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Un tiempo para Estados Unidos, el otro para Gales

Fue un empate lógico, justo, casi obvio. Estados Unidos y Gales se dividieron el partido casi en partes iguales. El primer período fue para el equipo americano, donde ejerció una presión constante, dominó las acciones y obtuvo la diferencia en el marcador. El segundo tiempo lo controló más el seleccionado europeo, se adelantó en el campo, buscó con más ambición y llegó al empate. Al final pudo ser para cualquiera de los dos, pero la igualdad le queda bien a lo que fue el partido.

Esatdos Unidos formó con Matt Turner; Sergiño Dest, Zimmerman, Tim Ream y Robinson; Weston Mc Kennie, Tyler Adams y Musah; Thimoty Weah, Josh Sargent y Christian Pulisic. El conjunto de las Islas Británicas comenzó con Wayne Hennessey en la valla; Connor Roberts, Mepham, Rodon, Ben Davies, Williams; Aaron Ramsey, Ampadu; Wilson, Gareth Bale y Daniel James.

El comienzo, está dicho, fue de Estados Unidos. Con mucha presión, juego rápido y habilidad en jugadores como Weah o Pulisic, atropelló a Gales, y lo metió en su campo. Un equipo que hace tiempo se metió en el concierto de las Naciones que están un peldaño atrás de las potencias, pero que siempre pueden complicar, y que cada vez son más competitivos. Aunque muchos los decsubran recién ahora. A los 8′ llegó por derecha con una escapada de Weah, el centro recto y el corte de Davies, contra su valla, pero al medio y el arquero Hennessey la pudo controlar. Fue la llegada más clara hasta la apertura del marcador.

Iban 35′ cuando el equipo de Gregg Berhalter armó una buena maniobra colectiva, Sargent cedió a Pulisic, este metió un pase profundo y vertical para la entrada de Weah, quien definió con mucha calidad ante la salida del arquero galés, y puso el 1-0 a favor de Estados Unidos.

Crédito: @FIFAWorldCup

Rob Page, el entrenador de Gales, dispuso una modificación para el comienzo del segundo tiempo; Kieffer Moore entró en lugar de James. Y fue un cambio beneficioso, pues el grandote Moore empezó a pivotear en el ataque, a preocupar a la defensa americana y a darle más compañía Gareth Bale.

Además, el conjunto europeo se adelantó en el campo de juego, tuvo más posesión y mayor actitud ofensiva. A los 63′ Davies metió un tremendo cabezazo que Turner sacó al corner con un vuelo impecable. De ese tiro de esquina, bien ejecutado por Wilson, Moore sacó un cabezazo que salió apenas alto, ya a los 64′.

Berhalter decidió, entonces, hacer la primera variante en Estados Unidos. Brenden Aaronson entró por Mc Kennie, cuando iban 65′ de juego. El conjunto americano no se resignaba, e intentaba meter contragolpes punzantes, como el de Pulisic, a los 72′, que se fue por izquierda y sacó un centro que no pudo ser aprovechado por ninguno de sus compañeros. A los 74′ llegaron tres variantes más en el equipo de Norteamérica: Kellin Acosta entró en lugar de Musah, DeAndre Yedlin ingresó por Sergiño Dest, y Haji Wright reemplazó a Josh Sargent. Y volvió a tener una posibilidad a los 76′ con un corner de Pulisic que Aaronson cabeceó apenas desviado.

Sin embargo, el empuje de Gales era cada vez más sostenido, y a los 78′ Brennan Johnson reemplazo a Neco Williams en el equipo europeo.

Crédito: @FIFAWorldCup

La jugada clave se produjo al minuto siguiente, cuando Zimmerman fue a trabar una pelota que Bale recibí en el centro del área grande, el defensor americano llegó un poco más tarde y golpeó al delantero galés. El juez Abdulrahman Al Jassim sancionó el correspondiente penal, y Gareth Bale lo ejecutó con un tremendo zurdazo, cruzado, fuerte y junto al palo izquierdo de Turner, para que Gales celebrara llegar a la igualdad: 1-1 quedaba el partido.

El quinto cambio de Estados Unidos se produjo a los 87′; Jordan Morris entró en lugar de Timothy Weah. Gales también llegaba agotado al final, y a los 90+2′ Sorba Thomas ingresó en reemplazo de Harry Wilson, mientras que a los 90+4′ Joe Morrell ocupó el lugar de Ethan Ampadu.

Fue lo último de un partido bárbaro, vibrante, y repartido en los momentos, por eso el empate le quedó muy bien al balance final.

Hernán O’Donnell

Se abrió el telón del Mundial con una victoria clara de Ecuador

Al fin comenzó la Copa Mundial de la FIFA-Catar 2022. El fútbol se volvió a dar cita en su Campeonato cumbre, el más célebre, el más codiciado y el más afamado. El Mundial está otra vez entre nosotros, la tribu futbolera desparramada por el mundo que vive y respira a través de la pelota, que encuentra en cada partido una razón para ser feliz, y que se conmueve con este torneo, pero no mucho más que con cualquier campeonato, liga o partido de fútbol que se ve semana tras semana. Porque en definitiva, es un Campeonato de fútbol, un torneo de partidos, como tantos existen en el planeta. Con más glamour, tal vez con más jerarquía, con más categoría en los futbolistas, sin dudas, y con equipos que han hecho un recorrido para llegar a la cita, con la excepción del seleccionado local, que como es tradición en la FIFA, tiene se lugar asegurado. Hasta hace poco tiempo también el último campeón obtenía su boleto directo al Mundial siguiente, pero esta norma cambió hace unos años.

Crédito: @FIFAWorldCup

Hubo una ceremonia linda, austera, entretenida. Con una cuota de emotividad ante la presencia del actor Morgan Freeman, con un espacio para la cultura local y un momento para escuchar las canciones de aliento de los países participantes. Y después, sí, el fútbol.

Qatar y Ecuador abrieron la Copa del Mundo. Aunque el protagonismo casi exclusivo fue del equipo visitante, que tuvo el control absoluto del juego, dominó las acciones, generó la mayor cantidad de posibilidades de gol y logró un tirunfo claro por 0-2.

