó 9 victorias consecutivas, ya tiene el pasaje asegurado al Mundial y no lo acosan las urgencias.

No estará Neymar y además Tite le dio descanso a Dani Alves y Marcelo, tras la final de la Champions League que jugaron el pasado sábado 3 de junio en Cardiff.

Pero el equipo no se confía; sabe que tiene un oponente de valía. “Cada clásico es una historia distinta y esta se va a desarrollar en los próximos 90 minutos”, respondió el arquero Weberton previo al partido.

El volante Fernandinho aseguró que el cambio de entrenador en Argentina puede tener un efecto positivo: “En el fútbol, cuando pasas un momento complicado, una de las alternativas es cambiar el entrenador. A nosotros nos pasó eso y ahora estamos muy felices”.

Se manejan con la habitual alegría, la despreocupación que forma parte de su identidad. Pero no subestiman al adversario. Saben del poderío de la albiceleste y sus mejores futbolistas. Brasil es más Brasil que nunca, sereno, relajado y respetuoso ante el examen que va a tomar en Australia.

 

Hernán O’Donnell

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Jorge Sampaoli, el nuevo sello del seleccionado

Ya empieza la era de Jorge Sampaoli en el seleccionado argentino; ya comienza su gestión. Después de idas y vueltas, negociaciones trabadas y discusiones de todo tipo, Jorge Sampaoli ya se encuentra en pleno trabajo, porque en unas horas debuta al frente del seleccionado albiceleste.

El tan solicitado Mauro Icardi está junto al equipo. Como somos muy aficionados a las polémicas y a pedir siempre un jugador como salvación (la ausencia de Tévez en el mundial de Brasil 2014 fue el último ejemplo), esta vez no habra demasiadas excusas. El jugador que todos piden, está. Aunque no es unánime, ni tampoco alcanza esa estatura gigante de Leo Messi, Icardi se volvió en los útlimos tiempos en una especie de “ángel salvador”, al que todos – o muchos- pedían como solución para todos los males.

Icardi está en el equipo y la Argentina trabaja para enfrentar a Brasil. Si hubo o existió una lista negra, ya quedó en el pasado. Ahora es el tiempo de mirar hacia adelante. “El objetivo del entrenamiento de hoy era el juego y la recuperación post pérdida. Lo que se requiere es dominar. Para la recuperación post pérdida, lo único que queda es viajar juntos. Para jugar, que nos una el pase”, sostuvo el entrenador.

En la primera práctica, Sampaoli no sólo abrió las puertas sino que hizo hincapié en el trabajo realizado y su difusión. La página de la AFA se encargó de divulgar que tareas se hicieron y con qué objetivos:

1- Construir un juego de posición y de posesión para tener el control.
2- Lograr callejones internos y externos, con jugadores cerca y jugadores alejados estratégicamente, para eliminar la presión del rival.
3- Buscar constantemente la superioridad numérica.

Y cuatro ejercicios para sostener las ideas a las cuales se quiere adherir el equipo:

1) Ancho y angosto: ancho para jugar y angosto para presionar, se disponen tres jugadores libres ubicados en línea vertical y dos grupos de futbolistas que se alternan para recuperar agrupados la pelota y para pasarla generando espacios.
2) Conducción de centrales: en un cuadrado, con los defensores conduciendo, se disponen dos grupos, unos marcando y otros atacando, que intenta generar y aprovechar la superioridad numérica.
3) Inferioridad numérica para la recuperación: en un rectángulo, se dividen dos grupos, uno de 10 y otro de 6. Los que están en inferioridad tienen que recuperar la pelota, agrupándose y definiendo cuál es el momento exacto para presionar y quedarse con el balón.
4) Ataque sostenido: en situación ofensiva, un equipo completo de diez jugadores, todos volcados hacia una de las mitades de la cancha, van generando oleadas de ataques, construyendo situaciones de gol, desde la posesión.

La Argentina vive una nueva etapa. Empieza a clarificarse el trabajo y ya se observa el ideario y los lineamientos del nuevo entrenador. Un hombre de conceptos modernos, estudioso y metódico. Nuevas señales de un equipo que empieza a construir un nuevo camino.

 

Hernán O’Donnell

 

Jorge Sampaoli, el dueño de la nueva ilusión

Por estas horas está en pleno vuelo a Australia. Está metido en sus pensamientos, en sus ideas, mientras termina de elaborar la realidad que le presenta este nuevo cargo: el de DT del seleccionado argentino de fútbol, lo que soñó toda la vida y siempre lo visualizó lejano, casi inalcanzable.

