Tuvo un partido duro, complicado, pero lo sacó adelante a partir de un buen juego en mitad de la cancha, el oportunismo para definir y la presión constante de su gente. Par Schalke, la victoria llegó tras un segundo tiempo de sufrimiento, luego de no poder liquidar el encuentro y encontrarse sobre el final con un empate que hasta estuvo en peligro por el atrevimiento de Mainz. Pero sacó pecho y en la agonía gritó los tres puntos que lo meten en la discusión de los punteros.
Suat Serdar a los 36′ abrió el marcador, tras aporvechar un buen pase en el corazón del área, entró libre de modo leve hacia la izquierda y metió un remate fuerte al ángulo superior derecho para poner la Schalke 04 arriba en el partido. 1 a 0 y a darle rienda suelta a la ilusión. Tuvo un buen primer tiempo, pero no liquidó el pleito. Y no se imaginaba que luego iba a sufrir.
Pero el local se quedó en el segundo tiempo; permitió la recuperación de Mainz y de a poco la visita volcó el partido a su favor. Tuvo atrevimiento para ir a buscar el empate, el fondo de la tabla lo acechaba y luchó por la igualdad.
Así arribó a su objetivo. A los 74′ llegó el empate de Mainz, tras un remate de afuera de Onisiwo, un golazo por la maniobra individual, por la ejecución y por la limpieza en la que se metió en el ángulo izquierdo del portero Nübel. Sorpresa en Gelsenkirchen, y la punta de la tabla que se esfumaba.
Pero el aliento no cesaba y el local iba. Y tuvo su premio cuando Harit a los 88′ sacó un remate fortísimo, cruzado, endemoniado, que se metió abajo en el palo derecho de Zentner y desniveló para el local. A esta altura, el Veltins Arena era una caldera efervescente.
Entre Harit y Caligiuri, Schalke controló el final. Supo sostener el partido, se le había complicado mucho y por momentos pareció que no sólo resignaba dos unidades por el empate, sino que hasta ese punto que sumaba quedaba en peligro. Pero encontró el remate del final, celebró la victoria y se sentó en la mesa de los de arriba para discutir la Bundesliga.
El comunicado es escueto pero relevante; tiene pocas precisiones, pero data de lo más importante: los rivales para el seleccionado nacional de fútbol en el próximo mes de octubre, cuando una nueva ventana, llamada “Fecha FIFA” se vuelva a abrir y le permita al equipo que comanda Lionel Scaloni probarse una vez más.
La Selección Argentina jugará el 9 de octubre ante Alemania y el 13 frente a Ecuador, en Europa.
Será una nueva oportunidad para ver al conjunto nacional; los amistosos de Septiembre dejaron un grato sabor, con un empate frente a Chile tras haber jugado un muy buen primer tiempo, y una victoria categórica contra México, con una goleada por 4 a 0 que pudo ser más amplia.
Los partidos sirvieron para consolidar la idea del entrenador. Tener un equipo directo, rápido, verticla, que busque decidido el arco de enfrente una vez conseguido el balón.
Y también para observar futbolistas. de la famosa renovación solicitada, de a poco aparecen nombres que de alguna manera se empiezan a consolidar en el elenco nacional. Los arqueros de River y Boca se adueñan del puesto. Surgen defensores que piden un lugar: Martínez Quarta en la zaga, Kanemann cuando se recupere, Montiel parece afirmarse como lateral derecho…es la zona del campo donde más se necesita encontrar valores. Otamendi seguirá, Casco y Tagliafico por el lado izquierdo, también. Habrá que continuar la búsqueda por el lateral derecho y algunos centrales (¿Funes Mori? ¿Lisandro López? ¿Juan Foyth?) que se acoplen a la nómina.
En el medio campo hay dos futbolistas que ya asoman como dueños de sus lugares: Leandro Paredes y Exequiel Palacios. Lo mismo podría pensarse, aunque un escalón debajo de Rodrigo De Paul. Mientras hay lugar para Lo Celso, Zaracho, Marcone o Ignacio Fernández.