El local comenzó con Saad Al Sheeb en el arco; tres centrales: Husham, Khoukhi y Abdelkarim Hassan; Pedro Ró-Ró de lateral volante derecho, Hasan Al Haydos, Karim Boudiaf y Abdelaziz Hatem en el medio; Homam Ahmed, de carrilero izquierdo. Y adelante, Almoez Ali y  Akram Afif.

El conjunto de Gustavo Alfaro se presentó con Hernán Galíndez en la valla; Angelo Preciado, Félix Tores, Piero Hincapié y Pervis Estupiñán; Gonzalo Plata, Jhegson Méndez, Moises Caicedo y Romario Ibarra; Enner Valencia y Michael Estrada.

Desde el inicio Ecuador fue a buscar el partido. Salió a ahogar al rival, a meterlo en su campo, bien cerca del área y a presionarlo bien alto en la salida. Llegó al gol a los 2′ de juego, pero ese cabezazo de Valencia no fue convalidado porque el VAR detectó una posición adelantada previa. Pero fue una señal clara de lo que podía pasar. Una mala salida del arquero Al Sheeb había metido a su equipo en problemas.

Se mantuvo el ritmo del partido, con el ataque permanente del equipo sudamericano, y a los 15′ llegó al gol, de Enner Valencia de penal, por una infracción previa del arquero local, y el resultado quedó abierto para Ecuador por 0-1.

No podía Qatar salir del encierro. Un poco por defectos propios, y otro poco por la presión constante del equipo de “Lechuga” Alfaro. Así, a los 30′ aumentó el marcador. Comenzó en un centro muy preciso de Angelo Preciado desde la derecha y el cabezazo de Enner Valencia puso el score 0-2 a favor de Ecuador.

Bien trabajado el visitante, con las subidas permanentes de Pervis Estupiñán, uno de los mejores laterales por izquierda de Sudamérica, el tándem aceitado de Gonzalo Plata y Preciado por derecha, las llegadas de Ibarra y el peligro permanente de Valencia, hicieron del primer tiempo, un monólogo. El local recién pudo llegar al área visitante a los 45+4′, cuando el centro de la derecha no pudo ser bien capitalizado por Almoez Ali, y su frentazo se fue muy desviado.

Crédito: @FIFAWorldCup

El segundo tiempo mantuvo el mismo argumento. Ecuador llegó a los 54′ con un remate de Romario Ibarra que, esta vez sí, el arquero local desvió con una buena intervención.

De a poco, Qatar se animó y a los 61′ un cabezazo de Pedro Ró-Ró se fue muy cerca. Cuando iban 67′ se produjo la primera variante del partido; Jeremy Sarmiento ingresó por Romario Ibarra. A los 71′ movió el banco el entrenador del equipo local, el español Félix Sánchez, y determinó que M. Jadoua entrara por H. Al Haydos, y M. Muntari reemplazara a Almoez Ali.

Volvió a llegar Qatar, con un remate de Afif que se fue alto, cuando iban 74′ de juego. A los 75′ José Cifuentes entró por Enner Valencia, en Ecuador.

Bajo un poquito la intensidad del equipo del Pacífico y Qatar se animó a tener la pelota, a trazar algunos pases correctos y llegar un poco más al área de Galíndez. A los 85′ Mohammed Muntari sacó un buen tiro, que se fue apenas elevado. Y a los 89′, Gustavo Alfaro hizo dos cambios más en su alineación; Kevin Rodriguez entró en lugar de Michael Estrada, y Alan Franco reemplazó a Moises Caicedo.

Fue lo último que quedó anotado en la libreta de apuntes. Los minutos finales se consumieron sin mayores emociones. El Mundial abrió el telón y Ecuador logró una valiosa victoria. El fútbol, al cabo el juego que tanto nos apasiona y nos atrae alrededor del mundo, comenzó otra cita. Con más repercusión, más atracción mediática, más publicidad y más repercusión alrededor. Con el color y las notas aleatorias que van desde interesantes temas geográficos, políticos y sociales, hasta lo más superficial sobre restaurantes, comidas y tiendas, que se pueden apreciar en cualquier programa del rubro y en cualquier momento del año. El fútbol, en definitiva, lo que más nos importa y gusta, aún sigue envasado en el campo de juego, los noventa minutos reglamentarios y los veintidos futbolistas que inician cada partido. Como en cualquier país, en cualquier campeonato, que se pone en marcha en cada rincón del planeta. Desde el Mundial, hasta la última liga de ascenso del más remoto país, el fútbol siempre es eso. Lo demás, cotillón para la tribuna.

Hernán O’Donnell

Pusieron alma, corazón y fútbol, pero todo quedó abierto para definirlo en Córdoba

Al final, fue un partidazo. Cuando se sacaron los nervios, cuando lo fueron a buscar, cuando pusieron lo mejor de sí. En rigor de verdad, se prodigaron desde el inicio, porque Instituto lo fue a atacar desde el comienzo, y Estudiantes arrancó un poco nervioso, con un exceso de faltas y vehemencia, hasta que se acomodó en el juego y también redondeó una muy buena producción. Fue un partidazo, porque los dos entendieron que la final había que jugarla como tal. Con el “cuchillo entre los dientes”, pero también con fútbol y juego, por eso hubo intensidad y llegadas, lucha y oportunidades, pierna fuerte y situaciones de gol. Igualaron 0-0 en Caseros, y dejaron todo abierto para el desquite, en Còrdoba.

El “Pincha” saliò con Lucas Bruera en la valla; Delfor Minervino, Juan Cruz Randazzo, Stéfano Brundo y Nicolás Fernández; Nicolas Pelaitay de volante central; por delante, Kevin González, Sebastián Mayorga y Enzo Acosta; en el ataque, Facundo Castelli y Facundo Pereyra.

La “Gloria” se alineó con Jorge Carranza al arco; Giuliano Cerato, Ezequiel Parnisari, Fernando Alarcón y Sebastián Corda; Roberto Bochi de volante central, Gabriel Graciani, Franco Watson y Nicolás Watson; Santiago Rodríguez y Patricio Cucchi.