Pero ahora es una realidad. Ahora es el entrenador de la albiceleste, el que debe darle forma a un equipo que tropieza en la marcha de las eliminatorias y debe conseguir su boleto para la ronda final de la Copa del Mundo de la FIFA-Rusia 2018.

“Hay una frase de José Larralde que dice que ‘es lindo estar cerca de lo que de lejos se admira’, y yo a este lugar lo admiré siempre y me parecía muy lejano. Ahora que se concretó me genera mucha ilusión; no sólo a mí, también a Jorge (Desio, el preparador físico) y Sebastián (Beccacece, ayudante de campo) y agradezco que me hayan esperado”.

Fueron sus palabras iniciales: “Hay más de 100 jugadores en observación y seguimiento. Acá no hay bajas, sino altas. Se suman jugadores a la selección. Y en cuanto al estilo, quiero que juegue con una presión desmedida”.

“Este es un momento de unión”, continuó en la nutrida conferencia de prensa. “Hasta el cuerpo técnico se volvió a unir para construir este equipo, que no le pertenece a nadie sino a los 40 millones de argentinos”, aclaró para responder una inquietud vinculada a las amistades que puedan dominar el ingreso al plantel.

Consultado por este medio acreca de lo irregular que han sido los equipos en la zona sudamericana, con la excepción de Brasil, respondió: “Las eliminatorias en sudamerica son muy complejas, en general. Creo que hemos visto una competición preliminar con muchos vaivenes, como usted comenta. Excepto Brasil que se consolidó con el cambio de entrenador, el resto han tenido partidos muy buenos y otros no tanto. Por eso no se han definido los que van a clasificar; estas fechas serán definitorias. Esperemos poder conseguir la clasificación, hay muchos equipos muy buenos que también buscarán eso. Las eliminatorias sudamericanas siempre son muy complejas”.

Y también le preguntamos por la realidad de nuestros seleccionados juveniles: “Desde lejos, sería irresponasable de mi parte hacer una evaluación. Nos sentaremos con los dirigentes para hacer un análisis, pero quisiera retomar el camino de la época de Pekerman y Tocalli, cuando todos nos levantábamos en cualquier lugar del mundo para ver a esos equipos y disfrutarlos. Yo confío mucho en que esto cambiará en poco tiempo”.

Habló de Messi, de la selección local, de las 4 o 5 maneras de jugar, de plantear los partidos, de la fuerza disímil que puedan oponer en estos amistosos Brasil y Singapur, de la posibilidad de que nIcolás Diez sea el DT de la sub 20, de la llegada de Verón a un puesto directriz, de la inclusión de Jorge Burruchaga como mánager, de la construcción de la relación con los jugadores…

“Estamos todos bajo la bandera. Hay algo muy importante por lo que jugamos y la razón por la que estamos acá. Cada futbolista debe tener el orgullo de jugar acá, de emocionarse y brindar el 100%; con Jorge y Sebastián, siempre transmitimos eso.”

Y se fue envuelto en el cariño de su familia y todos los amigos del club Alumni de Casilda, que vinieron hasta Buenos Aires para darle abrigo y calor en una tarde muy fría en la que Jorge Sampaoli pudo abrazar el sueño de su vida.

 

Hernán O’Donnell

 

No hubo auxilio y el juvenil quedó eliminado

Es una ley de la vida. Todo debés proveerteló por ti mismo. Nadie mejor que uno para ayudarse; hasta el célebre libro “Martín Fierro” señala, entre tanta sabiduría que desparraman sus versos, que más allá de los amigos, “siempre el amigo más fiel es (tener) una conducta honrada”. Nadie te ayudará más que tú mismo.

La Argentina había tenido un para de resbalones en sus primeras presentaciones en la Copa del Mundo U20 de la FIFA-Corea del Sur 2017 y necesitaba ganar (y si era posible golear) para tener alguna posibilidad de clasificación a octavos de final.

El primer paso lo dió: goleó a Guinea por 5 a 0. luego, la ayuda externa no llegó. Costa Rica venció a Zambia, Arabia le igualó a Estados Unidos  y Japón e Italia protagonizaron un papelón al  finalizar el partido, donde estuvieron 7 minutos sin atacarse para sellar el empate 2 a 2 en un acuerdo tácito que deshonra al juego limpio.

