Con confianza y humildad, Argentina afronta la ronda decisiva ante Cabo Verde

En uno de los amplios y confortables vestuarios del Miami Stadium, Rodrigo De Paul y Lionel Scaloni hablaron en el día previo al partido frente a Cabo Verde, -1 MD para los códigos de información, por los 16avos de Final de la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026. Y lo hicieron en un marco de serenidad, respeto y confianza, habitual ya en este grupo, que domina la escena mundial del Fútbol a partir de esos valores, que son la base fundamental del conjunto, amén de sus extraordinarias cualidades futbolísticas.

Primero habló el volante de Inter Miami. “Esto es fútbol y Cabo Verde hizo los méritos necesarios para estar donde está; por algo llegó a esta instancia. Lo más importante es cómo representamos a la Selección Argentina”. 

“Cada selección tiene puntos altos y puntos más bajos. El mediocampo no define los partidos pero puede direccionarlo para un lado o para el otro”. 

“Estamos ilusionados como todo el mundo, pero tenemos un rival al que respetar. El que pierde se vuelve, y eso lo tenemos en cuenta. Vemos partidos muy parejos. No va a ser fácil; Cabo Verde es un equipo que no ha perdido, y con Arabia incluso mereció ganar. Tapa bien los pases y saben salir de contra. Es un buen equipo, ya lo analizábamos por ser un posible rival”.

“Intentamos no renunciar a nuestra idea, pero siempre hay lugar para algún cambio si es que hay que acomodar en base al rival”.

“Tenemos las mismas ganas de conseguir lo que conseguimos en Qatar”.

“Ser campeón del mundo te hace llegar un poco más de experiencia; la felicidad es efímera, todo pasa y la vida sigue. Tomamos todo con la responsabilidad que se merece”.

Crédito: www.media.afa.org.ar

Luego habló el entrenador argentino; y lo primero que hizo fue considerar y respetar al rival. “El equipo genera muchas situaciones. Leo, además de un gran jugador, es uno de los delanteros del equipo. Intentamos que todos conviertan, pero lo importante es lo que generamos. Todos sienten ganas de jugar, de responderle a la gente adentro de la cancha. Cada jugador soñó de chiquito con este momento”.

Con respeto, humildad y confianza, la Argentina aguarda el juego de esta tarde, que es el cuarto partido, pero el primeo que define seguir en el Mundial.

Hernán O’Donnell

(Enviado Especial a Miami, Florida, USA)

Francia presentó otra función de Fútbol Champagne

Cuando el seleccionado nacional de rugby de Francia desplegó un juego abierto, ofensivo, atrevido, se denominó a ese estilo como “rugby champagne”, en honor a la bebida burbujeante, excitante y glamorosa. Era una manera de definir una forma de jugar que sobresalía en un deporte de mucho contacto físico y supremacía ejercida por la fuerza física. Francia demostró que se podía jugar de otra manera, más atrevida y llamativa.

Ese mote se trasladó al Fútbol. Y el equipo galo le hizo honor, a través de la historia, con un juego rápido, ofensivo, técnico y audaz. Francia asumió para su otro deporte popular la misma fórmula: en este caso el “Fútbol Champagne”. Y ahí va desde hace décadas, con dos títulos del Mundo conquistados y con una campaña que lo elevan a gran candidato en esta Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026. Los partidos, los rivales y los espectadores, somos testigos.

Ante Suecia, otra vez desplegó ese fútbol encantador, para darnos un martes pletórico de juego, con un ataque sostenido y un respeto supremo por la pelota, para tenerla y manejarla a voluntad, generar innumerables situaciones para convertir, y alcanzar un rotundo 3-0 sobre Suecia, que le permite clasificar a los octavos de final.

Salvo unos minutos iniciales, en los que Suecia se atrevió a forzar algunas maniobras de ataque, el resto del juego fue todo de la “Bleu”. Con una línea de cuatro bien adelantada, donde se proyectaban los laterales Jules Kounde y Lucas Digne de manera permanente, Tchouameni y Rabiot dominaban el centro del campo, Francia además atacaba con ¡cuatro! delanteros: Ousmane Demebelé, Olisse, Barcolá y Mbappé, que superaron a la defensa sueca, que en su esquema inicial de 4-5-1, ante el desborde francés hacía retroceder a los dos laterales volantes, para cerrarse con una línea de seis, mientras quedaban tres medios y un punta. Pero todo debía resolverlo el arquero Jacob Widell Zetterstrom, quien desvió por lo menos cuatro pelotas claras, amén de dos tiros en los postes.

Pero el gol de Mbappé, a los 45′, quebró la resistencia escandinava. Fue un golazo a partir de una jugada muy bien elaborada, con un pase de Dembelé sensacional, y una definición de Kylian Mbappé que provocó un alarido de admiración.

El gol de Barcolá, a los 53′, liquidó el pleito. Fue el 2-0 que terminó con las esperanzas suecas. El equipo, a pesar de las variantes intentadas, ya no tuvo respuestas futbolísticas ni anímicas.

Y cuando Mbappé marcó el 3-0 a los 73′, todos sabíamos que la disputa había llegado a su fin, aún cuando quedaba mucho por jugar, y cada ataque francés amenazaba con aumentar las cifras.

Si Suecia atacaba, allí estaban Upamecano y Saliba para sostener la defensa. Y en los arrebatos finales, el arquero Maignan se destacó por su solvencia.

Francia llenó New York de fútbol. Lo llenó de intensidad, de audacia y de elegancia. Lo llenó de “Fútbol Champagne”, para deleite de los amantes de este bendito deporte.

Hernán O’Donnell