Un choque de aquellos. Un desafío impresionante. Los Pumas ante los Bicampeones del Mundo, nada menos. Y una derrota por 10-17 que refleja la buena performance del seleccionado argentino, el esfuerzo y la prolijidad de su trabajo, ante el equipo más fuerte del mundo, que se impuso en el majeo del partido, sobre todo en el segundo tiempo, y lo definió con un scrum, una de las formaciones que mejor maneja en todo el planeta.

Los Pumas formaron con Boris Wenger, Ignacio Ruiz, Francisco Moreno, Guido Petti, Tomás Lavanini, Pablo Matera, Benjamín Grondona, Joaquín Moro, Simón Benítez Cruz, Santiago Carreras, Ignacio Mendy, Faustino Sánchez Valarolo, Lucio Cinti, Rodrigo Isgró, Gerónimo Prisciantelli.
Ingresaron Leonel Oviedo, Mayco Vivas, Tomás Rapetti, Efraín Elías, Juan Penoucos, Juan Martín Scelzo, Agustín Moyano y Matías Moroni
Sudáfrica comenzó con Boan Venter, Johan Grobbelaar, Thomas du Toit; Eben Etzebeth y Lood de Jager; Siya Kolisi (c), Elrigh Louw, Cameron Hanekom; Cobus Reinach y Sacha Feinberg-Mngomezulu; Ethan Hooker, Andre Esterhuizen, Canan Moodie, Edwill van der iMerwe; Aphelele Fassi.
Luego ingresaron Jan-Hendrik Wessels, Gerhard Steenekamp, Zachary Porthen, Ben-Jason Dixon, Cobus Wiese, Marco van Staden, Morne van den Berg, Handre Pollard.

Iban apenas 2′ de juego cuando Santiago Carreras abrió el marcador con un penal que puso el 3-0 a favor de Argentina. Los Pumas habían salido con mucha decisión, pero enseguida, a los 5′, igualó Sacha Feinberg-Mngomezulu para Sudáfrica y el marcador quedó igualado, 3-3.
Pero ese comienzo frenético no tuvo interferencias, y a los 8′ Benjamín Grondona encontró el espacio justo para filtrarse y llegar al ingoal, para sumar un try, que con la conversión de Santiago Carreras puso a Los Pumas arriba en el marcador por 10-3.
El juego se hizo equilibrado, desarrollado en la media cancha, con más tiempo el balón en manos del visitante, pero con un constante soporte defensivo de Los Pumas, y sin que pareciera alterarse el marcador, salvo por un drop-goal de la visita que devolvió el travesaño, y la llegada al try, sobre el cierre del primer tiempo, a través de una buena jugada de los tres cuartos y la carrera indomable de Edwill van der Merwe, para sumar la conversión del apertura sudafricano y así llegar al empate, 10-10, cuando iban 39′ de juego.
Una lástima, porque el primer tiempo parecía cerrarse con ventaja local en el marcador.

Los Pumas sufrieron el segundo período. Más allá de contar, a los 45′, con un penal de Santiago Carreras que rebotó en un poste, en los palos que dan al centro de la ciudad y que parecían embrujados en la tarde del sábado, luego el juego pasó a estar bajo control de los sudafricanos.
Y fue constante el empuje, y las maniobras de ataque de los hombres de verde, aún cuando Los Pumas mostraron empeño y enorme capacidad de defensa.
Pero cuando llegó ese scrum tan cerca del in goal local, a los 62′, un escalofrío recorrió las tribunas de Liniers, porque era sabido el poderío de los Springboks en esa formación fija. Y empujaron los visitantes, a pesar del giro del pack argentino, entraron al ingoal conducidos por el octavo, Hanekom, que marcó el try en tanto Pellard convirtió para sellar el 10-17.
Reaccionaron sobre el final los argentinos, y tuvieron una jugada, ya con la bocina del final del tiempo oficial marcada, que fue de un extremo al otro, hasta llegar a la izquierda, pero no pudo contralarla Moroni, y el knock on determinó el fin del juego.

Corrió el capitán Pablo Matera a consolar a su experimentado compañero. Los Pumas se fundieron en un abrazo y una ronda emotiva, para darle un cierre a un gran partido que hicieron ante el mejor equipo del mundo, que hizo pesar su enorme jerarquía para llevarse el triunfo.

Hernán O’Donnell