A los 20′ sufrió una molestia Ezequiel Parnisari. Intentó continuar, pero no pudo. Entonces, a los 23′ se produjo la primera variante del partido: el uruguayo Matías Ferreira ingresó por él, aunque se ubicó de segundo zaguero central, en tanto Alarcón pasó de zaguero derecho.

Instituto era mejor hasta ese momento, sin embargo, Estudiantes iba a generar la primera llegada importante del partido, a los 26′, con un remate cruzado de Enzo Acosta que desvió Jorge Carranza en forma brillante. Contestó Instituto a los 27′ con un tiro de Graciani por derecha que se fue cerca, y a los 28′ con un disparo de Franco Watson, que también salió muy cerca.

Volvió a meterse el local en el partido, a los 34′, cuando el “Facha” Castelli armó una gran jugada individual, pero su remate fue al medio, sin complicaciones para el arquero visitante. Y a los 45+3′ Pereyra elevó un tiro cercano, que fue una buena oportunidad para el equipo de Caseros.

En el segundo tiempo crecieron aún más las emociones. Un error de Bruera, a los 51′, le dio la posibilidad a Rodríguez, pero su tiro fue bien tapado por Stéfano Brundo. Y la respuesta de Estudiantes fue contundente. A los 53′ tuvo tres chances consecutivas de abrir el marcador. Remató Minervino y rechazó Carranza; tomó el rebote Castelli, y su tiro dio en el palo izquierdo del arco visitante. El balón le quedó a Kevin González, y Carranza sacó al corner. Fue una enorme sucesión de situaciones para el local.

A los 68′ Walter Otta, entrenador de Estudiantes, abrió la ventana de sus cambios: Franco Lonardi entró en lugar de Sebastián Mayorga, mientras que Alan Cantero ingresó por Kevin González.

Enseguida contó con una buena chance Instituto. Iban 71′ cuando Cucchi tomó una asistencia de Watson, se fue al área local y sacó un tiro que tapó muy bien Lucas Bruera; el rebote le quedó a Santiago Rodríguez, pero su tiro se fue al lado del poste izquierdo de Bruera.

A los 72′, Lucas Bovaglio, Director Técnico del equipo cordobés, hizo tres modificaciones más, que se sumaron a la del primer tiempo: Claudio Pombo entró por Franco Watson; Leonardo Monje ingresó en lugar de Nicolás Watson, y Nicolás Mazzola reemplazó a Patricio Cucchi. A los 73′, Lautaro Parisi entró por Enzo Acosta, en el tercer cambio local.

El partido volvió a meterse en la zona media. Disputado, intenso, con buenas intenciones, pero sin poder romper el tejido del rival.

Otta cerró sus variantes a los 80′ de juego, con el cuarto y quinto cambio. Tomás Bolzicco ingresó por Facundo Castelli, mientras que Elías Alderete reemplazó a Facundo Pereyra. Y a los 86′ fue Bovaglio quien dispuso su quinta y última modificación; Gregorio Rodríguez entró en lugar de Santiago Rodríguez.

No hubo tiempo para más. Los minutos finales se consumieron con menos carga. Estudiantes e Instituto habían dejado el alma, el corazón y el juego en el primer partido, mientras que la definición se resolverá en una semana.

Hernán O’Donnell

Tras un comienzo complicado, Inter terminó cantando bajo la lluvia de Milano

Fue un triunfo claro, holgado, cómodo. Una victoria lógica y merecida. Amplia. Pero con un principio dificultoso, porque Bologna sorprendió a Inter, lo fue a buscar, le peg{o un par de sustos y se puso arriba en el marcador. Pero se recuperó el equipo local, tuvo precisión, alguna ayuda fortuita y solidez ofensiva para revertir ese inicio complicado para edificar una goleada grande y cantar y bailar bajo la lluvia de Noviembre, una constante a lo largo de todo el partido.

Fue partido durante el primer tiempo, cuando Bologna apuró las cosas y produjo jugadas ofensivas que presagiaban un encuentro equilibrado. Luego, a medida que Inter golpeó, sobre todo sobre el cierre del período incial y comienzo del complemento, el encuentro quedó liquidado.

El equipo de Simone Inzaghi formó con Onana en la valla; tres centrales, Skriniar, Acerbi y Bastoni. Dumfries como carrilero derecho, tres medios, Nicoló Barella, Calhanoglu y Mkhitaryan, más Dimarco como lateral izquierdo; adelante Edin Dzeko y Lautaro Martínez. Bologna comenzpo con Skorupski en el arco; Posch, Soumaoro, el colombiano Lucumí, y Lykogiannis en el fondo. Ferguso, Gary Medel y Schouten; Orsolini, Arnautovic y Barrow, adelante.

A los 3′ llegó la visita, con una corrida rápida de Barrow y un disparo cruzado de este, que pasó muy cerquita del palo izquierdo local. A los 8′ fue Arnautovic quien remató de cerca y Onana encontró la pelota entre sus piernas. Respondió el local, a los 16′, con un tiro de Calhanoglu que pasó por arriba del travesaño.

Y a los 21 abrió el marcador la visita, con un disparo de Orsolini que se desvió en el cuerpo de Lykogiannis, para desconcertar a Onana, y poner el 0-1 a favor de Bologna.

Igualó Inter, a los 25′, con una volea espectacular de Edin Dzeko, que captó un balón bombeado que venía de un centro de la derecha y con un remate cruzado puso el 1-1.

Hast ahí, todo bastante parejo. Equilibrado. Hasta que a los 35′ el árbitro Andrea Colombo cobró una falta de Lucumí a Lautaro Martínez que en verdad no existió, pues el quite había sido limpio, y de ese tiro libre Federico Dimarco sacó un gran remate para poner el 2-1 a favor de Internazionale.

Ese cierre del primer tiempo empezó a torcer la pulseada y a definir el partido. Porque a los 41′ Calhanoglu ejecutó un corner cerrado, Lautaro Martínez entró junto al palo y definió con certeza para colocar el 3-1 para el equipo local.

No le sirvieron de mucho los dos cambios que intentó Thiago Motta, entrenador visitante, para torcer el rumbo del partido. El uruguayo Joaquín Sosa ingresó por el colombiano J. Lucumi, mientras que N. Moro entró en lugar del chileno Gary Medel.