Pero todo esto termina en un detalle o en una anécdota. La Argentina, como cualquier equipo del mundo, no debe desviar la responsabilidad en terceros. No pudo ganar los partidos anteriores, o por lo menos sumar puntos para no depender de nadie más que de su trabajo. Que no haya merecido perder es harina de otro costal; otro tema de discusión. El equipo llegó con muchas turbulencias a la clasificación en Ecuador (allí también necesitó la ayuda de un tercero,que llegó) y con poco tiempo de preparación y una infraestructura sin desarrollo ni sosten arribó a la aventura en Asia.

Queda la lección para aprender. Hace rato que la Argentina no figura en los torneos juveniles. Así como quedó eliminado en primera ronda de este certamen, en el último Sub 17, la Copa del Mundo U17 de la FIFA-Chile 2015, también quedó eliminado en primera ronda. Y si revisamos la clasificación final, la albiceleste terminó 24º de 24 equipos participantes… Desde el último mundial sub 20 ganado, allá por Canadá 2007, las frustraciones se repitieron. Y repercute en el seleccionado mayor. tal vez aún no nos damos cuenta que la base de los equipos nacionales está en las selecciones menores, más allá del trabajo de los clubes y la explosión y desarrollo de los futbolistas en sus propias carreras, desarrollo hecho por sus propios medios y esfuerzos. Pero ese trabajo de los clubes y de los futbolistas, no alcanza para la conformación de un seleccionado. La base son los equipos juveniles: los que le dan identidad, sentido de pertenencia y enetendimiento de una idea futbolística. La Argentina perdió ese rumbo desde hace un tiempo. Es hora de reencontrar el camino.

 

Hernán O’Donnell

 

Una goleada para esperar con ilusión

Había que dar un paso al frente. Ganar, golear y gustar. Había que alejar a los fantasmas, las malas ondas y jugar un partido convincente, más allá del adversario. Había que presentar una buena imagen en esta Copa del Mundo U20 de la FIFA-Corea del Sur 2017, aunque fuera la última. Argentina debía (y se debía) un partido acorde a su riquísima historia.

El equipo de Claudio Ubeda salió decidido al ataque. Tl como lo había hecho en los encuentros anteriores. Claro que frente a inglaterra y al local Corea del Sur, se encontró con dos equipos fuertes y con ideas claras de juego, que se mantuvieron sólidos en la defensa, supieron retroceder y achicar espacios, y lanzar contragolpes rápidos, audaces y certeros.

En cambio, esta vez la débil Guinea poco pudo hacer. A la Argentina le faltó un poco de serenidad para abrir el marcador. Pero cuando el “Chelo” Torres señaló su tanto a los 33 minutos, los goles empezaron a caer como uvas en una parra que madura.

A los 43 marcó un golazo Lautaro Martínez y se acabaron las incógnitas por el resultado. Sólo había que aguardar hasta donde llegaría la goleada albiceleste.

En el complemento Zaracho señaló a los 50, el zaguero de San Lorenzo, Marcos Senesi logró el cuarto gol a los 74′ y a los 79′ cerró la cuenta Lautaro Martínez.

Una goleada estupenda que devolvió a la Argentina a las marquesinas a las que está habituada.

Ahora es el tiempo de esperar. Los resultados del sábado y domingo determinarán cuales son los cuatro mejores equipos ubicados en los terceros puestos de cada zona. A eso aspira Argentina. A obtener uno de los últimos boletos para el último vagón del tren que defin e el torneo. Y su obsesión es subirse, aunque sea colgado del estribo.

 

Hernán O’Donnell

Un nuevo tropiezo, y la salida parece acercarse…

Otra vez tropezó el juvenil argentino. Otra vez se fue con las manos vacías tras un partido aceptable, con un rendimiento que fue de menor a mayor, que englobó un primer tiempo de dominio infructuoso y un crecimiento en la segunda parte que lo llevó a esperanzarse con un rsultado mejor.

Sin embargo, la Argentina volvió a perder. En esta ocasión, ante el local, Corea del Sur, un equipo muy físico, rápido, obediente y con una tremenda predisposición al sacrificio. Con el ruidoso apoyo de su público, Corea no tuvo pruritos en defenderse y ocupar todos los espacios detrás de la pelota. Con suma atención a su oponente, supo retroceder con dos líneas de cuatro hasta donde fuera necesario. Y contra ese esquema chocó la selección nacional.

