Era brava la parada para Platense. Debía remontar la derrota sufrida en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro, pero lo que más pesaba en la previa era la diferencia futbolística que se vio en aquel partido, porque si bien el “Calamar” dio la cara, tuvo vergüenza deportiva, y siempre fue para adelante, Fluminense se mostró más práctico en el juego, y más dúctil en el manejo del balón. El equipo “Carioca” había ganado por 2-0 el encuentro de ida, y con un poco más de simpleza en la zona de resolución, hubiera podido sacar una ventaja más amplia.

Contra eso salió a jugar el equipo de Saavedra en el desquite. Y fue inolvidable el partido que hizo. Porque se adueñó del primer tiempo, metió al Flu en su campo, no le permitió pasar al ataque y le sacó una ventaja de dos goles que lo llevaban a la definición por penales. Solo faltaba un gol más y había un período por jugarse. Pero Fluminense se acomodó mejor en el complemento, se soltó un poco más, armó una rápida contra y convirtió el gol que achicó el marcador a 2-1 para Platense, pero que al cabo le dio la clasificación al conjunto carioca.

Platense formó con Juan Pablo Cozzani; Juan Ignacio Saborido, Ignacio Vázquez, Mateo Mendia y Agustín Lagos; Martín Barrios; Guido Mainero, Pablo Ferreira, Bautista Merlini y Nicolás Retamar; Bruno Sepúlveda.
Fluminense alineó a Fábio; Guga, Thiago Silva, Julian Millan y Renê; Mattheus Martinelli y Hércules; Agustín Canobbio, Paulo Ganso y Yeferson Soteldo; Hulk.

En el primer tiempo, el dominio de Platense fue total. Metió al rival en su campo, lo presionó en la salida, no le dio chances de meter la contra ni de manejar la pelota. Fue muy superior, y lo supo concretar.
Cuando iban 18′ un remate de Saborido fue desviado al corner por el arquero visitante. Respondió Ganso, con un buen tiro que se fue por encima del travesaño, a los 21′, en una aislada llegada visitante.
Cuando iban 24′ un cabezazo de Retamar fue sacado al corner por el arquero visitante. Y a los 29′ llegó la apertura del marcador, a través de un disparo de Guido Mainero, que puso el 1-0 para Platense.
El dominio “Calamar” era constante, y a los 45+1′ amplió el marcador. Fue a través de un centro y el cabezazo limpio de Bruno Sepúlveda, que colocó el 2-0 a favor de Platense.
El local había logrado igualar la serie y le quedaban algo más de cuarenta y cinco minutos para lograr el gol que le diera la clasificación a semifinales.

A poco de comenzar el segundo período, Fluminense logró descontar. Salió a cortar un poco más la visita, a tratar de interrumpir la circulación local en el inicio de su campo, y así logró una interrupción de Hércules, quien cedió a Hulk, este se fue por el medio, abrió a la izquierda y Canobbio enganchó para adentro y definió con un gran tiro que achicó el score a 2-1, pero con un gol de “oro” para el “Flu”, que le servía para lograr el pase de ronda.
A los 71′ llegó la primera variante; Kevin Serna ingresó por Jefferson Soteldo.
Se animó más la visita, y a los 73′ Guga cortó otro avance, habilitó a Hulk, quien se fue hasta las barbas de Cozzani, e intentó picarselá de emboquillada, pero adivinó el arquero argentino.

Cuando iban 74′ Martín Palermo movió el banco local. Franco Zapiola sustituyó a Bautista Merlini.
En el equipo de Río de Janeiro, a los 78′ Luciano Acosta reemplazó a Ganso. Y en el “Marrón”, a los 79′ Juan Gauto ingresó por Guido Mainero.
Platense tuvo una secuencia larga de tiros de esquina a favor, pero no contó con la posibilidad de definirlos. Y el rival siempre advirtió en cada contragolpe.
A los 90+2′, Marcao, entrenador de Fluminense, efectuó las tres modificaciones que le quedaban. Rodrigo Castillo ingresó por Hulk, Guilherme Arana ingresó por Agustín Canobbio, y Otávio Santos reemplazó a Hércules.

Fue el cierre exacto que pretendía su entrenador, porque Flamengo así congeló los pocos minutos que quedaban. Platense se quedó con una actuación maravillosa, un triunfo que no alcanzó para la clasificación a las semifinales de la Copa CONMEBOL Libertadores, pero sí para ganarse el aplauso de su público, mientras Fluminense se desahogó en la celebración con su gente, por un paso adelante que fue más difícil de lo que imaginaban.

Hernán O’Donnell