Pero Federico Dimarco señaló el 4-1 a los 48′ y ahí se terminó el partido. Ya no tuvo reacción el equipo visitante. Y todo se le hizo muy fácil al local. Sobre todo cuando el VAR le advirtió una mano en el área, penal que Calhanoglu supo ejecutar con eficacia y poner el 5-1 a los 58′ del partido. Quedaba más de media hora por jugar, y se sentía que estaba de sobra.

A los 60′ Thiago Motta hizo dos cambios más en la visita; J. Zirkzee ingresó por M. Arnautovic, y R. Soriano reemplazó a L. Ferguson. Inzaghi, el técnico local, abrió su primera ventana habilitada para hacer tres modificaciones: iban 61′ y  R. Bellanova reemplazó a D. Dumfries, M. Brozovic entró en lugar de Lautaro Martinez, y R. Gosens reemplazó al lateral Federico Dimarco.

Poco pasaba en el campo. A los 73′ vino el quinto cambio en Bologna: Emanuel Vignato entró por Musa Barrow, mientras que también a los 73′ R. Gagliardini ingresó por Nicoló Barella, y K. Asllani reemplazó a H. Calhanoglu, en el equipo local.

Todo estaba terminado, pero le quedaba un grito más al equipo de Inzaghi. Pelotazo profundo por el carril derecho, la entrada de Edin Dzeko y su centro al palo izquierdo, para la aparición de Gosens, quien puso el 6-1 cuando iban 75′ de juego.

Ahí sí, todo terminó. No hubo nada más que agregar. Internazionale, que había comenzado apurado por Bologna, supo revertir el marcador, apoyarse en sus fuerzas, contar con algún aliado fortuito y edificar una goleada para cantar y celebrar bajo la lluvia de Noviembre.

Hernán O’Donnell

El andar de Barcelona continuó su marcha en Pamplona

Fue un triunfo apretado, sufrido, trabajado. Resultó complicado el primer tiempo, y se llegó con cierta tranquilidad al final, pero la victoria de Barcelona ante Osasuna tuvo ribetes enrarecidos y no fue sencillo resolver el enigma para el equipo catalán.

A los 5′ el cabezazo de David García puso el 1-0 a favor de Osasuna y, además de generar la alegría de la gente de Pamplona, lo puso en autos al Barcelona. Era la señal del partido que le iba a tocar. Complicado, duro, trabajoso. Fue un inicio muy favorable al equipo local, y enseguida, a los 16′ el argentino “Chimy” Avila sacó un remate que pegó en la parte posterior de la red.

Aitor Fernández en la valla; Nacho Vidal, Unai García, David García y Alvaro Armada; Rubén García, Moncayola, Lucas Torró, Moi Gómez; Aimar Oroz de enlace, y Ezequiel Avila de delantero de punta. Barcelona comenzó con Ter Stegen en el arco; Alex Balde, Christensen, Marcos Alonso y Jordi Alba; Pedri, Sergio Busquets y Frenkie de Jong; Dembelé, Robert Lewandowski y Ferrán Torres.

Crédito: @FCBarcelona

De a poco, la visita pudo acomodarse a un comienzo con dificultades. Empezó a mover el balón, a subir los laterales y a pesar por la derecha, con Pedri y Dembelé. A los 24′ Lewandowski sacó un tremendo derechazo que pudo rechazar Fernández. Pero la mano venía complicada y enseguida se iba a sumar un problema más.

Iban 30′ cuando el polaco Lewandowski fue a disputar un balón contra el zaguero García, se desentendió del balón, golpeó a l defensor y se llevó la segunda amarilla que significó la expulsión del delantero del equipo catalán.

Con verguenza y ánimo, Barcelona lo fue a buscar al final del primer tiempo. A los 41′ un corner de de Jong fue conectado por Ferrán, pero su cabezazo salió elevado. A los 43′ Dembelé hizo una buena jugada individual, que cerró con un disparo fuerte, pero David García la cabeceó al corner.

La visita iba a salir con esa misma enjundia a jugar el segundo tiempo, y a los 47′ logró la igualdad a través de un remate de Pedri, que puso el partido 1 a 1.

Se hizo más parejo entonces el juego, y el local empez{o a sufrir el avance catalán. A los 58′ Kike Garcia ingresó por Lucas Torro; buscab aacomodarse a un encuentro que ya tenía otro argumento, porque del dominio incial del local, ahora el desarrollo era parejo, de ida y vuelta. A los 73′ Gavi entró por el lesionado Christensen en la visita, mientras que a los 74′ el local hizo su segunda y tercera modificación: D. Brasanac entró en lugar de A. Oroz, y Rubén Peña ingresó en reemplazo de R. Garcia.

Barcelona avisó, a los 75′, con un enganche de Dembelé y un centro que Fernández pudo controlar. Luego, a los 77′, Ansu Fati reemplazó a Ferrán Torres, y Raphinha ingresó por O. Dembele; lo mejor estaba por llegar.

Crédito: @FCBarcelona

Jagoba Arrasate, entrenador de Osasuna, hizo sus últimos cambios a los 82′; A. Budimir entró por el “Chimy” Avila; y Kike Barja ingresó en lugar de Moi Gomez. Parecía que el partido se cerraba, pero quedaba tiempo para una genialidad de Frenkie de Jong, quien coló un pelotazo bombeado para Raphinha, este entró solo y libre por el medio, y de emboquillada marcó por encima de la salida del arquero Fernández, para poner el 1-2 a favor de Barcelona.

Xavi cerró sus cambios con el ingreso de Chadi Riad en lugar de Pedri, cuando iban 88′ de juego.

Quedaron unos minutos para el arresto final del local, con un tiro de Moncayola, a los 90′, que pegó en un compañero y se fue desviado, mientras que Ansu Fati armó una gran jugada, a los 90+2′, pero el disparo final se fue elevado.

Así fue la victoria de Barcelona. Sufrida y trabajada, pero también alegre, porque supo reponerse a la adversidad del marcador, al dominio incial del rival y a la expulsión de Lewandowski. A pesar de ello, el equipo se recompuso y siguió su marcha triunfal por las calles de Pamplona.

