Acá, en Europa, el tema es casi único. Domina por encima incluso de los resultados deportivos de los partidos de las Ligas y de las competencias internacionales.
Se habla de quien va a ganar el balón de oro más allá de los equipos y sus resultados.
Bayern Munich empató en dos goles ante el Arsenal, pero solo se habló si Harry Kane, de brillante actuación, con una hermosa asistencia y una gran ejecución de un penal, era merecedor de la distinción. Su rival de ayer, Declan Rice, pero compañero en la selección inglesa, se refirió a eso en sus declaraciones post partido.
Los argentinos creemos que no hay discusión en cuanto a que la elección debe recaer en Leo Messi.
En Francia solo se habla de Dembele. Tambien de Mbappe.
Los fans de Ronaldo insisten en su jugador. Y algunos apoyan a Rodri, de quien creemos que ya fue demasiado darle premio al mejor jugador del Mundial, por encima de Messi, Dembele, Kane, o el propio Dani Olmo. Un futbolista brillante, si, pero no alcanza el nivel de Sergio Busquets, ni de sus contemporáneos Rice, De Jong o Enzo Fernández.
Todo se sabrá el lunes. Mientras, el mundo del fútbol se debate en una discusión interminable y apasionante.
La liga 1 de la UEFA Nations League ya sumó sus primeros cuatro partidos, en una ventana extensa de la FIFA, donde se comprimen cuatro juegos en poco menos de dos semanas, y ya hay clasificados, mas otros que están muy cerca de lograrlo.
España, indescifrable para todos sus rivales, arrastra un invicto de cuarenta y dos partidos, y pareciera que esa racha no tiene fin; por lo menos a corto plazo.
Inglaterra no detiene su marcha ascendente. La goleada propinada a Croacia acrecienta su nivel y sus expectativas.
Portugal, es el otro clasificado. Aún con el conflicto de Ronaldo y el DT Jesus, el equipo se las ha arreglado para lograr resultados positivos.
Alemania quiere volver a ser. De la mano de Kloop empezó una nueva etapa.
Francia no baja su nivel. Es rapida, ofensiva y ambiciosa.
Países Bajos está ahi. A la caza de los desprevenidos.
Y todos sueñan con levantar el nuevo trofeo del viejo continente.
Han pasado los primeros partidos de la UEFA Nations League 2026/2027 y los grandes candidatos diejron presente. El 24 de Septiembre se puso en marcha una nueva edición del más joven de los certámenes europeos, y terminará el 15 de Junio de 2027 con el ansiado “Final Four”.
Lo cierto es que en la Liga “A”, la primera, la más importante y la que otorga el título de Campeón, Francia ha tenido un comienzo arrollador, con la excepción del partido ante Italia, en el Stade de France, donde se volvió a vivir un clásico de los de antaño. Con un equipo local ambicioso y una Italia recuperada, que quiere reverdecer los viejos duelos de las grandes potencias.
Países Bajos muestra su fútbol habitual, ese que le hizo ganar el asombro del mundo cuando en 1974 asomó la llamada “Naranja Mecánica”, y puso en el verde césped una llamativa y atrapante forma de jugar a la pelota.
Alemania quiere recuperarse de la mano de Jurgen Kloop.
España e Inglaterra dominan con amplitud el grupo “C”, aunque la Roja le ha sacado una ventaja al equipo inglés cuando lo venció a domicilio.
Y en la última zona de la Primera Liga, Portugal se debate entre su gran momento y la situación personal de su máxima figura, Cristiano Ronaldo, enfrentado con la dirección técnica del equipo.
Así están las cosas, cuando recién empieza un Torneo joven, ágil, dinámico y que ya empieza ha ganarse un lugar en la consideración de los hinchas.
Llegó envuelto en una enorme expectativa e ilusión, y los primeros partidos ya le ofrecen una posibilidad de realizar una mirada sobre la Selección de Ecuador, que ha comenzado con una gira por Asia y dejó como resultados una derrota y dos empates, en los que cayó en la definición con tiros desde el punto del penal.
Crédito: Prensa FEF
Al cabo, los resultados fueron: Corea del Sur 3 – 0 Ecuador; Japón 0 – 0 Ecuador (5-4 en penales) por el primer partido de la Copa Kirin, y fue Panamá 1 – 1 Ecuador (7-6 en penales), en el encuentro por el tercer y cuarto lugar.