Y en el ataque, con la obviedad de la inclusión de Messi, Lautaro Martínez hizo méritos (y goles) para sentirse en el once titular, mientras que Acuña, Dybala, o el propio Mac Allister pueden sumarse al equipo.
Esto, sin descartar a las grandes figuras que el conjunto tuvo y, creemos, aún tienen mucho para dar: Sergio Aguero, Angel Di María, el propio Mauro Icardi, tal vez Erik Lamela, Eduardo Salvio, y otros a seguir como el “Pity” Martínez, Darío Benedetto, Germán Pezzella, Matías Suárez, Agustín Marchesín, Roberto Pereyra, más los jóvenes de la sub 23 que surgen como Adolfo Gaich, Santiago Colombatto, Leonardo Balerdi, Nicolás Domínguez…
Hay jugadores, hay una idea de juego y hay una selección que empieza a caminar. Hay un tiempo de esperanza que en Octubre escribirá un nuevo capítulo.
Todavía está fresca la final perdida; el dolor inmenso por haber luchado tanto por un sueño, llegar a la gran final de la competencia más importante de Europa y quedarse en la puerta, tras caer ante Liverpool en el partido decisivo de la UEFA Champions League 2018/19.
Ahora es el momento de poner en marcha un nuevo sueño; alcanzar la final de la temporada 2019/2020, poder darle forma otra vez a un camino tan lindo como el que se recorrió el año último. Por eso el equipo de Mauricio Pochettino tiene el mismo norte. Buscar la excelencia.
Enfrente, el local. Un equipo duro y siempre acompañado por el fervor de su público. Olympiacos llegaba con cinco victorias consecutivas entre la clasificación a la zona de grupos de la Champions y la Superliga local.
Les costó prevalecer. No había, por lo menos hasta los primeros 15′ un dominador, un equipo que prevaleciera sobre el otro. El local, conducido por el francés Valbuena intentaba llegar con profundidad; así enocntró una situación propicia a los 17′, cuando Valbuena habilitó a Guerrero y el remate se estrelló en el palo izquierdo de Lloris.
Olympiacos intentaba, con ese envión anímico, meterse en el dominio del partido. Y Hugo Lloris empezó a tener que intervenir cada vez más. Y cuando el local parecía afirmarse, apareció la jerarquía del equipo inglés. A los 25′ Harry Kane abrió el marcador de penal; a los 29′ Lucas Moura aumentó, con un tremendo derechazo al ángulo superior derecho del arquero José Sa. En pocos minutos el Tottenham se acomodaba con un optimista 0-2.
Sin embargo, Olympiacos no se iría al descanso con las manos vacías; cuando llegábamos al cierre una pared entre Podence y Valbuena, lo dejó solo al portugués dentro del área, en diagonal de puntero derecho y con un fuerte remate cruzado venció a Lloris. 1-2 a los 43′, y enseguida llegó el tiempo de descanso.
Envalentonado por ese gol, Olympiacos salió decidido en el segundo tiempo. Y muy pronto consiguió el penal que le permitió arribar al empate; fue a los 52′, Valbuena remató con certeza y por esa vía llegó al 2 a 2 merecido.
Pochettino decidió meter a Sissoko para darle más dinámica al medio campo; Tottenham no podía encontrar su fútbol y no se conectaban los creativos como Erikssen, Delle Alli o Lucas Moura.
Mejoró el equipo inglés. Se adelantó en el campo e intentó buscar el gol que le abriera la llave a la victoria. Sin embargo, no podía descuidarse, porque el conjunto griego amenazaba en cada contra, con la velocidad de Podence y la inteligencia de Valbuena.
Pochettino decidió que ingrese Son por Alli; después, Lamela por Moura. Intentaba darle otra fisonomía desde el banco de suplentes. En Olympiacos, Benzia ingresó por Valbuena, y se paró más de contra.
Tottenham insistió. En puntas de pie, con un cuidado extremo del balón, con cierta lentitud, pero con sus hombres bien adelantados. Y sumó ataques, con un disparo de Lamela que el arquero resolvió al corner. Eran los minutos finales y el equipo londinense demostraba que quería ir por más.