Hernán O’Donnell

Racing remontó el desempate con Tigre y ahora se ilusiona con la final ante Boca

“Que el domingo cueste lo que cueste; el domingo tenemos que ganar…” El viejo canto tribunero que nació allá por los años ’70, alrededor de 1977 para ser más precisos, y que se repite año tras año en la víspera de un partido importante tras haber pasado un escollo previo, se repitió al final del partido que Racing revirtió ante Tigre, y bajó en forma de una mezcla de ruego, deseo y pedido, como una forma de reivindicar el campeonato perdido y paliar un poco la amargura y tristeza de un campeonato que estuvo en la palma de la mano cuando faltaban poco minutos y contaba con un penal a favor…pero Racing le ganó el “Desempate Clasificatorio” del Trofeo de Campeones a Tigre, tras haber sufrido en el comienzo, y ahora va con esa ilusión a medirse ante Boca, el próximo domingo en San Luis.

El equipo de Victoria, que hizo las veces de local, se presentó con Gonzalo Marinelli en la valla; Lucas Blondel, Cabrera, Abel Luciatti y Sebastián Prieto; Alexis Castro, Lucas Menossi, Ezequiel Fernández y Colidio; Armoa y Mateo Retegui.

La formación inicial de la Academia fue con Gabriel Arias de arquero; Iván Pillud, Sigali, Piovi y Eugenio Mena; Matías Rojas, Jonathan Gómez, Aníbal Moreno, Carlos Alcaraz y Jonathan Carbonero; Enzo Copetti como centro atacante.

Tras un inicio fervoroso, donde ambos quisieron tomar el protagonismo, llegó una jugada que abrió el partido. Iban 26′ cuando vino el centro de la izquierda del ataque de Tigre, Mateo Retegui iba a dominar la pelota con el pecho y Jontahan Gómez lo sujetó de la camiseta. El árbitro Darío Herrera no advirtió la falta, pero el VAR lo invitó a revisar la jugada y entonces el juez cobró el correspondiente penal, que Mateo Retegui convirtió a los 29′ para poner el partido 1-0 a favor de Tigre.

A partir de allí, una serie de incidencias iban a pesar en el partido. A los 32′ se fue expulsado Abel Luciatti, por doble amonestación, en una decisión apresurada de Herrera, pues pareció que la segunda falta fue muy leve como para merecer la segunda amarilla. Se quedó con un hombre menos Tigre, en un partido que se le iba a ser muy largo. El entrenador Diego Martínez decidió rearmar la defensa, y a los 35′ sacó al delantero Armoa, para poner a Brian Leizza, y así rearmar la línea de cuatro.

Pero Tigre iba a tener un buen ataque. A los 38′ desbordó Retegui por izquierda, sacó el centro al medio, Castro no pudo conectar bien, rebotó en Arias, y Colidio, de atropellada, marcó el segundo gol de Tigre, para dejarlo 2-0 arriba en el marcador.

Reaccionó Racing y se fue con todo arriba. A los 41′ elevó un disparo Aníbal Moreno. A los 42′ se lesionó Enzo Copetti y debió dejarle su lugar a Maximiliano Romero. Y cuando iban 43′ Alcaraz le bajó un balón de cabeza a Romero, este remató cruzado y Lucas Blondel despejó sobre la línea.

Crédito: @LigaAFA

El inicio del complemento fue una continuidad de ese final. Apenas iban 45′ y15″ y Jonathan Gómez sacó un tiro cruzado que Marinelli sacó al corner. A los 47′ un cabezao de Sigali fue desviado por el arquero de Tigre al corner.

Y a los 58′ llegó la igualdad, con una jugada muy bien elaborada por Jonathan Gómez, quien dejó dos hombres en el camino y asistió a Maximiliano Romero, quien con un tiro combado achicó el resultado a 2-1.

Dos cambios más hizo Fernando Gago; el segundo de la Academia fue el ingreso de Gabriel hauche por Iván Pillud; y el tercero fue el de Emiliano Insúa por Eugenio Mena.

Respondió Martínez con dos variantes, también la segunda y tercera de su elenco. Iban 62′ cuando Sebastián Prediger entró por Lucas Menossi, y Ortega reemplazó a Colidio, para jugar de lateral derecho y subir a Lucas Blondel al medio campo.

Pero a esa altura Racing ya era imparable. El equipo de Fernando Gago se había parado en campo “local”, presionaba rápido y se hacía muy pronto del balón. Dominaba el juego con autoridad, y Tigre resistía muy cerca de su área, con el objetivo de que pasaran los minutos y pudiera sostener la mínima diferencia. A los 73′ Martínez volvió a hacer dos modificaciones, la cuarta y la quinta, y también generaron alguna sorpresa: salieron dos jugadores importantes, incluso para rematar penales llegado el caso, como Lucas Blondel y Mateo Retegui, reemplazados por el “Flaco” Zabala y Gonzalo Flores.

Racing se llevaba por delante a Tigre y el empate empezaba a madurar. A los 83′ un pelotazo largo para Maxi Romero, quien la peleó con Cabrera, ganó la posesión y la cruzó a la derecha para la llegada limpia de Jonathan Gómez, quien puso el 2-2 sobre el cierre del encuentro.

Carbonero lo tuvo a los 85′, pero su tiro salió desviado. Racing había atropellado a Tigre y parecía que lo liquidaba en los noventa minutos reglamentarios. Y antes de concluir, a los 90+2′, Fernando Gago realizó la cuarta y quinta modificación reglamentaria de su equipo para dejar la sexta pactada para la prórroga. Facundo Mura entró por Jonathan Gómez, y Nicolás Oroz ingresó en lugar de Matías Rojas.

Antes del inicio de los treinta minutos suplementarios, el entrenador de Tigre hizo su sexta variante: Agustín Baldi entró por Víctor Cabrera. El ingresado se ubicó de volante, y Prediger se paró de central. Poco común, Tigre había iniciado el juego con dos centrales, Víctor Cabrera y Abel Luciatti, y terminó con Sebastián Prediger y Brian Leizza.