Para Marcelo Gallardo, esta gira le permitió profundizar en el conocimiento de los futbolistas, en todos los aspectos, amén de empezar a delinear el funcionamiento del equipo. “Vimos el potencial que hay y el trabajo que hay a desarrollar. Me llevo muchas cosas para trabajar y corregir”, señaló el DT.
“Los esquemas van a variar, es tiempo de hacer pruebas y después definir cuál es el mejor sistema. La idea base es siempre la misma: intentar que el equipo tenga un protagonismo continuo”, agregó.
Me voy con buenas sensaciones, de acuerdo a lo que creo que es el potencial que existe en el equipo nacional”, afirmó.
“La idea es siempre la misma: un equipo que asuma el protagonismo; que tenga una identidad, más allá del sistema empleado o de lo que haga el rival. Continuamos con la observación y aún debemos ver jugadores importantes que tienen que conocer nuestra propuesta y nuestra idea. Este inicio es algo productivo, algo que me ilusiona”, afirmó Gallardo.
Crédito: Prensa FEF
“El tiempo es nuestro aliado. Tenemos que seguir en este tiempo de siembra y regar esa semilla para consolidarnos en todos los sentidos y, cuando lleguen las competencias oficiales, presentar el mejor equipo posible”, cerró en su balance inicial.
La gira, más allá de los resultados, fue positiva para Marcelo Gallardo, y así lo expresó el entrenador.
Ecuador vive una nueva etapa, y todo el país se quiere subir a la ilusión.
Fue un duelo espectacular, emotivo, luchado y bien jugado. Francia e Italia protagonizaron un viejo clásico del fútbol mundial, aún cuando las realidades parezcan disímiles, porque el equipo galo tiene una actualidad y una alta vigencia sostenida desde hace casi dos décadas, mientras que los “Azzurri” se han sumergido en una crisis que ya lleva tres Copas Mundiales de ausencia, una larga frustración que su público, acostumbrado a las mieles de un seleccionado que disputó ¡seis! Finales del Mundo, de las cuales ganó cuatro.
Y fue un muy lindo duelo, con jun ritmo apasionante y una paridad que se reflejó en el 1-1 final.
Francia formó con Mike Maignan; Pierre Kalulu, Jérémy Jacquet, Dayot Upamecano y Adrien Truffert; Rayan Cherki, Lucas Da Cunha, Adrien Rabiot; Michael Olise, Ousmane Dembélé, Désiré Doué
Italia alineó a Gianluigi Donnarumma; Michael Kayode, Giorgio Scalvini, Alessandro Bastoni, Riccardo Calafiori; Davide Frattesi, Sandro Tonali, Nicolò Fagioli, Moise Kean, Francesco Pio Esposito y Sebastiano Esposito.
A los 8′ lo tuvo la visita con un tremendo contragolpe y el remate de Moise Kean fue detenido por Maignan, en una chance muy clara de convertir.
El juego fue repartido. Si bien Francia tenía mayor tiempo la pelota y buscaba atacar con juego asociado, Italia mostraba practicidad para preocupar con un juego directo.
En el segundo tiempo, la primera llegada fue para el local, con un tiro de Doué que sacó Donnarumma, y luego el rebote de Dembelé también fue rechazado por el arquero italiano, a los 47′.
Era más el local, y a los 54′ Olisse marcó la apertura del marcador con un tiro libre que puso el 1-0 a favor de Francia.
Mancini refrescó a su equipo, y a los 62′ Antonio Vergara sustituyó a Francesco Pio Espósito, mientras que Nicoló Barella ingresó por Sandro Tonali.
Sin embargo, la visita no se frustró y se mantuvo con la misma intensidad en el partido. Así, tuvo la astucia para presionar una salida desde el fondo local, para sorprender a Lucas Da Cunha, y Alessandro Bastoni capturó bien una pelota para poner el 1-1 a los 67′ de juego.
Lo tuvo Rabiot a los 69′, con un tiro cruzado, en la situación más clara que tuvo Francia.
Zinedine Zidane metió mano en su selección, y realizó dos variantes. Iban 76’cuando Bradley Barcolá entró por Désiré Doué, y Eduardo Camaving sustituyó a Rayan Cherki.
El encuentro mantenía la intensidad y Mancini fue quien más tarde hizo dos modificaciones más en la visita. A los 79′ Daniel Maldini entró por Sebastiano Esposito, y también Issa Doumbia reemplazó a Davide Frattesi.
La expulsion de Upamecano, a los 84′, obligó a reacomodar las piezas, y Zidane efectuó otro cambio. Maxence Lacroix reemplazó a Lucas Da Cunha, a los 86′ de juego.
