El telón del gran escenario internacional de este año deportivo, la Copa Mundial de la FIFA-México, USA, Canadá 2026, está por levantarse. Faltan días, horas, para que comience el Mundial. Y los amistosos internacionales son la prueba final de los equipos, la última evaluación, el examen previo a las pruebas por los puntos. Cada partido tiene un valor intrínseco, en función de que sirve para calibrar el juego colectivo y a la vez, probar el rendimiento individual.

Y la Argentina tuvo una linda prueba ante Honduras, porque el conjunto centroamericano siempre se propuso jugar. Por supuesto que le costó, y mucho, porque el conjunto nacional lo sometió a una presión constante y asfixiante, hasta redondear un 2-0 final que bien pudo ser más amplio.
El conjunto centroamericano alineó a Edrick Menjívar; Cristopher Meléndez, Giancarlo Sacaza, Denil Maldonado, Joseph Rosales, Kervin Arriaga, Edwin Rodríguez, Rigoberto Rivas, Luis Palma, Dereck Moncada, Jorge Benguché.
El dominio de Argentina fue permanente y sostenido a lo largo de toda la primera etapa. Con salida prolija desde el fondo, mucha elaboración de juego a partir de la tenencia constante del balón, con mayor participación desde el costado derecho, donde se recostó Giovanni Lo Celso para hacerse conductor. Combinaba de modo asiduo con Valentín Barco, también con Giay, y se apoyaba mucho en Palacios. Así, la “Albiceleste” llegaba una y otra vez.
Tuvo una situación con un buen tiro de Simeone que atrapó el arquero hondureño; luego con otro disparo de Lo Celso, que pegó en el travesaño. Del rebote, Tagliafico tomó el balón, pero fue cruzado en el área, y el árbitro sancionó el penal, que Lautaro Martínez tradujo en gol, a los 37′ de juego para poner el 1-0 a favor de Argentina.

Para empezar el segundo tiempo, Lionel Scaloni decidió hacer dos cambios: Facundo Medina entró por Tagliafico, y De Paul reemplazó a Valentín Barco.
El gol de Giuliano Simeone, a los 54′, que puso el 2-0 a favor de Argentina, terminó de liberar cualquier incógnita sobre el rendimiento y el mecanismo que aplicaba la “Albiceleste”.
Fue una constante presión alta del equipo, con muy eficaz recuperación de pelota y una muy buena distribución de la misma.
A los 63′ llegaron cuatro modificaciones más en el equipo: Cristian Romero entró por Lisandro Martínez; El “Flaco” López reemplazó a Lautaro Martínez; Mac Allister entró por Lo Celso, y Enzo Fernández ingresó por Thiago Almada.
Se sostuvo el dominio, la presión, y cada jugador entró en buena sintonía. Cuando iban 81′ Santiago Beltrán ingresó por Juan Mussso; Aranda sustituyó a Exequiel Palacios; Capaldo reemplazó a Giuliano Simeone, y Freitas ingresó por Nicolás Otamendi.
Poco pasó en esos minutos finales. Un disparo de Aranda fue bien respondido por el arquero de Honduras, Luis Ortíz, y Santiago beltrán cortó con mucha solvencia un tiro libre en forma de centro pesado sobre su área.
La Argentina se presentó ante 90.000 personas en Texas, y no defraudó. Aún sin Messi, su carta principal, dio una muestra acabada de fútbol y mostró sus credenciales.

Hernán O’Donnell











