Todo el ímpetu, la jerarquía, la tremenda habilidad que mostraron de modo individual los jóvenes argentinos, chocó, en los primeros minutos, con la muralla coreana. Palacios, Conechny, Ponce, el mismo Ascacíbar, Colombatto…todos mostraron un enorme poderío individual, pero costó elaborar juego y en un veloz contragolpe, el talentoso Lee Seungwoo abrió el marcador cuando iban 18 minutos. Una jugada letal, donde se combinaron la velocidad del delantero local, un error de Montiel en la disputa, la salida lenta de Senesi y el achique deseperado de Petroli. A todos los supo burlar Lee, y marcó un golazo.

La escuadra de Ubeda insistió, con la jerarquía de sus futbolistas, pero otra desconcentración en defensa le costó el segundo tanto. Un pelotazo largo, Senesi que no la puede cubrir bien y la larga salida de Petroli que termina en un choque con el delantero Youngwook Cho y el penal sancionado por el árbitro Cüneyt Cakir. Paik Seungho anotó su remate a los 42 y el cierre del primer tiempo marcaba una larga diferencia de 2 a 0 para el local.

La Argentina aumentó su juego en el segundo tiempo. Fue más punzante, más intenso y agresivo en el ataque por la influencia de los ingresados Torres y Mansilla. Así llegó el descuento, tras una buena manionbra colectiva y la definición potente del “Chelo” Torres. Iban 50 minutos, parecía que había tiempo…

No alcanzó. Se replegó Corea con enorme espíritu de sacrificio; metió una línea de 5 defensores, tres volantes muy pegados a la línea defensiva, uno suelto por delante y el centreforward sólo arriba, para amenazar con los contraataques. Los cinco de atrás y los tres volantes defensivos conformaron una telaraña que nunca se pudo romper: siempre había un para de hombres de rojo para superar. tampoco se logró con remates de larga o media distancia. la barrera estaba infranqueable.

La Argentina perdió 1 a 2 y quedó muy cerca de la puerta de salida. Sólo una victoria ante Guinea y una combinación de resultados, le darían una entrada en los últimos vagones del tren. Habrá que aferrarse a ese último boleto, con más ilusión que razón.

 

Hernán O’Donnell

Argentina chocó contra la muralla inglesa

El resultado final puede llamar a engaño, puede hacer creer un rendimiento o un desarrollo que no coincide con lo que se vio. La Argentina perdió por 0-3 ante Inglaterra en su presentación en la Copa del Mundo U20 de la FIFA-Corea del Sur 2017. Una derrota dura, pero que es más fuerte en el marcador que en el juego. El seleccionado no tuvo un mal partido, no jugó mal, ni siquiera mereció perder. Menos, por esa diferencia; tampoco fue una tarde brillante, pero el conjunto de Ubeda buscó desde el inicio, fue protagonista, tuvo la pelota y generó varias situaciones para marcar.

Sin embargo, fue insuficiente su accionar. Porque no supo concretar y en la primera llegada que tuvo el elenco inglés, convirtió. Fue a los 38 minutos, tras un buen centro de derecha a izquierda y la entrada de Calvert Lewin, quien anticipó de cabeza, abrió el marcador.

“Tuvimos la pelota y no fuimos eficaces. Inglaterra aprovechó sus ocasiones”, dijo tras el partido el DT Claudio Ubeda, y ahí está la síntesis del partido. Porque ese gol marcaba lo que el técnico entendió que fue la clave: La efectividad de cada equipo. Argentina dominó durante 38 minutos y cuando se descuidó, pagó.

En la segunda parte, salió con la misma predisposición la albiceleste. Sin embargo, Armstrong aprovechó su oportunidad a los 52 y aumentó. 0-2 para Inglaterra y el partido que se hizo muy cuesta arriba.

Entonces entraron Conechny y Lautaro Martínez. El volante de San Lorenzo ledio frescura y habilidad al equipo. El delantero de Racing sumó potencia en ataque y en 10 minutos demostró todo lo que podía ofrecer. Se volvió el jugador más desequilibrante de Argentina, pero en un roce revisado por el video ref, las autoridades entendieron que hubo intención de agresión y lo expulsaron, tras revisar la acción por las imágenes de TV. Quedó una sensación de exageración y de injusticia. También habrá que ver el sentido de usar el video ref, ya que no es este el mismo deporte en que se lo usa para situaciones de contacto (por ejemplo, el rugby, donde hay permanentes roces y el límite a veces no se lo puede advertir más que por TV. Aquí, un contacto en cámara lenta desvirtúa la acción original)

Lo cierto es que Argentina se vio disminuida y a esa altura, 78′, ya no tendría tiempo para recuperarse. Y para colmo de males, sobre el cierre del encuentro, el árbitro entendió que hubo penal del arquero Petroli y Solanke selló el 0-3 con un remate abierto a la izquierda del arquero argentino.

