Para “La Cátedra”, era la final adelantada. Para el mundo del fútbol, los conocedores, los entendidos, y hasta aquellos que se acercan a la pelota cada cuatro años, más por el imán que despierta el color, el show, la movida planetaria, la histeria y la mezcla innecesaria y poco civilizada de chauvinismo y fobia al extranjero, aún para ellos donde el juego es secundario, este partido de Francia y España era el gran duelo de candidatos de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026.
Y España fue el protagonista central. Manejó el partido a partir de su dominio en el centro del campo. La tarea de sus mediocampistas, Dani Olmo, Rodri, Fabián Ruiz y la suma de Mikel Oyarzábal le dieron al equipo la tenencia del balón, la generación del juego, y las llegadas más claras. Sacó provecho de un penal sonso de Digné, y lo liquidó en el segundo tiempo para ganar con un 0-2 bastante cómodo.
Francia formó con Mike Maignan; Jules Koundé, Dayot Upamecano, William Saliba, Lucas Digne; Tchouameni y Adrien Rabiot; Ousmane Dembélé, Michael Olise, Barcola; Kylian Mbappé.
España alineó a Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Marc Cucurella; Rodri, Fabián Ruiz; Lamine Yamal, Dani Olmo, Alex Baena; Mikel Oyarzabal.
El conjunto ibérico ganó muy pronto el centro del campo, y con esa batalla a su favor se le abrieron las puertas para avanzar y dominar a su rival. Llegó a la apertura del marcador a los 22′, tras una falta de Digne a Lamine Yamal, que Mikel Oyarzabal transformó en el 0-1 para España, al ejecutar el penal con excelencia.
Francia se encontraba en problemas, agravados por la lesión de Saliba, quien dejó el campo a los 30′, reemplazado por Maxence Lacroix.
Didier Deschamps estaba preocupado. Su equipo no encontraba el partido, y para comenzar el segundo período hizo una segunda modificación: Manu Kone entró por Rabiot.
Y no mejoraba Francia, por eso a los 57′ apeló a una tercera variante; Desire Doue reemplazó a Bradley Barcola.
Y en eso estaba el equipo galo, cuando España lo volvió a lastimar con un gol de Pedro Porro, tras una gran maniobra colectiva, que puso el marcador 0-2 a favor del equipo español.
A esa altura Deschamps ya estaba más que preocupado. Y volvió a mover el banco, con la cuarta y quinta modificación. Theo Hernández reemplazó a Digne, y Rayan Cherki ingresó en lugar de Michael Olise, a los 72′ de juego.
De la Fuente, el entrenador español, lucía sereno. También apeló a los cambios, esta vez comenzó a los 74′. Ferrán Torres entró por Mikel Oyarzabal, de gran partido. Y a los 77′ salieron los dos internos, Dani Olmo y Fabián Ruiz, para que ingresen Pedri y Mikel Merino.
España se retrasó unos metros y amenazó en cada contra con una velocidad y capacidad de hacer daño muy grandes. Cuando iban 83′ Nico Williams reemplazó a Baena, mientras que Marcos Llorente sustituyó a Pedro Porro, en el equipo ibérico.
El dominio psicológico también estaba en manos del equipo español. Mbappé fue amonestado por una falta innecesaria ante Unai Simon, en la que desnudó su frustración e impotencia. Y cada pelota que disparó al arco, salió varios metros arriba del travesaño.
España ganó bien, con una estrategia clara y su fútbol ya característico. Ganó el mediocampo, y movió la pelota al ritmo de sus grandes jugadores. No dejó a su rival armarse ni atacarlo con profundidad. Se aferró a sus creencias, y viaja a New York envuelto en una gran optimismo.

Hernán O’Donnell