En los 5′ del tiempo agregado apareció otra vez el local. Con pelotazos largos, la velocidad de Podence y la presencia de El Arabi, más la dinámica de Benzia, metió tres corridas que llevaron peligro al arco de Lloris. Y hasta tuvo la ilusión de llevarse algo más.
Pero no hubo más tiempo. Entre el fervor de Olympiacos y la experiencia de Tottenham se armó un partido entretenido, cambiante e intenso, que les abre las expectativas en el inicio de la tan venerada UEFA Champions League.
No era un partido fácil en los papeles y no lo fue en el desarrollo. El campeón de la UEFA Champions League, Liverpool, debió sacar a relucir todo su oficio, toda su entrega y su enorme capacidad de juego para sacar adelante partido contra Nápoli, un rival muy duro para comenzar el torneo. Un equipo que es el actual subcampeón de Italia, que es un animador de esta temporada de la Serie A, y que a su fútbol dinámico le agrega el peso de un público apasionado que lo apoya mucho cuando juega en el San Paolo de Nápoles.
El primer tiempo fue duro, cerrado y complicado. Nápoli mostró una defensa cerrada, con Di Lorenzo, Manolas, Koulibaly y Mario Ruí bien apretados en la línea del área grande, y ahí le costaba a Mané, a Firmino y a Salah generar espacios para producir situaciones. Y en el medio Allan y Fabián Ruiz planteaban combate a las intenciones de Milner, Henderson y Fabinho. Por eso el partido era más peleado que jugado, con mucho fervor en la atmósfera de Nápoles, pero sin demasiadas situaciones propicias. Adrián había tapado dos remates consecutivos, mientras que Mané tuvo un buen tiro controlado por Meret.
La más clara fue a los 43′, cuando Mané jugó corto un corner desde la izquierda para Milner, este avanzó unos metros y metió un centro recto que Firmino conectó con un gran cabezazo que se fue apenas desviado del poste izquierdo de Meret. Fue la más importante de Liverpool en el primer tiempo.
No hubo más tiempo, y el primer período se cerró con un 0 a 0.
El complemento se inició con la misma dinámica. Ritmo, velocidad y a los 48′ la llegada clara de Nápoli: centro al área chica, aparece Mertens solo y su remate es tapado por Adrián al corner, en la oportunidad más clara para el local. Y empezó un partidazo, de ida y vuelta, con tránsito rápido en la mitad de la cancha y llegadas más claras que en el primer tiempo. Así lo tuvo Nápoli, y de un corner a favor salió un contragolpe donde se iban Mané y Salah solos contra un defensor, pero el pase hacia el egipcio fue muy largo y Liverpool desaprovechó una magnífica oportunidad.
Aparecieron los roces y las amonestaciones; primero para Robertson, después para Milner. El partido crecía y también se hacía más duro, con más roces. Y siguieron las emociones: un mal despegue de Manolas le quedó servida a Salah, y el disparo de Mo fue desviado por el arquero local con una mano y un esfuerzo supremo.
Y a los 81′ llegó el discutido penal que Mertens transformó en gol; 1 a 0 para el Nápoli y la balanza se inclinaba hacia el local tras un partido bastante equilibrado.
Entró Shaquiri por Henderson para buscar más potencia en el ataque. Y Liverpool intentó ir con todo por el empate. Pero no pudo. Y cuando se jugaba el segundo minuto de descuento, Fernando Llorente marcó el 2 a 0; iban 90+2′ y ya no había más posibilidades.
Nápoli se lleva tres puntos en el partido más difícil, en los papeles, de la fase de grupos. Liverpool tiene margen para recuperarse. La Champions League comenzó la temporada 2019/2020 con emociones y muchas promesas a cumplir.
Es un torneo renovado. Que tiene las raíces en aquella vieja Nacional B, fundada en 1986, que también en algún momento se llamó Primera B Nacional, que luego volvió a su primera nomenclatura. Aquella idea de Julio Grondona de darle mayor participación a los clubes del interior en una competencia integrada con equipos de la zona metropolitana y conurbano, tuvo muchas reformas, modificaciones y variantes, en la búsqueda de hacer una competencia equitativa y, sobre todo rentable. Ese aspecto, el económico, es el que siempre predominó para buscar cambios.
