Excursionistas acertó el último tiro y logró el triunfo que merecía ante Brown

La explosión del final, el remate fuerte, seco y preciso de Pereyra, que decretó la victoria de Excursionistas por 1-0 ante Brown de Adrogué, resultó el final feliz de una buena producción del local, pero, como en las películas de acción de Hollywood, luego de una trama intensa, dominante, valiente y esforzada, el “Muchachito” de la película, el héroe esperado, surgió casi en el epílogo, cuando todo parecía cerrarse sin el final feliz que el “Verde” merecía. Pero, se dio. Como si el director imaginario de este partido, hubiera pensado todo un desarrollo favorable para el local, la resistencia heroica de su adversario, y el tiro del final que decretó el ganador de la batalla.

El local formó con Nicolás Rodríguez; Matías Fernández, Horacio Igarzabal, Antonio Paulides y Mariano Arango; Alejandro Ávalos, Gian Zoratti, Máximo Blanco, Iván Arbello; Alan Espeche y Matías Pólvera.

El conjunto de Adrogué alineó a Sebastián Giovini; Lucas Irusta, Mariano Pieres, Dante Cardozo, Adriel Ortíz y Braian Guerrero; Jonathan Bogado, Alexis Castaño y Matías Sproat; Nicolás Meaurio y Alan Visco.

Brown, con la presentación de Jorge Vivaldo como nuevo entrenador, intentó atacar en el comienzo, pero salvo un tiro libre en el arremetieron contra el arquero local Rodríguez, con infracción, luego no pudo tener continuidad. Y, de a poco, el local tomó las riendas del partido.

Así llegó a tener la primera chance, a los 10′, con un cabezazo de Polvera, que pasó cerca. A los 29′ un remate de Iván Arbello fue controlado por Giovini, que se iba a transformar en una de las figuras de la noche. Y a los 42′ no pudo Arbello conectar, tras un buen centro en otra llegada clara del local.

En el segundo período, el “Villero” apretó más el acelerador. Iban 52′ cuando tuvo la chance más clara hasta el momento, un doble cabezazo que pegó, ¡dos veces! en el travesaño.

A los 56′, el “Flaco” Vivaldo hizo el primer cambio en su equipo: Alien Robles entró por Adriel Ortíz. En tanto, en Excursionistas hubo dos variantes a los 59′; Tellas entró por Espeche, y Nicolás Damiolini reemplazó a Iván Arbello.

Un tiro libre de Bogado, a los 61′, fue lo mejor de la visita. Y contestó el local con un cabezazo de Tellas que sacó el arquero visitante al corner, con un vuelo formidable, cuando iban 63′ de juego.

A los 67′, el equipo de Adrogué hizo otra variante; Bruno Báez entró por Alan Visco. En Excursio, Mateo Cardozo ingresó por Polvera.

El local agregó ritmo e intensidad, y metió a Brown en su campo. Vivaldo se jugó con tres modificaciones, a los 71′, en la última ventana de cambios disponible. Octavio Padovani reemplazó a Matías Sproat, Luciano González ingresó por Nicolás Meaurio, y Tomás Patrizio entró por Alexis Castaño.

Excursionistas iba e iba, pero chocaba con la muralla de Giovini. o con el orden defensivo visitante. A los 85′ llegó el último cambio local. Matías Alaniz reemplazó a Alejandro Ávalos.

Todo parecía frenarse en la puerta del arco visitante, pero en el último suspiro, Excursio se abrazó a la gloria. Iban 90+5′, cuando en el enésimo centro de la noche, tras un rebote Juan Daniel Pereyra sacó un remate que jamás olvidará, para poner el 1-0 para Excursionistas, desatar la locura de todo el banco de suplentes, de todo el Bajo Belgrano, y gritar bien fuerte en una noche llena de acción que tuvo el feliz desenlace en la última escena.

Hernán O’Donnell

Ferro se acomodó mejor y logró una luz de ventaja sobre Atlanta

Fue un partido discreto, con poco brillo, más táctico que abierto, donde se disputó mucho el control en el centro del campo, y allí Ferro se sintió más cómodo. Logró ganarle esa batalla al medio de Atlanta, aún cuando Cristian Pellerano hizo un cambio en el primer tiempo para acomodar el juego, y en ese lapso lo consiguió, pero en el segundo período el equipo de Caballito consiguió la ventaja justa para imponerse por 0-1 en el mediodía del sábado de Villa Crespo.

El Bohemio formó con Juan Francisco Rago; Martín García, Leonel Galeano, Patricio Ostachuk, Tomás Rojas y Rodrigo Sosa; Lautaro Fedele, Tomás Castro Ponce y Federico Bisanz; Ignacio Rodríguez; Alejandro Quintana.

El equipo de Caballito alineó a Fernando Monetti; Nazareno Kihm, Federico Tévez, Juan Orellana, Misael Tarón y Emiliano Ozuna; Laureano Marra, Felipe Obradovich y Nicolás Gómez; Lautaro Parisi y Franco García.

Dos esquemas similares, con tres centrales y dos laterales más pendientes de cuidar la retaguardia que de soltarse con tranquilidad al ataque, tres volantes, un delantero y un media punta…pero en ese espejo, Ferro era más, porque logró ganar el centro del campo. Con la colaboración de García y el propio Parisi, siempre tenía superioridad numérica y así logró tener la batuta del partido.

A los 28′ tuvo su mejor llegada, con un tiro de Marra que pasó muy cerca.

Cristian Pellerano, entrenador de Atlanta, entendió que debía modificar el sistema, y a los 31′ decidió hacer un cambio: Matías Ibarra, volante de muy buen pie, entró por el defensor Tomás Rojas. El local se armaba con línea de cuatro en la defensa, y un mediocampista más, que le dio otra cara al equipo.