Una pena por lo que fue el partido. La selección no mereció perder, menos por esa diferencia. Pero chocó contra una muralla inglesa, un equipo de muy buen porte físico, ordenado, que maneja con excelencia el sistema 4-4-2 (favorito de los ingleses) y que se prodigó en esfuerzo físico para equilibrar la jerarquía de los futbolistas argentinos. El mérito de los europeos fue estar muy concentrado, saber defenderse, retroceder con inteligencia, ocupar los espacios y construir una muralla para que la Argentina choque contra ella. Luego, la calidad para aprovechar al máximo las tres oportunidades que le aparecieron hicieron el resto.

 

Hernán O’Donnell

 

 

Sampaoli y la Selección unen sus caminos

“Mi contrato con el Club tiene bastantes aristas que me permiten salir. Hay una intención clara de mi país de tenerme como seleccionador y tengo la ilusión desde muy chico de tener esa chance. Una oportunidad que deseché cuando asumí las riendas del Sevilla FC en pretemporada, pero que está latente. Siento que sólo dejaría mi carrera y todo lo que hice para llegar a dirigir en una de las mejores ligas por irme con la selección de mi país. Es algo que ahora no podría rechazar. Pero la realidad la dará el presidente, hay un contrato que respetar y no hay nada aún resuelto. Aunque mi contrato tiene bastantes aristas que me permiten salir”.

En la conferencia de prensa del viernes 19 de mayo, Jorge Sampaoli abrió la puerta y mostró el camino del futuro: está por terminar su ciclo en Sevilla y en poco tiempo más comenzará su ciclo al frente del seleccionado nacional.

Se empieza a blanquear lo que era un secreto a voces, lo que hasta hace unos días se sabía y se comentaba en voz baja. Jorge Sampaoli será el Dt de la selección argentina de fútbol.

Le costó un tiempo hablar de este tema, eludido con un sinfín de gambetas, amagues y evasivas, para evitar hablar de lo que se viene en lo inmediato: su trabajo con el elenco nacional. Es que los tiempos empiezan a apremiar, en pcos días comienza la gira por Australia y Singapur, y hay que entregar la lista de jugadores convocados a los clubes europeos para que estos los cedan y puedan armar sus viajes.

También aprovechó para hablar del momento en el club que lo tiene como entrenador. “Nadie me va a sacar del último partido del Sevilla FC, me gané ese lugar y quiero disfrutar de ese momento. El día debe ser una fiesta y no me perdonaría no dirigir este último partido”.

“Tengo contrato con el Sevilla FC y esto lo debe resolver la AFA con el presidente. Cada ser humano tiene un sueño y el mío es dirigir la selección de mi país. Aunque altere mi camino como entrenador y no pueda dirigir ligas como disfruté este año, siento que tengo que ir. Ante la necesidad de mi país tengo que estar. Pero no es algo en lo que pensase antes, nos estábamos jugando un montón de cosas y era imposible distraerse. Hoy sí me puedo sentar a evaluar porque ya se cumplió el objetivo. Pero, aparte de todo, es algo que no está en mis manos. Tomé la decisión de no hablar de ningún tema no relacionado con el Sevilla FC porque hubiese generado que me estaba imaginando como técnico en otro lugar cuando estoy defendiendo los colores de este Club. Hay un lazo muy importante entre esta camiseta y yo. Era muy ilusionante el proyecto, llevar a este equipo incluso a pelear el torneo esta segunda temporada pero esto no lo decidí yo. Quiero que se juzgue lo que somos, no lo que dicen que supuestamente somos. Finaliza una etapa, se abre de nuevo una posibilidad que ya no esperaba y lo tengo que afrontar como un compromiso que, como argentino, no me permitiría rechazarlo”.

Más clarito, echelé agua. Sampaoli, como argentino, no pudo rechazar la oferta de dirigir a su seleccionado. Y ya prepara su nueva función, aunque todavía no pueda hablar como tal. Será cuestión de horas.

 

Hernán O’Donnell