Con la nueva organización del fútbol argentino, la creación de la Superliga influyó como un efecto cascada en el resto de las categorías. porque ya no habría una “Primera División” sino una “Superliga”, incluso separada de la AFA, lo que le permitió a esta hacer nuevas modificaciones en sus campeonatos, hasta con la modificación del nombre en el más importante que pasaba a a organizar: Ya no sería Primera B Nacional, sino, Primera Nacional, a secas. Una manera de darle mayor jerarquía al torneo de segunda división de nuestro fútbol. Y también cambió el formato; ya no se jugaría en una sola ronda, todos contra todos, sino que se lo dividió en dos grupos, para encontrar una gran final entre los ganadores de cada zona, a un solo partido y en cancha neutral. Mientras que los cuatro primeros de cada grupo irán a un reducido, con la inclusión, posterior, del perdedor de la final.
Pero esa no sería la última modificación. A partir de ahora se eliminaron los promedios para el descenso. Una medida que le sirve a los equipos recién ascendidos porque no los obliga a realizar una gran campaña para salvarse, pero que no fue bien vista por aquellas que tenían un gran “colchón” de puntos, pues tras tres años muy buenos, que les hubiera permitido hacer una mala campaña en este torneo sin preocuparse por el descenso, ahora al arrancar de cero, un mal año los puede llevar a perder la categoría. Justo para algunos, injusto para otros, lo cierto es que los promedios siempre generaron mucha controversia en nuestro fútbol y creemos que esta supresión debería ser definitiva, para no crear suspicacias entre los participantes, a aprtir de las conveniencias de cada uno.
Mientras, el torneo de la temporada 2019/2020 comenzó y ya lleva 5 fechas jugadas.
Hay sorpresas y una tendencia que veremos como se mantiene a lo largo del certamen. Estudiantes (BA) ganó los cinco partidos y encabeza la Zona 1 con 15 unidades; lo siguen Estudiantes de Río Cuarto con 12 puntos y Atlanta con 10. Belgrano (Córdoba) tiene 8 y se mantiene al acecho.
Sarmiento (Junín) y Quilmes lideran la Zona 2 con 11 unidades. Riestra tiene 10, Santamarina y Tigre, 8. Todos allí en la pelea, con una gran ilusión en la búsqueda del premio mayor, el ascenso a la poderosa Superliga. Todos con la misma humildad y las ganas de ascender, las mismas de cada uno de los futbolistas y los equipos que pasaron a lo largo de la historia y de tantos años de juego, por el querido y viejo ascenso.
Fue, quizás como nunca, la mejor expresión futbolística de la Argentina de Scaloni. La que mejor representó su idea del juego, de lo que pretende, de la forma en que desea que juegue un equipo. El DT, cuando se presentó en sociedad, consultado cual era si idea de juego, respondió: “Quiero un equipo directo”. Y más aún: “Tenerla por tenerla, no. Quiero recuperar rápido arriba e ir directo al arco”. Un equipo vertical. Y así jugó Argentina en la noche de San Antonio frente a México. Sobre todo en el primer tiempo: lo esperó en tres cuartos de cancha, a sabiendas de que el rival vendría con toque y salida limpia desde el fondo. Ahí buscaba la Argentina cortar y recuperar. Y apenas logrado ese primer paso, enseguida el segundo: la búsqueda vertical hacia Lautaro Martínez para ir hacia el arco sin perder tiempo.
Así se produjo la noche soñada. Apenas iban 16′ cuando la Argentina encendió los motores: Lautaro recibió una buena habilitación, encaró entre tres defensores, amagó, y buscó la mejor posición para meter un remate cruzado, lejos del alcance de Ochoa, y marcar el 1 a 0. No lo podíamos prever, pero empezaba un festival de goles argentinos. Hasta entonces, parecía un encuentro equilibrado.
Argentina esperaba con la línea de cuatro y por delante cinco jugadores, Mac Allister, De Paul, Paredes, Palacios y Acuña. Por momentos se atrasaba un poco más Paredes, o se adelantaban los otros cuatro y quedaba un 4-1-4-1, pero con el posicionamiento 4-5-1 quedaba bien cubierto el ancho y México no podía progresar por las bandas ni tampoco superar esa barrera. Cuando lo hizo, respondió muy bien Andrada.
