La Supercopa de España se mudó, desde hace varios años, a Arabia Saudita. El peso del señor dinero, los intereses en promocionar las ligas y sus equipos por fuera de las fronteras, han modificado los escenarios habituales y tradicionales, y todos los deportes que se practicaban puertas adentros en sus países, ahora juegan fronteras afueras. Sucede en el fútbol, en las grandes ligas de Europa, en el Fútbol Americano, donde la NFL ha llevado partidos oficiales de temporada regular a Europa, México, y hasta Sudamérica.

La Supercopa española no escapa a estos tiempos modernos, y otra vez el King Abdullah Sports City, ubicado en Yeda, Arabia Saudita, fue el espacio donde Barcelona superó al Real Madrid por 3-2, tras un primer tiempo electrizante, equilibrado en el marcador pero con un predominio del equipo culé, que se acentuó en el complemento, aún cuando el ritmo decayó y los errores sostenidos Munuera Montero lo complicaron, pues no sancionó como debía una infracción de expulsión a Asencio, permitió múltiples infracciones de Carreras (la mayoría ante Yamal, y muchas de ellas no sancionadas), extendió el primer tiempo mucho más allá de lo que correspondía (también lo hizo en el complemento, pero un poco menos exagerado), y expulsó a De Jong en una sanción también exagerada e incoherente con los fallos anteriores. Pero Barcelona no decayó y encontró el triunfo que merecía.
Barcelona formó con Joan García; Koundé, Eric García, Cubarsí y Balde; Pedri y De Jong; Lamine Yamal, Fermín Torres y Raphinha; Robert Lewandowski.
El Madrid alineó a Thibaut Courtois; Federico Valverde, Raul Asencio, Dean Huijsen, Álvaro Carreras; Aurelien Tchouaméni, Eduardo Camavinga; Rodrygo, Jude Bellingham, Vinícius Júnior; Gonzalo García.
El partido tuvo el nivel que imaginábamos: altísimo. Lleno de emociones, jugadas peligrosas, goles y un ritmo marcado por la posesión de ambos y la excelencia técnica de sus protagonistas. Avisó primero el Madrid, a través de Vinicius, con una escapada solitaria, a los 13′, que terminó con un disparo que controló bien Joan García.
Después, el equipo catalán se hizo del balón y le dio un destino sobrio y seguro. Tuvo una oportunidad clara a los 34′, cuando Valverde perdió un balón, su pase defectuoso lo capturó Lewandowski, quien abrió a la derecha, para un Lamine Yamal, que, iluminado, abrió en un toque para la entrada franca de Raphinha, que desvió mucho el tiro al arco.

Pero se reivindicó enseguida, porque a los 35′, en una entrada parecida por la izquierda, cruzó bien la pelota y puso el 1-0 para Barcelona.
Fue el mejor momento del equipo catalán, con dos llegadas claras a los 40′ con sendos disparos que tapó bien Courtouis.
Y en cuanto Vinicius recibió un contragolpe rápido, se fue por izquierda sorteó a Koundé, luego a Cubarsí y puso el 1-1 para que celebrara Madrid, cuando iban ya 45+1′ de juego.
La electricidad se sintió en el estadio. Se encendió el fuego. Soltó un gran pase el Barca para la entrada de Lewandowski, quien definió con categoría para poner el 2-1 a favor de Barcelona, a los 45+3′.
Todo debía concluir, aún con el tiempo agregado. Pero el juez José Luis Munuera Montero se olvidó del reloj, dejó seguir dos minutos más, y allí, a los 45+5′ Real Madrid llegó otra vez al empate, en esta ocasión con un tiro cruzado de Gonzalo García, tras un tiro de esquina y una salvada de Raphinha en su valla.
En el segundo tiempo, el ritmo bajó. Se hizo más cortado, más friccionado. A los 65′ se abrieron las primeras ventanas de cambios: Ferrán Torres entró por Robert Lewandowski, y Dani Olmo, que entró muy bien, ingresó por Fermín López.
A los 66′ vino la primera modificación en Madrid: Arda Guler entró por Federico Valverde.
El juego se hizo de las blaugranas, en función del buen criterio de Dani Olmo, y todo lo que provocaban por las bandas Raphinha y Lamine Yamal. Cuando iban 70′ Yamal remató desde el área y Courtois encontró el balón, en una situación clara.

Enseguida llegó el gol de la victoria. Iban 72′ y Raphinha conectó un centro con un disparo que tuvo un desvío en Tchouameni, y Courtois poco pudo hacer. 3-2 para Barcelona, y el partido que entró en la fase final, la del roce, el corte y los nervios que jugaron su parte.
Xabi Alonso decidió hacer un par de cambios: Alaba entró por Huijsen, y Mbappé reemplazó a Gonzalo García, a los 75′. Más tarde, a los 81′, agotó las variantes: Mastantuono entró por Vinicius, y Dani Ceballos ingresó por Camavinga.
En Barcelona, Hansi Flick efectuó el tercer y cuarto cambios; Rashford reemplazó a Raphinha, y Gerard Martín ingresó por y Eric García, cuando ya iban 82′ de juego.
Los errores del árbitro tuvieron peso hasta el final del partido. A los 90′ expulsó a Frenkie De Jong, tras una dura entrada sobre Mbappé, que hubiera sido una justa sanción si antes sancionaba de igual forma a Asencio tras su dura falta, o hubiera cobrado las múltiples faltas de Álvaro Carreras, muchas de ellas plausibles de amonestación.
Con un jugador más, y cinco minutos de agregado (que se extendieron a casi ocho sin motivo que lo justifique), Madrid volcó el juego hacia campo rival, mientras que Barcelona se reacomodó con una variante: a los 90+2′ ingresó Araujo por Lamine Yamal.
Madrid tuvo una chance, a los 90+5′, con un disparo de carreras que controló Joan García. Fue en el límite del tiempo agregado, pero el árbitro dejó seguir un tiempo más en el que otra vez Joan García evitó la caída de su valla.
Hubiera sido una tremenda injusticia. Barcelona fue más que su rival. Propuso desde el juego, desde sus individualidades, y ganó con total merecimiento una Supercopa de España jugada en tierras lejanas.

Hernán O’Donnell






