En Italia, a los 88′ Gianluca Scamacca ingresó en lugar de Nicolò Fagioli.
No quedó mucho más por agregar, excepto la dulzura de un gran partido entre dos seleccionados históricos, tradicionales y siempre atractivos para ver, al margen de las diferentes actualidades que presenten.
La Selección Argentina vive días raros, envueltos en sensaciones muy mezcladas. De alegría y nostalgia; de euforia y melancolía. En una serie de partidos que alargan una semana donde se mezcla el comienzo de un ciclo nuevo, como el que se vislumbró en el partido ante Bolivia, con el cierre de una etapa gloriosa y brillante, que quedará concluida en unos días, cuando la selección se enfrente con Benin, y allí se despida Lionel Messi del seleccionado, para darle punto final a un ciclo largo y con muchos éxitos. Y en el medio, el encuentro ante Burkina Faso.
Así son los días de estos tiempos. Nació un nuevo ciclo, con nuevo sistema, nuevos jugadores y nuevo capitán. Y algunas horas más tarde, será la clausura de la etapa anterior.
Ante Bolivia, la Selección marcó el inicio de una nueva era. Con un sistema distinto, cuatro defensores, cuatro mediocampistas y un doble centrodelantero, Martínez y Álvarez, difícil de imaginar cuando “Leo” estaba presente. Algunas cosas fueron las mismas de antes, o de siempre. La presión alta, la voracidad ofensiva y la variedad en ataque, para concluir con un 4-0 amplio ante el seleccionado del altiplano.
Argentina formó con Emiliano Martínez; Agustín Giay, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Román Vega; Exequiel Palacios, Alexis Mac Allister; Gianluca Prestianni, Nicolás Paz; Lautaro Martínez y Julián Álvarez.
Bolivia alineó a Guillermo Viscarra; Yomar Rocha, Diego Arroyo, Efraín Morales, Marcelo Torrez, y Roberto Fernández; Héctor Cuellas, Robson Matheus y Ramiro Vaca; Miguel Terceros y Jesús Maraude.
A los 18′ Lautaro Martínez recibió una asistencia, que pareció estar al límite de la posición permitida pero no hubo VAR para dilucidar esas dudas, giró sobre su eje y sacó un tiro seco que se convirtió en el 1-0 para la Argentina, luego de haber dominado desde el inicio.
Y ese control continuó, hasta desembocar en el segundo tanto, a los 28′, cuando Palacios puso un pase en profundidad para la diagonal de Nico Paz, que con un toque “picó” la pelota y puso el 2-0 a favor de Argentina.
En Bolivia los problemas se acumulaban, y a los 42′ debió hacer su primera variante obligada. Leonardo Viviani ingresó por el lesionado Diego Arroyo, aunque el ingresado se ubicó como extremo por derecha.
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Para empezar el segundo tiempo, José Flores reemplazó a Ramiro Vaca, en el equipo visitante.
Y el desarrollo fue una continuidad del primer período, tal es así que muy pronto, a los 53′ Cristian Romero, de cabeza, marcó el 3-0 para la Argentina.
A los 55′ llegaron tres cambios para el equipo de Lionel Scaloni; Leonardo Balerdi ingresó por “Cuti” Romero; Valentín Barco reemplazó a Nico Paz, y Franco Mastantuono entró por Prestianni.
Más tarde, a los 70′, Oscar López reemplazó a Robson Matheus en la visita.
En tanto, en el equipo “Albiceleste”, a los 72′ ingresaron Santiago Simón ingresó por Agustín Giay, Juan Manuel López lo hizo por Lautaro Martínez, y Ezequiel Fernández sustituyó a Alexis Mac Allister.
En Bolivia, a los 79′ se produjeron cuatro variantes; Diego Medina entró por Cuellar; Centella ingresó por Fernández; Rai Lima reemplazó a Miguelito Terceros y José Martínes ingresó por Balaude.
A esa altura, el partido era todo un monólogo de la Argentina. Le alcanzó para hacer debutar a Leonel Flores entró por Exequiel Palacios, a los 79′, y en esa misma ventana, Valentín Gómez reemplazó a Lisandro Martínez.
El cierre fue con una oportuna aparición del “Flaco” López, para marcar el 4-0 a los 86′ de juego.
Fue el cierre del primer partido de un ciclo que nace, cuando aún hay unos días para despedir a Lionel Messi y una etapa brillante del seleccionado nacional.