A los 21′, Palacios habilitó a Martínez quien entró al área volcado hacia la izquierda y de zurda venció a Ochoa con un remate cruzado. Argentina ganaba 2 a 0 y mostraba toda su eficacia.
No tuvo tiempo México de reaccionar; centro pasado, entra Lautaro a conectar y la mano de Salcedo interrumpe el disparo. Penal. Leandro Paredes que remata a la derecha de Guillermo Ochoa, el arquero logra sólo tocarla, pero no detener la fuerza del remate. Gol y 3 a 0 a los 32′.
Argentina era la fiel idea del técnico: conseguir la pelota e ir directo hacia el arco rival. Y con una eficacia asombrosa.
Los goles le daban confianza y se acentuaban las grandes actuaciones individuales: Lautaro Martínez por los goles y su enorme capacidad de delantero de área; Leandro Paredes, con una actuación impresionante, en el quite, la intercepción y la distribución, con una pegada formidable; Exequiel Palacios, dueño de una dinámica monumental y un manejo de la pelota admirable. Esteban Andrada, impecable en cada llegada. Mac Allister, en el desdoblamiento en la banda, igual que “Huevo” Acuña del otro lado.
A los 38′ llegó el golpe de Knock Out. Palacios cortó un avance, intentó el pase a De Paul, la pelota se enredó en los volantes de México, Palacios recuperó y metió un pase formidable a Martínez quien encaró al área, titubeó el zaguero Araujo con el balón, Lautaro se la llevó y con un derechazo venció a Ochoa. 4 a 0. Parecía que se venía una goleada histórica, pero la película se terminaba allí.
En el complemento, los cambios. El ritmo un poco de menor intensidad y la Argentina que ya no forzaba, aunque tuvo un par para aumentar el marcador, como el disparo de De Paul que Ochoa desvió al corner. Y México que mantenía el estilo, pero sin fuerzas y con una caída anímica muy visible.
A los 86′ ingresó Adolfo Gaich, y queda para la histroia y la estadística el debut del joven delantero de San Lorenzo de Almagro.
No hubo mucho más. Sólo el espacio para expresar la alegría: ” Estoy feliz y emocionado. Es mucho el sacrificio que uno hace para estar acá y no todos los días se hace tres goles con esta camiseta”, señaló el goleador de la noche.
Igual que el DT lo explicó muy bien tras el partido: “Sabíamos la manera de jugar de México, y que nosotros si salíamos rápido íbamos a generar situaciones. Estamos contentos porque hicimos un partido perfecto”, dijo Scaloni.
Así fue. La Argentina jugó el partido perfecto bajo la partitura preferida de su entrenador, y tuvo una noche increíble, con la ejecución del juego como más le gusta, decorada con goles, gran juego colectivo y actuaciones individuales que invitan a soñar.
Era inevitable que le preguntaran por el tema. por el seleccionado argentino, por su paso por él, por los cambios que hubo, la frustración de no poder desarrollar la tarea como hubiera querido, las sensaciones encontradas de enfrentar a una camiseta querida y con futbolistas que hasta hace muy poco los tuvo bajo su tutela. No, por más que se quiera disimular el tema, por más que se quiera evitarlo, para Gerardo Martino, DT de México, el partido ante la Argentina es muy especial.
“No puedo cambiar lo que siempre pensé; un partido de fútbol que juegan dos selecciones no tiene en juego la nacionalidad, trabajo en México, intento hacer lo mejor para México y en todo caso, si represento a la Argentina la forma es hacerlo con seriedad, honestidad, es la mejor forma de representar el país”, dijo el “Tata”. “Estamos muy bien para el partido de mañana; a la Argentina, de los últimos partidos que jugó sólo le faltan Messi y Agüero, y a nosotros, del equipo que habíamos pensado, nos faltan Erik Gutiérrez y Pizarro”, añadió.
