La Selección Argentina vive días raros, envueltos en sensaciones muy mezcladas. De alegría y nostalgia; de euforia y melancolía. En una serie de partidos que alargan una semana donde se mezcla el comienzo de un ciclo nuevo, como el que se vislumbró en el partido ante Bolivia, con el cierre de una etapa gloriosa y brillante, que quedará concluida en unos días, cuando la selección se enfrente con Benin, y allí se despida Lionel Messi del seleccionado, para darle punto final a un ciclo largo y con muchos éxitos. Y en el medio, el encuentro ante Burkina Faso.
Así son los días de estos tiempos. Nació un nuevo ciclo, con nuevo sistema, nuevos jugadores y nuevo capitán. Y algunas horas más tarde, será la clausura de la etapa anterior.
Ante Bolivia, la Selección marcó el inicio de una nueva era. Con un sistema distinto, cuatro defensores, cuatro mediocampistas y un doble centrodelantero, Martínez y Álvarez, difícil de imaginar cuando “Leo” estaba presente. Algunas cosas fueron las mismas de antes, o de siempre. La presión alta, la voracidad ofensiva y la variedad en ataque, para concluir con un 4-0 amplio ante el seleccionado del altiplano.
Argentina formó con Emiliano Martínez; Agustín Giay, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Román Vega; Exequiel Palacios, Alexis Mac Allister; Gianluca Prestianni, Nicolás Paz; Lautaro Martínez y Julián Álvarez.
Bolivia alineó a Guillermo Viscarra; Yomar Rocha, Diego Arroyo, Efraín Morales, Marcelo Torrez, y Roberto Fernández; Héctor Cuellas, Robson Matheus y Ramiro Vaca; Miguel Terceros y Jesús Maraude.
A los 18′ Lautaro Martínez recibió una asistencia, que pareció estar al límite de la posición permitida pero no hubo VAR para dilucidar esas dudas, giró sobre su eje y sacó un tiro seco que se convirtió en el 1-0 para la Argentina, luego de haber dominado desde el inicio.
Y ese control continuó, hasta desembocar en el segundo tanto, a los 28′, cuando Palacios puso un pase en profundidad para la diagonal de Nico Paz, que con un toque “picó” la pelota y puso el 2-0 a favor de Argentina.
En Bolivia los problemas se acumulaban, y a los 42′ debió hacer su primera variante obligada. Leonardo Viviani ingresó por el lesionado Diego Arroyo, aunque el ingresado se ubicó como extremo por derecha.
Para empezar el segundo tiempo, José Flores reemplazó a Ramiro Vaca, en el equipo visitante.
Y el desarrollo fue una continuidad del primer período, tal es así que muy pronto, a los 53′ Cristian Romero, de cabeza, marcó el 3-0 para la Argentina.
A los 55′ llegaron tres cambios para el equipo de Lionel Scaloni; Leonardo Balerdi ingresó por “Cuti” Romero; Valentín Barco reemplazó a Nico Paz, y Franco Mastantuono entró por Prestianni.
Más tarde, a los 70′, Oscar López reemplazó a Robson Matheus en la visita.
En tanto, en el equipo “Albiceleste”, a los 72′ ingresaron Santiago Simón ingresó por Agustín Giay, Juan Manuel López lo hizo por Lautaro Martínez, y Ezequiel Fernández sustituyó a Alexis Mac Allister.
En Bolivia, a los 79′ se produjeron cuatro variantes; Diego Medina entró por Cuellar; Centella ingresó por Fernández; Rai Lima reemplazó a Miguelito Terceros y José Martínes ingresó por Balaude.
A esa altura, el partido era todo un monólogo de la Argentina. Le alcanzó para hacer debutar a Leonel Flores entró por Exequiel Palacios, a los 79′, y en esa misma ventana, Valentín Gómez reemplazó a Lisandro Martínez.
El cierre fue con una oportuna aparición del “Flaco” López, para marcar el 4-0 a los 86′ de juego.
Fue el cierre del primer partido de un ciclo que nace, cuando aún hay unos días para despedir a Lionel Messi y una etapa brillante del seleccionado nacional.

Hernán O’Donnell