Mejoró Atlanta, y a los 41′ llegó con una buena jugada y el remate de Ignacio Rodríguez que pasó muy cerca.

Para comenzar el segundo tiempo, Pellerano realizó otra modificación: Federico Álvarez entró por Federico Bisanz.

En el visitante, a los 56′ llegó el primer cambio, obligado: Gustavo Canto reemplazó al lesionado Isael Taron.

Dominaba el “Verde”, y a los 61′ llegó la apertura del marcador, con un buen disparo de Lautaro Parisi, que puso el 0-1 para Ferro Carril Oeste.

Trató de salir rápido el local de esa situación adversa, y a los 63′ Ignacio Rodríguez tuvo otro buen disparo, que pasó por encima del travesaño.

Después, los cambios. A los 67′, la tercera y cuarta variante en el local. Gustavo Mendoza entró por Martín García, y Federico Castro reemplazó a Ignacio Rodríguez.

En el equipo de Caballito, Rondina decidió hacer tres variantes a los 71′ de juego: Ángel González entró por Franco García, Gino Olguín lo hizo en lugar de Nicolás Gómez, y Matías Kabalín, de muy buen partido, ocupó el lugar de Laureano Marra.

Le costaba mucho a Atlanta. No encontraba claridad ni profundidad. Ferro se ordenó bien, y siguió muy cómodo en el partido. A los 84′ llegaron los últimos cambios de cada equipo. En la visita, Sebastián Corda entró por Juan Orellana, y en el local Lucas Ríos ingresó por Lautaro Fedele, también de buen partido.

Pero ya nada se modificó. Ferro se agrupó en derredor de su experimentado arquero, Fernando Monetti, trabajó bien el partido, y se llevó los tres puntos, ante un Atlanta que no encontró el rumbo del partido.

Hernán O’Donnell

Argentina tuvo un triunfo deslucido que despertó algunos interrogantes

La selección Nacional fue de mayor a menor, y logró un ajustado triunfo ante el entusiasta Mauritania por 2-1, en el que jugó bien el primer tiempo, marcó los dos goles, y se desdibujó en el complemento. Su rival se animó, se soltó en ataque y obligó a Emiliano Martínez, el mejor arquero de la historia del seleccionado argentino, a esta altura ya sin discusiones, a realizar dos atajadas formidables, para llegar al gol del descuento sobre el cierre del partido.

Argentina formó con Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Marcos Senesi y Marcos Acuña; Nicolás Paz, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Nicolás González; Julián Álvarez y Thiago Almada.

Mauritania lo hizo con Mamadou Diop; Ibrahima Keita, Lamine Ba, Jordan Lefort y Aly Abeid; Oumar Ngom, Maata Magassa y Djeidi Gassama; Beyatt Lekoueiry; Aboubakary Koita y Mamadou Diallo.

Argentina jugó con mucha precisión en el inicio del partido. Buscó el pase seguro, la tenencia clara del balón, y elaboró su juego a partir de la sumatoria de pases, con paciencia y a la búsqueda del espacio y momento justo para meter el estiletazo.

Así llegó la jugada del primer gol, luego de una maniobra asociada, en la que Paz desequilibró por derecha, y por izquierda apareció Enzo Fernández, para meter el 1-0, a los 16′ de juego.

Se asentó Argentina con el gol. Se convenció de su juego y mantuvo la iniciativa, hasta llegar al 2-0, a los 31′, a partir de un excelente tiro libre de Nicolás Paz.

Y cerró la primera parte con mucha solvencia, en la que invitaba a un juego aún mejor en el complemento, cuando se produjeron tres cambios: Lionel Messi entró por Nicolás Paz, Rodrigo De Paul ingresó por Nicolás González, y Franco Mastantuono reemplazó a Julián Álvarez. En Mauritania, Papa Yade ingresó por Mamadou Diallo.

Pero no fue la misma Argentina. Salvó unos primeros minutos iniciales, el segundo tiempo se hizo muy opaco para la Selección. Perdió la pelota. Erró pases. Se mostró impreciso e inconexo, algo muy poco habitual en este equipo, que hace de la posesión y la precisión una virtud.

Argentina cambió a los laterales: Gabriel Rojas entró por Acuña, y Agustín Giay lo hizo en lugar de Nahuel Molina. Pero a los 73′ avisó el rival, con un remate de Maata Magassa que pasó muy cerca del palo izquierdo de Dibu Martínez.

Scaloni fue por otro cambio, y Juan Manuel López reemplazó a Almada. Enseguida, Exequiel Palacios ingresó por Alexis Mac Allister.

Luego llegó un tiro de Souley que Martínez sacó por arriba, y a los 87′ Dibu tapó abajo una pelota dificilísima, en otra llegada clara del equipo africano.

Al final tuvo su premio, y se quedó, como dijo su entrenador, con “la derrota más dulce que podían tener”, porque a los 90+2′ llegó al gol del descuento, a través de Jordan Lefort, quien cerró el score con el 2-1 final.

Se creía que iba a ser una noche positiva, y el fútbol, tal como lo razonó muy bien Scaloni en la conferencia de prensa de cierre, “no tiene rivales fáciles ni sencillos. Los partidos hay que jugarlos, siempre tienen un grado de dificultad”. Fue, al cabo, una noche de preocupaciones. Hubo algunos desacoples defensivos, algunos problemas en la marca, y algunos jugadores que pelean por un lugar en la lista final, quedaron en deuda. Pero tienen una jornada más para desquitarse, y el partido contra Zambia asoma como una hermosa oportunidad.

Hernán O’Donnell