“En Dallas dirigí a la Argentina con México, ganamos nosotros pero merecieron ganar ellos; incluso en el Mundial de Alemania 2006, la noche del gol de Maxi (Rodríguez), mereció ganar el México de La Volpe; y eso marca una superioridad en cuanto a lo individual que tuvo aquella camada de la Argentina; ahora está en una etapa de recambio y sus futbolistas se equiparan a los de México. Alguna vez dije que México está en un segundo escalón a nivel Mundial y la Argentina, aún con el tiempo que lleva sin títulos, está en el primero. Pero eso no significa que mañana (por hoy) nos quite posibilidades; todo lo contrario. tenemos las mejores expectativas respecto al rendimiento que queremos tener y también al resultado que deseamos”, agregó el DT.
“Argentina tiene el recambio que el DT quiere hacer y que ustedes (los periodistas) reclamaban desde hace mucho tiempo. Hay jugadores jóvenes que lo están haciendo muy bien, caso Palacios, Mac Allister…Alguien dijo que el equipo y Lionel están creciendo juntos. Y están haciendo un buen trabajo”, señaló Martino.
“En cuanto al fútbol argentino, a nivel selección veo cosas más normales. Está César (Menotti), hay un manager, cada selección juvenil tiene un DT, los clubes ceden a los futbolistas…no eran cosas tan alocadas las que se pedían. Creo que los dirigentes defendían muy bien a sus clubes, y ahora también lo hacen, pero hay un mayor compromiso con la selección. Antes representaban muy bien a los clubes pero no había tanto compromiso con la selección”, respondió con sinceridad.
No le gustó la Copa América, sí cree que el campeón, Brasil, fue merecido y que habrá que esperar la evolución de los equipos.
Y se fue tranquilo, con esa sinceridad que irradia en la mirada y en cada una de sus palabras.
Gerardo Martino está ante un partido especial. Aquella Argentina que soñó hoy se mide con el México que dirige. Una situación que no siempre se imagina, pero que en la dinámica del fútbol siempre está al acecho, a la vuelta de la esquina.
Está ante un examen de riesgo. No por lo que se vaya a jugar en cuanto a futuro, no pone el cargo a prueba ni da un examen especial, pero Lionel Scaloni, y los jugadores del seleccionado nacional, saben que están frente a un rival difícil, en constante crecimiento, con un entrenador inteligente y capaz que muchos de ellos conocen y estuvieron bajo su tutela, y que viene de ganar la Copa Oro, la competición de naciones más importante de la CONCACAF.
Para Argentina enfrentar a México es un examen muy exigente.
“Enfrentaremos a un seleccionado de nivel, de las que más van a crecer en el corto tiempo, con jugadores de muy buen nivel y un entrenador con una idea de juego bastante clara. para nosotros es una buena medida para ver a los jugadores que hemos traído y observar como responden; México será local y para nosotros será una buena prueba”, afirmó el entrenador argentino.
“El equipo no lo tengo decidido, pero es seguro que va a haber cambios. Vamos a poner un equipo más fresco, con gente más joven y los quiero ver en una prueba difícil e importante”, agregó el DT. “En noviembre serán los últimos exámenes y van a ser aún más complicados, por eso después ya tendremos más claro quienes van a estar cuando empiecen los partidos por los puntos, Copa América y eliminatorias. Ya ahí vamos a saber quienes están, quienes pueden estar y con quienes vamos a contar”, señaló.
Es que ya empiezan los compromisos por los puntos. El año que viene se juega la Copa América Argentina-Colombia 202 y la Competición Preliminar de la Copa del Mundo de la FIFA-Qatar 2022, entonces no habrá demasiado tiempo para pruebas. Será la hora de rendir exámen.
“Mañana tenemos una linda prueba, porque México siempre pretende tener la iniciativa en el partido y nosotros también. La idea es tener el mayor control del juego, es una idea que lleva su tiempo, más si incorporás 5 o 6 jugadores nuevos en un partido, pero se trabajó y esperamos llevarlo a cabo”, dijo en la conferencia.
“Si solo pensamos en sacar resultados, la convocatoria hubiera sido diferente. El resultado es importante, pero en esta fecha no es trascendental. Queríamos ver a varios jóvenes”, apuntó.