El primer chico del alargue fue todo de Racing. Sin profundidad, pero con un dominio sostenido y ostensible. Para comenzar el segundo tiempo, a los 105′ la Academia usó su sexta y última modificación: Jonathan Galván ingresó por Gonzalo Piovi.

Tigre no tenía fuerzas para oponer más que una defensa ordenada y un contragolpe que no prosperaba. A los 114′ lo tuvo Racing con una escapada de Romero que Marinelli cortó justo a tiempo. Y a los 117′ llegó el gol de la victoria. Desbordó Carbonero por izquierda, enganchó para su pierna derecha y sacó un centro preciso bien conectado por Gabriel Hauche de cabeza, para poner el balón abajo, junto al palo derecho de Gonzalo Marinelli, y dar vuelta el resultado. Racing se ponía 2-3 arriba en el marcador.

No hubo tiempo para más. Un arrebato final de Tigre, una jugada dudosa en el área de Racing, una caída de Prediger que el árbitro desestimó y el pitazo final, que dio pie a la alegría de la gente de la Academia, y al canto, mitad ruego, mitad exigencia, que el domingo le pueda dar una reivindicación.

Hernán O’Donnell

Estudiantes dio otro paso adelante en la ilusión del ascenso

Fue una noche llena de color e ilusión para la gente de Estudiantes. El público, que colmó el Estadio “Ciudad de Caseros”, se fue de la misma manera que llegó. Feliz, optimista, ilusionado. Una noche que empezó con una gran recepción al equipo, entre fuegos artificiales y máquinas de humo, y se cerró con un canto de optimismo y ruego a la vez, que pedía, cueste lo que cueste, ganar en Mendoza. El “Pincha” venció al “Lobo” mendocino por 1 a 0 y ahora quedan noventa minutos para dirimir quien será uno de los finalistas por el segundo ascenso a la Liga Profesional de Fútbol. Estudiantes, o Gimnasia y Esgrima de Mendoza.

Los dos plantearon un dibujo táctico similar. El local se presentó con Lucas Bruera en la valla, Minervino, Juan Randazzo, Stéfano Brundo y Lautaro Lusnig; un volante central, Nicolás Pelaitay, tres más adelante, Kevin González, Sebastián Mayorga y Enzo Acosta; Facundo Pereyra y Facundo Castelli.

El equipo de Marcogiussepe formó con Tomás Giménez; Lucas Arce, Diego Mondino, Franco Meritello y Fernando Bersano; Matías Villarreal como volante central; Matías Nouet, Oscar Garrido y Leandro Ciccolini; Santiago Solari y Mario Galeano.

El inicio fue repartido. Gimnasia salió con decisión, y forzó un par de tiros de esquina apenas iniciado el partido, pero respondió el local a los 4′ con un tiro de Enzo Acosta que desvió Giménez, y volvió a responder el arquero, a los 14′, tras un fuerte remate de Pereyra. Era lindo, con ida y vuelta permanente. la visita iba, Estudiantes sacaba rápidos contragolpes. El local se apoyaba en el talento de Pereyra, la dinámica de Enzo Acosta, las trepadas de Minervino, y la habilidad y velocidad del “Facha” Castelli, un delantero rápido, ágil y talentoso. El equipo de Cuyo intentaba manejar la pelota con el buen pie de Ciccolini, Garrdio y Solari. Era lindo el partido, intenso y bien jugado.

Hasta que a los 32′ se abrió el marcador. Desde la derecha Minervino sacó un excelente centro, con una comba perfecta que el “Facha” Castelli aprovechó para elevarse con jerarquía, y meter un cabezazo cruzado, que puso el partido 1-0 a favor de Estudiantes.

Fue una explosión que duró varios minutos, hasta que el “Lobo” pudo reaccionar con un contragolpe de derecha a izquierda, que terminó con un buen tiro de Nouet que Bruera desvió de manera espectacular, cuando ya iban 43′ de juego.

En el segundo tiempo, el equipo cuyano se adelantó en el terreno. Llegó a los 46′ con un disparo que Bruera desvió con mano cambiada. Contestó el local con un remate de Pereyra que controló Giménez, a los 48′.

A los 59′ Tomás López ingresó por Arce, en la primera variante de la visita. Y volvió a llegar Gimnasia a los 60′, con una entrada libre de Galeano que Bruera cortó con una salida rápida.

Entonces llegaron dos cambios más en la visita; iban 64′ cuando Mariano Barbieri reemplazó a Nouet, mientras que Germán Rivero ingresó por Mario Galeano.

Walter Otta, entrenador del equipo local, decidió hacer sus primeros dos cambios a los 69′. Lonardi entró por Kevin González, mientras que Elías Alderete lo hizo por Castelli.

El tercer cambio de Estudiantes fue a los 78′; Alan Cantero reemplazó a Facundo Pereyra. Gimnasia hizo su cuarto cambio a los 81′: Romano reemplazó a Ciccolini.

Volvió a tener una chance la visita a los 83′, cuando Santiago Solari se escapó por izquierda y sacó un remate cruzado que se fue por muy poco. Otta cerró sus cambios a los 84′, con la cuarta y quinta modificación. Lautaro Parisi entró por Enzo Acosta, y Diego López reemplazó a Minervino.

La última chance fue para la visita, con un disparo de Barbieri, a los 89′, que pasó por arriba del travesaño.

Y así se cerró la primera llave. Con la enorme ilusión de la gente de Estudiantes, y la esperanza de la hinchada mendocina de revertir la situación. El fútbol, agradecido y expectante.

Hernán O’Donnell

Platense y Lanús cerraron el torneo con un empate justo, y el retiro de Néstor Pitana

Fue una noche justa, porque el resultado final le hizo honor a la justicia, y Néstor Pitana tuvo una última función como árbitro con una actuación sobria, acompañado de familiares, dirigentes y numerosos colegas que lo acompañaron en su último partido como referí.

Platense y Lanús dividieron el partido en dos tiempos. El primero fue de la visita, que con mucha presión en ataque y buenos movimientos colectivos, dominó, generó situaciones y convirtió, amén de no aprovechar alguna oportunidad clara como para ampliar el marcador. En el complemento reaccionó el equipo que hasta este partido dirigió Omar De Felippe, se adelantó en el terreno y al final llegó al empate de manera merecida.

