Una vez jugados los tres partidos de la Primera Fase de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026, es tiempo de trazar un balance, un análisis y evaluación del equipo, su rendimiento colectivo, y también los desempeños individuales. La Argentina logró los nueve puntos en juego, tras vencer en forma sucedánea a Argelia, Austria y Jordania. Se utilizaron a casi todos los futbolistas, con excepción de los arqueros Rulli y Musso. Todos han tenido su oportunidad, y al margen de los sistemas implementados, el equipo mantuvo una línea de juego acorde a lo que ya tiene incorporado desde hace un buen tiempo: tenencia del balón, salida limpia y prolija desde el fondo, manejo de los centrales y pase rápido al volante central, para a partir de allí construir con el juego volcado hacia una banda o la otra.

Emiliano Martínez respondió como nos tiene acostumbrados. Con solvencia, seguridad, coraje. Un arquero que ya está en la historia de los más importantes del fútbol argentino. Quizás, el mejor.
En el lateral derecho se alternaron Gonzalo Montiel y Nahuel Molina, ambos con buen nivel, y ante Jordania lo hizo Exequiel Palacios, en una posición inédita para él, aunque conoce bien el oficio del interior derecho, con lo cual no fue tan raro ni extraño: en términos clásicos, pasar a un “8” a jugar de “4”, algo que hicieron muchísimos futbolistas, como el caso de Carlos Squeo, ex jugador de Racing, Boca y Unión en los años ’70 y ’80, quien comenzó de volante derecho y en algún momento, el “Toto” Lorenzo lo pasó de lateral por ese sector, en Boca Juniors. Es un ejemplo, entre muchos casos. Como el de Pablo Zabaleta, surgido como volante derecho en San Lorenzo y luego marcador de punta, o Javier Zanetti.
Los centrales que empezaron como titulares, Cristian Romero y Lisandro Martínez, mostraron un excelente nivel. Lo mismo sucedió con Nicolás Otamendi, y Marcos Senesi tuvo una presentación destacada. Por izquierda, Facundo Medina demostró que rinde con eficiencia, además de ser un central de categoría. En ese sector, puede jugar también Nicolás Fernández.

En el medio, los nombres que salen de memoria son Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández. Todos con un nivel comprobado. Ante Jordania, Leandro Paredes jugó de volante central. Corrió muchísimo, se mostró siempre, erró algunos pases pero fue un ejemplo de generosidad. Tal vez vuelva a tener una posibilidad Palacios en ese puesto, donde se destacó en el amistoso previo al Mundial.
Valentín Barco tuvo una muy grata actuación. Como volante por derecha, incluso adelantado como un extremo por esa banda, fue muy saludable ver derrochar habilidad, esfuerzo, juego asociado y hasta una recuperación en posición de lateral izquierdo, su puesto original. Fue, junto a Giovanni Lo Celso, de lo más destacado ante Jordania.
El centro delantero titular, por ahora, es Lautaro Martínez. Esto no quiere decir que Julián Álvarez no este listo y apto para tomar el puesto. Pero hoy día, Lautaro da mejores sensaciones, un poco más afinado en el juego, y con mayor presencia en el área. Julián es un delantero temible, un jugador completo que habita la elite de este deporte, y es cuestión de recuperar algo de su fútbol para volver a tener ese futbolista que tiene al mundo conquistado.
Para el final, Él. El mejor jugador del Mundo, el que sigue su camino como si el tiempo no pasara, el que asombra y deslumbra. Lionel Andrés Messi convirtió 6 goles en lo que va del camino; tres ante Argelia, dos contra Austria y uno frente a Jordania.
Su capacidad futbolística no tiene parangón, su vigencia tampoco. Influye en los rivales y en los propios compañeros. Los adversarios sienten que ante él, no podrán. Los compañeros perciben que, con él en la cancha, ganarán.
Falta mucho para el final de la película, el argumento puede variar y dejarnos sorpresas, hay candidatos de sobra para llegar a lo más alto del podio: Brasil, Francia, Inglaterra, Alemania, Países Bajos…pero hay una sensación que recorre cada ciudad de Estados Unidos. El Muchachito, está otra vez en escena. Y con semejante protagonista, la Argentina se vuelve irresistible .

Hernán O’Donnell