La selección trabajó en doble turno y aún no está definido el equipo. Scaloni va a esperar hasta último momento a varios futbolistas. Sabe que está frente a una dura prueba; un examen exigente, de visitante aunque se juegue en San Antonio, porque México hará pesar la cercanía y tendrá mucha gente a su favor.
“Siempre el DT de la Selección Argentina va a tener que rendir examen. No solo yo, sino cualquiera que esté sentado en este lugar”, resumió Scaloni.
Ahí está. El gran examen y el DT que empieza a ganarse su lugar y el reconocimiento a su tarea.
Un clásico de estos tiempos, con un poco de pierna fuerte, roces, chispazos y el esfuerzo y la vocación de la Argentina por ser un equipo directo, ofensivo. Tuvo el ritmo lógico de un partido amistoso, de menor intensidad y velocidad que cuando se juega por los puntos, pero el interés se mantuvo a lo largo del encuentro, aunque el 0 a 0 dejó gusto a poco en cuanto a la emoción del gol, pero situaciones para convertir, hubo suficientes.
El conjunto de Scaloni presentó un esquema clásico de 4-3-3. Marchesín en el arco, para recuperar la confianza y tener una nueva oportunidad. Línea de cuatro con Montiel, Martínez Quarta, Otamendi y Tagliafico. De Paul, Paredes y Lo Celso para tener un medio campo ágil, dinámico de buen pie, con traslado de balón y pase efectivo. Arriba todo el talento de Dybala, la voracidad ofensiva de Lautaro Martínez y la actualidad de Joaquín Correa, de gran presente en la Lazio.
Argentina se las arregló para tener varias chances. La más clara fue a los 43′, cuando Montiel desbordó por derecha y el centro pasado lo tomó Giovanni Lo Celso para meter una tremenda volea que rozó el palo derecho de Claudio Bravo.
Antes había tenido un remate cruzado de Dybala, una maniobra individual de Correa que finalizó en rebote, y una excelente jugada colectiva entre Lo Celso, el toque a Martínez, el pase a la entrada de Dybala y el remate fortísimo que desvió Bravo.
Chile oponía un esquema similar: línea de 4 en el fondo, la solidez de Paulo Díaz, la ubicación de Parot, la seguridad del arquero Bravo…En el medio se desdobló con Aránguiz y en ataque insistió con vargas por el medio y Alexis Sánchez por los costados.
El primer tiempo se fue con el 0 a 0 y nos dejó una mejor impresión de la Argentina.
En el complemento, comenzaron los cambios y los ensayos individuales para la observación de los DT. Exequiel Palacios por Lo Celso fue la primera variante. Creció Chile. Se propuso jugar un poco más arriba. Y el partido encontró más espacios. Había sido muy apretado el juego en la primera parte; ahora la cancha se agrandó. Y la “Roja” encontró su momento, ganó con los cambios y Alexis ganó protagonismo.
Como suele suceder, los cambios permitieron ver más futbolistas, pero el juego de los equipos debió adaptarse a cada una de las variantes. Entró Alario, luego Nico Domínguez.. Mac Allister por Dybala y ya iban cuatro variantes.
Chile se mostraba un poco mejor. Pinares aumentó su dinámica, Parot subía con criterio por izquierda y Alexis se movía ya por todo el frente de ataque. Argentina encontraba buenas asociaciones con Montiel y Mac Allister por derecha, con Paredes que se juntaba y por ese lado llegaron las mejores producciones. En el medio, Nico Domínguez buscaba con Alario por afuera y Lautaro por el medio. No estaba mal la selección, pero el rival había mejorado con respecto al primer tiempo.
Acuña por Tagliafico, y un poco más tarde Guido Rodríguez por Paredes fueron los últimos cambios y ya era un equipo diferente al que había comenzado. Era otra formación. Un cabezazo en el travesaño de Lautaro Martínez fue la mejor oportunidad de la Argentina.