Platense formó con Marcos Ledesma; Morgantini, González, Gastón Suso y Ayrton Costa; Carlos Villalba de volante central; por delante, Vicente Taborda, Franco Baldassarra e Iván Gómez; y en el ataque, Sebastián Guerrero y Jorge Benítez. El equipo de Frank Kudelka comenzó con Guillermo De Amores en el arco; Leonel Di Plácido, Matías Pérez, Felipe Aguilar y Nicolás Pasquini; Raúl Loaiza y Luciano Boggio; Iván Cazal, Lautaro Acosta y Franco Troyansky; y el “Pepe” Sand de centro delantero.

Al minuto llegó Lanús, con un cabezazo de Cazal que atrapó Marcos Ledesma. Iba a ser una constante de la primera media hora, el dominio sostenido del “Granate”. A los 7′ José Sand robó una pelota en la salida “Calamar”, se fue sólo al área, y sacó un disparo con comba que se fue apenas desviado.

Y a los 20′ abrió el marcador, con un verdadero golazo. “Pepe” Sand pescó una pelota en el área, gambeteó a dos rivales, se acomodó y sacó un tiro abierto, incontrolable para Ledesma, que puso el partido 0-1 a favor de Lanús.

Platense recién llegó a los 22′ con un remate de Ayrton Costa, cruzado y fuerte, que salió cerca del palo izquierdo de De Amores.

Pero Lanús era el dueño del primer tiempo, y a los 28′ entró libre Cazal y sacó un disparo que se fue alto. Así se consumió el primer período, con el control del “Granate” y un “Calamar” que no encontraba soluciones.

Pero Omar De Felippe metió mano en el equipo para comenzar el segundo tiempo y sus cambios le dieron resultado. Camargo entró por González, y Juan Cruz Esquivel reemplazó a Carlos Villalba. El equipo se adelantó en el campo, se soltó en ataque y llevó el juego hacia el área visitante. Platense mejoró y pasó a controlar las acciones. A los 57′ Juan Cruz Esquivel mostró el camino, con una gambeta larga y vertical, que no prosperó en el área, pero que señaló las claves que debía atender el local.

Frank Kudelka tomó nota, y a los 58′ hizo el primer cambio para Lanús; Maximiliano González ingresó por Franco Troyansky, con lo que puso un hombre más en la mitad de la cancha.

Platense seguía parado en campo rival, y provocaba situaciones. A los 60′ probó Esquivel y respondió el arquero visitante. Kudelka volvió a meter mano en su equipo, y a los 68′ Pedro De la Vega reemplazó a Iván Cazal, mientras Blando entró en lugar de José Sand.

Luego tuvo una chance Guerrero, a los 69′, cuando entró solo por derecha, pero De Amores le tapó su remate. A los 70′ vino el tercer cambio en Platense: Lattanzio entró en lugar de Sebastián Guerrero, y a los 77′ De Felippe hizo la cuarta y quinta modificación en su equipo; Gonzalo Bergessio reemplazó al “Conejo” Benítez, y Brandon Barbas ingresó por Franco Baldassarra.

El partido ya era del local, pero Lanús contó con un contragolpe que pudo liquidar el pleito. Iban 79′ cuando De la Vega encabezó un contra ataque veloz, abrió a la derecha para Leonel Di Plácido, quien enganchó hacia adentro y sacó un tiro que pasó muy cerca.

Hasta que a los 85′ llegó el empate, con un tiro libre de Barbas que llegó al corazón del área y Gastón Suso se elevó para meter un cabezazo cruzado que se metió en el ángulo superior derecho del arquero del “Granate”. El encuentro quedó 1-1.

Y así terminó. Con la emoción de Néstor Pitana, quien fue acompañado desde la platea por Darío Herrera, Federico Beligoy, Delfino y varios colegas más.

Platense y Lanús se repartieron el partido. El primer tiempo para el visitante, el segundo para el local. Y la igualdad le hizo honor al desarrollo.

Hernán O’Donnell

La Argentina Sub 17 se presentó en Ezeiza con un debut auspicioso

Argentina arrancó con bombos y platillos el Cuadrangular Internacional Sub 17 Copa “Ciudad de Ezeiza”, en el Estadio “20 de Octubre”, del Club Social y Deportivo Tristán Suárez. El equipo que dirige Pablo Aimar comenzó con un auspicioso debut ante Perú, con un triunfo claro y convincente, con varias actuaciones destacadas y una idea de juego colectivo que empieza a germinar.

El equipo de Pablo Aimar formó con Agustín Cañete en la valla; Ulises Giménez, Tobías Palacios, Juan Villalba y Octavio Ontivero. Gustavo Albarracín, Valentino Acuña y Claudio Echeverri; Ignacio Pedano, Mateo Sciancalepore y Gianluca Prestianni.

Perú dispuso un sistema de 4-1-4-1. Ian Schimitschek en el arco. En el fondo, Jhosenffer Yllescas, Brian Arias, León Guerrero y Patrick Gonzáles; Esteban Cruz de volante central. Por delante, Antonio Delgado, Jean Lara, Thiago Salinas y Arnold Cotito; Mateo Rodríguez de centro atacante.

Argentina fue voraz desde el inicio. A los 6′ Sciancalepore arremetió y su disparo fue tapado por el arquero de Perú. A los 10′ fue Echeverri el que probó con un tiro libre que salió apenas alto. Luego fue Ginaluca Prestianni, a los 13′ quien sacó un buen remate que salió afuera.

De tanto insistir, a los 16′ abrió el marcador, con un centro que llegó de la derecha y Sciancalepore definió con precisión para poner el 1-0 para la Argentina.

El equipo de Pablo Aimar mantuvo el dominio del juego. No se retrasó en el campo, no resignó protagonismo, no aflojó la intensidad. Hubo destellos de Ignacio Pedano, por momentos imparable por velocidad y habilidad. Hubo toques de Echeverri, mucha potencia sostenida de Sciancalepore, y chispazos de Prestianni.

Entonces, lógico, a los 39′ una aparición oportuna de Juan Villalba puso el 2-0 para la Argentina.

