Cada partido es una emoción nueva. Cada encuentro renueva la tensión, la intriga, la pasión y todos los misterios que hacen de este deporte, un juego único. Sin lugar a la lógica, a los antecedentes, a los pergaminos. Noruega e Inglaterra vibraron en un encuentro espectacular por los Cuartos de Final de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026.

Los dos llegaron con altos antecedentes. Noruega ocupó el esperado segundo lugar en un grupo que tuvo a Francia como actor principal, que lo venció en la tercera jornada con amplitud. Pero antes derrotó a Senegal e Irak, y dio el paso necesario para clasificarse a la segunda fase.
Allí venció a Costa de Marfil por 1-2, con un tanto de Nusa y el decisivo de Erling Haaland a muy poco del final. Luego dio el gran golpe: derrotó a Brasil, con todo lo que ello implica a nivel histórico y emocional, con un 1-2 que se abrió a los 79′ y aumentó a los 90′, siempre por intermedio de Haaland.
Inglaterra tuvo un camino firme. Le ganó un duelo clave a Croacia por 4-2, dos tantos de Harry Kane y los restantes de Bellingham y Rashford. Luego empató con Ghana 0-0, para cerrar con una victoria frente a Panamá. Luego sufrió un poco (como todos) para darle vuelta el partido a Congo por 2-1, y protagonizó uno de los mejores partidos de este increíble Mundial, cuando derrotó a México en el mítico Estadio Azteca por 2-3. Así llegaron a este encuentro.

Un partido que tuvo grandes emociones, una cierta paridad al comienzo, y mejores momentos para cada uno. Inglaterra contó con más certeza frente al arco, un poco más de empuje, y toda la experiencia para “remar” el partido para poder revertirlo y llevárselo con el 1-2 final.
Noruega formó con Orjan Nyland; Julian Ryerson, Kristoffer Ajer, Torbjorn Heggem, David Moller Wolfe; Sander Berg, Patrick Berge, Martin Odegaard, Andreas Schjelederup; Alexader Sørloth, Erling Haaland.
Inglaterra alineó a Jordan Pickford; Ezri Konsa, John Stones, Marc Guehi, Nico O’Reilly; Declan Rice, Elliot Anderson, Jude Bellingham; Noni Madueke, Anthony Gordon y Harry Kane.
El partido empezó parejo. Con los dos equipos cortos, las líneas adelantadas y la búsqueda en ataque. Un poco mejor Noruega al principio, luego Inglaterra se sobre puso. Llegó, con un tiro libre de Kane, por arriba del travesaño, el primer aviso. Iban 28′ de juego.

Reaccionó Noruega y Odegaard se hizo cargo de la conducción. Un buen pase, a los 34′ fue el primer llamado, en un centro que Haaland cabeceó y Pickford contuvo.
A los 35′, abrió el marcador. Schuelderup se fue por izquierda y sacó un disparo que si fue centro o tiro al arco solo el protagonista lo sabe, pero se metió detrás del arquero inglés y puso el 1-0 para Noruega.
Fue el momento del equipo escandinavo. A los 38′ remató Sorltoh, por arriba del travesaño. Cuando iban 39′, Odegaard habilitó a Sorloth, quien demoró el pase a Haaland y luego remató para que controle Pickford, sin problemas.
Pero se soltó el equipo británico, y a los 45+1′ surgió su gran figura, Jude Bellingham, para marcar la igualdad con una buena diagonal, y un disparo certero. 1-1 y fin del primer tiempo.

En el complemento, Thomas Tuchel decidió comenzar con dos modificaciones en el equipo inglés: Eze reemplazó a Declan Rice, y Bukayo Saka entró por Madueke.
Pero el inicio de esa etapa fue favorable a Noruega. Se paró un poco más en posición ofensiva y el primer cuarto de hora lo mostró en una imagen superior. Incluso tuvo un tanto, a los 54′, de Heggem, que el VAR le advirtió al juez de una falta previa de Haaland, con lo cual el match continuó 1-1.
Cuando iban 59′ llegó la primera variante en el equipo escandinavo. Fredrik Aursines ingresó por Julian Ryerson. Y a los 67′, llegaron dos modificaciones más. Oscar Bobb entró por Sorloth, y Nusa reemplazó a Andreas Schjelderup.
Y recobró el ímpetu Noruega, que a los 75′ tuvo un remate en el travesaño que pudo torcer el rumbo del juego.
Más variantes llegaron sobre el final. Cuando iban 85′, Spence sustituyó a O’Reilly en el equipo británico. Se salvó Noruega, a los 86′, con un cruce de Aursnes providencial.
A los 88′ Rogers ingresó por Konsa en Inglaterra, y Holmgren Pedersen reemplazó a Moller, en Noruega. Y todo nos llevó al alargue.
Cuando Jude Bellingham tomó el rebote del arquero noruego, a los 92′, y puso el 1-2 a favor de Inglaterra, una corriente explosiva recorrió el Miami Stadium. Una sensación de juego definido se volcó en esa jugada, cuando aún restaba mucho camino.
El árbitro entendió que hubo una falta sobre Eze, a los 98′, pero el VAR le advirtió que el penal no correspondía, que no había habido infracción.
Y en el segundo tiempo del suplementario, los británicos apelaron a toda su experiencia para manejar el partido y cerrar el resultado. Noruega empezó con un cambio que sorprendió; Larsen reemplazó a Haaland.
Insistieron los escandinavos, y a los 108′ Berg sacó un lindo tiro que pasó por encima del travesaño. Pero Inglaterra se cerraba, y más cuando Tuchel decidió hacer una variante más, a los 110′. Dan Burn entró por Jude Bellingham, la figura del partido.
Y fue Burn quien sacó todo de cabeza, para que Inglaterra se aferrara a la victoria, y celebrara un histórico pase a las semifinales.

Hernán O’Donnell