El balance fue positivo; la selección tuvo un buen primer tiempo, fue ambiciosa y ofensiva, generó tres o cuatro chances claras para convertir y mantuvo un dominio y control del juego a lo largo de esos minutos iniciales. Después emparejó Chile, llegó con algún peligro y equilibró las acciones.
“Hicimos cosas interesantes”, señaló Scaloni a la transmisión de TV tras el final del juego. “Tuvimos un sólo día de trabajo, pero no nos quejamos, creo que estuvimos bien; los chicos que entraron mostraron mucha frescura y jugaron bien ante un rival difícil que siempre juega con el cuchillo entre los dientes cuando lo hace con Argentina”, agregó el DT. Le quedarán muchas conclusiones a Lionel Scaloni, pero la Selección en Los Angeles, en esta nueva etapa que tiene los objetivos de la Copa América y las próximas eliminatorias, ya empezó a caminar.
Lejos de la Cordillera de Los Andes, un partido que creció en interés, paridad y rivalidad con el paso de los años, y se acentuó a partir de los últimos encuentros, Argentina y Chile tuvieron diferencias y distancias futbolísticas desde el nacimiento del fútbol en Sudamérica. La Argentina creció de modo vertiginoso y se acentuó el fútbol como el deporte más popular, mientras se arraigaba en la gente y se lo practicaba con devoción. Durante muchos años tuvo una cierta distancia con Chile. Existía una cierta superioridad que los años empezaron a acortar, y en las últimas décadas ya vivimos duelos parejos, equilibrados, con resultados inciertos. Si recordamos que recién bajo la tutela de Marcelo Bielsa, Chile logró vencer a la Argentina por eliminatorias mundialistas, tendremos una muestra acabada de lo que fue la historia, pero también como se modificó hasta llegar a este presente de mayor paridad.
Hoy se miden en Los Angeles, y para la Argentina es una magnífica oportunidad de ver futbolistas, aceitar el esquema y marcar el trazo de la historia.
“Es una fecha de amistosos un poco complicada, porque los jugadores vienen un poco cansados, los que jugaron la Copa América casi no hicieron pretemporada, y es difícil para intentar que lleguen todos de la misma manera”, señaló Scaloni, DT de Argentina.
“Es importante que se consolide el equipo sub 23 porque va a jugar un torneo importantísimo como es el preolímpico, con pasaje a los Juegos Olímpicos. Un jugador puede ir de la mayor a la sub 23 y viceversa, y eso no significa un retroceso, ni mucho menos. Al contrario, son dos selecciones con desafíos muy grandes”, apuntó el DT.
“Me siento bien, contento, con fuerzas de intentar hacer mi trabajo de la mejor manera. Nos toca enfrentar a un rival que fue, justo, el último adversario que tuvimos en la Copa América y es un rival duro, difícil, que en los últimos años fue como un clásico para los dos, y esperamos hacer un buen espectáculo, pero sobre todo quedarnos con buenas sensaciones de nuetro equipo, nuestros jugadores y afrontar el otro partido que también será muy duro”, señaló en conferencia de prensa Lionel Scaloni.
“Ahora planificamos estos 6 partidos, y cuanto antes nos comunicaron la decisión de seguir hasta las eliminatorias, fue mejor para planificar estos encuentros, los que vienen en Europa, que el primero es un miércoles por lo que no contaríamos con los jugadores del fútbol local…todo eso uno lo tiene que planificar, y cuanto antes se tome la decisión, mejor. En este caso lo hicieron antes y para nosotros bienvenido, porque para la planificación es mejor”, resumió el DT sobre su confirmación.
Argentina se alineará con: Marchesin; Montiel, Martínez Quarta,Otamendi, Tagliafico; De Paul, Paredes, Lo Celso; Dybala; Correa y Lautaro Martínez.
La formación de Chile sería la siguiente: Claudio Bravo; Óscar Opazo, Paulo Díaz, Sebastián Vegas y Alfonso Parot; Claudio Baeza, Felipe Gutiérrez, Charles Aránguiz y César Pinares; y Alexis Sánchez y Eduardo Vargas.
Será a partir de las 23 hs, hora argentina y tendrá todos los condimentos de un “clásico” moderno y el interés de mirar al futuro de la querida Selección Argentina.