Perú recién se asomó a los 43′, con una buena jugada por derecha, el desborde de Yllescas, el centro rasante y Mateo Rodríguez no pudo dominar el balón para dar el remate final. Fue lo mejor de la visita en el primer tiempo.

En Perú hubo dos cambios para iniciar el segundo tiempo; Luis Baylón entró por Patrick Gonzáles, y Yamil Mejía ingresó en lugar de Jean Lara.

Sin embargo, no mermó el ataque local. Argentina mantuvo la posesión, el juego simple, y a los 50′ aumentó el marcador con un gol de Ignacio Pedano, que puso el partido 3-0 para el equipo local.

Con más tiempo, Aimar decidió tres variantes en la selección. Agustín Ruberto ingresó por Sciancalepore, Luciano Romero reemplazó a Juan Villalba, mientras que Ian Subiabre entró en lugar de Prestianni, a los 60′, en tanto Dayro Hernández entró por Arnold Cotito, y Víctor Guzmán reemplazó al centro atacante Mateo Rodríguez, en esa misma ventana.

Perú no encontraba caminos para llegar al arco rival. Más allá de mantener su clásico estilo, de buen toque y pases precisos, no podía zafar de la presión alta del local ni de las situaciones que le generaba,

A los 72′ llegaron las dos variantes finales del equipo local; Maximiliano Porcel reemplazó a Claudio Echeverri, mientras que Mariano Gerez ingresó por Valentino Acuña.

Se sentía cómodo el local. Porque la diferencia le permitía manejar con tranquilidad el balón, y a partir de allí controlar el juego, trabajar el partido y tener al reloj de aliado. y a los 80′ llegó el cuarto gol, Agustín Ruberto capturó un rebote y con un tiro preciso puso el 4-0 para la Argentina.

Era el final. Los nervios del debut habían pasado. El equipo se sostuvo en su idea, pudo plasmar lo que pretende el entrenador en la cancha y dejó su sello en la Copa “Ciudad de Ezeiza”, que promete una semana a puro fútbol juvenil.

Hernán O’Donnell

La Copa “Ciudad de Ezeiza” nos trae una semana con el fútbol del futuro

Comenzó el Cuadrangular Internacional Sub 17, Copa “Ciudad de Ezeiza”, y ya vimos un par de partidos muy interesantes, con muchos goles y varias figuras que empiezan a anotar su nombre en la agenda de los seguidores de este bendito deporte. Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay presentaron sus seleccionados juveniles, que se preparan para el XIX Campeonato Sudamericano Ecuador 2023 y, luego, para la Copa Mundial Sub 17 de la FIFA-Perú 2023.

Una fiesta de fútbol de lunes por la tarde. Con la presentación inicial de Ecuador y Uruguay, que jugaron un partido interesante, intenso, con buen ritmo, muchos goles y un marcador que tuvo una dósis de incertidumbre hasta el final. Uruguay comenzó con Martín Almeida en la valla; línea de cuatro, con Ignacio Alegre, Paolo Calione, Patricio Pacífico y Juan Echeverría. Máximo Cabral por delante, como volante tapón. Tres hombres de vocación ofensiva, Facundo Techera, Felipe Seres y Mateo Peralta. Y en el ataque, Deivis Barone y Rodrigo Dudok.

El equipo de Ecuador salió con Cristian Loor Santamaría; Angulo Cárdenas, Ivis Davis Moreira, Jair Collahuazo, Elkin Ruiz Congo; Kendry Paez Andrade, Jairo Reyes Castillo, Gereny De Jesús; Isaac Sánchez Cortés, Michael Bermúdez Reyes y Emerrson Morales Ortíz.

Comenzó Ecuador con un poco más de llegadas, a partir de la conducción de Páez Andrade, un jugador hábil y con inteligencia para conducir. Zurdo, elegante, incisivo, fue de lo más destacado del primer tiempo. Sin embargo, Uruguay le opuso mucho orden, tuvo un buen trabajo en el medio campo y a los 40′ abrió el marcador con un tanto de Felipe Seres que puso el encuentro 1-0 para la celeste.

Se le había complicado a Ecuador, y para colmo, a los 45+1′ se fue expulsado Emerson Morales, y debió jugar el segundo tiempo con un hombre menos.

Hizo pesar muy ràpido esa diferencia el conjunto oriental, y a los 44″ del complemento Edison González, que había ingresado para comenzar el segundo tiempo, metió un tremendo cabezazo que se transformó en el 2-0 para Uruguay, a los 46′ de modo oficial, aunque no se había cumplido aún ese primer minuto del segundo período.

Y para intentar definir, Rodrigo Dudok marcó el 3-0 para la celeste, tras aprovechar un rebote, cuando se jugaban 52′.

Parecía asunto liquidado, pero Ecuador tuvo un penal a favor, a los 57′, que Bermúdez se encargó de convertir, para achicar la diferencia a 3-1 para el equipo oriental.

A los 62′ Thiago Elguera entró en lugar de Felipe Seres, en Uruguay. El equipo de Diego demarco se afirmó en el terreno, controló el balón y manejó los tiempos. Así, empezó a llevar el partido hacia el final, pero todavía quedaban algunas sorpresas por vivir.

Ecuador hizo dos modificaciones a los 82′; Steven Heras entró por Ivis Davis, mientras que Santiago Sánchez ingresó en lugar de Isaac Sánchez. En Uruguay, a los 83′, Mateo Ureta reemplazó a Mateo Peralta.

Luego, a los 86′ Anthony Montezuma ingresó por Kendry Páez, en el tercer cambio ecuatoriano, mientras que Facundo Núñez reemplazó a Máximo Cabral en la celeste.

Y cuando todo parecía terminar, a los 90+2′ un pelotazo largo sorprendió al golero Martín Almeida, quien se pasó de largo cuando salió al borde del área a cortar el balón, Santiago Sánchez Barros se quedó con el balón y marcó el segundo tanto de Ecuador, que achicó la derrota a un honroso 3-2.

Fue el final del primer partido del cuadrangular. El aperitivo de un torneo atrapante, que promete más emociones a lo largo de la semana.

Hernán O’Donnell